Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

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miércoles, 10 de junio de 2026

Perú y la Nueva España

A lo largo de la época colonial, el Imperio español estableció una red administrativa en la que varios funcionarios destacados gobernaron sucesivamente ambos territorios. Ocho virreyes pasaron de la Nueva España (México) al Perú, y uno gobernó primero en el virreinato del Sur de América y luego pasó a la Nueva España.

Este intercambio de administradores entre los dos principales virreinatos en América fue sedimento de una cultura administrativa y colonial compartida. Los virreyes viajaban con un séquito de allegados y sirvientes que transmitían un estilo personal de gobernar que quedó impregnado en las cortes virreinales. También se transmitió a las prácticas locales de la religión. Ambos virreinatos tuvieron sus santos, como San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima o Felipe de Jesús, con seguidores en las dos partes del continente. La Virgen de Guadalupe se enseñoreó en todo el continente. 

Al final de estas notas se podrá ver que también las prácticas del esclavismo, el contrabando, la corrupción fueron compartidas por las élites coloniales en ambos virreinatos. El poder español se preocupó en varios momentos por el nivel de corrupción y por la posibilidad de que las élites criollas pensaran en una suerte de independencia basada en la producción de plata y el comercio con Asia. Por esta preocupación se prohibió en varios momentos el comercio directo entre Perú y México.







Virreyes de la Nueva España que pasaron al Perú:


  1. Antonio de Mendoza y Pacheco (1.º en Nueva España / 2.º en el Perú): Fue el primer virrey en México (1535-1550) y posteriormente fue trasladado al Perú, donde falleció poco después de asumir el cargo en 1551. 
  2. Martín Enríquez de Almansa (4.º en Nueva España / 6.º en el Perú): Gobernó México entre 1568 y 1580, y fue enviado como virrey del Perú en 1581.
  3. Luis de Velasco y Castilla (2.º y 8.º en Nueva España / 10.º en el Perú): Gobernó la Nueva España en dos periodos (1590-1595 y 1607-1611) y fue virrey del Perú entre 1596 y 1604. 
  4. Gaspar de Zúñiga y Acevedo (Conde de Monterrey) (9.º en Nueva España / 13.º en el Perú): Ocupó el cargo en México (1595-1603) y luego pasó al Perú, donde gobernó desde 1604 hasta su muerte en 1606.
  5. Juan de Mendoza y Luna (Marqués de Montesclaros) (12.º en Nueva España / 14.º en el Perú): Virrey de la Nueva España de 1603 a 1607, y del Perú de 1607 a 1615.
  6. Diego Fernández de Córdoba (Marqués de Guadalcázar) (14.º en Nueva España / 18.º en el Perú): Gobernó México entre 1612 y 1621, y el Perú de 1622 a 1629.
  7. García Sarmiento de Sotomayor (Conde de Salvatierra) (16.º en Nueva España / 19.º en el Perú): Virrey novohispano de 1642 a 1648 y virrey peruano de 1648 a 1655.
  8. Diego Osorio de Escobar y Llamas (26.º en Nueva España / Interino en el Perú): Obispo poblano que asumió el cargo en México de forma interina en 1664; fue enviado como virrey interino al Perú en 1689.
  9. Luis Enríquez de Guzmán (Conde de Alba de Liste) (20.º en Nueva España / 16.º en el Perú): Virrey en México de 1650 a 1653 y virrey del Perú de 1655 a 1661.
  10. Melchor Portocarrero Lasso de la Vega (Conde de Monclova) (27.º en Nueva España / 22.º en el Perú): Gobernó la Nueva España (1680-1686) y fue trasladado al Perú, donde gobernó por un periodo inusualmente largo entre 1689 y 1705. 

Virrey del Perú que pasó a la Nueva España:

  • Fernando de Alencastre Noroña y Silva (Duque de Linares): Asumió como virrey del Perú en 1705 y posteriormente fue nombrado virrey de la Nueva España de 1711 a 1716. 

(Lista de gobernantes basada en Wikipedia)


En este blog he abordado con cierto detalle los temas de la relación entre Perú y la Nueva España. 


Dos notas con antecedentes generales


https://lanaova.blogspot.com/2012/08/el-triangulo-del-sur.html


https://lanaova.blogspot.com/2019/10/valoracion-del-comercio.html


Los peruleros


Así se conocía a los comerciantes que llegaban a las costas de México, principalmente a Huatulco. Tres textos breves sobre estos agentes comerciales.


https://lanaova.blogspot.com/2012/06/los-peruleros.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/peruleros.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/08/peruleros-3.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/11/mercadurias-chinas-en-peru.html


Intercambio biologico


No debería sorprender que en este constante trasiego de productos, algunas especies naturales del Sur llegaron a México. Es el caso del árbol del pirul (Schinus molle L), cuya introducción en México se atribuye al virrey Antonio de Mendoza. 


https://repositorio.ipicyt.edu.mx/handle/11627/2931


https://lanaova.blogspot.com/2013/04/intercambio-biologico.html


Trata de esclavos Perú. Migración oriental


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/trata-de-esclavos-nicaragua-peru.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/06/migracion-oriental-en-peru.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/11/chinos-en-peru.html



El tema de la plata, Perú, México, China


https://lanaova.blogspot.com/2013/03/geologos-al-rescate.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/03/geologos-2.html



Prohibición del comercio México, Perú, Filipinas.


https://lanaova.blogspot.com/search?q=virrey



Arte y cultura, Perú y México


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/arte-y-cultura-mexico-y-peru.html


Corrupción de los virreyes



https://lanaova.blogspot.com/2012/11/gonzalo-ronquillo-gobernador-y.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/01/los-negocios-del-marques-de-canete-1590.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/02/la-ambicion-como-empresa.html



miércoles, 30 de noviembre de 2022

Inicios del comercio transpacífico

El inicio de los intercambios entre la Nueva España y Filipinas, a partir del 1572, tuvo un arranque que podríamos calificar como caótico. El comercio transpacífico era básicamente un comercio irregular debido a las dificultades técnicas de la navegación, que hacía que los cargamentos llegaran a intervalos imprecisos, hasta de dos años. Una versión convencional considera que los viajes del galeón desde Cebú en 1565 es el inicio del comercio transpacífico, pero aquí sigo las interpretaciones que consideran al comercio desde Manila a Acapulco, que tuvo verificativo en 1572.

Entre 1593 y 1638 se emitieron distintas cédulas reales que se convertirían en la base de la administración del comercio, con varias dificultades resultado de la irregularidad del transporte, y afectada por vicios como el contrabando.  Este sistema de regulación legal no era respetado por los múltiples participantes en el complicado proceso comercial, tanto en Manila, Acapulco, la ciudad de México, Veracruz, Guatemala, Guayaquil y Lima.

En opinión de Ostwald Sales Colín:"(...) fue precisamente en 1593 cuando el comercio transpacífico se transformó en monopolio estatal, cuya intervención estaba regulada por el Estado, aunque eran dos grupos privilegiados los que intervenían en el intercambio: la Corona y una minoría no estatal representada en el Consulado de la Ciudad de México. En efecto, desde finales del siglo XVI se muestra claramente la fuerza detentada desde un principio por la Universidad de Mercaderes de la Ciudad de México frente al propo Estado español, y contra los mercaderes del Altántico, cuando así le convenía."


El año pasado propuse una bibliografía mínima para conocer más acerca del comercio del Pacífico. Se puede localizar aquí

Como si fueran imanes, los productos asiáticos y la enorme producción de plata del Perú se atraían mutuamente y lograron romper con las barreras legales y administrativas impuestas por la corona española.  Ayudaron a ese propósito la corrupción de los administradores y la ambición de los comerciantes en cada punto del circuito comercial más grande que hasta entonces se hubiera conocido, esta vez en el océano Pacífico.

Carmen Yuste López apunta:

¨Cuando en 1593 se reservó a Nueva España la recepción del galeón filipino y el mercado  exclusivo de las mercancías asiáticas, se ordenó que lo transportado de Manila a Acapulco no se pudiera llevar a Perú,  Tierra Firme, Guatemala o cualquier otro sitio de América. A pesar de las muchas disposiciones en contra, los peruleros continuaron desplazándose  a Acapulco, comprando gran parte de la carga en las misma playas del puerto y remitiéndolas de inmediato hacia Perú. En realidad fue hasta 1640 que quedó prohibido en definitiva el tráfico y comercio de mercancías asiáticas con los puertos del Perú, con el de Realejo e incluso el desplazamiento del galeón al puerto de Huatulco en el sureste novohispano.

En la descripción de las primeras décadas del comercio es pertinente tomar en cuenta el interés de la metrópoli de controlar/centralizar el comercio, impulsada por el monopolio sevillano, que deseaba evitar el descenso del flujo de plata hacia la metrópoli que hubiera significado el desarrollo de ese comercio interamericano. Respecto a los productos y mercancías que dominaban la primera etapa del comercio transpacífico recomiendo varias entradas de este blog en el mes de noviembre de 2019. 

Dos motivaciones para controlar al máximo: Primero, ¨evitar la contracción de las ventas de paños vía Sevilla, en Perú y Tierra Firme, por la competencia de los obrajes novohispanos, más baratos inicialmente tanto por costos de producción como de transporte. En segundo, intentar también indirectamente, un menor consumo de productos orientales en el sur. En resumidas cuentas, evitar la salida de plata peruana hacia otro destino que no fuera el peninsular¨ (De la Peña,  p.110).

¨a ello contribuía, además de forma progresiva, el desequilibrio entre los precios de Sevilla y los de Manila, que la inflación cada día más acentuada por la política belicista del Conde Duque de Olivares, iría agravando¨.

Cabe señalar que ese período no fue, como podría pensarse, de decadencia de la economía peruana ya que la circulación de plata impulsó la economía local y el consumo.   La sumisión de la población indígena o el abierto transplante de esclavos africanos,  propició un tipo de desarrollo en que se vieron beneficiados los grupos monopólicos ligados a la administración y a las élites religiosas, reguladoras del crédito. De esta forma se forjó una cultura de corte virreinal.

_______________

de la Peña, José F. Oligarquía y propiedad en Nueva España, 1550-1624, pp 110-111.

Sales Colín, Ostwald. El Movimiento Portuario de Acapulco. El protagonismo de Nueva España en la Relación con FIlipinas, 1587-1648. México, Plaza y Valdés Editores, 2000.

Yuste López, Carmen. Emporios transpacíficos. Comerciantes mexicanos en Manila, 1710-1815. UNAM, México, 2007.



domingo, 29 de agosto de 2021

La búsqueda del paso interoceánico

Los enígmas de las Américas

Este es el título de un libro colectivo y sin embargo singular publicado en 2020 por la Universidad de San Francisco de Quito, Ecuador. 

Contiene ocho ensayos sobre momentos muy distintos en la historia de América, pero unidos por el esfuerzo de encontrar durante varios siglos un paso interocéanico entre el Atlántico y el Pacífico. Se intentaba encontrar un pasaje, pero también resolver enormes cuestionamientos sobre la geografía americana, un elemento central para definir los alcances de dominación europea del mundo nuevo, novus orbis.


Este es el segundo volumen de una serie que comenzó en 2013 con el título Enigmas de las Américas, Piratas, Enigmas y Cartografía de América. 

La coordinadora del proyecto, Sabrina Guerra Moscoso señala en la Introducción: "Entre los siglos XVI y XIX se incentivaron varias expediciones que zarparon desde diversos puertos americanos para explorar posibles pasos que facilitaran la comunicación de Europa con Asia; no solo se buscaba un istmo, sino tal vez otro estrecho, o por qué no, un gran río que atravesara como una arteria horizontal el Nuevo Mundo y permitiera la soñada comunicación de los continentes y mares." Guerra Moscoso agrega que esta búsqueda respondía al imperialismo propio de la modernidad. 

Los ocho ensayos enfatizan el esfuerzo cartográfico de cada expedición, es decir, en el empeño de una abstracción conceptual plasmada en un mapa. De los mapas alegóricos del barroco hasta los mapas que muestran un conocimiento científico de la Ilustración. Con ello se pueden observar los cambios que recorrió el descubrimiento-desciframiento de América ante los ojos europeos.

Estructura del libro  

Este segundo libro se presenta en cuatro tiempos. 

1. El "descubrimiento" del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa en 1513, con un ensayo de Bárbaro Polo Martín. 

2. El paso interocéanico, con tres ensayos que rondan la epopeya de Magallanes-Elcano del siglo XVI, escritos por Carla Lois, Mauricio Onetto Pavez y Rodrigo Moreno Jeria. 

3. El esquivo paso del norte. Aquí se cuentan tres ensayos acerca de los intentos de encontrar o desarrollar caminos entre el Atlántico y el Pacífico en la era borbónica, escritos por Guadalupe Pinzón Ríos, Sabrina Guerra Moscoso, Kevin Bustillos y Lauren Beck. 

4. Por increíble que parezca, se buscó también una salida al Pacífico en la parte más ancha del continente. David Alejandro Ramírez Palacios nos habla de las exploraciones de Rafael Reyes por el Río Putumayo, entre 1874-1884.

El tema de Asia está presente en todos esos momentos, ya que el dominio de América (de las Américas como dicen en idioma inglés) garantizaba el acceso a las riquezas asiáticas. La coordinadora del libro señala:

"la persistente búsqueda de un paso interoceánico que atravesara aquella masa continental, un paso que acortara la comunicación entre ambos océanos, y aproximara a Europa y Asia. Aquel rastreo empezó 400 años antes de la construcción del canal de Panamá. La búsqueda de comunicación entre los dos océanos fue uno de los sondeos más tempranos. Bajo el reinado de Carlos I (1500-1558) ya se pensó que el continente era un obstáculo infranqueable, que solamente sería superado si se forjaba un pasaje artificial que uniera el río Grande con el río Chagres, para alcanzar la navegación que condujera desde el Atlántico hacia el Pacífico, y conseguir la comunicación con las posibles rutas entre los puertos americanos y los puertos asiáticos. Hasta el siglo XIX persistía en el imaginario la idea de construir un canal artificial, y se pensó que el Darién o inclusive Nicaragua podían ser el lugar propicio."  

En un principio se tenía la creencia de que algún extremo de Asia estaba ligada por tierra con América, a través del mítico Paso del Norte, que estimuló expediciones desde el siglo XVI hasta el XIX.

"(...)  varias expediciones de diversas nacionalidades y procedencias se aventuraron a resolver este enigma de la geografía. Desde muy temprano se había buscado el mítico estrecho de Anían, que equivocadamente se pensaba que se situaba en la misma latitud de San Diego (California) y se especulaba que este sería el ansiado paso. En 1497, Enrique VII había encomendado la búsqueda del estrecho por el norte a Juan de Caboto, y la Corona francesa había hecho lo propio con la exploración de Giovanni Verrazano en 1524."

"(...) De acuerdo con las referencias de los nativos, Cortés también tuvo como objetivo encontrar la comunicación interoceánica. En México buscó un estrecho que develara la ruta hacia Oriente y, como parte de su campaña de conquista, en 1533 envió una hueste al mando de Diego Becerra, para navegar rumbo norte en busca del paso y así extender la exploración por el Mar del Sur; de estas exploraciones surgieron rumores sobre la existencia de una isla muy rica al norte del continente, que sería bautizada como California."  

Exploraciones y proyectos en la época de conflicto imperial

La idea de construir un canal, un paso, un puente entre ambos océanos resurgió en la etapa del imperialismo con la excusa de la modernidad. Así lo hizo pasar con toda claridad el científico alemán Alexander von Humbolt (1769-1859) al abogar a favor de la construcción del Canal de Panamá.

En aquella época, la Corona española comprendía que su vasto imperio estaba asediado por los intereses de otros poderes europeos. Inglaterra había ocupado en 1762 tanto la Habana como Manila, mientra que Rusia enviaba en esa década expediciones al noroeste americano. Era urgente reforzar la seguridad y mantener exploraciones que pudiese producir "relaciones detalladas sobre las condiciones físicas, poblacionales, económicas y defensivas de los territorios de ultramar, para así planear mejor su control y administración." Esto lo dice Guadalupe Pinzón en su ensayo El Istmo de Tehuantepec en los proyectos interoceánicos hispanos: el caso del mapa de Agustín Crame, de 1774.

Naturalmente, este ensayo me llamó la atención porque es un proyecto en la geografía de México, pero también porque es un tema que hoy reviste destacada importancia debido a que en la actualidad se construye un corredor interoceánico multimodal entre Salina Cruz (Oaxaca) y Coatzacoalcos (Veracruz).

La Corona española comisionó en 1774 al ingeniero militar Agustín Crame para explorar una ruta en la parte más estrecha del territorio de México, a fin de conectar el Atlántico y el Pacífico. Cabe recordar que el Canal de Panamá inició su construcción en 1881. Señala la historiadora mexicana que 
"La relación de Crame fue más allá de buscar una ruta interoceánica, pues su trabajo se insertó en los procesos navales y defensivos del imperio español, llevados a cabo tanto en el Atlántico como en el Pacífico. Si bien es evidente que las revisiones de Veracruz, San Juan de Ulúa y la península de Yucatán sirvieron para conocer y proteger de mejor forma esos litorales, tener noticia de un posible punto de encuentro entre ambos océanos permitiría extender las políticas e implementarlas en las nuevas regiones que se exploraban en el noroeste americano."
Agustín Crame proporcionó una descripción de la región y un mapa con las características científicas de la época, que serviría para el diseño de planes de seguridad y defensa, ligando los puertos estratégicos en el Pacífico y el Golfo de México: Acapulco y Veracruz. El informe fue recibido por el virrey Antonio María de Bucareli (1717-1779), quien tenía en mente una visión integral de defensa desde el noroeste hasta Centroamérica.
 
* * *
Otro texto fascinante, sin  demérito de los demás, es el escrito por David Alejandro Ramírez Palacios, titulado Del Pacífico al Atlántico por la Parte Más Ancha del Continente: las Exploraciones de Rafael Reyes por el Río Putumayo, 1874-1884.

Como una invitación a los lectores para adentrarse en este texto, cito al autor:

"En 1875, mucho antes de tornarse presidente de la República de Colombia y también antes de su decisiva prticipación en las guerras civiles de este país, Rafael Reyes (1850-1921) inauguró la navegación comercial a vapor por el río Putumayo, uno de los principales afluentes del gran río Amazonas. Se trataba de establecer una ruta alternativa a la del Pacífico y el ferrocarril de Panamá para llevar a Europa y Estados Unidos la valiosa corteza del árbol de quina, poderoso febrífugo exclusivo de los bosques húmedos de los países andino-amazónicos, que había llegado a convertirse en el tratamiento estándar contra el paludismo en el mundo."

 El relato continúa con ese ritmo e información que no dejarán a nadie desencantado.

Para concluir
 
Cada uno de los ensayos aporta abundante conocimiento sobre los temas. Una parte fundamental son los mapas e ilustraciones que enriquecen la publicación. El libro en su conjunto no tiene desperdicio y me hubiera encantado tener la versión impresa, pero las pensiones de los diplomáticos no permiten cubrir esos lujos. 
 

martes, 9 de octubre de 2018

La crónica del evento en Thammasat

Me da gusto compartir la información publicada por la agencia española EFE sobre el seminario organizado en la Universidad Thammasat de Bangkok. Apareció en algunos diarios, como La Vanguardia, de España.



Gaspar Ruiz-Canela
Bangkok, 8 oct (EFE).- El Galeón de Manila, que cubría la ruta comercial entre Asia y Latinoamérica a través del océano Pacífico, inició una verdadera globalización con China en el centro del intercambio de apreciadas especias, seda y plata, entre otros productos.

Así lo afirmaron hoy en una conferencia en Bangkok varios historiadores de Tailandia, México, España y Chile con motivo del Día del Galeón, que conmemora la llegada del navegante y fraile español Andrés de Urdaneta a Acapulco (actual México) desde Manila en 1565.

"China era la pieza central de la globalización", indicó el historiador mexicano Cuauhtémoc Villamar durante la conferencia titulada "Conectividad transpacífica a través del Galeón de Manila: Sudeste Asiático, la costa pacífica de las Américas y España" en la Universidad de Thammasat.

Villamar explicó que la ruta del galeón, que estuvo activo hasta 1815, creó el primer comercio "verdaderamente global", ya que el intercambio entre Asia y América también afectaba al resto del mundo en el aspecto económico, cultural y migratorio.

En este sentido, las monedas de plata acuñadas por la Corona española fueron la primera divisa global, al tiempo que la plata española era utilizada para el pago de impuestos durante la dinastía Ming en China, que exportaba productos de lujo como porcelana y seda a cambio de metales preciosos o alimentos como el chocolate y el chile.

El historiador mexicano relató que la escasez temporal de la plata procedente de México y Perú influyó en la caída de la dinastía Ming, al interrumpir el pago de los tributos.

En su opinión, el establecimiento de un sistema de comercio "predecible" fue el mayor logro del Galeón de Manila, una lección que se puede aplicar hoy día ante la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

Villamar también mencionó contrapartidas del mercantilismo globalizado como la "extrema" dependencia financiera de la plata, el endeudamiento endémico de la Corona española y los casos de pillaje y explotación de los indígenas en América.

El experto español Juan José Morales citó las palabras del escritor hispano-incaico Inca Garcilaso de la Vega, quien en el siglo XVI ya defendía que no había dos mundos, sino uno, al tiempo que recordó que las especias como la pimienta, el clavo o la nuez moscada de la actual Indonesia eran codiciadas por las cortes europeas.

Apostilló que la apropiación por parte de Holanda de la producción de las especias en las islas Molucas, antes en manos de las poblaciones indígenas, fue uno de los factores que provocaron la decadencia del Sudeste Asiático.

En su intervención, Morales afirmó que un español, Juan González de Mendoza, escribió en el siglo XVI uno de los libros más informativos sobre China en la época, al tiempo que los españoles fundaron en Manila la primera universidad de Asia.

Dentro del intercambio cultural, los pañuelos de seda de Cantón (China) y los abanicos chinos se transformaron en parte de la cultura española y mexicana.

"El mantón de Manila en realidad procedía de Cantón", precisó Morales, autor junto al estadounidense Peter Gordon del libro "La Ruta de la Plata: China, Hispanoamérica y el nacimiento de la globalización, 1565-1815".

En un afán de llegar a China y a las "Indias Orientales" en busca de seda, porcelana y especias, España llegó a América y luego financió la circunnavegación del mundo lograda por Fernando de Magallanes, que murió asesinado en Filipinas, y Juan Sebastián Elcano tras cruzas el Pacífico de oeste a este.

Fue Urdaneta quien logró encontrar la ruta del "tornaviaje", desde Asia a América, gracias a la corriente de Kuroshio, al norte de Japón, e hizo posible la ruta de ida y vuelta del Galeón de Manila, también conocido como Nao de China.

Según el profesor tailandés Piemsak Hongjamrassilp, la Corona española creó un imperio con centros importantes en los actuales Filipinas y México, entre otros, debido a la larga duración de los viajes, incluidos los entre tres y cinco meses que el Galeón de Manila tardaba en recorrer la ruta en un sentido.

Piemsak señaló que los españoles firmaron un tratado de amistad y comercio con el reino de Siam en 1718 y establecieron brevemente una pequeña colonia en Ayutthaya, la antigua capital tailandesa.
La conferencia en Thammasat fue organizada en cooperación por la embajada de España y los miembros de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú). EFE


miércoles, 16 de mayo de 2018

Desde Manila

A Mariza y Nui
La capital de Filipinas es una vorágine de gente, cultura e historia. He visitado nuevamente esta ciudad con un gran placer y he encontrado una vez más el estímulo necesario para adentrarme en su pasado. Vine en busca de materiales de archivo, pero lo que he obtenido es también la amistad y el entusiasmo de muchas personas, amigos nuevos, que también se interesan en el tema del Galeón de Manila.

El martes 15 de mayo tuve oportunidad de hacer una presentación en una nueva y hermosa sede del Instituto Cervantes de Manila, en Intramuros, a un costado de la imponente catedral de San Agustín. El título de la charla fue Why Manila? (¿Por qué Manila?).  Agradezco al director del Instituto, Carlos Madrid, y al Embajador de México en Filipinas, Gerardo Lozano, la posibilidad de presentar en un lugar tan especial algunos avances de mi investigación doctoral. Estuvieron presentes estudiantes de diversas universidades, autoridades, representantes diplomáticos, académicos y estudiantes filipinos que aprenden español en el Cervantes. A todos ellos, muchas gracias por su asistencia.



He venido escribiendo sobre las razones que condujeron a Miguel López de Legazpi y sus hombres a dejar Cebú e instalarse en Manila. Mi propuesta se inscribe en una interpretación geopolítica, en la que el enfrentamiento con los portugueses en la zona sur de Filipinas (Visayas y norte de Mindanao) adquiró tintes de guerra europea en el Sudeste de Asia. Al cabo de cinco años, entre 1565 y 1571, las discusiones de tipo político, cartográfico, e incluso moral y religioso, condujeron a un cambio de estrategia que llevó a transladar la capital hacia el norte. Manila significó una modificación importante de la estrategia original encaminada al comercio de especias en el sur, para enfocarse al comercio con el amplio espacio del sudeste de Asia y sobre todo Chino, en el norte.

En 1565, el regreso del galeón San Pedro hacia el este del océano Pacífico, bajo la guía de Andrés de Urdaneta, probó ser un gran descubrimiento científico de la época.  A partir de la seguridad del regreso, la famosa Tornavuelta o Tornaviaje, fue posible y necesario un replanteamiento de la estrategias de expansión castellana en Asia.


La importancia de revisar, una vez más, los orígenes de la colonización de Filipinas conduce a una mejor comprensión de los mecanismos que hicieron de esta ciudad y del archipiélago un centro comercial que enlazó por vez primera América y Asia. La fundación de Manila es para algunos el inicio de la globalización en la temprana edad moderna. En mi opinión, basada en la investigación de fuentes portuguesas y españolas, la decisión de mover la capital hacia Manila fue resultado de un cuidadoso análisis que sopesó elementos geoestratégicos fundamentales para el imperio español en rivalidad con el imperio portugués. Los resultados fueron múltiples y complejos: la introducción de plata del Perú y México; el inicio del comercio asiático, principalmente chino; y sobre todo el gran caudal de conocimiento humano que se volcó a partir de ese contacto filipino.


sábado, 16 de diciembre de 2017

Conquistadores del fin del mundo


Para concluir el año, comparto con los lectores de esta bitácora dos noticias y una anécdota personal.

1. Se ha creado un comic en España dedicado a narrar las batallas de la conquista en Filipinas, a finales del siglo XVI. Se llama Espadas del Fin del Mundo. En abril del 2016 fue lanzada la iniciativa de un grupo de jóvenes profesionistas apasionados de la historia de Asia y la divulgación con nuevos medios.


En el primer volumen se narra una jornada militar española en el norte de Luzón, a manos de Juan Pablo de Carrión, en el año 1582. Ese fue un momento crucial en la conquista de Filipinas porque se asomaba la posibilidad de una invasión japonesa en aquella parte de las islas. La parte artística es de Juan Aguilera Galán y el guión, basado en sólida investigación histórica, de Ángel Miranda Vicente.


2. En octubre de 2017 dió inicio la serie de televisión española, en ocho capítulos,  Conquistadores:Adventum.



Todos los capítulos se pueden ver en YouTube, y valen la pena. La premisa central es que la expansión global encabezada por Portugal y España a principios del siglo XVI se realizó de manera simultánea en muchas partes del mundo. Es cierto, pero la forma de enseñar historia separa los acontecimientos en Cuba, Panamá, Congo, México, Costa Verde, Florida, Perú, Chile, Filipinas y desbarata la comprensión de un proceso globalizador de enormes proporciones.

Se puede observar que la producción fue generosa en las escenas marítimas y en las selvas, pero mi opinión como expectador es que algunas escenas en ámbitos cerrados son un poco lentas y complicadas. Sin embargo, me da gusto ver que el mercado demanda un nuevo tipo de producciones que entretengan y proporcionen conocimiento.

3. Sonrisas.  Hace tres años estaba en el aeropuerto de Laoag, Ilocos norte, cuando los pasajeros llevábamos dos horas de un retraso cuidadosamente programado por la línea aérea. Junto a mi, un joven filipino inició una cordial conversación. Él viajaba con dos parejas también jóvenes y con hijos. Me comentó que todos había ido a una boda a esa pequeña ciudad del norte de Luzón; le había tocado ser best-man de un compañero de trabajo que conoció en Qatar (o Catar) Así entendí que los otros padres de familia formaban un equipo de trabajo de filipinos en Oriente Medio con un fuerte sentido de solidaridad. Provenientes de diferentes regiones de Filipinas, sin embargo se sentían unidos por las dificultades de pasar casi un año  en el extranjero, sin familia, los pasaportes confiscados por los patrones, y bajo temperaturas imposibles de hasta 50 grados centígrados. Lo peor es el maltrato y el mal humor de los capataces qatarís (cataríes) que por cualquier razón golpean con cañas a los trabajadores y llevan una contabilidad perversa de castigos hasta romper las varas en el cuerpo de la víctima. Los filipinos prefieren soportar eso a frustrar su esperanza de ahorrar dinero para comprarse una casa a su regreso, poner una tienda y tener más hijos. Si, este es el siglo XXI y ellos son conquistadores de otra calidad.

Todo ello contado con una insobornable sonrisa.

 A los lectores, espero que disfruten esta temporada y les deseo lo mejor para el 2018.

domingo, 20 de agosto de 2017

La travesía de Oliver Van Noort

A medidados del siglo XVII, el escritor holandés Isaak Commelin hizo un recuento de los ataques realizados por sus compatriotas en diferentes rutas y puertos del mundo (1). Aparecen en ese libro las narrativas de viaje de legendarios capitanes que recorrieron el mundo. En la literatura en español aparecen varios de esos nombres, mezclando a los "enemigos herejes" como piratas ingleses y holandeses, muchas veces con cambios irreconocibles (el inglés Francis Drake era llamado Francisco Dragón en el Caribe), que causaron como los huracanes momentos de destrucción en los puertos ibéricos.

Un estudio breve en español sobre las expediciones y ataques holandeses en el Pacífico entre 1595 y 1651 fue escrito por Ana Crespo Solana, y publicado en 2013 por el Instituto de Historia del CSIC. Puede ser bajado aqui en PDF.

En esta ocasión haré mención de las trayectoria de uno de los comandantes de la armada holandesa que contribuyeron a la inserción de Holanda en la región asiática y que amenazó la seguridad de Filipinas a fines del siglo XVI. Esta vez nos referiremos a Oliver van Noort (1558-1627). Este comandante holandés se destacó por ser el primero de esa nacionalidad que dió vuelta al mundo emulando el viaje de Magallanes (2). Su intención, como la de los demás almirantes holandeses, era dominar el comercio de especias y establecer una posición en el sur de Asia y la costa de China. En ese tiempo, los holandeses no habían tomado control de Jakarta, cuyo primer nombre fue Batavia, como centro de operaciones en el sudeste de Asia.  Para lograr sus objetivos era necesario atacar posesiones españolas y portuguesas  en el sureste de Asia.  Oliver van Noort partió  el 2 de julio de 1598 de Rotterdam con cuatro barcos que iban escasamente pertrechados, con poco armamento, y con una tripulación apenas preparada para la larga travesía.  Era una empresa privada, financiada por Pieter van de Hagen y Johan van der Veken, dueños de la Magellanse Compagnie, señala Crespo Solana.

La flota bordeó la costa occidental de África, a la altura de la isla del Príncipe, en Guinea, donde se enfrentó con los portugueses y perdió parte de la tripulación. Cruzó el Atlántico sur y llegó en 1599 a las costas de Brasil, donde volvió a encontrar portugueses, bajando luego hacia Argentina donde se enfrentó a los habitantes de la zona del actual Puerto Deseado en la Patagonia. De ahí la flota se dirigió hacia el estrecho de Magallanes para tomar descanso en las islas Penguin, donde avistó las bahías a las que dieron nombre de Olivier, Mauricio y Hanry. En 1600 ya estaba frente a las costas de Chile, donde supuestamente fue apoyada por los habitantes Mapuches y luego se dirigió a Perú, ante la alarma de las autoridades virreinales. Van Noort atacó a su paso los puertos de Arica, Valparaíso y el Callao, donde sorprendió  a varias naves. Gobernaba Perú el virrey Luis de Velasco y Castilla (quien antes había sido virrey en México), quien tomó precauciones para proteger en la medida de lo posible la llegada del galeón procedente de Filipinas hacia Acapulco. el virrey dispuso una armada para detener a Van Noort in Panama, calculando que se dirigía hacia México.

Mapas publicados por Commelin

Van Noort se enteró por Francisco Ibarra, piloto del navío Buen Jesús, de las condiciones en la costa del Pacífico y decidió acelerar sus planes. Se cuenta que al momento de enfrentar a los holandeses, el piloto español prefierió arrojar al mar 52 cajones de oro en polvo y unas 500 barras del precioso metal. Fue asesinado por los holandeses. Otro piloto prisionero fue Juan Sandoval, a quien utilizaron para proseguir rumbo a las Filipinas, pasando por Guam y llegando al sur del archipiélago filipino.

En diciembre de 1600 Van Noort atacó Manila, intentando hacerse pasar por un comerciante en son de paz.  Esa sería una batalla en la que destaca el nombre del Teniente Gobernador Antonio de Morga.  Esa confrontación permitió alejar a los holandeses, pero causó la pérdida de vidas y carga de una de las naves españolas. En la próxima entrada daremos la visión de Antonio de Morga sobre los acontecimientos.


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(1) Isaak Commelin, Colección de Viajes realizados por la Compañía de las Indias Orientales para Mejorar el Comercio y la Navegación, con un Reecuento de los Varios Intentos para Encontrar un paso en el norte y los Descubrimientos en las Indias Orientales y en los Mares del Sur, junto con una Instroducción Histórica, Dando Cuenta del Ascenso, Establecimiento y Progreso del Gran Cuerpo. (se entiende que la Compañía de las Indias Orientales) El libro incluye 23 viajes realizados entre 1597 y 1636. La primera traducción al inglés apareció en Londres, publicada por W. Freeman,  en 1703.

(2) Después de Magallanes, el segundo giro alrededor del mundo fue el de García Jofre de Loaisa, 1525-36, o  más bien de su tripulación, entre ellos Andrés de Urdaneta.  El tercero, Francis Drake, 1577-1580, y el cuarto Thomas Cavendish, 1586-1588. La expedición de Van Noort sería la quinta en la lista.

sábado, 15 de julio de 2017

Mar abierto, mar cerrado

Seguimos con las batallas navales que se sucedieron alrededor del 1600 y que paulatinamente consolidaron las posiciones de los holandeses en los territorios inicialmente controlados por Portugal y España en Asia. Los ataque se dieron también en América y en África, siempre con el propósito de mellar la fuerza del entonces más importante imperio a nivel global. El propósito de estas notas es situar los diferentes choques en el contexto de un conflicto europeo que por vez primera se extendió al resto del mundo. Generalmente se han visto estas batallas como actos de heroísmo o de cobardía, dependiendo del lado que lo narre, sean los portugueses y españoles o los ingleses y holandeses.

Hemos visto cómo los holandeses había logrado consolidar una fabulosa industria naviera que sirvió de inmediato como instrumento de guerra. En el transfondo del conflicto por la independencia de Holanda también se incluye el cisma religioso que había dividido a Europa desde casi un siglo antes, representado por la Reforma Luterana y la ruptura de los protestantes con el Papado de Roma. He querido insistir en el aspecto económico y comercial que impulsaba a los holandeses en busca de nuevos mercados y su idea de acabar con la preminencia ibérica en amplias regiones del denominado "Nuevo Mundo", sin embargo, todos los elementos anteriores se combinaron en el conflicto que enardeció a muchas poblaciones en el planeta.
Isla de Cocos, The East and West Indian mirror: being an account of Joris van Speilbergen;s voyage round the world (1614-1617), and the Australian navigators of Jacob Le Maire. Hakluyt Society, 1906

Desde el punto de vista holandés (y en cierta medida  también de Inglaterra) las acciones violentas se fundaban en un concepto del derecho a conquistar, bajo un principio de guerra justa que ellos identificaban como la lucha contra el opresor. Para la monarquía Habsburgo, representada por Felipe II de España, la situación en los Países Bajos se trataba de rebeldes de una provincia del Imperio, los cuales debía ser castigados. Por cierto que la diferencia entre holandes e ingleses corresponde hasta cierto punto en que Inglaterra era un reino en toda forma, mientras que las Provincias Unidas (Holanda) hasta aquel momento aún no eran reconocidas como una soberanía. A largo plazo estos enfrentamientos condujeron a dos formas de pensamiento capitalista un tanto diferentes, que ahora se quieren endulzar como formas modernas y eficientes para describir el estilo de los países del norte de Europa.

Las acciones de los holandeses antes de 1602 eran amparadas por empresas creadas al momento, Voorcompagniën (compañías iniciales), en las que pequeños grupos de inversionistas, usualmente de una sola ciudad, escogían un capitán dispuesto al riesgo y enviaban tropas a la aventura. Sin embargo, los Estados Generales de Holanda tomaron la decisión en ese año de formar la Compañía de las Indias Orientales (la famosa VOC) para defender sus derechos comerciales y atacar a los enemigos. (*)

El uso de la piratería formaba parte del mismo paquete de acciones ideológicas, políticas y económicas de los holandeses.  El problema es que, como la drogadicción, los holandeses se acostumbraron a obtener botines cuantiosos atrapando las naves portuguesas y españolas y fue muy difícil romper con ese ciclo de dependencia económica del tesoro apresado en el mar. Otra cosa es que ahora se le quiera dar un tono heróico, de aventura, o incluso de modernidad económica. No faltan quienes colocan la intrépida manera de los corsarios ingleses y holandeses como una muestra de la superioridad tecnológica anglosajona, del espíritu capitalista y de la ética protestante.

En los siglos sucesivos ese modelo anglosajón se impuso por la fuerza, con métodos que no fueron inventados por los holandeses pero si refinados por ellos, como las plantaciones de azúcar y algodón, la esclavitud en masa, la migración forzada de sus clases más desposeídas con la promesa de obtener tierras y esclavos, y el control racista de las poblaciones. Sobre esas experiencias, en el siglo XVII comenzó un proceso masivo, casi industrial, que arrasó a poblaciones enteras a nivel mundial y en el que aún estamos instalados. Quedaban relegadas las discusiones que se dieron en los años 1550-51 en Salamanca, confrontando las ideas de Bartolomé Díaz de las Casas y de Ginés de Sepúlveda, y que dieron paso a un cuerpo jurídico de tipo humanista, que intentaba corregir la tragedia de los primeros años de la conquista en América. Un siglo después de la conquista de América, el  coctel religioso, político e ideológico que arrasó a Europa, incluyendo también a España y Portugal, fue el punto de arranque de lo que ahora llamamos modernidad temprana.

Duelistas en el trópico

Todos esos conflictos fueron transladados a territorios recién conquistados y estuvieron presentes durante todo el siglo dieciséis. En el terreno del derecho que ahora llamamos internacional se discutió la facultad del Papa de repartir territorios y de privilegiar a Portugal y a España desde los tratados de Tordesillas en 1494.  Holandeses e Ingleses recusaban esa acción del Papa y alegaban que se debía tener un mar abierto y abrir la oportunidad para todos los estados europeos en la consecución de conquistas. En el contexto de esa controversia, los ataques a embarcaciones ibéricas eran consideradas por unos como rapiña o despojo de piratas, mientras que los otros lo consideraban derecho a expropiar a los ibéricos. Resultado de ese debate jurídico, por ejemplo entre el holandés Hugo Grocio, Mare Liberum, y el portugués Serafim de Freitas, Mare Clausum, como resultado del ataque en 1603 del navío portugués Santa Catarina en aguas de Malasia, que veremos más adelante.  Lo que importa en esta entrada es señalar que este debate sobre el derecho a usar el mar forma parte del cuerpo jurídico que aún rige al mundo.

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(*) Existe una amplia literatura en inglés y por supuesto en holandés, pero no tanto en español. Ver Israel, Jonathan I. La República holandesa y el mundo hispánico, 1606-1661.Madrid: Editorial Nerea, 1997. Un ensayo acerca de cómo terminó el siglo XVI en esta querella fue publicado por Carlos Martínez Shaw, "El Imperio Colonial Español y la República Holandesa tras la Paz de Münster:, en Schepper, Hugo de (ed.) 1648. La paz de Münster. Revista Pedralbes, 19 (1999), 117-129. Un trabajo de grandes proporciones y fino detalle está escrito por Peter Borschberg, Journal, Memorials and Letters of Cornelis Matelieff de Jonge. Security, Diplomacy and Commerce in 17th-century Southeast Asia. Singapur, NUS Press, 2015. Crespo Solana, Ana, "Las rivalidades hispano-neerlandesas en el Pacífico y la conquista de Australia: de Cornelis de Houtman a Abel Janzoon Tasman (1595-165)", Anuario de Estudios Americanos 70, 2. Sevilla, julio-diciembre, 2013, 479-507. En México se publicó en 2015 un libro que comentaré próximamente, escrito por Eder Antonio de Jesús Gallegos Ruiz, Fuerzas de sus Reinos. Instrumentos de la guerra en la frontera oceánica del Pacifico hispano (1571-1698). México:  Palabra de Clío, 2015. Ver la sección "El hierro de los Orange", pp. 221-251.


sábado, 19 de abril de 2014

Náufragos

El reverso de la historia del Galeón de Manila puede ser contado también como un listado de naufragios y percances que costaron innumerables vidas y fortunas perdidas en el mar. Los desastres pueden ser atribuídos a las tempestades que azotan al "pacífico", océano que mal fue nombrado de esa manera, pues es especialmente voraz e impredecible, como lo atestiguan quienes cruzaron en barco ese enorme tramo del planeta. 

Otros tantos desastres se debieron a la ambición de los poderes imperiales, que acarreaban tesoros en los navíos hasta correr el riesgo de hundirlos en medio del trayecto; piratas y corsarios hicieron lo propio al atacar las naves que se dirigían a Acapulco, cargados de mercancías, o a Manila, con apetecibles cofres de plata.

San Nicolás de Bari evita un naufragio. Bicci de Lorenzo, 1433.

Para muchos de ellos, comerciantes, sacerdotes, mujeres y niños, la aventura sería la primera y única ocasión en el mar. El viaje era tan arriesgado y largo que la mayoría de las veces no tendría boleto de retorno, sólo de ida para iniciar una nueva vida en Filipinas, el otro lado del mar. En momentos de tempestad, la esperanza de que ocurriera un milagro acompañaba a los viajeros que se embarcaban en aquellas cáscaras de madera por semanas y meses. Los viajeros imploraban para que al menos una isla los recibiera mientras algún otro barco fuera a su rescate.

Un caso más dramático es cuando la voluntad humana, cuando la autoridad de un capitán castigaba a un hombre y lo condenaba a quedarse solo en una isla en medio del océano, como sucedió con Alexander Selkirk (1676-1721) cuya estancia en solitario castigo por cuatro años y cuatro meses en una de las islas denominadas Juan Fernández frente a las costas Chile, dio pie al famoso Robinson Crusoe, escrito por Daniel Defoe.

Un lector amigo, Paco Moreno, quien nos ha proporcionado siempre información interesante, publicó en su blog la historia de Selkrik y la importancia de las islas en aquella parte del sur del océano Pacífico. 



Hoy escribo estas líneas motivado porque un viajero de las letras, Gabriel García Márquez llegó a su puerto final.  El gran escritor narró con maestría la experiencia de un náufrago moderno, que padeció el mismo miedo, hambre y sed que sus antecesores milenarios.