Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

lunes, 1 de abril de 2013

El Galeón de Manila: precursor de la globalidad

El Instituto Cervantes de Pekín, junto con la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y el Centro de Estudios Extranjeros de la UNAM en China, promueven una mesa redonda el próximo 10 de abril en la sede del Instituto en Pekín con el tema ariba citado.

Participan cuatro destacados investigadores sobre el tema de la ruta comercial que comunicó a España, el continente americano y China. Dice la invitación que la "Nao" se revela como el primer ejemplo de globalización entre los tres continentes; con un papel fundamental en el acercamiento y conocimiento de China y su cultura al mundo occidental.

El miércoles 10 de abril, a las 19:00 hrs. disertarán sobre el tema: Manel Ollé, Carmen Yuste, Kai Zhang y Guo Ping Jin.


http://pekin.cervantes.es/FichasCultura/Ficha87579_64_1.htm

viernes, 29 de marzo de 2013

Ciclo de Conferencias



Del 3 al 6 de abril se realizará en el Instituo Cervantes de Shanghái, China, un ciclo de conferencias titulado Los orígenes de la globalización: El Galeón de Manila. Contribuyen a este esfuerzo los consulados de México y Filipinas en Shanghái, y las universidades Pompeu Fabra (Barcelona) UNAM (México) y el Ateneo de Manila. El ciclo incluye a cuatro especialistas internacionales que hablarán sobre la ruta comercial entre la Nueva España y Filipinas, su impacto en la cultura en China y Filipinas, y las conexiones con América y Europa en lo que se denomina la primera globalización del mundo, en los siglos XVI y XVII.

  •  “Introducción histórica al Galeón de Manila”, a cargo de la Dra. Dolors Folch, profesora emérita de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, miércoles 3 de abril.
  • “El galeón y la cultura filipina”, a cargo del Dr. Fernando Zialcita, profesor de la Universidad Ateneo de Manila, jueves 4 de abril.
  • “El impacto del Galeón en la dinastía Ming”, con el  Dr. Han Qi, profesor de la Universidad Nankai de Tianjin, viernes 5 de abril.
  • “Nueva España, el cabo americano del Galeón de Manila”, ofrecida por la Dra. Carmen Yuste, profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México, sábado 6 de abril.
El propio sábado 6 de abril el ciclo concluye con una Mesa Redonda moderada por el Dr. Carles Brasó Broggi, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya.

martes, 26 de marzo de 2013

Geólogos 2

En apretada síntesis, los investigadores Anne-Marie Desaulty y Fancis Alberede explican las tendencias inflacionarias en Europa motivadas por el descubrimiento y explotación de minerales en América a partir de 1515; un ciclo largo que duró cerca de 150 años. El elemento central, según diversos historiadores citados en su ensayo, fue la enorme demanda china de plata desde mediados del siglo XVI, lo que llevó a la búsqueda de nuevas fuentes de abasto del preciado metal en América. Hemos tratado este tema con anterioridad por las consecuencias que tuvo en el equilibrio económico mundial e incluso en la inestabilidad política de China a finales de ese siglo.

El aumento de la demanda de plata incentivó el desarrollo de técnicas que permitían incrementar la producción de metales y obtener mejor calidad del producto en América. Actualmente se acepta que a esa demanda global de plata contribuyó la propia China, lo que tuvo por consecuencia una intensificación de la exploración minera en México y Perú, redujo los costos de producción y condujo a una verdadera Revolución de Precios en Europa.



La novedad en todo esto es que, con el estudio del contenido de plata en las monedas del norte europeo se determina que la proporción del metal blanco de origen peruano era menor que el proveniente de la Nueva España. Tal estudio se realizó en monedas acuñadas desde el reinado de María Tudor (1516-1558) hasta  Carlos I Estuardo (1600-1649).


Se calcula que en el período de 1526 a 1670 el volumen de moneda en circulación en Inglaterra aumentó diez veces, de 1.4 millones de libras  a 14 millones de libras en el año 1670. En ese período, las importaciones de plata ascendieron también de unas 600 mil libras (entre 1559 y 1561) a 4 millones de libras en 1670. En ese periodo se siguieron utilizando en la acuñación de monedas las fuentes europeas tradicionales de plata de Alemania (Sajonia, Bohemia y el Tirol) y España, entre otras. 


El ensayo revisó estudios previos sobre la producción y comercio de lingotes de plata (bullions), registros oficiales del comercio del metal, que debe ser considerado también como una mercancía, y estudios sobre el efecto de la introducción de plata en la economía europea en aquella época. Queda pendiente por dilucidar muchos factores, como el contrabando, los saqueos realizados por corsarios ingleses a puertos americanso y a la flota española, el ritmo con el que el metal era incorporado a la circulación monetaria, por citar algunos ejemplos. Lo importante es que el análisis isotópico de diversidad de monedas inglesas en ese lapso muestra un bajo contenido de plata producida en Sudamérica y en cambio un componente en aumento de la plata mexicana, lo que obliga a cuestionar concepciones anteriores y a preguntar hacia dónde se destinaban las exportaciones peruanas de plata.



En términos generales, la localización geográfica de la producción de plata en América determinó las rutas de comercio y estableció patrones regulares de abasto a diversos mercados mundiales. De esta forma, el metal producido en el centro de México, Zacatecas, Guanajuato, tenía su salida a través de la Ciudad de México y el puerto de Veracruz, en el Golfo de México, y de manera natural se destinaba hacia Europa. En cambio, la plata producida en Perú-Bolivia sólo tenía como medio de salida el océano Pacífico y de ahí a Acapulco, o también con mayor dificultad a través de Panamá como única ruta práctica hacia el Atlántico. Alentado por la demanda asiática del metal blanco, la producción en Sudamérica se desvió de manera natural hacia el oeste, con rumbo a Filipinas y de ahí al resto de Asia.


Los autores señalan que "la extracción y el comercio de plata, aunque estaban fuertemente fiscalizados, estaba en manos privadas; a la luz de la evidencia isotópica, la plata de México parece haber sido utilizada para adquirir mercancías de Europa, principalmente mercurio para el amalgamiento y esclavos de África, que eran la demanda principal de esas minas.  En contraste, la plata extraída del Virreinato del Perú, en particular de El Potosí, se destinó a comprar principalmente bienes chinos, incluyendo oro, que era parcialmente revendido en los mercados europeos."

La incógnita principal reside en el monto de metálico que fue transferido, en tanto que las múltiples prohibiciones a ese tipo de comercio hacen pensar que las cifras oficiales no muestran la realidad de los embarques realizados. La clave propuesta por los investigadores para el análisis del origen de la plata que circulaba en Europa en el siglo XVII abre la posibilidad de continuar estudiando la circulación de moneda de plata también en el terreno asiático, con nuevas herramientas técnicas para la historia, a fin de saber el origen y destino que tuvo esta producción americana.

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Ann-Marie Desaulty, Francis Albared. Cooper, lead, and silver isotopes solve a major economic conudrum of Tudor and early Stuart Europe. Geology, publicado en línea el 6 de noviembre de 2012. La primera pertenece la la Ecole Normale Superieur, Université de Lyon, Francia.y el segundo al Department of Earth Science, Rice University, Houston, Texas.

sábado, 23 de marzo de 2013

Geólogos al rescate

La revista Geology publicó en noviembre de 2012 los resultados de un estudio elaborado por Anne-Marie Desaulty y Francis Albarede sobre la composición química de monedas acuñadas en el Inglaterra en el siglo que corre de 1550 a 1650, en los tiempos de las dinastías Tudor y Stuart. El estudio de los componentes de cobre, plomo y plata arroja un resultado sorprendente: la proporción de plata peruana es mucho menor que la plata procedente de la Nueva España. 

¿Qué significa esto? Que existió una transferencia mayor de lo que se pensaba de plata producida en Sudamérica hacia el comercio con Asia y en particular a China, probablemente por medio de contrabando, mientras que la plata novohispana es la que llegó a España y después a los demás países europeos, sobre todo Inglaterra y Holanda. 


Por largo tiempo se ha considerado que la implacable inflación (aumento de precios) que sacudió a Europa en un ciclo largo de 1515 a 1650, se debió a la afluencia de plata de México y el Virreinato del Perú (hoy Bolivia), el crecimiento de la población europea, y la disminución del precio de mercado de la plata. 



El Potosí era la fuente de riqueza más grande jamás soñada por los conquistadores


Los geólogos, de la Université de Lyon y de Rice University, realizaron un complejo análisis del contenido de plata, cobre y plomo en las monedas acuñadas en Inglaterra durante el período de los Tudor y en la primera etapa de los Estuardo. El informe contiene información técnica sobre los isótopos en las aleaciones de esas monedas, una especie de ADN de su contenido.  Lo que logran demostrar es que las acuñaciones inglesas muestran un predominio de la plata de Europa y México,  en contraste con una contribución espectacularmente pequeña de plata proveniente del Virreinato del Perú. 



Esta observación contrasta con el registro disponible de la producción de metales en las minas de América. De ahí la pregunta: ¿hacia dónde se destinó la plata producida en el  Potosí? Esta observación indica que la plata exportada por México se dirigió hacia el este, mientras que la plata de Potosí fluía hacia el oeste. Sin embargo, la investigación contradice la opinión convencional sostenida por siglos de que la ruta del Pacífico salía casi únicamente desde México. Aquí queda la duda de compaginar este tipo de hallazgos con un estudio riguroso de los volúmenes transportados, una tarea que deberán emprender nuevos historiadores.


El análisis realizado por los geólogos pone en evidencia que había una ruta Potosí-China, probablemente de dimensiones mayores a las que se pensaban. Sin embargo, este comercio se realizaba en contra de múltiples edictos que estrictamente prohibían el intercambio de plata peruana por mercancías asiáticas, como hemos mencionado en este blog. Estaríamos entonces ante uno de los fenómenos de contrabando más grande jamás registrado en la historia, sumado a la corrupción gubernamental y al ocultamiento propiciado por una amplia cadena de intereses privados.

Seguiremos sobre el asunto.
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Anne-Marie Desaulty y Francis Albarede.  Copper, lead, and silver isotopes solve a major economic conundrum of Tudor and early Stuart Europe. Revista Geology, Sociedad Geológica Americana, Noviembre de 2012.

sábado, 9 de marzo de 2013

El primer clavicordio en China

Este fin de semana, los artistas mexicanos Horacio Franco, flauta, y Santiago Alvarez, clave, ofrecieron dos  magníficos conciertos en Pekín; en la Ciudad Prohibida y en Yihu 8, la antigua universidad chino-francesa. El evento podría parecer simplemente un acto rutinario de promoción cultural, pero la atmósfera de la música barroca en los recintos chinos obliga a pensar en la extraordinaria actividad realizada hace cuatrocientos años por los misioneros europeos para hacer llegar su visión del mundo hasta el centro del poder imperial chino. En el propio palacio del emperador se tocó música europea, con un clavicordio traído desde los confines del mundo.

¿Cómo fue posible introducir en aquella época ese instrumento, con qué motivos, quién lo intentó?




A fin de octubre de 1599, mezclados entre comerciantes portugueses, el misionero jesuita Diego de Pantoja, aprovechando la oportunidad de una gran feria celebrada en la ciudad de Guangzhou, entró de incógnito en China. Lo guiaba el padre Lazzaro Cattaneo, estacionado en Macao,  junto con otros jesuítas que estarían destinados a jugar un importante papel en Asia.

Portaba diversos regalos desde Macao encomendados por el padre Matteo Ricci jefe de la misión en China con el propósito de acercarse a la corte cen Pekín: dos relojes, un grabado al aguafuerte del Palacio San Lorenzo del Escorial, recientemente terminado en España, cuadros en los que se mostraba el modo de vestir de los soberanos europeos, un retrato de la Virgen con el Niño, y otros dos con Santa María Maggiore y El Salvador. También se incluía un clavicordio. 


"Matteo Ricci, por su profundo conocimiento de la sociedad china y por la gran inclinación que sentía la alta sociedad china por los objetos exóticos extranjeros, previó que si se lograban ofrecer regalos occidentales al Emperador Wan Li, sería muy posible que éste, por curiosidad, quisiera apreciar la gracia de este instrumento musical extranjero. Por eso, consideró que, antes de entrar en Beijing, debía haber algún jesuita que supiera tocarlo".

Cabe mencionar que la Compañía de Jesús había establecido en sus inicios la eliminación del coro y la ejecución musical tradicionales durante la celebración de la misa, con objeto de evitar la distracción de los creyentes y, a la vez, distinguir a la Compañía de otras órdenes religiosas. Sin embargo, teniendo en cuenta la situación especial de China, Matteo Ricci tomó la decisión de servirse de la música occidental también como medio de evangelización, pero como él "no tenía facilidad para la música, propuso entonces que Pantoja aprendiera la técnica de ese instrumento musical y la teoría de la armonía de Cattaneo, experto en clavicordio y en armonía. Pantoja aceptó con gusto esta proposición y comenzó su aprendizaje que duró cuatro meses".






El clavicordio europeo entregado al emperador Wan Li "era un instrumento musical con cuerdas de acero, que se ubicaba sobre una mesa. Su registro tenía cuarenta sonidos, con tres octavas de Do bajo para arriba, más un intervalo de cuarto grado (...) Como el Emperador Wan Li deseaba conocer las propiedades de este instrumento musical, envió a cuatro eunucos músicos para que aprendieran de los sacerdotes la técnica de su interpretación (...)

 "Entonces Pantoja hizo valer su recién adquirida habilidad y se desplazó diariamente a palacio para dar clases. Como el resultado del aprendizaje iba a determinar el porvenir de los cuatro músicos, éstos mostraron sumo respeto hacia su maestro. Así pues, antes de comenzar las clases, los cuatro alumnos insistieron en celebrar una ceremonia de salutación hacia el nuevo maestro, en la que rogaron al padre Pantoja que les enseñara pacientemente y que no se mostrara contrariado si aprendían con lentitud. Luego, hicieron lo mismo ante el clavicordio como si éste fuera un ser humano. El aprendizaje duró más de un mes"

La obra misionera continuó a lo largo de otros dos siglos y ya hemos narrado aquí el trabajo realizado en la corte china en los siglos XVII y XVIII. Seguiré buscando información sobre este propósito misionero de influir a los jerarcas chinos por medio de los sentidos.
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Zhang Kai. Diego de Pantoja y China. Un estudio sobre la "Política de Adaptación de la Compañía de Jesús". Editorial de la Biblioteca de Beijing (Pekín),  China, Noviembe de 1997. Traducción al español: Tang Baisheng y Kang Xiaolin. pp. 41, 43 y 55.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Nuevo libro de historia

Enrique Semo, fundador de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, considera que “los historiadores no debemos trabajar sólo con el pasado, sino con el futuro, porque si bien la historia tal cual no se repite, enseña muchas cosas. Al escribir un libro de historia se escribe al mismo tiempo uno de esperanzas, de visión del futuro.


“Una historia que no es concebida como una relación dialéctica entre pasado, presente y futuro es limitada. La historia que busca verdades en el pasado y en el presente puede ilustrar las diferentes posibilidades que entraña el futuro".

El doctor Enrique Semo acaba de publicar un nuevo libro: México, del antiguo régimen a la modernidad. Reforma y Revolución, coeditado por la UNAM  y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. 


En su larga carrera como investigador y docente ha formado a generaciones de historiadores en el área económica. Un trabajo fundamental es Historia del capitalismo en México, uno de mis primeros estímulos intelectuales. Gracias doctor Semo.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Nueva Corónica

Nueva época de la revista peruana de historia Nueva Corónica, publicada por la Escuela de Historia de la Universidad Mayor de San Marcos. Será un portal para dar a conocer las investigaciones que se desarrollan en Perú y en el mundo, con una visión plural y amplia.

El título hace referencia a la obra de Felipe Guamán Poma de Ayala, denominada Primer Nueva Coronica y Buen Gobierno, con la grafía antigua, en forma de carta dirigida al Rey de España, alrededor de 1615. Las ilustraciones muestran los abusos cometidos contra la población indígena del Virreinato.

La revista incluirá foros de discusión, entrevistas, artículos de investigación, ensayos críticos, comentarios historiograficos y reseñas de libros.

Es de acceso gratuito.

Felicidades.

domingo, 17 de febrero de 2013

La ambición como empresa

El nombramiento de Garcia Hurtado de Mendoza como octavo Virrey del Perú, Gobernador y Capitán General en 1588 fue tomado por los comerciantes de Sevilla como un signo de esperanza de que establecería un control sobre las transacciones de plata americana y mercancias asiaticas que comenzaban a desordenar la economia española. Tales esperanzas, compartidas por la propia Corona, se fundaban en que el joven virrey tenia experiencia previa en America. 

Sin embargo, los planes del nuevo Virrey eran completamente diferentes, pues el mismo año de su llegada a Perú fraguó un ambicioso negocio para enviar un navío a China, utilizando dinero de la Corona, para adquirir productos asiáticos. En efecto, su estancia previa en América y sus conexiones en Europa, Asia y el nuevo continente lo hacían aparecer como un eficiente representante del Imperio. Sin embargo, su experiencia y recursos fueron utilizados para maquinar una acción que parecía impecable únicamente a los ojos del nuevo gobernante. Proponía el arribo de tres o cuatro navíos anuales desde China a Perú, a los que se les cobraría almojarifazgo, impuesto aduanero que hoy se conoce como arancel, que podría ayudar a costear los gastos de la administración imperial en el remoto reino del Perú.


En España, la decisión del Virrey fue mal vista tanto por la Corona como por los comerciantes de Sevilla. En México se observó con recelo la posibilidad de que Perú iniciara el comercio directo con Asia y en Oriente se generó un ambiente de duda sobre el manejo poco transparente de enormes sumas de dinero peruano. 

La coartada era demasiado parecida a la que utilizó el gobernador de Filipinas Gonzalo de Ronquillo pocos años antes, contraviniendo la prohibición del comercio entre las islas y Perú. En noviembre de 1590 firmó un asiento, contrato, con algunos funcionarios reales, comerciantes peruanos y testaferros a modo, para adquirir artillería y metal de cobre en Asia... además de mercaderías chinas necesarias para habilitar su casa. Informó a la Corona hasta el 28 de diciembre de 1590, cuando ya había zarpado la nave, con una cuantiosa cantidad de plata peruana que sobrepasaba con mucho las aludidas necesidades de cobre y  artillería. 

El contrato firmado con sus socios protegía el negocio de la importación de productos asiáticos hasta el punto de que no sería permitido registrar las mercancías que llegaran a Perú. De esta forma, los impuestos a la importación se cobraría sin conocer el valor y volumen de la carga, y serían deducidos de los gastos por la importación de artillería y cobre. Negocio redondo en manos del mismo administrador virreinal.

Para completar el cuadro, maniobró para que el navío llevara a dos jesuítas, un padre Leandro Felipe y un hermano Gonzalo de Belmonte, para que acompañaran espiritualmente a la tripulación. Ambos serían sin embargo piezas fundamentales en los resultados del desventurado viaje.

Fernando Iwasaki Cauti, quien describe con todo detalle los preparativos y resultados de esta empresa, cuenta así el desarrollo del asunto:

La nave debió arribar a Macao a mediados de 1591, donde fue embargada por las autoridades portuguesas. Esta contingencia debió ser prevista por el marqués de Cañete, ya que en esos trances quedó demostrado que Leandro Felipe no había atravesado el Pacífico solamente para dar asistencia espiritual a los mercaderes peruleros. Una carta del visitador de la Compañía (de Jesús) en el Japón, nuestro conocido Alessando Valignano, revela cuán grande era la autoridad del padre Felipe y cuán diligentes podían ser los jesuítas del Oriente con sus hermanos de Occidente.
Rastro plateado

Los tripulantes de la nave fueron detenidos y enviados a la India (primero a Yemen y luego a Goa) pero los fondos se quedaron en Macao escondidos, alrededor de cien mil ducados con los jesuítas y otros cien mil en manos de los enviados religiosos del Virrey del Perú. Rápidamente los recursos entraron a la caja de la Compañía y circularon por medio de préstamos al comercio en China y Japón. Ya hemos hablado de la gran habilidad jesuíta para incrustarse en el comercio de plata y seda en Oriente.

‟Así, las deudas y obligaciones de la orden ignaciana empezaron a pagarse con la plata peruana, y hasta algunos sacerdotes aprovecharon la ocasión para hacer sendos negocios gracias a los préstamos y los beneficios de la usura” señala Iwasaki Cauti.

Para los misioneros jesuítas, que estaban enterados de todo, desde Roma a Madrid y Lisboa, la India, México o Perú, el asunto era plenamente conocido y resultó ventajoso para aliviar problemas de caja. Todo quedó registrado cuidadosamente en largas cartas de Valignano al padre Acuquaviva. El visitador jesuíta no tenía empacho en admitir ‟haber hecho para bien de la Compañía de Japón lo que tengo hecho, aunque me llamen por ésto mercader.”



‟Hacia mediados de abril de 1597 y al cabo de siete años por parajes orientales, Leandro Felipe y Gonzalo de Belmonte iniciaron su proceloso regreso al Perú después de haber dejado un rastro plateado por China, Malaca, Yemen, Japón y la India.” Regresaron por cierto en un barco que transportaba esclavos, siguiendo la infame ruta de Calicut, Cochín y Colombo. Ellos mismos contaban con ocho esclavos negros que tenían a su servicio, algo aparentemente normal para dos misioneros cargados de plata, sedas y  y especies.

Esperaron en Manila casi un año para tomar el galeón a Acapulco y después hacia El Callao.

El Marqués de Cañete recuperó su dinero varios años más tarde, por parte de Leandro Felipe. La Corona española instruyó al visitador del Perú, licenciado Bonilla, para hacer una averiguación sobre la nave, quien dejó por escrito un memorial al Rey en el que explica la mecánica para defraudar a la propia Corona. Sin embargo, no hubo castigo para el bien conectado Virrey.

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Iwasaki, Ibidem. Los negocios del marqués: plata y jesuítas del Perú. pp 181-223.

sábado, 9 de febrero de 2013

Catedral de Pekín

Hoy se festeja en China el Año Nuevo Lunar. Millones celebran en familia comiendo ravioles y lanzando bengalas y petardos. La noche se llena de luces y un ruido ensordecedor revive una tradición milenaria. 

En esta fría mañana de febrero he visitado la Catedral del Sur, fundada en 1605 pot Matteo Ricci y Diego de Pantoja, misioneros jesuitas que lograron penetrar el infranqueable imperio chino durante los últimos años de la dinastía Ming (1368-1644).


La construcción que ahora se erige al suroeste de la Plaza fue construida en 1904. Dos edificios anteriores fueron demolidos por su decadencia o por las campañas contra los extranjeros. 



La increíble historia de la primera misión jesuíta está llena de misterio y controversia, por la capacidad de aquellos pioneros en el aprendizaje del idioma y la cultura china y, bajo el concepto de la adaptación, la habilidad para establecer un diálogo entre el cristianismo y el confucianismo. En pocos años lograron grandes avances en su obra misionera y también el rechazo de sectores de la élite imperial. En este blog he hablado del asunto de la controversia de los ritos.



¿ Qué vieron, cuánto pudieron comprender de una cultura tan ajena a su propio mundo? Eso es motivo de estudio contemporáneo. Quizás sólo fueron atisbos, vislumbre o postales, como ha apuntado Manel Ollé. 


Matteo Ricci murió el 11 de mayo de 1610 en Beijing (Pekín), por exceso de trabajo. El emperador Wan Li concedió de manera excepcional que un extranjero fuera enterrado en suelo chino y su tumba se encuentra aún en esta ciudad. 



Una reflexión general nos obliga a pensar en la enorme capacidad de aquellos personajes que se desplazaron al otro lado del mundo y crearon una empresa humana formidable, con gran visión y con las habilidades terrenales del comercio.


jueves, 31 de enero de 2013

Los negocios del Marqués de Cañete, 1590

A la distancia del tiempo, según la sabiduría popular, se olvidan las penas y las dificultades, pero también se ocultan muchas de las incómodas verdades que han dominado al mundo. De hombres ambiciosos y corruptos se han forjado próceres de bronce o se les ha convertido en respetados ancestros. El comercio transpacífico, que como hemos visto incluía al triángulo entre Filipinas, México y Perú, tuvo alguno de aquellos personajes que aparecen en las páginas de la historia como destacados hombres de empresa. Es el caso del Marqués de Cañete.



Las notas siguientes son tomadas del libro del historiador peruano Fernando Iwasaki Cauti sobre  el comercio entre extremo oriente y Perú en el siglo XVI. Su prosa es magnífica y dejo a los lectores ese recuento.




Las reales cédulas que prohibieron el comercio privado entre las Indias orientales y occidentales durante el siglo XVI, merecen un lugar de privilegio en los anales de la ineptitud y el desacato, ya que nunca interrumpieron el lucrativo tráfico de plata americana y géneros asiáticos. ¿Cómo pudieron desafiar a la Corona un puñado de negociantes particulares?

La respuesta no hay que buscarla en la biografía de algún audaz contrabandista, sino en las conexiones transoceánicas de los burócratas coloniales. A menudo los investigadores han considerado a las gobernaciones estudiadas como unidades autónomas, olvidando que formaban parte de un imperio del que sus funcionarios y súbditos eran plenamente conscientes.

Así, la mayoría de las expediciones particulares dirigidas hacia China y Filipinas en el siglo XVI, contaron con el respaldo de una o varias autoridades civiles y eclesiásticas de los virreinatos, quienes proporcionaron navíos, contactos, licencias, información privilegiada y hasta fuertes sumas de dineros, a cambio de participar en los beneficios del negocio.

Dentro de estas coordenadas hay que entender la aciaga aventura comercial de García de Mendoza -octavo virrey del Perú- quien en 1590 despachó una nao a la China con más de trescientos mil ducados. La maniobra del marqués de Cañete bien podría ser considerada como el modelo de operación mercantil del funcionario corrupto del XVI, pues involucró a un heterogéneo conjunto de burócratas, comerciantes, aristócratas, estafadores y sacerdotes. La operación fue un sonado fracaso, pero demostró que algunas órdenes religiosas eran tan competentes en los negocios terrenales como en los espirituales.

Volveremos sobre el tema.

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Fernando Iwasaki Cauti, Extremo Oriente y Perú en el siglo XVI, Mapfre, Madrid, 1992, Capítulo V, pp 181-214.

lunes, 28 de enero de 2013

El observatorio de Pekín

En el centro de la capital de China, Beijing o Pekín, se yergue el observatorio astronómico construído en el siglo XV y que un siglo después incorporó las aportaciones de los misioneros jesuítas que llegaron a la corte imperial.



Un museo modesto informa a los pocos visitantes acerca de la larga historia de observación del universo, por parte de los sabios chinos, siempre pendientes de describir los fenómenos del cielo, de donde se supone que procedían los propios emperadores.




La capacidad de  los misioneros jesuítas, versados en los avances científicos de la época, incluso de aquellas informaciones que eran vetadas por el Vaticano, les permitieron transmitir conococimientos de interés para los académicos chinos. Esta fue la puerta de entrada a los favores imperiales en su misión original: difundir el pensamiento católico entre la población de estas latitudes.


Fotografías tomadas el domingo 27 de enero, un día particularmente contaminado.

miércoles, 16 de enero de 2013

Prohibición del comercio México, Perú, Filipinas

La década de los ochenta en el siglo XVI marcó la confluencia de múltiples circunstancias especiales que le darían un tono particular al Imperio Español.  El emperador Felipe II se convertía en esos años en rey de Portugal y coronaba, de verdad, la idea de tener un territorio que abarcaba al planeta conocido. 

Las posesiones españolas en América se afianzaban después de cruentas campañas de "pacificación" de las poblaciones indígenas y de hecho se entraba en una nueva rutina cortesana que configuraba los virreinatos de la Nueva España y el Perú. En una misma dinámica, estos territorios americanos seguían en febril expansión y al mismo tiempo en la construcción de defensas contra los ataques de poderes enemigos de España, atraídos por las enorme riquezas americanas.  Años antes, los descubrimientos magníficos de plata realizados en  Guanajuato y Zacatecas, en México (1546), y El Potosí, Bolivia (1573), daban frutos y una riqueza que los primeros conquistadores apenas habían soñado, pero nunca vieron en su vida. El inicio del comercio con el Pacífico en 1573 coincide con este auge minero y daba el último impulso a esta expansión imperial ibérica. 

En el fondo de todo, sin embargo, las estructuras administrativas del imperio nacían carcomidas por la corrupción de los administradores en ultramar y el abuso contra la población indígena. El dominio más grande de la historia desde la antigua Roma sería aquejado por el tráfico improductivo de las riquezas americanas y asiáticas hacia los propios competidores de España, Inglaterra y Holanda. Si la riqueza americana era tan notable, el problema de la administración era formidable. La preocupación principal de la metrópoli era controlar las ambiciones personales de los españoles radicados en América y el ocultamiento que hacían acerca de los recursos en esas tierras.

La reacción de la metrópoli fue conservadora, con el ánimo de prohibir el comercio entre la Nueva España y Perú, y de éste último con Filipinas. El 11 de junio de 1582 Felipe II envió una carta al cuarto virrey de Perú, Martín Enriquez de Almanza, en la que prohibía enfáticamente el comercio con el Oriente. La visión imperial procuraba un control que fue desbordado por la realidad de las ambiciones e intereses de los comerciantes y funcionarios en América.

En opinión de Woodrow Borah, la expedición de esa carta demuestra que en la Corona española no hubo nunca la intención de permitir "más que un comercio limitado, todo productos chinos para su consumo en México. Durante varios años, quizás estos mismos oficiales también ignoraron el monto de las reexportaciones que desde la Nueva España se hacían rumbo al Perú por vía marítima, pero cualquier cosa que supieran y cualesquiera que hayan sido sus intenciones, el hecho es que durante el decenio de 1580 a 1590 la prohibición relativa a la reexpedición y venta de esos artículos en el Perú fue letra muerta. Se embarcaban las mercancías registradas y se recaudaban impuestos sobre ellas como si no hubiesen existido restriccciones a ese tráfico. El gobierno de la Nueva España por lo menos tenía la disculpa de que durante varios años la real voluntad no le fue notificada oficialmente, pero en cambio en el Perú, desde el virrey y las Audiencias para abajo, todos los funcionarios se confabularon abiertamente para no hacer caso de las órdenes de Felipe II. Esta situación da un tono extraño a los informes virreinales dirigidos a la Corona".

Agrega Borah:
En la Nueva España el Virrey Alvaro Manrique de Zúñiga, Marqués de Villamanrique gobernó 1575-1604, actuaba como si el comercio en cuestión hubiese sido lícito, impuso el pago de derechos más altos a los artículos chinos que se exportaban al Perú. Al año siguiente concedió licencia a dos residentes de la ciudad de México, el capitán Juan de Chapoya y Baltasar Rodríguez, para que llevaran al Perú un cargamento de mercancías chinas en el barco que por entonces estaban construyendo en Tehuantepec. No podía haber negado la licencia porque fue solicitada con base en una real cédula que dichas personas habían obtenido en Barcelona el primero de junio de 1585. Informando al rey sobre dicha licencia, Villamanrique declaraba que entendía que la prohibición se refería únicamente a la navegación directa entre las Filipinas y el Perú, y que la mercancía traída a la Nueva España podía ser reexpedida en otros barcos. También informaba en la misma carta que la reexpedición rumbo al Perú de las mercancía que llegaban de las FIlipinas se había convertido en una parte importante del comercio mexicano.
La respuesta real seguramente sorprendió al virrey. Mediante una cédula expedida el 11 de noviembre de 1587, se le censuraba abiertamente por permitir al buque de Chapoya y Rodríguez que llevara mercancías chinas al Perú. La real voluntad no deseaba la existencia de tal comercio, decía la cédula, por los muchos inconvenientes que de él podían resultar, y por ello el comercio nunca había sido permitido hasta que el gobernador de las Filipinas envió dos barcos al Perú y hasta que Villamanrique concedió licencia a Chapoya y a Rodríguez. La secretaría imperial estimó conveniente no mencionar la expedición de la primera licencia concedida a esas dos personas, ya fuera deliberadamente o por ignorancia, pero el hecho demuestra también que que se sabía poco de la importancia del comercio triangular de artículos chinos con el Perú."
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Woodrow Borah, p 228.

Luis Miguel Glave, La puerta del Perú, Paita y el extremo norte peruano, 1600-1615
http://www.ifeanet.org/publicaciones/boletines/22(2)/497.pdf

Schurz, pp 366-368

jueves, 27 de diciembre de 2012

Felices Fiestas


Lamentablemente el uso de blogger desde China tiene muchos inconvenientes y el que esto escribe no ha podido actualizar la bitácora de la Nao Va. Mientras encuentro la mejor manera de entrar al blog, deseo a los lectores lo mejor en estas fiestas y también para el año 2013.

Cordiales saludos
Cuauhtémoc Villamar