miércoles, 2 de septiembre de 2009

Portugueses en India 3

La respuesta de los competidores locales ante la presencia portuguesa tomó variados matices. A pesar del control militarizado que impusieron los europeos, las diásporas comerciales continuaron activas, con o sin permiso portugués.

Los comerciantes asiáticos se siguieron encontrando con los lusitanos en muchos puntos, incluyendo Goa, donde los europeos eran lógicamente minoría. En algunos casos eran residentes, enlazados con comerciantes viajeros que hacían escala temporal en las costas indias. Como se ha señalado, los portugueses mostraban en todo momento su rechazo a los musulmanes (que operaban en India varios siglos antes), pero siguieron actuando en el mismo espacio y con las mismas redes comerciales, en África, Persia, Arabia y al sur de Goa, en la costa Malabar.

Las comunidades hindu y jaina se concentraban en Gujarat, aunque provenían también de otras zonas de la India. Su comercio consistía principalmente en el abasto local de comida, textiles y artesanías, aunque también comerciaban productos de Bengala, al otro lado del continente, y mercancías árabes, persas y chinas, por lo que se acoplaban bien con los colonos extranjeros.

En los enclaves portugueses en India se estimaba en 1546 que vivían alrededor de 30,000 gujaratis, comparados con los 10,000 portugueses que habitaban esas pequeñas ciudades. Pero el balance principal se encontraba en la esfera regional que circundaba el comercio en India. En el estratégico puerto de Hormuz, a la entrada del Golfo Pérsico, también bajo control portugués se calculaba que en 1600 el 17 por ciento de los residentes eran portugueses, comparados con 10 por ciento de indios cristianos e indo-portugueses, 27 por ciento hindu, 7 por ciento judíos y 40 por ciento musulmanes. La mayoría de los hindu y algunos de los musulmanes provenían de Gujarat, en control del comercio entre India y Persia (1).

En la década de los setenta del siglo dieciséis el comercio gujarati triplicaba el ingreso total de los portugueses en toda Asia, aunque muchos de esos comerciantes del subcontinente indio aceptaban pagar la tutela europea bajo el sistema de cartazes, es decir, obtenían suficientes ganancias como para pagar a los lusitanos y seguir realizando su comercio. A la llegada de los holandeses e ingleses, los comerciantes gujaratis seguían jugando un papel central en el intercambio regional.
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Philip D. Curtin, op.cit. p145-147
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