domingo, 13 de enero de 2019

El favorito de la Reina, en Acapulco

Siglos antes de que Acapulco se convirtiera en un centro de turismo, el puerto recibía personajes interesantes que procedían de varias partes del mundo, gobernadores, obispos, adminstradores y militares de renombre. Tal es el caso de don Fernando de Valenzuela, quien fue desterrado a las islas Filipinas en el siglo XVII. 

El texto que nos informa de este evento fue escrito por Tomás Oteiza Iriarte en su crónica histórica de Acapulco. Dejemos que nos lo cuente: 

"Corría el mes de octubre del año de 1678, cuando en la ciudad de Acapulco comentábase, en las tertulias que era costumbre hacer en los portales de las casas, sobre la llegada de un personaje que era todo un enigma. No era virrey, aunque la guardia que lo acompañaba pertenecía a palacio; tampoco era un gobernador de Manila, porque no traía su propia escolta como era costumbre; ni un oidor de aquella audiencia, porque no lo rodeaban los leguleyos (abogados) hablando siempre de pleitos; y sin embargo, el desconocido personaje paseaba su importancia por las playas y calles del puerto, rodeado de ayudantes, quienes lo trataban con señaladas muestras de cortesía, sólo observadas en círculos de la corte real."



Fernando de Valenzuela
Retrato hecho por Claudio Coello
(Wikipedia, dominio público)

Se trataba nada menos que de don Fernando de Valenzuela, (1636-1692) favorito de la reina de España Mariana de Austria (1639-1696). El personaje había caído en desgracia en circunstancias dramáticas para la corte española, dividida en bandos enfrentados. De un lado, don Fernando de Valenzuela, valido de la reina madre y del otro don Juan José de Austria, medio hermano del rey Carlos II o bastardo

Mariana de Austria
Retrato hecho por Diego Velázquez
 (Wikipedia, dominio público)


Ser Valido implicaba dirigir la administración de la corte y de asuntos fundamentales del reino sobre la base de la confianza del soberano, un cargo de mucho poder pero también de muchos riesgos por la cantidad de enemigos. Bastardo era el hijo nacido fuera del matrimonio, como es el caso de Juan José de Austria, sin posibilidad de ser rey pero que en muchos casos tenía poder suficiente para participar en la corte y hacer política, 

Mariana de Austria había quedado viuda de Felipe IV (1605-1665) y fue nombrada reina regente en tanto su hijo Carlos II, quien apenas tenía cuatro años a la muerte de su padre, llegara a la mayoría de edad. La reina gobernó de 1665 a 1677, primero con el apoyo de  su confesor, el padre jesuìta Juan Everardo Nithard y posteriormente con el mencionado Fernando de Valenzuela.

El rápido ascenso político de Fernando de Valenzuela dentro de la corte causó muchas fricciones con los miembros de la alta monarquía. Valenzuela era un hombre de origen medio en la monarquía, que había entrado a la corte con bajos encargos, pero que obtuvo el aprecio de Carlos II y de su madre la reina Mariana. Llegó a ser nombrado Grande de España, con la consiguiente molestia de la vieja aristocracia.

La estrecha relación de la reina Mariana con este hombre de confianza condujo a críticas e incluso fue tratado en aquella época barroca de teatros y burlas bajo la insinuación de una relación íntima con la reina. Se le llegó a llamar "el duende de palacio" y fueron tantos los bienes obtenidos en su corta carrera política que circuló un pasquín en que se dibujaba a Valenzuela con títulos y galardones y encima un rótulo: "esto se vende". Junto a él, la imagen de la reina con su mano sobre el corazón: "esta se da."

El grupo de Juan José de Austria, el bastardo, reunió fuerzas para neutralizar el poder de la reina Mariana de Austria y de su valido Fernando de Valenzuela. En enero de 1677 la situación se volvió insostenible y Valenzuela buscó refugio en el Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial.  Hasta ahí llegaron hombres armados bajo el mando del duque de Medina Sidonia, quienes forzaron el lugar el 17 de enero de 1677.  Se había violado un lugar santo y eso provocó la reacción de la iglesia. El prisionero quedó en manos del Nuncio Apostólico (el representante del Papa) Sabo Millini. 

Sin embargo, en febrero de 1678 el Nuncio tomó una determinación drástica, pues condenó a Valenzuela al destierro por diez años en Filipinas y anuló los honores acumulados por el antiguo valido, además de la confiscación de los bienes. El golpe de mano anulaba así el dominio de la reina y consolidaba a Carlos II como el soberano con el apoyo de la alta aristocracia.

Carlos II reinó hasta su muerte en 1700. Al no tener descendencia, la dinastía Habsburgo llegó a su término en España. Esa crisis monárquica en España generó un conflicto europeo de grandes proporciones, la Guerra de Sucesión (1701-1713).



Carlos II "El hechizado" (c.1685)
Retrato hecho por Juan Carreño de Miranda
(Wikipedia, dominio públic)

El exilio a Filipinas

Excepto la muerte, difícilmente se puede pensar en un castigo tan grande para un noble español como el exilio en la colonia más alejada de la metrópoli. Fue una derrota política en un momento de grave crisis de la monarquía. El tono de la época, debemos insistir, estaba marcado por el arte barroco y no es casual que los grandes autores y artístas que aún resuenan en la base del idioma y la cultura española eran los protagonistas de ese momento histórico. Al respecto, Octavio Paz dice:
"El teatro fue una de las grandes pasiones del siglo XVII español. Don Fernando de Valenzuela, el Duende de palacio, durante los primeros tiempos de la regencia de Mariana de Austria, organizaba representaciones teatrales a las que asistían las personas reales. Ésta fue una de las tretas con las que conquistó el favor de la regente. Valenzuela era el director de escena y se encargaba también de los decorados y el vestuario; su hábil ayudante era el conde de Galve, subsidrector de escena."
El doctor Miguel Luque Talaban ha reconstruido el recorrido del notable prisionero de España a Filipinas con base en documentación existente en España, México y Filipinas. Llegó al castillo de San Juan de Ulúa, Veracruz, donde estuvo preso del 15 de octubre de 1678 al 20 de febrero de 1679, "día en el que fue conducido a Acapulco, embarcado por último el 31 de marzo para su destino final a bordo del galeón San Antonio."

Llegó a Filipinas el 31 de julio de 1679, donde quedó recluido en una prisión de madera hecha para ese propósito en el fuerte de San Felipe de Cavite.  Se le dió un trato de riguroso aislamiento.  El Gobernador era Juan de Vargas Hurtado, quien tenía sufientes problemas para controlar a los grupos de poder local, representados por los comerciantes, los dueños españoles de la tierra y los misioneros, se hizo cargo de hacer cumplir la condena de Valenzuela.

En julio de 1682 el rey Carlos II levantó parcialmente el aislamiento de Valenzuela y se le permitió escribir, tener correspondencia y caminar acompañado de sus criados. Es interesante observar, como lo hace Luque Talaban, que el personaje en desgracia utilizó sus habilidades para escribir poesía e incluso un memorial para el rey, pidiendo clemencia ante su situación. 

Quedó escrito un poema con el lamento de Valenzuela. Endechas que compuso en el puerto de Acapulco, donde se embarcó para pasar a Manila, lugar de su destierro. Probablemente fueron escrita en febrero o marzo de 1679. Aquí un fragmento:

"Si mi mal no permite
dar tregua al tormento,
remedio es el callar;
que no tienen los males mas remedio.
Yo soy..., pero ¿qué digo?
Yo fui...,¡qué mal me acuerdo!
Yo he de ser...,¡mal discurrro!
Y puesto donde ignoro, ¿qué pretendo?
Otros dirán qué soy,
y alcanzaré por ellos
de lástima la dicha,
que no pudo alcanzar el valimento.
Despojado de cuanto
fue dádiva del tiempo
me vide en un instante,
ejecutando en mí justos decretos.
Por grande me envidiaron;
¡qué dictámen tan necio!
¡Como si el ser yo grande
fuera a hacer a los otros más pequeños.


Pasado el tiempo que calma los ánimos, Valenzuela, por intercesión de los amigos logró que en 1689 le fuera levantada la pena y pudiera volver a España; pero no bien había desembarcado en Acapulco, le fue denegado el permiso, obligándolo a permanecer en el puerto.   Nuevas gestiones le permitieron pasar a México con la condescendecia de su viejo amigo el virrey conde Galve. 

Fueron tres años en que se dedicó a la cría de caballos y quizás disfrutó su libertad en un exilio más apacible. Hemos escrito en este blog acerca de aquella época al referirnos a la historia del Parián, "un mercado oriental" en el corazón de la ciudad de México. Valenzuela tenía esta vez un amigo protector, el propio virrey conde de Galve, con quien había promovido el teatro español en otras épocas. Había escasez de alimentos, corrupción y arte. Vivían en aquel lugar entre otros grandes personajes Sor Juana Inés de la Cruz y Don Carlos de Sigüenza y Góngora. ¿Los habrá conocido?

No es muy clara la razón de su muerte el 7 de enero de 1692 en la Ciudad de México. La caída de un caballo que estaba domando o la coz del animal. Su muerte política había llegado años antes.
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Tomás Oteiza Iriarte,  Acapulco, la Ciudad de las Náos de Oriente y de las Sirenas Modernas, México: Edición del Autor, 1965, pp. 161-162.

Octavio Paz, Sor Juana Inés de la Cruz o Las rampas de la Fe. México: Fondo de Cultura Económica, tercera edición, 1985, p.351.

Miguel Luque Talaban, La inconstante fortuna de Fernando de Valenzuela y Enciso. Su destierro en las islas Filipinas y los últimos años en la ciudad de México (1678-1692), Archivo Agustiniano, Vol. 95, No.213,  2011, pp. 213-244.

Juan J. Delgado, La Historia General Sacro-Profana, Política y Natural de las Islas del Poniente llamadas Filipinas. Biblioteca Histórica Filipina, p.276.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Felices Fiestas 2018

Con los mejores deseos para todos los lectores: Felices fiestas y venturoso año 2019

 Carraca portuguesa

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Los contactos entre Asia y Occidente


En fechas recientes se han realizado diversos eventos conmemorativos de las relaciones históricas entre Asia y el mundo occidental. La temática que las une pasa por la cultura, los esfuerzo de propagación del cristianismo en Asia, el desarrollo de las rutas marítimas y el conocimiento inicial que tuvieron los europeos acerca de los pueblos del continente asiático.  En esta oportunidad damos cuenta de tres eventos que se llevan a cabo en China y en España.

1.Simposio Internacional con motivo del IV Centenario del Fallecimiento de Diego de Pantoja.

A principios de septiembre de 2018 se llevó cabo en Beijing un seminario dedicado a conmemorar el IV Centenario del fallecimiento del jesuita español Diego de Pantoja, activo en China al final del siglo XVI. En este blog hemos hablado de la obra del misionero que formó parte del grupo de Mateo Ricci y Alejandro Valignano y que lograron introducirse en el círculo cerrado de la corte Ming. Diego Pantoja enseñó música barroca en la Ciudad Prohibida de Beijing a finales del siglo XVI y describió en idioma español varias de sus observaciones sobre la cultura china de la época. Eso lo convierte en uno de los primeros sinólogos en este idioma.



El evento fue organizado por el Instituto Cervantes de Beijing, la Embajada de España en la R.P. de China y la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing. La Universidad Nacional Autónoma de México y el Colegio de México también colaboraron al enviar distinguidos investigadores al evento.

El objetivo del seminario fue "rescatar del olvido a esta figura poliédrica y paradigmática y valorar el papel pionero que jugaron sus predecesores, coetáneos y sucesores españoles en los intercambios y difusión del conocimiento entre China y Occidente."

Retrato de Diego Pantoja, obra de Wan Li


"Pese a todas sus aportaciones, Diego de Pantoja ha permanecido durante siglos prácticamente olvidado tanto en China como en Occidente." Por ello se busca "reivindicar las tempranas aportaciones que desde el español se hicieron a los estudios sinológicos."

Sin embargo, el simposio se extendió a temas contemporáneos de la relación cultural de China con los países de habla hispana, en Europa y en América Latina. Esperamos que pronto se publiquen los ensayos presentados en el evento.

2. Asia y mundo marítimo

El Museo Naval ubicado en Madrid inauguró en septiembre una importante muestra de objetos de origen asiático y material relacionado con la potencia naval española en siglos anteriores. Dicha exposición estará abierta hasta el 20 de mayo de 2019 y será un estímulo para que varios lectores puedan visitar Madrid y el museo.

El motivo de la exposición es múltiple, pues se cumplen varios aniversarios de las relaciones de España con países asiáticos. 300 años de contactos con Tailandia, 150 años con Japón, 50 años con Singapur y 45 años con la República Popular China. Por esa razón se expone una diversidad de objetos, algunos de los cuales no son conocidos por el público en general.

 Cartel del exposición

3. La Nao Victoria navega nuevamente

Hace ocho años dimos seguimiento en esta bitácora a la trayectoria del galeón Andalucía, que hizo un recorrido alrededor del mundo, por la vía de África y Asia, desde marzo hasta noviembre de 2010.

En esta ocasión, veremos un nuevo proyecto, esta vez en manos de la Fundación Nao Victoria, que coincide con el 500 aniversario del viaje de circunavegación de Fernando de Magallanes en 1519- 1522.  Se esperan muchas celebraciones de este acontecimiento que demostró las conexiones entre los océanos del mundo. Hay una página de internet denominada Ruta Elcano que da seguimiento tramo por tramo del viaje de Magallanes, basado en la bitácora de Francisco Albo, Contramaestre de la nao Trinidad.

Recomiendo a los lectores las entradas de nuestro blog La Nao Va, de los meses de octubre y noviembre de 2009, con la descripción del viaje magallánico.


martes, 9 de octubre de 2018

La crónica del evento en Thammasat

Me da gusto compartir la información publicada por la agencia española EFE sobre el seminario organizado en la Universidad Thammasat de Bangkok. Apareció en algunos diarios, como La Vanguardia, de España.



Gaspar Ruiz-Canela
Bangkok, 8 oct (EFE).- El Galeón de Manila, que cubría la ruta comercial entre Asia y Latinoamérica a través del océano Pacífico, inició una verdadera globalización con China en el centro del intercambio de apreciadas especias, seda y plata, entre otros productos.

Así lo afirmaron hoy en una conferencia en Bangkok varios historiadores de Tailandia, México, España y Chile con motivo del Día del Galeón, que conmemora la llegada del navegante y fraile español Andrés de Urdaneta a Acapulco (actual México) desde Manila en 1565.

"China era la pieza central de la globalización", indicó el historiador mexicano Cuauhtémoc Villamar durante la conferencia titulada "Conectividad transpacífica a través del Galeón de Manila: Sudeste Asiático, la costa pacífica de las Américas y España" en la Universidad de Thammasat.

Villamar explicó que la ruta del galeón, que estuvo activo hasta 1815, creó el primer comercio "verdaderamente global", ya que el intercambio entre Asia y América también afectaba al resto del mundo en el aspecto económico, cultural y migratorio.

En este sentido, las monedas de plata acuñadas por la Corona española fueron la primera divisa global, al tiempo que la plata española era utilizada para el pago de impuestos durante la dinastía Ming en China, que exportaba productos de lujo como porcelana y seda a cambio de metales preciosos o alimentos como el chocolate y el chile.

El historiador mexicano relató que la escasez temporal de la plata procedente de México y Perú influyó en la caída de la dinastía Ming, al interrumpir el pago de los tributos.

En su opinión, el establecimiento de un sistema de comercio "predecible" fue el mayor logro del Galeón de Manila, una lección que se puede aplicar hoy día ante la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

Villamar también mencionó contrapartidas del mercantilismo globalizado como la "extrema" dependencia financiera de la plata, el endeudamiento endémico de la Corona española y los casos de pillaje y explotación de los indígenas en América.

El experto español Juan José Morales citó las palabras del escritor hispano-incaico Inca Garcilaso de la Vega, quien en el siglo XVI ya defendía que no había dos mundos, sino uno, al tiempo que recordó que las especias como la pimienta, el clavo o la nuez moscada de la actual Indonesia eran codiciadas por las cortes europeas.

Apostilló que la apropiación por parte de Holanda de la producción de las especias en las islas Molucas, antes en manos de las poblaciones indígenas, fue uno de los factores que provocaron la decadencia del Sudeste Asiático.

En su intervención, Morales afirmó que un español, Juan González de Mendoza, escribió en el siglo XVI uno de los libros más informativos sobre China en la época, al tiempo que los españoles fundaron en Manila la primera universidad de Asia.

Dentro del intercambio cultural, los pañuelos de seda de Cantón (China) y los abanicos chinos se transformaron en parte de la cultura española y mexicana.

"El mantón de Manila en realidad procedía de Cantón", precisó Morales, autor junto al estadounidense Peter Gordon del libro "La Ruta de la Plata: China, Hispanoamérica y el nacimiento de la globalización, 1565-1815".

En un afán de llegar a China y a las "Indias Orientales" en busca de seda, porcelana y especias, España llegó a América y luego financió la circunnavegación del mundo lograda por Fernando de Magallanes, que murió asesinado en Filipinas, y Juan Sebastián Elcano tras cruzas el Pacífico de oeste a este.

Fue Urdaneta quien logró encontrar la ruta del "tornaviaje", desde Asia a América, gracias a la corriente de Kuroshio, al norte de Japón, e hizo posible la ruta de ida y vuelta del Galeón de Manila, también conocido como Nao de China.

Según el profesor tailandés Piemsak Hongjamrassilp, la Corona española creó un imperio con centros importantes en los actuales Filipinas y México, entre otros, debido a la larga duración de los viajes, incluidos los entre tres y cinco meses que el Galeón de Manila tardaba en recorrer la ruta en un sentido.

Piemsak señaló que los españoles firmaron un tratado de amistad y comercio con el reino de Siam en 1718 y establecieron brevemente una pequeña colonia en Ayutthaya, la antigua capital tailandesa.
La conferencia en Thammasat fue organizada en cooperación por la embajada de España y los miembros de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú). EFE


viernes, 5 de octubre de 2018

El Día del Galeón de Manila

En 2009, la UNESCO (agencia de la Organización de las Naciones Unidas dedicada a la promoción de la Educación, la Ciencia y la Cultura) aprobó la creación del Día del Galeón de Manila, a celebrarse cada año el 8 de octubre. Esta fue la fecha, pero de 1565, cuando el galeón San Pedro regresó a costas mexicanas, procedente de Cebú, Filipinas. Se inauguraba así una ruta marítima de dimensiones colosales, que duró dos siglos y medio.



En Tailandia, las Embajadas de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú), junto con la de España y de Filipinas, en colaboración con la oficina de UNESCO en Bangkok y la Universidad de Thammasat, organizarán una jornada de celebración de la “Nao de China” o “Galeón de Manila” y los lazos generados entre Asia y América durante la primera globalización, impulsada por más de 660 viajes realizados entre los puertos de Manila y Acapulco durante 250 años. 

La conmemoración incluirá un seminario denominado "Conectividad Transpacífica a través del galeón de Manila" y una exhibición fotográfica.



sábado, 29 de septiembre de 2018

Seminario en Bangkok

El lunes 8 de octubre se inaugura el seminario sobre Conectividad en el Pacífico a través del Galeón de Manila. El Sudeste de Asia, la Costa del Pacífico en América. La sede será la Universidad Thammasat en Bangkok. 

Un aspecto interesante es que se abordará el legado histórico del Galeón de Manila y los aspectos contemporáneos de la relación entre las economías de la Cuenca del Pacífico. Es importante colocar en esa perspectiva la dinámica que está cambiando al mundo, como lo hizo hace 400 años el Galeón de Manila. 

De hecho, la primera globalización planetaria se dió en el encuentro entre la plata producida en el cerro del Potosí (hoy Bolivia) que pertenecía al virreinato del Perú y la plata que se extraía de minerales en Zacatecas, Taxco y varios otros en la Nueva España, en intercambio con los productos asiáticos. 

En esta oportunidad abordaré las circunstancias históricas que, desde la perspectiva de Asia, permitieron establecer dicho encuentro. 

El vínculo fue el Galeón de Manila, el resultado fue múltiple, como lo abordamos constantemente en este blog.

En la organización se han involucrado las Embajada latinoamericanas en Tailandia, así como las Embajadas de Filipinas y España, y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Tailandia. La UNESCO participa en este acto de reflexión histórica.

Transpacific Connectivity Through the Manila Galleon
Southeast Asia, the Pacific Coast of the Americas and Spain

Inauguración: 8 de octubre de 2018.
Faculty of Liberal Arts
Conference Room 107
The Phra Chan Campus.

Time: 8:30 am-4:00 pm
Registration 8:00 am - 8:30 am

lunes, 24 de septiembre de 2018

De Acapulco a Veracruz, 1679

Concluiremos en esta entrada la crónica del Padre Pedro Cubero dedicada a la Nueva España como parte de su largo viaje alrededor del mundo. En tres entradas anteriores de este blog hemos transcrito la información que aquel insólito viajero español hizo por el mundo a fines del siglo XVII. 

El valor documental de este trayecto dentro de la Nueva España es la descripción del camino que seguían los productos traídos de Asia hasta el virreinato americano y que posteriormente eran exportados a España desde Veracruz. Es curioso por lo menos que Pedro Cubero no llegó a la Ciudad de México, sino que recorrió la ruta entre los actuales estados de Guerrero, Morelos, Puebla y Veracruz.  

El autor refiere su paso por Trisco o Tisco, cercano a la ciudad de Puebla. Supongo que es Atlixco, pero no he podido identificar el poblado específico, que describe muy elogiosamente. Otra población de dudosa referencia es Talapa, cerca de Veracruz, muy probablemente Xalapa.  Agradeceré la ayuda de los lectores para aclarar los nombres de estas localidades. 

Como en las tres entradas anteriores, he actualizado la puntuación del texto y he dividido algunos párrafos para facilitar la lectura.

El "plato fuerte" de este capítulo es la memoria que hace el autor de la actividad del obispo Juan de Palafox, treinta años antes de que Pedro Cubero pasara por Puebla. Eso indica el enorme impacto de las aciones del que fue Virrey y Obispo de la Nueva España en los turbulentos años cuarenta de aquel siglo.

Esta vez podremos leer el capítulo 47 acerca del trayecto que se hacía de Acapulco a Veracruz, las dos entradas de la Nueva España.

Nueva España, siglo XVII

Capítulo XLVII
Sale el autor del puerto de Acapulco y cuenta lo que sucedió en su viaje.

Salí de Acapulco y pasando diversas montañas. al segundo día llegué a la tan celebrada cuesta del Papagayo, que sobre su aspereza de subida y bajada tiene mas de tres leguas. En lo alto de la cumbre nos cogió una tan grande tempestad de truenos, relámpagos y agua, que entendimos el cielo se venía abajo y apeándome para ponerme debajo de un árbol, porque los arroyos de agua que bajaban eran tan grandes y con tanta furia que las cabalgaduras no podía de ninguna manera caminar. Vi un árbol cuya corteza olía a bálsamo y reparé que entre aquella arboleda debía haber muchos árboles aromáticos, porque era grande la fragancia que allí había. 

Luego bajamos para pasar el rio del Papagayo y lo que yo más me recelaba era [el rio] no hubiera crecido, porque es de los ríos más temidos de toda la Nueva España, por haberse tragado tantos hombres. Su corriente es muy veloz y atreinta pasos del vado tiene un despeñadero, tan alto y profundo que en cayendo allí no hay humano remedio. Pasámosle con felicidad por no haber crecido y fuimos a hacer noche a una pequeña casa de campo.

Al otro día pasamos a aquel tan profundo arroyo, que llaman de la imagen. Su origen de un peñasco muy alto donde hay una peña que parece de mármol blanco, que desde el arroyo se ve y representa una imagen muy grande como de nuestra Señora de la Concepción, que la misma naturaleza labró allí. Luego se pasan unos pequeños lugares de Indios, que por ser de poca importancia los dejo al silencio y llegamos a la ciudad de Tisla [Tixtla], cita en una hermosa llanada [llanura], muy amena. 

Es harto grande y tiene muy buenas casa y allí moran muchos españoles. En la plaza mayor está la casa del Alcalde mayor y a las espaldas está la iglesio parroquial. De allí nos partimos para Chilapa, víspera del Corpus Christi, y tuve una muy mala noche, porque estando encima de la cuesta nos anocheció y el Indio que nos guiaba perdió la senda, y por no despeñarnos por aquellos barrancos nos fue necesario quedarnos donde nos cogió la noche, al pie de un árbol. Y no fue daño sólo este sino que de media noche para abajo sobrevino una tan gran tempestado de truenos y agua que el cielo se venía abajo.

Amaneció Dios, y con mucho trabajo llegamos Chilapa dia de Corpus Christi y dije misa en el convento de los padres agustinos y me quedé aquel dia allí por ser tn festivo y hallarme rendido.

De allí cogimos el camino para Trisco [posiblemente Atlixco, hoy en el Estado de Puebla] y pasando algunos pequueños lugares e ingenios de azúcar llegamos a Trisco, que es una muy hermosa ciudad ytiene muy famosos campos de trigo, que abastecen gran parte de la Nueva España. Fuy a posar al Convento de los Padres Carmelistas Descalzos, porque tenía un amigo religioso, que era el padre Fray Miguel de Santa Teresa, que había estado en Acapulco a recoger la limosna y lo le había ayudado. En esta ciudad me estuve tres días y me regalaron muy bien estos santos regliosos.

Tisco es una muy buena ciudad de la Nueva España a la falda de unas pequeñas colinas. Su campaña es tan deliciosa, como en nuestra España de la Vega de Granada, y tiene muy saludables aguas. Hay una hermosa plaza, muy ricos conventos, y en particular el de San Francisc, que está en un alto, el de los padres Carmelitas, y de San Agustin. La iglesia mayor es Colegiata y muy hermosa. 

[Puebla y Juan de Palafox]

Desde allí despaché una carta a un mercader de la Puebla de los Ángeles, que se llamaba Martin Carrasco, que era yerno del contador de Acapulco Don Martin Calvo, y le envié una carta que me había dado para el, y antes de entrar el cerrillo, que llaman de San Juan, me salió a recibir en un coche y me llevó a su casa, que era en la calle mayor de la Puebla de los Ángeles y luego al otro día fui a visitar al Ilustrísimo Señor Don Manuel de Santa Cruz, dignísimo Obispo de ella, que me recibió con notable agazajo y cariño. Vi la tan célebre, cuanto hermosa catedral, fábrica insigne de aquel Santo Varón el Ilustrísimo Señor Don Juan de Palafox y Mendoz. El Colegio insigne que fundó, llamado de San Juan Bautista, con la hermosa librería [biblioteca]: obra por cierto de tan gran varón, que por serlo tanto no dejaré de hablar algo de su vida.


Biblioteca Palafoxiana, Puebla

Fue Abad de Cintra, Fiscal del Consejo de Guerra y del de las Indias y Consejero en el mismo. Limosnero de la Emperatriz Doña Mariana, Reina de Hungría, y paso a Alemania con el título de su Capellán mayor. En este viaje hizo a su Rey muy señalados servicios y vuelto a España otros grandes en Aragón y Castilla.

En el año 1639 fue electo Obispo de la Puebla de los Ángeles, Visitador de la Nueva España y sus Tribunales y Residenciador de los Virreyes Marqueses de Cerralbo y Caldereta. Tuvo la comision del comercio de Filipinas, Perú y Nueva España. La víspera de San Juan, que llegó a Veracruz, cumplió cuarenta años de edad. Y entró en su iglesia a 22 de julio y visitó la fábrica de su templo, que había veinte años que cesó su edificio. Y dió limosna para que se prosiguiera quince mil pesos y con su ejemplo se han juntado grandes limosnas.

Ejecutó el Concilio de Trento y Cedulas Reales, en lo que toca a las doctrinas que tenían los religiosos. Precedieron riesgos y amonestaciones y lo consiguió y lo aprobó todo el Consejo. Puso en muy buen orden lo perteneciendo al culto divino y mejoró la hacienda de la fábrica de su iglesia. Visitó su clero y obispado, estableciendo en él maravillosas costumbres, dando numerosas limosnas, confesando y administrando todos los Sacramentos.

Edificó con una obra pía la obra del convento de San Ginés, de religiosas. Celebraba de Pontificial todos los días que manda el Ceremonial Romano. En la Sala del Cabildo de su iglesia puso los retratos de los Señores Obispos sus predecesores. El primero que hubo fue el ilustrísimo Señor Obispo Garcés, natural del Reyno de Aragón, con elogios dignos de su memoria.

Fundó el año de 1646 el Colegio de San Juan Bautista con dote de diez mil pesos y una insigne librería. Edificó el Colegio de Doncellas dedicado a la Concepción, que han de ser huérfanas y de aquí salen para religiosas o casadas. Obra digna de tan cristiano celo. Edificó el Santuario del Arcángel S. Miguel, con casa e iglesia, por los grandes milagros. Consagró al Arzobispo de México Don Juan Muñoz y a otros. Hizo imprimir cantidad de manuales y constituciones para que se cumpla debidamente con todo, y como verdadero prelado escribió algunas cartas pastorales.

[...]

Edificó casa para obispos, y hizo donación de ella a la dignidad episcopal, con una numerosa librería, la cual vi muy de espacio, que contaba de cuatro mil cuerpos de libros, varios, extraños y curiosos. Desta sede fue nombrado para Arzobispo de México, que no aceptó, por voto que tenía de no aceptar otro ninguno.

En materia de predicar, casar huerfanas, dar limosnas, se hubo y cumplió como padre, pastor y maestro. De esta ocupación tan santa paso a la visita de México, de virreyes, tribunales y ministros, y con ocasión de llamar el Rey al Duque de Escalona su Virrey le mandó hiciese oficio de Virrey y gobernó sin salario y lo hizo con grande ejemplo, sin vender los oficios.  Dábanse a los más beneméritos, premiaba los virtuosos, acababa pleitos de muchos años, hizo obras muy heróicas y hizo el oficio con grande alivio y consuelo de sus súbditos. 

Llenó las cajas reales en cantidad de trescientos mil pesos, sin haber impuesto tributo ni gabela. Derribó ídolos que había y puso cruces  santos en su lugar. Erigió en México un batallón de doce compañías sin costa. Desterró los portugueses de la Veracruz y veinte leguas de su costa. Y otras muchas cosas que hizo con su gran espíritu en servicio de Dios y de su Rey, con suma fidelidad y celo. Habiendo visitado todo su Obispado y confirmado en el más de cien mil almas, fueron tantas, y tan grandes las limosnas que dio a sus ovejas que volvió empeñado a su casa, que de limosna fue necessario venir a España.

[De Puebla a Veracruz]

Tiene esta hermosa ciudad de la Puebla de los Ángeles muchos y suntuosos monasterios y iglesias. Las calles son esapcioas y bellas. Fui a visitar el antiguo convento del seráfico padre San Francisco y aquel santuario tan insigne del Calvario. Y hay en cada paso una hermosa ermita adornada con pinturas superiores y en casi todas ellas habitaban sacerdotes. Vi la procesion de la infra octava del Corpus Christi y di gracias a su Divina Magestad con adorno y gravedad. Lo cierto es que es opinión común que la clerecía de la Puebla de los Ángeles es de la mas lucida y virtuosa, que tiene toda la Nueva España. 

[...]

En fin, el tiempo de la partencia de la flota [del Atlántico] se llegaba y yo no podía detenerme más en aquella ciudad, con que habiendo recibido la bendición del Ilustrísimo Señor Obispo y de otros religiosos amigos y de un paisano mio que era Vicario de la Santa Iglesia Catedral, desde el tiempo del Ilustrísimo y reverendisimo Señor Don Juan de Palafox y Mendoza, me partí para la Veracruz. Y a una jornada de allí que es una venta que llaman los dos arroyos fue necesario el juntarnos mucha gente, porque en un sitio, que llaman Mal País, dos días antes habían robado muchos pasageros Cachupines (que así llaman los de aquel país a los españoles) juntámonos más de veinte y cuatro, o veinte y cinco de tropa, con que fuimos prosiguiento nuestro camino y pasamos por el Mal País, sin habernos sucedido fracaso ninguno.


Cofre de Perote

Pasamos aquella montaña tan áspera del volcán de Perote, donde más de dos leguas todo es piedra pomez, que arrojó aquel volcán cuando reventó.  Llegamos a Talapa [¿Xalapa?] y antes de llegar a la bajada de la venta de Perote nos cogió una horrenda tempestad de truenos, relámpagos y rayos. De los mayores que jamás he visto.  Llegamos a Talapa, que es un lugar muy ameno y delicioso de donde traen aquella raíz tan saludable que llaman en España Raíz de Ialapa [¿Talapa?]. 

De allí nos partimos y llegamos a unas ventas donde era tanta la multitud de mosquitos que nos quemaban vivos y esta plaga no solamente hay en estas ventas, mas en todo el camino desde Acapulco hasta la Veracruz de tal fuerte que cuando llegué llevaba las manos y el rostro tan hinchados que parecía un monstruo. Y después en la Veracruz me curé con sumo de limón. 

Llegamos a Veracruz vieja y antes de entrar hay una arboleda muy hermosa de una legua que es un cielo el pasar por ella, por la fragancia que arroja y llega hasta un caudaloso y ameno rio, que es de los mejores, que tiene la Nueva España. Pero el lugar no tiene casi nada de bueno, porque la iglesia está arruinada y las casas caídas, y hay mucha plaga de mosquitos. En este rio dicen ser donde aportó Fernando Cortés y dio barreno a las naos.

De allí a la Veracruz nueva habrá siete leguas y es un camino muy seco y arenoso con que fuimos de noche un caballero del hábito de Santiago llamado Don Juan de Alvarado, vecino de Cadiz y yo. Y al amanecer, entramos en el puerto de la Veracruz nueva. 

Este viaje de Acapulco a la Veracruz, por ser tan trillado de los Españoles, no he querido detenerme en contarlo por menudo. Y lo mismo haré en el viaje, que hizo la flota desde la Veracruz a España. Porque mi intento en este libro no ha sido más que referir con claridad, fidelidad, y realidad mi peregrinación, deteniéndome sólo en aquellas cosas más extrañas y peregrinas.