domingo, 14 de junio de 2009

"Chinos" en Nueva España

Un ensayo publicado recientemente por Edward R. Slack Jr., académico de la Universidad de Washington en Estados Unidos, arroja más elementos de la presencia de chinos en Nueva España.

El autor coloca el nombre de los sujetos en cursivas, porque esta fue la confusión con que fueron vistos en las tierras americanas todos aquellos migrantes que venían de Oriente. Para sus contemporáneos, todos los viajeros procedentes de la región asiática eran chinos, aunque fueran malayos, malabares o birmanos. Esta confusión perduró a lo largo de todo el período colonial y dejó consecuencias perdurables aún en nuestros días. El autor propone entonces una investigación histórica que pueda ser utilizada como si fueran “lentes correctivos frente a una imagen distorsionada” (1).

El texto en cuestión es resultado de una estancia profesional del autor en México durante los años 2005 y 2006. Ahí tuvo oportunidad de revisar documentos coloniales en el Archivo General de la Nación.

Como se ha señalado en este blog, existe un acervo, parcialmente inexplorado, que puede mostrar hechos que ajustarían la visión de que México fue un país constituido sólo por dos “razas”, la indígena y la española. Es interesante que el ensayo de Slack reconoce de entrada la tesis elaborada por un autor mexicano, fundamental en este tema: Gonzalo Aguirre Beltrán.

Por desgracia, no es posible ofrecer al lector un acceso directo al texto (como es la práctica y objetivo de este blog) debido a que pertenece a un área de acceso reservado de Internet. Sin embargo, una parte importante del texto señala datos y acontecimientos que han sido abordados en esta bitácora y aporta también información que proviene de los archivos; un hecho que muestra el creciente interés de estos asuntos históricos para conocer la fase formativa de la sociedad mexicana.

Slack utiliza en su estudio las llamadas pinturas de castas, que estuvieron en boga al final del período colonial, pues este genero tenía el propósito de mostrar la diversidad étnica del país, una especie de catálogo etnográfico propio de la época ilustrada del imperio. En esa taxología humana se buscaba describir las diferencias de piel y de cultura, con base en rudimentarias herramientas científicas de aquella época. Es ahí donde aparecen precisamente muchas de las confusiones que advierte el autor, pues a lo largo de los siglos XVI y XVII se habían mezclado ya tantas "razas" que la tarea de describir los matices se había distorsionado por completo.

El ejemplo más evidente es que la definición de chino en el siglo XVIII se identificaba como negro; hijo de barcino y mulata.

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Edward R. Slack. The "Chinos" in New Spain: A corrective Lens for a Distorted Image. Journal of World History, University of Hawaii Press, Vol. 20, Núm. 1, marzo 2009, pp. 35-67.


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