Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

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jueves, 23 de febrero de 2023

Agustín Sánchez, cirujano en el mar

 

 Texto dedicado a mi sobrino nieto Emiliano Moreno


El propósito de esta entrada es ofrecer dos noticias sobre un tema de gran relevancia para la navegación: los cirujanos del mar. Primero es la publicación de un ensayo interactivo sobre el tema de estos profesionales que laboraban en la navegación en el Atlántico y en el Pacífico. El tema abarca desde la profesionalización, las reglas de la actuación de estos profesionales de la medicina, y el avance de los conocimientos médico-científicos, que literalmente mantuvieron vivas a las tripulaciones de los numerosos navíos que cruzaban los océanos bajo el dominio español a partir del siglo XVI. 

Se trata de un ensayo largo y dos postcast en inglés disponibles en el sitio Crossroads, que se distingue por ofrecer estudios sobre los contactos globales a partir de la primera edad moderna (siglos XVI-XVII). 

Ver el sitio aquí 👇

 https://crossroads-research.net/transpacific/agustinsanchez.

El texto escrito por Juan Carlos González Balderas y Angela Schottenhamer, puntualiza el objetivo de estudio:

"En tiempos pasados, los viajes por mar tenían que lidiar con las influencias ambientales, incluidas las condiciones climáticas, las enfermedades, la desnutrición, así como los virus, gérmenes, bacterias y animales que transmitían enfermedades a bordo del barco. Por lo tanto, era importante tener al menos un cirujano o médico a bordo, especialmente en el caso de viajes marítimos muy largos, como una travesía transpacífica.

"En el presente artículo queremos presentar un caso especial de finales del siglo XVI, el destino de Agustín Sánchez, un “barbero-cirujano” español en un viaje del galeón transpacífico San Martín. Conocemos su conjunto de posesiones a partir de un inventario post mortem conservado en el Archivo General de Indias en Sevilla, todos los cuales fueron subastados en Acapulco en 1587, luego de su prematura muerte en el mar. Solo se han descubierto unos pocos documentos de este tipo pertenecientes a cirujanos fallecidos a bordo de barcos españoles en los siglos XVI y XVII, y este es uno de los raros ejemplos que poseemos de una travesía transpacífica."

 * * *

En segundo término, los autores del ensayo y encargados del sitio de internet reconocen el importante trabajo colectivo publicado en México en 2004, que ha sido una aporte inicial y muy completo sobre la legislación y la práctica que promovió la presencia de médicos y cirujanos en los navíos.

Los cirujanos del mar

El libro al que se hace referencia es resulatdo de la investigación encabezada por María Luisa Rodrígues-Sala, con la colaboración de Karina Noria Mosco, Verónica Ramírez Ortega y Alejandra Tolentino Ochoa. 

Los cirujanos del mar en la Nueva España (1572-1820) ¿miembros de un estamento profesional o una comunidad científica? Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Universidad Autónoma de Nayarit, Instituto Veracruzano de la Cultura y Academia Mexicana de Cirugía. México, 2004.

El libro es muy sustancioso porque se basa en investigación de archivo, en el que se reunieron 770 casos de personajes involucrados con la salud en los navíos. Aunque el texto es relativamente corto atiende a un período histórico muy largo, que va de  1571 a 1701, en un capítulo específico. En otro capítulo, el estudio abarca de 1777-1820. Se explica bien que esta división temporal obedece a cambios en la reglamentación de las tareas de los médicos y cirujanos. 

La diferencia entre médicos y cirujanos corresponde a su estatuto civil o militar, aunque existen varios otros elementos que identifican la pertenencia a un gremio o a otro. Los cirujanos, inscritos en la jerarquía militar podrían tener ciertas desventajas al quedar por demasiado tiempo en un puerto en condiciones rigurosas. Sin embargo, era el grupo más estable y que podía desarrollar e intercambiar conocimientos.

Un subíndice importante es el de los cirujanos de San Blas, en el actual Nayarit. También se ocupa del desarrollo de la profesión desde los puertos de Acapulco y de Veracruz.

En el caso de los cirujanos en el puerto de Acapulco, el libro señala:

"El puerto de Acapulco ocupó, en forma alternada con San Blas, la posición más importante en los viajes por el Mard del Sur y especialmente destacó por ser el puerto de salida hacia las Islas Filipinas y el destino final de ese tornaviaje. En Acapulco radicaron cirujanos al servicio de la Real Armada y a él llegaban o salian quienes estuvieron involucrados en los que se denominó la Carrera de Filipinas. Como San Blas, también para esta 'carrera', fundamentalmente de caracter comercial, se promulgaron unas ordenanzas especiales, de las se hace mención (en los expedientes), pero no las hemos localizado." p. 121.

El libro destaca el papel de los cirujanos en la conformación de un conocimiento científico-médico compartido por la comunidad que se extendía por los territorios bajo el dominio español. El hecho mismo de que estuvieran bajo una disciplina militar les permitía continuar a lo largo de sus carreras en diferentes sitios y conocer las diferentes enfermedades, así como aplicar los avances médicos.

jueves, 19 de mayo de 2022

Una clave genética asiática

El pasado 14 de mayo, el diario español El País, publicó un interesante artículo basado en un estudio académico sobre el legado genético del comercio del Galeón de Manila en México. El ensayo original fue publicado en la revista Philosophical Transactions de la Royal Society. El texto del periódico español está firmado por Elías Camhaji, quien entrevistó a dos de los investigadores: Juan Esteban Rodríguez y Alexander G. Ioannidis.

El trabajo fue realizado por varios expertos en genética y en computación. Las instituciones que los respaldan son el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (LANGEBIO), ubicado en Irapuato, Guanajuato, en México, en colaboración con el Departamento de Datos Científicos Biomédicos, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

 

 El texto publicado en inglés se localiza 👉 aquí y es de ingreso gratuito.

 La presentación del artículo señala: 

"La población de México tiene una subestructura genética considerable debido tanto a su diversidad precolombina como a la mezcla genética de las migraciones transoceánicas postcolombinas. Este último se originó principalmente en Europa y África, pero también, en menor medida, en Asia. Analizamos conexiones genéticas previamente poco estudiadas entre Asia y México para inferir el momento y la fuente de esta ascendencia genética en México". 

Respecto al método, los autores señalan:

"identificamos el origen predominante dentro del sudeste asiático, específicamente de origen indonesio occidental y filipino no negrito (*), y fechamos su llegada a México hace aproximadamente 13 generaciones (1620). Esto apunta a un legado genético del comercio de galeones de Manila del siglo XVII entre las Filipinas coloniales españolas y el puerto de Acapulco en el Pacífico. De hecho, dentro de México observamos el nivel más alto de esta ascendencia transpacífica en Acapulco, ubicado en el estado de Guerrero". 

"Esta ruta comercial colonial española desde el este de Asia a Europa se centró en México y aparece en los registros históricos, pero su legado ha sido ignorado en gran medida. Las identidades y las historias fueron suprimidas debido a la esclavitud, la asimilación de los inmigrantes como 'indios' y los registros históricos incompletos. Aquí caracterizamos esta ascendencia mexicana poco estudiada".

Por largo tiempo, el tema de la herencia cultural y material de los pueblos asiáticos en la Nueva España y en Sudamérica ha sido materia de trabajo de muchos historiadores. En el caso de la herencia genética se mantenía como una incógnita desde hace décadas, pero el desarrollo científico permite ahora determinar la carga genética en los habitantes actuales de América. 

 ¿Cuántos asiáticos vinieron? 

En este blog hemos compartido diversos estudios y aproximaciones sobre el contacto centenario a través del Pacífico, que fueron propiciados por el uso del llamado Galeón de Manila entre 1565-1815. La intuición permitía pensar que había una cantidad no desdeñable de asiáticos, pero era más difícil determinar su ubicación, desempeño y herencia local.

Quizás la pregunta deba desglosarse entre los asiáticos que llegaron, sus orígenes diversos, y también sus descendientes que llegaron a mantener rasgos culturales asiáticos una o dos generaciones después hasta que fueron absorbidos por las culturas locales, principalmente indígenas regionales. Esta presencia física se enriquecía también por la influencia de los objetos culturales que entraron con gran ímpetu en los mercados de la Nueva España.
 
Llama la atención que se detectó carga genética de individuos provenientes de lugares tan diversos como Luzón, en el norte de la actual Filipinas, como Mindanao, en el sur de ese archipiélago. Pero también de Sumatra, a casi 3, 000 kilómetros de ditancia de Manila. Ello confirma el movimiento humano, voluntario o forzado, desde esos rincones de Asia hasta el punto de comercio que comunicaba con la Nueva España (otros 9, 000 kilómetros).
 
El trabajo ahora publicado es una aportación que tiende a corroborar las intuiciones o deducciones obtenidas en los archivos sobre la presencia de asiáticos en territorio americano. Seguramente nuevos estudios más amplios en el número de muestras y en otros espacios, por ejemplo en el Perú, podrán precisar de mejor manera el desplazamiento de individuos asiáticos a raíz de la apertura de comunicaciones marítimas en el Océano Pacífico. 

A continuación enlisto algunas notas sobre este proceso de arribo de asiáticos, analizado por historiadores basados en consultas de archivos.

El 17 de marzo de 2009 escribimos (Migrantes Filipinos):

El historiador Jonathan Israel señala: “Una cédula real dirigida en 1626 al virrey marqués de Cerralvo quizá proporcione cierta idea sobre el número de esclavos filipinos importados a Nueva España. Ese año la corona calculó una pérdida anual de 5 mil pesos por concepto de derechos de importación no cobrados sobre esclavos filipinos, siendo el impuesto por cabeza de 50 pesos; esto indica que anualmente se introducía de contrabando a la colonia algo así como 300 asiáticos, además de un número tal vez similar de los importados”.

Meses después proporcionamos otra interpretación hecha por Edward R. Slack Jr. hacia el 2009 (Los "chinos" en la Nueva España). 

El autor coloca el nombre de los sujetos en cursivas, porque esta fue la confusión con que fueron vistos en las tierras americanas todos aquellos migrantes que venían de Oriente. Para sus contemporáneos, todos los viajeros procedentes de la región asiática eran chinos, aunque fueran malayos, malabares o birmanos. Esta confusión perduró a lo largo de todo el período colonial y dejó consecuencias perdurables aún en nuestros días. El autor propone entonces una investigación histórica que pueda ser utilizada como si fueran “lentes correctivos frente a una imagen distorsionada”. 

El método de Slack consistía en estudiar "las llamadas pinturas de castas, que estuvieron en boga al final del período colonial, pues este genero tenía el propósito de mostrar la diversidad étnica del país, una especie de catálogo etnográfico propio de la época ilustrada del imperio. En esa taxología humana se buscaba describir las diferencias de piel y de cultura, con base en rudimentarias herramientas científicas de aquella época. Es ahí donde aparecen precisamente muchas de las confusiones que advierte el autor, pues a lo largo de los siglos XVI y XVII se habían mezclado ya tantas "razas" que la tarea de describir los matices se había distorsionado por completo".

Otro trabajo de Edward R. Slack Jr., citado en el estudio de Langebio-Stanford, es el que ofrece una estimación del total de asiáticos que pudieron haber emigrado hacia América. Podría hablarse entre 40,000 y 100,000 individuos (**). 

Sobre las labores de los migrantes asiáticos presentamos el estudio de Slack Jr. (Barberos 1Barberos 2 y Barberos 3)

En 2015 mencionamos la oportunidad de leer en línea la tesis de doctorado de Deborah Oropeza Keresey titulado Los “indios chinos” en la Nueva España: la inmigración de la nao de China, 1565-1700. La investigación estuvo realizada bajo la supervisión de la doctora Solange Alberro y fue aprobada en el año 2007 en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México.

La contribución de la investigadora es importante en cuanto se conoce poco acerca del tema de la migración asiática hacia la Nueva España. El texto recoge trabajos primigenios de Guzmán-Rivas (1960), Gonzalo Aguirre Beltrán (1972), Thomas Calvo (1983), González Claverán (1989) y Eiji Fuchigami (sin fecha), que ofrecen "importantes indicios en relación a la inmigración de orientales a la Nueva España" tipos de inmigración, resaltando el elemento de esclavitud; procedencia; áreas de asentamiento en territorio novohispano". La autora intenta rebasar el enfoque relativamente reducido de estos trabajos y proporcionar una visión integral del fenómeno.
Son cuatro los objetivos enunciados en la tesis: primero, confirmar que existió una migración continua en el período 1565 a 1700, tratando de cuantificar dicho movimiento. Segundo, determinar el origen geográfico y étnico de los orientales que llegaron en la nao. Tercero, definir las distintas categorías de inmigrantes (i.e. esclavos, comerciantes) y por último distinguir áreas de asentamiento de la población oriental en la Nueva España.

Vale la pena mencionar que casi simultáneamente aparecieron dos investigaciones similares, la ya mencionada de Edward Slack Jr. y la de Tatiana Seijas, acerca de los migrantes orientales hacia la Nueva España y Perú. Las investigaciones toman como es natural casi las mismas las fuentes de archivo. Tales publicaciones corroboran que en los medios académicos se está generando un mayor interés para conocer el fenómeno migratorio de aquella primera globalización, íntimamente ligado a la integración mundial del comercio a finales del siglo XVI.

Tatiana Seijas aportó un sesgo muy interesante al subrayar el papel de migrantes forzados de los viajeros asiáticos que cruzaron el Pacífico en el Galeón de Manila. Damos cuenta de ello en las entradas del 5 de octubre (Defensores del Esclavismo) y del 27 de octubre de 2013 (Comercio Portugués de Esclavos).

* * *

En suma, como señala el estudio con el que abrimos esta entrada, había ya un substrato genético que podría incluir influencia asiática muy antigua, derivada de la famosa migración durante antiguas glaciaciones, combinada probablemente con migraciones desde Micronesia. El tema de la investigación corresponde, en cambio, a las mezclas genéticas que se dieron ya durante la Nueva España a partir del siglo XVI. Por cierto la Nueva España fue mucho mayor en territorio que el México contemporáneo, pero eso es asunto del método para extender los estudios. 

El aporte científico ofrece certidumbres basadas en evidencias genéticas y localiza algunos puntos geográficos en lo que se hizo el muestreo. De ahí que el Estado de Guerrero sea el que ofrece naturalmente la mayor incidencia de casos y la mayor proporción de legado genético asiático.

Enhorabuena.

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(*) Negrito se refiere a diversos grupos étnicos dispersos en el Sudeste de Asia. En Filipinas se localizan principalmente en Mindanao.

(**) Edward R. Slack Jr. (2009) Sinifying New Spain: Cathay's Influence on Colonial Mexico via the Nao de China, Journal of Chinese Overseas, Brill Online.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Museos Digitales

En tiempos de Covid han aparecido nuevas oportunidades para mantener contacto con las investigaciones que realizan miles de académicos en el mundo. Ya podría hablarse de cierta saturación en las reuniones virtuales que pueden ocupar un día completo atentos a Zoom, Youtube, o culquier otra plataforma en internet. 

Otra parte que podemos celebrar es el acceso en línea a los recursos de los museos y a centros académicos especializados. En esta ocasión hablaré de dos experiencias muy gratificantes de las que he tenido conocimiento recientemente:

  • un suplemento gráfico que forma parte de un nuevo libro de  la historiadora Heather Surherland, que podría traducirse como Caminos Marítimos y Porterías. Comercio y Estado en los archipiélago del Sudeste de Asia, 1600-1906. Me concentro en el apéndice del libro porque es de fácil acceso para todos los lectores y porque ofrece mucha información sobre archivos y documentos de esta región. El lector puede acceder gratuitamente aquí a este portal electrónico.
  • Cuarenta años del libro de James Francis Warren sobre el Mar de Sulu,  conocido también como Mar de Joló, 1768-1898.

1. El sitio de SOAS ofrece una variedad de materiales gráficos y mapas para localizar objetos, la famosa cultura material, dentro y fuera de FIlipinas.  Invito a los lectores a visitar la página y admirar de cerca la variedad de piezas que ofrece.

No perdamos de vista que Filipinas es el rincón de Asia al que se encaminó la expedición de Magallanes/Elcano entre 1519-1521. En términos más amplios es la zona de origen de las especias y el teatro de conflicto de los poderes europeos durante el siglo XVI y XVII. Las exploraciones europeas, de portugueses y castellanos, así como de holandeses e ingleses, dejaron una cauda de testimonios, mapas e imágenes que podemos estudiar per se, como objetos culturales.

Se trata en realidad de varios archipiélagos que se extienden desde el norte de Bali, en la actual Indonesia, hasta Mindanao en el sur de Filipinas y el mar de Sulú. En esa  perspectiva la mirada se extiene hasta Nueva Guinea. Llama la atención la diversidad de pueblos que habitan ese espacio marítimo, conectados por los caminos en el mar que los comunicaban con destinos tan lejanos en India, África y el Mediterráneo. A partir del siglo XVI, concretamente con la emergencia del Galeón de Manila, los contactos se extendieron hacia el Pacífico y los virreinatos americanos de la Nueva España y Perú.

2. El segundo sitio, o suma de sitios, es un apéndice electrónico de un nuevo libro publicado por la Universidad Nacional de Singapur este año 2021.

 
Debido a su particular localización y por la producción endémica de especias anheladas por todo el mundo, los pueblos de la parte oriental del Sudeste de Asia (aunque suene reiterativo) jugaron un papel importante en el escenario globalizador de la temprana edad moderna. Si quisieramos describir en términos económicos el rol de esos estados-islas hablaríamos de monopolios naturales del abasto de productos de alto valor, las especias, lo cual atrajo el interés de diversos poderes. 
 
Los europeos intentaron varias veces convertirse en los únicos compradores, en monopsonio, de los preciados productos o, en el extremo de la violencia colonial, intentaron destruir cultivos y aniquilar a los campesinos para impedir la competencia. De la presentación del libro podemos leer:
"(...) el comercio proporciona el marco integrador para las historias locales y regionales que abarcan más de 300 años, desde finales del siglo XVI hasta principios del XX, cuando las nuevas tecnologías y los mercados cambiantes señalaron el dominio occidental". La primera parte del libro "considera teorías de las ciencias sociales y la economía que pueden ayudar a liberar a los escritores de la dependencia de los estados como marcos narrativos. Los especialistas del sudeste asiático pueden aprender de este libro, que ignora los límites geográficos y temporales convencionales. También atraerá a quienes trabajan en temas más amplios como la historia global, la formación del estado, la evolución de los mercados y la antropología."

Pero regresemos al apéndice electrónico de este libro, el de los recursos digitalizados de mapas, ilustraciones y dibujos de esta parte del Sudeste de Asia. El lector o lectora con curiosidad podrá encontrar una amplia variedad de sitios de interés.

La autora explica que a lo largo de su investigación ha sido testigo de los cambios que ha habido en el acceso a los acervos bibliográficos y de imágenes, debido a la digitalización hay mayor acceso a los documentos, el internet facilita las búsquedas y hay mayor consciencia de que un documento es a veces muy rico de contenido pero no ofrece otros elementos de identificación, por ejemplo, las emociones proyectadas por los artístas entre sus contemporáneos. En palabras de la autora:

"(...) la información visual es más atractiva y se absorbe más inmediatamente que los bloques de texto. Pero es difícil someter las imágenes al mismo rigor lógico que el argumento escrito, provocando cierta ambivalencia entre quienes aprecian la base científica de su disciplina. La intención y el afecto en las fuentes son difíciles de precisar. El "alcance de los métodos digitales relacionados con imágenes y otros objetos visuales basados ​​en la visión en lugar de la lectura atenta permanece ... esencialmente inexplorado",  a pesar del aumento del interés en la investigación (a menudo cuantitativa) en las humanidades digitales."

Sutherland, Heather. Seaways and Gatekeepers. Trade and State in the Eastern Archipelagos of Southeast Asia, C.1600–C.1906. Singapore: NUS, 2021.

Mar de Sulú o Mar de Joló

3. No puedo dejar de referirme a un acotecimiento académico y editorial relevante en esta parte del mundo. Se cumplieron cuarenta años de la publicación del libro de James Francis Warren, The Sulu Zone, 1768-1898. The Dynamics of External trade, Slavery, and Ethnicity in the Transformation of a Southeast Asian Maritime State. NUS Press, 1981. Este libro es fundamental en el estudio regional del Mar de Sulu, que es un cruce de caminos entre la actual Indonesia y Filipinas, con la presencia de variedad de culturas. Dejo testimonio del hecho.

sábado, 27 de febrero de 2021

Presentación de mi libro sobre el Galeón de Manila.

Tengo el gusto de compartir con los lectores de este blog una presentación de mi libro sobre Comerciantes Portugueses en el Galeón de Manila, 1565-1600. Agradezco la invitación formulada por Visões da Ásia, una red de investigadores brasileños enfocados en Asia. 

¿Qué es lo que nos conecta en la historia desde hace cuatrocientos años a los novohispanos, brasileños, filipinos, peruanos, chinos o japoneses, por mencionar sólo a algunos? Las vías conocidas han sido el comercio, la migración y sobre todo por el encuentro y el intercambio cultural. Es impostergable estudiar esa primera etapa globalizadora, liderada por castellanos, portugueses, andaluces, viscaínos, gallegos, porque contiene formas olvidadas, oscurecidas por el tipo de expansión de las potencias del norte europeo anglosajón. El lado oscuro de aquella primera globalización del siglo XVI tiene signos precisos: el trabajo forzado de campesinos y marineros filipinos, la esclavitud abierta, así como la destrucción de bosques en Filipinas para la construcción de los galeones.

En la investigación que realicé en archivos de España, Portugal, México y Filipinas, utilicé tres líneas conceptuales que guían la comprensión de textos de aquella época: la diáspora comercial, el intercambio intercultural y la existencia de redes comerciales privadas operando en un ambiente complejo.  

En el libro y en la charla doy a conocer la existencia de una red informal de comerciantes identificados por su origen nacional portugués, su ubicación en el Sudeste de Asia y por su filiación religiosa judío conversa, llamada en aquella época Cristianos Nuevos. 

Por último, menciono los rasgos fundamentales del Sistema del Galeón de Manila, que subrayo NO es una línea comercial aislada en el inmenso Océano Pacífico sino un sistema de intercambio que unió y transformó a múltiples comunidades en Asia, América y Europa. El Galeón de Manila no puede ser analizado únicamente como un hecho económico, sino como un proceso cultural muy amplio.

Espero que la presentación sea un paso para abrir su apetito de lectura.

Dejo aquí el vínculo con la presentación en Youtube.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Tripulantes Filipinos

Un amable lector pregunta  acerca de los porcentajes de los tripulantes filipinos en el viaje del galeón.  La pregunta surge de la lectura de un viaje a Manila en 1584, publicada el pasado mes de octubre.

Esta es mi respuesta, por el momento.

La importancia que tuvieron los tripulantes filipinos en el manejo de la navegación en el Pacífico apenas comienza a ser valorada. De hecho, los navíos eran fabricados en Filipinas por manos locales y los marineros eran filipinos. No conozco una obra que se dedique exclusivamente a hacer este recuento, pero existen varios aspectos que han sido descritos. En el blog he recogido datos dispersos, pero trataré de compilar información más consistente.  El Memorial escrito por Hernando de los Rios Coronel ofrece algunas cifras. Por lo pronto, menciono algunas de las entradas de este blog que tratan este tema.


 

sábado, 24 de septiembre de 2016

Arte cristiano en Asia

El Museo de las Civilizaciones Asiáticas, en Singapur, presentó recientemente una bella muestra titulada Arte Cristiano en Asia, Arte Sagrado y Esplendor Visual, que reune una rica selección de piezas provenientes de varias regiones asiáticas, todas con motivos del culto cristiano. Porcelanas, textiles bordados, enconchados, marfiles, tallas de madera, entre otros objetos, realizados en Irán, India, China, Indonesia, Japón, Vietnam y por supuesto Filipinas, ofrecen a los visitantes una idea de la influencia religiosa en la extensa región, pero también de la aportación de artistas locales y sus propias interpretaciones del pensamiento cristiano.

Del catálogo de la exhibición cito una idea de  Alan Chong, uno de los curadores de la muestra:

"Es un error ver al arte asiático cristiano como completamente dependiente de los ejemplos europeos, y considerarlo simplemente como una producción para la exportación a Europa. De la misma forma, es necesario evitar la tendencia que descarta cualquier variación del modelo original como un error o malentendido. Todavía se considera que el arte cristiano hecho en Asia es naïve (inocente) o como réplicas sin conocimiento de su sentido, hechas para que los misioneros realicen su labor educativa (...) Aunque la Contrarreforma fue estricta en definir los cánones religiosos y artíticos "y subrayaba la importancia de contar con imagenes precisas y instructivas, es imposible suprmir la creatividad del artísta, sea éste europeo o asiático."

Otro aspecto revelador de la exposición es que los objetos religiosos fueron muy apreciados entre la élites asiáticas. Miembros de las cortes musulmanas en Siria, Turquía o Irán, coleccionaban arte religioso cristiano. Los emperadores Mogules (Mughal, en inglés) Akbar (quien reinó de 1556 a 1605) y Jahangir (reinó de 1605 a 1627) eran muy atraídos por este arte religioso. Esto fue percibido claramente por los misioneros cristianos en la región, quienes obsequiaban piezas artísticas con contenido religioso, así como científico (mapas, instrumentos astronómicos) o instrumentos musicales.


Retrato de Matteo Ricci, hecho por You Wenhui (alias Emmanuele Pereira, 1575-1633)*

La muestra trata también de abandonar la vieja clasificación basada en conceptos "nacionales" como la referencia de Hispano-Filipino, o Indo-Portugués, o Luso-Asiático, o del mercado holandés. Ese anacronismo impide observar corrientes más profundas de creatividad que comunican enormes espacios en la región y la conectan con el mundo. En muchos casos, la calidad en la fabricación, por ser resultado de siglos de experiencia, no podría ser reproducida en otras latitudes y merece ser reconocida por su elevado nivel.

*El retrato de Ricci fue pintado por un artista chino en Beijing en 1610, oleo sobre tela, 120 X 95 cm. Hoy se encuentra en Roma, Patrimonio del Fondo de Edifici di Culto amministrato dal Ministero dell'Interno, en prestamo de la iglesia del Santo Nombre de Jesús.

Aquí el video que promueve la visita a la exposición.


domingo, 24 de abril de 2016

Otra biblioteca personal en Manila siglo XVII

Disculparán los lectores mi ausencia durante el mes de marzo, que se debió a la carga de trabajo en el doctorado en Historia que actualmente realizo en la Universidad Nacional de Singapur.

En esta entrada nos referiremos a la biblioteca personal de de Hernando de los Ríos Coronel, un personaje del cual ya hemos hablado en ocasiones anteriores. Ríos nació en Andalusía en 1559 y obtuvo fama como hombre de letras, navegador y geógrafo. Llegó a Filipinas en 1588 y en las décadas siguientes tuvo diversos cargos administrativos y militares. Fue el autor del primer mapa español de Taiwán y de Luzón, también mencionado en este blog. Hizo importantes propuestas de reforma económica para las islas Filipinas.

Uno de sus biógrafos, citado varias veces en esta bitácora, es John Newson Crossley, quien también publicó un ensayo sobre bibliotecas en Filipinas en el siglo XVII, en el que detalla la lista de libros que pertenecieron a Ríos Coronel.

Este autor resume que "Entre 1558 y 1595 fue nombrado Capitán en la infantería como se menciona en los relatos de las expediciones fracasadas a Camboya en 1595-1596. Se ordenó 'de Orden Sacra, que fue el año de seicientos y tres.' En 1605 fue nombrado Procurador General, y llegó a España, de donde volvió a las Filipinas en 1611." Poco antes de su regreso a Filipinas fue ordenado sacerdote en la iglesia de San Pedro en Sevilla. Volvió nuevamente a España en 1617 y murió el 31 de enero de 1624.

Crossley identifica 31 ejemplares en la biblioteca de la Universidad de Santo Tomás, todos impresos antes de 1603.  "Aproximadamente  dos tercios de estos libros no fueron primeras ediciones. Hay cuatro libros más que pertenecen a una secuencia de cinco libros de Dionysius Carthusianus (1532-1535) que podrían haber pertenecido a Ríos, pero las portadas faltan en cada uno de ellos." El personaje solía estampar su firma en la portada de los libros de su propiedad. Casi todos los ejemplares fueron reencuadernados, pero de manera defectuosa, de tamaño de un cuarto o de un octavo, en vitela. Las cubiertas probablemente reemplazaban el encuadernado original en cuero, que no se mantiene bien en el clima tropical.

Por cierto, se sabe que la encuadernación de libros en Filipinas fue introducida por el padre Juan Cobo, OP, alrededor de 1592, aunque décadas antes también se practicaba en el Parián, desde los años de 1580. "El obispo Salazar en una carta dirigida al rey (en 1583) escribe que un encuadernador de México llegó a Manila, y su comercio fue adoptado rápidamente por su aprendiz chino, quien creó su propio taller de encuadernación, superando a su propio maestro. Como las encuadernaciones de los libros de Ríos son tan similares, parece muy probable que estos libros hayan sido reencuadernados todos en Manila" nos dice Crossley.



La colección de libros de Ríos Coronel incluye una amplia variedad de temas. De los 31 libros, 20 son textos religiosos (13 exégesis biblicas, dos de docrtina, uno de catequesis y cuatro de sermones); seis se refieren a las ciencias y cinco son libros de filosofía. Uno de los textos más importantes es la primera edición del libro de Nicolás Copérnico, De Revolutionibus Orbium Coelestium, Nuremberg 1543.  De acuerdo con Crossley las tablas de Copérnico fueron utilizadas en 1564 por Andrés Urdaneta para calcular la ruta de regreso de Filipinas a la Nueva España. "Algunos ejemplares de este libro de Copérnico viajaron a México, y sabemos que seis de ellos fueron enviados en 1600, así que el libro era, sin duda alguna, conocido en las Indias. Es, por lo tanto, posible que Ríos adquirió el libro en algún sitio entre España y Filipinas." 

Es importante remarcar este hecho porque antecede a la prohibición de los libros sobre la teoría de heliocéntrica en 1616, confirmada en 1632. Los cálculos copernicanos ofrecieron beneficios prácticos para los navegantes del siglo XVI, pero a la vuelta del siglo una oleada de cerrazón ideológica de la iglesia, urgida de imponer su poder tras el cisma protestante, prohibió los textos que hablaban de que el centro del universo es el sol y no la tierra. Esa es la materia por la que fue condenado Galileo en 1633.

Otro libro científico en la colección es De emendatione tempore, "escrito por el protestante Scalinger (1593), quien era astrónomo, historiador y filólogo. Era responsable de la corrección de la cronología de calendarios antiguos." Uno más, el pequeño libro De Alimentorum Facultatibus Libri Tre del griego Galeno (c. 130-201), que fuera médico del emperador romano Marco Aurelio,  aparece en la lista publicado en 1549.

Entre los libros de Ríos Coronel se encuentra De Animalibus de alberto Magno, edición de 1519. Probablemente el ejemplar fue propiedad de Ignacio Santibáñez, el primer arzobispo de Manila, quien llegó a Filipinas el 28 de mayo de 1598 y murió tres meses después. Su nombre aparece en el libro, así como el de Ríos Coronel. Otros títulos son Etymologie de Isidoro de Sevilla (c. 560-636).

"Teniendo en cuenta que Ríos era piloto y navegador no resulta nada sorprendente que tuviera un libro sobre meteorología" apunta  Crossley. "I Meteori por Cesare di Alessano (?-1587) el cual escribió libros científicos, está redactado en italiano. En 1607, cuando Ríos estaba en España, pidió permiso para llevar un relojero a las Filipinas, qunque fuera un italiano, lo que hace suponer que Ríos sabía hablar italiano (en general no era permitido emplear extranjeros). Este libro no sólo trata del tiempo, sino de muchos aspectos del mar, y tiene muchas anotaciones por Ríos. Desafortunadamente, estas anotaciones han sido recortadas cuando el libro fue reencuadernado, y no se pueden leer sin dificultad."

Otros textos que reflejan el clima intelectual del siglo XVI bajo la influencia de Erasmo, la Reforma protestante y la preocupación ante el Islam, son los libros de Arias Montano, Commentaria in Duodecim Prohetas (1571), Dionsius Carthusianus, In Quatur Evangelistas Enarrationes (1532-1535), Oleastro (1586), Hector Pinto In Esaiam Prophetam Comentaria (1567) y Pozo (1567). Ríos poseía dos libros de Benito Arias Montano, el bibliotecario de El Escorial durante Felipe II. Sus obras seguidoras de pensamiento de Erasmo fueron prohibidas en 1607. También tenía dos libros sobre la Epístola a los Romanos (utilizada opr Martín Lutero en sus argumentaciones): Fero (1569) y Viguera (1558), y cuatro sobre los Salmos: Pozo (1567), Titelmans (1567), Castro (1578) y Arias (1574).

Aparecen dos libros que fueron censurados por la Inquisición en Manila. Uno es un ejemplar impreso en Alcalá de Henares en 1569 del libro de Juan Fero Evangelium Ioannis et eius Epistola Canonica. Francisco de Herrera, quien fuera comisario general del Santo Oficio durante 40 años en Manila expurgó el texto en 1628.

El tema de la lucha contra el Islam se refleja en un libro de Petrus Guerra de Lorca que aparece en la lista: Catecheses Mystageogicae pro advenis ex secta Mahometana, impreso en Madrid en 1586. Es una especie de manual para tratr con musulmanes, que probablemente Ríos valoraba por la presencia en Filipinas de una población islámica muy activa. 

En opinión de Crossley, "Ríos era abogado de los indios, pero no tenía el mismo respeto para los musulmanes. Esto podría haber sido debido en parte a las alianzas de los musulmanes con los holandeses, que fueron una amenaza constante para las Filipinas en aquel momento y durante muchos años. En una Real cédula de 29 de mayo de 1620, el Rey aprobó 'la propuesta de Fernando de los Ríos Coronel, procurador general de esas islas, acerca de declarar esclavos a los indios de las islas de Mindanao y otras adyacentes que se han rebelado, se han hecho mahometanos y se han aliado con los holandeses si fuesen capturados en la guerra, lo que animaría a los naturales y soldados a enfrentarse a ellos. Se ordena que ejecuten la servidumbre ordinaria contra los mahometanos, pero no contra los gentiles, para no perjudicar la evangelización, y que informen sobre si estos mindanaos hacen esclavos entre los españoles y naturales de Filipinas."

La biblioteca de Ríos es un importante testimonio de la vida y pensamiento de uno de los funcionarios más importantes de la época en Filipinas, aun cuando es sólo parcial y muchos ejemplares fueron destruidos o extraviados en los siglos siguientes. Se conservan en la sección de libros raros de la Universidad de Santo Tomás en Manila.

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Crossley,  John Newsome. Hernando de Los Ríos Coronel and the Spanish Philippines in the Golden Age. Ashgate Publishing, Ltd., 2013.
 -----------“Una biblioteca en las Filipinas en 1611.” Cuadernos para Investigación de la Literatura Hispánica, no. 35 (n.d.). 
Fantoli, Annibale. “The Case of Galileo.” University of Notre Dame Press, 2012. 
 

jueves, 2 de julio de 2015

Duarte Gomez Solís, comerciante portugués

En las entradas anteriores hemos tocado el tema de las propuestas de reforma económica que proliferaron en España en el siglo de XVII, algunas de ellas relacionadas con Filipinas. En esta ocasión mencionaremos a uno de los arbitristas más conocidos y por cierto más citados en los trabajos históricos sobre el tema: Duarte Gómez Solís. Se trata de un personaje especial pues, además de ser portugués de origen, fue cristiano nuevo, es decir, que él o sus padres habían abandonado el judaísmo. No deja de resultar un tanto extraño pues en el contexto de persecución religiosa y de celosa búsqueda de la pureza de sangre, Duarte Gómez lograra incrustarse plenamente en la sociedad no sólo portuguesa sino en los principales círculos de la corte española. 

Nos informa Natan Wachtel, uno de sus biógrafos modernos, que Duarte Gómes (o Gómez) Solís nació en Lisboa en 1561, en una familia rica de comerciantes y banqueros. Sus padres salieron de Portugal y Duarte pasó su infancia en Medina del Campo, España, ciudad famosa por sus ferias comerciales. Tal vez sus padres emigraron a causa de algunos problemas con la Inquisición. ¿Habrá practicado del judaísmo en secreto, como muchos de sus contemporáneos? es dificil saberlo, pero ciertamente tuvo la capacidad de ocultarlo y presentarse como un convencido católico.

Comenzó su carrera en 1585 como comerciante en la costa oeste de la India. Navegando hacia Goa, al bordear la costa de África, la nave naufragó en la costa de Mozambique, y fue capturado por pobladores locales. Sin embargo, pudo llegar al puerto de Goa, que era un punto muy importante de la red comercial portuguesa en Asia. Ahí logró el cargo de administrador general del comercio de la pimienta, uno de los productos más preciados de todo el tráfico comercial de Asia en aquel momento. Llegó a ser un estrecho colaborador del gobernador, Manuel de Sousa Coutinho, pero cuando el virrey Matías de Albuquerque ocupó el cargo en 1592, Gómez Solís fue detenido y enviado de vuelta a Lisboa, acusado de irregularidades financieras. En Portugal fue absuelto y regresó a Goa en 1593, donde continuó su carrera hasta 1601. Regresó a Europa y ahí vivió hasta su muerte en 1632, a la edad de 71 años. En total, Duarte Gomes Solís navegó cuatro veces alrededor del Cabo de Buena Esperanza. Cabe mencionar que las condiciones de los viajes eran tan inciertas en aquel momento que sufrió dos naufragios, fue capturado por africanos y fue víctima de piratas ingleses.


Comerciantes portugueses de la época

Al regresar a la península en 1604 casó en Lisboa con la hija de uno de los banqueros más ricos de Portugal, Heitor Mendes Brito. Seguramente, el fruto económico y las experiencia acumuladas en India rinderon suficiente para instalarse en la península como un hombre con recursos y respetado. Vivió en Madrid hasta 1610 cerca de la corte del rey, donde emprendió la carrera de arbitrista. Como hemos mencionado,  la palabra arbitrio combina los diversos significados de asesoramiento o quien ofrece una opinión, medidas o  acciones convenientes. A principios del siglo XVII, cientos de estos proyectores pululaban en la corte con propuestas para las curar todos los males sociales y económicos de España.  Duarte Gómez Solís escribió dos obras importantes sobre política y economía, además de otras piezas cortas:

  • 1622, Discursos Sobre los Comercios de las dos Indias (dedicado al rey Felipe IV).

  • En 1628 publica Alegación en favor de la Compañía de la India Oriental, y Comercios ultramarinos (dedicado al Conde-Duque de Olivares).

La segunda obra es sorprendente, pues propone la creación de una entidad comercial similar a la Compañía Holandesa de de las Indias Orientales, que ha sido calificada como la primera corporación moderna por acciones. El modelo de negocios de la VOC (Vereenidge Oostindische Compagnie) significaba toda una novedad para la época, en oposición al monopolio del Estado español, que controlaba las rutas comerciales en Asia, en particular la ruta del galeón de Manila. Para un observador con tanta experiencia como Gómez Solís, la idea habrá resultado especialmente atractiva, aunque en la corte española fue desechada. Al paso del tiempo también aquel modelo del norte de Europa declinó por muchas razones, pero algunos historiadores han querido ver en la política comercial ibérica de aquel momento, contrapuesta a la eficiencia holandesa e inglesa, la razón de la temprana decadencia del imperio español. 

Los razonamientos expresados por Gómez Solís ofrecen muchos elementos de estudio sobre la mecánica del comercio en Asia y sobre la operación del galeón de Manila, para la historia de las ideas económicas ibéricas y la estructura política del imperio. La propuesta de que el comercio quedara en manos de expertos y no de aristócratas resultaba muy atrevida, pero no tanto como la de que debería darse una especie de amnistía a los ricos comerciantes cristianos nuevos para ayudaran a fortalecer los lazos económicos del imperio en todos los dominios ibéricos (que en aquella época,  se extendía prácticamente a todo el planeta). Desde su perspectiva, el comercio libre era un mecanismo para ventilar la economía, lo cual se contrapone al pensamiento bullionista, que recomienda la acumulación de metales preciosos. ¿Adelantado a su tiempo o más bien el imperio no estaba preparado para escuchar sus osadas propuestas?

Wachtel comenta que ninguno de los dos libros menciona el lugar en el que fueron impresos.Además, "entre el primer libro y el segundo, el autor se ha convertido en Caballero Noble de la Casa del Rey". Estos detalles sugieren que las obras fueron publicadas por el autor y quizás sin el permiso requerido de la Inquisición. El título de "Caballero Noble de la Casa del Rey significa que incluso si el consejo de Duarte Gomes Solís no siempre fue tan influyente, su personalidad era bien vista", añade Wachtel. 


Con frecuencia  Duarte Gómez Solís se disculpa por su torpeza, insistiendo que es comerciante y no erudito. Sin embargo, sus razonamientos dan evidencia de que era un hombre cultivado: con frecuencia se cita a los historiadores de las conquistas portuguesas, João de Barros y Damião de Gois; muestra un gran conocimiento geográfico y menciona los autores de la antigüedad griega y romana. Algo notable es que ambos libros están dirigidos al rey Felipe IV en Madrid (quien gobernó de 1621 a 1640). Era una circunstancia especial el hecho de que Gómez Solís escribiera en español y en la capital del imperio; lo que se explica porque desde 1580 y hasta 1640 las coronas de España y Portugal estaban en poder de los Habsburgo.

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Wachtel, Nathan. The Faith of Remembrance: Marrano Labyrinths. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2013.

viernes, 15 de agosto de 2014

Colima y el Galeón


En diversas ocasiones hemos venido ilustrando las rutas por las que fueron penetrando los productos asiáticos en la sociedad de la Nueva España, acarreados por el Galeón de Manila. Se trata de una profunda interacción cultural representada por los bienes que fueron altamente apreciados desde aquella época en México, destacando el estatus de sus poseedores novohispanos. El interés de este blog, más que la apreciación estética, corresponde a identificar indicios de la presencia de asiáticos en territorio americano desde la inauguración de la ruta del Galeón a finales del siglo XVI y a lo largo de dos siglos y medio. Existe un número creciente de investigaciones acerca de los restos materiales de esa influencia asiática en México y nos interesa dar a conocer tal tipo de análisis.

Hemos mencionado la ruta de Michoacán, que recorría la llamada Tierra Caliente y llegaba hasta la Ciudad de México en trenes de mulas. Cuando se determinó que Acapulco sería el puerto de entrada del Galeón, toda la región recibió el impacto económico que la moldeó a lo largo de siglos. Junto con Michoacán, el actual estado de Guerrero forma una macro región del Pacífico. Sin dedicar un texto específico hemos mencionado en diversos momentos esa misma influencia en ciudades como México, Puebla, Xalapa y Veracruz.

También se ha tratado el impacto en las zonas mineras de Zacatecas y el menos conocido Camino Real de Tierra Adentro o Ruta del Norte, que extiende la influencia del Galeón hasta el actual territorio de Estados Unidos.



En ese contexto queremos destacar dos estudios de la investigadora Paulina Machuca Chávez, de El Colegio de Michoacán, dedicados a la influencia filipina sobre Colima. Ambos textos se complementan y ofrecen una visión muy amplia y a la vez detallada de la presencia del Galeón en el pequeño estado enclavado en la costa del Pacífico. En el primero, la autora argumenta puntualmente elementos como la escala que hacía en Galeón en el puerto de Salagua, hoy llamado Manzanillo; la introducción de la producción y uso variado de la palma de coco que aún hoy distingue a esa región, desde dulces, vinos y materiales de construcción. Un elemento muy interesante es que "debido a la importación de la población filipina asentada en Colima, las autoridades coloniales incorporaron a su sistema de gobierno la figura de alcalde de chinos, un hecho totalmente atípico en la Nueva España.

Una parte muy original de la investigación de la doctora Paulina Machuca aparece en ambos textos, relativa a los inventarios de bienes de personajes de Colima, que revelan el gusto por los productos asiáticos, chinos, filipinos y de variado origen. La autora se dio a la tarea de rastrear descripciones de productos asiáticos en testamentos, cartas de dotes, relaciones de mercaderías e inventarios de bienes.

Su propuesta es comprender el concepto de cultura material: "el conjunto de objetos producidos por una sociedad, destinados a satisfacer necesidades de índole utilitaria o simbólica, y que forman parte de la vida cotidiana de las personas. Inquieta saber cómo es que nuevos elementos se incorporan a la cultural material de un lugar determinado -en este caso, el vecindario de Colima-, y cómo son reapropiados por la misma sociedad que los emplea".

Con ese marco de análisis y las herramientas de su investigación, ofrece resultados muy interesantes. Loa ajuares de matrimonio o las mortajas incluían vestuario hecho en Asia, de los más diversos materiales, pero sobre todo de seda. Todo era altamente apreciado y mostraba a sus poseedores como personas de alto rango social, pero incluso encuentra que la ropa usada y raída seguía siendo comprada, de segunda y tercera mano, por el solo hecho de provenir de Asia.

Más perdurables que los atuendos y ropa de cama (cuyas descripciones son muy detalladas aunque prácticamente no existen restos materiales), son los muebles, utensilios, vajillas y ornamentos que también formaban parte de las fortunas personales.

Seguiremos sobre el tema.
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Paulina Machuca Chávez, "Colima y Manila, dos ciudades hermanadas por la historia", Portes, Revista Mexicana de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico, tercera época, México: Vol. 4, Num. 8, Julio-Dic. 2010, pp 7-29.

--------------------------------"De porcelanas chinas y otros menesteres. Cultura material de origen asiático en Colima, siglos XVI-XVII". Relaciones 131, México: verano 2012, pp 77-134, ISSN 0185-3929.


jueves, 24 de julio de 2014

Archivos

En las semanas recientes he asistido al Archivo General de la Nación, un impresionante espacio en la ciudad de México, en lo que fue la penitenciaría federal desde la época del dictador Porfirio Díaz hace más de un siglo.

Busco material relacionado con esta página sobre la relación entre Filipinas y la Nueva España en los ramos llamados instituciones coloniales. El AGN cuenta con 207 fondos (23 subfondos, 304 secciones, 49 subsecciones y 574 series), y los que corresponden al período novohispano contienen 39,481 volúmenes, que ocupan 4,651 metros lineales de las celdas donde miles de personas purgaron sus condenas durante el siglo pasado. Estas son aproximadamente 5, 310 piezas, que van desde legajos en todo tipo de papel y tamaños, hasta documentos en tela; mapas, dibujos, escudos, sellos, códices, pinturas. 

La sección dedicada a los temas de la Nueva España está guardada en la galería cuatro -de seis con que cuenta el edificio en forma de estrella. Curioso si se piensa que la dominación española sobre México duró tres siglos, comparado con los dos siglos de nación independiente de este país.


La preservación de la memoria histórica de México, su recuperación y estudio ha atravesado muchas vicisitudes y hoy representa uno de los grandes acervos del mundo. Incendios, inundaciones, asaltos dejaron cicatrices en esas ricas colecciones. Para quien quiera adentrarse un poco más en el esfuerzo realizado en siglos pasados puede ser útil la descripción histórica que se incluye en la página del AGN.

Ver los documentos conservados por más de cuatro siglos (¡los preparados en Filipinas escritos sobre papel de arroz!) nos lleva a la reflexión sobre las fuentes que se utilizan todos los días en la recomposición histórica. Investigadores jóvenes en su mayoría, de diferentes sectores sociales, conviven con viejos maestros en las mismas mesas; escarban en miles de folios que esperan nuevas interpretaciones o revisiones de lo que hasta ahora se ha dicho en la historia.  Leer, releer, transcribir, escribir, como oficio cotidiano del historiador.

En su reflexión sobre la rebeldía de las fuentes históricas, que se niegan a ser iguales y ordenadas conforme a lo que usualmente se acepta por historia, Michel de Certeau comenta que "los orígenes de nuestros archivos modernos implican ya, en efecto, la combinación de un grupo (los ¨eruditos¨), de esferas (las bibliotecas) y prácticas (de copia, impresión, comunicación, clasificación, etc.)."

Museos, bibliotecas y colecciones han sido el privilegio de los poderes en todos los imperios. Pienso, junto con el autor, en las "colecciones reunidas en Italia y luego en Francia a partir del siglo XV, y financiadas por grandes mecenas para apropiarse de la historia (los Medicis, los duques de Milán, Carlos de Orleans y Luis XII, etc)." También pienso en los anuarios y enormes colecciones de las dinastías chinas, sometidas al rigor ideológico de cada período. Re-leídas y re-escritas por cada generación; afortunadamente protegidas frente al furor de la Revolución Cultural.
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Michel de Certeau, La escritura de la historia, Universidad Iberoamericana, México, 2006.

sábado, 5 de abril de 2014

La gente que vino de Oriente

Aunque el término Oriente puede ser confuso, pues Asia está al occidente de México, es muy común referirse a todo lo que proviene de aquel continente como oriental, personas, objetos y cultura. Otra expresión que durante mucho tiempo causó confusión es el identificar a la gente como china, a pesar de que en su origen provienen de la zona más poblada del planeta, con diversidad de culturas, religiones e idiomas. Ese anacronismo está tan arraigado en México que a muchos les da lo mismo saber si alguien es japonés, indio o malayo "...todos son chinos".  

Pero lo que me interesa es mostrar que en un capítulo con este título el investigador Armando González Quiñones, del INAH de Zacatecas, en su Miscelánea anecdotaria de una lejana historia común, nos ofrece una serie de ejemplos sobre la presencia asiática en aquel estado de la actual República Mexicana. Cita concretamente el libro de don Eugenio del Hoyo Plateros, Plata y Alhajas de Zacatecas, la presencia en los años 1691-1692 de dos orfebres filipinos; uno de nombre Juan de los Reyes, "filigranero de oro, natural de Manila", y otro Francisco Mañago, "filigranero de oro, de nación Pampanga, natural de las Islas Filipinas". En 1647, "Simón de los Angeles, oficial filigranero, natural de las Islas Filipinas" murió en Sombrerete. Estas noticias permiten suponer que en un lugar tan rico como Zacatecas la producción de joyería, incluyendo accesorios que por ejemplo se adaptaban a la porcelana (chocolateros, viandas, copas), requerían mano de obra experta de Asia, en concreto de Filipinas, que terminó viviendo en México.

En la región del Sudeste de Asia existe una larga tradición en la joyería, que recibió influencias varias, desde la India, Tailandia, Malasia, y que se amoldó a las necesidades y gustos de consumidores principalmente europeos. Filipinas no era la excepción, si bien la producción de oro en las islas siempre fue muy poca. A manera de ejemplo, encuentro en el portal Filipino cultured muestras del siglo XIX de este arte. Dos peinetas, de influencia española pero muy similares a las que se utilizaban en festividades en la Nueva España y en Perú. La montura de una de ellas es carey, tan apreciado en el Sudeste de Asia.




No debería extrañar entonces la presencia de estos maestros artesanos en tierra mineras mexicanas, hace apenas cuatro siglos.

Don Eugenio de Hoyo hace mención también de esclavos radicados probablemente filipinos o malayos, pero no chinos, en Zacatecas en aquel período:


  • "1650. Un chino esclavo  llamado Bernardo, de 30 años"
  • "1656. Un esclavo chino llamado Juan de la Cruz". Quizás refiriéndose al mismo esclavo, en el mismo año se encuentra la noticia: "Juan de la Cruz, chino libre, compra un esclavo mulato llamado Mateo de la Cruz"
  • "1664. Un chino, mi esclavo, llamado Juan, de edad de 30 años, casado con una india"
  • "1696. Isabel, esclava y china".
El libro de Armando González Quiñones cita al historiador Ernesto Lemoine V. quien comenta sobre el auge minero de Zacatecas en el siglo XVI.

Zacatecas siguió en ascenso durante la segunda mitad del siglo XVII, por más que en algunos documentos de la época se trasluzca que el lugar empezaba a venir a menos. En efecto, el virrey Duque de Escalona escribió al monarca en 3 de julio de 1640, acerca de la decadencia del mineral por falta de indios para que lo trabajasen, ante lo cual propone "Que convenía a poner remedio en ello, y disponer que aquel Real de Minas, le den indios de repartimiento, como los hay en el Perú, o que se mandasen traer de China negros (sic) en las naos que de allí vienen cada año, que cuestan allá baratos".

El historiador comenta que "desde luego, la medida, inhumana como tantas de su tiempo, no se aplicó, y Zacatecas pudo pasarse sin la mano de obra de los orientales que costaban tan barato.

Regresando al tema de las mercaderías. el libro de González Quiñones ofrece dos noticias: en 1580 el presbítero sevillano Luis Ponce de Esquivel, uno de los primeros pobladores de Zacatecas, dejó al morir catorce platos de China, cuatro escudillas de China, que "rematáronse en Gonzalo Sánchez, a tres reales y cuartillo cada pieza, 8 pesos, 1 tomín". 

El gusto por esos bienes de origen asiático, no necesariamente chino, siguió creciendo y a principios del siglo XVII, el obispo andariego, Don Alonso de la Mota y Escobar, describe de esta manera el comercio de productos asiáticos, observado durante su visita pastoral a la entonces extensa Diócesis de la Nueva Galicia, de la ciudad de Zacatecas:

Entre los vecinos nobles, pocos hay ricos y ésos son mineros, pero entre la gente intermedia muchos hay ricos de veinte, treinta y cuarenta mil pesos, y de cien mil habrá tres o cuatro, y todos éstos son mercaderes de tienda pública; pero ninguno de ellos lo es de España, que acá llaman, porque no emplean allá sino en México, de donde traen todo tipo de genero de ropa de Castilla, paños, lienzos, sedas vino, aceite, hierro, especias, y con esto traen también ropa y sedas de esta tierra, y de la que se trae de China, lo cual se trajina y trae a esta ciudad en carros y carretas; habrá en ella al pie de cincuenta tiendas de mercaderías que traen caudal de dos mil a treinta mil pesos; quiero decir que comenzando la ínfima por dos mil pesos van subiendo  por sus números sucesivos hasta llegar a treinta mil pesos, los mercaderes de menor valor y caudal venden por sus personas en sus tiendas y los más ricos tienen mozos y criados españoles.
Tienen estos mercaderes dos corredores de lonja* que sirven de lo que suena su oficio; además de esto hay otras tiendas donde se venden cosas menudas de jarcias y baratijas, todo cosa de poco precio y menos caudal.

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* Lonja, comercio por subasta.

Armando González Quiñones, Zacatecas y Filipinas, Miscelánea anecdotaria de una lejana historia común, Edición del autor, México, 2002. 



sábado, 24 de marzo de 2012

Una biblioteca en Manila

El gran historiador del barroco novohispano Irving A. Leonard descubrió en el Archivo General de la Nación en la ciudad de México siete delgados folios de color café, posiblemente de papel chino de arroz. Se trata de una lista de libros escrita con la nota: ¨Enero 1583. Documentos sobre asuntos varios enviados por el Comisario de Manila a los Inquisidores de la ciudad de México¨.

¨Parece probable que esta colección haya sido una pequeña biblioteca personal compuesta exclusivamente de ejemplares únicos, hecho que movió al empleado que hizo el apunte a omitir detalles numéricos. A la cabeza de la primera página está el acostumbrado signo de la cruz, bajo la cual se lee este críptico renglón¨ 

Memoria de los libros sigtes q trygo yo trebiña - 1583


Esto ha hecho pensar en algún personaje de apellido Trebiña o quizás Treviño, que llevó a Manila sus lecturas preferidas, casi todas de corte profano, escritos seglares y de ficción, en una época en que la literatura no religiosa era rigurosamente vigilada por la Inquisición. Se trata de 53 volúmenes, de los cuales 23 son títulos de literatura, 11 no de ficción y 19 obras religiosas.

¨Pero más interesantes aun que las estadísticas, son las propias obras. En conjunto, esta selección literaria refleja los gustos del tiempo, y salvo algunas excepciones, indica que el tal Trebiña era un caballero de alto juicio crítico. Figuran en ella cuatro o cinco obras caballerescas, que por cierno no son muy representativas del género: La historia de los nobles cavalleros Oliveros de Castilla yArtus d´Algarbe y la Historia del emperador Carlomagno y de los doce pares de Francia, en prosa: y  Caballero determinado -tal vez la versión de Chevalier deliberé, por Olivier de la Marche, que con tanta frecuencia figura en las listas de aquel tiempo-; el Orlando furioso, de Ludovico Ariosto, traducido por Jerónimo de Urrea -quien también hizo una versión del Chevalier deliberé-, el Caballero de la clara Estrella, compuesto en octavas reales por Andrés de Losa¨.

En opinión de Iriving A. Leonard, la selección es un indicio de que la literatura caballeresca comenzaba a ceder paso a una literatura de evasión, incluso amorosa, moldeada por versos delicados y refinada prosa. La influencia italiana en la literatura española se expresa en Garcilaso de la Vega, de quien se enlistan dos títulos en la lista de Manila.

¨Casi tan aceptables como las precedentes eran para el público las colecciones de apotegmas, anécdotas e historias breves que ofrecen a sus lectores, bajo las tapas de un solo libro, una gran variedad de entretenimiento e instrucción. La lista de Trebiña incluye varias obras de este tipo, entre ellas la más significativa de estas joyas de la literatura castellana del siglo XIV, El Conde Lucanor o libro de Patronio de Don Juan Manuel, cuyos cincuenta interesantes  ¨enxemplos¨ son la fuente de ingenios literarios como Cervantes, Calderón y Sheakespeare. La Floresta española, menos valiosa pero ampliamente divulgada, una compilación semejante de anécdotas y relatos, también se encuentra en la lista de Manila. Y la colección de cuentos, incidentes y diálogos, graciosamente escritos pero un tanto absurdos, de Antonio Torquemada, el Jardín de flores, que conquistó un éxito inmerecido, se envió también a Filipinas en 1583¨.

Poesía

En poesía, la lista de libros de Trebiña revela un gusto más depurado, con la salvedad quizás de lo libros de caballerías versificados. Al trasladar su pequeña biblioteca a los confines de la tierra, seguramente para su propio solaz y esparcimiento, eligió los escritos de algunos de los mejores poetas de su propio siglo y de los anteriores. Al paso que gustaba de las innovaciones de la llamada escuela italiana, seguía apreciando los viejos metros castellanos, a juzgar por el ejemplar de un Romancero, que debe ser alguna colección de antiguas canciones, y sobre todo por las patéticas Coplas de Jorge Manrique a la muerte de mi padre

¿Quién era Trebiña?

El investigador considera difícil identificar al dueño de la colección de libros que lllegó a Manila, pues no se localiza a ningún pasajero con ese nombre o algún habitante de Manila por aquel tiempo. Leonard alude a un librero de apellido Treviña que operaba en la ciudad de México por aquellos años, pero no existe prueba de alguna relación. ¨Ni la cantidad ni la calidad de los volúmenes registrados permite suponer que nos hallemos ante un tratante de libros o un mercader¨. Podría tratarse de un seglar, no de un eclesiástico. Tal vez se trate de un funcionario que viajaba con su familia, pues se incluyen libros para niños. ¨La variedad de contenido que ofrecen los escritos no de ficción parecen revelar a un caballero de cierta instrucción que desea tener a mano lectura para todas sus aficiones¨. En el futuro, quizás se aclare la misteriosa personalidad del tal Trebiña.



La bahía de Manila a fines del siglo XVI, grabado de Theodorus de Bry.

El significado de esta colección

Una visión de conjunto de esta reducida biblioteca transportada a las Filipinas en 1583 deja la impresión de que su propietario trató de reunir un conjunto de libros lo bastante reducido para que fuese posible incluirlo en el equipaje personal que habría de acompañarle en un largo viaje, y suficientemente variado por su carácter como para alimentar las necesidades de su cuerpo, de su inteligencia y de su espíritu durante una residencia prolongada en un remoto lugar apartado de sus corrientes culturales,

Es desde luego cierto que el carácter heterogéneo de muchos de estos escritos y la marcada preferencia por obras de influencia italiana son rasgos típicos del gusto literario de fines del siglo XVI tanto en España como en otras partes del imperio, pero la selección que contiene esta lista de libros de Manila acusa el deliberado propósito de reunir la mayor variedad de géneros literarios en un espacio reducido.

En suma, Leonard señala que ¨por pequeña y poco explícita que sea la lista de libros de Trebiña (...) tiene un enorme valor probatorio de la difusión cultural y de los productos del espíritu creador de España por todos los ámbitos del extenso territorio que formaba el imperio en el siglo XVI¨.

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Irving A. Leonard, Los libros del Conquistador, Lengua y estudios literarios, Fondo de Cultura Económica, México, Reimpresión, 1996, pp. 191-201. Cap.XV. Una biblioteca particular. Manila, 1583. El título original en inglés: Books of the Brave. Beign an Account of Books and of Men in the Spanish Conquest and Settlement  of the Sixteenth-Century New World, 1949. Es interesante señalar que Leonard vivió en Filipinas en los años veinte del siglo pasado, donde precisamente se aficionó al idioma español e inició su carrera como hispanista. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Itinerante

Próximamente una flotilla del Museo Naval de Acapulco zarpará en gira nacional hacia México D.F., Puebla y Veracruz, tomando el mismo camino que las mercancías que llegaban a Acapulco desde Asia en el Galeón de Manila, rumbo a Europa.


Este es el anuncio de una nueva iniciativa de Marcelo Adamo, creador y ferviente impulsor del pequeño museo que se encuentra en el puerto de Acapulco. 


Por décadas, la colección de modelos de barcos se ha ido ampliado y también los alcances del museo, pues ha salido a escuelas para mostrar las maravillas del galeón y así educar a los menores sobre una historia que es desconocida para tanta gente. La colección de réplicas de barcos, la biblioteca y el taller de miniaturas de barcos (de muy respetable tamaño) cumplen mucho más que una función lúdica, pues es el empeño por recordar la gesta marítima que se desarrolló en el Pacífico mexicano y que cruzó tantas veces el gran Océano Pacífico.


Ahora se propone llevar parte de esa experiencia a la antigua capital virreinal y al puerto que conectaba el comercio con la Carrera de la Indias, es decir, la ruta entre Veracruz, la Habana y Sevilla.



Explica el director del museo: contaremos cómo iremos poniendo "a son de mar" nuestros barcos para iniciar el viaje.


Enorhabuena. Lo estaremos esperando acá en el altiplano mexicano.