Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

martes, 13 de junio de 2017

Batallas en el mar 1

El conflicto entre Holanda y España se globalizó. Aquí coloco algunas imágenes de la escena pintada  por Hendrick Cornelis Vroom sobre la Batalla de Gibraltar en 1607. En ese momento, la flota de Jacob van Heemskerk atacó a la escuadra española amarrada en el puerto de Gibraltar.

(Presione para agrandar la imagen)





miércoles, 7 de junio de 2017

Alarma en Asia portuguesa

En una carta fechada en Malaca el 30 de abril de 1600, el obispo de esa ciudad Dom Joāo RIbeiro Gaio, escribió al Rey Felipe (Tercero de España y Segundo de Portugal) acerca de la llegada de una docena de barcos holandeses a las inmediaciones del estrecho de Malaca y de la región de Java. Con alarma, el  Obispo explica las acciones comerciales y las alianzas que los comandantes rebeldes fueron realizando en los reinos de Aceh (en Sumatra), Java, Sonda (entre Sumatra y Java), Banda y Bali. Con extremo detalle relata la salida de la armada desde el norte de Europa en 1598, su paso por las costas de Madagascar y su recorrido por la parte sur de los dominios portugueses en la región.

En enero de 1599, señala el Obispo, cuatro de los barcos holandeses cargaron pimienta y otras especias, como nuez moscada (nutmeng) y clavo de olor. En cuanto pudieron, regresaron a Holanda. No hubo problemas ni enfrentamientos con los locales o con los portugueses. Dejaron, según el informe, buena imagen e intercambiaron armas no solamente con la gente de Java, sino con comerciantes de Fujián que estaban en la zona. Esa noticia era una llamada de alerta para los portugueses, pues otros europeos asomaban las narices por la zona que habían dominado por casi todo un siglo y fueron bien recibidos por los gobernantes locales. "Dios nos ampare de que eso suceda" exclama en el obispo en su misiva.

Una imagen rudimentaria de la isla de Java, con el Estrecho de Sonda, siglo XVI


El estrecho de Sonda en la dimensión real

Del resto de la expedición, las cuentas son como sigue: dos barcos recorrieron la costa norte de Java y fueron vistos cerca del fuerte portugués de Ambon y adquirieron  clavo de olor. Se desconoce su situación. Otros dos navíos viajaron en una ruta similar y cargaron a placer nuez moscada y macis en las islas Banda. Regresaron a Sonda y de allí a Holanda en agosto de 1599. Otros dos barcos se estacionaron en Sonda, en espera de cargar pimienta. Hasta enero de 1600, señala el obispo, no se tenía conocimiento si ya habían partido del lugar. Los último dos barcos, de 12 que salieron un par de años antes de Europa, llegaron a Aceh, en Sumatra en julio de 1599. Hicieron negocio y alianza con el sultán musulmán de ese reino, pero algunos comerciantes portugueses que estaban en el lugar advirtieron que los holandeses eran rebeldes y que no eran bien vistos por el Estado da India. Se registró un conato de violencia, pero los holandeses escaparon, dejando atrás a dos miembros de la tripulación, que resultaron ser portugueses. Estos habían sido capturados en la ruta de Brasil a África y, podemos especular que fueron la fuente de información del obispo. (1)

Dom Joāo RIbeiro Gaio fue un personaje excepcional, mezcla de jerarca religioso, misionero, con espiritu de comerciante y con ambición de conquista.  Escribió abundante información sobre el Estado da India durante su estancia en Malaca, de 1578 a 1601. Su obra más notable son los llamados roteiros, o descripciones del territorio y rutas de navegación, como contribución al conocimiento de las operaciones portuguesas para el nuevo monarca de origen español. Tales documentos son de gran valor geográfico y etnográfico. (2) Como se puede apreciar en los mapas de esta entrada, el conocimiento geográfico era muy rudimentario y durante largo tiempo fue motivo de confusión entre los europeos que se adentraban en la zona.

La historiadora Paulina Machuca ofrece una contextualización de los proyectos ibéricos en el Sudeste de Asia, precisamente cuando llegaban a disputar el terreno los holandeses y los ingleses, entre otros. El beligerante Obispo portugués "propuso ambiciosos proyectos de conquista territorial que implicaban una cooperación hispano-portuguesa y la utilización de Manila y Malaca como bases de operación.  Uno de ellos contemplaba la toma de Siam. (La crueldad de los gobernantes)  fue uno de los argumentos que se esgrimieron para el plan de intervención, pero en el fondo se codiciaba el reino de Siam por su riqueza en recursos naturales como benjuí, índigo, madera para la construcción naval, y por localizarse en un cruce importante de mercancías." En la lista de encuentran más propuestas, que implican un cierto giro de la política portuguesa de expansión, ajustada en ese momento a lo que se percibía como el estilo español de conquista. (3) 

El Obispo solicita en su misiva al Rey una acción decidida para atacar a los holandeses en aguas del Sudeste Asiático y diseña un plan para controlar bastiones que pueden ser usados por otros europeos, entre otros, Aceh, Sonda, Patani, Camboya y Siam. Esta estrategia serviría para reforzar el dominio del Estado da India en la zona de las especias. Como hemos visto en este blog, los intentos de conquista soñados por los ibéricos al final del siglo no se cumplieron.  Hemos narrado otros planes de conquista, desde la quimérica Conquista de China hasta el caso de Camboya.

En el Archvo General de Indias se conserva otra carta dirigida al Rey sobre el tema de la defensa. Esta es de Andrés Furtado de Mendoza sobre la misión que el virrey de la India, Aires de Saldaña le había encomendado de llevar una armada hacia el sur de Malaca y construir  fortalezas en Dachem y Sonda, para controlar el comercio de la pimienta frente a los holandeses. Da cuenta de su jornada y menciona que le acompañaron el capitán Lope de Almeida, José Pinto da Fonseca, Sebastián Suarez de Albergaria, vecino de Cochín, Trajano Ruiz de Castello Branco y su hermano Gonzalo Vaz de Castello Branco, André Guedes y Andrés Pessoa, vecino de Malaca. Encontraron navíos holandeses y se dirigieron a la fortaleza de Ambon, cuyo capitán era Esteban Teixeira de Macedo (4). Aún no se había declarado una guerra entre Holanda y Portugal, pero el conflicto ya estaba presente.

Este sería el inicio de una prolongada confrontación en el Sudeste de Asia, que acarrearía consecuencias para los poderes europeos en el siglo XVII y sentaría las bases del dominio colonial europeo de los siglos posteriores. En las próximas entradas volveremos con este tema.

______________
(1)  El documento en inglés aparece en: Borschberg, Peter. Hugo Grotius, the Portuguese, and Free Trade in the East Indies. Singapore: NUS Press, 2011.  Este investigador explica que la carta del Obispo se encontraba un par de años después entre los papeles de Hugo Grocio, traducida al holandés. El famoso jurista defendía la presencia de los navíos holandeses en aguas de Asia y América, discutiendo principios de libre comercio, soberanía, guerra justa y el derecho a hacer alianzas, lo que permitía a los holandeses defender sus acciones que, del lado español, eran consideradas simple piratería.
 
(2) Souza, George B. The Boxer Codex. Transcription and Translation of and Illustrated Late Sixteenth-Century Spanish Manuscript Concerning the Geography, Ethnography and History of the Pacific, South-East Asia and East Asia. Translated by Jeffrey S. Turley. Vol. 20. European Expansion and Indigenous Response. Leiden/ Boston: BRILL, 2016. Los textos han sido publicados recientemente, a partir de su versión en español.
 
(3) Machuca, Paulina. “El sueño del Gran Pacífico en el ’Tercer y Nuevo Mundo": La Jornada de Camboya de 1596.” A 500 años del hallazgo del Pacífico. La presencia novohispana en el Mar del Sur, Carmen Yuste López y Guadalupe Pinzón Ríos (coordinadoras), 2016, 163–88.

(4) ES.41091.AGI/23.6.498//Filipinas, 35, N.4

domingo, 21 de mayo de 2017

Estado rebelde

El despliegue holandés en la región asiática en los últimos años del siglo XVI puede también ser narrado como una historia de espionaje, ambición comercial, y rebeldía contra el poder español. Las expediciones navales enviadas desde Holanda hasta las inmediaciones de las islas de las especias se fundaban en información obtenida por diversos medios (los wikileaks de aquella época), desde denunciantes al estilo de Jan Huyghen van Linschoten (1563-1611), hasta espías como Cornelis de Houtman (1565-1599). Detalles sobre las rutas, climas y distancias, o sobre las modalidades de comercio y los idiomas, fueron ansiosamente arrebatadas por los holandeses a los comerciantes y marineros portugueses que dominaban durante todo el siglo el mercado de las especias en Europa. Esta información era cuidadosamente recopilada por cartógrafos como Petrus Plancius (1552-1622)

En esta lista destaca el caso de Linschoten porque sirvió a la corona española desde 1576, trabajando en Sevilla. De ahí pasó en 1580 a Lisboa, trabajando siempre en el ámbito comercial y pronto tuvo oportunidad de unirse al séquito del nuevo obispo portugués en Goa, el dominico Vicente de Fonseca, al que sirvió de secretario. El joven Linschoten mantuvo un diario de viaje de su largo recorrido por Madeira, Guinea, el Cabo de Buena Esperanza, Madagascar, Mozambique, y diversos puertos de la India. En su privilegiada posición tuvo acceso a información de primera mano sobre la navegación, mapas, volúmenes de comercio, el valor de los productos. Regresó a Europa en 1587 y diez años después publicó su diario, conocido como Itinerario, con valiosos detalles sobre la navegación en los amplios espacios portugueses en las costas de África, India y el Sudeste de Asia (1). El libro fue inmediatamente traducido al inglés y al francés, con amplia resonancia entre los competidores europeos de Portugal y España.

Quizás la parte más explosiva de la información proporcionada por Linchoten fue la ruta de comercio de Malaca, en Malasia, como puerta de entrada hacia el comercio de las especias. Sin embargo, el autor sugería otra ruta, más al sur, en el mar de la Sonda, para evitar el control portugués. Ese sería a fin de cuentas el camino que seguirían los holandeses y que llevó más tarde al control de la isla de Java.

Primera descripción de un Dodo, expedición holandesa de 1598

Cornelis van Houtman cumplió un papel similar al de Linschoten, pero operando como espía en Portugal para obtener más información sobre las rutas de navegación. Para el efecto, dedicó un tiempo, de 1592 a 1593, como comerciante en Portugal, dedicado a espiar sobre la ruta hacia la India y los mares del sur. 

A partir de la Unión de las coronas de Portugal y España en 1581 se alteró la relación de Lisboa con sus  socios comerciales habituales, ingleses, holandeses y alemanes en los mares del Norte y del Báltico. Para la corona española, la posibilidad de contrarrestar la influencia protestante y contener a los rebeldes holandeses se cifraba también en controlar su comercio y navegación, al imponer embargos en los puertos portugueses. Sin embargo, la aplicación de esas medidas restrictivas afectaban también a la economía de Portugal y de la propia España. Además, terminaba afectando a terceros, como los alemanes y los comerciantes bálticos. De ahí que la política fluctuó constantemente y el comercio  continuó de manera irregular.  Tal vez el control fue más efectivo como barrera a la entrada de migrantes y de ideas protestantes en la península ibérica y en los territorios americanos. Sin embargo, también generó las condiciones para que los holandeses se lanzaran a la competencia por los mercados fuera de Europa, especialmente en Asia.

El tema del embargo sigue siendo motivo de controversia entre las diferentes historiografías "nacionales". Tradicionalmente, los portugueses consideran que la unificación de las coronas trajo innecesariamente enemigos para Portugal. Varios economistas observan con la óptica contemporánea la efectividad de las medidas de control de comercio, pero sin tomar en cuenta que en aquella época existían reglas estrictas de tránsito marítimo y medidas contra la piratería. España consideraba a los holandeses e ingleses como rebeldes y/o corsarios, y así fueron tratados y juzgados en varias ocasiones. Un ensayo cuidadoso sobre este tema puede leerse aquí.

Las expediciones holandesas a las Indias

El ya mencionado Cornelis van Houtman fue el primer comandante que intentó romper el control portugués sobre las islas de las especias. Representando a un grupo de comerciantes de Amsterdam organizados en la Compagnie van Verre (o compañía de larga distancia) y al mando de tres barcos, salió el 2 de abril de 1595, con una tripulación de 248 personas. Llegó a Indonesia en junio de 1596, pero a su regreso enfrentó serios temporales en altamar y enfermedades, por lo que perdió una embarcación y llegó a Amsterdam con 87 sobrevivientes. La expedición no fue exitosa en el aspecto comercial, pero fue el inicio de un proyecto más amplio que reunió a las provincias rebeldes y dió pie a la creación en 1602 de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (Verenigde Oostindische Compagnie), conocida por su acrónimo VOC.

La segunda expedición holandesa en busca del control de las especias se llevó a cabo en 1598, bajo el mando de Jacob Cornelius van Neck (1564-1638). Ocho navíos zarparon en mayo de ese año del puerto de Texel, con dos subcomandantes: Wybrand van Warwyck y el experimentado navegador Jacob van Heemskerk, de quien hablaremos más adelante. Esta segunda expedición contaba con buena información del cartógrafo Petrus Plancius.

 En 1601 se publicó en Amsterdam un libro con detalles de esa expedición (2)

El resultado económico de la expedición fue portentoso, con ganancias del 300 a 400 por ciento. Ello alentó una competencia febril entre los propios holandeses, lo que obviamente redujo las ventajas del comercio.  Pronto se organizaron nuevas expediciones (3),  hasta que se fundó la Compañía Holandesa de las Indias, a fin de regular la expansión comercial en Asia.

En la próxima entrada de este blog abordaré la reacción que tuvieron portugueses y españoles ante estas expediciones comerciales.

------------------
(1) Voyage ofte schipvaert van Jan Huyghen van Linschoten naer Oost ofte Portugaels Indien, Amsterdam, 1597

(2) Journal ou comptoir, contenant le vray discours et narration historique du voiage faict par les huict navires d'Amsterdam, au mois de mars l'an 1598 soubs la conduitte de l'Admiral Iaques Corneille Necq.... aussi est icy adjouté un vocabulaire des mots françois, javan & malaites. Amsterdam: Corneille Nicolas... pour Bonaventure Dacivelle Libraire, 1601

(3) Jonathan I. Israel calcula 14 expediciones holandesas hacia las Indias hasta el año 1601, The Dutch Republic: Its Rise, Greatness, and Fall. New edition. Oxford: Clarendon Press, 1998. pp. 321.

viernes, 28 de abril de 2017

El Reto Holandés

El profesor Peter Borschberg, del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Singapur (1), concluyó recientemente un ciclo de conferencias acerca de la confrontación que se dió a principios del siglo XVII entre holandeses, por un lado, y portugueses y españoles en el Sudeste de Asia. Dicho enfrentamiento, que vivó sus momentos más álgidos en las primeras décadas del seiscientos, forma parte de la guerra de secesión de las Provincias Unidas (ahora conocida como Países Bajos u Holanda) contra el poder de los Habsburgo, que encabezaba el Rey de España. Este período es recordado también como la Guerra de los Ochenta Años, pero lo que aquí trataremos son las consecuencias que el conflicto europeo tuvo en la región del Sudeste de Asia.

 Estado da India

Creo que es poco conocido o al menos poco discutido en la historia en español este importante momento en la historia del Sudeste Asiático en el que se vivió el ascenso del poder holandés, que llevó a la fundación de la ciudad-puerto Jakarta en 1619 y al control de la fuente de las especias. Las consecuencias para Filipinas fueron notables y llevaron a una serie de costosas medidas de defensa de las islas, que hizo del comercio del Pacífico un sistema rigurosamente vigilado. 

En los años previos, una pujante campaña militar holandesa puso en jaque a los portugueses que se organizaban bajo la estructura del Estado da India. Recordemos que los portugueses llegaron a India desde principios del siglo XVI y desarrollaron un sistema de comercio en una cadena de puertos desde el océano Índico hasta Malasia y las Molucas. Por casi un siglo, los lusitanos fueron los dueños del comercio de especias, telas de la India, y productos como el almizcle, perlas, sedas, que recolectaban en ese extenso espacio. 

Lo españoles también tenían ambición de controlar aquel comercio y lo intentaron varias veces, pero llegando por la vía del Pacífico. El primer gran avance fue el viaje de Fernando Magallanes en 1521, quien paradójicamente era portugués. Este blog ofrece múltiples entradas en las que es posible leer un poco más acerca de esos esfuerzos de navegación, comercio y armas. Sin duda, el momento más importante del avance español se dió en 1565 con el arribo de la expedición de Legazpi y la posterior fundación de Manila en 1571.

En ese complejo panorama, la llegada a Asia de navíos holandeses colocó un nuevo elemento de conflicto para portugueses y españoles. El reto holandés se cifra en varios rasgos muy particulares. 

  • Su capacidad de navegación en navíos rápidos y fuertemente armados, que competían con los pesados galeones portugueses (Naus) y españoles (Naos o galeones).  

  • Los holandeses avanzaban imbuidos de un fervor rebelde contra lo que consideraban la opresión de los Habsburgo representada por el monarca español. 

  • Desafíaban también el concepto de catolicismo papal que hacía alianza con españoles y portugueses; los holandeses eran herederos de los reformadores o disidentes del orden católico romano.

¿Cuál es el orden de prioridad en estos rasgos? Es difícil saberlo. Los holandeses habían cultivado a lo largo del siglo XVI una imagen de las atrocidades cometidas por los conquistadores españoles en América. Esta imagen se reforzaba por los abusos descritos, por ejemplo, por Bartolomé de las Casa en la Brevísima Destrucción de la Indias en 1552. La insurrección holandesa dio inicio pocos años después y se alimentó del rechazo al dominio español, al grado de indentificarse con las víctimas indígenas americanas. (2) Paulatinamente, el éxito de sus incursiones en varias partes del mundo, desde el norte de Brasil, África, la India, y el Sudeste de Asia, rindió frutos inmediatos con el botín arrebatado a los ibéricos. Los conceptos de guerra contra el tirano, la búsqueda del comercio libre, y del mar libre, eran divisa que justificaba su acción... con jugosa retribución al capturar valiosos cargamentos portugueses y españoles que transitaban por aquellos mares. 

El teatro asiático de operaciones era un conjunto muy variado de pueblos y de formaciones políticas  que jugaron un papel importante en la evolución del conflicto. El comercio era una forma de vincular a todos los actores de este conflicto, lo que proyectó hacia el resto del mundo el prestigio de las riquezas asiáticas. Los pueblos malayos e indonesios vivían bajo la influencia inicial del Islam y observaban la confrontación con mucho cuidado, haciendo alianzas o desplazando sus ciudades. Con cierta distancia, el Imperio Chino obervaba el ascenso europeo y se preparaba para evitar la llegada de los bárbaros.

No es el espacio, por ahora, para describir el papel de los ingleses en esta globalización del conflicto europeo, pero cabe adelantar que tanto holandeses como ingleses tenían similitudes y grandes diferencias en su forma de operar.

En la siguiente entrada abordaré varios de los incidentes que identifican a este período de conflicto en aguas del Sudeste de Asia. Por lo pronto, invito a los lectores a ver estas entradas:

Septiembre 2011, Productos
Noviembre 2013, Esclavismo Holandés
_____________
(1) Peter Borschberg es un investigador que ha trabajado por décadas la historia de la expansión europea en Asia.  Tiene una copiosa lista de artículos y libros publicados que abarcan aspectos jurídicos, económicos y políticos. Su contribución académica desde Singapur ha permitido incorporar fuentes en varios idiomas (del latín al holandés, así como el español y el portugués, pero también el malayo), lo que enriquece la textura del análisis histórico. Ver aquí su perfil y publicaciones


(2) Benjamin Schmidt. Innocence Abroad: The Dutch Imagination and the New World, 1570-1670, Cambridge and New York: Cambridge University Press, 2001

miércoles, 15 de marzo de 2017

Un prisionero de las Molucas en México

En el tema de la migración forzada, un capítulo especial corresponde a los prisioneros de la Inquisición que fueron transladados de Manila a México.  Es una veta de investigación importante para conocer los vínculos políticos y culturales que unieron a los dos extremos de la ruta del Galeón, y falta todavía mucho para descubrir detalles y tendencias de ese tribunal. No menciono aqui la parte religiosa porque en los hechos la Inquisición fue sobre todo un brazo político y económico de control social.

El 'Santo Oficio' en las islas Filipinas era una dependencia del tribunal radicado en la Ciudad de México, instituido por Felipe II el 16 de agosto de 1570. El nombramiento formal de un comisario de la Inquisición fue en 1575,  tarea que recayó en el fraile agustino Francisco Manrique. La fecha es incierta, explica el historiador José Toribio Medina, por la carencia de documentos, pero es en 1581 cuando se da noticia de las actividades de Fr. Manrique. No nos detendremos ahora en describir el conflicto que se produjo con el obispo Domingo de Salazar, quien se opuso a la acción de Fr. Manrique en las islas.

Los casos revisados por la Inquisición correspondían únicamente a los infractores católicos y no a la población original. Este principio era el mismo utilizado en América para proteger a los pueblos originarios. En suma, el espacio de acción se limitaba a vigilar transgresiones de los pocos peninsulares y criollos que vivían en la islas. Los delitos que se castigaban tenían que ver con actos contra la religión y contra la moral (amancebamiento, bigamia, homosexualidad), pero sobre todo la Inquisición en Filipinas estaba siempre alerta contra la herejía en un espacio tan cercano al mundo islámico en el sudeste de Asia. No olvidemos que en su origen Manila era un sultanato musulmán.





Ryan Crewe publicó en la revista Itinerario un ensayo histórico realmente novedoso. Describe la vida de Alexo de Castro acusado por su círculo familiar en Manila como hereje musulmán; fue trasladado a México en 1645 para ser juzgado por la Inquisición. Pasaron muchos años de encarcelamiento e proceso inquisitorial. Este es un caso, entre varios, de personas que fueron forzadas a viajar a otro extremo del mundo en una globalización que determinó su vida.



El prisionero fue acusado por su  esposa, su hija y una sirvienta de cometer abusos contra ellas e incluso violación.

La acusación era considerada grave, pero lo que llamó la atención de los inquisidores era más bien el origen de Alexo de Castro, nacido en las islas Molucas y fácilmente sospechoso de practicar la religión musulmana. El proceso que duró varios años se decantó por este camino.

Alexo de Castro era descendiente por la vía materna de nobles de la isla de Bacan, en el sur del archipiélago. Su madre tomó el nombre de Felipa Deça, convertida al catolicismo, y era la hermana del rey de Bacan. Alexo también declaró que tenía vínculos familiares con el rey de Ternate.

Una complicación más es que la región pertenecía en aquella época a los portugueses, con quienes las familias del lugar hicieron acuerdos para convertirse al catolicismo. El abuelo materno de Alexo, el Sultán Siro se convertiría así en Dom Joāo, rey de Bacan. El padre de Alexo era Juan de Castro, hijo de un soldado español avecindado en las islas, que estaban en jurisdicción portuguesa. En suma, los padres de Alexo de Castro eran: una princesa malaya (?) convertida al catolicismo y casada con el hijo de un español identifcado como portugués.

Alexo de Castro se trasladó a Manila en 1617, con su mujer Ynés de Lima.  Sirvió como soldado en  el fuerte Santiago en las murallas de la ciudad. La pareja vivía en el barrio de San Antón, cercano al barrio del Parián, donde vivían los chinos, y al barrio de Dilao, habitado por japoneses católicos. De acuerdo con los registros de la Inquisición citados por Crewe, Ynes de Lima era de origen Bengalí, en la India y también con sangre portuguesa. Ambos hablaban los idiomas español y portugués. Tuvieron una hija, a la que dieron por nombre Felipa de Lima, quien casó con un soldado de la Ciudad de México, pero quedó viuda. Posteriormente se casó con otro soldado, éste era de Sevilla.

Ynés de Lima tenía una sirvienta de origen criollo, que en este contexto significa haber nacido en Manila, por lo tanto filipina, pero con influencia española. No se informa si peninsular o de la Nueva España. Se le identifica como negra, pero el término es impreciso.

Alexo de Castro fue acusado por las mujeres de su casa por su temperamento violento, de constante abuso y de violación a todas ellas. Pedían la intervención de las autoridades religiosas para alejarlo de ellas e interpusieron una primera denuncia en 1623, pero no sucedió nada. Veinte años después, las mujeres volvieron a acusarlo ante el párroco de Santo Domingo en Binondo, pero dijeron  que el pater-familia practicaba el ritual moro, o islámico. Esta vez, la denuncia sí tomó forma. La acusación es que Alexo de Castro rezaba en secreto los viernes dirigiendo la miradas a varias direcciones. Los inquisidores identificaron la acción como la ceremonia  musulmana Çala o Salat. 

Como las mujeres no podía hacer la denuncia directamente, por ser consideradas menores, tuvieron que pedir a Germán Espinosa, el soldado español yerno de Ynés para ofrecer testimonio. Para dar mayor veracidad a su acusación, declararon que Alexo era de Ternate, no de Bacán, es decir, de una región que seguía siendo dominantemente musulmana.

El comisario de la Inquisición que tomó el caso fue el fraile Domingo González, dominico. En su opinión, las denuncias de las mujeres no eran de fiar, pero sí la del soldado español y sobre todo en el tema de la herejía, no el de la violencia familiar. De esta forma, el caso quedó establecido como el de un hereje musulmán. Alexo fue enviado a México en 1645 en el galeón de Manila para seguir proceso en la capital de la Nueva España.

El prisionero entró en la carcel de la Inquisición, que era uno de los lugares más cosmopolitas de la Ciudad de México, poblada de extranjeros sospechosos de herejía. Entre otro, había ingleses protestantes, portugueses de origen judío y un irlandés. En el período en que estuvo prisionero aprendió el complejo arte de la política internacional y construyó su defensa cuidadosamente, alegando que a pesar de sus origenes nobles, el se había siempre mostrado leal a la corona española, a pesar de tener oportunidad de regresar a las islas Molucas o pasar del lado de los portugueses, que se habían separado de España en 1640.

Alexo fue condenado el 30 de marzo de 1648 para salir en procesión en un acto de fé, cargado una vela verde y vestido con el jubón de San Benito, como arrepentimiento por su herejía.  Sirvió el resto de sus días en el Convento de Santo Domingo, que está a un costado del edificio de la Inquisición, en el centro de la Ciudad de México. 

Concluye Crewe "y fue ahí, quizás después de un largo día de barrer el claustro del convento y desempolvando las esculturas de santos de marfil traídas desde las lejanas Filipinas, donde su vida llegó a su fin; al otro lado del mundo en el que vivían Ynés y María de Lima."
___________________
 José Toribio Medina, El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en las Islas Filipinas, Santiago de Chile, Imprenta Elzeveriana, 1899.

Ryan Crewe, "Transpacific Mestizo: Religion and Caste in the Worlds of a Moluccan Prisoner of the Mexican Inquisition". Itinerario Vol. 39, Num. 3, Dic. 2015. Investigación basada en el expediente Archivo General de la Nación, Inquisición, vol. 418, exp. 5.

lunes, 20 de febrero de 2017

Otra exposición y conferencia

Del 8 de septiembre de 2016 y hasta el 15 de marzo de 2017 se presenta en la biblioteca de la Universidad de Texas en Austin, la exposición "Acapulco-Manila: El Galeón, Asia y América Latina, 1565-1815." La novedad en este caso es que se presentan documentos valiosos de la relación a través del Pacifico que pertenecen a la Benson Latin American Collection de esa universidad.






La invitación a la muestra señala que la época del Galeón de Manila,  de 1565 a 1815, trajo consigo el intercambio de bienes y prácticas culturales, de contacto global y de disrupción, hasta un nuevo nivel. La interacción fue catalizadora de transformaciones en los territorios y en las culturas. La poblaciones se enfrentaron a cambios súbitos; las religiones se confrontaron y con frecuencia chocaron; se instensificaron los cálculos políticos y las luchas. El trabajo, el transporte, la tecnología y el lenguaje se modificó de manera irrevocable. El mundo no volvió a ser igual.

Sitio web de la Universidad http://www.lib.utexas.edu/benson/guides.html

La colección Benson es uno de los archivos más interesantes de materiales históricos de América Latina, y preserva testimonios únicos de la administración virreinal de Nueva España y el Perú. En esa colección, por ejemplo, se encuentran archivos de la Inquisición que complementan los existentes en el Archivo General de la Nación en la Ciudad de México.


La muestra fue inaugurada con una presentación del profesor asosciado en historia de la Universidad de Hawai'i en Manoa, Fabio López Lázaro, con el título "El Derecho en la época moderna y la invención del mundo: ¿Fue el Pacífico el mayor punto de referencia del mundo moderno? En ella ofrece una mirada contemporánea de los acontecimientos históricos desde los pasados cuatro siglos.

El profesor López Lázaro considera que la colonización española de las islas Filipinas marco el comienzo de un mundo verdaderamente globalizado. La creación de la ruta Acapulco-Manila en el siglo XVI puso en contacto al planeta por vez primera y de manera permanente, como una red económica en la que todos los continentes, excepto Antártica, se comunicaron constantemente. 

El investigador residente en Manoa, Hawai'i,  considera que el impacto económico de las conexiones establecidas en el Pacífico fueron menos relevantes que las consecuencias de percepción (del mundo), emotivas y de conocimiento, que se vieron reflejadas en la revisión del pensamiento legal español. Estima que, a la luz del análisis histórico, se deberían reconsiderar las actuales teorías de la globalización y del modelo de desarrollo global que han propiciado una distribución desigual, o inequitativa, de la riqueza. Usualmente se estudia el fenómeno de la globalización a partir del siglo XVIII y XIX, pero se debe considerar también una primera y profunda divergencia abierta en la historia del mundo desde aquel momento de la conexión del Pacífico.

Exposición y conferencia

Es muy alentador saber que existe un creciente interés en los variados aspectos de la relación histórica establecida por el Galeón de Manila. Cada mes recibo información sobre eventos, exposiciones, conferencias en diferentes partes del mundo, que atraen la atención de expertos y de un público cada vez más amplio. Lamentablemente no he podido dar cuenta cabal de muchos de estos acontecimientos, aunque en la medida de lo posible los menciono brevemente.

Museo Naval de Madrid

En el último trimestre de 2016 tomé nota de la exposición abierta en el Museo Naval de Madrid acerca del Galeón. Estuvo abierta del 15 de septiebmre de 2016 al 12 de febrero de 2017. Un proyecto ambicioso en el que se intentó recrear la atmósfera de los viajes transpacíficos.

Una reproducción en tamaño real de la bodega de un galeón

Diálogo académico en China

En Beijing, en el mes de noviembre, se realizó un ecnuentro académico en torno del descurbimieno de la ruta del Pacífico.  En el evento participaron la Dra Leticia Mayer, antropóloga social e investigadora del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIMAS-UNAM). También estuvo el afamado profesor Zhang Kai, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS). Ambos presentaron información acerca de los primeros hispanos en China en el siglo XVI. El diálogo se realizó en el Instituto Cervantes de Beijing. 

"Por más de 40 años (a principios del siglo XVI) seis expediciones de barcos españoles llegaron a Asia desde América, pero nunca lograron hacer el viaje de regreso. Era un viaje muy duro, del cual salieron 105 españoles y sólo regresaron 17. Tardaron casi cuatro meses en llegar a América." Fue en 1565 cuando el fraile agustino Andrés de Urdaneta identificó las corrientes marítimas que van del norte de Japón hasta California, lo que impulsó a las embarcaciones para completar el viaje intercontinental.

Agrega el material informativo proporcionado por la oficina de la UNAM en Beijing que en opinión de la Dra Mayer: "Se conoce más sobre los viajes de Cristóba Colón y el descubrimiento de América, pero poco se ha explorado la figura del fraile Urdaneta, ya que gracias al descubrimiento de la ruta marítima, los primeros hispanos se instalaron en Filipinas y comenzaron sus intentos por acceder al gran Reino de la China." La investigadora de la UNAM es autora del libro Rutas de la Incertidumbre. Ideas alternativas sobre la génesis de la probabilidad, siglos XVI y XVII

En ese contexto, Mayer reflexiona que el intercambio entre Europa, América y Asia hizo que los europeos se replantearan muchas cuestiones, especialmente la llamada ley natural y las (leyes) universales. En China se encontraron con muchas cuestiones que eran tabú en Europa y en cambio para los asiáticos eran una práctica común." Uno de los  (cambios) más destacados fue la declaración del jurista Francisco Suárez, quien llegó a decir que no existía ley natural, sino que había ley positiva."  

Estas consideraciones de la filosofía y del método analítico surgieron en la etapa en que el Galeón de Manila comenzaba a surcar el océano Pacífico. El pensamiento europeo cambió rápidamente con motivo de la ocupación de América y el ensanchamiento hacia el Oriente, con un papel protagónico de los pensadores ibéricos y americanos. Sin embargo, los cambios ocurridos en el siglo XVIII, con predominio inglés, han oscurecido el conocimiento de los debates que se sucitaron uno y dos siglos antes.

La Dra. Mayer aborda el hecho de que los misioneros que cruzaban de Acapulco a Manila tenían en mente poder cristianizar China. "Pero dado que China no era un imperio propiamente religioso, las ideas del cristianismo no lograron expandirse más allá de algunos conversos." Por su parte, el historiador Zhang Kai considera que "los misioneros jesuitas que evangelizron en China tenían una idea más humanista del encuentro con el otro, gracias a la influencia de Bartolomé de las Casas, quien había denunciado los abusos que se habían cometido contra los indios en la Nueva España, lo que significó un reconocimiento de los errores en la enseñanza de la fe cristiana y que no podían repetirlos en tierras orientales." Varias cirunstancias históricas impidieron, por fortuna, que España intentara invadir China. Una de ellas, como lo ha descrito el Dr. Manel Ollé, fue la derrota que sufrió la armada invencible en las costas de Inglaterra en 1588.

Otro comentario de la investigadora mexicana señala que "gracias a los intercambios de la Nao de China, la Ciudad de México se convirtió en un centro cosmopolita, ya que a la par que circulaban las mercancias y personas de diferentes nacionalidades, entre ellas había chinos y jaoneses, tambie´n circulaban libros y, por ende, el conocimiento.

Ambos investigadores coincidieron en que el mundo de hoy no se podría entender si no se hubieran descubierto las rutas marítimas que conectaron a América y Asia a través del Océano Pacífico.


El profesor Zhang Kai prepara un nuevo libro, titulado Sinología en España (1552-2016)

Hemos dado cuenta aquí de otro de los textos del profesor Zhang Kai, muy revelador, acerca de la vida de Diego de Pantoja, uno de los primeros jesuítas españoles en China a inicios del siglo XVII. Ver La Nao Va (9 marzo 2013).

Descubrimiento arquelógico en Keelung, Taiwán.

En noviembre, arqueólogos de Taiwán y España han excavado restos de una construcción militar española del siglo XVII en la isla de Heiping al norte de Taiwán.  Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia  (NSC) de Taiwán (NSC) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España.

El asentamiento español llevaba por nombre San Salvador y estuvo ocupado de 1626 a 1642, en un intento por expandir la defensa de Filipinas, frente a los ataques holandeses, y asegurar el comercio en la ruta entre Fujian y Manila. Se han encontrado vestigios de un convento y una iglesia, así como restos funerarios. Heiping (和平島) significa: Isla de la Paz.

La localización del sitio arqueológico, uno de los temas constantes de la investigación histórica que no había tenido respuesta concreta, se debió al trabajo de los cientificos Antonio Uriarte del CSIC y Chang Kun-Chen de la Universidad Tecnológica de Taipei, que estudiaron un mapa holandés de 1667, y algunos mapas japoneses de 1920. El historiador Eugenio Borao Mateo, profesor de la Universidad Nacional de Taiwán dirige el proyecto conjunto y explicó que se realizaron sondeos con radar que condujeron a identificar el sitio.

Debajo de lo que sería la iglesia se encontraron restos humanos orientados al noroeste. No se sabe aún la razón de esta disposición de los cuerpos



viernes, 20 de enero de 2017

Hong Kong y la navegación china

El puerto perfumado

香港 - Xiānggăng

eso significa en chino el nombre de Hong Kong.

Como decía en la entrada anterior, Hong Kong es una región administrativa especial de China, que fue devuelta por los ingleses en 1997. Su historia colonial está llena de avatares y de una dinámica que corresponde al dominio del imperio inglés. Esto significa que la apertura de China al comercio con Europa se realizó en el siglo XVIII con una política de agresión, que incluyó el uso de opio para compensar el comercio entre China e Inglaterra.  El premeditado envenenamiento de la población china es un rasgo oprobioso de la imposición, que dejó una huella profunda en el pensamiento nacionalista chino. Aún ahora, el sentimiento de ofensa se encuentra presente en muchas expresiones políticas contemporáneas de China.



La algarabía de Hong Kong, su ritmo acelerado y su variedad de expresiones culturales es enorme, lo cual obliga a restringir esta entrada a su naturaleza como puerto. Para ello, es muy recomendable visitar el Museo Marítimo de Hong Kong, que se encuentra en el muelle número ocho de la isla. La mayoría de las salas de exhibición está dedicada a las técnicas e instrumentos de navegación del siglo XIX y XX, y en la planta baja se muestran interesantes ejemplos de la construcción tradicional de barcos en China. 

Existe una larga historia de navegación de China que se remonta al período Zhou (1046-256 AC). En el siglo primero de la era occidental se registra comercio de productos exóticos, como productos tropicales y piedras preciosas, medicinas, y hasta rinocerontes vivos, que eran recibidos como tributos provenientes de los reinos sobre todo del sudeste de Asia. Como hemos destacado en este blog, existen momentos muy relevantes en que los chinos "salieron a la mar" como fue la famosa expedición de Zheng He entre 1405 y 1433. Las embarcaciones chinas alcanzaron proporciones espectaculares (ver entrada Impulso Colonial), recorriendo el sudeste de Asia, India, Oriente Medio y llegó hasta las costas de África.

Durante la dinastía Ming (1368-1644) China vivió una etapa de puertas cerradas, pero los manchúes operaron un cambio en la política hacia el exterior. En el inicio, la dinastía Qing (1644-1911) vivió un largo período de inestabilidad, propiciado por la piratería, que también puede ser considerado como de resistencia de los pueblos del sur de China contra los manchúes del norte. Desde 1630 hasta 1683 el clan Zheng dominó el comercio en la zona de Fujián y aprovechó el intenso movimiento que se aceleraba con la presencia de europeos en el Sudeste de Asia. Los Qing, especialmente bajo los largos reinados de los emperadores Kangxi, Yongzhe y Qianglong desarrollaron una política naviera y comercial  centralizada, que  aceleró los contactos entre la dinámica manufactura china y los puertos de Nagasaki, Taiwán, Manila, Banten y Jakarta (conocida como Batavia) en la actual Indonesia, Patani y Malacca, en Malasia.



Hong Kong está estrechamente ligado al fabuloso puerto de Cantón. Una vista de las bodegas bajo el sistema del comercio aún bajo control chino de 1757 a 1842. De izquierda a derecha se observa la casa de comercio danesa, en el centro la francesa, la sueca, y a la derecha la inglesa y la holandesa. Presiona la imagen.

La "arquitectura" de barcos tradicionales encierra técnicas compartidas por los pueblos de la región, que utilizan un sistema de compartimientos modulares, unidos por tableros externos y internos, lo que permite construir navíos en dimensiones variadas. Son una especie de cajas chinas que se pueden unir con tableros transversales. La proa y la popa son generalmente cuadrados. El timón y el ancla son hechos de madera, mientras que las velas pueden ser rígidas y hechas de bambú.


 El famoso Sampán, tres velas de bambú

Caminar en las calles de Hong Kong es una experiencia única, que va de lo ultramoderno a lo tradicional. Siempre es agradable descansar y tomar té en un sinfín de pequeños comercios. Los hongkonitas se sienten orgullosos de su comida, de origen cantonés, que llega a un increíble refinamiento con el Dim Sum, de variedades interminables.

jueves, 19 de enero de 2017

Macao y Hong Kong

Para iniciar el año, deseo compartir con los lectores un viaje que hice al sur de China, esta vez a las ciudades de Hong Kong y Macao. Ambos puertos son considerados como regiones administrativas especiales, después de que por siglos fueron ocupados por poderes extranjeros y fueron devueltos a China hace casi dos décadas. Lo que más destaca de ambos puertos es la riqueza cultural que han acumulado a lo largo de siglos y la variedad y bullicio de su gente. 

La fundación de Macao no tiene una fecha exacta, pues se trató de una estación de comercio en las puertas de China, en la provincia de Guangzhou, alrededor de 1557, pero probablemente antes de esa fecha. Los portugueses habían intentado en varias ocasiones establecer contacto diplomático y comercio con China desde el inicio del siglo XVI, pero sus esfuerzos encontraron una barrera impenetrable, ya que la dinastía Ming mantenía la idea de que el comercio con extranjeros acarreaba peligros para la unidad de China. La primera embajada portuguesa, encabezada por Tomé Pires en 1515, sufrió un tremendo fracaso y sus integrantes terminaron con sus huesos en cárceles chinas.  Cuatro décadas más tarde, con nuevas condiciones en China y más habilidad diplomática por parte de los portugueses, se logró establecer este puesto comercial, que técnicamente estaba fuera de China, para ofrecer tranquilidad a los mandarines. Ver entrada de este blog El comercio de China

Macao es la primera ciudad fundada por europeos en Asia, aunque los lusitanos habían ocupado antes otras urbes ya habitadas, como Malacca en 1511, pero esta vez se trataba de un espacio libre que ocupaban los comerciantes europeos. Siempre bajo la severa vigilancia de las autoridades regionales chinas, Macao creció gracias a un pujante comercio y a una excepcional situación: se convirtió en intermediaria entre China y Japón, que en el siglo XVI tenían también mutuamente cerradas sus puertas. Es interesante ver que el comercio de seda china a cambio de plata japonesa era controlado por los comerciante portugueses y un activo interés de los jesuítas, que también invertían en el comercio pero esperaban recaudar feligreses en Japón (1). Durante mucho tiempo, la relación de Macao y Manila, fundada en 1571, fue alternativamente de tensión y de cooperación. Ese es todo un tema que intentaré desarrollar en otra entrada de este blog.

Macao está compuesto de tres pequeñas islas, Macao, Taipa y Coloane, ahora unidas por puentes. Macao tenía originalmente la característica de contar con dos puertos, uno al este, abierto al comercio foráneo, y otro al oeste, que mira hacia la costa China. De esta forma, la pequeña isla se dividía en dos asentamientos, uno europeo y otro con la población china que llevaba los productos a tierra firme. La ciudad conserva varios elementos de la arquitectura barroca portuguesa, iglesias, plazas, el Senado, la Casa de la Misericordia, que son signos del poder europeo y de la forma de vida de esa peculiar población. A lo largo de los siglos, la maleabilidad de los habitantes de Macao ha permitido mantener el espíritu abierto de ese puerto. Al cabo de muchas décadas contó con un fuerte en la parte más alta, negociado con las autoridades locales para proteger a China contra los ataques de piratas. Bajo ese espíritu de permanente negociación, los idiomas chino-cantonés y el portugués dan nombre a las calles y a las comidas. 

El ícono de la ciudad es la fachada de la iglesia de San Pablo, construida a mediados del XVII, pero el templo se derrumbó en 1835 tras de un incendio.

 *   *   *
Si pudiera aconsejar a los amigos una visita a Macao, traten de ver por abajo de las apriencias. Más allá de los horribles casinos, está la ciudad y sus interesantes templos chinos, la fortaleza, las callejuelas y las comidas portuguesas y chinas.  Para un refigerio, un pan crujiente con una fina chuleta de cerdo y chile, es lo más recomendable y barato. De postre, unas Natas de Belem, justo como en Lisboa.



La siguiente entrada de este blog estará dedicada a Hong Kong.
 Un diablo-dragón en la fachada de la catedral
 Otro diablo-tragón
 No podía falta una Nau o Nao que muestra el contacto inicial de esta ciudad
 En la inconografía religiosa macanense, las naos de plata
Hermosa virgen de marfil
__________
Charles R. Boxer, The Christian Century in Japan, 1549-1650. Manchester: Carcanet, 1993.


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Carta de Hernán Cortés al Rey de Cebú, 1527

Es bien conocido el interés que el conquistador Hernán Cortés tenía de ser el encargado de la siguiente etapa de dominio español, esta vez en Asia. Hemos tratado el asunto en varias entradas en diciembre de 2009.  Consultar Hernán Cortés y la Mar del Sur. Para el efecto, tenía preparadas embarcaciones dispuestas a zarpar rumbo a Oriente y también hacer buen negocio construyendo barcos en la costa del Pacífico.

En 1528 la paciencia de Cortés tuvo su premio, pues la corona española se vio necesitada de enviar una misión de rescate hacia las islas de la especiería y tomó la oferta del conquistador para enviar desde la Nueva España una expedición.  Cortés aprovechó y nombró a su pariente Alvaro de Saavedra Cerón para llevar esta aventura. Ver la suerte de Saavedra

En ese contexto, resulta interesante la lectura de una carta del mismo Cortés escrita en mayo de 1527, ni más ni menos que para el Rey de Cebú. El texto, que puede ser considerado común a este tipo de expedición (en ocasiones se escribía una copia en árabe o en hebreo, por si se presentaba la oportunidad). La diferencia estriba en que el texto critica duramente a Magallanes por su impericia y el haber faltado a la disciplina. Cortés es duro contra aquel portugués, probablemente para mostrarse él mismo como alguien con mejores condiciones como político y diplomático. 

Espero que los lectores disfruten de esta pieza del arte de hacer pedazos la fama ajena.


 La distancia entre Cebu y el Maluco (Molucas)

Carta que escribió Hernán Cortés al Rey de Cebú, manifestándole el objeto de la expedición que iba al Maluco mandada por Alvaro de Saavedra (Archivo de Indias en Sevilla, Leg. 6o de Patronato Real)

A vos el honrado é buen Rey de la isla de Cebú, que es en las partes del Maluco: Yo D. Hernando Cortés, Capitán General é Gobernador desta Nueva-España, por el muy alto y potentísimo Emperador, Cesar Augusto, Rey de las Españas, nuestro Señor, os envió (sic) mucho a saludar, como aquél á quien amo y aprecio y deseo todo bien y amor por la buenas nuevas que de vuestra persona é tierra he sabido, y por el buen tratamiento é acogida que sé que habeis hechos á los españoles que por ella han aportado.

Ya terneis noticia por relacion de los españoles que en vuestro poder quedaron presos, de cierta gente que el gram Emperador é Monarca de los cristianos á esas partes envió, puede haber siete ó ocho años, del gran poder, grandeza y ecelencias suyas: y por esto, y porque del capitan y gente que yo agora en su poderoso nombre envio, os podeis informar de los que mas quisierdes saber, no será menester desto hacer luenga escritura; pero es bien que sepais, como este tan poderoso Príncipe, queriendo saber la manera é contratacion destas partes, envió á ellas un capitan suyo llamado Hernando de Magallanes con cinco naos, de las cuales por mal recabado y proveimiento del dicho capitan, no volvieron en sus Reinos mas de la una, de donde S.M. se informó de la causa del desbarato é perdicion de las otras: y puesto que de todo recibio pena, lo que mas sintió, fue haber su capitan cedido de sus Reales mandamientos é instruccion que llevaba, mayormente en haber movido guerra ó discordia con vos é vuestras gentes; porque la intencion con que S.M. le envió, no fue sino para os tener á todos por muy verdaderos amigos é servidores, é ofreceros toda buena voluntad para vuestras honras é personas; y por esta desobidiencia permitió el Señor é hacedor de todas las cosas, que él recibiese el pago de su desacato, muriendo como murió en la mala demanda que intentó contra la voluntad de su Príncípe: y no le hizo Dios poco bien en morir como ahí murió, porque si vivo volviera, no fuera tan liviano el pago de sus desconciertos. Y para que vos y todos los otros Reyes y señores desas partes conozcais la voluntad de S.M., é como de lo hecho por este capitán le ha pesado, puede haber dos años que envió otros dos capitanes con gentes á esas tierras para os satisfacer desto; y para que mas recabdo hobiese y mas cierta toviesedes su embajada, me envió á mandar á mi, que en su poderoso nombre resido en estas sus tierras, que son muy cercanas á las vuestras, que por mi parte yo despachase para este fin otros mensageros, mandándome y encargándome mucho con mucha diligencia y brevedad o proveyese: y así envio tres navíos con gente, que de todo esto os sabrá dar muy larga y verdadera razon, y podeis satisfaceros y tener por muy cierto todo lo que de mi parte os dijere, porque yo en el nombre deste grande y poderoso Señor así lo afirmo é certifico; y pues estamos tan cercanos, y en poca distancia de tiempo nos podemos comunicar, recibiré mucha honra que de todas las cosas que de mi querais ser aprovechado, me las hagais saber, porque sé que S. M. será de todo esto muy servido; y demas de su voluntad, yo me terné dello por muy contento y rescibiré mucha gracia, y el Emperador nuestro Señor servicio en que si alguno de los españoles que quedaron  en vuestra prision fueren vivos, los deis á ese capitan, y si por ellos quisierdes rescate, él lo dará á vuestra voluntad y contentamiento, aunque en mas que esto recibireis de S. M. mercedes, y de mi buenas obras, pues, queriendo, ternemos por mucho tiempo mucha contratacion é amistad. Fecha á veinte é ocho de Mayo de mil é quiniento é veinte é siete. Hernando Cortés.

Martín Fernández de Navarrete . Colección de los viages y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV : con varios documentos inéditos concernientes á la historia de la marina castellana y de los establecimientos españoles en Indias. Madrid: Imprenta real, 1825. Vol. 5,pp. 461-462.



Tripulantes Filipinos

Un amable lector pregunta  acerca de los porcentajes de los tripulantes filipinos en el viaje del galeón.  La pregunta surge de la lectura de un viaje a Manila en 1584, publicada el pasado mes de octubre.

Esta es mi respuesta, por el momento.

La importancia que tuvieron los tripulantes filipinos en el manejo de la navegación en el Pacífico apenas comienza a ser valorada. De hecho, los navíos eran fabricados en Filipinas por manos locales y los marineros eran filipinos. No conozco una obra que se dedique exclusivamente a hacer este recuento, pero existen varios aspectos que han sido descritos. En el blog he recogido datos dispersos, pero trataré de compilar información más consistente.  El Memorial escrito por Hernando de los Rios Coronel ofrece algunas cifras. Por lo pronto, menciono algunas de las entradas de este blog que tratan este tema.


 

martes, 13 de diciembre de 2016

Causas para escoger Manila como la capital de Filipinas

El pasado 12 de noviembre participé en un simposio en el Museo de las Culturas Asiáticas de Singapur, con una conferencia sobre los primeros años de la conquista española en Filipinas. El simposio es parte de las actividades en torno a las ciudades puerto de Asia, una región que se distingue por su interconnectividad marítima desde la antigüedad.

Las ciudades son el personaje de esta exposición. De qué manera se han formado. Cómo han crecido y cómo algunas han desaparecido.  De qué manera se comunican entre ellas y se enriquecen con las culturas de los nuevos vecinos.  El Sudeste de Asia es quizás una de las zonas más variadas, con la presencia de indios, malayos, chinos, tailandeses, vietnamitas, filipinos, y un sinnúmero de otras poblaciones. La característica principal es la comunicación por mar y la relación entre la diversidad de pueblos que habitan este enorme espacio geogrpafico. El Islam convive con el Cristianismo y con el Budismo, así como con la adoración de espíritus. Aún con las notables diferencias culturales entre una y otra cultura, existe una gran comunicación y circulación de ideas.



Algunos han querido ver en esta región una similitud con la estructura del Mediterráneo, que ha sido la cuna de culturas clásicas y que mantiene una perfil muy destacado por las conexiones desde el Oriente Medio hasta España. Cierto o no, la región del Sudeste de Asia ha tenido y ha fortalecido vínculos ancestrales y también por sus aguas se han comunicado culturas clásicas de la región.  Ha sido testigo del ascenso de grandes poderes y el dominio de los Europeos desde hace cinco siglos. Fue también teatro de operaciones militares en el que se enfrentaron los japoneses, los ingleses y el nuevo imperio americano de forma por demás encarnizada.  En la actualidad, cerca de 600 millones de personas viven una larga de transición posterior a la guerra fría y sus ciudades son polos de crecimiento económico, aunque aún mantienen focos de pobreza en múltiples regiones.

*     *     *

El tema con el que participé es el origen de Manila, que se convirtió en la capital de Filipinas en 1571. Mi propuesta se basa en la documentación del Archivo General de Indias relativa al encuentro entre españoles y portugueses en la isla de Cebú en el período 1566-1569,  que significó un momento delicado y fundamental para reorientar la conquista de Filipinas hacia la isla de Luzón. El asunto ha sido visto de manera lateral, sin prestar suficiente atención a las circunstancias políticas que atravesaban las coronas españolas y portuguesas y, mucho menos, a la situación prevaleciente en la región del Sudeste de Asia en aquel momento.  En mi opinión, se cuenta ahora con suficiente información para reconstruir un hecho singular, prácticamente una guerra europea en aguas asiáticas, que afortunamente no llegó a muchas pérdidas de vidas, pero definió el espacio de expansión y conquista de Portugal y España en esas latitudes.

El arrivo de Miguel López de Legazpi a Cebú en 1565 al frente de una armada proveniente de la Nueva España tuvo varias consecuencias fundamentales. Primero, inauguró la posibilidad de realizar el viaje de regreso por el Pacífico, bajo la guía del frailer Andrés de Urdaneta. Ese avance técnico abrió el gran océano a la posibilidad de expansión española a partir del territorio novohispano. Otra consecuencia que no debe ser soslayada es la posibilidad de explorar y dominar las islas de las especias. Sin embargo, acuerdos añejos entre España y Portugal no permitían esa posibilidad, y la corona española se acercaba peligrosamente a terreno considerado portugués. Ver entradas de este blog Tornavuelta y El reparto de un mundo ignorado.

En los años siguientes, llenos de dificultades para los soldados españoles en las islas del sur de Filipinas, se hizo presente una armada portuguesa dirigida por el Capitán Mayor Gonzalo Pereira, apodado Marramaque. Entre portugueses y españoles se celebraron varias reuniones muy llenas de colorido y protocolo (cañonazos de saludos, entrega de regalos, cenas) para negociar la salida de los españoles de lo que se consideraba "territorio" portugués. En vano, los tratos corteses y los mensajes que se intercambiaron, los españoles se mantuvieron en las islas y en 1568 los portugueses bloquearon Cebú por espacio de tres meses.  Una imposible guerra en el fin del mundo, en el que el arma más dañina era el hambre y la enfermedad.  Sin embargo, Gonzalo Pereira tuvo que retirar su tropas para atender una insurrección en la isla de Ternate, lo que dió tiempo a los españoles para fortalecerse. 

El misterio de esos encuentros y lo que nos muestran varios comentarios de la época es que la salida de los españoles de Cebú (sin dejar completamente abandonada la plaza), primero para ir a Panay y en 1571 hacia Manila, es que posiblemente los portugueses dieron información sobre las oportunidades de comercio en la isla de Luzón. En aquella época, China era una realidad borrosa para los españoles, un poderoso y rico país hacia el norte, pero desconocido en sus dimensiones y su política.  A partir de los años de incertidumbre en Cebú, y del enfrentamiento militar con los portugueses, López de Legazpi escribió al Rey de España acerca de la nueva meta: ir hacia el norte, dejar las especierías y acercarse a China.

Ver entrada ¿Por qué Manila?

Las evidencias son fantásticas, pues muestran personajes de gran talento como López de Legazpi, Andrés de Urdaneta, Gonzálo Pereira y otros, que ofrecen material suficiente para escribir una gran historia. Si alguien quiere hacer un film con esto, me apunto como guionista 😀.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Los buques suicidantes (2)

En la entrada anterior tratamos del viaje más largo del mundo en la época de las naves a vela. Un trayecto que de Manila a Cadiz, pasando por Acapulco y Veracruz, podía tomar hasta dos años para completarlo. Todo podía suceder en ese tiempo, con muchas probabilidades de que la muerte sorprendiera a los pasajeros.

La parte de aquel texto que menciona la Isla de Cedros,  frente a las costas de Baja California, trajo a mi memoria un cuento de Horacio Quiroga titulado Los Buques Suicidantes. Recrea la atmósfera asfixiante y misteriosa de las calmas que ocurren en los mares, sin viento o peor aun cuando los barcos quedan entrampados en enormes telarañas de sargazos y ramas, islas flotantes que no aparecen en los mapas.



Comparto la narración del escritor uruguayo.

"Resulta que hay pocas cosas más terribles que encontrar en el mar un buque abandonado. Si de día el peligro es menor, de noche no se ven ni hay advertencia posible: el choque se lleva a uno y otro.

Estos buques abandonados por a o por b, navegan obstinadamente a favor de las corrientes o del viento, si tienen las velas desplegadas. Recorren así los mares, cambiando caprichosamente de rumbo.

No pocos de los vapores que un buen día no llegaron a puerto, han tropezado en su camino con uno de estos buques silenciosos que viajan por su cuenta. Siempre hay probabilidad de hallarlos, a cada minuto. Por ventura las corrientes suelen enredarlos en los mares de sargazo. Los buques se detienen, por fin, aquí o allá, inmóviles para siempre en ese desierto de algas. Así, hasta que poco a poco se van deshaciendo. Pero otros llegan cada día, ocupan su lugar en silencio, de modo que el tranquilo y lúgubre puerto, siempre está frecuentado.

El principal motivo de estos abandonos de buque son sin duda las tempestades y los incendios que dejan a la deriva negros esqueletos errantes. Pero hay otras causas singulares entre las que se puede incluir lo acaecido al _María Margarita_, que zarpó de Nueva York el
24 de Agosto de 1903, y que el 26 de mañana se puso al habla con una corbeta, sin acusar novedad alguna. Cuatro horas más tarde, un paquete, no teniendo respuesta, desprendió una chalupa que abordó al _María Margarita_. En el buque no había nadie. Las camisetas de los marineros se secaban a proa. La cocina estaba prendida aún. Una máquina de coser tenía la aguja suspendida sobre la costura, como si hubiera sido dejada un momento antes. No había la menor señal de lucha ni de pánico, todo en perfecto orden; y faltaban todos. ¿Qué pasó?

La noche que aprendí esto estábamos reunidos en el puente. Ibamos a Europa, y el capitán nos contaba su historia marina, perfectamente cierta, por otro lado.

La concurrencia femenina, ganada por la sugestión del campo de batalla presente, oía estremecida. Las chicas nerviosas prestaban sin querer inquieto oído a la voz de los marineros en proa. Una señora recién casada se atrevió:

--¿No serán águilas?...

El capitán se sonrió bondadosamente:

--¿Qué, señora? ¿Aguilas que se lleven a la tripulación?

Todos se rieron y la joven hizo lo mismo, un poco avergonzada.

Felizmente un pasajero sabía algo de eso. Lo miramos curiosamente. Durante el viaje había sido un excelente compañero, admirando por su cuenta y riesgo, y hablando poco.

--¡Ah! ¡si nos contara, señor!--suplicó la joven de las águilas.

--No tengo inconveniente--asintió el discreto individuo.--En dos palabras--y en los mares del norte, como el _María Margarita_ del capitán--encontramos una vez un barco a vela. Nuestro rumbo--viajábamos también a vela--nos llevó casi a su lado. El singular aire de abandono que no engaña en un buque, llamó nuestra atención, y disminuímos la marcha observándolo. Al fin desprendimos una chalupa; abordo no se halló a nadie, y todo estaba también en perfecto orden. Pero la última anotación del diario databa de cuatro días atrás, de modo que no sentimos mayor impresión. Aún nos reímos un poco de las famosas
desapariciones súbitas.

Ocho de nuestros hombres quedaron abordo para el gobierno del nuevo buque. Viajaríamos de conserva. Al anochecer nos tomó un poco de camino. Al día siguiente lo alcanzamos, pero no vimos a nadie sobre el puente. Desprendióse de nuevo la chalupa, y los que fueron recorrieron en vano el buque: todos habían desaparecido. Ni un objeto fuera de lugar. El mar estaba absolutamente terso en toda su extensión. En la cocina hervía aún una olla con papas.

Como ustedes comprenderán, el terror supersticioso de nuestra gente llegó a su colmo. A la larga, seis se animaron a llenar el vacío, y yo fuí con ellos. Apenas abordo, mis nuevos compañeros se decidieron a beber para desterrar toda preocupación. Estaban sentados en rueda y a la hora la mayoría cantaba ya.

Llegó mediodía y pasó la siesta. A las cuatro, la brisa cesó y las velas cayeron. Un marinero se acercó a la borda y miró el mar aceitoso. Todos se habían levantado, paseándose, sin ganas ya de hablar. Uno se sentó en un cabo y se sacó la camiseta para remendarla.
Cosió un rato en silencio. De pronto se levantó y lanzó un largo silbido. Sus compañeros se volvieron. El los miró vagamente, sorprendido también, y se sentó de nuevo. Un momento después dejó la camiseta en el cabo arrollado, avanzó a la borda y se tiró al agua. Al
sentir el ruido, los otros dieron vuelta la cabeza, con el ceño ligeramente fruncido. En seguida se olvidaron, volviendo a la apatía común.

Al rato otro se desperezó, restregóse los ojos caminando, y se tiró al agua. Pasó media hora; el sol iba cayendo. Sentí de pronto que me tocaban en el hombro.

--¿Qué hora es?

--Las cinco--respondí. El viejo marinero me miró desconfiado, con las manos en los bolsillos, recostándose enfrente de mí. Miró largo rato mi pantalón, distraído. Al fin se tiró al agua.

Los tres que quedaban se acercaron rápidamente y observaron el remolino. Se sentaron en la borda, silbando despacio, con la vista perdida a lo lejos. Uno se bajó y se tendió en el puente, cansado. Los otros desaparecieron uno tras otro. A las seis, el último se levantó,
se compuso la ropa, apartóse el pelo de la frente, caminó con sueño aún, y se tiró al agua.

Entonces quedé solo, mirando como un idiota el mar desierto. Todos, sin saber lo que hacían, se habían arrojado al mar, envueltos en el sonambulismo moroso que flotaba en el buque. Cuando uno se tiraba al agua, los otros se volvían momentáneamente preocupados, como si recordaran algo, para olvidarse en seguida. Así habían desaparecido
todos, y supongo que lo mismo los del día anterior, y los otros y los de los demás buques. Esto es todo.

Nos quedamos mirando al raro hombre con excesiva curiosidad.

--¿Y usted no sintió nada?--le preguntó mi vecino de camarote.

--Sí, un gran desgano y obstinación de las mismas ideas, pero nada más. No sé por qué no sentí nada más. Presumo que el motivo es éste: en vez de agotarme en una defensa angustiosa y a _toda costa_ contra lo que sentía, como deben de haber hecho todos, y aún los marineros sin darse cuenta, acepté sencillamente esa muerte hipnótica, como si
estuviese anulado ya. Algo muy semejante ha pasado sin duda a los centinelas de aquella guardia célebre, que noche a noche se ahorcaban.

Como el comentario era bastante complicado, nadie respondió. Se fué al rato. El capitán lo siguió un rato de reojo.

--¡Farsante!--murmuró.

--Al contrario--dijo un pasajero enfermo, que iba a morir a su tierra.--Si fuera farsante no habría dejado de pensar en eso, y se hubiera tirado al agua."