Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

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jueves, 28 de mayo de 2026

Conexiones regionales del archipielago filipino

Celebro la publicación del ensayo "Conexiones marítimas y transformaciones coloniales: una reinterpretación de las redes de intercambio en Filipinas", publicado en inglés en la Revista Internacional de Arquelogía Histórica, edición de mayo de 2026. Los autores del trabajo académico son Stephen Acabado, Yan Chin Wang, Earl John Hernández, Eric Nobis, Francis Tordilla, Karen Artiaga, Francisco Datar, Noel Jay Roxas y Madelein Yakal.



Acceso gratuito AQUÍ

Los autores subrayan la propuesta de que las sociedades filipinas ya tenían una gran comunicación con el resto del Sudeste de Asia, antes de la llegada de los europeos. Esto contradice la visión construida en el siglo XX de que Filipinas fue creada por la intervención europeo-americana a partir del siglo XVI. Esta vez, la afirmación de los autores contribuye con hallazgos arqueológicos que muestran una profunda interacción, en múltiples direcciones, que coloca a las comunidades del archipiélago filipino "como una sociedad que se desarrolló mayormente por sí misma antes del colonialismo". 

Stephen Acabado indica:

"Por ejemplo, el barangay se ha presentado a menudo en los libros de historia filipina y en la historia popular como una comunidad pequeña y autosuficiente construida en torno a los lazos familiares, la lealtad y los líderes locales. Los historiadores que buscaban recuperar la historia filipina de las interpretaciones coloniales y estadounidenses anteriores solían centrarse en la unidad e independencia de estas comunidades como parte fundamental para fortalecer el sentido de identidad filipina.

"Los hallazgos de Bombon, Camarines Sur, demuestran la dinámica y la interconexión de las comunidades filipinas mucho antes de la llegada de los españoles. En lugar de grupos aislados o separados, la evidencia arqueológica apunta a una interacción activa en toda la región. Las comunidades de Bicol ya formaban parte de redes de intercambio marítimo siglos antes de la colonización. Cuentas de vidrio vinculadas al comercio indopacífico de hace al menos 1600 años, cerámica de Changsha relacionada con los sistemas de intercambio de la dinastía Tang (618-907 d. C.), celadón de Longquan (siglos X-XVI d. C.), gres tailandés (siglos XIV-XVI d. C.) y otros objetos importados demuestran que las comunidades locales ya interactuaban con el sudeste asiático y China desde el siglo VII d. C.

Así pues, los hallazgos de Bombon revelan que no se trataba de una comunidad aislada del mundo exterior, sino de una integrada en redes fluviales y marítimas dinámicas. El estudio describe Bombon como un nodo intermedio que conectaba las zonas interiores y costeras a través del río Bicol, la bahía de San Miguel y rutas marítimas más amplias. En otras palabras, la interacción no era una excepción a la vida precolonial, sino parte de la existencia cotidiana.

"Lo interesante es que los habitantes de lo que hoy conocemos como Bombon no fueron receptores pasivos de la influencia extranjera. Nuestro estudio sostiene que las comunidades adoptaron, negociaron y reelaboraron selectivamente las relaciones externas según sus necesidades locales. La arqueología, por lo tanto, demuestra que las comunidades filipinas participaban en la dinámica de los mundos regionales mucho antes del nacionalismo, e incluso mucho antes de la existencia del Estado-nación.

"Los hallazgos también replantean las narrativas que consideran el colonialismo como el momento en que Filipinas se globalizó. Los habitantes de Bombon ya estaban conectados a sistemas de intercambio asiáticos más amplios siglos antes. De hecho, el estudio incluso muestra que la participación de Bombon en el intercambio de cerámica importada parece disminuir durante el período colonial, mientras que lugares como Intramuros intensificaron sus conexiones globales. Solo esto debería hacernos reconsiderar las historias simplistas de la historia que avanzan en línea recta desde la "población nativa aislada" hasta la "modernidad colonial".

"Quizás la mayor contradicción (el autor llama ofensa) de la arqueología a las narrativas nacionalistas reside en que el registro material demuestra que los filipinos comerciaban, se adaptaban, negociaban, tomaban prestado y reinterpretaban elementos culturales mucho antes de que el nacionalismo moderno intentara imponer fronteras culturales más definidas. El archipiélago no era un mundo cerrado, sino más bien una encrucijada marítima y un centro de intercambio moldeado por el movimiento y el intercambio cultural."

viernes, 14 de noviembre de 2025

Nuevo libro

Doy noticia de un nuevo libro que en español podría titularse: "Conociendo un Imperio. Diálogo entre los mundos chino y español en la edad moderna.El volumen fue coordinado por dos historiadoras, Mackensie Cooley y Wu Huiyi, y es producto de un seminario realizado en el Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia, en Berlín, noviembre de 2019. 

El libro es de acceso gratuito, en el siguiente sitio: 

https://www.mpiwg-berlin.mpg.de/resources/publications/books/knowing-empire-early-modern-chinese-and-spanish-worlds-dialogue?fbclid=IwY2xjawODSjJleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFVNzdEdlgyWmdWRjVscjdyc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHo4jY_xFNf2UQswp2GKOv0OC6uu5GYr3eBPemKrCVvX4eQEbp3KLrayZ467U_aem_tscSDjj1TWPjSAxiDfGGww


Conociendo un imperio
Lever Press, Michigan Publishing, 2025

El libro muestra cómo los imperios chino y español, separados por miles de kilómetros, desarrollaron sistemas comparables para recopilar, ordenar y utilizar el conocimiento sobre sus mundos locales. Desde el siglo XVI hasta el XVIII, los funcionarios de ambos imperios recopilaron grandes cantidades de datos estructurados sobre el clima, la topografía, los productos naturales, los idiomas, las religiones y más de sus localidades, creando una visión de sus imperios como diversos pero unificados.  

En su conjunto, los diversos autores leen en paralelo los difangzhi 地方志 (gacetas locales) de China y las relaciones geográficas del mundo español. 

Los diversos ensayos procuran evitar una visión de arriba hacia abajo en la transmisión de información a través de cada imperio. En cambio, amplifica una mezcla de voces que hablan tanto a la burocracia imperial como a las ricas culturas locales e indígenas, revelando a estos dos imperios de la Edad Moderna como entidades políticas diversas que se reequilibraban constantemente en contacto con los poderes locales.

El libro consta de 18 ensayos y una introducción.

  • Mackenzie Cooley y Wu Huiyi. Introducción. Comparando epistemologías imperiales paralelas.

  • Parte 1. Conociendo al Estado

  • Maria Portuondo. Cuestionarios para gobernar un imperio: reportando dudas al rey en las relaciones geográficas.     

    • Joseph Dennis. Las gazetas locales chinas: principios de compilación.

    • Alexis Lycas. Información territorial imperial antes de la edad de la imprenta: "guias ilustradas" como repositorios locales para conocer el Imperio Chino

    • Parte 2. Estructuras del conocimiento

    • Chen Shih-Pei. Lo que uno debería saber sobre una localidad: Analizando las Categorías de Conocimiento de las Guías Geográficas Locales Chinas

    • Patricia Murrieta-Flores, Diego Jiménez-Badillo y Mariana Favila.Vázquez. Colocando a Nueva España en la información de la Edad Moderna: desarrollando un enfoque de análisis textual geográfico de las Relaciones Geográficas de Nueva España. 

    • Parte 3. Conociendo el espacio

    • Mario Cams. Mapeando China Ming: modos de mapeo en las geografías comprensivas del último período de la Era Ming.

    • Barbara E. Mundy. Mapeando la Nueva España.Cartografía y conocimiento imperial.
  •     
  •    Parte 4. Conociendo la naturaleza
        Che Qun. Registrando el rio Yangzé (1600-1900)

    • Mackenzie Cooley. Haciendo que la naturaleza sea española: Cambio ambiental en las relaciones.

    • Brian He. Política y erudición de productos locales en los Gazetteers provinciales de Ming-Qing.
    •                  
  • Jeremy Mikecz.Paisajes estratégicos: conocimiento indígena de las geografías andinas registradas en las Relaciones Geográficas. 

  • Parte 5. Conociendo a los pueblos

  • Marten Söderblom Saarela. Conocimiento lingüístico local en las gazetas Qing.

  • Marcella Hayes. Los colonos negros luchan por la visibilidad.

  • Zhang Xianqing. Religiones y el paisaje de las creencias en los gaceteros imperiales chinos.

  • Stuart M. McManus. Esclavitud en la América española y más allá.

  • Parte 6. Conexiones y Transferencias

  • Wu Huiyi. Armas, Maíz y Europeos: Globalización Moderna Temprana en las gacetas locales.

  • Yan Niping. Relaciones con Filipinas:  China y la adquisición del conocimiento español en el              siglo XVI.

  •  Coda: Imperios el conocimiento informal
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  • Dejanirah Couto. La economía del conocimiento del Imperio portugués
La presentación del libro señala: "Esta compilación reflexiona sobre la evolución histórica y las estructuras internas de ambos imperios, así como sobre las diversas maneras en que los historiadores actuales interpretan los difangzhi y las relaciones geográficas para comprender el orden espacial, natural y social tanto en el imperio chino como en el español. 

"A la vez que ofrece una historia comparativa e interconectada, sitúa el conocimiento imperial chino y español en el contexto de la globalización del mundo moderno temprano, destacando la migración de personas, bienes e ideas y revelando cómo estas amplias influencias se reflejan —o no— en los difangzhi y las relaciones geográficas. 

"El libro concluye ampliando la perspectiva más allá de China y España para analizar cómo otros imperios modernos tempranos, como el portugués, no lograron desarrollar géneros imperiales tan sistematizados.

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Meckenzie Cooley es profesora asociada de Historia de las ideas en la etapa moderna temprana en el Hamilton College, Nueva York. Huiyi Wu es historiadora de las relaciones sino-europeas en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia.

viernes, 15 de agosto de 2025

Cortés y la Especiería, carta recuperada

En días recientes, agosto de 2025, fue recuperada en Estados Unidos una carta de Hernán Cortés que había sido robada en los años 80 o 90 del Archivo General de la Nación en México . La colaboración de una unidad especializada en el combate al robo del arte permitió seguir los pasos a los posibles ladrones oa sus compradores, que pretendían poner en subasta la pieza. 

Claro que es importante recuperar esta parte del patrimonio cultural de México, porque contribuye al conocimiento de los historiadores acerca de los preparativos de la expedición comandada por Álvaro de Saavedra y Cerón.

 


 La carta dice:

"De los pesos de oro que son a tu cargo, dad a Melchor López y a Alonso Boedo 60 pesos de oro común, que se les dan por su socorro para ayudar de sus gastos de la armada que yo hago al descubrimiento de la especiería. Y tomad la carta de pago, con la cual y con esta, vos. serán tomados en cuenta". 

Está firmada por Cortés el 20 de febrero de 1527.

En varias entradas de este blog he hecho referencia al esfuerzo que invirtió Cortés para lograr que la expedición hacia el Poniente saliera de México.   Escribió a la corona, recibió apoyo y la autorización para que el viaje fuera comandado por gente de sus confianzas, ni más ni menos que su primo Álvaro de Saavedra Cerón.

La expedición partió el 31 de octubre de 1527, del puerto de Zihuatanejo, con dos naves,  la Florida y la Santiago , y el bergantín Espíritu Santo, con un total de 110 hombres. 

Saavedra llevaba diversas cartas firmadas por Hernán Cortés para Sebastián Caboto , para el rey de Tidore, agradeciéndole las atenciones que había tenido para Juan Sebastián Elcano. También llevaba instrucciones sobre los propósitos de la expedición: conocer el desfile de las expediciones de Loaisa y Caboto, y de ser posible prestarles auxilio; averiguar la suerte de Gonzalo Gómez de Espinosa y la nao Trinidad ; descubrir islas y tierras a lo largo del viaje, sin detenerse en ellas y procurar a su regreso traer algunos ejemplares de las plantas productoras de las especias, así como indicaciones sobre las formas de su cultivo para tratar de adaptarlas en España. 

Cortés estaba preparado respecto a los retos de esta expedición y escribía para relacionarse con todos los monarcas de las especies. Aquí una carta al Rey de Cebú .

Una lista de expediciones a las especies en el siglo XVI, razones y eventos:

La conquista del Mar del Sur 

https://lanaova.blogspot.com/2019/10/miguel-leon-portilla-y-el-mar-del-sur.html 

Expediciones 1

https://lanaova.blogspot.com/2009/10/el-mundo-en-una-nuez-1.html 

Expediciones 2 

https://lanaova.blogspot.com/2009/10/el-mundo-en-una-nuez-2.html 

martes, 17 de marzo de 2015

Exposición sobre el Pacífico llega a México

En este blog hemos seguido la trayectoria de una importante exposición relacionada con el avistamiento del Mar del Sur por Vasco Nuñez de Balboa hace cinco siglos (en 1513). La noticia que deseo compartir ahora es que la siguiente etapa de la exposición será la Ciudad de México en el Centro Cultural de España, del 14 de abril al 5 de julio de 2015.

La información sobre este evento se localiza en la página de Acción Cultural Española, pero mejor aún, es posible bajar en esa dirección electrónica el catálogo digital de la exposición.



Espero que mis amigos en México disfruten de la exposición que ha tenido un gran reconocimiento en varias ciudades (Quito, Cartagena, Bogot, así como Bali, y Manila) donde se ha presentado, sobre todo por la cantidad de material original del Archivo General de Indias.

Los curadores de la muestra son Antonio Fernández Torres y Antonio Sánchez de la Mora.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Cinco siglos

Continúan las actividades celebratorias del descubrimiento del Mar del Sur, ahora conocido como Océano Pacífico, el 25 de septiembre de 1513, en el estrecho de Panamá. El diario español El País ha venido publicando varios artículos sobre este acontecimiento histórico y puede ser de mucho interés para el público interesado aprovechar las crónicas plasmadas en tales textos.

El sueño del paso a la India, del escritor argentino Daniel Samoilovich es particularmente interesante y colorido. 

Por su parte, Mariano Cuesta Domingo coloca a Núnez de Balboa frente a la Historia, en un texto que parece tratar de recuperar la imagen de quien ha sido tratado con rudeza por los historiadores. Una tarea difícil para quien encarnó las características de casi todos los conquistadores, ambición y rudeza.

El polizón que descubrió la Mar del Sur, escrito por Fernando Pajares describe con bastante detalle la veta aventurera y atrevida de Balboa.


Para concluir el paseo por el Darién, vale la pena dar un paso por la exhibición montada en el Archivo General de Indias en torno a este acontecimiento, y en el que se muestras mapas, documentos originales y piezas artísticas alusivas a la época. La temática y el enfoque coloca a este descubrimiento como el primer paso hacia la globalización.



"Toma de posesión de la Mar del Sur" de Vicente Urrabieta,
propiedad del Museo Naval. 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Exposición en el AGI

Dentro de los variados festejos por el V Centenario del descubrimiento del Pacífico, el Archivo General de Indias, en Sevilla, inaugura el día 19 de septiembre una exposición para conmemorar que en 1513 Vasco Núñez de Balboa divisó el Mar del Sur, en el actual territorio de Panamá. Con amplio material gráfico y audiovisual, que incluye documentos y un total de 160 piezas originales de la época, la galería mostrará el proceso de descubrimiento y exploración del Pacífico.



La exposición concluye el 9 de febrero de 2014.

domingo, 1 de septiembre de 2013

500 años del descubrimiento del Mar del Sur


En septiembre se celebran los 500 años del "descubrimiento" del Mar del Sur a manos de Vasco Nuñez de Balboa.  El encuentro de los exploradores españoles con el Pacífico se dio en la temible zona del Darién, hirviente e inhóspita, como la segunda etapa de la expansión que irradiaba desde el Caribe, cuyo centro de operaciones era la isla La Española. Venían los conquistadores desde el norte geográfico, por lo que al asentarse en las costas de Uraba, en tierra firme, estaban dirigiéndose hacia el sur. 



Ante la noticia de que al cruzar lo que se advertía como un estrecho de tierra podría encontrar otro mar (y atraído por la promesa de obtener riquezas infinitas) Núñez de Balboa se aseguró de recorrer el camino acompañado de 190 soldados, guías indígenas y una jauría de perros.  Emprendió la marcha el 1 de septiembre de 1513 y el 25 de ese mes atisbó el desconocido mar desde la cima de la cordillera del río Chucunaque. 


Hoy Balboa es el principal puerto del Canal de Panamá, el nombre de la moneda oficial panameña y de la cerveza de ese país, como se describe en un artículo de El País publicado hoy acerca de este trascendente acontecimiento histórico, material y humano. Se abrió la puerta hacia la conquista del imperio del Inca y el control de América en manos españolas, así como la posibilidad de continuar el anhelado camino hacia el otro lado del mundo.

El clima y la población de la costa atlántica en América Central fueron desde un principio barreras para el asentamiento de los españoles. El avance hacia el Pacífico fue la oportunidad de expandir la acción conquistadora hacia otros terrenos templados en el sur, en tierra continental, y mejor abastecidos de minas, tierras cultivables y recursos forestales. 

Como una moneda, la cara que ve al Atlántico fue dejada por décadas y siglos como una frontera a la que llegaban piratas, ingleses y cimarrones africanos. El Pacífico en esas latitudes, la otra cara de la moneda, aprovechaba la dinámica del intercambio entre los dos polos en que se concentró el poder virreinal, la Nueva España y Perú. La historia de esa región está escrita también con dos caras: la de las hazañas guerreras, notables sin duda, de los conquistadores, y la del furioso poder destructivo sobre la población indígena que fue diezmada en pocos lustros, como lo atestiguó tempranamente fray Bartolomé de las Casas.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Bulas

El término Bula designa a un sello de bronce que se incorporaba a documentos de extrema importancia emitidos por altas autoridades. Cuando el Papa estampaba su firma en una decisión importante que debía ser conocida se le denomina Bula Papal, con los que se significaba la validez de lo que se desea promulgar. Ahora es posible consultar este tipo de documentos, desde el sitio vaticano denominado Lux in arcana, dedicado a mostrar importantes archivos a los que el público dificilmente podría acceder. De febrero a septiembre de 2012 se realizará también una exhibición física de muchos documentos en el museo del capitolio en la ciudad de Roma.

La noticia que nos ofrece Irene Savio, corresponsal en Italia del diario Reforma, es que ¨el Vaticano hace por fin pública la bula Inter Cetera II y el sumario en virtud de la cual el Pontífice español Alejandro VI fijó las líneas de demarcación de los dominios marítimos y terrestres que pertenecerían a España, y los que serían de Portugal¨.



Reproduzco a continuación la nota de la periodista, escrita ayer en Roma.

La excepcionalidad del anuncio reside en que dicho documento es el manuscrito original de la bula Inter Cetera II del 4 de mayo de 1493 conservado en los registros de la Santa Sede, donde también se preservó el sumario que llevó a la redacción de la misma.

"Ha sido gracias a este sumario que los investigadores descubrieron que se expidió una segunda bula Inter Cetera, redactada en junio pero fechada el 4 de mayo de 1493. Esto ocurrió porque la primera versión de la bula, con fecha del 3 de mayo, no satisfacía los Reyes católicos", explicó a Reforma Luca Carboni, secretario general del Archivo Secreto Vaticano y el estudioso encargado de analizar el documento por encargo de la Santa Sede.

Así se explica que, a diferencia de la primera versión, la segunda bula de Alejandro VI asigna a España todos los territorios situados al oeste de un imaginario meridiano ubicado a unas 100 leguas de las islas de Cabo Verde y de las Azores, limitando los anteriores derechos portugueses a expandirse por el Atlántico.

"Con la emanación de la segunda bula, en substancia, la Iglesia detalla el reparto de América entre las potencias de España y Portugal, con el fin de evitar controversias subsecuentes", precisó Carboni.

"Hay que tener en cuenta que en esa época el Papa era una autoridad no sólo religiosa sino también llamada a intervenir sobre cuestiones políticas y su autoridad era reconocida por todos los Estados cristianos como representante de Dios en tierra", añadió el experto.

La importancia de la bula queda de manifiesto si se considera que dicho documento fue el que sentó las bases jurídicas para la colonización de las Américas tras el regreso de Colón a Europa, en marzo de 1493, anticipando la firma del tratado de Tordesillas el 7 de junio de 1494 entre los Reyes españoles Isabel y Fernando, y Juan II, Rey de Portugal.

En su documento, el Papa también estableció la excomunión para toda persona "de cualquier dignidad, incluso imperial o real" que violara sus dictámenes.

"Bajo pena de excomunión latae sententia en la que incurrirá automáticamente quien atentare lo contrario, prohibimos severamente a toda persona de cualquier dignidad, estado, grado, clase o condición que vaya a esas islas y tierras (...) sin especial licencia vuestra o de vuestros herederos y sucesores", escribió Alejandro VI.

También, el Papa invocó el envío de misioneros para evangelizar a los indios que residían en el Nuevo Mundo, lo que suponía una ampliación del universo cristiano conocido hasta ese momento.

Además, homenajeó y avaló la obra Colón como el brazo ejecutor de la cristianización de las Américas, a quien Alejandro VI llamó de "hombre apto y muy conveniente a tan gran negocio y digno de ser tenido en mucho".

Una copia idéntica de la bula Inter Cetera II se encuentra en Sevilla, España, pero carece del sumario.

martes, 16 de febrero de 2010

Masacre de Lisboa

Es dificil, si no imposible, dejar de mencionar la masacre de Lisboa en 1506 que dejó un saldo de cientos de judíos asesinados durante tres días, durante la celebración de la fiesta de Pascua. El hecho histórico ha formado parte de una añeja controversia que aún ahora provoca conflicto y alerta pasiones religiosas.

Como resultado de la expulsión de judíos de España en 1492, alrededor de 90,000 hebreos encontraron refugio en Portugal. Sin embargo, el asilo resultó ser precario, pues en en esa parte de la península operaba la misma política de pureza de sangre y fanatismo religioso contra todo lo que no fuera propiamente católico. El gobierno de Manuel I, fuerte impulsor de las expediciones en África y Asia, recibió a los judíos conversos, pero pronto cambió su política, en parte como resultado de las presiones provenientes de la España católica.

El domingo 19 de abril de 1506 comenzó la masacre, resultado de un incidente absurdo, en el que la multitud consideraba como un milagro que un rayo de sol se posara sobre la imagen de Cristo en la plaza de Rocío. Un judío converso que estaba en la plaza, en la celebración de la fiesta de Pascua, se atrevió a decir lo que veía: un simple rayo de sol no significaba un milagro. Los feligreses reaccionaron con furia y lo asesinaron en el momento. La animadversión contra los judíos se desbordó por la ciudad, atacando violentamente a los conversos y persiguiéndolos en sus propias casas, sin respetar edad ni sexo.

Después de aquella terrible experiencia, los judíos buscaron escapar a nuevas tierras, como el recientemente descubierto Brasil o a los países bajos, donde se respiraba un aire más libre en aquellas épocas.

Este asunto marca claramente el ambiente de intolerancia religiosa que prevalecía en la península en la etapa inicial de las expediciones que por igual partían hacia América o al extremo Oriente.


Un grabado de la época que dice: "de la contienda que recientemente tuvo lugar en Lisboa, capital de Portugal, entre cristianos y cristianos nuevos, o judíos, a causa de dios crucificado.” Información tomada del testimonio de Damião de Góis.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Nuevos intentos 1

El Emperador Carlos V se mostraba impaciente por lograr el control de las islas de la especiería y, en su perspectiva, el largo recorrido que había seguido Magallanes, al sur del continente americano, podría ser reducido a un tramo más seguro si se intentaba el acceso al Pacífico por la recién descubierta ruta del estrecho de Panamá.

El intento de Andrés Niño (1520)

En efecto, y sin esperar noticias de los resultados de la expedición magallánica, ordenó la salida de tres navíos, de 150 toneladas cada uno, más un bergantín, con rumbo a Panamá. La pequeña armada, al mando de Andrés Niño, salió el 13 de septiembre de 1520, "es decir, catorce días antes de que Magallanes se asomara al Pacífico" (apunta Carlos Prieto) con instrucciones de navegar desde la América Central hacia el Poniente por espacio de 1,000 leguas, y de ahí al sur, por otras 200 leguas, hasta llegar a las islas de la especias.

Estas naves, después de tocar la Isla Española (hoy conocida como Santo Domingo), siguieron hasta el istmo de Panamá. Desde alli fueron transportadas por tierra y por ríos hasta ser depositadas en las costas del Mar del Sur.
En Panamá se construyeron otras cuatro naves más, en una especie de armada mixta y, literalmente, anfibia. De esta forma, la armada de siete naves partió del istmo rumbo al inmenso mar Pacífico a principios de 1521. Nunca se supo más de la suerte que corrió la expedición, lo que contribuyó a crear por cierto tiempo la duda de que el océano Pacífico era verdaderamente transitable. La llegada de los sobrevivientes de la expedición de Magallanes disipó parcialmente tal misterio; es decir, sí se podía llegar a Oriente por aquel océano, pero no se conocía la forma de regresar por ese lado.

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Carlos Prieto, op.cit. pp. 58-59

domingo, 29 de noviembre de 2009

La suerte de la nao Trinidad

La gloria tiene mucho que ver con la suerte, pues en la historia se recuerda a Sebastián Elcano como el hombre que concluye la vuelta al mundo comandada por Magallanes. Ya hemos hablado con anterioridad de este mérito relativo.

El capitán de la nave Victoria fue recibido por el joven emperador Carlos V, quien aprovechó el importante evento como una prenda muy apreciada para el imperio que estaba consolidando. Con amplitud de miras, la corona española explotó el efecto sicológico del regreso de los marineros pues se abrían así nuevos horizontes al imperio español. El emperador otorgó a Elcano un título nobiliario y un escudo de armas en el que figura un globo terráqueo con un lema en latín Primus Circumdedisti Me, es decir, el primero que me circundaste. De inmediato se hicieron preparativo para regresar a la Molucas, con el ánimo de arrebatar el tesoro a los portugueses. Esa historia ocupará las siguientes cuatro décadas del siglo XVI.

* * *
Ahora bien, para la otra nave, la Trinidad, comandada por Gonzalo Gómez de Espinosa, la historia fue muy distinta. Una vez que partió Elcano, los marineros se dedicaron a reparar la matrecha embarcación, al tiempo que hacian acuerdos de vasallaje con los jerarcas de las islas, como el sultán Almazon de Tidore, y con los reyes de Gilolo, de Makiam, de Bachiam y Terenate, pensando ya en el posible retorno para consolidar la presencia española en las islas de la especiería.

Abril de 1522

La reparación de la Trinidad duró más de cuatro meses para ponerla en condiciones de hacer la larga travesía del Pacífico, pues Gómez de Espinosa había decidido seguir una ruta de verdad desconocida, para llegar a España a través de los puertos que recién se habían descubierto en América, sobre todo en Panamá.
Antes de zarpar de Tidore, Gómez de Espinosa hizo construir un edificio, en el cual despositó toda la artillería y pertrechos que no convenía llevar a bordo durante la larga y difícil travesía que se proponía hacer. Por fin, salió de Tidore el 6 de abril de 1522, llevando a bordo cincuenta y cuatro hombres, y dejando el mando de la colonia al Factor real Juan de Campos. Espinosa tomó un rumbo al nordeste y descubrió dos pequelas islas de las Palaos o Carolinas Occidentales, en cinco grados norte, que llamó San Antonio y San Juan, así como otras de la Marianas, en los paralelos 19 y 20 norte.
Siguió hasta el paralelo 40, precisamente por la ruta que con el tiempo habría de ser la acostumbrada por las naves regulares que harían el comercio entre Filipinasy la Nueva España. Sin embargo, inmediatamente después le sobrevinieron tantas calamidades, borrascas y vientos contrarios que fueron destrozando la nave y haciendo imposible la navegación, hasta tal punto que, después de haber fallecido a causa del escorbuto treinta y dos hombres, decidió Espinosa regresar al punto de partida.
Gonzalo Gómez de Espinosa regresó a las Islas Molucas, con su nave Trinidad maltrecha, seis meses después de haber salido de ellas, y se encontró con que los portugueses habían tomado Tidore y apresado a los hombres que él había dejado en la isla. Esa fue la misma suerte que corrieron él y los suyos, además de habérseles incautado la Trinidad, que terminó sus días en esas islas ecuatoriales.
Gómez de Espinosa sufrió un largo cautiverio por parte de los portugueses en diversas islas de sus posesiones orientales, hasta que pasados algunos años le llevaron a Lisboa, de donde pudo regresar a España solo y por tierra.
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Carlos Prieto, op.cit, pp. 53-54.


sábado, 28 de noviembre de 2009

Las naves

El regreso a España de la nave Victoria, comandada por Sebastián Elcano, fue una enorme oportunidad para que el emperador Carlos V consolidara su imagen como el soberano más poderoso de Europa.
Carlos V fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano justo antes de la partida de Magallanes, y durante gran parte del viaje estuvo empeñado en una lucha victoriosa por afirmar su discutida autoridad en la misma España. El regreso de Elcano se produjo en el momento psicológico adecuado; se abrieron al imperio nuevos horizontes, y en los últimos cuatro meses de 1522 fueron promulgados treinta y tres «privilegios» para los súbditos españoles dispuestos a financiar un viaje a las Molucas.
Pero las cosas quedaron en compás de espera (...) y no fue hasta finales de julio de 1525 que siete barcos, bajo el mando de García Jofre de Loaysa, con Elcano como la elección obvia para el puesto de piloto jefe, se hicieron a la mar desde La Coruña, donde se estableció una (efímera) Casa de Contratación para las islas de las Especias.
___________________
OK Spate, The Spanish Lake, p. 140.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

De Tidor al Darién

Los capitanes de la expedición de Magallanes tenían en mente dos rutas en el incierto camino a las islas de la especiería: por el Pacífico y por el trayecto de la India, dominado por los portugueses. En diciembre de 1521 Sebastián Elcano y Gonzalo Gómez de Espinosa decidieron separarse para intentar ambas, cada cual por su parte.

A fin de medir el grado de incertidumbre con que operaban estos capitanes valdría la pena hacer ese recuento. El descubrimiento del Mar del Sur se hizo el 25 de septiembre de 1513, cuando Vasco Núñez de Balboa atisbó desde las colinas del istmo de Panamá el anchuroso océano. La razón para llamarlo así radica en que la tropa española venía del norte. Ese descubrimiento abrió la posibilidad de continuar con la búsqueda de una vía de acceso al Oriente, en particular a la fuente de la especias.

Exactamente seis años más tarde, en septiembre de 1519 zarpó Magallanes de San Lucas de Barrameda en España y llevaba consigo la noción de que era posible regresar a aquel punto en Panamá, rumbo a Europa. Información privilegiada que resume el interés de la elite europea por alcanzar una meta de enormes proporciones, y en la que participaban cientos de científicos, marineros y misioneros con el propósito de alcanzar el impreciso oriente, la misteriosa China, la fuente de las riquezas. En ese lapso se "tropezaron" con América y aún así continuaron con su proyecto.

Dificilmente aquellos hombres podrían imaginar las dimensiones de lo que entonces veían; el oceáno Pacífico es el más grande del mundo, con una superficie de 179.7 millones de kilómetros cuadrados, y ocupa más de la tercera parte de la superficie de la tierra. Contiene
aproximadamente 25,000 islas, más que todos los demás océanos del mundo juntos, casi todas las cuales están ubicadas al sur de la línea del Ecuador. El punto más bajo de la superficie de la corteza terrestre, la Fosa de las Marianas, se encuentra en el Pacífico.

Los capitanes de Magallanes contaban con la noción de que era posible el retorno por el Pacífico, como lo señala el hecho citado por Pigafetta de que se plantearon el regreso al estrecho del Darién.

Febril actividad exploradora

Simultáneamente, desde la recién conqusitada Nueva España se hacían planes para enviar expediciones al otro lado del Pacífico. Los gobernadores españoles del Nuevo Mundo, incluído Hernán Cortés, ordenaron febriles exploraciones para reconocer el litoral del Pacífico desde Panamá hasta Tehuantepec, en Oaxaca, México.
Las primeras expediciones se hicieron desde el Golfo de San Miguel, en Panamá, hacia el Norte, a cargo de Balboa, el propio descubridor, y del gobernador de Darién, o Castilla del Oro, Pedrarias Dávila, y fue necesario habilitar los puertos del Atlántico, Santa María la Antigua y Acla, como centro de obtención de la madera para la construcción de naves, que se transportarían por tierra al otro mar. Después fueron Gil González de Ávila y Andrés Niño quienes, de 1522 a 1525, reconocerían toda la costa hasta el Golfo de tehuantepec, así como el lago de Nicaragua.
De Panamá a Perú (1522-1532)
Por entonces también el gobernador Pedrarias impulsa las expediciones al sur de Panamá. Pascal de Andagoya recorre la costa occidental de la actual Colombia y remonta el rio de San Juan a través de la provincia de Conchamá, trayendo muchas noticias de las riquezas del Imperio de los Incas. El descubrimiento de la costa más al sur, en busca de este imperio, pasando el Golfo de Guayaquil hasta Tumbez, en el comienzo del actual Perú, estuvo a cargo, entre los años de 1524 y 1532, de Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernándo de Luque, vecinos de Panamá, y desde Tumbez ellos mismos conquistaron por tierra el tan buscado Imperio Inca.

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Carlos Prieto. El Océano Pacífico: Navegantes españoles del siglo XVI. Alianza Editorial, México, 1972, pp.29-30.

sábado, 21 de noviembre de 2009

una paz precaria 7


En diciembre de 1521 culminó la estancia de la tripulación de Magallanes en las islas de la especiería. Sus capitanes, Gonzalo Gómez de Espinosa y Juan Sebastián Elcano, el maestre Juan Bautista de Pozorón, y el contador Marín Méndez, se habían quedado a cargo de la expedición y habrían de obtener el reconocimiento de ser los primeros en dar la vuelta al mundo.

Nos hemos detenido en las descripciones hechas por Antonio Pigafetta acerca de esta escala, porque su relato ha trascendido en la historia y ofrece el primer recuento de tierras desconocidas hasta ese momento para los europeos, si tomamos en cuenta que los portugueses habían decidido mantener en secreto la localización de la fuente de la especiería.

En aquel fin de año, las dos naves de la expedición estaban preparadas y llenas de productos para partir hacia Europa. Sin embargo, el Trinidad mostró signos de que podría hundirse y echaron mano de buzos de aquellas islas para tratar de repararla. Así lo cuenta Pigafetta:

El miércoles 18 de diciembre de 1521 por la mañana todo estaba dispuesto para partir. Los reyes de Tadore, de Giailolo y de Bachián, así como el hijo del rey de Tarenate, vinieron para acompañarnos hasta la sla de Mare. El navío Victoria desplegó velas el primero y ganó el largo, donde esperó al Trinidad; pero éste levó anclas con mucha dificultad, y los marineros descubrieron que sufría una vía de agua en la cala. Volvió a anclar entonces el Victoria donde estaba ante. Se descargó en gran parte el Trinidad para buscar la vía y taponarla; pero aunque se le acostó de babor, el agua entraba cada vez con más fuerza, como por un caño, sin que pudieramos encontrar la vía; este día y el siguiente dimos a las bombas sin cesar, pero sin éxito.
Llegó la noticia a oídos del rey de Tadore, y vino al navío a ayudarnos. Mandó se sumergiesen cinco de sus buzos, acostumbrados a permanecer mucho tiempo bajo el agua; trabajaron más de media hora sin econtrar el agujero por donde entraba el agua, y como, a pesar de las bombas, el agua subía siempre, envió a buscar al otro extremo de la isla a tres buzos más hábiles aún que los primeros.
La ruta que siguió la nave Trinidad, de Magallanes

Este incidente traería consecuencias dramáticas para la expedición, que una vez más se encontraban ante el dilema de continuar la trayectoria hacia Europa. La vieja nave insignia de Magallanes, el Trinidad, parecía una ballena encallada en la playa, que se resistía a seguir el viaje. Ante la tardanza para repararla y el riesgo de perder los vientos propicios del Este, los capitanes tomaron la decisión de dividirse: el Victoria regresaría solo por la ruta de la India, al mando de Sebastián Elcano, mientras que el Trinidad permanecería los meses necesarios para tomar la improbable ruta de retorno hacia América, al mando del leal Gómez de Espinosa.
... durante este tiempo carenarían al Trinidad, el cual podría aprovechar en seguida los vientos del Oeste para ir a Darién, al otro lado del mar, en la tierra de Diucatán (Yucatán). Dijo entonces el rey que tenían a su servicio doscientos cincuenta carpinteros, a los que emplearía en este trabajo bajo la dirección de los nuestros, y que aquellos de nosotros que se quedaran en las islas serían tratados como sus propios hijos. Pronunció estas palabras con tanta emoción, que a todos nos hizo derramar lágrimas.
Los que tripulábamos el Victoria, temiendo que su carga fuese excesiva, por lo que podría abrirse en alta mar, decidimos enviar a tierra sesenta quintales de clavos, y los llevamos a la casa en que se alojaba la tripulación del Trinidad. Hubo algunos, sin embargo , que prefirieron quedarse en las islas del Malucco mejor que volver a España, ya por temor de que el navío no resistiera tan largo viaje, ya porque el recuerdo de lo que sufrieron antes de llegar a las Malucco les amedrentase, pensando que morirían de hambre en medio del Océano.
El sábado 21 de diciembre de 1521, día de Santo Tomás, los dos barcos se despidieron con sendas cargas de artillería. El que partía llevaba 47 europeos y 13 indios. En tierra quedaban 54 europeos. El destino era incierto para todos: Sebastián Elcano debería regresar por una ruta acechada por los portugueses, vía la India y alrededor de África, tomando riesgos impredecibles. Los que se quedaban sabían acaso que no volverían a ver su propia tierra. Pero más paradójico aún: Sebastián Elcano, quien se había sublevado contra la autoridad de Magallanes, pasaría a la historia como el capitán que concluye la vuelta al mundo. Ahora apenas se menciona a Gómez de Espinosa, quien en todo momento fue el fiel lugarteniente de Magallanes.
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Antonio Pigafetta, op.cit. pp. 244.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Productos y costumbres 5

Casi al final de su estancia en la isla de Tidore, en diciembre de 1521, aquellos marineros que habían zarpado de España con Magallanes seguían observado, con curiosidad y asombro, las costumbres locales, tal como son descritas por Pigafetta en su diario. Cuenta que el 17 de diciembre el rey de Bachián obtuvo permiso del rey de Tidore para pasar a tierra y hacer una alianza con los españoles.
Le precedían cuatro hombres con largos puñales en la mano; dijo, en presencia del rey de Tadore y de todo su séquito, que estaría siempre pronto a ponerse al servicio del rey de España; que guardaría para él sólo los clavos de especia que habían dejado los portugueses en su isla hasta la llegada de otra escuadra española, y no los cedería a nadie sin su consentimiento, y que por medio de nosotros iba a enviarle un esclavo y dos bahars de clavos; hubiera gustosamente dado diez, pero nuestros barcos estaban tan cargados, que ya no soportaban más.

Aves del Paraíso
Nos dio también para el rey de España dos pájaros muertos muy hermosos; tenían el tamaño de un tordo: la cabeza, pequeña; el pico, largo; las patas, del grueso de una pluma de escribir y de un palmo de largo;la cola, parecida a la del tordo; sin alas, y en su lugar largas plumas de diferentes colores, parecidas a penachos; las plumas, oscuras, salvo las de las alas; no vuelan más que cuando hace viento; dicen que vienen del Paraíso terrestre, y les llaman bolodinata, esto es, pájaro de Dios.
No pude determinar qué tipo de ave describe Pigafetta.

Extraña costumbre del rey de Bachián
Representaba el rey de Bachian unos setenta años. Nos contaron de él una cosa muy extraña: siempre que iba a combatir a los enemigos, o cuando iba a emprender algo de importancia, se entregaba antes dos o tres veces a los placeres de uno de sus criados destinados a tal fin, así como César, según el relato de Suetonio, acostumbraba a entregarse a Nicomedes.
Sin comentarios.

Brujos
Un día el rey de Tadore envió a decir a los nuestros que guardaban el almacén de nuestras mercancías, que no saliesen durante la noche, porque había isleños que por medio de cierto ungüentos tomaban la figura de un hombre sin cabeza; de este modo se paseaban por la isla, y cuando encontraban alguno a quien no querían, le tocaban untándole la palma de la mano, por lo que el hombre caía enfermo y moría al cabo de tres o cuatro días; si encontraban tres o cuatro personas a la vez, no las tocaban, pero poseían el arte de aturdirlas. Añadió el rey que era preciso velar para conocer a estos brujos, que ya habían prendido a muchos.
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Antonio Pigafetta, op.cit. p. 243.


jueves, 19 de noviembre de 2009

Productos y costumbres 4

Pigafetta describe una ceremonia en la que el rey de Tidore casó a su hija con el hermano del rey de Bachián, en diciembre de 1521. Para el efecto, pidieron a los visitantes europeos que dispararan desde los galeones Victoria y Trinidad artillería en honor de los desposados.
El rey de Bachián, con su hermano, el futuro esposo de la hija del rey de Tadore, vinieron en un gran barco, con tres filas de remeros a cada lado; ciento veinte hombres en total. Estaba el barco adornado con muchos pabellones de plumas de papagayo, blancas, amarillas y rojas: mientras bogaban, los timbales y la música acompasaban el movimiento de los remos. En otras canoas estaban las muchachas que debían presentar a la esposa. Nos saludaron dando la vuelta alrededor de nuestros navíos y del puerto.
Etiqueta y ceremonias
Como la etiqueta no permite que un rey pise la tierra de otro, el rey de Tadore visitó al de Bachián en su propia canoa. Este al verle llegar, se levantó del tapiz (alfombra pequeña) en que estaba sentado y se colocó al lado, cediendo el sitio al rey de Tadore, el cual, por cortesía, tampoco quiso sentarse en el tapiz y se puso al otro lado, dejando el tapiz en medio de los dos. Entonces el rey de Bachián ofreció al de Tadore quinientos patolles, como compensación por la esposa que daba a su hermano. Los patolles son paños de oro y seda fabricados en China y muy apreciados en esas islas; vale cada uno tres bahars de clavos, poco más o menos, según el trabajo y el oro que tenga; cuando algún personaje del país muere, los parientes, para honrarle, se visten con estos paños.

Al día siguiente se ofreció una cena al rey de Bachián. Cincuenta mujeres llevaban los platillos:

Cubiertas de paños de seda desde la cintura a las rodillas, yendo de dos en dos, con un hombre en medio, con sendos platos grandes, en los que había otros platitos conteniendo diferentes guisos; los hombres llevaban grandes vasos de vino; diez mujeres de las de más edad hacían de maestras de ceremonias. Llegaron en este orden al barco y presentaron todo al rey, que estaba sentado sobre un tapiz bajo un dosel rojo y amarillo.
A su regreso, las mujeres se juntaron a algunos de nosotros, a los que la curiosidad impelió a ver el convoy, y no pudieron librarse de ellas sino después de hacerles algunos regalitos. El rey de Tadore nos envió en seguida viveres, tales como cabras, cocos, vino y otros comestibles.
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Antonio Pigafetta, op.cit. p. 242.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Productos y costumbres 3


Antonio Pigafetta da cuenta, en su diario de viaje por las islas de la especiería, de usos y costumbres de los habitantes de esa región de Asia, prácticamente desconocida para los europeos. Es importante destacar que esta descripción de 1521, se realizó en el mismo periodo en que los españoles se desplazaban con una fuerza demoledora por el continente americano. Con curiosidad similar a la de los cronistas españoles, que nos dejaron un recuento minucioso de las culturas Azteca, Maya o Inca, señala Pigafetta:

Jengibre
Produce asimismo la isla, jengibre, que comimos verde como su fuera pan, o nace en un árbol, sino en un arbsto con tallos a flor de tierra de un palmo de largo, parecidos a los pimpollos de las cañas, a los que también se asemeja en las hojas, aunque las del jengibre son más estrechas; no sirven para nada los tallos; sólo se aprovecha la raíz, que es el jengibre usual en el comercio; el jengibre verde no es tan fuerte como el seco; para secarle se espolvorea de cal, pues de otro modo no podría conservarse.
Casas

Las casas de estos isleños están construidas como las de las islas vecinas, aunque no tan elevadas sobre la tierra, y rodeadas de cañas en forma de seto.

Mujeres y hombres

Las mujeres de este país son feas; van desnudas como las de las otras islas, cubriendo sus partes sexuales con un paño hecho de corteza de árbol; los hombres van igualmente desnudos, y a pesar de la fealdad de sus mujeres, son muy celosos; se enfadaban mucho al vernos llegar a tierra con las pretinas abiertas, porque se imaginaban que esto podría inducir a malas tentaciones a sus mujeres; hombres y mujeres van descalzos.

Paños de corteza de árbol

Sus telas de corteza de árbol las hacen del siguiente modo: cogen un trozo de corteza y la ponen en agua hasta que se ablanda; la golpean después con una especie de látigos para extenderla a lo largo y a lo ancho, según creen conveniente, hasta que parece una tela de seda cruda con hilos entrelazados interiormente como si fuese tejida.

Pan de madera

Con la corteza de un árbol parecido a la palmera hacen su pan, así: toman un trozo de esta madera y le quitan ciertas espinas negras y largas; en seguida la machacan y hacen un pan al que llaman sagou; llevan provisión de este pan en sus viajes por mar.
Sago, Metroxylon sago. Se sigue utilizando en la cocina asiática actual, como harina para los fideos, almidón para hacer más espesa la sopa y los guisados, o para capear. Se come también con azúcar, en bolitas de masa.
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Antonio Pigafetta, op.cit. pp. 238.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Productos y costumbres 2

Pigafetta describe a la nuez moscada (Myristica fragans):

También produce la isla nuez moscada, parecida a nuestras nueces, tanto por el fruto como por las hojas. La nuez moscada, cuando se la cosecha, semeja al membrillo por su forma, color y pelusilla que la cubre, pero es más pequeña; su primera corteza es tan espersa como el pericarpio de nuestra nuez; debajo hay una tela delgada, o mejor dicho, de cartílago, bajo la cual está el macis, de un rojo vivo, que envuelve la cortesa leñosa que contiene la nuez moscada propiamente dicha.

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Antonio Pigafetta, op. cit. p 237.

martes, 10 de noviembre de 2009

Productos y costumbres

Clavos de olor

La curiosidad de los crónistas lusitanos y españoles del siglo XVI tiene siempre algo de ingenuo y enriquecedor. Inmersos como estaban en el espacio medieval, observaron con asombro un mundo extremadamente complejo. Sus testimonios han sido fuente invaluable de generaciones de antropólogos e historiadores de la cultura. En el texto de Pigafetta vale rescatar sus observaciones sobre los frutos de la tierra y las costumbre de los habitantes de las islas de la especiería.

El 17 de noviembre de 1521, domingo, bajó a tierra para examinar el árbol del clavo (Syzygium aromaticum), y ver cómo se produce el fruto.

He aquí lo que observé: tiene una gran altura y su tronco es de grueso como el cuerpo de un hombre, más o menos, según su edad; sus ramas se extienden mucho hacia el medio del tronco, pero en la copa forman una pirámide; su hoja se asemeja a la del laurel, y la corteza es de color aceitunado; los clavos nacen en la punta de las ramitas, en grupos de diez a veinte; dan más fruto en un lado que en otro, según las estaciones; los clavos son al principio blancos, al madurar rojizos y al secarse negros; se cosechan dos veces al año, la primera por Navidad y la segunda por San Juan, esto es, poco más o menos, hacia los dos solsticios, estaciones en que el aire es más templado en este país, que en el solsticio de inverno es más cálida porque el Sol está entonces en el cenit.
Cuando el año es cálido y hay poca lluvia, la cosecha de clavos es en cada isla de tres a cuatrocientos bahars. El árbol crece solamente en las montañas, y parte perece cuando se le transplanta al llano; la hoja, la corteza y la parte leñosa del mismo árbol tiene un olor y sabor tan fuertes como el fruto, el cual, si no se coge en plena madurez, engorda tanto y se pone tan duro, que no sirve de él más que la corteza; no hay árboles de clavo más que en las montañas de las cinco islas Malucco, y algunos en la isla de Giailolo y en el islote de Mare, entre Tadore y Mutir, pero sus frutos no son tan buenos; dicen que la niebla le da cierto grado de perfección; lo cierto es que a diario vimos niebla, en forma de nubecitas, rodeando tan pronto una, tan pronto otra de las montañas de estas islas; cada habitante posee algunos árboles, que vigila y de los que recoge los frutos, pero sin pensar siquiera en el cutlrivo; en cada isla se llama de modo diferente a los clavos: gomode en Tadore, bongavalan en Sarangani y chianche en las islas Malucco.
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Antonio Pigafetta, op.cit, pp. 237.

sábado, 7 de noviembre de 2009

una paz precaria 5




Valiosas noticias de un informante portugués

Pigafetta relata que en la tarde del 13 de noviembre de 1521, llegó ante los españoles en Tidore el portugués Pedro Alfonso de Lorosa.

Lorosa vino a bordo del navío en una piragua. Supimos qe el rey (de Tidore) le envió a buscar para advertirle que, aunque él fuese de Tarenate, debía guardarse mucho de mentir en las respuestas a nuestras preguntas. Efectivamente, cuando vino nos dio todas las noticias que podían interesarnos.
Dijo que estaba en la Indias hacía diesciséis años, diez de los cuales los pasó en las islas Malucco, adonde llegó con los primeros portugueses, que verdaderamente se habían establecido allí desde diez años antes; mas que guardaron el más profundo silencio sobre el descubrimiento de las islas; añadió que hacía once meses y medio un gran navío vino de Malaca a las islas Malucco para cargar clavo de especia e hizo su cargamento, pero que el mal tiempo les retuvo algunos meses en Bandán.
Procedía el navío de Europa, y el capitán portugués, que se llamaba Tristán de Menezes, dijo a Lorosa que la noticia más importante por entonces era que una escuadra de cinco navíos, al mando de Fernando Magallanes, había partido de Sevilla para ir descubriendo las Malucco en nombre del rey de España; y que el rey de Portugal, tanto más disgustado de la expedición, cuanto que aquél era uno de sus súbditos que buscaba su daño, envío navíos al cabo de Buena Esperanza y al cabo de Santa María, en el país de los caníbales para interceptarle el paso en el mar de las Indias; pero que no le habían encontrado.
Supo en seguida que pasó por otro mar y que iba a las islas Malucco por el Oeste, y ordenó a D.
Diego López de Sichera (Sequeira), su capitán en jefe en las Indias, que enviase seis navíos de guerra a Malucco contra Magallanes; mas que a Sichera llegó la nueva de que en este tiempo los turcos preparaban una flota contra Malaca, y se vió obligado a mandar sesenta barcos de guerra al estrecho de la Meca (el Golfo de Adén), en la tierra de Judá, los cuales encontraron las galeras turcas encalladas a la orilla del mar, cerca de la bella y fuerte ciudad de Adem, y las quemaron todas.
Esta expedición impidió al capitán general portugués hacer lo que le habían encargado contra nosotros; mas poco después envió a nuestro encuentro un galeón a dos mandos de bombardas, mandado por el capitán Francisco Faría, portugués; no llegó el galeón a las islas Malucco, porque, ya por los arrecifes que hay cerca de Malaca, ya por las corrientes y vientos contrarios que encontró, tuvo que volver al puerto de donde había salido.
Lorosa añadió que, pocos días antes, una carabela con dos juncos había venido a las islas Malucco para obtener noticias sobre nosotros; los juncos esperaron en Bachián para cargar clavos de especia, llevando a bordo siete portugueses, los que, a pesar de las amonestaciones del rey, no quisieron respetar ni a las mujeres de los indígenas ni a las del mismo rey, y fueron todos asesinados. Al saber esta noticia el capitán de la carabela juzgó oportuno partir a toda prisa y volverse a Malaca, abandonando en Bachián los dos juncos con cuatrocientos bahars de clavos y mercancía bastantes para cambiarlas por otros ciento.
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Antonio Pigafetta, op.cit. p 234-235.