jueves, 29 de diciembre de 2011

La invasión de Camboya

En solidaridad con la población filipina que ha sufrido los embates de la naturaleza. Mi más sentido pésame por los muertos y desaparecidos,  a sus deudos y a todo el pueblo filipino.
Diciembre, 2011.

Desde la fundación de Manila en 1571, los habitantes españoles de las islas Filipinas fraguaron todo tipo de proyectos para conquistar los variados reinos del sudeste de Asia, a pesar de que en España se desautorizaron tales iniciativas y hasta se llegó a pensar, al finalizar el siglo XVI, en abandonar aquella lejana colonia.

Los gobernadores del archipiélago llegaban instruidos por el Rey para vivir en respeto y armonía con las naciones circundantes, pero los intereses de frailes y comerciantes residentes ejercían una fuerte y continua presión para enviar ejércitos a las Molucas, a Siam, Champa, Camboya y Laos, y al propio imperio mandarín. Entre tales intentos se cuenta la intervención española en Camboya de 1592 a 1599, que concluyó en un rotundo fracaso, mostró los límites reales de la empresa conquistadora española en Asia y demostró, junto con otros intentos efectuados en aquella coyuntura, que el imperio español no podía seguir expandiéndose.

Dedicaré las siguientes entradas de esta bitácora electrónica a mostrar información poco conocida sobre un acontecimiento que tensó la vida política y militar de Filipinas en sus primeros años, y que puso a prueba la vinculación de la colonia española en Asia, frente a las estrategias que se tenían tanto en la metrópoli como en la Nueva España en aquella época. Mucho más que una anécdota curiosa, esa aventura, junto con otras que se vivieron en aquel momento fundacional, ilustra la visión que se tenía en amplios sectores españoles en contra de la masa criolla que crecía en América y Asia, calificada de perniciosa por sus ociosos y ambiciones. Con objeto de debilitar a esta masa de españoles criollos, se pretendió abierta y llanamente enviar a pobladores desde México para colonizar y cristianizar Camboya.

Poco se sabía en Manila, y mucho menos en España o en México, acerca de las naciones y pueblos que circundaban a la joven colonia española. Sin embargo, se recibían los informes de comerciantes, misioneros y soldados mercenarios, dispersos por toda la región, quienes describían con lujo de detalles las riquezas materiales, las costumbres locales y las posibilidades de establecer comercio, expandir las cristiandad, hacer acuerdos de amistad o, simplemente, ocupar tales territorios.

De esta forma, y desde un principio, se dispusieron planes muy serios para colonizar la Gran China desde Filipinas; avanzar en las Islas de la Especiería; conquistar los reinos misteriosos de Siam, Pegu, Camboya, Champa o Laos, todos ellos en la actual península Indochina.

Cabe resaltar que, a partir de la segunda mitad del siglo XVI y hasta casi el final del siglo XVII, se sucedieron numerosas convulsiones militares y una continua redefinición de las fronteras en la espaciosa región de la cuenca del rio Mekong que, más tarde, los franceses llamaron Indochina. Ahora nos resulta difícil intentar siquiera la localización de los reinos de Champa, Conchinchina o Tunkin, que forman el actual Vietnam. La parte este de Tailandia era provincia camboyana y el noroeste de Tailandia formó parte de Laos. En ese escenario geográfico, tanto la religión como el comercio desempeñaron un papel central, de atracción y conflicto. En los reinos de la península se venía efectuando un proceso de consolidación de alianzas entre autoridades budistas y la monarquía, lo cual sirvió más tarde para la formación de las naciones contemporáneas.






_____________________
Anthony Reid, Southeast Asia in the Age of Commerce 1450-1680, vol. I. The lands below the winds, pp 1-10. Silkworm Books, Bangkok, 1988.


Publicar un comentario