Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

lunes, 29 de junio de 2015

Formosa

Un mapa poco conocido de la isla Hermosa, o Formosa para los portugueses, hoy Taiwán, trazado por Hernando de los Ríos Coronel, en 1597. Tamaño 42.6 por 41.6 cms. Escala en leguas 90 = 14 cm. 



El mapa fue incluído en una carta enviada por el Procurador de las Filipinas al Rey de España, con fecha en Manila a 27 de junio de 1597. Archivo General de Indias, Descripción elaborada por Ma. Antonia Colomar Albajar, 5 de marzo de 2003.

"Con la carta de Hernando de los Ríos Coronel al Rey en la que da cuenta de un libro que estaba escribiendo sobre el uso del astrolabio que había inventado y sobre el arte de navegar, imenciona lo importante que sería conquistar Siam, Camboya, Champa y Cochinchina; de la importancia de ocupar isla Hermosa, con descripción detallada y mapa de la misma; de dos nuevos caminos de comunicación con estas islas, uno por un estrecho que llaman de Anian (Bering), que comunica Nueva España con China, a 80 leguas al oeste de la Punta de Bacalaos (Terranova), y el otro por Nuevo México, en altura de 45 grados".

Se publica sin fines de lucro.

Fuente: Portal de Archivos Españoles, consultado el 29 de junio de 2015.
Código de Referencia:  ES.41091.AGI/27.11/IMP-Filipinas.6

Propuestas económicas para Filipinas


La doctora Vilches (citada en la entrada anterior de este blog) divide a los autores que se refieren a los problemas de la monarquía española del siglo XVII en dos grupos: los razonamientos de los pensadores mercantiles y los "escritos de imaginación".  El primer grupo es el de los arbitristas, personajes que asumieron el papel de argumentar soluciones a los problemas, en ocasiones con propuestas descabelladas o imposibles, pero que también ofrecieron interpretaciones interesantes y avanzaron conceptos que hoy podrían ser considerados pioneros en el ámbito de la política económica y de las finanzas.

En el segundo grupo se encuentran las grandes obras literarias de Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, o filosófico morales de Saavedra Fajardo o Baltasar Gracián, así como de historiadores cortesanos de la época, como Antonio Pacheco, que trataron de construir un origen y un pasado glorioso del imperio español. La imaginación política de los artístas de pluma barroca ha sido ampliamente estudiada porque atestigua las angustias de su época y la esperanza de cambios positivos. Sus obras constituyen una fuente fundamental para comprender el momento crucial de la monarquía española y el ethos barroco. La separación que ahora se hace del mundo del arte y del pensamiento económico por ejemplo es artificial y reduce a simples clichés la compleja realidad.

Velazquez, Las Hilanderas, 1657 
en un mismo espacio conviven el trabajo y lo divino.

En el Siglo de Oro el pensamiento dominante en el ámbito económico era el bulionismo, o posesión de metales preciosos (preferentemente oro) como garantía de riqueza y estabilidad económica. Se convirtió en una verdadera obsesión de funcionarios y empresarios. La contraparte, por así decirlo, era el mercantilismo, que en términos generales explica la suma de medidas de protección de una economía nacional frente al mercado externo. Ambos conceptos son simplificaciones de un sinfín de acciones que fueron tomando los poderes europeos a partir de la globalización temprana, como respuesta a los cambios súbitos que se sucitaron en la economía mundial y que afectaron a la vida cotidiana en todos los rincones del planeta. 

Sin embargo, en esta entrada tomaré únicamente ejemplos de distintos de pensadores económicos que abordaron específicamente el tema de Filipinas, desde una perspectiva preocupada por resolver los asuntos de la lejana colonia, sea como funcionarios o como comerciantes con intereses directos en el comercio del Pacífico.  En sus escritos se incluye por supuesto el caso de las islas Molucas, de China y Japón, de la presencia de competidores europeos en Asia como los ingleses y los holandeses. 

Las opinones expresadas por los arbitristas acerca de la conducción de los asuntos de Filipinas se suman a los primeros debates estratégicos de la monarquía española acerca de Asia, alejados ya de la idea de simple conquista e instalados en la conciencia de la colonización y administración de las posesiones en el otro lado del mundo. Es una visión geoestratégica, como ahora gusta decirse, que consideraba los equilibrios posibles con las potencias europeas en la zona y comienza por tratar de entender la complejidad de la situación en los poderes locales en el Sudeste de Asia, que transitan por las líneas de la cultura y la religión: chinos, malayos, siameses  indios; budistas, cristianos. Destacan en la lista tres personajes que escribieron proyectos concretos para tratar de resolver los problemas de la presencia española en Filipinas: Hernando de Los Ríos Coronel, Duarte Gómez Solís y Juan Grau y Monfalcón. Es interesante señalar cómo tomaron prestado un lenguaje proveniente de la filosofía y la moral cristiana. Los teólogos colocaron el caso y fracaso de América como piedra de toque de sus reflexiones sobre el desarrollo del crédito, la holgazanería de la clase acomodada, las afectaciones del cuerpo social ibérico y la competencia de otros poderes europeos herederos del protestantismo.

De los Ríos Coronel, hombre de ciencia y procurador de Filipinas

Toda la información sobre la vida de Hernando de los Ríos Coronel es producto de deducciones.  Un biógrafo moderno señala que nació en 1559 como se infiere de un informe en Manila del 15 de abril de 1594, en que dice tener 34 años. Su segundo apellido no indica que tuviera el rango de coronel. Tampoco es claro su lugar de nacimiento pero probablemente era andalúz y no provenía de familia noble. Tuvo dos hermanos: Gaspar, quien viajó a Manila y murió en batalla contra los holandeses en diciembre de 1600.  El segundo hermano se llamaba Francisco y era alférez, también viviendo en Manila al iniciar el siglo XVII. Este hermano fue magistrado en las islas Cataduanes en 1628. Hernándo de los Ríos habría sido piloto de barco y se destacó como geógrafo, diseñador de mapas, que construyó una especie de astrolabio que podía servir en momentos de oscuridad. Usaba el título de licenciado, por lo que probablemente había estudiado en la Casa de Contratación Sevilla, que desde 1552 era el lugar de capacitación de pilotos. 

En sus textos menciona que tiene una fórmula para el cálculo de la longitud geográfica, lo que sería especialmente notable porque se reconoce que John Harrison estableció 200 años más tarde (1714) un reloj que podía usarse en el mar para determinar el uso horario y la corrrecta orientación de las naves. El tema de la longitud era altamente sensible pues influía sobre la determinación de línea imaginaria que separaba a portugueses y españoles en Asia, según el Tratado de Zaragoza.

Hernando de los Ríos Coronel habría llegado a Filipinas en 1588. En los primeros años en las islas fue capitán de infantería, por lo que participó en la llamada invasión, fallida, al reino de Camboya en 1595-1596. Dos años más tarde, en 1598, también fue enviado en misión a la zona de Cantón, donde los españoles esperaban establecer un puesto de comercio similar al de los portugueses en Macao.  A su regreso de aquella expedición escribió una carta que fue publicada por Antonio de Morga en su famoso libro Sucesos de las Islas Filipinas y en la que explica varios detalles del comercio de los chinos que llegaban periódicamente a Manila. Proponía un mecanismo para que los españoles se adentraran en este sistema y arrebataran a chinos y portugueses el monopolio del mismo. El proyecto de un puerto en la provincia de Cantón (Guanzhou) denominado El Pinal, o Piñal o Pinhal, no prosperó, en parte por la resistencia de los portugueses, por el temor de que suplantara a Filipinas como puerto de arribo de la plata mexicana, y por dificultades en el trato con los chinos.

En 1605 fue elegido Procurador General de las Filipinas, que lo convertía en representante de los intereses de los manileños ante la corte de España. Era comun que ese puesto estuviera en manos de un ciudadano laico, es decir, no miembro de la iglesia, pero en un segundo período que comenzó en 1617, aparece que llevaba algunos años ordenado como sacerdote. En esa condición, buena parte de sus gestiones rebasaron el ámbito del comercio y expresó en diversos momentos su preocupación sobre la situación de los indios filipinos.

Entre los temas que abordó en España, cabe subrayar que se observa ya un propósito de revisión integral de la problemática de la colonia. Problemas administrativos, sobre todo abuso de autoridad, pues había desaparecido la Audiencia. Aspectos de defensa de las islas, pocos soldados mal armados, por lo que se requerían fondos de Nueva España y de Perú. Problemas con los extranjeros residentes, especialmente los chinos sangleyes. Proponía un sistema de permisos de residencia, pero simultáneamente el establecimiento de un regidor para garantizar la limpieza en el procedimiento. El trato de los indígenas, donde no se limita criticar a los colonos españoles y mexicanos residentes en las islas, sino también a las órdenes religiosas y los frailes en lugares alejados. Aspectos de la navegación, en los que aprovechó sus conocimientos para proponer mejorías. En este blog mencionamos ya su apasionada defensa de los marinos filipinos en el trayecto del galeón. Detengámonos un momento en este tema:

La navegación a través del Pacífico tuvo pocas transformaciones técnicas durante los años que operó. Las razones de ese estancamiento son simples: los intereses comerciales privados que preferían llevar la mayor mercancía posible, a riesgo de sobrecargar los barcos; reducir los costos de operación al mínimo, a costa muchas veces de la dignidad y salud de los pasajeros y operarios y finalmente la burocracia que permitía que muchas decisiones sobre el galeón fueran tomadas por personas !que no sabían de navegación!  Hernando de los Ríos Coronel intervino con propuestas técnicas, aparentemente fabricó, quizás a escala, un modelo perfeccionado de galeón, que  no fue utlizado. También ofreció un método para desalinizar agua de mar.   La doctora Dolores Folch menciona lo anterior "la tripulación de los galeones estaba formada por unos ciento cincuenta hombres, mayoritariamente filipinos, en una proporción de cinco a uno respecto a los españoles" y cita el Memorial de1608 de Hernando de los Ríos, "mal alimentados y sumamente pobres subían al barco con lo puesto, a los pocos meses llevaban la ropa hecha jirones y unos cuantos golpes de mar los dejaban completamente desnudos, con lo que en las latitudes altas morían de frío y cada mañana había tres o cuatro muertos."

El fiel administrador español ofreció siempre alternativas para mejorar las condiciones del comercio, fortalecer la presencia de la corona española en Asia y ayudar un poco también a los desamparados, sobre todo a los filipinos. Hombre de ciencia de su época, dejó una biblioteca con títulos científicos y filosóficos que pasó a formar parte del fondo de la Universidad de Santo Tomás.
________________
Crossley, John Newsome Crossley. Hernando de Los Ríos Coronel and the Spanish Philippines in the Golden Age. Ashgate Publishing, Ltd., 2013.

Sobel, Dava “Longitude: The True Story of a Lone Genius Who Solved the Greatest Scientific Problem of His Time.” Barnes & Noble. 1995.

Folch, Dolores. “El Galeón de Manila.” In Los Orígenes de La Globalización: El Galeón de Manila, Varles Brasó Broggi (coord.) Dai Juan (Trad). Shanghai: Instituto Cervantes Shanghai, 2013.

Crossley,  John Newsome. “Una Biblioteca En Las Filipinas En 1611.” Cuadernos Para Investigación de La Literatura Hispánica, no. 35 (n.d.). Disponible en línea: http://www.fuesp.com/pdfs_revistas/cilh/35/cilh-35-6.pdf.



sábado, 20 de junio de 2015

Auri sacra fames*

*Maldita sed de oro

Este lamento viene de muy lejos, quizás antes del mundo latino, para designar la avaricia y el deseo de poseer bienes materiales. La frase Auri Sacra Fames alertaba ya en la época cristiana sobre la presencia de un demonio del hombre que aparece ante la acumulación de riqueza. Siglos después, vivimos nuevamente una etapa de enorme desigualdad social, tanta como la que sucedió durante la primera etapa de globalización en el siglo XVI, producto de la acumulación desenfrenada.  En aquellos años de turbulencia hubo una respuesta cultural muy interesante, reflejada en la pintura y la literatura, que intentaba ilustrar la inquietud prevaleciente.

Tanto como ahora, en aquellas épocas existió también la idea de resolver los problemas derivados de la acumulación y de los excesos que la alimentan y sostienen. En esta y en siguientes entradas del blog hablaremos de algunas de las propuestas formuladas por diversos pensadores de la época barroca en España para atender los problemas de la economía de la monarquía, pero me concentraré en los comentarios que se formularon para tratar de reformar el sistema que ligaba al imperio español con las lejanas islas Filipinas.


Para el mundo hispano el metal al que se referían los filósofos era también la plata, localizada en los ricos yacimientos de América, el Potosí, Guanajuato o Zacatecas. Esa inconformidad se expresa claramente en la literatura clásica española, como lo puede ilustrar un famoso poema de Francisco Quevedo sobre el dinero:

Nace en las Indias honrado
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
es Don Dinero.

Hay dinero, pero las cosas andan mal en el imperio español. Se recoge dinero de América, pero es sepultado por las deudas que la monarquía acumula con banqueros alemanes y genoveses. El verso no requiere más explicación, porque ilustra claramente el sentimiento que prevalecía en aquella época, el Siglo de Oro, de la que ya hemos hablado en este blog. También se ha señalado el interés de autores como Cervantes o Lópe de Vega por los cambios que se sucedían y que en gran medida venían de Asia.




A diferencia del momento actual, que se distingue por la arrogancia del pensamiento económico; que supone saber cómo funciona el sistema globalizado y dispara recetas aplicables para toda ocasión y país, el pensamiento proto-económico, anterior a David Ricardo o Adam Smith, expresaba cautelosamente sus interpretaciones. Veía al sistema como un cuerpo, al que le aquejaban enfermedades y por medio de la auscultación podría recibir remedios o transfusiones. Efectivamente, era un pensamiento ligado a la idea medieval y también observaba la transición hacia un ámbito complejo. Las redes comerciales que ligaban a Europa con América eran las arterias que daban vida a ese cuerpo social. La variedad de instrumentos financieros y de crédito que aparecieron en la época eran vistos con recelo, pues estaban por encima de la realidad, eran imaginarios (¿o lo son?) y poco confiables.

Son sus padres Principales,
y es de nobles descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
al rico y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Estos temas forman parte de la historia económica que se estudia en las universidades (¿o ya quitaron estos programas?), sin embargo, un libro escrito por la doctora Elvira Vilches, Oro de Nuevo Mundo, en la Universidad de Chicago, ofrece un análisis diferente porque lo liga precisamente al impacto cultural de esa nueva realidad económica. Una reseña de David Ringrose destaca que el libro de Vilches ha hecho una detallada investigación de la propaganda y la literatura generada por, y escrita sobre, el impacto de América en España, que principalmente se refiere a Castilla. La autora ha indagado obras de teatro y cuentos de la época para encontrar las impresiones populares del impacto de América y de metales preciosos americanos; también ha examinado los escritos de protoeconomistas de la época y por una serie de arbitristas que propusieron diversas políticas para restaurar la industria, el comercio, y, sobre todo, la salud moral. Algunos, como Tomás Mercado, adelantaron varios conceptos, como la teoría cuantitativa, que serían utilizados por los pensadores clásicos franceses e ingleses siglos más tarde.

Volviendo a la reseña hecha por Ringrose: resumiendo argumentos acerca del déficit público, los préstamos de los financieros extranjeros, el egoísmo y la malversación en los más altos niveles de actividad económica, Vilches analiza la creciente distancia entre una concepción cristiana, católica, moral de la economía Ibérica y un mundo cada vez más saturado de dinero imaginario. Este último tomó la forma de crédito, los bonos del gobierno (los juros, es decir, promesas de pago), compra y venta a futuro, de compra y venta de rentas vitalicias, y hábitos de gasto parasitario por parte de las elites adineradas. Esta avalancha de papel, o "dinero cercano", combinado con la gran afluencia de oro y plata, desencadenó la inflación. La mayor parte del metálico fue plata, pero Vilches prefiere una alusión literaria al oro como símbolo de valor fijo en dinero. Esta inflación socavó la relación estable entre bienes y oro sobre la que se basó la moral economica (si no imaginaria) tan apreciada.

La premisa subyacente de Vilches es que el descubrimiento de las Américas -y su lingotes de plata- era central para expandir el mundo de las exóticas finanzas, lo que provocó la inquietud cultural al que el título se refiere. Esta ansiedad cultural fue, en parte, una reacción a la reorientación de la aristocracia, que ya no se distinguía por su experiencia militar y liderazgo, sino por su consumo conspicuo y costumbres sociales decadentes. La creciente dependencia de la aristocracia en sus mayorazgos; la hipoteca de sus propiedades sin invertir productivamente; y la compra de los bonos anuales de la Corona, de los monasterios y conventos, marcó a la élite como un parásito social improductivo. Al mismo tiempo, en las redes comerciales el creciente uso del crédito; la mezcla peligrosa de los préstamos y créditos públicos y reales; y el efecto multiplicador de crédito del gobierno, gracias a la plata de América, creó un obscuro mundo de las finanzas y el dinero imaginario que fue entendido por pocos, o mal entendido y temido por muchos. El siglo XVII en la España imperial se caracterizó por guerras inacabables, epidemias, escasez de alimentos, declive de las industrias locales y el poder avasallador de los Habsburgo. 

Colón y la economía de lo maravilloso. Vilches explica cómo durante la primera generación de la exploración, cuando las ganancias de los inversionistas eran escasas, los conquistadores vendían la novedad de los nuevos pájaros, plantas nuevas, nuevas formas de arte, nuevos minerales, y la masa indígena como una forma de riqueza. Bien haríamos en reflexionar ahora cuánto hemos perdido en el análisis económico, al no darnos cuenta de los aspectos culturales y sociales tangibles que afectan a las personas, más allá de las sesuda prescripciones de los organismos financieros internacionales, los ministerios de hacienda y sus fabulosas gráficas. 

Varios instrumentos financieros existían desde la edad media, y probablemente la afluencia de la plata precipitó una bancarrota anunciada del imperio español, que dependía de recursos externos. El papel parasitario de la monarquía también fue imporante en el proceso de crisis y larga decadencia.



La autora dedica un capítulo a los arbitristas, como Luis Ortíz, Martín Gonzalez de Cellorigo, Luis Valle de la Cerda, Sancho de Moncada o Juan de Mariana. No abordaré en esta ocasión sus elaborados discursos, pero dejaré para una próxima entrada los comentarios de dos personajes que trataron directamente el tema de Filipinas, como es el caso de Duarte Gómez Solís y Juan Grau y Monfalcón. 
___________________
Vilches, Elvira. New World Gold: Cultural Anxiety and Monetary Disorder in Early Modern Spain. Chicago ; London: University Of Chicago Press, 2010.

Ringrose, David, Book Review Journal of Interdisciplinary History, Vol. 41, No. 4, Chicago: MIT Press, 2011

miércoles, 27 de mayo de 2015

Viajes por el Pacífico

Es muy grato encontrar compañeros de viaje por la historia de los intercambios culturales, humanos, comerciales, que se dieron en el Pacífico. Hace tiempo he entrado en contacto con Francisco Moreno del Collado, quien desde España estimula el trabajo de La Nao Va con comentarios y materiales que también va encontrando por el camino. Paco Moreno es Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Cantabria y tiene un MBA por el Instituto de Directivos de Empresa IDE CESEM. Ha dado varias charlas para divulgar sus conocimientos sobre el tema, con un giro interesante: las consideraciones económicas y empresariales que dieron vida a la ruta del famoso Galeón.


Valga la breve presentación, porque en esta oportunidad quiero ceder el espacio de este blog para un resumen de las peripecias del Galeón, que Francisco elaboró con motivo del 450 Aniversario del viaje de la Tornavuelta, comandada por Andrés de Urdaneta.

Para ver el documento, hacer "click" en el título:



por Francisco Moreno





viernes, 1 de mayo de 2015

La conquista musical de Filipinas

¿Podríamos imaginar a la gran escritora novohispana Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) en el ámbito tropical asiático? No es fácil llegar a esta representación y sin embargo eso fue lo que sucedió con sus villancicos, cantados en las fiestas religiosas filipinas casi inmediatamente después de ser publicados (1). Existe información de que se presentaron en Manila las obras dramáticas Amor es más laberinto y Los empeños de una casa, incluyendo intermezzo musical.

Para los investigadores de la música este es uno de los signos claros y sonoros de la comunicación cultural global que dió inicio con el vínculo Filipinas-Nueva España a partir del siglo XVI. El villancico resultó ser un vehículo muy adecuado para transmitir mensajes religiosos a las poblaciones en América, pero en el caso de Filipinas fue adoptado también por la población conforme a sus propias tradiciones musicales.


El villancico, en forma de diálogo de voces y versos, tiene parecido a los cantos tradicionales prehispánicos de Filipinas, y fue rápidamente utilizado para festividades incluso no religiosas (lo cual habrá causado cierta alarma a los misioneros). Los cantores filipinos eran reconvenidos para que cantaran su música dentro de las normas musicales y el decoro, sin cambiar el sentido del texto. Se prohibió en varias épocas que se cantaran villancicos burlescos e inapropiados en las iglesias, lo cual indica que la práctica era recurrente. El arzobispo Felipe Pardo se quejaba finales del siglo XVII que en las misas de aguinaldo, en Navidad, los asistentes reían con las letras preparadas por los propios cantores.

El rasgo más interesante para los investigadores es la permanencia del género a lo largo de cuatro siglos, incluídos villancicos filipinos en el siglo XIX y principios del XX.

Fuera de las catedrales y otros recintos religiosos, la música fluía entre la población filipina que hoy en día se distingue por sus cualidades musicales excepcionales.  Otro investigador, Nicanor G. Tiongson, argumenta acerca de la transmisión y adaptación de tradiciones hispano-mexicanas en Filipinas, como son las posadas, muy parecidas al panunuluyan (que significa entradas), que cuenta con procesión, paseo de karos (carros adornados) y andas con las imágenes de los santos. Todo acompañado con música de banda y marcha. Las pastorelas, representaciones vivas de pasajes religiosos, son también muy populares en el país asiático. Es tradicional que en las fiestas navideñas se cante para encontrar lugar a los peregrinos (María y José), donde son rechazados hasta encontrar albergue y finalmente cantar un Gloria (2).

Tiongson coloca un punto de duda en las afirmaciones más socorridas de que estas tradiciones simplemente fueron transferidas desde México. En cambio, señala que la investigación debe profundizar sobre influencias mutuas, donde también los filipinos llevaron a México sus tradiciones (menciona los azulejos y cierta ropa). El centro de su argumento es la obligación de los investigadores de romper con fórmulas que señalan la influencia en un sólo sentido colonial, cuando es evidente que se produjeron muy variados procesos de adaptación local, creación, renovación de la cultura.

Un análisis más amplio y detallado es el que realiza David Irving en su libro sobre la música en Manila, entendida como un contrapunto constante, de influencias variadas sobre la base cultural de las islas, con influencia malaya y china. A través de la confrontación cultural, el interés de imponer la religión y la cultura europeas, se dió un proceso opuesto de resistencia, adaptación y acomodo. El pueblo filipino fue capaz de asimilar las formas y recrearlas en su propio interés, como fue el caso de su lucha por la independencia en el siglo XIX (3).

El libro analiza cuidadosamente la manera en que la música fue empleada como herramienta de conquista cultural y conversión religiosa, ofreciendo abundante información sobre músicos (la mayoría sacerdotes) que se trasladaron a Filipinas; la publicación de piezas musicales importadas y producidas localmente desde el siglo XVI, así como la creación de escuelas y clases para enseñar música. Jesuitas y franciscanos fueron sin duda los más interesados en usar métodos musicales para la evangelización, incluyendo música vernácula de diversas regiones filipinas. 
 
Los europeos instalados en Filipinas llevaron a cabo una suerte de levantamiento etnográfico sobre la cultura de los habitantes de las islas. El propósito explícito era identificar los elementos comunes con la ortodoxia cultural y religiosa de tipo cristiano y un objetivo de conquista que no ocultaba la necesidad de eliminar aquellas expresiones que pudieran ser contrarias a esa religión o diabólicas. En el espíritu de la Contrareforma, los misioneros sistematizaron su trabajo para incidir en la vida cotidiana de la población.

En un principio se emplearon las herramientas descriptivas de la observación natural y ya en el siglo XVIII y XIX los instrumentos de una concepción cultural que separaba lo moderno de lo antiguo o bárbaro, muy en la corriente del enciclopedismo francés.

Con la llegada de los europeos, el aire de Manila se llenó de nuevos sonidos, la campana, el órgano, el cañón, que acompasaban el nuevo ritmo de la vida. La población filipina se habrá adaptado a este contrapunto sonoro con la gracia que suele hacerlo. El interés de esta breve nota es mostrar interpretaciones históricas que permiten comprender la atmósfera cultural que prevalece en Filipinas, más resistente que cualquier otro elemento económico o político.  Los textos de Irving, de Tiongson y otros, sirven para profundizar en un camino que no concluye y son contraparte de aquel gran pequeño libro de Lourdes Turrent sobre la conquista musical de México.
___________________

(1) David Irving, "Historical and literary vestiges of the villancico in the early modern Philippines", Chapter 14 of Tess Knighton & Alvaro Torrente (Eds.) Devotional Music in the Iberian World, 1450-1800, The Villancico and Related Genres, Ashgate pp. 363-398

(2) Nicanor G. Tiongson, "Mexican-Philippine Relations in Traditional Folk Theater", Philippine Studies vol. 46, no. 2 (1998): 135-150, Ateneo de Manila.

(3) D.R.M. Irving, Colonial Counterpoint: Music in Early Modern Manila, New York: Oxford University Press, 2010.

(4) Lourdes Turrent, La Conquista musical de México, México: Fondo de Cultura Económica, 1993,  segunda reimpresión 2006.

lunes, 27 de abril de 2015

El Gran Tártaro ¿Quién es Palafox?


En el año 2011 Juan de Palafox y Mendoza (1600-1659), quien fuera arzobispo de  Puebla y Virrey de México, fue elevado a los altares en calidad de beato. ¿Por qué resulta de tanto interés para la iglesia mexicana este personaje del siglo XVII? Con las debidas diferencias: ¿Qué relevancia puede tener para los temas de Asia, que ocupan la atención de este blog?

Juan de Palafox y Mendoza nació en Navarra, en el pueblo de Fitero justo al inicio del siglo XVII. De orígenes encumbrados, pues su padre era Marqués de Araiza, vivió sus primeros años como hijo de campesinos pues conforme a la moral de la época era "hijo natural" no reconocido.  Sin embargo, años después inició, ya con el apoyo de su padre, la carrera eclesiástica y llegó a ser importante administrador colonial español. 

En 1639 fue nombrado Obispo de Puebla de los Ángeles,  en la Nueva España y en 1642 desempeñó durante unos meses los cargos de virrey y arzobispo de México. Durante su mandato reformó los estudios universitarios y trató de reorganizar la iglesia. De nuevo obispo de Puebla, tuvo enfrentamientos con los jesuitas por cuestiones de jurisdicción eclesiástica. Al volver a España (1649) ocupó el obispado de Osma, donde murió en 1659. Fue autor, entre otras obras, del Sitio y socorro de Fuenterrabía y sucesos del año 1633 (1639), escrito a instancias de Felipe IV. 

Lo que atrajo mi atención fue un libro escrito por Palafox durante su estancia en México, en la década de los cuarenta y que fue publicado hasta 1670 en París con el tema de la caída de la dinastía Ming en China. El libro describe cuidadosamente, aunque no exento de errores, el ascenso de los manchúes y la caída de la dinastía Han. En 1644 se inauguraba una nueva época en la historia de China que tendría repercusiones importantes a nivel mundial. Juan de Palafox percibió este cambio desde la Nueva España y trató de analizarlo en su libro. De ahí la importancia que tuvo su visión de estadísta del Imperio español frente a un cambio que ahora llamaríamos geoestratégico. 

He escrito sobre este libro que me parece fascinante y el pasado 15 de abril tuve oportunidad de dar una charla sobre el tema en el Centro de Estudios China-México, de la Universidad Nacional Autónoma de México. En cuanto aparezca el artículo en la Revista de Estudios Novohispanos de la UNAM lo compartiré con los lectores.

El Podcast de Cechimex aquí:

http://dusselpeters.com/CECHIMEX/150415villamarPalafox.mp3

domingo, 12 de abril de 2015

Conferencia: Juan de Palafox y China

En esta ocasión me corresponde informar, como tecleador de este blog, que daré una conferencia que lleva por título "Juan de Palafox y China. Una visión del administrador imperial en México sobre Chinaº.

El tema me ha llamado la atención por muchos años, por la importancia que tuvo del obispo y virrey Juan de Palafox (1600-1659) y su libro sobre la caída de la dinastía Ming, escrito precisamente en México.







El evento se realizará el miércoles 15 de abril a las 10:00 am, en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

La dirección es el aula magna Jesús Silva Herzog, primer piso del edificio anexo de la Facutad. en Ciudad Universitaria.

Mayores informes al teléfono 56222195


sábado, 11 de abril de 2015

Mapeando

Un excelente recurso de internet para ver el mapa del mundo elaborado por Matteo Ricci, es el portal de la Universidad de Harvard dedicado a la Trans-Misión/Trans-formación de China en su contacto con Europa.

En esta página es posible encontrar el mapa elaborado en China por Matteo Ricci, en 1584.

http://hcs.fas.harvard.edu/soundingchina/jesuitsobj6.html


Mappa Mundi de Ricci



La presencia jesuita en China a partir del siglo XVI ha sido ampliamente destacada de muy diferentes maneras en la historiografía relacionada con Asia. Podría decirse que la impresionante actividad de los misioneros de la Compañía de Jesús opaca en cierta forma las acciones de otras corrientes evangelizadoras católicas; franciscanos, agustinos, dominicos. En este blog hemos abordado brevemente el tema de la controversia de los ritos, que significó una fractura de la labor de cristianización en aquella zona. Sin embargo también hemos hablado del impresionante trabajo de los jesuitas, sobre todo en la corte china, que dio pie a un legítimo diálogo cultural entre Oriente y Occidente, en el que tuvieron cabida aspectos filosóficos, tecnológicos, así como de botánica, música y cartografía, entre otros.

Yudi Shanhai Quantu  -Mapa de las Montañas y los Mares del Mundo- es un plano elaborado en 1584 bajo la dirección de Matteo Ricci, con la ayuda de cristianos chinos, con el propósito de mostrar a las élites educadas de aquel país los conocimientos geográficos disponibles en Occidente al final del siglo XVI. Se trata de una proyección en forma de planisferio, con latitudes paralelas pero con las longitudes curvas. El mapa contiene anotaciones en chino y múltiples detalles de la situación de varios países poco conocidos, en Africa y en América. El éxito fue tal que entre 1584 y 1608 se registran ocho ediciones. En 1602, la tercera edición cambió de nombre a Mapa Completo de la Miríada de Países de la Tierra (Kunyu Wangu Quantu).



Mapa hecho en China en el que aparece por primera vez la imagen de la Nueva España, con una configuración muy aproximada a la realidad.

Es interesante observar que el mapa, hecho sobre madera, con una dimensión de 1.5  por 3.3 metros, contiene también observaciones novedosas en la cartografía occidental, como por ejemplo, estar proyectado sobre el Océano Pacífico. El mapa obligó a muchos eruditos del imperio chino a revisar sus propios conocimientos. Quizás el dato más importante fue el reconocimiento de las dimensiones del planeta; por ejemplo, la lejanía de China respecto de Europa y de América, continente del que por vez primera se mostraban abundantes detalles en idioma chino.


La Nueva España

Adicionalmente, apunta Elman, los mapas de Ricci significaron adiciones técnicas útiles para los cartógrafos chinos. Ricci enseñó a los especialistas a localizar lugares por medio de la longitud y la latitud, a pesar de limitado desarrollo de la técnica europea en este terreno. Se incluyeron por vez primera muchos nombres desconocidos en China, que aún se utilizan, como Canadá, Yucatán, Florida, Guatemala o Chile. Los mapas transmitieron los conocimientos más avanzados que tenían los europeos acerca del planeta. Introdujo la idea de la existenica de cinco masas continentales rodeadas de agua. Por supuesto, indicaban la esfericidad de la tierra y la existencia de zonas climáticas, es decir, árticas, templadas, tropicales.

_____________________
Benjamin A. Elman, On Their Own Terms: Sicence in China, 1550-1990, Harvard, 2005,  p.127

martes, 17 de marzo de 2015

Exposición sobre el Pacífico llega a México

En este blog hemos seguido la trayectoria de una importante exposición relacionada con el avistamiento del Mar del Sur por Vasco Nuñez de Balboa hace cinco siglos (en 1513). La noticia que deseo compartir ahora es que la siguiente etapa de la exposición será la Ciudad de México en el Centro Cultural de España, del 14 de abril al 5 de julio de 2015.

La información sobre este evento se localiza en la página de Acción Cultural Española, pero mejor aún, es posible bajar en esa dirección electrónica el catálogo digital de la exposición.



Espero que mis amigos en México disfruten de la exposición que ha tenido un gran reconocimiento en varias ciudades (Quito, Cartagena, Bogot, así como Bali, y Manila) donde se ha presentado, sobre todo por la cantidad de material original del Archivo General de Indias.

Los curadores de la muestra son Antonio Fernández Torres y Antonio Sánchez de la Mora.

viernes, 13 de marzo de 2015

Encuentro con Henestrosa

Durante muchos años busqué una famosa edición del libro Viaje y Tornaviaje a Filipinas 1564, reproducción fascimilar patrocinada en México en 1975 por el Fondo Pagliai, de circulación limitada. El libro fue editado, prologado y anotado por el escritor mexicano Andrés Henestrosa, y en forma de plaquette constituye uno de esos ejemplares únicos que se distinguen por la belleza de impresión. El libro es una reimpresión de la carta escrita por don Alonso de Arellano, capitán del Patache San Lucas que en diciembre de 1564 accidentalmente se separó de la expedición de Andrés de Urdaneta y regresó por su propio camino desde Filipinas hasta México. Puede leerse la noticia detallada de aquella fabulosa aventura de un puñado de mexicanos en ocho entradas previas de este blog. Invito al lector a acompañar nuevamente esta aventura. 


Supe de la existencia de un ejemplar en la Antigua Librería Madero, que algunos lectores han de conocer, pero cada vez que preguntaba por él recibia de don Enrique Fuentes una amable negativa. Creo que mi insistencia y cierta confianza que adquirí ante los ojos del dueño de "la Madero", después de aparecer por su librería año tras año durante mis viajes a México logró diluir la barrera imaginaria. Finalmente, aunque parezca broma, lo adquirí el día de los inocentes, el 28 de diciembre de 2006. 









Había quedado de almorzar ese día con mis hermanos en el restaurante El Cardenal de avenida Juárez y así llegué con mi nueva adquisición en las manos. Parte de la conversación giró en torno al libro, la aventura de aquellos novohispanos que se perdieron en el Pacífico en el siglo XVI, pero encontraron el camino de regreso a México. Por supuesto conversaba también acerca de la mínima proeza de contar con ese ejemplar, cuando de pronto me dice mi hermano Alejandro: "hablando del Rey de Roma" ¡Don Andrés Henestrosa llegaba al restaurante y se sentaba en la mesa de junto!




La anécdota concluye en haber podido conversar brevemente con el poeta oaxaqueño acerca de ese libro. Su reacción fue inmediata: "¿Cómo lo consiguió? ¿Por qué lo tiene usted?." Lo único que pude explicarle era mi gran interés por el tema del Pacífico, de las Filipinas, de Asia en general, y que encontraba en ese documento un motivo muy importante para poder seguir investigando. Con mucho gusto me regaló un autógrafo que conservo con comprensible orgullo.

El poeta había cumplido 100 años el mes anterior y a pesar de su dificultad para caminar se mostraba lúcido. 

El libro

El ejemplar que se utilizó para la edición mexicana, nos explica Henestrosa en su introducción, "fue propiedad, en otro tiempo, de Emilio Wenceslao Retana (1826-1924), escritor y bibliógrafo español que vivió largo tiempo en Filipinas". En 1975 el libro pertenecía a José Ignacio Conde, otro bibliófilo apasionado.


El Prólogo de la edición de Henestrosa inicia así:

"El mar, las distancias, la lejanía; los espacios, el horizonte, los confines, el azul, el infinito, siempre atrajeron al hombre. Como lo atrae el vacío, así lo atrajo lo incógnito, el misterio. Una apetencia de muerte y de vida en la muerte, que eso y no otra cosa es la gloria, la fama y la inmortalidad, movió siempre las acciones del hombre. El mar y el cielo, las dos inmensas naderías, llamándolo desde que apareció sobre la tierra."

"El español, hombre aparte, como quiere Estrabón, quiso desde muy temprano penetrar sus misterios, domeñar los mares, enseñorearlos. La historia española es en gran manera la historia de la navegación. La conquista de las rutas océanicas es una de las máximas empresas y hazañas de España, y del mundo."

"La imantación del Mar del Sur la gozaron y la padecieron los españoles a raíz misma de su descubrimiento, en 1513. En Nueva España es Hernán Cortés quien inicia la exploración y conquista de la Mar del Sur, de ls islas del Poniente."



Más adelante, el escritor explica la importancia de publicar nuevamente la carta de don Alonso Arellano:

"Este documento puede considerarse inédito, si se tiene en cuenta que sólo una vez ha sido publicado individual y cuando más tres o cuatro veces reproducido en obras que tratan de estas materias: primero, cuando en 1905 se hizo su edición facsimilar en tiraje de quince ejemplares, ahora, naturalmente, imposible, o casi, de lograr y de dar alcance a ejemplar alguno; después, al insertarlo Emma H. Blair y James A. Robertson en The Philippine Islands, 1493-1803, Cleveland, 1905; de donde lo toma Mariano Cuevas para reproducirlo, un poco caprichosamente retocado, en su obra Monje y Marino, La vida y los tiempos de fray Andrés de Urdaneta, México, Galatea, 1943. Del padre Cuevas la reproduce Enrique Cárdenas de la Peña en Urdaneta y "El Tornaviaje", México, Secretaría de Marina, 1965. Conviene decir que todos tres desconocieron la edición referida."

jueves, 12 de marzo de 2015

Foro Iberia Asia

Tuve conocimiento -gracias a mi amigo Oriol- de una interesante página de la Consejería de Ciencia e Innovación de la Junta de Andalucía, que lleva por título: "El Pacífico Hispano: imágenes, conocimiento y poder." Aunque la página parece que no se ha actualizado desde hace tiempo, ofrece una visión propia de esta veta de la investigación española hacia el Pacífico.

Modelo de sampán chino

El trabajo de esta institución, donde destaca la presencia de investigadores como Juan Gil Fernández, Ana Crespo Solana, Marina D. Alfonso, Carlos Martínez Shaw, Consuelo Varela y Salvador Bernabéu Albert, ha adquirido creciente importancia por la cantidad y la calidad de sus aportaciones al conocimiento del tema del Pacífico ibérico. Lo anterior se constata en la lista de publicaciones que a la fecha han explorado muy diversos aspectos de la intensa relación transpacífica iniciada con la conquista de Filipinas en 1565. 

Carabela europea

Es interesante que este equipo español se ha relacionado con la Universidad Nacional de Taiwán, lo que ofrece un sesgo particular y enriquece los enfoques sobre la expansión ibérica en Asia. Al propio tiempo, es llamativa la aportación de noticias sobre Andaluces en el Pacífico, que ayuda a reconstuir una parte de las corrientes migratorias que llegaron a América y Filipinas.


"El objetivo general del proyecto es el conocimiento y exploración de los mares e islas que conforman el océano Pacífico, el estudio de las miradas y de los encuentros con las culturas de América y Oceanía y el análisis de la articulación sociopolítica y los modelos de implantación territorial de los españoles en los archipiélagos del gran océano". Un segundo objetivo es estudiar las rutas comerciales del Pacífico, tanto regionales como transpacíficos


Los objetivos del grupo de estudio se resumen, según la propia página en:

1. Descubrimiento y exploración: de Magallanes a Urdaneta.

2. La Nao de China y las rutas secundarias: un océano de comercio y comerciantes.

3. El Pacífico y la ciencia de la Ilustración: del barco al gabinete.

4. Las culturas oceánicas y la mirada occidental.

5. Transferencias artísticas, culturales y científicas.

6. La dilatada construcción cultural de “nuestras antípodas”.

7. El Pacífico y el imperio español: poblamiento, evangelización, administración y defensa.

Invito al lector interesado a revisar la página y aprovechar los recursos que en ella están inscritos, como es la bibliografía y los seminarios que han organizado.



Imágenes de Koxinga (Zheng Chenggong en chino), defensor de la dinastía Ming en las costas de Fujián, en el Museo de Xiamén.