domingo, 24 de enero de 2010

Marinero que se fue a la mar

Toda la vida es un mar, escribe Pietro Metastasio (1698-1782) en un aria de la ópera La Olimpiada (1735), de Antonio Vivaldi (1678-1741). Con ello resume una completa interpretación barroca de los infortunios del alma y del mar.

"De las locuras diversas, de las que el mundo está lleno, ¿quién podrá negar que la locura mayor en cada uno es el amor? Somos naves abandondas en gélidas olas; impetuosos vientos nuestros afectos son; cada placer es un escollo; toda la vida es un mar. Vela por nosotros la razón como un timonel, pero se deja llevar también por las olas del orgullo".

Una estupenda interpretación de la soprano Simone Kermes, que parece más fiera que el mar.



Tra le follie diverse,
De quai ripieno é il mondo
Chi puó negar, che la follia maggiore
In ciascuno non sia quella d´amore?
Siam navi all´onde algenti
Lasciate in abbandono;
Impetuosi venti
I nostri afetti sono,
Ogni diletto é scoglio;
Tutta la vita é un mar.
Ben quai nocchiero in noi
Veglia ragion; ma poi
Pur dall´ondoso orgoglio
Si lascia transportar.

En inglés dice:

Among the various follies
which fill the world
who can deny that the greatest folly
in each one of us is that of love?
We are ships abandoned
to the icy waves;
our affections are raging winds;
every pleasure is a reef,
all life is a sea.
Reason keeps watch in us like a steersman;
but then
it too is carried away
by surging pride.


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