Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

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martes, 1 de septiembre de 2026

Vista del Parián 1821

Hace dos siglos, en 1821, cuando México comenzó a caminar por el sendero de la independencia, el avance era incierto y difícil, pero había una intención de reiniciar la vida cotidiana, el trabajo y el comercio. En la importante relación con el Pacífico, el 19 de julio de 1815 el galeón Magallanes había zarpado de Acapulco con rumbo a Manila. Sería el último navío directo de México a Filipinas. 

Después de una década de violencia revolucionaria, quedaban en pie muchas instituciones del pasado colonial. Los productos asiáticos formaban parte de los placeres de las élites novohispanas, eran ya parte de la cultura de consumo de esa sociedad en transición, y era común adquirir en México porcelanas, perlas, sedas y otros textiles provenientes de Asia. 

En el centro mismo de la Ciudad de México seguía en pie el Parián, como se conocía al mercado de productos asiáticos. Era un edificio tosco, lo hemos descrito (2009 y el mes pasado). Ahora nos encontramos con una imagen de los últimos años del Parián. 

El comercio con Asia se desvaneció lentamente a lo largo de décadas, pero el recuerdo de 250 años de intercambio a través del Pacífico se mantiene aún ahora en museos e iglesias, pero de manera discreta en los gustos populares mexicanos, en los colores y en los sabores. 

En esta vista vemos la plaza mayor de la Ciudad de México, ya nombrada cómo Plaza de la Constitución de Cádiz, como corresponde al acto de lealtad a la nueva Constitución de las cortes hispanas en 1813.

La plaza hab'ia sido renovada por el virrey Revillagigedo en 1793 y años después se colocó la estatua ecuestre de Carlos IV, obra de Manuel Tolsá. La base de ese monumento tenía forma de túmulo rectangular sobre una balaustrada elíptica. El pueblo comenzó a llamar a esta obra como zócalo, por la peculiar base de la estatua. La escultura fue expulsada de la plaza y ahora se encuentra instalada entre el edifico de Minería y el Museo de Arte, ya sin la imposición simbólica colonial que tenía hace siglos. Aún ahora, el recuerdo popular se refiere al zócalo en referencia a la plaza central de México.

Precisamente, a un costado de aquella estatua se mantenía el famoso mercado del Parián.

En la imagen que hoy presentamos, tomada de internet (crédito a quien corresponda) aparece la Catedral metropolitana ya concluida en 1813 y que mostraba el nuevo atrio, delimitado por pilares unidos por cadenas y dos cruces en las esquinas que para mediados de siglo seria conocido como paseo de las cadenas.

















miércoles, 10 de junio de 2026

Perú y la Nueva España

A lo largo de la época colonial, el Imperio español estableció una red administrativa en la que varios funcionarios destacados gobernaron sucesivamente ambos territorios. Ocho virreyes pasaron de la Nueva España (México) al Perú, y uno gobernó primero en el virreinato del Sur de América y luego pasó a la Nueva España.

Este intercambio de administradores entre los dos principales virreinatos en América fue sedimento de una cultura administrativa y colonial compartida. Los virreyes viajaban con un séquito de allegados y sirvientes que transmitían un estilo personal de gobernar que quedó impregnado en las cortes virreinales. También se transmitió a las prácticas locales de la religión. Ambos virreinatos tuvieron sus santos, como San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima o Felipe de Jesús, con seguidores en las dos partes del continente. La Virgen de Guadalupe se enseñoreó en todo el continente. 

Al final de estas notas se podrá ver que también las prácticas del esclavismo, el contrabando, la corrupción fueron compartidas por las élites coloniales en ambos virreinatos. El poder español se preocupó en varios momentos por el nivel de corrupción y por la posibilidad de que las élites criollas pensaran en una suerte de independencia basada en la producción de plata y el comercio con Asia. Por esta preocupación se prohibió en varios momentos el comercio directo entre Perú y México.







Virreyes de la Nueva España que pasaron al Perú:


  1. Antonio de Mendoza y Pacheco (1.º en Nueva España / 2.º en el Perú): Fue el primer virrey en México (1535-1550) y posteriormente fue trasladado al Perú, donde falleció poco después de asumir el cargo en 1551. 
  2. Martín Enríquez de Almansa (4.º en Nueva España / 6.º en el Perú): Gobernó México entre 1568 y 1580, y fue enviado como virrey del Perú en 1581.
  3. Luis de Velasco y Castilla (2.º y 8.º en Nueva España / 10.º en el Perú): Gobernó la Nueva España en dos periodos (1590-1595 y 1607-1611) y fue virrey del Perú entre 1596 y 1604. 
  4. Gaspar de Zúñiga y Acevedo (Conde de Monterrey) (9.º en Nueva España / 13.º en el Perú): Ocupó el cargo en México (1595-1603) y luego pasó al Perú, donde gobernó desde 1604 hasta su muerte en 1606.
  5. Juan de Mendoza y Luna (Marqués de Montesclaros) (12.º en Nueva España / 14.º en el Perú): Virrey de la Nueva España de 1603 a 1607, y del Perú de 1607 a 1615.
  6. Diego Fernández de Córdoba (Marqués de Guadalcázar) (14.º en Nueva España / 18.º en el Perú): Gobernó México entre 1612 y 1621, y el Perú de 1622 a 1629.
  7. García Sarmiento de Sotomayor (Conde de Salvatierra) (16.º en Nueva España / 19.º en el Perú): Virrey novohispano de 1642 a 1648 y virrey peruano de 1648 a 1655.
  8. Diego Osorio de Escobar y Llamas (26.º en Nueva España / Interino en el Perú): Obispo poblano que asumió el cargo en México de forma interina en 1664; fue enviado como virrey interino al Perú en 1689.
  9. Luis Enríquez de Guzmán (Conde de Alba de Liste) (20.º en Nueva España / 16.º en el Perú): Virrey en México de 1650 a 1653 y virrey del Perú de 1655 a 1661.
  10. Melchor Portocarrero Lasso de la Vega (Conde de Monclova) (27.º en Nueva España / 22.º en el Perú): Gobernó la Nueva España (1680-1686) y fue trasladado al Perú, donde gobernó por un periodo inusualmente largo entre 1689 y 1705. 

Virrey del Perú que pasó a la Nueva España:

  • Fernando de Alencastre Noroña y Silva (Duque de Linares): Asumió como virrey del Perú en 1705 y posteriormente fue nombrado virrey de la Nueva España de 1711 a 1716. 

(Lista de gobernantes basada en Wikipedia)


En este blog he abordado con cierto detalle los temas de la relación entre Perú y la Nueva España. 


Dos notas con antecedentes generales


https://lanaova.blogspot.com/2012/08/el-triangulo-del-sur.html


https://lanaova.blogspot.com/2019/10/valoracion-del-comercio.html


Los peruleros


Así se conocía a los comerciantes que llegaban a las costas de México, principalmente a Huatulco. Tres textos breves sobre estos agentes comerciales.


https://lanaova.blogspot.com/2012/06/los-peruleros.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/peruleros.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/08/peruleros-3.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/11/mercadurias-chinas-en-peru.html


Intercambio biologico


No debería sorprender que en este constante trasiego de productos, algunas especies naturales del Sur llegaron a México. Es el caso del árbol del pirul (Schinus molle L), cuya introducción en México se atribuye al virrey Antonio de Mendoza. 


https://repositorio.ipicyt.edu.mx/handle/11627/2931


https://lanaova.blogspot.com/2013/04/intercambio-biologico.html


Trata de esclavos Perú. Migración oriental


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/trata-de-esclavos-nicaragua-peru.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/06/migracion-oriental-en-peru.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/11/chinos-en-peru.html



El tema de la plata, Perú, México, China


https://lanaova.blogspot.com/2013/03/geologos-al-rescate.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/03/geologos-2.html



Prohibición del comercio México, Perú, Filipinas.


https://lanaova.blogspot.com/search?q=virrey



Arte y cultura, Perú y México


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/arte-y-cultura-mexico-y-peru.html


Corrupción de los virreyes



https://lanaova.blogspot.com/2012/11/gonzalo-ronquillo-gobernador-y.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/01/los-negocios-del-marques-de-canete-1590.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/02/la-ambicion-como-empresa.html



jueves, 19 de mayo de 2022

Una clave genética asiática

El pasado 14 de mayo, el diario español El País, publicó un interesante artículo basado en un estudio académico sobre el legado genético del comercio del Galeón de Manila en México. El ensayo original fue publicado en la revista Philosophical Transactions de la Royal Society. El texto del periódico español está firmado por Elías Camhaji, quien entrevistó a dos de los investigadores: Juan Esteban Rodríguez y Alexander G. Ioannidis.

El trabajo fue realizado por varios expertos en genética y en computación. Las instituciones que los respaldan son el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (LANGEBIO), ubicado en Irapuato, Guanajuato, en México, en colaboración con el Departamento de Datos Científicos Biomédicos, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

 

 El texto publicado en inglés se localiza 👉 aquí y es de ingreso gratuito.

 La presentación del artículo señala: 

"La población de México tiene una subestructura genética considerable debido tanto a su diversidad precolombina como a la mezcla genética de las migraciones transoceánicas postcolombinas. Este último se originó principalmente en Europa y África, pero también, en menor medida, en Asia. Analizamos conexiones genéticas previamente poco estudiadas entre Asia y México para inferir el momento y la fuente de esta ascendencia genética en México". 

Respecto al método, los autores señalan:

"identificamos el origen predominante dentro del sudeste asiático, específicamente de origen indonesio occidental y filipino no negrito (*), y fechamos su llegada a México hace aproximadamente 13 generaciones (1620). Esto apunta a un legado genético del comercio de galeones de Manila del siglo XVII entre las Filipinas coloniales españolas y el puerto de Acapulco en el Pacífico. De hecho, dentro de México observamos el nivel más alto de esta ascendencia transpacífica en Acapulco, ubicado en el estado de Guerrero". 

"Esta ruta comercial colonial española desde el este de Asia a Europa se centró en México y aparece en los registros históricos, pero su legado ha sido ignorado en gran medida. Las identidades y las historias fueron suprimidas debido a la esclavitud, la asimilación de los inmigrantes como 'indios' y los registros históricos incompletos. Aquí caracterizamos esta ascendencia mexicana poco estudiada".

Por largo tiempo, el tema de la herencia cultural y material de los pueblos asiáticos en la Nueva España y en Sudamérica ha sido materia de trabajo de muchos historiadores. En el caso de la herencia genética se mantenía como una incógnita desde hace décadas, pero el desarrollo científico permite ahora determinar la carga genética en los habitantes actuales de América. 

 ¿Cuántos asiáticos vinieron? 

En este blog hemos compartido diversos estudios y aproximaciones sobre el contacto centenario a través del Pacífico, que fueron propiciados por el uso del llamado Galeón de Manila entre 1565-1815. La intuición permitía pensar que había una cantidad no desdeñable de asiáticos, pero era más difícil determinar su ubicación, desempeño y herencia local.

Quizás la pregunta deba desglosarse entre los asiáticos que llegaron, sus orígenes diversos, y también sus descendientes que llegaron a mantener rasgos culturales asiáticos una o dos generaciones después hasta que fueron absorbidos por las culturas locales, principalmente indígenas regionales. Esta presencia física se enriquecía también por la influencia de los objetos culturales que entraron con gran ímpetu en los mercados de la Nueva España.
 
Llama la atención que se detectó carga genética de individuos provenientes de lugares tan diversos como Luzón, en el norte de la actual Filipinas, como Mindanao, en el sur de ese archipiélago. Pero también de Sumatra, a casi 3, 000 kilómetros de ditancia de Manila. Ello confirma el movimiento humano, voluntario o forzado, desde esos rincones de Asia hasta el punto de comercio que comunicaba con la Nueva España (otros 9, 000 kilómetros).
 
El trabajo ahora publicado es una aportación que tiende a corroborar las intuiciones o deducciones obtenidas en los archivos sobre la presencia de asiáticos en territorio americano. Seguramente nuevos estudios más amplios en el número de muestras y en otros espacios, por ejemplo en el Perú, podrán precisar de mejor manera el desplazamiento de individuos asiáticos a raíz de la apertura de comunicaciones marítimas en el Océano Pacífico. 

A continuación enlisto algunas notas sobre este proceso de arribo de asiáticos, analizado por historiadores basados en consultas de archivos.

El 17 de marzo de 2009 escribimos (Migrantes Filipinos):

El historiador Jonathan Israel señala: “Una cédula real dirigida en 1626 al virrey marqués de Cerralvo quizá proporcione cierta idea sobre el número de esclavos filipinos importados a Nueva España. Ese año la corona calculó una pérdida anual de 5 mil pesos por concepto de derechos de importación no cobrados sobre esclavos filipinos, siendo el impuesto por cabeza de 50 pesos; esto indica que anualmente se introducía de contrabando a la colonia algo así como 300 asiáticos, además de un número tal vez similar de los importados”.

Meses después proporcionamos otra interpretación hecha por Edward R. Slack Jr. hacia el 2009 (Los "chinos" en la Nueva España). 

El autor coloca el nombre de los sujetos en cursivas, porque esta fue la confusión con que fueron vistos en las tierras americanas todos aquellos migrantes que venían de Oriente. Para sus contemporáneos, todos los viajeros procedentes de la región asiática eran chinos, aunque fueran malayos, malabares o birmanos. Esta confusión perduró a lo largo de todo el período colonial y dejó consecuencias perdurables aún en nuestros días. El autor propone entonces una investigación histórica que pueda ser utilizada como si fueran “lentes correctivos frente a una imagen distorsionada”. 

El método de Slack consistía en estudiar "las llamadas pinturas de castas, que estuvieron en boga al final del período colonial, pues este genero tenía el propósito de mostrar la diversidad étnica del país, una especie de catálogo etnográfico propio de la época ilustrada del imperio. En esa taxología humana se buscaba describir las diferencias de piel y de cultura, con base en rudimentarias herramientas científicas de aquella época. Es ahí donde aparecen precisamente muchas de las confusiones que advierte el autor, pues a lo largo de los siglos XVI y XVII se habían mezclado ya tantas "razas" que la tarea de describir los matices se había distorsionado por completo".

Otro trabajo de Edward R. Slack Jr., citado en el estudio de Langebio-Stanford, es el que ofrece una estimación del total de asiáticos que pudieron haber emigrado hacia América. Podría hablarse entre 40,000 y 100,000 individuos (**). 

Sobre las labores de los migrantes asiáticos presentamos el estudio de Slack Jr. (Barberos 1Barberos 2 y Barberos 3)

En 2015 mencionamos la oportunidad de leer en línea la tesis de doctorado de Deborah Oropeza Keresey titulado Los “indios chinos” en la Nueva España: la inmigración de la nao de China, 1565-1700. La investigación estuvo realizada bajo la supervisión de la doctora Solange Alberro y fue aprobada en el año 2007 en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México.

La contribución de la investigadora es importante en cuanto se conoce poco acerca del tema de la migración asiática hacia la Nueva España. El texto recoge trabajos primigenios de Guzmán-Rivas (1960), Gonzalo Aguirre Beltrán (1972), Thomas Calvo (1983), González Claverán (1989) y Eiji Fuchigami (sin fecha), que ofrecen "importantes indicios en relación a la inmigración de orientales a la Nueva España" tipos de inmigración, resaltando el elemento de esclavitud; procedencia; áreas de asentamiento en territorio novohispano". La autora intenta rebasar el enfoque relativamente reducido de estos trabajos y proporcionar una visión integral del fenómeno.
Son cuatro los objetivos enunciados en la tesis: primero, confirmar que existió una migración continua en el período 1565 a 1700, tratando de cuantificar dicho movimiento. Segundo, determinar el origen geográfico y étnico de los orientales que llegaron en la nao. Tercero, definir las distintas categorías de inmigrantes (i.e. esclavos, comerciantes) y por último distinguir áreas de asentamiento de la población oriental en la Nueva España.

Vale la pena mencionar que casi simultáneamente aparecieron dos investigaciones similares, la ya mencionada de Edward Slack Jr. y la de Tatiana Seijas, acerca de los migrantes orientales hacia la Nueva España y Perú. Las investigaciones toman como es natural casi las mismas las fuentes de archivo. Tales publicaciones corroboran que en los medios académicos se está generando un mayor interés para conocer el fenómeno migratorio de aquella primera globalización, íntimamente ligado a la integración mundial del comercio a finales del siglo XVI.

Tatiana Seijas aportó un sesgo muy interesante al subrayar el papel de migrantes forzados de los viajeros asiáticos que cruzaron el Pacífico en el Galeón de Manila. Damos cuenta de ello en las entradas del 5 de octubre (Defensores del Esclavismo) y del 27 de octubre de 2013 (Comercio Portugués de Esclavos).

* * *

En suma, como señala el estudio con el que abrimos esta entrada, había ya un substrato genético que podría incluir influencia asiática muy antigua, derivada de la famosa migración durante antiguas glaciaciones, combinada probablemente con migraciones desde Micronesia. El tema de la investigación corresponde, en cambio, a las mezclas genéticas que se dieron ya durante la Nueva España a partir del siglo XVI. Por cierto la Nueva España fue mucho mayor en territorio que el México contemporáneo, pero eso es asunto del método para extender los estudios. 

El aporte científico ofrece certidumbres basadas en evidencias genéticas y localiza algunos puntos geográficos en lo que se hizo el muestreo. De ahí que el Estado de Guerrero sea el que ofrece naturalmente la mayor incidencia de casos y la mayor proporción de legado genético asiático.

Enhorabuena.

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(*) Negrito se refiere a diversos grupos étnicos dispersos en el Sudeste de Asia. En Filipinas se localizan principalmente en Mindanao.

(**) Edward R. Slack Jr. (2009) Sinifying New Spain: Cathay's Influence on Colonial Mexico via the Nao de China, Journal of Chinese Overseas, Brill Online.

domingo, 29 de agosto de 2021

La búsqueda del paso interoceánico

Los enígmas de las Américas

Este es el título de un libro colectivo y sin embargo singular publicado en 2020 por la Universidad de San Francisco de Quito, Ecuador. 

Contiene ocho ensayos sobre momentos muy distintos en la historia de América, pero unidos por el esfuerzo de encontrar durante varios siglos un paso interocéanico entre el Atlántico y el Pacífico. Se intentaba encontrar un pasaje, pero también resolver enormes cuestionamientos sobre la geografía americana, un elemento central para definir los alcances de dominación europea del mundo nuevo, novus orbis.


Este es el segundo volumen de una serie que comenzó en 2013 con el título Enigmas de las Américas, Piratas, Enigmas y Cartografía de América. 

La coordinadora del proyecto, Sabrina Guerra Moscoso señala en la Introducción: "Entre los siglos XVI y XIX se incentivaron varias expediciones que zarparon desde diversos puertos americanos para explorar posibles pasos que facilitaran la comunicación de Europa con Asia; no solo se buscaba un istmo, sino tal vez otro estrecho, o por qué no, un gran río que atravesara como una arteria horizontal el Nuevo Mundo y permitiera la soñada comunicación de los continentes y mares." Guerra Moscoso agrega que esta búsqueda respondía al imperialismo propio de la modernidad. 

Los ocho ensayos enfatizan el esfuerzo cartográfico de cada expedición, es decir, en el empeño de una abstracción conceptual plasmada en un mapa. De los mapas alegóricos del barroco hasta los mapas que muestran un conocimiento científico de la Ilustración. Con ello se pueden observar los cambios que recorrió el descubrimiento-desciframiento de América ante los ojos europeos.

Estructura del libro  

Este segundo libro se presenta en cuatro tiempos. 

1. El "descubrimiento" del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa en 1513, con un ensayo de Bárbaro Polo Martín. 

2. El paso interocéanico, con tres ensayos que rondan la epopeya de Magallanes-Elcano del siglo XVI, escritos por Carla Lois, Mauricio Onetto Pavez y Rodrigo Moreno Jeria. 

3. El esquivo paso del norte. Aquí se cuentan tres ensayos acerca de los intentos de encontrar o desarrollar caminos entre el Atlántico y el Pacífico en la era borbónica, escritos por Guadalupe Pinzón Ríos, Sabrina Guerra Moscoso, Kevin Bustillos y Lauren Beck. 

4. Por increíble que parezca, se buscó también una salida al Pacífico en la parte más ancha del continente. David Alejandro Ramírez Palacios nos habla de las exploraciones de Rafael Reyes por el Río Putumayo, entre 1874-1884.

El tema de Asia está presente en todos esos momentos, ya que el dominio de América (de las Américas como dicen en idioma inglés) garantizaba el acceso a las riquezas asiáticas. La coordinadora del libro señala:

"la persistente búsqueda de un paso interoceánico que atravesara aquella masa continental, un paso que acortara la comunicación entre ambos océanos, y aproximara a Europa y Asia. Aquel rastreo empezó 400 años antes de la construcción del canal de Panamá. La búsqueda de comunicación entre los dos océanos fue uno de los sondeos más tempranos. Bajo el reinado de Carlos I (1500-1558) ya se pensó que el continente era un obstáculo infranqueable, que solamente sería superado si se forjaba un pasaje artificial que uniera el río Grande con el río Chagres, para alcanzar la navegación que condujera desde el Atlántico hacia el Pacífico, y conseguir la comunicación con las posibles rutas entre los puertos americanos y los puertos asiáticos. Hasta el siglo XIX persistía en el imaginario la idea de construir un canal artificial, y se pensó que el Darién o inclusive Nicaragua podían ser el lugar propicio."  

En un principio se tenía la creencia de que algún extremo de Asia estaba ligada por tierra con América, a través del mítico Paso del Norte, que estimuló expediciones desde el siglo XVI hasta el XIX.

"(...)  varias expediciones de diversas nacionalidades y procedencias se aventuraron a resolver este enigma de la geografía. Desde muy temprano se había buscado el mítico estrecho de Anían, que equivocadamente se pensaba que se situaba en la misma latitud de San Diego (California) y se especulaba que este sería el ansiado paso. En 1497, Enrique VII había encomendado la búsqueda del estrecho por el norte a Juan de Caboto, y la Corona francesa había hecho lo propio con la exploración de Giovanni Verrazano en 1524."

"(...) De acuerdo con las referencias de los nativos, Cortés también tuvo como objetivo encontrar la comunicación interoceánica. En México buscó un estrecho que develara la ruta hacia Oriente y, como parte de su campaña de conquista, en 1533 envió una hueste al mando de Diego Becerra, para navegar rumbo norte en busca del paso y así extender la exploración por el Mar del Sur; de estas exploraciones surgieron rumores sobre la existencia de una isla muy rica al norte del continente, que sería bautizada como California."  

Exploraciones y proyectos en la época de conflicto imperial

La idea de construir un canal, un paso, un puente entre ambos océanos resurgió en la etapa del imperialismo con la excusa de la modernidad. Así lo hizo pasar con toda claridad el científico alemán Alexander von Humbolt (1769-1859) al abogar a favor de la construcción del Canal de Panamá.

En aquella época, la Corona española comprendía que su vasto imperio estaba asediado por los intereses de otros poderes europeos. Inglaterra había ocupado en 1762 tanto la Habana como Manila, mientra que Rusia enviaba en esa década expediciones al noroeste americano. Era urgente reforzar la seguridad y mantener exploraciones que pudiese producir "relaciones detalladas sobre las condiciones físicas, poblacionales, económicas y defensivas de los territorios de ultramar, para así planear mejor su control y administración." Esto lo dice Guadalupe Pinzón en su ensayo El Istmo de Tehuantepec en los proyectos interoceánicos hispanos: el caso del mapa de Agustín Crame, de 1774.

Naturalmente, este ensayo me llamó la atención porque es un proyecto en la geografía de México, pero también porque es un tema que hoy reviste destacada importancia debido a que en la actualidad se construye un corredor interoceánico multimodal entre Salina Cruz (Oaxaca) y Coatzacoalcos (Veracruz).

La Corona española comisionó en 1774 al ingeniero militar Agustín Crame para explorar una ruta en la parte más estrecha del territorio de México, a fin de conectar el Atlántico y el Pacífico. Cabe recordar que el Canal de Panamá inició su construcción en 1881. Señala la historiadora mexicana que 
"La relación de Crame fue más allá de buscar una ruta interoceánica, pues su trabajo se insertó en los procesos navales y defensivos del imperio español, llevados a cabo tanto en el Atlántico como en el Pacífico. Si bien es evidente que las revisiones de Veracruz, San Juan de Ulúa y la península de Yucatán sirvieron para conocer y proteger de mejor forma esos litorales, tener noticia de un posible punto de encuentro entre ambos océanos permitiría extender las políticas e implementarlas en las nuevas regiones que se exploraban en el noroeste americano."
Agustín Crame proporcionó una descripción de la región y un mapa con las características científicas de la época, que serviría para el diseño de planes de seguridad y defensa, ligando los puertos estratégicos en el Pacífico y el Golfo de México: Acapulco y Veracruz. El informe fue recibido por el virrey Antonio María de Bucareli (1717-1779), quien tenía en mente una visión integral de defensa desde el noroeste hasta Centroamérica.
 
* * *
Otro texto fascinante, sin  demérito de los demás, es el escrito por David Alejandro Ramírez Palacios, titulado Del Pacífico al Atlántico por la Parte Más Ancha del Continente: las Exploraciones de Rafael Reyes por el Río Putumayo, 1874-1884.

Como una invitación a los lectores para adentrarse en este texto, cito al autor:

"En 1875, mucho antes de tornarse presidente de la República de Colombia y también antes de su decisiva prticipación en las guerras civiles de este país, Rafael Reyes (1850-1921) inauguró la navegación comercial a vapor por el río Putumayo, uno de los principales afluentes del gran río Amazonas. Se trataba de establecer una ruta alternativa a la del Pacífico y el ferrocarril de Panamá para llevar a Europa y Estados Unidos la valiosa corteza del árbol de quina, poderoso febrífugo exclusivo de los bosques húmedos de los países andino-amazónicos, que había llegado a convertirse en el tratamiento estándar contra el paludismo en el mundo."

 El relato continúa con ese ritmo e información que no dejarán a nadie desencantado.

Para concluir
 
Cada uno de los ensayos aporta abundante conocimiento sobre los temas. Una parte fundamental son los mapas e ilustraciones que enriquecen la publicación. El libro en su conjunto no tiene desperdicio y me hubiera encantado tener la versión impresa, pero las pensiones de los diplomáticos no permiten cubrir esos lujos. 
 

miércoles, 26 de agosto de 2020

Algo que nunca ocurrió

Dentro de los planes de la corona española para consolidar su poderío en Asia se encuentran algunos proyectos a finales del siglo XVI, que podrían parecer descabellados, como el plan para invadir China, asi como  la fallida expedición a Camboya o la propuesta de invasión a Siam

Esta vez comentaré otras dos propuestas en aquella época temprana. La primera, orientada a reorganizar, bajo un mismo virreinato, las colonias portuguesas y españolas en Asia. La segunda, una década más tarde, para intercambiar Filipinas por Brasil.
 
Un Virreinato del Sudeste de Asia
 
La propuesta para crear un Virreinato de las Indias Orientales del Sur provenía del Obispo de Malaca, João Ribeiro Gaio. El tema se trata en una carta escrita desde el puerto malayo el 11 de abril de 1595 al Rey Felipe II, quien tenía bajo su mando los dominios portugueses e hispánicos en Asia. Paralelamente,  el Obispo escribe una carta similar y en la misma fecha al Gobernador español en Filipinas, Luis Pérez Dasmariñas. La carta al Rey argumenta:
 
"Este principado de las Índias Orientales se gobierna por un virrey que reside en Goa." Se refiere al Virrey del Estado da India. "Es muy grande y comienza en Sofala, Mozambique, y toda las costa de Melinde y estrecho de Meca y Ormuz, y Diu, y Chaul, Goa, Cochín, Coromandel, Bengala, Pegu, hasta Malaca, con otras muchas tierras por la tierra firme adentro, incógnitas, y muchas islas grandísimas, como son las de San Lorenzo y la de Ceilán, y la de Sumatra y de Borney, y de Macasar y las de Java, que son muchas y grandes, y las de Solor y de Maluco, dividiéndo los portugueses este principado, según el modo común de hablar, en dos parte, a la una parte llamamos la parte del norte y la India, y a la otra parte del sur."

"La que llaman parte del norte comienza de Sofala hasta Pegu y Tanacamai (sic). Y la parte del sur comienza de Tanacamarin (sic) e islas de Nicobar hasta Japón y Maluco, islas Filipinas a la parte de la India solamente."'

"Puede el susodicho virrey acudir con sus armadas y aun a esta parte de la India acude con que se adeudar ya sea miserablemente, y a la parte del Sur no puede acudir. Y cuando acude, lo hace con un galeón. Y cuando llegados con cuatro fustas o fragatas, es una armada que casi no hacen otra, y muchas veces llega a Malaca y se torna luego, por donde estas partes del sur, que son las mejores de lo descubierto, y muy ricas de especies, oro, maticas (plantas) y hacienda de oro y plata, en donde se contiene la isla de Sumatra, muy rica de oro y pimienta, y otras muchas cosas, y la Sonda, que tiene comino, y todas las islas de la Java y de Solor, que son muy ricas, y Maluco y Banda, que tienen todas las especies (especias), y las islas de Japón, que tiene mucha plata, y la China, que tiene todas las haciendas (manufacturas) del mundo, de la Cochinchina y Siam y Champan (Champa, hoy parte sur de Vietnam) y la costa de Malaca, hasta Pueda y Tanaceamarin, todo muy rico y que tiene mucha hacienda y muchas otras y tierras incógnitas, y por las tierras firmes adentro, de estas costas de las partes del sur, todo esto se pierde, por mengua y falta de no haber conquistador y virrey que trate de ello."

Concluye Ribeiro Gaio con su propuesta:

"Y por lo cual me pareció servicio de nuestro Señor y de su Majestad hacer esta remembranza. A todas estas partes del sur conviene, a saber Malaca y las islas Filipinas, importa tener virrey, conquistador particular, porque la India no puede ser, por lo mucho que el virrey que asiste en Goa tiene que conservar en las parte del norte. Y como arriba queda dicho, no puede acudir a estar (sic) partes del sur. Y habiendo en ellas virrey y conquistador darle a nuestro Señor muchas victorias, que la gente de estas partes del sur no tiene muchas armas, y es gente poco ejercitada en la guerra." (Subrayado mío).

 
 

 
 Los territorios portugueses en el sur y sudeste de Asia, 
comunicados por la Carrera de Índias. 
Se observan también los territorios en América
(Mapa tomado de Boxer, The Portuguese Seaborne Empire 1415-1825
Lisboa: Galouste Gulbenkian, 1991) .

 
Al parecer, el Gobernador en Filipinas se vió tentado por la propuesta, que en su caso, recibía información específica sobre las condiciones en Siam, Camboya y Pegu. Todo con ánimos de ocupar esos reinos. Sin embargo, la propuesta no prosperó y muy poco después el hasta entonces indiscutido dominio hispano-portugués en Asia comenzó a confrontar la presencia holandesa e inglesa. Ver Alarma en Asia Portuguesa, 7 de junio de 2017.
 
Dos elementos destacables de la propuesta del Obispo Ribeiro Gaio son, primero, la ocupación de territorio continental y no estrictamente las islas del Sudeste de Asia. Era muy atractiva la posibilidad de poner bajo control ibérico al rico reino de Siam. El segundo elemento es que el Obispo de Malaca se plegaba al hecho de que Felipe II era el monarca coronado de Portugal y podía tomar determinaciones muy profundas. Esto a pesar de las promesas hechas durante su coronación en 1581 de mantener separadas las administraciones virreinales, tal como lo cumplió él y sus sucesores.

La propuesta de João Ribeiro Gaio no prosperó y, por el contrario, se reforzó la separación de los teritorios y administraciones portuguesas y españolas en Asia. De hecho, el comercio entre ambos espacios coloniales era intenso y continuó por siglos. Paulo Pinto confirma que en 1585 Felipe II dio instrucciones al Virrey en India, Duarte de Meneses, para que siguiera en vigor tal separación y la prohibición explícita de que portugueses viajaran a Filipinas y a México, lo cual no se cumplió en los hechos.

Intercambiar Brasil por Filipinas.

La segunda propuesta circuló dos décadas después. La noticia histórica es relatada por Margarita Suárez en el análisis del comercio peruano con el Atlántico y el Pacífico.
 
"En las primeras décadas del XVII aparecieron múltiples informes de la Casa de Contratación y del Consulado de Sevilla que calificaban el tráfico con las Filipinas como una de las principales causas del deterioro del comercio atlántico, junto con la presencia de los peruleros. El arbitrio de Pedro de Avendaño al rey, fechado en 1608, es elocuente. Sostenía que el comercio con España había disminuido en tanto el tráfico con las Filipinas había aumentado, y que si se llevaran a España los 2,000,000 de pesos que se remitían al Asia en cada galeón, valdrían seis una vez invertidos en la península; el rey cobraría derechos y aumentaría su patrimonio; también se beneficiarían los vasallos de España y, por último, 'estarán las Indias necesitadas a la dependencia della, que no es lo menos importante para su seguridad'. "
 
La propuesta de Avendaño tenía proporciones continentales:

'ha de ser servido (Vuestra Majestad) de mandar que la Corona de Castilla trueque con la de Portugal las Islas Filipinas, por el Brasil, y que aquellas ´las Filipinas`se goviernen por el Consejo de Portugal, y se naveguen por la India Oriental, quitando de todo punto qualquiera embarcación, trato, y passage a ellas por la Nueva España, y el Pirú'."

Esa atrevida solución a un comercio tricontinental habría acarreado consecuencias enormes para múltiples países contemporáneos. Si seguimos el juego de las historias paralelas o metahistorias, viviríamos en un mundo en el que en Filipinas se hablaría en idioma portugués y Brasil sería hispanohablante. Eso por lo menos, pues el efecto en el papel de dominio regional habría propulsado al virreinato de Perú. 
 
Pero eso, no sucedió.

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Manel Ollé. “Proyectos de conquista y de comercio para China y el Sureste de Asia.” Mélanges de la Casa de Velázquez. Nouvelle série, no. 48–2 (November 15, 2018): 79–99. https://doi.org/10.4000/mcv.8933.
 
Paulo Jorge de Sousa Pinto. Materiales Portugueses sobre el Sudeste Asiático en el Códice Boxer.  En Manel Ollé y Joan-Pau RubiésEl Códice Boxer. Etnografía colonial e hibridismo cultural en las islas Filipinas. Barcelona: Universitat de Barcelona, 2020. pp.155-177. Cita la carta del virrey Duarte de Meneses del 26 de abril de 1586 (Rivara, 1865, pp. 1117-1119.
 
Margarita Suárez. Sedas, Rasos y Damascos: Lima y el Cierre del Comercio Triangular con México y Manila en la Primera Mitad del Siglo XVII. América Latina Historia Económica, año 22, número 2, mayo-agosto, 2015, pp. 101-134. Pontificia Universidad Católica del Perú.   


jueves, 23 de abril de 2020

Combate a la epidemia México y Manila

Creo que puede ser de interés para los lectores reproducir una entrada de este blog publicada en 2009. No es algo que haga  frecuentemente, pero es útil para referirse a los esfuerzos de cooperación entre pueblos y estados en la lucha contra epidemias en el pasado histórico. 

En 1803 salió de La Coruña, España, la expedición médica comandada por el Dr. Francisco Javier Balmis. Hubo otra expedición con rumbo al sur de América, dirigida por  el médico militar José Salvany y Lleopart, de la que hablaremos al final de este texto.


 Despedida de la expedición médica de Acapulco a Manila

En 2009, escribí en este blog: "La epidemia que afecta a México y que amenaza convertirse en pandemia, permite recordar que  la lucha contra otra enfermedad, la viruela, producida también por el estrechamiento de nuestro planeta, impulsó hace poco más de doscientos años a los hombres de ciencia a utilizar los recursos médicos a su alcance, en este caso la vacuna, para lanzar una batalla verdaderamente global. 

"Corrían los años reformadores de la corona española,  gobernada por el rey Carlos IV, quien había perdido una hija víctima de la viruela,  lo que lo sensibilizó para  introducir algunos avances en la salud pública y en la actualización científica de su país.  En ese contexto, se autorizó una expedición científica dirigida por el doctor Francisco Javier Balmis (1753 -1819) patrocinada por  la Corona para diseminar la vacuna contra la viruela; una hazaña científica que enlazó de manera perdurable a México con Filipinas. 

"La expedición salió de La Coruña el 30 de noviembre de 1803, pasando por Puerto Rico y Venezuela, rumbo a México, donde operó a lo largo de casi un año. A finales de enero de 1805 llegó al puerto de Acapulco.  

Las crónicas señalan que se trataba de una rara peregrinación procedente de la ciudad de México, compuesta por veinticinco niños, cuyas edades oscilaban entre los cuatro y los seis años, provenientes de los hospicios de Valladolid, Querétaro y Zacatecas. "Llegaron a Acapulco para embarcarse con destino a Manila; eran portadores del beneficio de la vacuna contra la viruela, que tantos estragos había causado en la Nueva España, desde que aquel esclavo negro, Francisco Eguía, al servicio de Pánfilo de Narváez, la introdujo en 1520" (1).

Tomás Oteiza Iriarte señala que"en aquel tiempo no había manera de contar con ampolletas y la única forma de llevar de una parte a otra la vacuna, era, la de propagar su beneficio bajo la técnica de "brazo a brazo" a fin de mantenerla fresca. Con este procedimiento fue extendiéndose su aplicación por todas las colonias hispanas". La vacuna había salido de España en la corbeta "María de Pita"(...) con el propósito de introducir su aplicación por toda la América y las Filipinas. El Dr. Balmis contaba con una orden suscrita por el rey de España, para que tanto las autoridades civiles como las eclesiásticas, cooperaran con todos los medios a su alcance para su propagación y uso, sin obstáculos de ninguna especie". Ver más abajo un comentario sobre los métodos de vacunación.

"Como una medida efectiva y práctica el Virrey y Arzobispo de México expidieron circulares a todas las Intendencias y Obsipados, para que a su vez las hicieran extensivas a todos los Gobernadores y Alcaldes de los pueblos, así como también a las parroquias y capellanías, recomendándoles que al tener aviso de que llegaban a sus jurisdicciones el pelotón de niños y sus encargados, los recibieran como un Don del Cielo

Oteiza Iriarte menciona una crónica de aquella extraña procesión de niños:  "En Veracruz, Puebla, Oaxaca, Zacatecas y otras entidades del país, el doctor Balmis y su brigada sanitaria fueron recibidos con repiques de campanas, estallido de cohetes y música de alegres bandas".

"En Acapulco, el Gobernador del Castillo y el Alcalde, el párroco con sus acólitos acompañados por muchas gentes (sic) del pueblo, salieron a recibir a los infantes hasta el punto llamado La Garita, donde formaron una procesión, llevando en alto un niño que traía la vacuna antivariolosa en su bracito, semejando una imagen viviente; seguíanlo el sacerdote y las autoridades para así hacer comprender a las multitudes que era todo un bien, ese medio de combatir el grave mal. Hicieron su entrada a la ciudad, cantando la letanía de los santos, y una vez en la iglesia se llevó a cabo una función religiosa en acción de gracias. La confianza que despertó este proceder en el ánimo de las gentes (sic), permitió que al día siguiente se vacunaran muchos niños".

"Si de por sí, la salida del galeón de Manila del puerto de Acapulco era todo un acontecimiento, en esta ocasión, tuvo resonancias mayores, pues muchas madres que veían partir a aquellos niños sólo al cuidado de hombres rudos, les causaba profunda pena. Salieron de Acapulco el 5 de febrero de 1805 rumbo a Manila.  Tuvo una escala en Macao y otra en Cantón. Una vez cumplida su misión, prosiguieron el viaje de retorno a España, dándole así la vuelta al mundo".

Los resultados científicos de aquella expedición siguen siendo motivo de estudio para los historiadores, pero deja en la memoria un importante vínculo que une a México con Filipinas."

Métodos de vacunación 

El biólogo y pedagogo mexicano Gabriel Calderón me comenta que "ya en la Nueva España y en otras partes del mundo se probaban otros medios: el del fluido guardado en laminillas, que no funcionaba para largas distancias pues dejaba de ser funcional y otros dos métodos por demás peligrosos porque estadísticamente era grave para el 20 % de los usuarios: se soplaba en la nariz de las personas sanas, desde tubos como cerbatanas, pústulas secas y pulverizadas de los enfermos de viruela. Muchos enfermaban con síntomas fuertes pero no mortales, el 20%, como dije, sí moría. El otro método era tomar con una aguja pus de enfermos de viruela (no de la de las vacas, sino de la mortal) y picar con ella el brazo de las personas sanas: muchos morían con ese método, que daba miedo como remedio, pero daba mucho más miedo el contagio. Poco después estalló la guerra de independencia y leí por ahí, en algún documento, que Vicente Guerrero exigía que, para entrar a su tropa, los aspirantes debían vacunarse contra la viruela. He tratado de verificar el dato pero no encuentro más referencias sobre esto. Lo que sí encontré en varios más, fue que siendo presidente, Guerrero sí propuso a la cámara de diputados una campaña nacional de vacunación infantil contra la viruela... no lo logró por lo mismo que no se logró casi nada en la primera mitad del siglo XIX: un cuartelazo lo quitó."

La expedición en Sudamérica

Como señalé al principio, una expedición paralela a la de Balmis se realizó en la ruta del sur. Sin embargo la expedición dirigida por el médico militar  José Salvany y Lleopart enfrentó tremendas dificultades no sólo geográficas, sino también políticas, pues ya se iniciaban las luchas independentistas en el continente. La expedición comprendía únicamente dos doctores, un ayudante y una enfermera. 

Esto ha sido y seguirá siendo  motivo de análisis para los historiadores, al ligar los efectos de las epidemias sobre la población, la economía y finalmente la estabilidad política.

La expedición de Salvany recorrió Colombia, Bolivia, Perú y Argentina. "El propio Salvany contrajo tuberculosis, paludismo y difteria, perdió la visión en un ojo, se dislocó una muñeca y terminó muriendo en 1810, a los 34 años de edad, en Cochabamba (Bolivia), donde está enterrado. Su sucesor, el médico militar Santiago Granado y Navarro Calderón, continuó la expedición llevando la vacuna a Chile, hasta llegar a la Patagonia. En esta expedición austral, que terminó en 1812 -cuando España se encontraba ya en plena Guerra de Independencia contra los franceses- se vacunaron más de 100.000 personas, cifra excepcional para la época, y más teniendo en cuenta que fue iniciada por cuatro hombres (Salvany, un ayudante, un médico y una enfermera) y cuatro niños."

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Tomás Oteiza Iriarte. Acapulco: La Ciudad de las Naos de Oriente y de las Sirenas Modernas. Edición del autor. 1965, pp. 161-162.

Blog Counting Stars, Balmis Expedition: The Spanish feat that saved millions of lives in America, Philippins and China. 17 marzo 2020.