Loading...

martes 1 de diciembre de 2009

Galeón Andalucía

El día de hoy, el diario El País de España informa que concluyó la construcción de una réplica de las naos europeas que surcaban los mares del mundo en el siglo XVII. Se trata del galeón Andalucía, que formará parte del pabellón de España en la Exposición Universal de Shanghai, China, 2010.

El galeón fue construido en astilleros de Punta Umbría (Huelva), con tecnología de punta, a fin de ahorrar madera e incorporar el uso de energías renovables. El Andalucía ha sido construido por la Fundación Nao Victoria, dentro de su programa de eventos Guadalquivir Río de Historia.

Con 52 metros de eslora, 12 metros de manga y casi 1.000 metros cuadrados de velas esta embarcación tomará ahora rumbo a Huelva para instalarle los mástiles y realizar las pruebas de mar. La embarcaciòn cuenta con seis cubiertas (pisos), tres mástiles y siete velas. Es monumental pues tiene una altura de cerca de 40 metros. Está previsto que llegue a Sevilla en febrero para, desde allí, poner rumbo a Shanghai en una travesía que se prolongará tres meses.

Se informa que en la construcción participaron más de sesenta trabajadores; la mitad de ellos, estudiantes de una escuela taller dedicada a la construcción naval.

lunes 30 de noviembre de 2009

Nuevos intentos 1

El Emperador Carlos V se mostraba impaciente por lograr el control de las islas de la especiería y, en su perspectiva, el largo recorrido que había seguido Magallanes, al sur del continente americano, podría ser reducido a un tramo más seguro si se intentaba el acceso al Pacífico por la recién descubierta ruta del estrecho de Panamá.

El intento de Andrés Niño (1520)

En efecto, y sin esperar noticias de los resultados de la expedición magallánica, ordenó la salida de tres navíos, de 150 toneladas cada uno, más un bergantín, con rumbo a Panamá. La pequeña armada, al mando de Andrés Niño, salió el 13 de septiembre de 1520, "es decir, catorce días antes de que Magallanes se asomara al Pacífico" (apunta Carlos Prieto) con instrucciones de navegar desde la América Central hacia el Poniente por espacio de 1,000 leguas, y de ahí al sur, por otras 200 leguas, hasta llegar a las islas de la especias.

Estas naves, después de tocar la Isla Española (hoy conocida como Santo Domingo), siguieron hasta el istmo de Panamá. Desde alli fueron transportadas por tierra y por ríos hasta ser depositadas en las costas del Mar del Sur.
En Panamá se construyeron otras cuatro naves más, en una especie de armada mixta y, literalmente, anfibia. De esta forma, la armada de siete naves partió del istmo rumbo al inmenso mar Pacífico a principios de 1521. Nunca se supo más de la suerte que corrió la expedición, lo que contribuyó a crear por cierto tiempo la duda de que el océano Pacífico era verdaderamente transitable. La llegada de los sobrevivientes de la expedición de Magallanes disipó parcialmente tal misterio; es decir, sí se podía llegar a Oriente por aquel océano, pero no se conocía la forma de regresar por ese lado.

_______________
Carlos Prieto, op.cit. pp. 58-59

domingo 29 de noviembre de 2009

La suerte de la nao Trinidad

La gloria tiene mucho que ver con la suerte, pues en la historia se recuerda a Sebastián Elcano como el hombre que concluye la vuelta al mundo comandada por Magallanes. Ya hemos hablado con anterioridad de este mérito relativo.

El capitán de la nave Victoria fue recibido por el joven emperador Carlos V, quien aprovechó el importante evento como una prenda muy apreciada para el imperio que estaba consolidando. Con amplitud de miras, la corona española explotó el efecto sicológico del regreso de los marineros pues se abrían así nuevos horizontes al imperio español. El emperador otorgó a Elcano un título nobiliario y un escudo de armas en el que figura un globo terráqueo con un lema en latín Primus Circumdedisti Me, es decir, el primero que me circundaste. De inmediato se hicieron preparativo para regresar a la Molucas, con el ánimo de arrebatar el tesoro a los portugueses. Esa historia ocupará las siguientes cuatro décadas del siglo XVI.

* * *
Ahora bien, para la otra nave, la Trinidad, comandada por Gonzalo Gómez de Espinosa, la historia fue muy distinta. Una vez que partió Elcano, los marineros se dedicaron a reparar la matrecha embarcación, al tiempo que hacian acuerdos de vasallaje con los jerarcas de las islas, como el sultán Almazon de Tidore, y con los reyes de Gilolo, de Makiam, de Bachiam y Terenate, pensando ya en el posible retorno para consolidar la presencia española en las islas de la especiería.

Abril de 1522

La reparación de la Trinidad duró más de cuatro meses para ponerla en condiciones de hacer la larga travesía del Pacífico, pues Gómez de Espinosa había decidido seguir una ruta de verdad desconocida, para llegar a España a través de los puertos que recién se habían descubierto en América, sobre todo en Panamá.
Antes de zarpar de Tidore, Gómez de Espinosa hizo construir un edificio, en el cual despositó toda la artillería y pertrechos que no convenía llevar a bordo durante la larga y difícil travesía que se proponía hacer. Por fin, salió de Tidore el 6 de abril de 1522, llevando a bordo cincuenta y cuatro hombres, y dejando el mando de la colonia al Factor real Juan de Campos. Espinosa tomó un rumbo al nordeste y descubrió dos pequelas islas de las Palaos o Carolinas Occidentales, en cinco grados norte, que llamó San Antonio y San Juan, así como otras de la Marianas, en los paralelos 19 y 20 norte.
Siguió hasta el paralelo 40, precisamente por la ruta que con el tiempo habría de ser la acostumbrada por las naves regulares que harían el comercio entre Filipinasy la Nueva España. Sin embargo, inmediatamente después le sobrevinieron tantas calamidades, borrascas y vientos contrarios que fueron destrozando la nave y haciendo imposible la navegación, hasta tal punto que, después de haber fallecido a causa del escorbuto treinta y dos hombres, decidió Espinosa regresar al punto de partida.
Gonzalo Gómez de Espinosa regresó a las Islas Molucas, con su nave Trinidad maltrecha, seis meses después de haber salido de ellas, y se encontró con que los portugueses habían tomado Tidore y apresado a los hombres que él había dejado en la isla. Esa fue la misma suerte que corrieron él y los suyos, además de habérseles incautado la Trinidad, que terminó sus días en esas islas ecuatoriales.
Gómez de Espinosa sufrió un largo cautiverio por parte de los portugueses en diversas islas de sus posesiones orientales, hasta que pasados algunos años le llevaron a Lisboa, de donde pudo regresar a España solo y por tierra.
__________________
Carlos Prieto, op.cit, pp. 53-54.


sábado 28 de noviembre de 2009

Las naves

El regreso a España de la nave Victoria, comandada por Sebastián Elcano, fue una enorme oportunidad para que el emperador Carlos V consolidara su imagen como el soberano más poderoso de Europa.
Carlos V fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano justo antes de la partida de Magallanes, y durante gran parte del viaje estuvo empeñado en una lucha victoriosa por afirmar su discutida autoridad en la misma España. El regreso de Elcano se produjo en el momento psicológico adecuado; se abrieron al imperio nuevos horizontes, y en los últimos cuatro meses de 1522 fueron promulgados treinta y tres «privilegios» para los súbditos españoles dispuestos a financiar un viaje a las Molucas.
Pero las cosas quedaron en compás de espera (...) y no fue hasta finales de julio de 1525 que siete barcos, bajo el mando de García Jofre de Loaysa, con Elcano como la elección obvia para el puesto de piloto jefe, se hicieron a la mar desde La Coruña, donde se estableció una (efímera) Casa de Contratación para las islas de las Especias.
___________________
OK Spate, The Spanish Lake, p. 140.

miércoles 25 de noviembre de 2009

De Tidor al Darién

Los capitanes de la expedición de Magallanes tenían en mente dos rutas en el incierto camino a las islas de la especiería: por el Pacífico y por el trayecto de la India, dominado por los portugueses. En diciembre de 1521 Sebastián Elcano y Gonzalo Gómez de Espinosa decidieron separarse para intentar ambas, cada cual por su parte.

A fin de medir el grado de incertidumbre con que operaban estos capitanes valdría la pena hacer ese recuento. El descubrimiento del Mar del Sur se hizo el 25 de septiembre de 1513, cuando Vasco Núñez de Balboa atisbó desde las colinas del istmo de Panamá el anchuroso océano. La razón para llamarlo así radica en que la tropa española venía del norte. Ese descubrimiento abrió la posibilidad de continuar con la búsqueda de una vía de acceso al Oriente, en particular a la fuente de la especias.

Exactamente seis años más tarde, en septiembre de 1519 zarpó Magallanes de San Lucas de Barrameda en España y llevaba consigo la noción de que era posible regresar a aquel punto en Panamá, rumbo a Europa. Información privilegiada que resume el interés de la elite europea por alcanzar una meta de enormes proporciones, y en la que participaban cientos de científicos, marineros y misioneros con el propósito de alcanzar el impreciso oriente, la misteriosa China, la fuente de las riquezas. En ese lapso se "tropezaron" con América y aún así continuaron con su proyecto.

Dificilmente aquellos hombres podrían imaginar las dimensiones de lo que entonces veían; el oceáno Pacífico es el más grande del mundo, con una superficie de 179.7 millones de kilómetros cuadrados, y ocupa más de la tercera parte de la superficie de la tierra. Contiene
aproximadamente 25,000 islas, más que todos los demás océanos del mundo juntos, casi todas las cuales están ubicadas al sur de la línea del Ecuador. El punto más bajo de la superficie de la corteza terrestre, la Fosa de las Marianas, se encuentra en el Pacífico.

Los capitanes de Magallanes contaban con la noción de que era posible el retorno por el Pacífico, como lo señala el hecho citado por Pigafetta de que se plantearon el regreso al estrecho del Darién.

Febril actividad exploradora

Simultáneamente, desde la recién conqusitada Nueva España se hacían planes para enviar expediciones al otro lado del Pacífico. Los gobernadores españoles del Nuevo Mundo, incluído Hernán Cortés, ordenaron febriles exploraciones para reconocer el litoral del Pacífico desde Panamá hasta Tehuantepec, en Oaxaca, México.
Las primeras expediciones se hicieron desde el Golfo de San Miguel, en Panamá, hacia el Norte, a cargo de Balboa, el propio descubridor, y del gobernador de Darién, o Castilla del Oro, Pedrarias Dávila, y fue necesario habilitar los puertos del Atlántico, Santa María la Antigua y Acla, como centro de obtención de la madera para la construcción de naves, que se transportarían por tierra al otro mar. Después fueron Gil González de Ávila y Andrés Niño quienes, de 1522 a 1525, reconocerían toda la costa hasta el Golfo de tehuantepec, así como el lago de Nicaragua.
De Panamá a Perú (1522-1532)
Por entonces también el gobernador Pedrarias impulsa las expediciones al sur de Panamá. Pascal de Andagoya recorre la costa occidental de la actual Colombia y remonta el rio de San Juan a través de la provincia de Conchamá, trayendo muchas noticias de las riquezas del Imperio de los Incas. El descubrimiento de la costa más al sur, en busca de este imperio, pasando el Golfo de Guayaquil hasta Tumbez, en el comienzo del actual Perú, estuvo a cargo, entre los años de 1524 y 1532, de Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernándo de Luque, vecinos de Panamá, y desde Tumbez ellos mismos conquistaron por tierra el tan buscado Imperio Inca.

____________________

Carlos Prieto. El Océano Pacífico: Navegantes españoles del siglo XVI. Alianza Editorial, México, 1972, pp.29-30.

lunes 23 de noviembre de 2009

La bomba

Mateo Flecha El viejo (1481-1553) fue un compositor español que dejó un legado musical muy valioso al haber reunido piezas o retazos sonoros de lo que se escuchaba por aquellos años en Europa. La mezcla de tales piezas reune voces en diversos idiomas y sonoridades: catalán, castellano, portugués, y tanto cantos religiosos como profanos. A esta forma se le llamó felizmente Ensalada.

Se le llama el viejo, para diferenciarlo de su sobrino Mateo Flecha El Joven (1530-1604), quien se dió a la tarea de editar las ensaladas de su tío en Praga en 1581, lo que nos permite escuchar 500 años después lo que se cantaba en aquella época.

Una de la ensaladas célebres es la bomba, en la que habla de las angustias de los marineros que no logran sacar el agua de la nao, como seguro aconteció con los tripulantes del Victoria y de la Trinidad.



Bomba, bomba y agua fuera, Vayan los cargos al mar, que nos vamos a anegar, do remedio no se espera. Al escota, socorred, Vosotros id al timón, ¡Qué espacio! ¡Corred, corred! ¿No veis nuestra perdición?

Esas gúmenas cortad porque se amaine la vela, Hacia acá contrapesad, Oh, que la nave se asuela, mandad calafetear que quizá dará remedio, Ya no hay tiempo ni lugar, que la nao se abre por medio, ¿Qué haremos? ¿Qué haremos? Si aprovechara nadar, Oh, que está tan bravo el mar, que todos pereceremos.

Santa Virgen de Loreto, Sant Ginés, socorrednos, Que me ahogo, santo Dios, San Telmo, santo bendito, Oh Virgen de Guadalupe, nuestra maldad no te ocupe, Señora de Montserrate, Señora de Montserrate, Oid, señora y gran rescate.

Oh gran socorro y bonanza, Nave viene en que escapemos, Allegad, que perecemos, Socorred, no haya tardanza, Socorred, Socorred. No sea un punto detenido, señores, ese batel, ese batel, ese batel. Oh, qué ventura he tenido, pues que pude entrar en él. Gratias agamus, Domino, Deo nostro, Dignum et justum est, De tan grande beneficio, Recebido en este día, Cantemos con alegría, Todos hoy por su servicio.

Ea, ea, sus, empecemos, Empieza tú, Gil Pizarra, A tañer con tu guitarra, Y nosotros te ayudaremos, Esperad que esté templada, Tiemplala bien, hi de ruin. Oh, cómo está destemplada, Acaba, maldito, ya. Es por demas, Sube, sube un poco más. Muy bien está.

Ande, pues, nuestro apellido, el tañer con el cantar, concordes en alabar, a Jesús recién nacido. Bendito el que ha venido, a librarnos de agonía, Bendito sea este día, que nació el contentamiento, Remedió su advenimiento, mil enojos. Benditos sean los ojos, que con piedad nos miraron, y benditos, que así amansaron tal fortuna.

No quede congoja alguna, demos prisa al navegar, Poys o vento nos ha de llevar, Garrido es el vendaval, el vendaval, Contra fortuna. Gritad, gritad todos a una gritad, Bonanza, bonanza, Salvamento, salvamento.

Gala es todo a nadie hoy duela, La gala chinela, Gala es todo a nadie hoy duela, La gala chinela, De la china gala la gala chinela, Mucho prometemos en tormenta fiera, mas luego ofrecemos infinita cera, De la china gala la gala chinela.

Adiós, señores A la vela. Nam si pericula sunt in mari, pericula sunt in terra, et pericula, in falsis fratribus.

sábado 21 de noviembre de 2009

una paz precaria 7


En diciembre de 1521 culminó la estancia de la tripulación de Magallanes en las islas de la especiería. Sus capitanes, Gonzalo Gómez de Espinosa y Juan Sebastián Elcano, el maestre Juan Bautista de Pozorón, y el contador Marín Méndez, se habían quedado a cargo de la expedición y habrían de obtener el reconocimiento de ser los primeros en dar la vuelta al mundo.

Nos hemos detenido en las descripciones hechas por Antonio Pigafetta acerca de esta escala, porque su relato ha trascendido en la historia y ofrece el primer recuento de tierras desconocidas hasta ese momento para los europeos, si tomamos en cuenta que los portugueses habían decidido mantener en secreto la localización de la fuente de la especiería.

En aquel fin de año, las dos naves de la expedición estaban preparadas y llenas de productos para partir hacia Europa. Sin embargo, el Trinidad mostró signos de que podría hundirse y echaron mano de buzos de aquellas islas para tratar de repararla. Así lo cuenta Pigafetta:

El miércoles 18 de diciembre de 1521 por la mañana todo estaba dispuesto para partir. Los reyes de Tadore, de Giailolo y de Bachián, así como el hijo del rey de Tarenate, vinieron para acompañarnos hasta la sla de Mare. El navío Victoria desplegó velas el primero y ganó el largo, donde esperó al Trinidad; pero éste levó anclas con mucha dificultad, y los marineros descubrieron que sufría una vía de agua en la cala. Volvió a anclar entonces el Victoria donde estaba ante. Se descargó en gran parte el Trinidad para buscar la vía y taponarla; pero aunque se le acostó de babor, el agua entraba cada vez con más fuerza, como por un caño, sin que pudieramos encontrar la vía; este día y el siguiente dimos a las bombas sin cesar, pero sin éxito.
Llegó la noticia a oídos del rey de Tadore, y vino al navío a ayudarnos. Mandó se sumergiesen cinco de sus buzos, acostumbrados a permanecer mucho tiempo bajo el agua; trabajaron más de media hora sin econtrar el agujero por donde entraba el agua, y como, a pesar de las bombas, el agua subía siempre, envió a buscar al otro extremo de la isla a tres buzos más hábiles aún que los primeros.
La ruta que siguió la nave Trinidad, de Magallanes

Este incidente traería consecuencias dramáticas para la expedición, que una vez más se encontraban ante el dilema de continuar la trayectoria hacia Europa. La vieja nave insignia de Magallanes, el Trinidad, parecía una ballena encallada en la playa, que se resistía a seguir el viaje. Ante la tardanza para repararla y el riesgo de perder los vientos propicios del Este, los capitanes tomaron la decisión de dividirse: el Victoria regresaría solo por la ruta de la India, al mando de Sebastián Elcano, mientras que el Trinidad permanecería los meses necesarios para tomar la improbable ruta de retorno hacia América, al mando del leal Gómez de Espinosa.
... durante este tiempo carenarían al Trinidad, el cual podría aprovechar en seguida los vientos del Oeste para ir a Darién, al otro lado del mar, en la tierra de Diucatán (Yucatán). Dijo entonces el rey que tenían a su servicio doscientos cincuenta carpinteros, a los que emplearía en este trabajo bajo la dirección de los nuestros, y que aquellos de nosotros que se quedaran en las islas serían tratados como sus propios hijos. Pronunció estas palabras con tanta emoción, que a todos nos hizo derramar lágrimas.
Los que tripulábamos el Victoria, temiendo que su carga fuese excesiva, por lo que podría abrirse en alta mar, decidimos enviar a tierra sesenta quintales de clavos, y los llevamos a la casa en que se alojaba la tripulación del Trinidad. Hubo algunos, sin embargo , que prefirieron quedarse en las islas del Malucco mejor que volver a España, ya por temor de que el navío no resistiera tan largo viaje, ya porque el recuerdo de lo que sufrieron antes de llegar a las Malucco les amedrentase, pensando que morirían de hambre en medio del Océano.
El sábado 21 de diciembre de 1521, día de Santo Tomás, los dos barcos se despidieron con sendas cargas de artillería. El que partía llevaba 47 europeos y 13 indios. En tierra quedaban 54 europeos. El destino era incierto para todos: Sebastián Elcano debería regresar por una ruta acechada por los portugueses, vía la India y alrededor de África, tomando riesgos impredecibles. Los que se quedaban sabían acaso que no volverían a ver su propia tierra. Pero más paradójico aún: Sebastián Elcano, quien se había sublevado contra la autoridad de Magallanes, pasaría a la historia como el capitán que concluye la vuelta al mundo. Ahora apenas se menciona a Gómez de Espinosa, quien en todo momento fue el fiel lugarteniente de Magallanes.
_________________
Antonio Pigafetta, op.cit. pp. 244.