lunes, 9 de marzo de 2009

Marineros

Si se toma en cuenta que el costo del pasaje de México a Manila era muy elevado, de 1000 pesos y el de regreso de 1500 pesos, no era insólito que gente común emprendiera el viaje de Manila a México como marinero en busca de mejores condiciones de vida. “La proporción de españoles y malayos en las tripulaciones varió de uno a dos y de uno a cinco, pero esto último fue más frecuente. En 1724 apenas una tercera parte eran españoles de nacimiento”.  Los marineros malayos -los “indios” en los papeles españoles de la época- eran generalmente filipinos.

Un administrador español de la época, Francisco Leandro de Viana, rindió tributo en uno de sus informes oficiales a los marineros filipinos: “No hay un sólo indígena en estas islas que no tenga una notable inclinación hacia el mar, ni hay actualmente en todo el mundo una gente más ágil en las maniobras a bordo de un barco, o que tan rápidamente aprenda términos náuticos y cualquier cosa que debe saber un buen marinero. Pueden enseñar a muchos de los marineros españoles que navegan en esos mares. No hay apenas ningún indio filipino que haya navegado los océanos que no comprenda la aguja de marear y por lo tanto hay en esta ruta comercial algunos pilotos muy habilidosos y diestros... Cuando se les coloca en un navío del cual no pueden escapar, luchan con ardor y coraje”.

No obstante sus habilidades, los marineros filipinos eran discriminados frente a marineros españoles, pues ganaban no más de una quinta parte del salario nominal de éstos (60 pesos para los filipinos, frente a 300 de los españoles) y frecuentemente las raciones de comida eran sólo la mitad de la de los marineros españoles. Por si fuera poco, recibían sus pagos con vales que, en la práctica, no podían ser cobrados, por lo que preferían venderlos a menor precio (como en la tienda de raya) a funcionarios venales o aprovechados que los revendían al precio real.

Hernando de los Ríos Coronel, agente al servicio de la Corona, escribió un memorial al Rey en el que expone las dificultades de los marinos, sobre los abusos a que son sometidos. “Los malayos, especialmente los del interior de la zona de Luzón, no podian resistir el frío de determinadas latitudes y la pulmonía causaba una alta mortalidad entre ellos. A cada amanecer hay tres o cuatro muertos, y agrega que los filipinos eran tratados como perros a bordo y que la marinería española estaba mejor cuidada y más habituada a valerse por si misma”.  Esa era la razón principal de que muchos marinos desertaran, como fue el caso de 74 filipinos que en 1618 escaparon del galeón “Santo Espíritu” en Acapulco y que pasaron a integrarse a las comunidades locales como agricultores y artesanos. 

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