Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

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viernes, 14 de noviembre de 2025

Nuevo libro

Doy noticia de un nuevo libro que en español podría titularse: "Conociendo un Imperio. Diálogo entre los mundos chino y español en la edad moderna.El volumen fue coordinado por dos historiadoras, Mackensie Cooley y Wu Huiyi, y es producto de un seminario realizado en el Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia, en Berlín, noviembre de 2019. 

El libro es de acceso gratuito, en el siguiente sitio: 

https://www.mpiwg-berlin.mpg.de/resources/publications/books/knowing-empire-early-modern-chinese-and-spanish-worlds-dialogue?fbclid=IwY2xjawODSjJleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFVNzdEdlgyWmdWRjVscjdyc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHo4jY_xFNf2UQswp2GKOv0OC6uu5GYr3eBPemKrCVvX4eQEbp3KLrayZ467U_aem_tscSDjj1TWPjSAxiDfGGww


Conociendo un imperio
Lever Press, Michigan Publishing, 2025

El libro muestra cómo los imperios chino y español, separados por miles de kilómetros, desarrollaron sistemas comparables para recopilar, ordenar y utilizar el conocimiento sobre sus mundos locales. Desde el siglo XVI hasta el XVIII, los funcionarios de ambos imperios recopilaron grandes cantidades de datos estructurados sobre el clima, la topografía, los productos naturales, los idiomas, las religiones y más de sus localidades, creando una visión de sus imperios como diversos pero unificados.  

En su conjunto, los diversos autores leen en paralelo los difangzhi 地方志 (gacetas locales) de China y las relaciones geográficas del mundo español. 

Los diversos ensayos procuran evitar una visión de arriba hacia abajo en la transmisión de información a través de cada imperio. En cambio, amplifica una mezcla de voces que hablan tanto a la burocracia imperial como a las ricas culturas locales e indígenas, revelando a estos dos imperios de la Edad Moderna como entidades políticas diversas que se reequilibraban constantemente en contacto con los poderes locales.

El libro consta de 18 ensayos y una introducción.

  • Mackenzie Cooley y Wu Huiyi. Introducción. Comparando epistemologías imperiales paralelas.

  • Parte 1. Conociendo al Estado

  • Maria Portuondo. Cuestionarios para gobernar un imperio: reportando dudas al rey en las relaciones geográficas.     

    • Joseph Dennis. Las gazetas locales chinas: principios de compilación.

    • Alexis Lycas. Información territorial imperial antes de la edad de la imprenta: "guias ilustradas" como repositorios locales para conocer el Imperio Chino

    • Parte 2. Estructuras del conocimiento

    • Chen Shih-Pei. Lo que uno debería saber sobre una localidad: Analizando las Categorías de Conocimiento de las Guías Geográficas Locales Chinas

    • Patricia Murrieta-Flores, Diego Jiménez-Badillo y Mariana Favila.Vázquez. Colocando a Nueva España en la información de la Edad Moderna: desarrollando un enfoque de análisis textual geográfico de las Relaciones Geográficas de Nueva España. 

    • Parte 3. Conociendo el espacio

    • Mario Cams. Mapeando China Ming: modos de mapeo en las geografías comprensivas del último período de la Era Ming.

    • Barbara E. Mundy. Mapeando la Nueva España.Cartografía y conocimiento imperial.
  •     
  •    Parte 4. Conociendo la naturaleza
        Che Qun. Registrando el rio Yangzé (1600-1900)

    • Mackenzie Cooley. Haciendo que la naturaleza sea española: Cambio ambiental en las relaciones.

    • Brian He. Política y erudición de productos locales en los Gazetteers provinciales de Ming-Qing.
    •                  
  • Jeremy Mikecz.Paisajes estratégicos: conocimiento indígena de las geografías andinas registradas en las Relaciones Geográficas. 

  • Parte 5. Conociendo a los pueblos

  • Marten Söderblom Saarela. Conocimiento lingüístico local en las gazetas Qing.

  • Marcella Hayes. Los colonos negros luchan por la visibilidad.

  • Zhang Xianqing. Religiones y el paisaje de las creencias en los gaceteros imperiales chinos.

  • Stuart M. McManus. Esclavitud en la América española y más allá.

  • Parte 6. Conexiones y Transferencias

  • Wu Huiyi. Armas, Maíz y Europeos: Globalización Moderna Temprana en las gacetas locales.

  • Yan Niping. Relaciones con Filipinas:  China y la adquisición del conocimiento español en el              siglo XVI.

  •  Coda: Imperios el conocimiento informal
  •   
  • Dejanirah Couto. La economía del conocimiento del Imperio portugués
La presentación del libro señala: "Esta compilación reflexiona sobre la evolución histórica y las estructuras internas de ambos imperios, así como sobre las diversas maneras en que los historiadores actuales interpretan los difangzhi y las relaciones geográficas para comprender el orden espacial, natural y social tanto en el imperio chino como en el español. 

"A la vez que ofrece una historia comparativa e interconectada, sitúa el conocimiento imperial chino y español en el contexto de la globalización del mundo moderno temprano, destacando la migración de personas, bienes e ideas y revelando cómo estas amplias influencias se reflejan —o no— en los difangzhi y las relaciones geográficas. 

"El libro concluye ampliando la perspectiva más allá de China y España para analizar cómo otros imperios modernos tempranos, como el portugués, no lograron desarrollar géneros imperiales tan sistematizados.

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Meckenzie Cooley es profesora asociada de Historia de las ideas en la etapa moderna temprana en el Hamilton College, Nueva York. Huiyi Wu es historiadora de las relaciones sino-europeas en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia.

domingo, 16 de octubre de 2022

Islas de Plata, Imperios de Seda


Esta es una noticia acerca del libro publicado en octubre por Manel Ollé en la editorial Acantilado, Barcelona, 2022.

En un tono casi jocoso, el autor comentó recientemente acerca de su libro:

"Si los títulos de los libros pudiesen ser tan prolijos y detallados como lo llegaron a ser en siglos pasados, quizá este libro podría haberse titulado Islas e Imperios de seda, plata, porcelanas, esclavos, creencias, especias, espejismos, libros y semillas: diásporas, contrabandistas, misioneros y mercaderes castillas, criollos novohispanos y chinas sangleyes; así como portugueses, holandeses y japoneses, juncos, pataches, naos, sampanes y galeones en los Mares del Sur".

                                                        El mar como experiencia multitudinaria


En la contraportada del libro se anuncia:

"La historiografía occidental ha relegado a menudo el océano Pacífico a la periferia del tablero político y económico de la Edad Moderna, a pesar de ser el germen del mercado globalizado actual. Entre las orillas de América del Sur y Asia existió en ese período una vasta y sofisticada red mercantil, liderada por China, que superaba los flujos comerciales intraeuropeos anteriores a 1800. De ese locus colonial de Asia oriental entre las décadas de 1570 y 1680 nos habla Manel Ollé; un espacio dinámico en el que confluyeron los intereses de distintos imperios, sultanatos y ciudades portuarias, flujos migratorios, culturas y credos. Este fascinante ensayo traza así un vívido fresco de una comunidad transpacífica, integrada por mercaderes, navegantes, emigrantes, misioneros, contrabandistas, corsarios y gobernantes europeos y asiáticos, que desbarata los tópicos sobre el papel que desempeñaron los Estados de Asia en la protoglobalización, y sitúa históricamente ciertos aspectos de la geopolítica actual."

Más adelante Manel Ollé señala:

 "La perspectiva manileña adoptada en este libro  encuentra un contrapunto fujianés en las bahías de Yuegang o de Xiamen y Anhai. Desde estos y otros puertos asiáticos se puede transitar rápidamente de lo local a lo global: desde ellos podemos asomarnos a la urdimbre de redes (imperiales, mercantiles y misionales) del siglo XVII sinohispánico, transpacífico y euroasiático. Inevitablemente este tránsito oscurece y deja en un segundo plano la experiencia histórica de los naturales de las islas: pobladores austronesios, malayo-polinesios. Nos lleva por el contrario a escrutar con mayor atención la acción urbana y marítima, emprendida desde el viejo sultanato de Manila y desde sus viejas redes de dconexión por los nuevos colonizadores y migrantes: súbditos o fugitivos de tres o cuatro imperios y de alguna república lejana..."

 


Manel Ollé, historiador, poeta, traductor, maestro, ha guiado a generaciones de estudiantes, algunos en la Universidad Pompeu Fabra en su natal Barcelona y a muchos más dispersos por el mundo, que hemos leído y aprendido a mirar con otros ojos el socorrido asunto del comercio transPacífico.

Pues bien, Manel Ollé nos ofrece las siguientes cartas de navegación para adentrarnos aún más en este mar de experiencias colectivas, con remarcable variedad de personajes. Los títulos son evocativos de aquellos mares asiáticos adonde recalaba el Galeón de Manila. Todos los temas tocados en el libro tienen resonancias en las investigaciones de decenas de historiadores, marineros y aficionados a estos temas. A todos ellos/ellas les ofrece un pequeño manjar de lo que se lee en los archivos, en las crónicas y en las bitácoras de viaje. Se siente en su lectura la marca de la observación detenida ante un objeto, un grupo humano, o una idea diferente. Todo ello ha tomado tiempo, sospecho que décadas, para convertirse en certeza gracias al autor de este libro.


1. El Eunuco y la red de ultramar

 Jirafas en la Ciudad Prohibida

Las siete expediciones del Eunuco

Diásporas en los mares del este y del oeste

En el mediterráneo del mar del monzón

2. Hay islas más allá del polo

Seda y paño en abundancia

El conquistador conquistado

Otras islas, otros puertos 

Los naufragios del Cipango

Entre dos o tres centros del mundo

Del Virreinato de las Indias Orientales

El querer del cielo y los ojos de gato

3. Una corona para dos imperios

El sol se pone entre Macao y Manila

Ibéricos en Asia

Un Maluco sin especias

4. En la Nao de China

Se abre del mar

Castillos en el océano

El lago de plata y el mar sangley

El monocultivo del Galeón

Intangibles a bordo

5. Los chinas fieles e infieles de Luzón 

Entre el barrio y el océano

Los chinas sangleyes

De Intramuros a la alcaicería del Parián

La rebelión del Sangley

6. Entre piratas y contrabardistas

Los otros, los piratas

Cinco décadas sin corsarios

De Flandes a Batavia

Nicolás Iquan, el Cuesing y el Sipuan en Manila

7. Las isla Hermosa

En la isla aislada de Pakan

Los náufragos y los cazadores de cabezas

La compañía de Indias Holandesa en Fort Zeelandia

Quimaurris y taparris

Dieciseis años en la Isla Hermosa

8. Gramáticos, misioneros y diplomáticos

Los ladinos invisibles de Juan Cobo

La luna lejana de Michele Ruggieri

Diego de Pantoja en Pekín

Confinados en Cantón

El Arte de la lengua mandarina

 

¡Enhorabuena y a disfrutar de este libro!

 



domingo, 29 de septiembre de 2019

Notas desde Nagasaki

Escribo estas notas desde Nagasaki, escenario histórico de los primeros encuentros entre extranjeros y Japón. Este hermoso puerto, anclado en una larga entrada de mar, ha sido el lugar al que han acudido chinos y coreanos, portadores de artefactos, técnicas y filosofías que fueron adaptadas a Japón. En el siglo XVI, a partir de la llegada de comerciantes portugueses, Nagasaki también fue un espacio en el que el comercio y la religión católica se desplegó durante un corto período.

En ese entonces, Japón vivía una profunda transición unificadora durante la dinastía Tokugawa (1603-1868), conocida también como período Edo en la historia de Japón. La consolidación del poder de los señores de la guerra y de la tierra, los shogun (que formaban el bakufu o shogunato) estuvo caracterizada por haber cerrado las puertas del país a la influencia extranjera. Comparativamente, es similar al período de dominación español en América, durante los virreinatos de la Nueva España y Perú.

Escribo esta entrada al blog una década después de haber descrito y analizado el martirio de 26 religiosos españoles y novohispanos sucedido en Nagasaki en 1597. Aquel inicidente fue una advertencia muy clara de los gobernantes de Japón en contra de cualquier injerencia política o religiosa externa. De hecho, fue un paso en el camino de Japón de cerrar sus puertas al contacto con el exterior durante más de dos siglos a partir de 1603.

Sin embargo, mi interés sobre Japón y múltiples visitas desde los años noventa, me han permitido profundizar en otros aspectos de este proceso político. Ahora reconozco que la unificación de Japón y el encerramiento no fue una situación conducida por eventos acumulados, sino que fue una tendencia de largo plazo, con plena conciencia de la elite dirigente, que se remonta a mediados del siglo XVI y culmina en la primera mitad del XVII. En la lucha por el control del país, la simple idea de que una religión promovida por extranjeros era inaceptable para el poder central de Japón.

Gracia Hosokawa (1563-1600), llamada Tamako originalmente. Murió martirizada en Osaka en 1600. La pintura es de Yaseturu Ueda, 1961. Museo de los 23 mártires.

La interacción con comerciantes, embajadores y misioneros portugueses, españoles, holandeses e ingleses, de ideología católica romana o protestante, dieron pauta para que la clase dominante japonesa definiera los límites de su relación con el exterior. Fueron varios los momentos en que los japoneses estuvieron atraídos por las tecnologías europeas (particularmente la construcción naviera y de minería), los productos americanos y europeos, el pensamiento barroco, pero la cortina del interés de dominación interna cayó pesadamente a fines de la década de 1630 con la Revuelta de Shimabara (diciembre 1637- abril 1638).

En un inicio, la misión católica conducida por los jesuitas que acompañaban comerciantes portugueses tuvo un éxito notable desde los años 1560s. Las condiciones cambiaron a medida en que fueron llegando a Japón otros participantes, especialmente los españoles asentados desde 1571 en Filipinas. Este momento coincidió con la consolidación del poder de Oda Nobunaga (1534-1582) en el proceso de unificación de Japón. El control total sobre el país, subordinando a otros daymios o señores feudales, llegó con Toyotomo Hideyoshi (1537-1598). En 1587, este líder guerrero consideró que la presencia extranjera era un posible obstáculo para la unificación del país y en consecuencia emitió un decreto para expulsar a todos los misioneros católicos. 

Con base en ese decreto, diez años más tarde, en 1597, un sacerdote jesuita japonés, Paulo Miki y un sacerdote español, Pedro Bautista, fueron detenidos y martirizados en Nagasaki. Este grupo incluía a 20 japoneses, 4 españoles, 1 portugues y 1 mexicano del que hemos escrito en este blog, Felipe de Jesús. Ese evento tuvo grandes consecuencias en la percepción europea acerca de Japón, así como en las prioridades misioneras que se formulaban en ese entonces en Roma, Madrid, Lisboa y México.




* * *




La visita a Nagasaki me ha llevado al lugar exacto en que ocurrió aquel martirio: la colina de Nishizaka, donde se encuentra el museo de los 26 Mártires Cristianos

Este es un referente del importante incidente ocurrido en 1597 en que perdieron la vida misioneros españoles y podemos decir mexicanos que fueron apresados en Japón. El barco de ellos se dirigía de Manila a Acapulco y encalló en las costas de Kiyshu, durante un periodo de fuerte represión contra las ideas extranjeras. Ya hemos hablado ampliamente en este blog acerca del asunto y sus extendidas repercusiones en la cultura mexicana. El museo cuenta con el apoyo de los jesuiítas y cuenta con algunos materiales originales valiosos que muestran el movimiento secreto cristiano que perduró en la provincia de Kyushu a lo largo de siglos.

Todo visitante a Nagasaki debe acudir al sitio del estallido de la bomba atómica de 1945. Es una herida dolorosa para Japón y para el mundo. Sin embargo, es también una muestra del profundo sentido a favor de la paz y la concordia que tiene el pueblo japonés.

Otro museo que atrae la atención es el de historia y la cultura de Nagasaki. Es sencillo y con múltiples reproducciones. Es muy didáctico y agradable. Lo que destaca es la forma en que el puerto de Nagasaki recibió la influencia extranjera y adaptó múltiples elementos foráneos en la industria, el comercio, la comida. Los festivales locales tienen un espíritu muy agradable, diría que tropical, dedicados a la experiencia marítima de la población.



martes, 27 de agosto de 2019

Una red mercantil en el comercio de Manila

Tengo el gusto de compartir con los lectores de este blog que el pasado 23 de agosto entregué a la Universidad Nacional de Singapur (NUS sus siglas en inglés) las copias de la tesis para obtener el doctorado en Historia por esa institución. El procedimiento indica que me dedicaré las próximas semanas a resolver preguntas, atender sugerencias, discutir críticas al texto de la investigación que inicié formalmente en 2014. El paso final será el examen profesional con los sinodales de la tesis en sesión formal en el Departamento de Historia de la Universidad.


La investigación comenzó en México años antes de haber iniciado el doctorado en Singapur. Surgió de conocer la documentación de la Inquisición en el Archivo General de la Nación sobre un proceso contra un importante comerciante de origen portugués radicado en Manila al final del siglo XVI.

En paralelo a la creciente curiosidad sobre estos hechos se desarrolló mi interés por formalizar estudios de historia y decidí comenzar el doctorado en Singapur. El resultado está hoy a la vista. Gracias a la guía de mi supervisor y al apoyo de muchas personas e instituciones pude visitar archivos en España, Portugal, México y Filipinas. Han sido años de mucho trabajo y resultados muy gratificantes.

El título en español de la disertación podría ser: "Una red comercial portuguesa en los inicios del sistema del Galeón de Manila."


En la tesis se aborda el marco histórico de la fundación de Manila como puerto nodal que inaguró el comercio a través del Pacífico, teniendo como destino el puerto de Acapulco. No obstante, mi interés se movió a indagar sobre las raíces asiáticas de dicho comercio (mecanismos comerciales y origen de las mercancías), que han sido poco estudiadas y que fueron determinantes para detonar el éxito del comercio trans Pacífico. Utilicé como hilo cnductor, basado en fuentes de archivo, la presencia de una red de comerciantes portugueses que actuaban coordinadamente en toda Asia, aunque en algunos casos de manera informal. 

Por ello es tan importante el contexto histórico previo a la fundación de Manila, pues toma en cuenta la competencia entre Portugal y España desde el siglo XV; el viaje de Magallanes (1519-1521); los intentos españoles para llegar a Asia por el Pacífico y regresar a la Nueva España por la misma vía. Sin duda, el detonante fue el asentamiento de tropas españolas, primero en Cebú (1565) y luego en Manila (1571). Finalmente se debe prestar atención a la unión de Portugal y España gobernadas por Felipe II (primero de Portugal) a partir de 1581 y que coincide con el desarrollo inicial del comercio del Galeón de Manila.

En la historiografía del Galeón se ha destacado, con mucha razón, la importancia que tuvo la abundancia de plata de Perú y México para el desarrollo del comercio, así como la capacidad de China de ofrecer productos a cambio de ese precioso metal. Esa es parte fundamental, pero no la única de esta historia.

Mi interés fue creciendo a la vista de los documentos recabados, puesto que aparecen actores concretos de aquel comercio, varios de los cuales eran portugueses con amplia experiencia previa en el comercio de Asia. La tesis discute de qué manera el Galeón de Manila consolidó un sistema comercial que transformó al mundo y resalta la experiencia de los comerciantes que aportaron ideas para hacer funcionar dicho mecanismo. Recordemos que en 1593, la corona española emitió un listado de normas comerciales muy avanzado para su época, llamado Permission,  sobre transporte, tripulación, volúmenes de carga, pasajeros, mercancías, impuestos. Este sistema prevaleció con pocas modificaciones a lo largo de más de dos siglos.

El próximo año, una vez concluído el doctorado, podré ofrecer más detalle de la investigación a los lectores de esta bitácora.

lunes, 26 de marzo de 2018

Pestilencia y Conquista en Filipinas

El estudio contemporáneo de la historia no puede eludir el conocimiento de aspectos que antes se consideraban fuera del ámbito humano, como es el clima, las dinámica de los mares o la transmisión de gérmenes y enfermedades. De hecho, el gran avance que se ha logrado en estos campos alimenta el estudio de la historia y coloca al ser humano en un conjunto más estructurado de la vida del planeta. El ser humano ya no es la cúspide de la evolución sino un habitante más, quizás el más disruptivo, de la naturaleza planetaria.  El mérito de este enfoque parece tenerlo el libro Gérmenes, Armas y Acero, (1997) de Jared Diamond, simplemente porque ha logrado una enorme difusión, aunque existen varios otros que antes y después han revisado con más rigurosidad el fondo de estos temas.

En un nivel más específico, el efecto de las conquistas europeas, por ejemplo en América y África, también tiene una amplia cantidad de estudios que revelan los efectos sobre la naturaleza. Varios negativos desde la transmisión de enfermedades desconocidas y el trabajo forzado, y otros positivos, como la difusión de especies a nivel planetario, de lo cual hemos hablado en este blog. Con relación a Filipinas se han publicado varios estudios que reflejan el impacto de la conquista sobre la naturaleza de las islas, sobre todo la excesiva explotación de madera, el trabajo forzado y la alienación de las poblaciones dispersas en el archipiélago. 



Hererría tradicional en el norte de Luzón
Ilustración de Fay-Cooper Cole, 
The Tinguian; social, religious, and economic life of a Philippine tribe
Chicago: University of Illinois, 1922.


Esta nota es simplemente un apunte para desarrollar en lo subsecuente el tema del impacto de la conquista en el ámbito económico, social y cultural sobre la población filipina. En entradas futuras de este blog trataremos de abordar con más profundidad este tema, utilizando fuentes diversas. Es también una invitación para que los lectores ofrezcan sugerencias de lecturas y comentarios fundamentados. Por lo pronto, me limito a un ensayo publicado por Linda Newson, del Departamento de Geografía del King's College, en Londres. El estudio resume las lineas principales del libro que la autora publicó en 2009 sobre el tema de la pestilencia, el colapso demográfico y la conquista en Filipinas. Insisto, en una próxima oportunidad intentaré comentar otro libro escrito por un autor filipino sobre este tema.  Luis Cámara Dery. Pestilence in the Philippines: a social history of the Filipino people, 1571-1800. Quezon City : New Day Publishers, 2006.

Las cifras que ofrece la Dra. Newson son muy reveladoras y contrastan con las estimaciones hechas por varios demógrafos, entre otras, las ofrecidas hace medio siglo por el historiador estadounidense John Leddy Phelan, The Hispanization of the Philippines. Spanish Aims and Filipino Responses, 1565-1700. Madison: The University of Wisconsin Press, 1959. También en este blog hemos abordados las opiniones de este autor.  

Las estadísticas reconstruidas se referían sobre todo al siglo XVII, es decir tres décadas después de la llegada de los españoles y fluctuaban entre 580,000 y 1 millón 250 mil habitantes. La propuesta de la Dra. Newson es revisar dichas cifras, con base en material de archivo, informes y todo tipo de evidencias para encontrar el cuadro real correspondiente a 1565, cuando Legazpi llegó a Filipinas. El resultado es una estimación de 1.5 millones de habitantes en la primera fase de la conquista. De ahí se deriva que la caída de la población fue mucho más radical de lo que se pensaba. Si a alguien le anima, la mortandad causada por las enfermedades y las guerras de pacificación fueron menos graves que en América.

Se dice que la caída demográfica en Filipinas fue limitada. Las razones que se aducen son varias: el hecho que la población asiática, incluída buena parte de la que habitaba el archipiélago filipino, ya estaba inmunizada ante enfermedades como la viruela, la influenza, el sarampión, que devastaron a las poblaciones americanas. Se señala que por un lado el número de conquistadores era muy pequeño y los filipinos estaban dispersos en las múltiples islas. 

El análisis socio-demográfico también revisa los cambios en las expectativas de los conquistadores, que vieron en principio menos alicientes de explotación de recursos, en particular oro, de los que habían encontrado en Perú o México. Sumado al hecho de que la corona española había decretado como política un trato más beningo hacia los indígenas parece ser que los administradores coloniales se mostraron más precavidos. El número de colonos españoles y americanos en las islas fue relativamente bajo, y en su mayoría eran misioneros.  De esta forma, la “presión colonial” en Filipinas fue menor que en otras partes de la monarquía hispana, por lo menos cuantitativamente: en 1588 había 700 españoles en el archipiélago, de los cuales 150 pertenecían al clero. 

Complejo mosaico demográfico
Poco después de la fundación de Manila en 1571, la jurisdicción de Tondo tenía unas 43,000 personas. La llegada de españoles, de japoneses y de chinos cambió profundamente la realidad, favoreció el desarrollo demográfico, a diferencia de lo que pasó en las Bisayas, con fluctuaciones conforme las poblaciones japonesas y sobre todo chinas llegaban o se iban, o se producían las terribles masacres. Otras partes de Luzón que estaban más alejadas del encuentro con los conquistadores muestran tendencias distintas. La península de Bikol, al sur de la isla y con un flujo migratorio marcado hacia Manila, se enfrentó con un fuerte descenso a lo largo del siglo XVII, aunque logró recuperarse en el XVIII. Llegó al año 1800 con una población comparable o superior a la de 1570 aunque perdurasen las expediciones de moros a lo largo del XVIII. Las mismas conclusiones son válidas para la región de Pampanga y Bulacán, al oeste de Manila. Entre 1565 y 1600, Luzón perdió 35% de sus habitantes, las Bisayas 42%. En 1800, el conjunto había logrado volver al mismo nivel: 1.4 millones en 1565, 1.5 cerca de 240 años más tarde. Es mucho más satisfactorio que el recorrido de la población americana en el mismo tiempo, aunque la curva de evolución tenga algún parecido: marcado descenso hasta la mitad del siglo XVII, recuperación después. Pero nunca se alcanzaron cifras de despoblamiento de 90% como en algunos lugares de la Nueva España.




La estimaciones de la Dra. Newson son muy relevantes y permiten considerar nuevos enfoques sobre la expansión castellana en el Sudeste de Asia, pues en los hechos Filipinas fue la última frontera de la conquista iniciada en América.
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 Linda A. Newson Conquest and Pestilence in the Early Spanish Philippines. University of Hawaii Press, 2009.







Diseños y pipas.

Ilustraciones del libro de Fay-Cooper Cole, 1922.

domingo, 7 de enero de 2018

Otros planes holandeses

Las ventajas de los holandeses al entrar durante las últimas décadas del siglo XVI en los territorios del Sudeste de Asia consistían en concentrarse en el aspecto comercial y militar, sin ánimos hasta ese momento de conquistar o dominar tales territorios. Los portugueses y españoles tenían otras metas y mecanismos para hacer prevalecer su dominio, al menos en los principales puertos de comercio de la zona y, principalmente en el caso de Manila, convertir a las poblaciones en espacios bajo el gobierno imperial castellano. Los holandeses eran efectivos porque ensayaron diferentes vías para controlar el abasto de especias (monopsonio dicen los economistas), atacar y desestabilizar el comercio portugués y castellano.

De hecho, la tregua de doce años entre holandeses y españoles acordada en 1609 no se cumplió en Asia, donde continuaron las hostilidades, con grandes pérdidas para los ibéricos o, si se quiere usar un concepto económico: grandes costos de defensa que reducían la rentabilidad del comercio de Portugal y España en Asia. Los aspectos de propaganda religiosa tenían menos interés en el lado holandés, mientras que los ibéricos, sobre todo los castellanos en Filipinas, en paralelo a los jesuítas patrocinados por Portugal en China y Japón, invirtieron recursos humanos y materiales para propagar la religión católica romana. Nueva España estuvo íntimamente ligada a este esfuerzo.

Veamos algunos aspectos de esta confrontación en aguas asiáticas entre los poderes europeos.

En 1602 las expediciones realizadas por los holandeses en aguas asiáticas motivó la creación de una compañía por acciones que habría de tener consecuencias de muy largo plazo en los siglos subsecuentes: la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, mejor conocida como VOC (Vereenigde Oostindiche Compagnie) o Dutch East India Company

Se trataba de negocios en su manera más depurada, incluyendo la legitimidad de la violencia. Jacob Van Heemskerck (1567-1607) condujo una serie de ataques a las flotas portuguesas y españolas en el Mar de China en los años 1600 y 1605. En 1603 dirigió el asalto contra el galeón portugués Santa Catarina, 1603, y el ataque a la armada española en Gilbaltar, 1607, donde murió.

En la madrugada del 25 de febrero de 1603, tres barcos de la Compañía de las Indias orientales (V.O.C.) tomaron por asalto el galeón portugués Santa Catarina frente a las costas de Singapur. El botín fue tan grande que era el doble de la inversión con que contaba en ese momento la VOC.  Los portugueses exigieron el retorno de lo expropiado, pero en esa oportunidad los holandeses esgrimieron el concepto de Mare Liberum, que consiste en el derecho de libre navegación para todos, en contra de la práctica de Mare Clausum, o cerrado, con que operaban los ibéricos. El ideólogo de ese concepto fue el abogado holandés Hugo Grocio, considerado hoy en día como fundador de uno de los principios del derecho internacional. Grocio fue encargado por los comerciantes holandeses en Asia de preparar una respuesta legal contra las quejas de los portugueses por el ataque al Santa Catarina.

De un lado, se esgrimía que el asalto a una nave era pura y llanamente piratería y que debía ser castigada como tal. Los holandeses se defendieron señalando que en aguas internacionales no podía ser aceptada la soberanía que los ibéricos reclamaban. Por aquellos años, portugueses y españoles reclamaban como su territorio, con base en la autoridad del Papa y el derecho de conquista, todo el sudeste de Asia. Los rebeldes holandes, obviamente, no aceptaban ni la autoridad de Roma, ni la soberanía ibérica, por aquel entonces unificada en la figura de Felipe Segundo de España y Primero de Portugal.

Steven van der Hagen (1563  - 1621) Fue el primer almirante de la VOC a partir de 1605. Es interesante observar que advirtió a la compañía que los métodos de eliminar a los adversarios, incluyendo a los ingleses que también asomaban por la zona, y reducir a las poblaciones locales traería más conflicto que beneficio (enfrentamiento entre Holanda e Inglaterra). Sin embargo, la gestión de la VOC se encaminó al control total de la producción de especias, incluyendo la quema de plantaciones en Amboina, en las islas Molucas.

Cornelis Matelieff de Jonge (1569-1632), otro de los primeros comandantes al inicio del despliegue holandés en la región del Sudeste de Asia, dejó testimonios de su visión estratégica, que deben ser recogidos por la historiografía del Pacífico, en particular de las Filipinas. El 4 de enero de 1608, el almirante holandés Matelieff de Jonge escribía desde Banten,  Indonesia, a su colega el también almirante Paul van Caerden acerca de las condiciones en el Sudeste de Asia. Ambos habían recibido instrucciones para explorar posibilidades de enfrentar a los enemigos portugueses y españoles en la región. Las areas estratégicas identificadas por Matelieff eran el estrecho de Malaca, las islas Molucas, en especial Ternate, las costas de China y la isla de Luzón en las Filipinas. El documento ha sido publicado en 2015 inglés por el Dr. Peter Borschberg, y muestra la habilidad de Matelieff para comprender las posibles alianzas con los poderes locales, malayos, molucos, chinos, tagalos, así como de las técnicas navales que permitirían a los holandeses dominar el área.  El texto no tiene desperdicio, por lo que traduzco del inglés dos párrafos:

Por lo que corresponde a la observación de los barcos en la costa de China, como fue encomendado por los Directores (la dirección colectiva de la VOC en Holanda), en Ilha Branca y en Lamao (la primera frente al actual Hong Kong y la segunda en las costas de Shantou). No sé que se pueda hacer en Isla Blanca, pero creo que es muy cerca de Macao, y ellos (los portugueses) pueden ser advertidos por los pescadores (chinos) porque la costa está llena de barcos. En cuando a Lamao es (también) incierto, porque (las naves holandesas) pueden quedar a la vista, si se queda a la deriva las corrientes y el viento pueden pueden llevarse el barco. Si se ancla, la gente de Lamao puede enviar mensaje a Cantón por tierra en cuatro días, cuatro jornadas de 24 horas por vía marítima hasta Macao que no está a más de 60 millas. No tengo ningún conocimiento de la navegación hasta Japón. No pude realizar comercio con China, porque llegaron los portugueses (con seis galeones y muchas fustas) para impedir el comercio. No intenté dar pelea contra ellos con mis tres barcos, en mal estado de navegación, estando en territorio enemigo y con mucho capital. Estoy completamente convencido, sin embargo, que si los portugueses no nos hubieran expulsado habríamos comerciado ahí, tomando en cuenta todas las circunstancias y todo lo que logré aprender de los chinos acerca de lo que consideran importante, porque ellos también hacen todo lo posible para aumentar el comercio en su país.

Observando a los juncos chinos en Manila es dificil (enfrentarlos) con nuestros barcos. Tiene que ser con dos barcos grandes y dos yates, en buenas condiciones y listos para un viaje rápido, porque ya he visto que los juncos navegan muy bien como para ser inerceptados por los barcos grandes. Los dos barcos grandes servirán para dar pelea en caso de enfrentamiento armado. Pero para ese tipo de planes es buena idea echar ancla en Mindanao y tomar 10 o 12 korakora (caracoas)  con moros de ahí que conocen el camino por todas partes. (Con su ayuda) podríamos tomar algunas plazas en tierra de los españoles, especialmente en un lugar llamado Oton, localizado en la isla de Panay: ahí se produce mucho arroz y carne que abastecen a Manila. No hay más de 20 o 25  soldados y 50 españoles a lo mucho. Sería una grave derrota para ellos, pero siempre es difícil realizar algo con los negros (referencia a la población local): adonde quiera que vayas, no cuentes en nada (con ellos) sino que todo el esfuerzo tiene que ser con tu gente blanca. Tampoco debes creer que puedes (dominar) a los juncos chinos si tu barco está mal preparado y es lento. Pero para decirte lo que pienso: olvídate de China por el momento y también de Manila, pero si quieres hacer algo en el estrecho y en los alrededores de Malaca, podrían caer en tus manos de inmediato. Debes destruir a los portugueses en el mar o todos nuestros amigos en las Indias se volverán nuestros enemigos. Si no tengo el favor del Señor para vencer al virrey (del Estado da India), las cosas se verán mal para nuestras factorías, especialmente en Patani, porque esos son unos sinvergüenzas.




El viaje de Cornelis Matelieff, tomado del libro de Peter Borschberg

La carta tiene la siguiente despedida.

Creo que no se debe atacar Malaca por tierra si no se tiene una gran fuerza de al menos  1200 soldados, pero en el mar hay que destruir las embarcaciones y cortar todos los abastos de la ciudad. Creo que la ciudad ha de estar tan fortificada ahora que será dificil (tomarla) y no puedes confiar en los negros -sólo como trabajadores, si tienes suerte.
Con esto, te deseo buena suerte y la victoria, y que ello sirva para la gloria de Dios y la paz de su iglesia. Tu amigo y sirviente, Matelieff de Jonge. 4 de enero de 1608, Banten (Indonesia).
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Peter Borschberg, Journal, Memorial and Letters of Cornelis Matelieff de Jonge. Security, Diplomacy and Commerce in 17th-Century Southeast Asia, NUS Press, Singapore, 2015, pp. 243-244.

domingo, 10 de septiembre de 2017

El ataque a Manila, 1600

Oliver van Noort había salido de Rotterdam el 12 de agosto de 1598 con una flota de cuatro navíos. Llegó a las inmediaciones de Manila el 16 de octubre de 1600, tras casi dos años de una accidentada navegación y la pérdida de dos de sus naves. El Presidente de la Audiencia de Manila era Antonio de Morga, quien se vió obligado a improvisar la defensa del puerto con dos naves de comercio: la nao San Diego y el patache San Bartolomé. El 12 de diciembre las dos improvisadas naves, zarparon para hacer frente a los holandeses en la isla Fortuna. Los invasores disponían del galeón Mauritius y del Eendracht. El San Diego atacó a la nave capitana y obtuvo una rápida victoria, pero la nao española comenzó en ese momento a hundirse por una ruptura en el casco. La entrada de agua fue tan grande que no fue posible siquiera rescatar a la tripulación. Este sería el inicio de un proceso de acusaciones por negligencia en contra de Antonio de Morga. La ciudad logró ser protegida del ataque holandés a un gran precio de vidas y bienes materiales, pero se precipitó una crisis que habría de golpear al principal administrador de Manila.

Hundimiento del galeón San Diego

La crónica de Pedro Chirino, contempráneo de los acontecimientos señala:

"En otra pérdida y desgracia de estas islas (...) unos herejes corsarios de las islas (de) Holanda y Gelanda, vinieron á estas de Filipinas el mes de Octubre de 1600 á robar, como lo habían hecho en el mar del Norte á un navío de Portugueses, y en el del Sur, pasado el estrecho de Magallanes, á unas fragatas del Perú. Entraron por estas islas haciendo daños y prometiendo otros mayores. Porque se pusieron almirant y capitana (en que venía por general un Corsario, llamado Oliverio del Norte), en un paraje 6 leguas de Manila, donde forzosamente habían de embocar las naos de España, China y Japon, y ser registrados todos los navíos y embarcaciones, que de la ciudad saliesen. Contra estas dos naos salieron otras dos de la ciudad con más de trescientos hombres (la flor de la Milicia de estas islas) y mucha artillería, y pertrechos de guerra."

Continúa el cronista:

"En la nao Capitana iba el P. Diego de Santiago y el hermano Bartolomé Calvo, á petición del General Antonio de Morga Oidor de esta Real Audiencia, y otros capitanes, que con el padre se confesaban; porque tenía un trato muy apacible y sabía acomodarse á todos. Confesó primero la más de la gente y animó lo que pido para que acometiesen y peleasen. Al fin á los 14 de Diciembre reconocieron al enemigo: y cargando velas, con deseo de cogerle, barloaron capitana con capitana, abordando de suerte que se daba paso franco de una á otra. Y llegaron á quitar las banderas al enemigo, y arbolarlas en nuestra capitana prometiéndose los nuestros un gran suceso, y cantando ya la victoria.

Sin embargo, un brusco movimiento frustró la victoria en el último momento. La nave capitana se hundía y Antonio de Morga pudo salvarse nadando hasta la playa. Muchos de sus soldados no tuvieron la misma suerte:

"Sucedió que, ó por ser la nao celosa, que cargando mucha gente a la banda, recibió agua por las portañolas de las piezas bajas de artillería, ó porque con la fuerza de nuestras mismas piezas (que eran grandes) se abrió por la quilla ó por lo que Dios quiso la nao se fué a pique con toda la gente, exepto unos pocos, que quitando la chalupa al enemigo se salvaron en ella, y otros que nadando, salieron á la playa, como el General (Antonio de Morga) que con las dos banderas del enemigo salió á la marina (playa)."
El patache San Bartolomé logró apresar el Eendracht, sin embargo Oliver de Noort logró escapar.
"La almirante nuestra, que era una galizabra nueva, á cargo del almirante Juan de Arcega, aferrando con la almiranta contraria, la rindió y trajo á Manila, donde se hizo justicia de los corsarios que en élla venían. Pero entre los muertos y ahogados (que fueron ciento y nueve, Españoles, capitanes y soldados de los mejores de estas islas, y ciento cincuenta indios y negros) se ahogó también el P. Diego de Santiago. Murió con mucho valor, animando la gente, y habiéndola confesado casi toda. Viendo poco antes, que la nao se iba á fondo, y queriéndose echar á nado oyó una voz de un capitán, que le dijo: Padre oigame una palabra, que me vá mi salvación, Detúvose á confesarle con mucha caridad hasta el último trance, y después, no pareció, él, ni su compañero. Era el Padre de veintinueve años de edad, quince de Compañía: obrero de Indios y Españoles. El hermano Bartolomé Calvo, era de la misma edad, y siete de Compañía recibido en esta tierra, hermano de mucha virtud. Murió por la obediencia,á la cual fué siempre muy aficionado."

El asunto es trascendente porque inauguró una serie de ataques que iban a repetirse en los años sucesivos y como reflejo de los conflictos europeos entre España y Holanda. Incluso durante la tregua formal acordada entre ambos de 1609 a 1621, los holandeses continuaron atacando posiciones de Portugal y España en Asia y en América, como veremos más adelante.

La nao San Diego fue rescatada del fondo del mar en 1991 por un grupo de exploración, que recuperó cientos de piezas, que ahora se exhiben en el Museo Nacional de Filipinas, en Manila.El catálogo de la exposición recoge la opinión de un investigador Franck Goddio, muy crítica de la acción de Morga. Sin embargo, el historiador Patricio Hidalgo Nuchera revisa el hecho desde un enfoque mucho más amplio, como veremos en la siguiente entrada. Por lo pronto, el lector puede encontrar aquí la versión de Goddio.

Saludos a los lectores desde Lisboa, 10 de septiembre de 2017.
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(1) Chirino, Pedro. Relación de las Islas Filipinas y de lo que se ha alcanzado por los Padres de la Sociedad de Jesús. Roma: Estevan Paulino, 1604. Capítulo LXIV, pp. 199-200.

martes, 13 de junio de 2017

Batallas en el mar 1

El conflicto entre Holanda y España se globalizó. Aquí coloco algunas imágenes de la escena pintada  por Hendrick Cornelis Vroom sobre la Batalla de Gibraltar en 1607. En ese momento, la flota de Jacob van Heemskerk atacó a la escuadra española amarrada en el puerto de Gibraltar.

(Presione para agrandar la imagen)





domingo, 9 de octubre de 2016

Un viaje a Manila, 1584

Los documentos preservados en los archivos ofrecen una oportunidad para sumergirse en el ambiente que dominaba el viaje por mar entre Acapulco y Manila. Los museos nos ofrecen con mayor frecuencia la posibilidad de tocar, oir y ver copias de viejos documentos, mapas, imágenes que permitan saber lo que fueron aquellos azarosos viajes. En esta ocasión quiero compartir con los lectores parte de uno aquellos documentos, que se encuentra en el Archivo General de la Nación en la Ciudad de México. Se trata de una carta escrita por el licenciado Fernando Melchor Dávalos (o de Avalos), quien eran comisionado para la Inquisición en Filipinas.  La lectura del texto, transcrito por Eugenio Reyes, puede servir para "escuchar" las asuntos, las angustias y las esperanzas de un viajero de hace 400 años.

Melchor Dávalos ofrece una descripción suculenta. El viaje fue uno de los más cortos, apenas dos meses y medio, pero como sucedía con frecuencia, la llegada a Filipinas tenía contratiempos para la navegación (los barcos hacían agua). Hace referencia al cambio de calendario en 1582, por órdenes de Gregorio XIII, en substitución del calendario Juliano. Menciona la muerte del Gobernador Gonzalo o Gonçalo Ronquillo de Peñaloza, que hemos narrado en este blog, así como los problemas en Ternate, una de las islas de las especias. El resto de la carta es para explicar los problemas burocráticos que enfrenta con las autoridades civiles de Filipinas, por lo que no lo incluyo esta vez. Sin embargo resalto que, para despedir su carta, Melchor Dávalos hace todas las galanterías de la época, pero pone una frase que dice mucho sobre la vida de Manila en aquella época.

Sugiero al lector revisar las entradas de este blog sobre Gonzalo Ronquillo y sobre la vida de los marineros.

Museo Naval de Madrid, Batalla naval contra los holandeses

RAMO: Inquisición 
Vol. 139 Exp- 9. (5  Fojas)

(Al margen superior) .
Recibida en México en veinte de diciembre de 1584
Del licenciado Avalos.
Muy Ilustrísimos y reverendísimos Señores.

Yo con toda la familia bendito Nuestro Señor llegamos a Manila en este cabo del mundo sin contraste in viam pazis  con salud, partimos del puerto de Acapulco a nueve de marzo de este año de 84 según la  nueva computación de los años y llegamos al puerto de Ybalon (sic) a guarecernos de poca ocasión adonde estuvimos doce o trece días, setenta u ochenta leguas de manila. En efecto duró la navegación desde Acapulco aquí como dos meses y medio sin tomar las Islas de Los Ladrones que las desconocieron algunos pilotos que habiendo amanecido las proas con la isla de Guahan (sic) dijeron que era Sarpan (sic) y que habíamos de correr hacia el Sur a buscar agua sana  y habiéndonos salido  a recibir los indios con más de 200 navechuelos y dándonos pescado y trocado cosillas por hierros viejos diciéndonos por señas que adonde íbamos que volviésemos a su tierra, cegonos dios a los pilotos o se hicieron desentendidos y como a medio día poco más anduvimos por unos bajos no conocidos en cinco y seis y ocho brazas viendo los abismos día de Santa Cruz de mayo conforme a la dicha nueva cuenta libronos la misma Cruz en virtud del crucificado muy por su infinita bondad que por merecimientos de los navegantes, conforme al buen tiempo que tuvimos hasta ybalon pudiéramos llegar en sesenta días a Manila y el mal piloto mayor nos trajo  en contemplaciones por respeto y regalos arando la mar y cruzando y quitando velas algunas de noche habiendo como digo tiempo siempre gracioso y bonancible y porque escribí al presidente en el puerto de Ybalon que no saliese en tierra sino  que saliésemos de allí atriando (sic) o como quiera y que la mar nos proveería saliendo a ella y que de los grandes cuidados que su Majestad tenía debía ser no el menor saber de nosotros y que se requería brevedad ansi para darle aviso, como para tener lugar de despachar las naos, y más que nos decían allí como don Gerónimo Ronquillo (sic: Gonzalo Ronquillo de Peñaloza) era muerto un año había y que el día de sus honras en su sepultura se comenzó un fuego que había quemado la ciudad toda y que estaba la tierra en tan extrema necesidad y desconsuelo, y muy sola de Christianos y llena de cuatro o cinco mil chinos y que la Nao San Martín en que yo venía hacia agua y que como quiera que nos saliésemos de allí vino en un batel desde su capitanía y al bordo me dijo que él se iba a tierra a recrear y que si quería me fuese a la capitanía que todos cabíamos en ella si yo tenía temor de el agua que haría minas y que no le atase yo los pies ni las manos ni le hiciese requerimientos yo le respondí que no  recibiese pesadumbre  y que fuese en buena hora si le parecían de poca importancia mis cartas. Otro día bien de mañana volvió con su chalupa a la Nao, y me dijo que me pedía llevase a los pilotos porque quería hacer junta y consultar la partida de allí fuimos y hice que tomásemos resolución de salir remolcando y como quiera, así  nos partimos y lléganos sin zozobras  a Cavite dos legua de aquí, y como Diego Ronquillo (hijo del Gonzalo Ronquillo y gobernador interino) no quisiera  huéspedes tardabase en enviar fragatas para llegar y habiendo yo salido a  misa un día que acá era de la Concepción conforme a la computación vieja hice que enviara [una] fragatilla dejando en Cavite nuestras casas en las naos [y] viniésemos presidentes y oidores y el Fiscal y dimos un Santiago y juntamos la ciudad y al gobernador Diego Ronquillo y presentamos nuestras providencias y tomamos las varas y gobierno en conformidad de todos los no interesados y luego procuramos fragatas en que traer  nuestras casas y tuvimos mejor despacho mandando que rogando nos las prestasen … muy apaciblemente negocia conmigo el presidente y me consulta las cosas graves, con los demás es como fue siempre mi suerte de domar potros, la gente que allá va de los que veníamos dirá su razón, yo pienso vivir y juzgar mediante Dios sin reprehensión y no pienso escudarme contra detractores porque mis obras tendrán siempre consigo testimonio de mi trato y cristiandad. 

Ofrecese la jornada del Maluco por que el Rey de Ternate a tomado la fortaleza de Sant Juan y está en ella fortificado y ha hecho renegar muchos moros que ya eran cristianos y tiene consigo algunos turcos y javos; emviose de aquí el socorro los días pasados al capitán portugués que está en otra fuerza retirado y esperando agravio me hará el presidente si me deniega la empresa a la cual me ofrecí [el] día de San Juan, y está resolviéndose y el fiscal me contradice por la necesidad de esta Real Audiencia porque la jornada será de meses y no de años y tendrá buen suceso y de tal calidad que el Duque de Medina si acá estuviera la podía emprender que le importa a su Majestad uno o dos millones de renta y escribe el portugués que allí está por capitán mayor que había facilidad en la guerra y habida se podrán dar sin tocar  a la Real Hacienda a dos mil soldados cada dos mil moros indios de repartimiento. Encomiendase mucho a dios este negocio yo lo tengo en lo que es razón y me tendré por dichoso en recobrar a mi Rey su  hacienda y reputación y a dios la honra.
(...)

Muy Ilustrísimos y Reverendísimos Señores
Besa pies y manos de Vuestra Señoría.
Su siervo Fernando Melchor Dávalos  (Rúbrica)



Solo el obispo y un herrero hacen casas de cantería y van buenas (sic)