sábado, 27 de junio de 2009

La expedición Legazpi Urdaneta


Los españoles prosiguieron sus intentos por atravesar el Oceáno Pacífico...

En 1559, desde España se despachó la orden para que el entonces virrey Luis de Velasco organizara una nueva expedición hacia el Poniente. Se decidió poner al frente de esa misión al prestigioso capitán Miguel López de Legazpi, para comandar a los cuatrocientos hombres de la misión: doscientos soldados y doscientos de mar y de servicio.

Lo interesante del caso es que pusieron como piloto de la nave a un fraile agustino de mucha edad, el padre Andrés de Urdaneta, pero quien a los 17 años había acompañado a la expedición de Loaysa y había adquirido amplios conocimientos de navegación y “cosmografía” como se decía entonces. Urdaneta fue un promotor fundamental ante la corte española para que se realizara una nueva expedición a Filipinas, señalando que según sus propias observaciones era posible regresar por el mismo camino, desde Asia hasta México.

Se construyeron cuatro naves en el puerto de La Navidad, en Nayarit, que quedaron listas hacia el fin del año. Por desgracia, don Luis de Velasco murió el 31 de julio de 1564 sin ver concluído este proyecto. El Virrey se había entendido muy bien con el padre Urdaneta y ambos eran del parecer que para evitar el conflicto entre los reinos de Portugal y de España la expedición debía colonizar los inciertos terrenos de Nueva Guinea y de las tierras de Australia.

Las crónicas de la época señalan lo siguiente:

“Se juntó la tripulación para salir de puerto el 29 de noviembre de 1564, vísperas de San Andrés, santo patrono de Urdaneta, no sin antes confesarse y comulgar. Se hicieron a la vela el día de su santo en el año de 1564, invocando al Santísimo Nombre de Jesús de quien el general Legazpi era devotísimo, y había servido en su cofradía en México.
(…) Como el propósito del viaje era irse derechos al archipiélago de las Filipinas, los navegantes trataron desde luego de subirse a los grados necesarios, y ordenó Urdaneta se fuese subiendo a trece grados, teniendo conocimiento de que Villalobos en el viaje anterior navegó en los diez grados por lo que nunca pudo subir a las Filipinas. Navegaron pues en altura de trece grados y luego quiso nuestro Señor que desde el nueve de enero comenzaran a descubrir islas pequeñas. De este modo fueron descubriendo isletas, hasta que el 22 de enero descubrieron trece juntas, donde surgieron y desembarcaron y tomaron posesión de ellas por el rey nuestro Señor” (1)
Llegaron a Filipinas cuarenta años después que Magallanes y lograron establecer una cabeza de playa en aquellos territorios.
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(1) Historia de la Provincia de San Nicolás de Tolentino, de Michoacán, de N.P. Don Agustín en el tiempo que fue una con la del S. Nombre de Jesús de México, por Fray Diego de Basalenque, Edición Conaculta, México, 1989.

Monje y Marino, la Vida y los tiempos de Fray Andrés de Urdaneta, por Mariano Cuevas, S.J., Galatea, México, 1943.

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