domingo, 19 de junio de 2011

Hablando en plata


El chino es un idioma difícil. Generaciones enteras de extranjeros han aprendido que ese idioma es tan poderoso como la Gran Muralla para contener los ímpetus foráneos de conquista sobre el pueblo chino. Podría decirse que sólo unos pocos en la historia han logrado penetrar esa barrera, entre los que se destacan los misioneros jesuítas.

En cambio, por siglos la lengua franca entre China y Occidente fue la plata. El intercambio de bienes y el flujo constante del preciado metal redujo las distancias y la falta de entendimiento entre culturas de Europa, América y Asia. En la actualidad se revisan las interpretaciones históricas que han prevalecido por siglos acerca de este comercio y se busca ubicar en sus dimensiones correctas el enorme intercambio del metal entre China y Occidente (en el que América juega un papel central) como base del surgimiento de la primera globalización verdaderamente mundial.

Entre 1500 y 1800 los centros plateros de América, sobre todo en la actual Bolivia (dentro de virreinato del Perú) y México produjeron alrededor de 150,000 toneladas de plata. Esto representa casi el 80 por ciento del total mundial en ese período. Una parte sustancial fluyó directamente hacia China, que fue transformada en su sistema de vida interno, en su economía y perspectivas de su población. En la primera parte del seiscientos Japón también fue importante fuente de producción del metal, con destino casi exclusivo hacia China.

Decenas de estudios históricos han abordado el tema, pero generalmente desde visiones parciales, como el comercio atlántico, bajo el dominio español de América y el proceso que transformó a las sociedades indígenas en pueblos mineros. Ello ha permitido abordar aspectos del régimen jurídico, de propiedad y exacción de recursos de las minas americanas, pero rara vez tales interpretaciones se han ligado a una visión de conjunto; sobre el funcionamiento del sistema global, autores como Pierre Chaunu , Ferdinand Braudel en los años sesenta o Immanuel Wallerstein décadas más tarde ofrecieron perspectivas panorámicas de esta integración globalizadora.

El trabajo de Chaunu, que hemos mencionado en este blog, ofrece un alud de información estadística sobre el comercio transpacífico, resultado de los informes comerciales que se acumulaban en los archivos oficiales. Sin embargo, son estimaciones conservadoras, debido a que los registros tienden a ocultar la producción que buscaba escapar del pago de impuestos a la corona española o las transacciones que se fugaban hacia Europa o Asia. Para varios historiadores, el comentario de Chaunu sobre el monopolio español en el Pacífico encendió de orgullo sus corazones nacionalistas (Filipinas como una colonia gobernada desde México), pero su estudio monumental no llegó a ser, ni lo pretendía, una visión global del sistema de comercio, en el que la plata jugaba un papel central.

Desde hace algunos años, comienza a gestarse una visión histórica que revisa tales análisis y ofrece nuevas perspectivas, digamos menos nacionalistas. Estudiosos como Alfred W. Crosby, Dennys Flynn, Arturo Giráldez, Manel Ollé, Anthony Reid, entre otros, han intentado enfoques más integrales, interdisciplinarios y si se me permite ¨orgánicos¨ de la interacción entre el comercio y las culturas que lo ejercían.

Los ciclos de la plata

Abundaremos en el tema, pero por lo pronto dejemos asentada aquí la opinión de dos historiadores (Flynn y Giráldez, 1995 y 2002), quienes advierten que el estudio del desarrollo de regiones en los siglos XVI y XVII puede hacer perder de vista las articulaciones que ya existían en la economía global. Aunque algunas regiones ascendieron y otras descendieron en su propio desarrrollo, es crucial observar la forma en que se integraron al sistema mundial. Para ello analizan los ciclos de producción y distribución de metales en aquellas épocas y distinguen dos ciclos principales:


  • la primera fase se desarrolló entre 1540 y 1640 contando al Potosí y a Japón como los principales centros productores de plata y

  • la segunda fase se concentró en la plata producida en la Nueva España en la primera mitad del siglo XVIII, el setescientos mexicano.


Lo distintivo de ambas fases (los autores llaman ciclos de la plata) es que la integración mundial provocó en cada uno de ellos severos cambios en los patrones demográficos y ambientales, tanto en China como en América y en Europa, que guardan una relación pocas veces estudiada en su conjunto.

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Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez, ¨Cycles of Silver, Global Economic Unity through the Mid Eighteenth Century¨, Journal of World History, University of Hawai´i Press, Vol. 13, no. 2, 2002, pp. 391-427.

Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez, 1995a, ¨Born with a Silver spoon: The Origin of World Trade in 1571¨, Journal of World History, University of Hawai´i Press, Vol. 6, no. 2, 1995, pp. 201-221.
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