sábado, 18 de abril de 2009

Palabras Filipino Guerrerenses

Al puerto de Acapulco y, por extensión a varias partes de México, también llegó un lenguaje diferente, asiático. Las siguientes palabras fueron enlistadas por  el viejo político mexicano Alejandro Gómez Maganda  como parte del lenguaje popular en el estado de Guerrero en la primera mitad del siglo XX. Muchas de ellas están en desuso, pero muestran cierta influencia del lenguaje filipino en la zona de la costa guerrerense.  Quizás algunas de éstas no tienen origen en Asia, pero quedan en la memoria de ese autor como si fueran filipinas. Cabe señalar que tales términos todavía se registraban  en la vigésima edición del Diccionario de la Real Académica de la Lengua Española, en 1984.

Arrecha                      Ardiente, exitación sexual (¿del latin arrectus?)

Cambullón                 Tumulto (¿del portugués Cambulhao?)

Guiguili                      Cosquillas

Gorgoreta                 Recipiente de barro para servir agua en la mesa, con línea griega. En Filipinas también le llaman Alcarraza, de origen Arabe

Huaca                         Barullo burlesco

Linogao                       Similar al arroz de leche, pero cocido  solamente con panocha (azúcar  morena), arroz y agua.

Melarchia                  Melancolía. Se pronuncia Melarquía

Ñaco                           Chato en exceso

Paliacate                   Pañuelo estampado de origen indio. Probablemente la palabra es una deformación de pañuelo de Calicut

Pepenar                     Recoger

Pochunco o Purungo  De pelo rizado.

Séspero                       Borbollón, chorro de agua.

Tilinque                      Tirante, estirado

Tiricento                    Enfermedad del sueño

Zambaripao              Equivale a la morisqueta

Zambo/zambaigo    Mestizo de chino e india

Zanca                          Gran amigo

Zarangola                   Papalote

Zaragate                     Especie de duende, entrometido. Se usa en América Central, México, Perú y Venezuela como persona despreciable.

En la ruta del Galeón de Manila fueron quedando palabras regadas de muy diversos orígenes. En próximas entregas procuraremos buscar la opinión de los expertos del idioma, capaces de reconocer el origen de estas voces que hablan de un rico intercambio cultural a través del Pacífico. 

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(1) Alejandro Gómez Maganda. Acapulco en mi vida y en mis tiempos. Libro Mex Editores. México. 1960. Pp. 303 -305.

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