lunes, 18 de noviembre de 2019

Nuevo libro sobre el Pacífico

El Instituto de Investigaciones Histórica de la Universidad Nacional Autónoma de México  publicó en julio de 2019 un nuevo libro coordinado por la doctora Carmen Yuste López. Lleva por título Nueva España: puerta americana al Pacífico asiático siglos XVI-XVIII.  Este es también el nombre de un proyecto académico, que promovió tres seminarios (Sevilla, Ciudad de México y Lisboa) que permitieron reunir a investigadores de España, Portugal y México.



Aquí el vínculo electrónico de este valioso trabajo colectivo.


En la presentación del libro, escrita por las doctoras Yuste y Guadalupe Pinzón, se señala que durante los seminarios los investigadores han mostrado la relevancia que tuvo la Nueva España en Asia por vía de la ruta marítima transpacífica.  Este es un vuelco en la investigación tradicional, que observaba el Pacífico como un espacio rutinario e inerte. Por el contrario, "la navegación transpacífica fue (...) un espacio económicamente autónomo, que tuvo dinámica propia (la cual) impactó a la Europa del Atlántico que tenía en América su principal mercado." 

Los trabajos presentados en los seminarios y en cursos individuales por los autores "examinaron los contactos y las relaciones de carácter económico, social y cultural que posibilitaron dicha vía de tráfico marítimio." Dos dimensiones marcaron el análisis desarrollado por los historiadores ahí convocados. Por un lado el mundo imperial ibérico y por otro el conocimiento geográfico que se tenía en esa época sobre el Pacífico asiático.


Seminario en Sevilla, 2014

El diálogo de los historiadores muestra precisamente el papel de la Nueva España como el espacio americano que dio acceso a un efervecente Pacífico asiático. Si la corona española miraba a Filipinas como un lugar remoto y pobre, una visión detallada muestra que Filipinas era el contacto con el Sudeste  y Este Asiático, variado y rico en cultura. La puerta de entrada de aquel abanico remoto de mercancías, personas y culturas fue, precisamente, la Nueva España.

Coloquio en Lisboa, 2016

El orden de los textos sigue es cronológico, pero el lector podrá apreciar de qué manera algunos de los rasgos iniciales del comercio transpacífico se arraigaron y mantuvieron vivos en el mundo virreinal en los siglos siguientes. El sistema administrativo del comercio, la presencia de redes comerciales, los rituales derivados del contacto cultural (el caso del culto de la virgen del Rosario en Japón es un ejemplo sorprendente).  Se destaca también la manera en que desde la Nueva España se observaron los cambios políticos que ocurrían en Asia, como la clausura decretada por el regimen Shogun en Japón o la caída de la dinastía Ming.

Presentación
Carmen Yuste López y Guadalupe Pinzón Ríos.

I. Portugal e a metagreografía da Ásia do século XVI. A invenção das modernas estruturas espaciais asiáticas e o seu contexto intelectual e geopolítico
Francisco Roque de Oliveira

II. The Manchu conquest of China seen through Iberian accounts
Rui Manuel Loureiro

III. ¿Convivencia beneficiosa o cohabitación hostil? Españoles y chinos en Manila en la primera época de la colonización española de las Islas Filipinas (1565-c. 1650)
Atsuko Hirayama

IV, Comercio entre Asia y América durante los siglos XVI y XVII: intervención portuguesa en el galeón de Manila
Etsuko Miyata

V. Transculturación y sincretismo del Rosario de en el Japón moderno temprano
Rie Arimura

VI. Mapas trastornados. Análisis histórico-visual de los derroteros del galeón de Maniela en el siglo XVIII
Salvador Bernabeu Albert y José María García Redondo

VII. La expedición neerlandesa de 1747. Un intento inglés y holandés por comerciar con Nueva España.
Guadalupe Pinzón Ríos

VIII. Las correspondencias de riesgo a premio de mar en las Ordenanzas de la Casa de la Misericordia de Manila. Siglo XVIII.
Carmen Yuste López


IX. Nueva España como puente transoceánico del imperio español en el discruso criollo del siglo XVIII(1694-1762)
Iván Escamilla González

X. El comercio asiático en los barcos de la Armada: generalas y equipajes entre Manila y Cádiz (1765-1784)
Alberto Baena Zapatero

XI. El último baluarte: los informes de la Ciudad y del Consulado de Manila sobre la economía de Filipinas en 1788.
Marina Alfonso Mola y Carlos Martínez Shaw

viernes, 15 de noviembre de 2019

William Henry Scott, Filipinista

William Henry Scott fue un historiador nacionalizado filipino nacido en Estados Unidos el 10 de julio de 1921. Dedicó su vida a estudiar a los grupos étnicos de la sierra madre de isla de Filipinas, Luzón, eliminando muchas confusiones que se habían acumulado acerca de estas culturas. Otra veta de su trabajo fue la valorización de las fuentes prehispánicas para comprender el mosaico cultural de Filipinas. Falleció el 4 de octubre de 1993 en Filipinas.

Con su erudición, Scott contribuyó al estudio de la historia temprana y la sociedad filipinas previa a la llegada de los españoles. En su tesis doctoral en la Universidad Santo Tomás, dedicada a las fuentes escritas de Filipinas, Scott evaluó críticamente en 1965 el Código Kalantiaw, que se consideraba un documento original de 1433. Posteriormente, publicó su investigación en un libro que, obviamente, causó controversia pues demuestra que el texto había sido escrito siglos después. Tomemos en cuenta que la tesis de Scott se publicaba en la época del dictador Ferdinand Marcos, quien estaba  particularmente interesado en el uso de la historia como herramienta de su discurso político de legitimación. En 1971, por ejemplo, su gobierno instituyó la orden de Kalantiaw para premiar a quienes brindaran servicios a Filipinas en las areas de la ley y la justicia. 





Estos son temas difíciles de tratar aún en esta época, debido principalmente al control político que ejercen todavía los sectores conservadores en Filipinas. En 1972, cuando Marcos declaró la Ley Marcial, Scott fue detenido por las autoridades militares. Siendo en aquel momento ciudadano estadunidense estaba expuesto a ser deportado, pero decidió enfrentar legalmente a sus acusadores y quedó libre en 1973. Posteriormente, adquirió la ciudadanía filipina. Su compromiso político y académico se expresó por igual acerca de la invasión de Estados Unidos en 1898 y el régimen colonial que implantó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. 



Su contribución académica

En uno de sus primeros libros, Discovery of the Igorots (Descubrimiento de los Igorots) publicado en 1974, Scott describe la relación entre los españoles y los grupos tribales de la sierra centro-norte de Luzón. Se les llama Igorot, equivocadamente, por ser gente de las zonas altas, aunque ellos se autonombraban como Ifugaos. La aportación de Scott es que en realidad eran diferentes grupos étnicos diferenciados por sus idiomas, no tenían una estructura tribal, sino que tenían organizaciones comunitarias sin jefe definido y no fomentaban guerras entre ellos. Vivían en sociedades agrícolas, que desarrollaron el uso de terrazas para el cultivo del arroz. La definición como Igorots es resultado de una mirada superficial por parte de los extranjeros y el término (como sucede con los "Chichimecas" en México) es una referencia genérica y en mucho casos derogatoria.

En su libro, Scott se refiere a los Ifugao siguiendo las crónicas de los colonizadores, que en los primeros años de la ocupación española iban en busca del mítico oro de los indígenas. La segunda mirada fue el interés de cristianizar a esas comunidad indígenas. A pesar de los esfuerzos de los misioneros, la conversión religiosa fue poco efectiva en las primeras épocas. La tercera fase de la relación entre los colonizadores y los grupos de la sierra fue por medio de los indígenas de las planicies que mantenían contacto con "las tribus independientes".  Scott aporta elementos para señalar la manera en que los Igorots o Ifugaos participaron como contrapunto de la realidad filipina hasta bien entrado el siglo XIX. Fueron víctimas de decenas de incursiones militares, intentos de desplazamiento a zonas bajas, enfermedades, muerte por hambre y fuego. (1)





Las crónicas españolas destacan constantemente la presencia de los grupos serranos, como si fueran una frontera aún por conquistar. De hecho, ahora se habla de que la ocupación de Filipinas fue mucho más compleja que la historia que se cuenta, básicamente orientada a la vida de Manila y provincias alrededor. La investigación contemporánea debe tomar nota del trabajo de Scott y de otros en el sentido de que Filipinas fue una frontera múltiple, casi infranqueable, en las sierras, en las islas, y en el sur islamizado, en donde todavía prevalece el choque cultural.

La tarea académica de reconstruir la historia de la sociedad y las culturas filipinas del siglo XVI llevó los estudios de Scott a nuevas alturas, utilizando variedad de fuentes de archivo, como se presenta en su libro Barangay, publicado en 1994. Para llegar a esta síntesis, Scott publicó a lo largo de los años múltiples ensayos sobre la importancia del archipiélago en el comercio regional del Sudeste de Asia antes de la llegada de los españoles (2)




La definición de Barangay es particularmente interesante, pues parece derivarse una embarcación usada por los filipinos antes de la llegada de los españoles. La novedad es que las comunidades en tierra mantenían una organización social que hace referencia al núcleo marítimo, un caso que se repite en otras latitudes del Sudeste de Asia. Las comunidades fundamentales tienen referencia naval, por ser el medio de comunicación entre la región. Hoy en día, las ciudades se siguen organizado conforme al Barangay, usando también el término barrio de origen español. Scott buscó y encontró mucha información escondida en las grietas de la pared, pues los cronistas europeos escribieron muchas veces de manera involuntaria información sobre la vida de los pueblos del archipiélago que es material para el historiador atento a encontrarlas. (3)

Otro filón del trabajo de William Henry Scott es el estudio de la vinculación del archipiélago filipino con el resto de la región asiática, anterior a la llegada de los europeos. Es especialmente relevante la información que Scott rescata y organiza acerca de lazos comerciales que llegaban a Luzón, Visayas y Mindanao, a través de comerciantes localizados en Malaka y de ahí hasta la India y el Oriente Medio. Incluso menciona contactos que llegaban hasta el Mediterráneo. En ese sentido, aunque más conocidos, son los lazos con China, Japón y las islas Ryukyu. (4)

Finalmente, no se puede dejar de mencionar un pequeño libro que hace una aportación muy importante sobre el concepto del trabajo forzado en el archipiélago. El trabajo por sumisión por deudas, que fue aprovechado por los españoles como una forma encubierta para someter a los filipinos, es un tema también muy delicado. Nuevos historiadores tienen que comprender el sentido del trabajo en el Sudeste de Asia para desentrañar el fenómeno del esclavismo que existió en el comercio TransPacífico. Si bien, de manera formal la sumisión de los "indios filipinos" estaba prohibida por las leyes españolas, en tanto que se habían convertido al cristianismo, se siguieron utilizando formas de control de ese trabajo para las labores del Galeón de Manila y la agricultura. En este blog hemos dado cuenta del tema de la esclavitud en sus múltiples formas, atendiendo a las tesis manejadas por Scott.




El centenario del nacimiento de Willian Henry Scott se conmemorará en el mismo año de las Conmemoraciones del Quinto Centenario 2021 en Filipinas. Murió en 1993 y fue enterrado en la Iglesia Episcopal de Santa María la Virgen en el Cementerio de Sagada, Provincia de la Montaña.



Recientemente, Maricel Barce Yson publicó en Facebook una fotografía de la tumba de este gran historiador.  Lllama la atención la sencillez de esa última morada de un hombre que dedicó su vida y su obra a Filipinas.

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(1) Henry William Scott. “The Word Igorot.” Philippine Studies 10, no. 2 (April 1, 1962): 234–48. Ver también  “Igorot Responses to Spanish Aims: 1576-1896.” Philippine Studies 18, no. 4 (October 1, 1970): 695–717.  “The Igorot: An Integrated Cultural Minority.” Philippine Sociological Review 20, no. 4 (October 1, 1972): 356–60. “A Historian Looks into the Philippine Kaleidoscope.” Philippine Studies 24, no. 2 (June 1, 1976): 220–27. Prehispanic Source Materials for the Study of Philippine History. Revised edition. Quezon City: New Day Publishers, 1994

(2) Henry William Scott. “Filipino Class Structure in the Sixteenth Century.” Philippine Studies 28, no. 2 (June 1, 1980): 142–75. “Sixteenth-Century Visayan Food and Farming.” Philippine Quarterly of Culture and Society 18, no. 4 (December 1, 1990): 291–311. 

(3)  Henry William Scott. Cracks in the Parchment Curtain, and Other Essays in Philippine History. Emended ed edition. Quezon City: New Day Publishers, 1985.

(4) Henry William Scott.  “The Mediterranean Connection.” In Lookin for the Prehispanic Filipino and Other Essays in Philippine History., 24–39. Quezon City, Manila, Philippines: New Day Publishers, 1992. “Why Did Tupas Betray Dagami?” Philippine Quarterly of Culture and Society 14, no. 1 (March 1, 1986): 12–31. “Demythologizing the Papal Bull ‘Inter Caetera.’” Philippine Studies 35, no. 3 (September 1, 1987): 348–56.


jueves, 3 de octubre de 2019

Miguel León-Portilla y el Mar del Sur

El 1 de octubre de 2019 falleció el sabio historiador mexicano Miguel León-Portilla. Deja una cauda de ideas, investigaciones e instituciones que colocaron el tema de la raíz indígena de México en la historiografía contemporánea. Algunos de sus conceptos pueden ser polémicos y, sin duda, ello seguirá siendo muy enriquecedor porque habrá material de trabajo para nuevas generaciones. Quiero dejar apuntado solamente, como respetuosa memoria, una nota sobre la aportación de Miguel León-Portilla a la historia del Pacífico.

El doctor León-Portilla explica, en su "egohistoria" o biografía intelectual escrita en 2015 para el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, la manera en que se "asomó al Pacífico", siguiendo los pasos de Hernán Cortés hace 500 años. El interés inicial del doctor León-Portilla era conocer más acerca del Occidente mexicano, en particular la península de Baja California. Era para él, a mediados del siglo pasado, una imperiosa necesidad de recuperar una historia olvidada de México. Algunos se acordarán cuando aprendíamos en aquella época que México tenía 28 estados, dos territorios (Baja California Sur y Quintana Roo) y un Distrito Federal.

Recorrió el historiador poblaciones de Baja California Sur dando conferencias y publicó historias particulares de esa región, rescatando documentos escritos por misioneros jesuitas en la región. El título es Testimonios Sudcalifornianos, editado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, 1971.  Publicó también la obra del jesuiíta Miguel del Barco, Historia natural y crónica de la antigua California (UNAM, 1973 y 1985).

Desde la perspectiva californiana, Hernán Cortés re-descubre e imagina el Océano Pacífico, "descubierto" en 1513 por Vasco Núñez de Balboa. El conquistador de México estaba involucrado plenamente en los debates entre España y Portugal por la posesión de las islas Molucas y propone a la corona enviar una expedición comandada por su primo Álvaro de Saavedra Cerón saliendo de Zihuatanejo en 1527.

"La geografía histórica  y la historia de la cartografía en relación con las californias están muy relacionadas con las exploraciones que desde el siglo xvi hasta fines del xviii se emprendieron a lo largo del Pacífico. Se buscaba, entre otras cosas, un intercambio permanente con el Asia, averiguar si ésta estaba unida con América en el extremo norte y su había o no en el septentrión un paso o estrecho que permitiera navehgar hacia el Atlántico. Todo esto aparecía entretejido con mitos como los de la reina Calafia y las amazonas, las siete ciudades y el rey coronado. Los relatos, crónicas, diarios de navegación y otros escritos de tema californiano sn mucho más abundantes de lo que pudiera pensarse."

León-Portilla reune en el libro Hernán Cortés y la Mar del Sur (1985) la empresa cortesiana para hacer de la Nueva España el punto de contacto con Asia. La ambición de Cortés fue enorme, como lo prueba su expedición a California a lo largo del año 1535; la navegación a la entrada del rio Colorado y la definición de rutas en el Pacífico. Realizó también viajes a Panamá y Perú. 




México, ediciones Algaba, 2005

Nuestro historiador incursionó en el aspecto cartográfico de estas aventuras, debido al hecho que los exploradores dejaron testimonios únicos de territorios apenas intuídos en esa época. De ahí la publicación en 1988 del libro Cartografía y crónicas de la antigua California (UNAM, 1988).

El mejor homenaje que se puede hacer a Miguel León-Portilla es leer sus libros, aprender de su manera de tejer las historias y de su disciplina intelectual.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Notas desde Nagasaki

Escribo estas notas desde Nagasaki, escenario histórico de los primeros encuentros entre extranjeros y Japón. Este hermoso puerto, anclado en una larga entrada de mar, ha sido el lugar al que han acudido chinos y coreanos, portadores de artefactos, técnicas y filosofías que fueron adaptadas a Japón. En el siglo XVI, a partir de la llegada de comerciantes portugueses, Nagasaki también fue un espacio en el que el comercio y la religión católica se desplegó durante un corto período.

En ese entonces, Japón vivía una profunda transición unificadora durante la dinastía Tokugawa (1603-1868), conocida también como período Edo en la historia de Japón. La consolidación del poder de los señores de la guerra y de la tierra, los shogun (que formaban el bakufu o shogunato) estuvo caracterizada por haber cerrado las puertas del país a la influencia extranjera. Comparativamente, es similar al período de dominación español en América, durante los virreinatos de la Nueva España y Perú.

Escribo esta entrada al blog una década después de haber descrito y analizado el martirio de 26 religiosos españoles y novohispanos sucedido en Nagasaki en 1597. Aquel inicidente fue una advertencia muy clara de los gobernantes de Japón en contra de cualquier injerencia política o religiosa externa. De hecho, fue un paso en el camino de Japón de cerrar sus puertas al contacto con el exterior durante más de dos siglos a partir de 1603.

Sin embargo, mi interés sobre Japón y múltiples visitas desde los años noventa, me han permitido profundizar en otros aspectos de este proceso político. Ahora reconozco que la unificación de Japón y el encerramiento no fue una situación conducida por eventos acumulados, sino que fue una tendencia de largo plazo, con plena conciencia de la elite dirigente, que se remonta a mediados del siglo XVI y culmina en la primera mitad del XVII. En la lucha por el control del país, la simple idea de que una religión promovida por extranjeros era inaceptable para el poder central de Japón.
Gracia Hosokawa (1563-1600), llamada Tamako originalmente. Murió martirizada en Osaka en 1600. La pintura es de Yaseturu Ueda, 1961. Museo de los 23 mártires.

La interacción con comerciantes, embajadores y misioneros portugueses, españoles, holandeses e ingleses, de ideología católica romana o protestante, dieron pauta para que la clase dominante japonesa definiera los límites de su relación con el exterior. Fueron varios los momentos en que los japoneses estuvieron atraídos por las tecnologías europeas (particularmente la construcción naviera y de minería), los productos americanos y europeos, el pensamiento barroco, pero la cortina del interés de dominación interna cayó pesadamente a fines de la década de 1630 con la Revuelta de Shimabara (diciembre 1637- abril 1638).

En un inicio, la misión católica conducida por los jesuitas que acompañaban comerciantes portugueses tuvo un éxito notable desde los años 1560s. Las condiciones cambiaron a medida en que fueron llegando a Japón otros participantes, especialmente los españoles asentados desde 1571 en Filipinas. Este momento coincidió con la consolidación del poder de Oda Nobunaga (1534-1582) en el proceso de unificación de Japón. El control total sobre el país, subordinando a otros daymios o señores feudales, llegó con Toyotomo Hideyoshi (1537-1598). En 1587, este líder guerrero consideró que la presencia extranjera era un posible obstáculo para la unificación del país y en consecuencia emitió un decreto para expulsar a todos los misioneros católicos. 

Con base en ese decreto, diez años más tarde, en 1597, un sacerdote jesuita japonés, Paulo Miki y un sacerdote español, Pedro Bautista, fueron detenidos y martirizados en Nagasaki. Este grupo incluía a 20 japoneses, 4 españoles, 1 portugues y 1 mexicano del que hemos escrito en este blog, Felipe de Jesús. Ese evento tuvo grandes consecuencias en la percepción europea acerca de Japón, así como en las prioridades misioneras que se formulaban en ese entonces en Roma, Madrid, Lisboa y México.




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La visita a Nagasaki me ha llevado al lugar exacto en que ocurrió aquel martirio: la colina de Nishizaka, donde se encuentra el museo de los 26 Mártires Cristianos

Este es un referente del importante incidente ocurrido en 1597 en que perdieron la vida misioneros españoles y podemos decir mexicanos que fueron apresados en Japón. El barco de ellos se dirigía de Manila a Acapulco y encalló en las costas de Kiyshu, durante un periodo de fuerte represión contra las ideas extranjeras. Ya hemos hablado ampliamente en este blog acerca del asunto y sus extendidas repercusiones en la cultura mexicana. El museo cuenta con el apoyo de los jesuiítas y cuenta con algunos materiales originales valiosos que muestran el movimiento secreto cristiano que perduró en la provincia de Kyushu a lo largo de siglos.

Todo visitante a Nagasaki debe acudir al sitio del estallido de la bomba atómica de 1945. Es una herida dolorosa para Japón y para el mundo. Sin embargo, es también una muestra del profundo sentido a favor de la paz y la concordia que tiene el pueblo japonés.

Otro museo que atrae la atención es el de historia y la cultura de Nagasaki. Es sencillo y con múltiples reproducciones. Es muy didáctico y agradable. Lo que destaca es la forma en que el puerto de Nagasaki recibió la influencia extranjera y adaptó múltiples elementos foráneos en la industria, el comercio, la comida. Los festivales locales tienen un espíritu muy agradable, diría que tropical, dedicados a la experiencia marítima de la población.



martes, 27 de agosto de 2019

Una red mercantil en el comercio de Manila

Tengo el gusto de compartir con los lectores de este blog que el pasado 23 de agosto entregué a la Universidad Nacional de Singapur (NUS sus siglas en inglés) las copias de la tesis para obtener el doctorado en Historia por esa institución. El procedimiento indica que me dedicaré las próximas semanas a resolver preguntas, atender sugerencias, discutir críticas al texto de la investigación que inicié formalmente en 2014. El paso final será el examen profesional con los sinodales de la tesis en sesión formal en el Departamento de Historia de la Universidad.


La investigación comenzó en México años antes de haber iniciado el doctorado en Singapur. Surgió de conocer la documentación de la Inquisición en el Archivo General de la Nación sobre un proceso contra un importante comerciante de origen portugués radicado en Manila al final del siglo XVI.

En paralelo a la creciente curiosidad sobre estos hechos se desarrolló mi interés por formalizar estudios de historia y decidí comenzar el doctorado en Singapur. El resultado está hoy a la vista. Gracias a la guía de mi supervisor y al apoyo de muchas personas e instituciones pude visitar archivos en España, Portugal, México y Filipinas. Han sido años de mucho trabajo y resultados muy gratificantes.

El título en español de la disertación podría ser: "Una red comercial portuguesa en los inicios del sistema del Galeón de Manila."


En la tesis se aborda el marco histórico de la fundación de Manila como puerto nodal que inaguró el comercio a través del Pacífico, teniendo como destino el puerto de Acapulco. No obstante, mi interés se movió a indagar sobre las raíces asiáticas de dicho comercio (mecanismos comerciales y origen de las mercancías), que han sido poco estudiadas y que fueron determinantes para detonar el éxito del comercio trans Pacífico. Utilicé como hilo cnductor, basado en fuentes de archivo, la presencia de una red de comerciantes portugueses que actuaban coordinadamente en toda Asia, aunque en algunos casos de manera informal. 

Por ello es tan importante el contexto histórico previo a la fundación de Manila, pues toma en cuenta la competencia entre Portugal y España desde el siglo XV; el viaje de Magallanes (1519-1521); los intentos españoles para llegar a Asia por el Pacífico y regresar a la Nueva España por la misma vía. Sin duda, el detonante fue el asentamiento de tropas españolas, primero en Cebú (1565) y luego en Manila (1571). Finalmente se debe prestar atención a la unión de Portugal y España gobernadas por Felipe II (primero de Portugal) a partir de 1581 y que coincide con el desarrollo inicial del comercio del Galeón de Manila.

En la historiografía del Galeón se ha destacado, con mucha razón, la importancia que tuvo la abundancia de plata de Perú y México para el desarrollo del comercio, así como la capacidad de China de ofrecer productos a cambio de ese precioso metal. Esa es parte fundamental, pero no la única de esta historia.

Mi interés fue creciendo a la vista de los documentos recabados, puesto que aparecen actores concretos de aquel comercio, varios de los cuales eran portugueses con amplia experiencia previa en el comercio de Asia. La tesis discute de qué manera el Galeón de Manila consolidó un sistema comercial que transformó al mundo y resalta la experiencia de los comerciantes que aportaron ideas para hacer funcionar dicho mecanismo. Recordemos que en 1593, la corona española emitió un listado de normas comerciales muy avanzado para su época, llamado Permission,  sobre transporte, tripulación, volúmenes de carga, pasajeros, mercancías, impuestos. Este sistema prevaleció con pocas modificaciones a lo largo de más de dos siglos.

El próximo año, una vez concluído el doctorado, podré ofrecer más detalle de la investigación a los lectores de esta bitácora.

miércoles, 10 de julio de 2019

El Galeón en la televisión

El canal de televisión de la Universidad Nacional Autónoma de México entrevistó recientemente a la doctora Guadalupe Pinzón, del Instituto de Investigaciones Históricas de esa universidad. El tema  del programa es, adivinen, el Galeón de Manila.  

Les invito a ver esta amena entrevista para conocer un poco de los mecanismos con los que operaba el Galeón de Manila, así como de los efectos sociales y culturales que tuvo en la sociedad novohispana.

 

La doctora Pinzón cuenta con una importante trayectoria de investigación en torno a la historia de las conexiones marítimas de la Nueva España, con atención a los puertos y la construcción naval. Aquí se puede leer su hoja académica y tener acceso a varios de sus trabajos.

Sus líneas de investigación son:

-  El Pacífico novohispano. Políticas defensivas y desarrollo portuario durante el siglo XVIII.

-  Navegaciones y actividades marítimas entre Nuevas España y Guatemala (1680-1774).

- El Pacífico septentrional: un espacio marítimo en construcción desde la mirada, registros y proyectos navales ingleses e hispánicos (1680-1790).

domingo, 7 de julio de 2019

El Pacífico

La Revista de la Universidad, publicación de la Universidad Nacional Autónoma de México, dedica su número de junio para reunir varios estudios relacionados con el Océano Pacífico, sus historias y sus culturas. Es una edición muy recomendable porque coloca el tema de la relación de México y el Pacífico desde el ámbito histórico, social y cultural. 



Portada de la Revista de la Universidad, UNAM, junio 2019.
Es de acceso gratuito, oprimir aquí.


Hay poco que agregar a los espléndidos textos de esta revista. Quizás cabría sugerir a los lectores un par de preguntas para abordar la cantidad de información que ahí se ofrece: ¿Por qué México ha estado tanto tiempo ajeno al Pacífico, si se piensa que durante 250 años (1565-1815) la Nueva España fue una bisagra fundamental de la economía del mundo? Consideremos por ejemplo la competencia comercial y de inversiones que existe entre las potencias emergentes, sobre todo China, y las tradicionales economías del Atlántico. México ha sido a lo largo de su historia un cruce de caminos entre ambos espacios internacionales. Este blog habla de la historia, pero observa por supuesto la realidad contemporánea. Sabemos que ahora los temas del desarrollo de México pasan por la diversificación de las relaciones internacionales.

Los temas más actuales, como el cambio climático, nos obligan a mirar hacia el mar y enfáticamente hacia el Pacífico. ¿Qué va a suceder con las ciudades costeras y qué están haciendo en Japón, Indonesia, Filipinas, Singapur, para resolver esta situación? Ayer, como ahora, existen referentes comunes y alternativas conjuntas. Por eso, es importante conocer las historias del océano más grande del mundo, en donde se inscriben desde México temas como el Galeón de Manila y su transferencia cultural. ¿Qué razón ha hecho que otros países latinoamericanos han sido más proclives al Pacífico? Ese es el caso de Perú y Chile desde su etapa independiente y en décadas recientes.

Creo que esas miradas hacia el Pacífico deben reconocer la profunda relación que tuvo la Nueva España y México con Filipinas, las Islas Marianas y Oceanía. Como herramienta de la diplomacia cultural, México tiene una enorme herencia que puede compartir con los países de la cuenca del Pacífico.


Copia de esta litografía del puerto de Acapulco que se encuentra en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México. Se trata de un grabado de T Wallis publicado en 1812 a partir de un dibujo de W.M. Craig.  Grabado en cobre y coloreado a mano.  18 por 15 cms incluído rótulo y márgenes.