martes, 13 de junio de 2017

Batallas en el mar 2

El Rey Felipe II (1527-1598) probó los sinsabores del poder a cada paso de su reinado (1556-1598). Una victoria militar como la obtenida contra los turcos (Batalla de Lepanto, 1571) iba acompañada con frecuencia por el abultamiento de las deudas para pagar a los soldados. Su coronación como Rey de Portugal en 1581 parecía indicar la cúspide de algo similar a un imperio universal, pero unos años más tarde, en 1588, la derrota naval en las costas de Inglaterra mostraban que todo poder imperial tiene límites. (1)

El regreso a Amsterdam en 1599
Andries van Eertvelt.

El apaciguamiento de un conflicto se veía interrumpido por una revuelta o por el acoso de los enemigos en Europa. Quizás una de las situaciones más complejas y novedosas fueron los ataques que se comenzaron a registrar en las posesiones españolas en América y Asia por parte de piratas ingleses como Francis Drake o Thomas Cavendish (captura del galeón Santa Ana frente a las costas de California en 1587). Felipe II falleció en 1598 sin haber podido resolver el gran problema de la revuelta de los Países Bajos. El conflicto europeo comenzaba a globalizarse y llegaba a varios rincones poco antes desconocidos del planeta.

Al finalizar el siglo XVI, la aparición de corsarios holandeses se volvió altamente preocupante tanto para los administradores portugueses en India, como para los españoles en Filipinas.  Los holandeses, por su parte, dieron gran prioridad en la última década de ese siglo al desarrollo de su marina y a la exploración de nuevos territorios. Lanzaron expediciones hacia Canadá, el noreste de Estados Unidos, el mar de Barents (nombrado en honor el expedicionario que lo encontró al buscar un camino, por el norte, hacia China).  El Sudeste de Asia se convirtió rápidamente en el espacio preferido de los holandeses para desplegar sus velas y arrebatar la carga de los galeones españoles y portugueses en la zona; justificando así su causa independentista con el daño económico producido al imperio Habsburgo.

La competencia naval

Afectar el comercio de España y Portugal en el Atlántico, en el Índico, o en el Pacífico, era una estrategia riesgosa. En contraste, en tiempos de paz o de guerra se abrió un frente económico que dio notables resultados: la competencia para construir barcos más baratos.

Los holandeses, escasos de madera, desarrollaron un barco de transporte especializado llamado fluyt, "que era ligero para su tamaño y tenía poco entablado en el interior. No era adecuado para la guerra, ni podía llevar muchos cañones, pero aquel buque de carga no fortificado era barato de construcción, muy económico en su uso y utilizable siempre que  las circunstancias fueran de paz." (2) Carla Rahn Phillips señala que los holandeses tenían más dificultades que los españoles para conseguir madera, lo que motivó el diseño de este nuevo tipo de embarcación. Los españoles continuaron desarrollando los grandes galeones, no únicamente en la península (usando los bosques alrededor de Bilbao), sino construyendo navíos en Nueva España y en Filipinas.

Contrario a la idea de que en España se descuidó la construcción naval en aquellas décadas, las cifras señalan que se invirtieron enormes sumas de dinero, pero no se hicieron grandes cambios en la tecnología debido a la presión que se tenía en dos terrenos: el comercio y la defensa. Los gastos de mantenimiento, carenado, de marineros especializados y defensa de puertos, se convirtieron en una carga enorme para el imperio español.  El acicate de los holandeses obligó a los españoles a invertir en su propia industria naval, pero la estructura administrativa del imperio reducía la eficacia de las medidas. En caso de necesidad se recurría a los embargos, es decir, a tomar embarcaciones particulares a cambio de una compensación. Los dueños de barcos no estaban conformes con esa política, a menos que se tratara de periodos de baja atividad o que el pago del sueldo (renta para compensar) fuera competitiva. (3)

El investigador Iván Valdez-Bubnov, quien ha estudiado la evolución de la industria naval española a lo largo de los siglos XVI y XVIII, explica de qué manera las estrategias imperiales de la época de los felipes se caracterizaron por una cierta descentralización en la construcción de barcos. Esa tendencia fue modificada en el siglo XVIII. Lo que cabe apuntar en este breve recuento es que, en el terreno económico y técnico,  la competencia naval de españoles, portugueses, holandeses e ingleses, inauguraba la época en que el dominio marítimo se volvió la clave del poder mundial.

La celebración de la técnica de la madera
(presiona para agrandar la imagen)

La historia de los holandeses es diferente porque siempre estuvieron a merced del mar. Metro a metro ganaron terreno al mar con los diques que penosamente construían. También enfrentaron al mar navegndo en las difíciles aguas del norte de Europa. Como se hizo mención, la construcción de barcos adecuados para la pesca y el tipo de navegación de los mares del Norte y Báltico, impulsó el desarrollo de técnicas específicas de armazón naviera. La producción orientada a la navegación se extendió por todo el pequeño territorio de la actual Holanda, dando pie a circuitos productivos que integraban la provincia y los puertos-ciudades. Entre los avances más destacados se hallan los barcos de arenque, que se convirtieron en verdaderas fábricas en el mar, y que llevaban a puerto el producto ya procesado. Otro avance técnico fue el desarrollo de aserraderos mecanizados. La escasez de madera obligaba a procesar la madera traída del exterior y satisfacer la demanda holandesa y de sus vecinos. La invención del aserradero mecánico atribuido a Cornelis Corneliszoon fue un gran avance para la economía de la región. Un desarrollo que formó parte de esta industria fue la producción masiva de velámenes para la navegación, con base en la tradicional producción de manta de lino, combinada con algodón y seda. Es paradójico que los holandeses hicieron buen negocio vendiendo en diferentes momentos velas de barco a sus enemigos, España, Portugal, Inglaterra y Francia. (4)

Ataque holandés contra embarcaciones españolas en Asia

Seguiremos mostrando el despliegue holandés en Asia en las próximas entradas de este blog. Esta crisis de dimensiones globales llegó a afectar directamente la operación del comercio en Manila.

--------
(1) No uso aquí el lenguaje de la derrota de la "Armada Invencible", que es de uso común en la literatura inglesa. Fue una crisis para la política exterior de Felipe II, pero no fue definitiva. Un análisis de fondo debe mostrar que hubo una combinación de circuunstancias adversas, desde problemas de coordinación del lado español y condiciones atmosféricas. Para leer más sobre esto, César Cervera ha escrito varias notas.

(2) Rahn Phillips, Carla, Seis Galeones para El Rey de España. La defensa imperial a principios del siglo XVII, Madrid: Alianza Editorial, 1986 pp, 47-50.

(3) Valdez-Bubnov, Iván. Poder Naval Y Modernización Del Estado: Política de Construcción Naval Española (Siglos XVI-XVIII). México: UNAM, 2011. México: UNAM, 2011.

(4) Vries, Jan de, y Van der Woude, Ad. The First Modern Economy. Success, Failure, and Perseverance of the Dutch Economy, 1500-185. Cambridge: Cambridge University Press, 1997. 

Batallas en el mar 1

El conflicto entre Holanda y España se globalizó. Aquí coloco algunas imágenes de la escena pintada  por Hendrick Cornelis Vroom sobre la Batalla de Gibraltar en 1607. En ese momento, la flota de Jacob van Heemskerk atacó a la escuadra española amarrada en el puerto de Gibraltar.

(Presione para agrandar la imagen)





miércoles, 7 de junio de 2017

Alarma en Asia portuguesa

En una carta fechada en Malaca el 30 de abril de 1600, el obispo de esa ciudad Dom Joāo RIbeiro Gaio, escribió al Rey Felipe (Tercero de España y Segundo de Portugal) acerca de la llegada de una docena de barcos holandeses a las inmediaciones del estrecho de Malaca y de la región de Java. Con alarma, el  Obispo explica las acciones comerciales y las alianzas que los comandantes rebeldes fueron realizando en los reinos de Aceh (en Sumatra), Java, Sonda (entre Sumatra y Java), Banda y Bali. Con extremo detalle relata la salida de la armada desde el norte de Europa en 1598, su paso por las costas de Madagascar y su recorrido por la parte sur de los dominios portugueses en la región.

En enero de 1599, señala el Obispo, cuatro de los barcos holandeses cargaron pimienta y otras especias, como nuez moscada (nutmeng) y clavo de olor. En cuanto pudieron, regresaron a Holanda. No hubo problemas ni enfrentamientos con los locales o con los portugueses. Dejaron, según el informe, buena imagen e intercambiaron armas no solamente con la gente de Java, sino con comerciantes de Fujián que estaban en la zona. Esa noticia era una llamada de alerta para los portugueses, pues otros europeos asomaban las narices por la zona que habían dominado por casi todo un siglo y fueron bien recibidos por los gobernantes locales. "Dios nos ampare de que eso suceda" exclama en el obispo en su misiva.

Una imagen rudimentaria de la isla de Java, con el Estrecho de Sonda, siglo XVI


El estrecho de Sonda en la dimensión real

Del resto de la expedición, las cuentas son como sigue: dos barcos recorrieron la costa norte de Java y fueron vistos cerca del fuerte portugués de Ambon y adquirieron  clavo de olor. Se desconoce su situación. Otros dos navíos viajaron en una ruta similar y cargaron a placer nuez moscada y macis en las islas Banda. Regresaron a Sonda y de allí a Holanda en agosto de 1599. Otros dos barcos se estacionaron en Sonda, en espera de cargar pimienta. Hasta enero de 1600, señala el obispo, no se tenía conocimiento si ya habían partido del lugar. Los último dos barcos, de 12 que salieron un par de años antes de Europa, llegaron a Aceh, en Sumatra en julio de 1599. Hicieron negocio y alianza con el sultán musulmán de ese reino, pero algunos comerciantes portugueses que estaban en el lugar advirtieron que los holandeses eran rebeldes y que no eran bien vistos por el Estado da India. Se registró un conato de violencia, pero los holandeses escaparon, dejando atrás a dos miembros de la tripulación, que resultaron ser portugueses. Estos habían sido capturados en la ruta de Brasil a África y, podemos especular que fueron la fuente de información del obispo. (1)

Dom Joāo RIbeiro Gaio fue un personaje excepcional, mezcla de jerarca religioso, misionero, con espiritu de comerciante y con ambición de conquista.  Escribió abundante información sobre el Estado da India durante su estancia en Malaca, de 1578 a 1601. Su obra más notable son los llamados roteiros, o descripciones del territorio y rutas de navegación, como contribución al conocimiento de las operaciones portuguesas para el nuevo monarca de origen español. Tales documentos son de gran valor geográfico y etnográfico. (2) Como se puede apreciar en los mapas de esta entrada, el conocimiento geográfico era muy rudimentario y durante largo tiempo fue motivo de confusión entre los europeos que se adentraban en la zona.

La historiadora Paulina Machuca ofrece una contextualización de los proyectos ibéricos en el Sudeste de Asia, precisamente cuando llegaban a disputar el terreno los holandeses y los ingleses, entre otros. El beligerante Obispo portugués "propuso ambiciosos proyectos de conquista territorial que implicaban una cooperación hispano-portuguesa y la utilización de Manila y Malaca como bases de operación.  Uno de ellos contemplaba la toma de Siam. (La crueldad de los gobernantes)  fue uno de los argumentos que se esgrimieron para el plan de intervención, pero en el fondo se codiciaba el reino de Siam por su riqueza en recursos naturales como benjuí, índigo, madera para la construcción naval, y por localizarse en un cruce importante de mercancías." En la lista de encuentran más propuestas, que implican un cierto giro de la política portuguesa de expansión, ajustada en ese momento a lo que se percibía como el estilo español de conquista. (3) 

El Obispo solicita en su misiva al Rey una acción decidida para atacar a los holandeses en aguas del Sudeste Asiático y diseña un plan para controlar bastiones que pueden ser usados por otros europeos, entre otros, Aceh, Sonda, Patani, Camboya y Siam. Esta estrategia serviría para reforzar el dominio del Estado da India en la zona de las especias. Como hemos visto en este blog, los intentos de conquista soñados por los ibéricos al final del siglo no se cumplieron.  Hemos narrado otros planes de conquista, desde la quimérica Conquista de China hasta el caso de Camboya.

En el Archvo General de Indias se conserva otra carta dirigida al Rey sobre el tema de la defensa. Esta es de Andrés Furtado de Mendoza sobre la misión que el virrey de la India, Aires de Saldaña le había encomendado de llevar una armada hacia el sur de Malaca y construir  fortalezas en Dachem y Sonda, para controlar el comercio de la pimienta frente a los holandeses. Da cuenta de su jornada y menciona que le acompañaron el capitán Lope de Almeida, José Pinto da Fonseca, Sebastián Suarez de Albergaria, vecino de Cochín, Trajano Ruiz de Castello Branco y su hermano Gonzalo Vaz de Castello Branco, André Guedes y Andrés Pessoa, vecino de Malaca. Encontraron navíos holandeses y se dirigieron a la fortaleza de Ambon, cuyo capitán era Esteban Teixeira de Macedo (4). Aún no se había declarado una guerra entre Holanda y Portugal, pero el conflicto ya estaba presente.

Este sería el inicio de una prolongada confrontación en el Sudeste de Asia, que acarrearía consecuencias para los poderes europeos en el siglo XVII y sentaría las bases del dominio colonial europeo de los siglos posteriores. En las próximas entradas volveremos con este tema.

______________
(1)  El documento en inglés aparece en: Borschberg, Peter. Hugo Grotius, the Portuguese, and Free Trade in the East Indies. Singapore: NUS Press, 2011.  Este investigador explica que la carta del Obispo se encontraba un par de años después entre los papeles de Hugo Grocio, traducida al holandés. El famoso jurista defendía la presencia de los navíos holandeses en aguas de Asia y América, discutiendo principios de libre comercio, soberanía, guerra justa y el derecho a hacer alianzas, lo que permitía a los holandeses defender sus acciones que, del lado español, eran consideradas simple piratería.
 
(2) Souza, George B. The Boxer Codex. Transcription and Translation of and Illustrated Late Sixteenth-Century Spanish Manuscript Concerning the Geography, Ethnography and History of the Pacific, South-East Asia and East Asia. Translated by Jeffrey S. Turley. Vol. 20. European Expansion and Indigenous Response. Leiden/ Boston: BRILL, 2016. Los textos han sido publicados recientemente, a partir de su versión en español.
 
(3) Machuca, Paulina. “El sueño del Gran Pacífico en el ’Tercer y Nuevo Mundo": La Jornada de Camboya de 1596.” A 500 años del hallazgo del Pacífico. La presencia novohispana en el Mar del Sur, Carmen Yuste López y Guadalupe Pinzón Ríos (coordinadoras), 2016, 163–88.

(4) ES.41091.AGI/23.6.498//Filipinas, 35, N.4

domingo, 21 de mayo de 2017

Estado rebelde

El despliegue holandés en la región asiática en los últimos años del siglo XVI puede también ser narrado como una historia de espionaje, ambición comercial, y rebeldía contra el poder español. Las expediciones navales enviadas desde Holanda hasta las inmediaciones de las islas de las especias se fundaban en información obtenida por diversos medios (los wikileaks de aquella época), desde denunciantes al estilo de Jan Huyghen van Linschoten (1563-1611), hasta espías como Cornelis de Houtman (1565-1599). Detalles sobre las rutas, climas y distancias, o sobre las modalidades de comercio y los idiomas, fueron ansiosamente arrebatadas por los holandeses a los comerciantes y marineros portugueses que dominaban durante todo el siglo el mercado de las especias en Europa. Esta información era cuidadosamente recopilada por cartógrafos como Petrus Plancius (1552-1622)

En esta lista destaca el caso de Linschoten porque sirvió a la corona española desde 1576, trabajando en Sevilla. De ahí pasó en 1580 a Lisboa, trabajando siempre en el ámbito comercial y pronto tuvo oportunidad de unirse al séquito del nuevo obispo portugués en Goa, el dominico Vicente de Fonseca, al que sirvió de secretario. El joven Linschoten mantuvo un diario de viaje de su largo recorrido por Madeira, Guinea, el Cabo de Buena Esperanza, Madagascar, Mozambique, y diversos puertos de la India. En su privilegiada posición tuvo acceso a información de primera mano sobre la navegación, mapas, volúmenes de comercio, el valor de los productos. Regresó a Europa en 1587 y diez años después publicó su diario, conocido como Itinerario, con valiosos detalles sobre la navegación en los amplios espacios portugueses en las costas de África, India y el Sudeste de Asia (1). El libro fue inmediatamente traducido al inglés y al francés, con amplia resonancia entre los competidores europeos de Portugal y España.

Quizás la parte más explosiva de la información proporcionada por Linchoten fue la ruta de comercio de Malaca, en Malasia, como puerta de entrada hacia el comercio de las especias. Sin embargo, el autor sugería otra ruta, más al sur, en el mar de la Sonda, para evitar el control portugués. Ese sería a fin de cuentas el camino que seguirían los holandeses y que llevó más tarde al control de la isla de Java.

Primera descripción de un Dodo, expedición holandesa de 1598

Cornelis van Houtman cumplió un papel similar al de Linschoten, pero operando como espía en Portugal para obtener más información sobre las rutas de navegación. Para el efecto, dedicó un tiempo, de 1592 a 1593, como comerciante en Portugal, dedicado a espiar sobre la ruta hacia la India y los mares del sur. 

A partir de la Unión de las coronas de Portugal y España en 1581 se alteró la relación de Lisboa con sus  socios comerciales habituales, ingleses, holandeses y alemanes en los mares del Norte y del Báltico. Para la corona española, la posibilidad de contrarrestar la influencia protestante y contener a los rebeldes holandeses se cifraba también en controlar su comercio y navegación, al imponer embargos en los puertos portugueses. Sin embargo, la aplicación de esas medidas restrictivas afectaban también a la economía de Portugal y de la propia España. Además, terminaba afectando a terceros, como los alemanes y los comerciantes bálticos. De ahí que la política fluctuó constantemente y el comercio  continuó de manera irregular.  Tal vez el control fue más efectivo como barrera a la entrada de migrantes y de ideas protestantes en la península ibérica y en los territorios americanos. Sin embargo, también generó las condiciones para que los holandeses se lanzaran a la competencia por los mercados fuera de Europa, especialmente en Asia.

El tema del embargo sigue siendo motivo de controversia entre las diferentes historiografías "nacionales". Tradicionalmente, los portugueses consideran que la unificación de las coronas trajo innecesariamente enemigos para Portugal. Varios economistas observan con la óptica contemporánea la efectividad de las medidas de control de comercio, pero sin tomar en cuenta que en aquella época existían reglas estrictas de tránsito marítimo y medidas contra la piratería. España consideraba a los holandeses e ingleses como rebeldes y/o corsarios, y así fueron tratados y juzgados en varias ocasiones. Un ensayo cuidadoso sobre este tema puede leerse aquí.

Las expediciones holandesas a las Indias

El ya mencionado Cornelis van Houtman fue el primer comandante que intentó romper el control portugués sobre las islas de las especias. Representando a un grupo de comerciantes de Amsterdam organizados en la Compagnie van Verre (o compañía de larga distancia) y al mando de tres barcos, salió el 2 de abril de 1595, con una tripulación de 248 personas. Llegó a Indonesia en junio de 1596, pero a su regreso enfrentó serios temporales en altamar y enfermedades, por lo que perdió una embarcación y llegó a Amsterdam con 87 sobrevivientes. La expedición no fue exitosa en el aspecto comercial, pero fue el inicio de un proyecto más amplio que reunió a las provincias rebeldes y dió pie a la creación en 1602 de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (Verenigde Oostindische Compagnie), conocida por su acrónimo VOC.

La segunda expedición holandesa en busca del control de las especias se llevó a cabo en 1598, bajo el mando de Jacob Cornelius van Neck (1564-1638). Ocho navíos zarparon en mayo de ese año del puerto de Texel, con dos subcomandantes: Wybrand van Warwyck y el experimentado navegador Jacob van Heemskerk, de quien hablaremos más adelante. Esta segunda expedición contaba con buena información del cartógrafo Petrus Plancius.

 En 1601 se publicó en Amsterdam un libro con detalles de esa expedición (2)

El resultado económico de la expedición fue portentoso, con ganancias del 300 a 400 por ciento. Ello alentó una competencia febril entre los propios holandeses, lo que obviamente redujo las ventajas del comercio.  Pronto se organizaron nuevas expediciones (3),  hasta que se fundó la Compañía Holandesa de las Indias, a fin de regular la expansión comercial en Asia.

En la próxima entrada de este blog abordaré la reacción que tuvieron portugueses y españoles ante estas expediciones comerciales.

------------------
(1) Voyage ofte schipvaert van Jan Huyghen van Linschoten naer Oost ofte Portugaels Indien, Amsterdam, 1597

(2) Journal ou comptoir, contenant le vray discours et narration historique du voiage faict par les huict navires d'Amsterdam, au mois de mars l'an 1598 soubs la conduitte de l'Admiral Iaques Corneille Necq.... aussi est icy adjouté un vocabulaire des mots françois, javan & malaites. Amsterdam: Corneille Nicolas... pour Bonaventure Dacivelle Libraire, 1601

(3) Jonathan I. Israel calcula 14 expediciones holandesas hacia las Indias hasta el año 1601, The Dutch Republic: Its Rise, Greatness, and Fall. New edition. Oxford: Clarendon Press, 1998. pp. 321.

viernes, 28 de abril de 2017

El Reto Holandés

El profesor Peter Borschberg, del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Singapur (1), concluyó recientemente un ciclo de conferencias acerca de la confrontación que se dió a principios del siglo XVII entre holandeses, por un lado, y portugueses y españoles en el Sudeste de Asia. Dicho enfrentamiento, que vivó sus momentos más álgidos en las primeras décadas del seiscientos, forma parte de la guerra de secesión de las Provincias Unidas (ahora conocida como Países Bajos u Holanda) contra el poder de los Habsburgo, que encabezaba el Rey de España. Este período es recordado también como la Guerra de los Ochenta Años, pero lo que aquí trataremos son las consecuencias que el conflicto europeo tuvo en la región del Sudeste de Asia.

 Estado da India

Creo que es poco conocido o al menos poco discutido en la historia en español este importante momento en la historia del Sudeste Asiático en el que se vivió el ascenso del poder holandés, que llevó a la fundación de la ciudad-puerto Jakarta en 1619 y al control de la fuente de las especias. Las consecuencias para Filipinas fueron notables y llevaron a una serie de costosas medidas de defensa de las islas, que hizo del comercio del Pacífico un sistema rigurosamente vigilado. 

En los años previos, una pujante campaña militar holandesa puso en jaque a los portugueses que se organizaban bajo la estructura del Estado da India. Recordemos que los portugueses llegaron a India desde principios del siglo XVI y desarrollaron un sistema de comercio en una cadena de puertos desde el océano Índico hasta Malasia y las Molucas. Por casi un siglo, los lusitanos fueron los dueños del comercio de especias, telas de la India, y productos como el almizcle, perlas, sedas, que recolectaban en ese extenso espacio. 

Lo españoles también tenían ambición de controlar aquel comercio y lo intentaron varias veces, pero llegando por la vía del Pacífico. El primer gran avance fue el viaje de Fernando Magallanes en 1521, quien paradójicamente era portugués. Este blog ofrece múltiples entradas en las que es posible leer un poco más acerca de esos esfuerzos de navegación, comercio y armas. Sin duda, el momento más importante del avance español se dió en 1565 con el arribo de la expedición de Legazpi y la posterior fundación de Manila en 1571.

En ese complejo panorama, la llegada a Asia de navíos holandeses colocó un nuevo elemento de conflicto para portugueses y españoles. El reto holandés se cifra en varios rasgos muy particulares. 

  • Su capacidad de navegación en navíos rápidos y fuertemente armados, que competían con los pesados galeones portugueses (Naus) y españoles (Naos o galeones).  

  • Los holandeses avanzaban imbuidos de un fervor rebelde contra lo que consideraban la opresión de los Habsburgo representada por el monarca español. 

  • Desafíaban también el concepto de catolicismo papal que hacía alianza con españoles y portugueses; los holandeses eran herederos de los reformadores o disidentes del orden católico romano.

¿Cuál es el orden de prioridad en estos rasgos? Es difícil saberlo. Los holandeses habían cultivado a lo largo del siglo XVI una imagen de las atrocidades cometidas por los conquistadores españoles en América. Esta imagen se reforzaba por los abusos descritos, por ejemplo, por Bartolomé de las Casa en la Brevísima Destrucción de la Indias en 1552. La insurrección holandesa dio inicio pocos años después y se alimentó del rechazo al dominio español, al grado de indentificarse con las víctimas indígenas americanas. (2) Paulatinamente, el éxito de sus incursiones en varias partes del mundo, desde el norte de Brasil, África, la India, y el Sudeste de Asia, rindió frutos inmediatos con el botín arrebatado a los ibéricos. Los conceptos de guerra contra el tirano, la búsqueda del comercio libre, y del mar libre, eran divisa que justificaba su acción... con jugosa retribución al capturar valiosos cargamentos portugueses y españoles que transitaban por aquellos mares. 

El teatro asiático de operaciones era un conjunto muy variado de pueblos y de formaciones políticas  que jugaron un papel importante en la evolución del conflicto. El comercio era una forma de vincular a todos los actores de este conflicto, lo que proyectó hacia el resto del mundo el prestigio de las riquezas asiáticas. Los pueblos malayos e indonesios vivían bajo la influencia inicial del Islam y observaban la confrontación con mucho cuidado, haciendo alianzas o desplazando sus ciudades. Con cierta distancia, el Imperio Chino obervaba el ascenso europeo y se preparaba para evitar la llegada de los bárbaros.

No es el espacio, por ahora, para describir el papel de los ingleses en esta globalización del conflicto europeo, pero cabe adelantar que tanto holandeses como ingleses tenían similitudes y grandes diferencias en su forma de operar.

En la siguiente entrada abordaré varios de los incidentes que identifican a este período de conflicto en aguas del Sudeste de Asia. Por lo pronto, invito a los lectores a ver estas entradas:

Septiembre 2011, Productos
Noviembre 2013, Esclavismo Holandés
_____________
(1) Peter Borschberg es un investigador que ha trabajado por décadas la historia de la expansión europea en Asia.  Tiene una copiosa lista de artículos y libros publicados que abarcan aspectos jurídicos, económicos y políticos. Su contribución académica desde Singapur ha permitido incorporar fuentes en varios idiomas (del latín al holandés, así como el español y el portugués, pero también el malayo), lo que enriquece la textura del análisis histórico. Ver aquí su perfil y publicaciones


(2) Benjamin Schmidt. Innocence Abroad: The Dutch Imagination and the New World, 1570-1670, Cambridge and New York: Cambridge University Press, 2001

miércoles, 15 de marzo de 2017

Un prisionero de las Molucas en México

En el tema de la migración forzada, un capítulo especial corresponde a los prisioneros de la Inquisición que fueron transladados de Manila a México.  Es una veta de investigación importante para conocer los vínculos políticos y culturales que unieron a los dos extremos de la ruta del Galeón, y falta todavía mucho para descubrir detalles y tendencias de ese tribunal. No menciono aqui la parte religiosa porque en los hechos la Inquisición fue sobre todo un brazo político y económico de control social.

El 'Santo Oficio' en las islas Filipinas era una dependencia del tribunal radicado en la Ciudad de México, instituido por Felipe II el 16 de agosto de 1570. El nombramiento formal de un comisario de la Inquisición fue en 1575,  tarea que recayó en el fraile agustino Francisco Manrique. La fecha es incierta, explica el historiador José Toribio Medina, por la carencia de documentos, pero es en 1581 cuando se da noticia de las actividades de Fr. Manrique. No nos detendremos ahora en describir el conflicto que se produjo con el obispo Domingo de Salazar, quien se opuso a la acción de Fr. Manrique en las islas.

Los casos revisados por la Inquisición correspondían únicamente a los infractores católicos y no a la población original. Este principio era el mismo utilizado en América para proteger a los pueblos originarios. En suma, el espacio de acción se limitaba a vigilar transgresiones de los pocos peninsulares y criollos que vivían en la islas. Los delitos que se castigaban tenían que ver con actos contra la religión y contra la moral (amancebamiento, bigamia, homosexualidad), pero sobre todo la Inquisición en Filipinas estaba siempre alerta contra la herejía en un espacio tan cercano al mundo islámico en el sudeste de Asia. No olvidemos que en su origen Manila era un sultanato musulmán.





Ryan Crewe publicó en la revista Itinerario un ensayo histórico realmente novedoso. Describe la vida de Alexo de Castro acusado por su círculo familiar en Manila como hereje musulmán; fue trasladado a México en 1645 para ser juzgado por la Inquisición. Pasaron muchos años de encarcelamiento e proceso inquisitorial. Este es un caso, entre varios, de personas que fueron forzadas a viajar a otro extremo del mundo en una globalización que determinó su vida.



El prisionero fue acusado por su  esposa, su hija y una sirvienta de cometer abusos contra ellas e incluso violación.

La acusación era considerada grave, pero lo que llamó la atención de los inquisidores era más bien el origen de Alexo de Castro, nacido en las islas Molucas y fácilmente sospechoso de practicar la religión musulmana. El proceso que duró varios años se decantó por este camino.

Alexo de Castro era descendiente por la vía materna de nobles de la isla de Bacan, en el sur del archipiélago. Su madre tomó el nombre de Felipa Deça, convertida al catolicismo, y era la hermana del rey de Bacan. Alexo también declaró que tenía vínculos familiares con el rey de Ternate.

Una complicación más es que la región pertenecía en aquella época a los portugueses, con quienes las familias del lugar hicieron acuerdos para convertirse al catolicismo. El abuelo materno de Alexo, el Sultán Siro se convertiría así en Dom Joāo, rey de Bacan. El padre de Alexo era Juan de Castro, hijo de un soldado español avecindado en las islas, que estaban en jurisdicción portuguesa. En suma, los padres de Alexo de Castro eran: una princesa malaya (?) convertida al catolicismo y casada con el hijo de un español identifcado como portugués.

Alexo de Castro se trasladó a Manila en 1617, con su mujer Ynés de Lima.  Sirvió como soldado en  el fuerte Santiago en las murallas de la ciudad. La pareja vivía en el barrio de San Antón, cercano al barrio del Parián, donde vivían los chinos, y al barrio de Dilao, habitado por japoneses católicos. De acuerdo con los registros de la Inquisición citados por Crewe, Ynes de Lima era de origen Bengalí, en la India y también con sangre portuguesa. Ambos hablaban los idiomas español y portugués. Tuvieron una hija, a la que dieron por nombre Felipa de Lima, quien casó con un soldado de la Ciudad de México, pero quedó viuda. Posteriormente se casó con otro soldado, éste era de Sevilla.

Ynés de Lima tenía una sirvienta de origen criollo, que en este contexto significa haber nacido en Manila, por lo tanto filipina, pero con influencia española. No se informa si peninsular o de la Nueva España. Se le identifica como negra, pero el término es impreciso.

Alexo de Castro fue acusado por las mujeres de su casa por su temperamento violento, de constante abuso y de violación a todas ellas. Pedían la intervención de las autoridades religiosas para alejarlo de ellas e interpusieron una primera denuncia en 1623, pero no sucedió nada. Veinte años después, las mujeres volvieron a acusarlo ante el párroco de Santo Domingo en Binondo, pero dijeron  que el pater-familia practicaba el ritual moro, o islámico. Esta vez, la denuncia sí tomó forma. La acusación es que Alexo de Castro rezaba en secreto los viernes dirigiendo la miradas a varias direcciones. Los inquisidores identificaron la acción como la ceremonia  musulmana Çala o Salat. 

Como las mujeres no podía hacer la denuncia directamente, por ser consideradas menores, tuvieron que pedir a Germán Espinosa, el soldado español yerno de Ynés para ofrecer testimonio. Para dar mayor veracidad a su acusación, declararon que Alexo era de Ternate, no de Bacán, es decir, de una región que seguía siendo dominantemente musulmana.

El comisario de la Inquisición que tomó el caso fue el fraile Domingo González, dominico. En su opinión, las denuncias de las mujeres no eran de fiar, pero sí la del soldado español y sobre todo en el tema de la herejía, no el de la violencia familiar. De esta forma, el caso quedó establecido como el de un hereje musulmán. Alexo fue enviado a México en 1645 en el galeón de Manila para seguir proceso en la capital de la Nueva España.

El prisionero entró en la carcel de la Inquisición, que era uno de los lugares más cosmopolitas de la Ciudad de México, poblada de extranjeros sospechosos de herejía. Entre otro, había ingleses protestantes, portugueses de origen judío y un irlandés. En el período en que estuvo prisionero aprendió el complejo arte de la política internacional y construyó su defensa cuidadosamente, alegando que a pesar de sus origenes nobles, el se había siempre mostrado leal a la corona española, a pesar de tener oportunidad de regresar a las islas Molucas o pasar del lado de los portugueses, que se habían separado de España en 1640.

Alexo fue condenado el 30 de marzo de 1648 para salir en procesión en un acto de fé, cargado una vela verde y vestido con el jubón de San Benito, como arrepentimiento por su herejía.  Sirvió el resto de sus días en el Convento de Santo Domingo, que está a un costado del edificio de la Inquisición, en el centro de la Ciudad de México. 

Concluye Crewe "y fue ahí, quizás después de un largo día de barrer el claustro del convento y desempolvando las esculturas de santos de marfil traídas desde las lejanas Filipinas, donde su vida llegó a su fin; al otro lado del mundo en el que vivían Ynés y María de Lima."
___________________
 José Toribio Medina, El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en las Islas Filipinas, Santiago de Chile, Imprenta Elzeveriana, 1899.

Ryan Crewe, "Transpacific Mestizo: Religion and Caste in the Worlds of a Moluccan Prisoner of the Mexican Inquisition". Itinerario Vol. 39, Num. 3, Dic. 2015. Investigación basada en el expediente Archivo General de la Nación, Inquisición, vol. 418, exp. 5.

lunes, 20 de febrero de 2017

Otra exposición y conferencia

Del 8 de septiembre de 2016 y hasta el 15 de marzo de 2017 se presenta en la biblioteca de la Universidad de Texas en Austin, la exposición "Acapulco-Manila: El Galeón, Asia y América Latina, 1565-1815." La novedad en este caso es que se presentan documentos valiosos de la relación a través del Pacifico que pertenecen a la Benson Latin American Collection de esa universidad.






La invitación a la muestra señala que la época del Galeón de Manila,  de 1565 a 1815, trajo consigo el intercambio de bienes y prácticas culturales, de contacto global y de disrupción, hasta un nuevo nivel. La interacción fue catalizadora de transformaciones en los territorios y en las culturas. La poblaciones se enfrentaron a cambios súbitos; las religiones se confrontaron y con frecuencia chocaron; se instensificaron los cálculos políticos y las luchas. El trabajo, el transporte, la tecnología y el lenguaje se modificó de manera irrevocable. El mundo no volvió a ser igual.

Sitio web de la Universidad http://www.lib.utexas.edu/benson/guides.html

La colección Benson es uno de los archivos más interesantes de materiales históricos de América Latina, y preserva testimonios únicos de la administración virreinal de Nueva España y el Perú. En esa colección, por ejemplo, se encuentran archivos de la Inquisición que complementan los existentes en el Archivo General de la Nación en la Ciudad de México.


La muestra fue inaugurada con una presentación del profesor asosciado en historia de la Universidad de Hawai'i en Manoa, Fabio López Lázaro, con el título "El Derecho en la época moderna y la invención del mundo: ¿Fue el Pacífico el mayor punto de referencia del mundo moderno? En ella ofrece una mirada contemporánea de los acontecimientos históricos desde los pasados cuatro siglos.

El profesor López Lázaro considera que la colonización española de las islas Filipinas marco el comienzo de un mundo verdaderamente globalizado. La creación de la ruta Acapulco-Manila en el siglo XVI puso en contacto al planeta por vez primera y de manera permanente, como una red económica en la que todos los continentes, excepto Antártica, se comunicaron constantemente. 

El investigador residente en Manoa, Hawai'i,  considera que el impacto económico de las conexiones establecidas en el Pacífico fueron menos relevantes que las consecuencias de percepción (del mundo), emotivas y de conocimiento, que se vieron reflejadas en la revisión del pensamiento legal español. Estima que, a la luz del análisis histórico, se deberían reconsiderar las actuales teorías de la globalización y del modelo de desarrollo global que han propiciado una distribución desigual, o inequitativa, de la riqueza. Usualmente se estudia el fenómeno de la globalización a partir del siglo XVIII y XIX, pero se debe considerar también una primera y profunda divergencia abierta en la historia del mundo desde aquel momento de la conexión del Pacífico.