Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

domingo, 16 de octubre de 2011

Don Quijote y China


En 1615 apareció la segunda parte del libro de Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha. El autor mostraba inquietud para sacar a la luz su nueva obra, tanto por el éxito de la primera, como en parte por el hecho de que en 1614 había aparecido ya un tomo que pretendía ser la continuación de su exitosa obra; pero con la firma de un misterioso Alonso Fernández de Avellaneda. 


El orgullo de escritor hizo que don Miguel de Cervantes aludiera con burla a aquel que había pretendido tomar su lugar en la crónica de la vida del Quijote. Para ello hace alarde de la fama que ha tenido su primer y original libro, hasta en remotos países del Oriente. Cervantes alega en una deliciosa fantasía que el mismo emperador de China le escribió apremiándolo para recibir ese segundo tomo, pero él ha preferido dedicarlo al Conde de Lemos. 


¨(...) porque es mucha la priesa que de infinitas partes me dan a que le envíe para quitar el hámago (la amargura) y la náusea que ha causado otro don Quijote que con nombre de Segunda parte se ha disfrazado y corrido por el orbe¨.


Cuenta de una carta entregada a Cervantes por mensajero venido desde China.




¨Y el que más ha mostrado desearle ha sido el grande emperador de la China, pues en lengua chinesca habrá un mes que me escribió una carta con un propio, pidiéndome o por mejor decir suplicándome se le enviase, porque quería fundar un colegio donde se leyese la lengua castellana y quería que el libro que se leyese fuese el de la historia de don Quijote. Juntamente con esto me decía que fuese yo a ser el rector del tal colegio. Preguntéle al portador si Su Majestad le había dado para mí alguna ayuda de costa (recursos para viajar a China).


Respondióme que ni por pensamiento.


—Pues, hermano —le respondí yo—, vos os podéis volver a vuestra China a las diez o a las veinte o a las que venís despachado, porque yo no estoy con salud para ponerme en tan largo viaje; además que, sobre estar enfermo, estoy muy sin dineros, y, emperador por emperador y monarca por monarca, en Nápoles tengo al grande conde de Lemos, que, sin tantos titulillos de colegios ni rectorías, me sustenta, me ampara y hace más merced que la que yo acierto a desear¨.


Manel Ollé, de quien retomo esta viñeta, apunta también que en aquella época la referencia cervantina a China reflejaba el interés de los europeos y de los habitantes de América por un país rico y lejano. 


Así lo demuestra el éxito de las crónicas de viajeros, entre las que se encuentra la famosa Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del Gran Reyno de la China, del agustino Juan González de Mendoza publicada en 1585. El misionero vivió dos años en México y nunca llegó a Oriente, pero recoge en su obra crónicas e información de gran interés para el ávido público de habla española, mostrando por vez primera caracteres chinos. El libro fue reimpreso y traducido a los principales idiomas de Europa casi de inmediato.


Se puede sumar a esta lista, la obra de otro contemporáneo de Cervantes, Lope de Vega, quien escribió años más tarde su crónica sobre los mártires cristianos en Japón, de la que ya hemos hablado en este blog. En suma, el impacto de Oriente en la mente europea crecía con una gran rapidez y estimulaba la imaginación de comerciantes, misioneros y literatos del Siglo de Oro


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Manel Ollé. Comunidades mercantiles en conflicto en los estrechos de Taiwán (1624-1684). Universidad Pompeu Fabra, Barcelona.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Bulas

El término Bula designa a un sello de bronce que se incorporaba a documentos de extrema importancia emitidos por altas autoridades. Cuando el Papa estampaba su firma en una decisión importante que debía ser conocida se le denomina Bula Papal, con los que se significaba la validez de lo que se desea promulgar. Ahora es posible consultar este tipo de documentos, desde el sitio vaticano denominado Lux in arcana, dedicado a mostrar importantes archivos a los que el público dificilmente podría acceder. De febrero a septiembre de 2012 se realizará también una exhibición física de muchos documentos en el museo del capitolio en la ciudad de Roma.

La noticia que nos ofrece Irene Savio, corresponsal en Italia del diario Reforma, es que ¨el Vaticano hace por fin pública la bula Inter Cetera II y el sumario en virtud de la cual el Pontífice español Alejandro VI fijó las líneas de demarcación de los dominios marítimos y terrestres que pertenecerían a España, y los que serían de Portugal¨.



Reproduzco a continuación la nota de la periodista, escrita ayer en Roma.

La excepcionalidad del anuncio reside en que dicho documento es el manuscrito original de la bula Inter Cetera II del 4 de mayo de 1493 conservado en los registros de la Santa Sede, donde también se preservó el sumario que llevó a la redacción de la misma.

"Ha sido gracias a este sumario que los investigadores descubrieron que se expidió una segunda bula Inter Cetera, redactada en junio pero fechada el 4 de mayo de 1493. Esto ocurrió porque la primera versión de la bula, con fecha del 3 de mayo, no satisfacía los Reyes católicos", explicó a Reforma Luca Carboni, secretario general del Archivo Secreto Vaticano y el estudioso encargado de analizar el documento por encargo de la Santa Sede.

Así se explica que, a diferencia de la primera versión, la segunda bula de Alejandro VI asigna a España todos los territorios situados al oeste de un imaginario meridiano ubicado a unas 100 leguas de las islas de Cabo Verde y de las Azores, limitando los anteriores derechos portugueses a expandirse por el Atlántico.

"Con la emanación de la segunda bula, en substancia, la Iglesia detalla el reparto de América entre las potencias de España y Portugal, con el fin de evitar controversias subsecuentes", precisó Carboni.

"Hay que tener en cuenta que en esa época el Papa era una autoridad no sólo religiosa sino también llamada a intervenir sobre cuestiones políticas y su autoridad era reconocida por todos los Estados cristianos como representante de Dios en tierra", añadió el experto.

La importancia de la bula queda de manifiesto si se considera que dicho documento fue el que sentó las bases jurídicas para la colonización de las Américas tras el regreso de Colón a Europa, en marzo de 1493, anticipando la firma del tratado de Tordesillas el 7 de junio de 1494 entre los Reyes españoles Isabel y Fernando, y Juan II, Rey de Portugal.

En su documento, el Papa también estableció la excomunión para toda persona "de cualquier dignidad, incluso imperial o real" que violara sus dictámenes.

"Bajo pena de excomunión latae sententia en la que incurrirá automáticamente quien atentare lo contrario, prohibimos severamente a toda persona de cualquier dignidad, estado, grado, clase o condición que vaya a esas islas y tierras (...) sin especial licencia vuestra o de vuestros herederos y sucesores", escribió Alejandro VI.

También, el Papa invocó el envío de misioneros para evangelizar a los indios que residían en el Nuevo Mundo, lo que suponía una ampliación del universo cristiano conocido hasta ese momento.

Además, homenajeó y avaló la obra Colón como el brazo ejecutor de la cristianización de las Américas, a quien Alejandro VI llamó de "hombre apto y muy conveniente a tan gran negocio y digno de ser tenido en mucho".

Una copia idéntica de la bula Inter Cetera II se encuentra en Sevilla, España, pero carece del sumario.

domingo, 9 de octubre de 2011

La reja de Catedral

"La reja del coro de la catedral de la Ciudad de México era de madera preciosa, pero el cabildo decidió hacerla de metal y para entonces -1721- no había en la Nueva España ni en Manila artífices capaces de hacerla.

"Diseñó el proyecto Nicolás Rodríguez Juárez. Los chinos no entendieron bien el proyecto y hubo necesidad de que un franciscano italiano les explicara en lengua china el significado de la obra. La reja, de tumbaga y calaín -una mezcla de bronces, estaño y zinc- se fundió en Macao, en la provincia de Guangzhou. De Macao se llevó a Filipinas en un patache y de Filipinas al Puerto de Acapulco en 125 cajones. No costó 17 mil pesos como se había calculado, sino 46,300, que debió pagar el Cabildo.





"Sin embargo no hay una reja igual en el mundo. Hubo necesidad de recortarla y con el metal sobrante se hicieron anillos llamados "tumbagas". Se la empotró entre las soberbias cornisas de oro que sostienen los dos grandes órganos tan exqusitamente labrados."
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Información tomada de Fernando Benítez La Nao de China, Cal y Arena, 1989. p. 65
Ver también:
http://www.arquidiocesismexico.org.mx

jueves, 22 de septiembre de 2011

Productos

Un documento muy importante para describir la mecánica del comercio transpacífico es el Extracto Historial del Comercio entre China, Filipinas y Nueva España, compilado por Antonio Alvarez de Abreu, que contiene información sobre las políticas comerciales coloniales desde 1565 hasta 1736. En diferentes momentos señala que el grueso del comercio de especias era pimienta, clavo y canela.

Un Real Despacho del 27 de octubre de 1720 ordena al Gobernador General de las Filipinas,

"que el comercio que se ha practicado por los vecinos de aquella jurisdicción con el reino de Nueva España, en adelante se reduzca solamente a los géneros de oro, canela, elefantes*, cera, losa, clavo, pimienta, cambayas, lienzos pintados, chitas (¿chinitas?, es decir porcelana pequeña), zarazas, gasas, lampotes, mantas de Ilocos, seda floja y en rama, y los demás que no sean tejidos de seda, oro y plata". Se ordenaba que al año viajaran "dos bajeles de a 500 toneladas cada uno, prescribiendo el importe de su carga a la cantidad de 300,000 pesos y el retorno a 600,000 con las demás providencias que en él se expresan"
El asunto de las cantidades era muy debatido porque los comerciantes en Manila (que eran en realidad agentes mexicanos del comercio) tenían cuotas para llenar los barcos y desde la Ciudad de México alegaban dificultades para cumplir con dichas cuotas o, en ocasiones, consideraban que éstas eran muy limitadas. Un ejemplo es el traslado de loza  que es voluminosa y frágil y que, en términos de comercio era considerada de poca ganancia.

En el caso de la especiería se alega que una parte importante de la carga se queda en la Nueva España y no se registra, es decir, entra de contrabando, mermando la que se debe enviar a España.


"la pimienta, clavo y canela, que aunque se le haya informado a Vuestra majestad no la llevan los comerciantes de España en las flotas, que pasan a la Vera-Cruz, como se expresa en el real despacho; lo contrario manifiesta (...) el escribano real y teniente del Mayor de Minas, Registros y Real Hacienda, de orden del virrey de México, en que, con reconocimiento de los registros y certificaciones del cargue de los 17 navíos de flota, que comandó el teniente general don Fernando Chacón, con toda distinción manifiesta pasar el número de la canela de más de 170 737 libras (...) que omitieron anotar el peso; y la especería, debajo de cuyo nombre se contiene la pimienta y el clavo, de más de 70 986 libras sin comprenderse las balas, sacos, cajones y barriles, en que se halla dicha omisión. Exhorbitante cantidad, por la mucha que se gasta en la Nueva España, de la que se coge en (se desvía a) las provincias Chiapas y Tabasco."
Este ejemplo ilustra un viejo problema del abasto de especias asiáticas para satisfacer la demanda europea. Los españoles dejaron el monopolio de las especias a los portugueses, que preferían llevar los productos por la vía del oceáno Indico y bordeando Africa, lo que convirtió a Lisboa en el emporio de la especiería ibérica. Recuérdese que desde el siglo XVII la otra parte monopólica del mercado estaba en manos de los holandeses, que habían arrebatado las molucas a los españoles. En suma, por la vía de Manila no pasaban grandes cantidades, ni grandes variedades de especias, más que las tres fundamentales.

(las razones de España para ceder el monopolio de las especias a los portugueses son bastante complejas, pero existió un quid pro quo con el control del comercio de la seda).

Otro ejemplo temprano de esta "distribución de los mercados" es la descripción de 1640 escrita por el administrador Grau y Monfalcón, en el sentido de que Filipinas y los ciudadanos de Manila no obtenían ventaja o provecho de las Molucas, cuando todavía estaban en posesión de España, ya que representaban mas bien una carga administrativa y militar. Por ejemplo el preciado clavo de olor, Carpyophyllus aromaticus, originario de las Molucas llegaba en pequeñas cantidades a Manila , pero de ahi se destinaba a Malaca (puerto malayo en posesión de los portugueses) o Goa (en India, también en manos de los lusitanos).

De esta forma, el comercio fue relativamente pequeño e irregular. El historiador William Lyte Schurtz opina que pudo haber un acuerdo entre los holandeses y los comerciantes de Cadiz, enemigos entre ellos, pero en plena competencia con los comerciantes mexicanos, para que no se recurriese al comercio del Galeón de Acapulco, con lo que lograban que el precio de los productos fuera igual en Cadiz y en Batavia (el antiguo puerto de Jakarta, en posesión de los holandeses). En un momento dado los andaluces ofrecieron a Manila que si cortaba el trafico de la seda china recibiría como compensación el monopolio del tráfico de la especiería, propuesta que Manila no aceptó y en ello encontró el apoyo del Gobierno de Madrid".

Puede suponerse que la introducción de otras especias, con menos interés comercial que las tres mencionadas, fueron ingresando al mercado americano de manera paulatina y siempre acompañadas por la indispensable experiencia de quienes sabían emplearlas en sus propios guisos, pócimas y fragancias.
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* No he encontrado registro de importación de elefantes.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Itinerante

Próximamente una flotilla del Museo Naval de Acapulco zarpará en gira nacional hacia México D.F., Puebla y Veracruz, tomando el mismo camino que las mercancías que llegaban a Acapulco desde Asia en el Galeón de Manila, rumbo a Europa.


Este es el anuncio de una nueva iniciativa de Marcelo Adamo, creador y ferviente impulsor del pequeño museo que se encuentra en el puerto de Acapulco. 


Por décadas, la colección de modelos de barcos se ha ido ampliado y también los alcances del museo, pues ha salido a escuelas para mostrar las maravillas del galeón y así educar a los menores sobre una historia que es desconocida para tanta gente. La colección de réplicas de barcos, la biblioteca y el taller de miniaturas de barcos (de muy respetable tamaño) cumplen mucho más que una función lúdica, pues es el empeño por recordar la gesta marítima que se desarrolló en el Pacífico mexicano y que cruzó tantas veces el gran Océano Pacífico.


Ahora se propone llevar parte de esa experiencia a la antigua capital virreinal y al puerto que conectaba el comercio con la Carrera de la Indias, es decir, la ruta entre Veracruz, la Habana y Sevilla.



Explica el director del museo: contaremos cómo iremos poniendo "a son de mar" nuestros barcos para iniciar el viaje.


Enorhabuena. Lo estaremos esperando acá en el altiplano mexicano.



sábado, 3 de septiembre de 2011

Engranaje comercial

Plata americana, comercio asiático, manufacturas chinas. Todo ello involucra al galeón de Manila, pero cada vez se descubre de manera más nítida el nivel de intercambio entre culturas tan distantes en Europa, Asia y América, en el que operaron muchas fuerzas mercantiles ajenas a la voluntad de la Corona española. La peculiaridad de ese fenómeno globalizador que cabe resaltar aquí es la importancia adquirida por Nueva España, por su situación geográfica "a caballo entre dos mundos", que la proyectó, después de haber sido encontrada la ruta del tornaviaje por Urdaneta, en un puente entre dos continentes: Europa y Asia.

¨Por la ciudad de México pasaron todas las mercaderías que desde las islas Filipinas hacían llegar los comerciantes españoles a Europa, señala Gustavo Curiel. Por consecuencia, en los mercados, las tiendas y las ferias del virreinato, era posible adquirir objetos suntuarios procedentes de todo el orbe conocido. Las lujosas mercaderías, que eran enviadas al virreinato, hicieron que los comerciantes, que manejaron esta clase de objetos, se enriquecieran rápidamente. En este momento surgen tiendas especializadas como las de géneros de Castilla, China y de la Tierra¨.
¨Mucho se ha comentado de la multitud de ricos objetos que llegaban al virreinato en el galeón de Manila. Con el objeto de imaginar la variedad de piezas suntuarias que cada año arribaban a las costas de Acapulco, para luego ser transportadas a lomo de mula hasta la ciudad de México para su venta, se enumera a continuación algunas de estas lujosas mercancías. Conviene recordar que estos objetos fueron comprados en el Parián de Manila, y otros sitios del lejano Oriente, con la plata que dio fama y poderío a la Nueva España¨. 

He aquí una lista elaborada por el connotado investigador Gustavo Curiel sobre mercancias transportadas en las naos que venían de Filipinas:

arrimadores de estrado
abanicos
alcatifas o alfombras
bandejas de maque
biombos de laca dorada
atriles de maque
cajas de narra
escribanías de nogal
escritorios de narra
embutidos de marfil
escudillas de porcelana acubiletadas
flamenquillas
platones
frasqueras
juguetes de loza y vidrio
medias de seda
platos de porcelana
pliegos de papel pintado
vasos de unicornio
pulseras de perlas netas
aderezos de granates
tumbangas de metal
rodaestrados de maque y durados
sillas de mano de maque
sillas de madera
sartas de granates
tabernáculos

Veremos más tarde otras interpretaciones que nos hablan de un cargamento de los galeones más simple, destinado al consumo no suntuario, algodones, especias, ropa de todo tipo, cuerdas, láminas de metal. Sin embargo, lo que resalta a los ojos del investigador de la estética novohispana es la presencia de productos de delicada manufactura que perduraron en manos de familias acomodadas y que ahora podemos apreciar en los museos en América.
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Gustavo Curiel, Tránsito de obras suntuarias a la Nueva España reflexiones sobre el comercio artístico transmarítimo, en España y Nueva España: sus acciones transmarítimas. Universidad Iberoamericana, México, 1991, pp. 144-145

domingo, 28 de agosto de 2011

Diáspora y plata

El comercio entre pueblos de origen diverso se pierde en la prehistoria y es tarea de arqueólogos reconstruirlo. El impulso más notable es el intercambio fronterizo, que sustituye el conflicto, aunque en ocasiones lo genera (griegos, persas, árabes, indios, aztecas, incas). Pero en el siglo XVI estaba claramente delineada la práctica de comerciantes que se desplazaban hacia territorios ajenos y desde ahí ejercían el comercio transcultural, como los árabes en la India, cuyos asentamientos y redes comerciales fueron empleadas por los portugueses. Philip D. Curtin otorga particular relevancia a este tipo de comercio trashumante y lo define como diáspora comercial.

En este tipo de comercio, los encargados del intercambio se desplazan físicamente a países ajenos, generalmente a las urbes más importantes, aprenden el idioma local, las costumbres y las reglas comerciales imperantes. Sirven entonces como transferencias culturales (cross-cultural brokers), promoviendo el intercambio entre su propia cultura y la del país que los recibe. Pronto, estos comerciantes se distinguirán de aquellos que van y vienen desde su país de origen y en cambio prefieren establecerse permanentemente en el nuevo territorio, usualmente dominando redes de puestos comerciales.  Se cumple así el sentido de la etimología griega del término diáspora: la semilla que se esparce al viento para ser sembrada.


Dinámicas mercantiles de las comunidades de la diáspora china.

El concepto de diáspora es el más cercano a la realidad que operaba en los mares de China, desde la frontera norte con los estados vecinos de Corea y Japón, como en el sur, con los estados tributarios de Vietnam, Laos, Camboya y Siam. Grandes movimientos comerciales chinos en toda la región, unos ilegales, con prácticas de piratas, compartían el intercambio con un sinúmero de agentes de todos los origenes. En ese contexto, la presencia de europeos vino a complicar aún más el entramado de aquella región.

El elemento que daría fluídez al comercio fue la plata y la voracidad que China tenía por ese metal. Manel Ollé explica este fenómeno histórico de la siguiente manera:

Durante la primera mitad del siglo XIV, el precoz sistema del papel moneda introducido en el imperio chino desde siglo XI y consolidado por la dinastía mongol de los Yuan entró en crisis: la opción de usar en exclusiva papel moneda acabó por incentivar la aparición de plata en el mercado negro doméstico y su masiva proyección hacia los ámbitos de Asia interior y marítima, donde la plata era requerida como única moneda viable de intercambio por sus socios comerciales (subrayado mío). Durante las primeras décadas de la nueva dinastía Ming (1368-1644) se intentó reproducir el sistema monetario anterior, pero derivándolo hacia un sistema dual, en el que el papel moneda se reservó a las grandes transacciones y las monedas de cobre a las pequeñas. Sin embargo, a lo largo del siglo XV se produjo un significativo  avance del uso de la plata de procedencia japonesa como sustituto del papel moneda.
La consolidación definitiva de la plata como moneda habitual en todos los ámbitos -menos en el pequeño comercio reservado a las piezas de cobre- se produjo durante las últimas décadas del siglo XVI. La unificación de los diferentes impuestos en el llamado sistema de latigazo único (Yitiao Bianfa), constituido por un único impuesto en plata se generalizó en la década de 1570.
La parcial apertura de algunos puertos de Fujián al comercio exterior incentivó el flujo comercial con los dos ámbitos productores de plata: Japón y  Nueva España, a través de la intermediación portuguesa en el primer caso y a través del Galeón de Manila en el segundo caso. La plata se convirtió así en la moneda de uso en el comercio interior y exterior, en las embajadas tributarias -una de las principales vías de entrada de plata japonesa en China eran las embajadas coreanas- y en la recaudación fiscal y el pago a los funcionarios imperiales.

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Philip D. Curtin. Cross-cultural trade in world history. Trade diasporas and cross-cultural trade. Cambridge Press University, 1984. pp 1-11.

Manel Ollé, Comunidades mercantiles en conflicto en los estrechos de Taiwán (1624-1684), p 278

domingo, 21 de agosto de 2011

Escenario de conflicto

Hemos explorado hasta aquí la profunda interacción de China y Occidente con base en el intercambio de plata, sobre todo de procedencia americana, desde mediados del siglo XVI. La percepción europea sobre la importancia de China fue en aumento y en consecuencia el conflicto de los poderes europeos para controlar el comercio con el imperio oriental. Los primeros en llegar fueron los portugueses, con enclaves como Malaca (ocupada en 1511, en un conveniente punto en la ruta marítima que conduce hacia China) y luego el importante puesto comercial de Macao. Cuando los españoles aparecen en la zona, intentaron establecer puertos de avanzada en la costa de Fujián, uno conocido como El Pinal que tuvo corta vida. A la vuelta del siglo, los holandeses comenzaron a incursionar en la zona, con una actitud mucho más belicosa y eso motivó un virtual estado de guerra entre los europeos que mantenían el intercambio con China.

Por su parte, muchos españoles avecindados en la región alimentaban el sueño de invadir China. El historiador catalán Manel Ollé cuenta la historia de tales intentos de invasión encabezada por varios misioneros anclados en Filipinas en las dos últimas décadas del siglo XVI. Martín de Rada, Juan González de Mendoza y el jesuita Alonso Sánchez diseñaron, prepararon y estuvieron a punto de llevar a cabo una "invasión" española en China, entrando por las costas de Fujián. Sus planes consideraban factible tomar una parte del territorio de los Ming, con el apoyo de mercenarios japoneses.

Tales planes, que hoy se observan como sueños descabellados, enfrentaron dos barreras infranqueables antes de llegar a su culminación: Felipe II tuvo conocimiento de ellos en el momento de la derrota de la "Armada Invencible" en las costas inglesas, lo que a cualquiera le hubiera provocado el desánimo como para iniciar otra batalla en el otro lado del mundo. La segunda razón fue la oposición en el seno de la corriente misionera, principalmente por parte de los jesuitas que ya realizaban labor evangélica en China y quienes desalentaban el uso de métodos militares en el acercamiento con el gigante asiático. Prevaleció la prudencia y no se volvió a hablar de conquista en las décadas siguientes.

Lo interesante de este recuento es la conclusión sobre el equilibrio internacional que se consolidó en la región asiática, en el momento mismo de la instalación de los españoles en Filipinas, por precaria que hubiera sido. Con agudo realismo el historiador Manel Ollé señala:
"Al final resultó que no fueron los españoles de Filipinas quienes conquistaron China, sino fue al revés. Fueron los chinos los que sutilmente conquistaron Manila. Porque Manila acabó pronto convertida en una floreciente y mercantil ciudad China gobernada y liderada por una élite española. Pero en el siglo XVII fue ya una ciudad de 30,000- 35,000 chinos con unos pocos de centenares o miles de españoles, a lo sumo. Es decir, que el sueño de Empresa de China que conquistará el Imperio Celeste, dio paso a la realidad de un Galeón que fue surgiendo en la década de los años 80-90. Fue tomando fuerza y esta dinámica juncos que anualmente acudían a Manila cargados de seda, especias, porcelanas y todo tipo de abastecimientos para el día a día de la supervivencia de la colonia filipina que quedaban alejada de la metrópoli mexicana y con necesidad de cuerdas, de cera y de todo tipo de cosas".

La China marítima de la provincia del Fujian se encontraba comprometida en un proceso de apertura al comercio y diferentes puertos como Malaca, Brunei, Manila o Champa empezaban a recibir barcos. En 1615 la superintendencia de marina de Fujian publicó una lista de 115 productos de índole diversa sujetos a tasación. Es decir, que indicaban qué es lo que entraba por esta canal oficial de procesamiento de la navegación.

Esta lista fue posteriormente publicada en 1617 en el famoso libro de Tang Xie “Dong Xi Hai Gao” que significa “Informe de los mares del Este y del Oeste”. A través de ésta y otras listas es posible conocer las pautas de importación de las últimas décadas del imperio Ming; predominaban los productos relacionados con la farmacopea –cuernos de rinoceronte o de búfalos de agua, nidos de ave, caparazones de tortuga, aloes, aceites de alcanfor, sulfuro...– productos aromáticos, materiales para la decoración y los acabados de construcción, tejidos, pieles de animales, maderas nobles, minerales raros, manjares secos, semillas, granos... En realidad un tipo de comercio antiguo, podemos decir así, pero también dirigido a las élites.

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Manel Ollé, Comunidades mercantiles en conflicto en los estrechos de Taiwán (1624-1684).Universidad Pompeu Fabra

sábado, 13 de agosto de 2011

Arte barroco

Un buen consejo para acercarse al tema del arte es procurar alejarse de lo que podría ser el gusto personal, las preferencias subjetivas por un determinado período cultural. Esta paradoja abre una sana distancia frente a la fascinación que puede producir un texto, una mirada a la arquitectura, una escultura o un cuadro y, por supuesto, al encuentro con la música de un determinado período.

Nos guste o no el arte barroco, éste proporciona claves muy claras de interpretación histórica, política y económica, del período del que se ocupa este blog. A partir de la definición elaborada por el historiador Werner Weisbach, que coloca el arte barroco como un instrumento de la política de la iglesia católica para contrarrestar el desafío de la cultura protestante en Europa, es ampliamente aceptado el sólido vínculo que existió entre la Contrarreforma y las expresiones barrocas del siglo XVII y hasta mediados del XVIII. 

En esta relación es posible distinguir al menos dos elementos: el papel de la Compañía de Jesús como actor central en la estrategia de defensa del Papado frente al embate del protestantismo, y el ingenio utilizado para impulsar las expresiones artísticas dentro de los objetivos religiosos.



Pero,  ¿por qué abordar este tema en un blog sobre la relación transpacífica? Porque el encuentro cultural que involucró de manera integral a Europa con América y Asia tuvo algo más que rasgos barrocos. Ya hemos visto aquí expresiones propias de aquella época, el temor a la muerte por ejemplo en el mar; las aportaciones al lenguaje como resultado de la aparición de nuevos objetos y sujetos; la música como interpretación/traducción entre culturas lejanas. El barroco constituyó el marco cultural del encuentro en aquella primera globalización. Se desplegaron toda suerte de herramientas culturales para ampliar la mirada del mundo, con el propósito de abarcar a todo el planeta.





La Compañía de Jesús definió sus objetivos a través de la defensa del poder terrenal de la iglesia católica y de su papel central en la vida de todo el mundo conocido, Europa, así como en los espacios recién descubiertos en América o en Asia. La centralidad de la iglesia en la vida de Europa implicaba un acercamiento del ritual cristiano, renovado después del Concilio de Trento, para acercar a esa iglesia a la vida cotidiana de sus fieles. Es pues un reconocimiento de la necesidad de renovación.

Lo anterior fue trasladado conscientemente para ofrecer una imagen más elevada y precisa en el sentido artístico, que se tornara atractiva para la población; una pedagogía religiosa. En ese medio representativo destacarían la pintura y la música.


En el sentido contrario, la demanda de arte religioso en América y en Europa incentivó la elaboración de exquisitas piezas por parte de artistas asiáticos, con técnicas y materiales de aquellas latitudes.  
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Weisbach, Werner, El Barroco, arte de la Contrarreforma, Madrid, Espasa-Calpe, 1948.
Foto del blog Vamos al Bable dedicado al Museo Nacional del Virreinato, México.


Evangelizar está en chino




El Evangelio escrito por el padre Gerónimo Nadal (1507-1580), jesuìta, fue traducido al chino e impreso profusamente con la técnica de placas de madera entintada, gracias al esfuerzo de propagación del padre Giulio Aleni (1582-1649).

sábado, 6 de agosto de 2011

Postales

A lo largo de siglos, la adormecida Europa medieval mantuvo una percepción limitada de China; limitada y a la vez maravillada. A ella contribuyó, rompiendo moldes, el propio Marco Polo que sembró en el imaginario colectivo europeo la semilla de la curiosidad hacia el Oriente. Su fuerza provenía de una experiencia propia vivida durante años en el imperio chino, pero que fue tomado en un principio como un recuento plagado de falsedades. El libro de Marco Polo fue conocido en su época como el Millón,,, de mentiras. Viajeros europeos en Asia, desde el siglo XII al XVI, completaron el cuadro con sus propios relatos fragmentados, verdaderas postales, que tenían como propósito reforzar sus pre conceptos religiosos de superioridad cultural europea frente a Oriente.

Otra vertiente, apuntada por el historiado catalán Manel Ollé, es que gran parte de las descripciones de China y Oriente en general, eran resultado de ¨un proceso de interacción marcado por la restricción de ámbitos sociales e institucionales¨. Aquellos viajeros realizaban un ¨inventario limitado a las zonas visitadas, (por) períodos de contacto limitados, así como por (su) incapacidad de compresión completa de los códigos comunicativos y culturales¨.

En algunos casos encontraremos datos que no provienen directamente de la observación inmediata en la región marítima del sur (de China) sino que fueron captados por los ibéricos del siglo XVI en sus ciudades de avanzada colonial (Macao-Cebú-Manila). Se trata sin embargo de testimonios en ocasiones confusos y casi siempre limitados y parciales.

Un gran cambio se suscitó con la presencia más permanente de los misioneros, sobre todo jesuitas, que abrió una nueva época de comprensión.

En el momento en el que los padres jesuitas Matteo Ricci y Michele Ruggieri acceden, a través del conocimiento de la lengua china, a la lectura de los registros históricos, institucionales, filosóficos etc. se abren las puertas a un nuevo paradigma de PERCEPCION que dará sus frutos durante las primeras décadas del siglo XVII (...y que) representa un cambio cualitativo. A pesar de todo, no deja de incorporar profusamente datos provenientes de la imagen ibérica del siglo XVI y, en cuanto a difusión, no eclipsa el impacto intelectual de la obra de Juan González de Mendoza, que gozará aún durante el siglo XVII -aunque ya no en el siglo XVIII- de una amplia repercusión a partir de nuevas reediciones y traducciones a diferentes lenguas.

¨China fue durante las primeras décadas de presencia española en Filipinas un objeto de deseo misional, imperial y comercial¨ apunta el historiador.

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Manel Ollé, Comunidades mercantiles en conflicto en los estrechos de Taiwán (1624-1684), Revista de Historia Económica (second series) pp. 271-297, Universidad Carlos III de Madrid, 2005.

martes, 19 de julio de 2011

Concierto


El clavecinista Santiago Álvarez extiende una cordial invitación a un concierto especial, el próximo 14 de septiembre en el Foro Rodolfo Usigli. Suena interesante. "Tocaremos un programa de música barroca alemana y española (Sturm und Drang) con oboe barroco, oboe d´amore, traverso, violoncello y clavecín."