Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

domingo, 21 de agosto de 2016

Exposición en México sobre el Tornaviaje

A partir del 18 de agosto se exhibe en el Museo Franz Mayer "Tornaviaje: La Nao de China y el Barroco en México (1565-1815)." La muestra incluye 250 piezas artísticas de origen asiático, ampliamente apreciadas en la Nueva España. Entre los objetos se encuentran: textiles, marfiles, cerámica, pinturas, esculturas, retablos y varios objetos de navegación. 19 de estas piezas provienen del Museo Naval de Madrid, 173 son de la colección Franz Mayer y varias más que han sido prestadas por cinco colecciones prticulares.

El tema de la exhibición coincide con otras muestras que se han venido presentando en México y en el mundo, al ligar aspectos del comercio a través del Pacífico, con el efecto cultural que los bienes religiosos y artísticos tuvieron en la mentalidad de las élites en la América hispanizada. El barroco fue la expresión cultural dominante en aquel largo período y resulta muy interesante ver que los objetos comisionados en Asia satisfacían precisamente los gustos barrocos de aquel tiempo. 

 Un galeón español en el Museo Naval de Madrid

El Galeón de Manila, o la Nao de China como también se le conocía, fue el vehículo que puso en contacto ambos extremos del Océano Pacífico a lo largo de 250 años. Este fue un hecho de enorme trascendencia para el mundo, al vincular espacios económicos y culturales muy diversos.  El galeón que viajaba entre Manila y Acapulco recogía productos y llevaba personas de diversas partes, no solamente de China. Como los lectores de este blog conocen, la contribución de productos del Sudeste de Asia fue de particular relevancia en este vínculo comercial.

El costillar del barco, o la cuaderna

 
La exhibición, curada por Luis Gerardo Morales Moreno, se divide en cinco ejes temáticos: Navegación, Comercio, Corsarios y Naufragios, Cultural Material, la Cuenca del Pacífico. Se anuncia que esta muestra viajará posteriormente a Filipinas.

Como decía Germán Dehesa: Aykir 

 

martes, 2 de agosto de 2016

Acervos asiáticos en Portugal

La presencia de las culturas de Asia continúa presente en Portugal, al menos en sus ricos archivos y museos. En Lisboa visitamos tres centros de particular interés para quien desee acercarse a la aventura ibérica en Asia. Se trata del archivo general de Portugal conocido como Torre do Tombo; la Biblioteca Nacional y la Fundación de Oriente.























En Torre do Tombo se localiza la documentación heredada de la administración del Estado do India, de las exploraciones y la administración colonial en diversos puertos de Asia, especialmente de Goa y Macao. Es un acervo realmente impresionante que se ubica en el norte de la ciudad de Lisboa, con las condiciones adecuadas para la investigación. Un recinto moderno que cuenta con los sistemas necesarios de archivo y consulta, además de una actitud atenta y experta del personal especializado. Espero tener la oportunidad de adentrarme el próximo año en los acervos que guardan la historia de los migrantes portugueses que llegaron a la Nueva España y que posteriormente se desplazaron hacia Filipinas.

La Biblioteca Nacional de Portugal tiene documentación invaluable sobre el período de las exploraciones y conquista. Las crónicas escritas por decenas de viajeros, que fueron leídas con entusiasmo en toda Europa, ahora son apenas conocidas por expertos y no han sido reeditadas en tres o cuatro siglos. Aún queda por conocer, especialmente fuera de Portugal, la historia de este período, oculto quizás tras eventos tan importantes como el "descubrimiento" de América o la expansión holandesa e inglesa de siglos posteriores.  Entre varios historiadores, persiste la tendencia a separar la historia con base en modelos nacionales contemporáneos, pero afortunamente se hacen algunos esfuerzos para integrar una visión de conjunto sobre la era de la navegación entre los siglos XV al XVII, en que España y Portugal jugaron un papel central. Para la historia del Sudeste de Asia es fundamental referirse al proceso que condujo a los ibéricos a aventurarse al sur de África y a la India, en busca del lugar de origen de las especias. La convergencia de marineros, misioneros, comerciantes y aventureros de muchas partes de Europa dio aliento a ese proceso, que espera todavía a nuevas generaciones de investigadores que trabajen sobre conceptos integradores, como es la historia global y los estudios comparativos o historias conectadas.

Biblioteca Nacional de Portugal 

Finalmente, visitamos el Museo de Oriente, que pertenece a la Fundación del mismo nombre. Se trata de un bello museo con ricas colecciones de arte producido en las colonias portuguesas en India, Malaca y Macao, entre otras.  Marfiles, porcelanas, armas, joyas en pedredería, biombos, ocupan el extenso primer piso del museo, mientras que el segundo tiene salas de etnografía de Asia. Actualmente presenta una espléndida colección de marionetas de sombra de Indonesia, China, Camboya, Vietnam. 




Sugiero releer la entrada de este blog acerca de la imagen de los portugueses ante los ojos de los asiáticos, Espejo invertido

jueves, 21 de julio de 2016

Galicia y Filipinas

Es ineludible mencionar, como lo hice en la entrada anterior, los vínculos históricos y culturales entre Galicia y el norte de Portugal. Ambas regiones comparten una raíz similar y recibieron influencias de toda Europa desde la antigüedad. El lugar más destacado del extremo noroeste de España es sin duda Santiago de Compostela, que a partir del siglo IX comenzó a recibir peregrinos desde lugares remotos, sobre todo porque eran viajes a pie desde Alemania, Flandes y Francia. Con esos visitantes se fraguó una cultura cristiana deseosa de recuperar los lugares santos en Oriente Medio y el sur de la península ibérica en manos de los mozárabes. En la construcción de esos proyectos participaron también las órdenes militares de los templarios y los camilleros de San Juan, como mencioné en la entrada anterior.

Galicia, al norte de la península ibérica tiene valles y bosques de gran belleza, que desembocan en el impetuoso Atlántico, en el finisterre o finis mundi de aquella época. El puerto principal es La Coruña, y el centro religioso es Santiago de Compostela. Cuenta la leyenda que Carlomagno soñó con el paraje en el que se encontraban los restos del apóstol Santiago: un campo de estrellas, como podría pensarse por la existencia de piedra ígnea, con destellos metálicos. Se supone que el cuerpo del apostol Santiago fue transladado desde Jerusalem hasta Hispania por misioneros de la primera edad cristiana. En aquel lugar y con este material se construyó la ciudad y la catedral, que cuenta con un atractivo especial por el color y la composición arquitectónica. El peregrinaje influyó para que ese santuario conservara algunas de las reliquias más importantes de la edad media y fuera un lugar de creación artística, por ejemplo, libros de coro gregorianos y escultura en piedra del maestro Mateo.


La catedral de Santiago de Compostela. 
Actualmente y por algunos años más está siendo reparada.

Por dichas reparaciones, no es posible ver el famoso Pórtico de la Gloria, dentro de la catedral, uno de los ejemplos cumbre del arte románico.

Una (mala) foto del incensario o sahumerio. Botafumeiro en Gallego


En 2011 dos escritores publicaron un pequeño libro de homenaje a la herencia gallega en Filipinas: Cruceiro, Spanish Galicia at some Crossroads in Philippine History & Culture (1521-1898). Lino L. Dizon y José R. Rodríguez recuerdan que después del viaje de Fernando Magallanes en 1519, fue enviada desde el puerto de La Coruña, en Galicia, una nueva flota española en 1525, bajo el mando García Jofre de Loaisa (c.1490-1526). El intento era repetir el trayecto magallánico para concentrarse en las islas Molucas. Se habilitaron siete barcos, Santa María de la Victoria, Espíritu Santo, Anunciada, San Gabriel, Santa María del Parral, San Lesme y Santiago.  Debido al mal tiempo, solamente cuatro de ellos lograron cruzar el estrecho de Magallanes rumbo al Pacífico. El Santiago tomó rumbo al norte y llegó hasta las costas de México en julio de 1526. El Santa María del Parral cruzó el Pacífico hasta las islas Célebes, donde se hundió. El Santa María de la Victoria fue el único que llegó a las islas de la especiería. Para obtener mayor contexto, sugiero al lector que lea varias entradas de este blog de noviembre de 2009.


 Gobernadores gallegos en Filipinas

El libro nos cuenta la historia de Gómez Pérez Dasmariñas, que también es conocido como das Mariñas, quien fungió como el séptimo Gobernador General de Filipinas de 1589 a 1593. Natural de la villa de Betanzos, cerca de la Coruña, en Galicia. Hemos referido en este blog varios de los momentos de su gestión, así como la de su hijo, Luis Dasmariñas, particularmente en las Molucas y en Camboya. Hay un nuevo libro sobre estos singulares personajes, escrito por John Newsome Crossley, The Dasmariñases, Early Governors of the Spanish Philippines. Pronto escribiremos sobre este nuevo estudio. Otro gobernador nacido en Galicia fue Juan Niño de Tabora, de 1626 a 1632. Entre sus actividades destacadas se cuenta la defensa en 1627 del puesto español en Taiwán ante los ataques holandeses y la recaptura del astillero de Camarines, en Luzón en 1628.

Dizon y Rodríguez ennumeran a varios misioneros gallegos que se asentaron en la primera etapa española de Filipinas: fray Francisco Blanco, franciscano de Monterrei, Ourense; fray Jacinto Rivera, agustino originario de Ribadavia, Ourense; fray José Alvarez, agustino de San Miguel de Banqueses, Verea, Ourense; fray José Benito Rosendo, augustino de San Juan de Saurnín, Ourense. La lista se extiende hasta el finales de la dominación española en Filipinas, pero los mencionados corresponden a prominentes sacerdotes de Galicia que vivieron en las islas en el siglo XVII.


Santiago de Compostela
Vista del rio Minho, que separa Galicia de Portugal

lunes, 18 de julio de 2016

Portugal

Dedico esta entrada a una etapa del viaje que recientemente realicé con mi esposa a Portugal, en particular a las ciudades del norte, Porto y Coimbra. Fue la primera ocasión que recorro esta zona, que es de particular interés para conocer el origen del pueblo portugués, la definición de su identidad desde la edad media, y el impulso que tuvieron desde el cuatrocientos para salir al mar. 

Porto, en la desembocadura del rio Douro (que nace en España y lleva el nombre de Duero), ha sido una ciudad comercial desde la época romana, conocida como Portus-Cale, que da origen al nombre del país. Al sur de la provincia española de Galicia, comparte con ésta una posición estratégica para el comercio marítimo entre el Mediterráneo y los mares del norte, el canal inglés y el Báltico. Lo valles en la zona montañosa producen vino, frutas, sal, madera, y el afamado corcho, que tuvo una época de auge como medio de empaque y conservación.  Es la segunda ciudad de Portugal, pero conserva una personalidad particular en cuanto a su tradición medieval y aventurera. En ese puerto se construyeron las naves que sirvieron en 1415 a Enrique el Navegante, hijo de Juan o Joāo primero, a la conquista de Ceuta en el actual Marruecos. Esta ciudad fue el punto fuerte para las batallas contra los árabes que ocupaban más de la mitad de la península ibérica.

Infante Don Enrique a la Conquista de Ceuta

El papa Urbano II exentó en el año 1095 a las monarquías ibéricas de participar en las cruzadas en Jerusalem, a fin de concentrar sus fuerzas militares contra el Islam en la península. Esta condición permitió que se incorporaran fuerzas internacionales de guerreros como los templarios y los camilleros de San Juan, para apoyar a españoles y portugueses en la llamada Reconquista. Fueron siglos de dura batalla en que se conformó una cultura guerrera, con la proliferación de órdenes religiosas y sus ricas abadías, lo que definió el uso de la tierra, las lealtades a los señores feudales, y el particular cosmopolitismo que llegaba hasta este extremo de Europa. Es importante destacar que entre las tropas había flamencos, alemanes, italianos, franceses, que terminaban asentándose en las tierras portuguesas (y gallegas). Esto se deja ver la arquitectura de las ciudades y la tranquilidad de los monasterios, que fueron ricos espacios de reposo de las poderosas fuerzas europeas cristianas (*).

Este fermento económico y político fue el punto de partida de una carrera de exploración marítima y conquista que se extendió por siglos, antes y después de la expulsión de los árabes de la península ibérica. La experiencia acumulada en la navegación, la cartografía y las técnicas de fabricación de barcos, así como la convergencia de intereses comerciales de toda Europa, hicieron posible la ocupación de las islas Azores en el Atlántico, puertos en el norte de África y ya en el siglo XV los viajes hasta América o la vuelta al sur de África.

Mosaicos con la historia de Portugal decoran la estación de trenes de Porto

Guimarāes a una hora de Porto

Valles en los que se cultiva la uva en pequeñas propiedades
 Monumento a Enrique el Navegante
 Catedral de Porto

 Los mosaicos característicos de Portugal
 Barcas de vino en el rio Duoro 
Desde la escalinata de la catedral de Porto

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(*) Anthony Disney, A History of Portugal and the Portuguese Empire, Volume 1, From beginings to 1807. New York: Cambridge University Press, 2009.

Recomiendo la lectura de varias entradas de este blog, bajo el título de Impulso Colonial, agosto de 2009.

martes, 5 de julio de 2016

Valladolid, España

En México tenemos una ciudad con el mismo nombre en la península de Yucatán. Por cierto, la capital de Michoacán, Morelia, fue fundada también como Valladolid. Esta vez me refiero a la ciudad al norte de España.

Tal como comenté en una entrada anterior, la visita a España y Portugal se debe a una investigación académica en busca de material histórico relacionado con la exploración y dominio ibérico en el Sudeste de Asia. Escribo ibérico porque incluyo la parte portuguesa, que tuvo un papel central en la expansión de estos reinos, inseparable en el análisis histórico; bordeando África y con el momento culminante de la llegada de Vasco de Gama a la India. Sin embargo, el tráfico marítimo inició medio siglo antes y prosiguió con la conquista de Malaca en 1511. Esta puede ser la fecha de inicio de una oleada que se extendió por Macao y Manila, esta última fundada en 1571. Es decir, un siglo de expansión y adaptación al medio asiático.

Colegio Mayor de los agustinos en Valladolidad

La ciudad real de Valladolid reviste una importancia singular porque aquí se consolida la unificación de dos reinos españoles, con el matrimonio de Fernando II de Aragón y de Isabel I de Castilla en 1469. Con esta unión se inicia la llamada reconquista de España, que llevó a la derrota de los árabes, con la toma de Granada en 1492. En esta ciudad, Cristóbal Colón presentó su proyecto de viaje al oeste ante Isabel La Católica. Aquí  Fernando de Magallanes firmó las capitulaciones que autorizaban el viaje y posibles conquistas de la primera circunnavegación del mundo, esa que ancló en Filipinas en 1524.  Aqui nació Felipe II, nieto de los reyes católicos, por cuyo nombre el archipiélago fue también nombrado Filipinas y quien desde 1581 asumió la corona de Portugal.


Valladolid es una ciudad mediana, con mezcla de arquitectura barroca y modernista, pero armoniosa en su diseño.  Los monumentos, las plazas, las iglesias y monasterios muestran todavía la pesada presencia de la monarquía española que dominó el mundo en el siglo XVI y XVII. El estilo herreriano, por el arquitecto oficial de los Habsburgo, se prodiga en todo el territorio. Cabe mencionar que la catedral de la Ciudad de México también recibió esta influencia.

El convento colegio agustino de Valladolid. 


lunes, 27 de junio de 2016

Museo Oriental en Valladolid

Un lugar especial en Valladolid es el Museo Oriental, del Real Colegio de los padres Agustinos. Esta congregación participó desde el inicio en la colonización y evangelización de Filipinas y los espacios asiáticos. Como resultado, han acumulado objetos que han sido colocados en este museo que tiene una interesante colección de piezas de porcelana, textiles, orfebrería  y grabados. Todo ello ofrece una panorámica de la expansión española en Asia, con énfasis en Filipinas, China y Japón. Se apoya también en material etnográfico de las islas Filipinas.

El museo esta dirigido por Blas Sierra de la Calle, quien pertenece a la larga tradición de orientalistas religiosos agustinos españoles como Isacio Rodriguez o Pedro G. Galende.

Una pequeña sala dedicada a mostrar marfiles es de particular interés, pues muestra los cambios en la tradición de esculturas religiosas que han recibido influencias chinas y de las comunidades portuguesas en el sur y el sudeste de Asia. Las piezas son de alto nivel técnico y sugieren influencias diversas, chinas, filipinas, indo-portuguesas, que probablemente se adquirieron en Manila. 




La mayor parte del museo esta dedicada a China, especialmente a la dinastia Qing.

¿Por qué razón se encuentra en esta ciudad del centro norte de España un museo dedicado a Oriente? Es fácil aducir que por la tradición misionera agustina en Filipinas, que tuvo entre los primeros de Filipinas a Martin de Rada o Andrés Urdaneta. Sin embargo hay algo más, relacionado con aquella tradición agustina en las islas asiática: el interés de rescatar las culturas locales, sus idiomas, no solamente el tagalo, por medio de las primeras imprentas, los colegios y la educación. Las colecciones de San Agustín en Manila fueron transladadas a Valladolid, que funcionaba como el centro misionero agustino para todo el mundo. Hoy sigue siendo muy importante para la actividad de estos religiosos en América Latina y África. 

Debido a que es un museo privado no cuenta con mucha publicidad, quienes deseen visitarlo deben estar alerta de sus horarios, que incluyen la siesta de 2 a 4 pm.  La biblioteca contiene excelente material para estudiar el trabajo misionero de cuatro siglos en varias partes del mundo. 

martes, 21 de junio de 2016

Archivo General de Simancas

 A pocos kilómetros de Valladolid se encuentra el famoso Archivo General de Simancas, fundado en 1540, en un hermoso castillo que fue acondicionado desde aquella época para contener todos los materiales que la inmensa monarquía española producía sin descanso. No es excesivo mencionar que el propósito y resultado de este archivo-museo es un prodigio de la administración imperial, aunque ha sido superado en dimensiones por otros archivos en varias partes del mundo.

El interés de este acervo para la investigación que realizo es que contiene materiales de la etapa de unificación entre España y Portugal, de 1581 a 1640, que es crucial para comprender el proyecto ibérico en Asia bajo el liderazgo español en un primer momento. Felipe II de España, por vínculos hereditarios logró ceñirse la corona portuguesa y de manera indirecta obtuvo el control sobre los territorios lusitanos en Asia, África y América (Brasil). Es una etapa que aún requiere mucha investigación, pues siendo el momento de máximo poder de los Habsburgo en Europa, es el más complejo, calificado por John .H. Ellott como el de las monarquías compuestas. Esto significa que un poder supranacional podía controlar diferentes reinos y al mismo tiempo intentaba sostener un equilibrio en el que se respetaban ciertas autonomías tradicionales. Una apuesta muy difícil y que ocasionó muchos descalabros para los monarcas españoles, enfrentados con sus pares europeos, con insurrecciones por todas partes (Los Países Bajos, Catalunya, Nápoles y Portugal), así como la tarea casi imposible de administrar tan vastos territorios. 
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La centralización del poder tiene como correlato la acumulación de instrucciones, correspondencia, mapas, que han sido revisadas muchas veces, pero siempre es posible obtener una nueva visión conforme comprendemos más la complejidad de los tiempos. Dicha administración se dividia en 12 Consejos, que orientaban al monarca sobre lo que hoy llamaríamos política pública. La información sobre América fue transferida  en 1785 a Sevilla, al Archivo General de Indias. Los acervos del Consejo de Aragón están ahora en un archivo propio, fuera de Simancas y los de la Inquisición pasaron al Archivo Histórico Nacional.  13 kilómetros de estantería contienen 75,000 expedientes.

Simancas, para pasar una vida de estudio

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J.H. Elliott, Spain, Europe and the wider world 1500-1800, Yale University Press, 2009. Vease también el capítulo "Un Rey, Muchos Reinos" del mismo autor, en el catálogo de la exposición Pintura de los Reinos, México, Banamex, 2010.

lunes, 16 de mayo de 2016

Museo Naval


En los meses recientes he estado dedicado a estudiar un doctorado en historia en la Universidad Nacional de Singapur, investigando, como podrán imaginar los lectores, sobre las primeras etapas del Galeón de Manila. Esta búsqueda me ha llevado a sitios diversos y próximamente vuelvo a España y Portugal en busca de materiales sobre los primeros comerciantes que dieron forma al sistema del galeón.  Pronto podré escribir algunas notas de ese viaje relativas a la expansión ibérica en el mundo, con especial atención al Sudeste de Asia. 


Mientras tanto, invito a los amables lectores a disfrutar de este breve video sobre el Museo Naval de Madrid, que alberga valiosos testimonios de la experiencia marítima de España y cuenta con fondo de mapas y libros.

domingo, 1 de mayo de 2016

Don Quijote llega a América

Este es el despacho de libros en el que se incluían tres ejemplares de El Quijote de la Mancha, de Don Miguel de Cervantes Saavedra, marzo de 1605. Supongo que la locura creativa del Hidalgo Caballero no se limitó a cabalgar por América, sino que llegó hasta las Filipinas, más temprano que tarde.


domingo, 24 de abril de 2016

Otra biblioteca personal en Manila siglo XVII

Disculparán los lectores mi ausencia durante el mes de marzo, que se debió a la carga de trabajo en el doctorado en Historia que actualmente realizo en la Universidad Nacional de Singapur.

En esta entrada nos referiremos a la biblioteca personal de de Hernando de los Ríos Coronel, un personaje del cual ya hemos hablado en ocasiones anteriores. Ríos nació en Andalusía en 1559 y obtuvo fama como hombre de letras, navegador y geógrafo. Llegó a Filipinas en 1588 y en las décadas siguientes tuvo diversos cargos administrativos y militares. Fue el autor del primer mapa español de Taiwán y de Luzón, también mencionado en este blog. Hizo importantes propuestas de reforma económica para las islas Filipinas.

Uno de sus biógrafos, citado varias veces en esta bitácora, es John Newson Crossley, quien también publicó un ensayo sobre bibliotecas en Filipinas en el siglo XVII, en el que detalla la lista de libros que pertenecieron a Ríos Coronel.

Este autor resume que "Entre 1558 y 1595 fue nombrado Capitán en la infantería como se menciona en los relatos de las expediciones fracasadas a Camboya en 1595-1596. Se ordenó 'de Orden Sacra, que fue el año de seicientos y tres.' En 1605 fue nombrado Procurador General, y llegó a España, de donde volvió a las Filipinas en 1611." Poco antes de su regreso a Filipinas fue ordenado sacerdote en la iglesia de San Pedro en Sevilla. Volvió nuevamente a España en 1617 y murió el 31 de enero de 1624.

Crossley identifica 31 ejemplares en la biblioteca de la Universidad de Santo Tomás, todos impresos antes de 1603.  "Aproximadamente  dos tercios de estos libros no fueron primeras ediciones. Hay cuatro libros más que pertenecen a una secuencia de cinco libros de Dionysius Carthusianus (1532-1535) que podrían haber pertenecido a Ríos, pero las portadas faltan en cada uno de ellos." El personaje solía estampar su firma en la portada de los libros de su propiedad. Casi todos los ejemplares fueron reencuadernados, pero de manera defectuosa, de tamaño de un cuarto o de un octavo, en vitela. Las cubiertas probablemente reemplazaban el encuadernado original en cuero, que no se mantiene bien en el clima tropical.

Por cierto, se sabe que la encuadernación de libros en Filipinas fue introducida por el padre Juan Cobo, OP, alrededor de 1592, aunque décadas antes también se practicaba en el Parián, desde los años de 1580. "El obispo Salazar en una carta dirigida al rey (en 1583) escribe que un encuadernador de México llegó a Manila, y su comercio fue adoptado rápidamente por su aprendiz chino, quien creó su propio taller de encuadernación, superando a su propio maestro. Como las encuadernaciones de los libros de Ríos son tan similares, parece muy probable que estos libros hayan sido reencuadernados todos en Manila" nos dice Crossley.



La colección de libros de Ríos Coronel incluye una amplia variedad de temas. De los 31 libros, 20 son textos religiosos (13 exégesis biblicas, dos de docrtina, uno de catequesis y cuatro de sermones); seis se refieren a las ciencias y cinco son libros de filosofía. Uno de los textos más importantes es la primera edición del libro de Nicolás Copérnico, De Revolutionibus Orbium Coelestium, Nuremberg 1543.  De acuerdo con Crossley las tablas de Copérnico fueron utilizadas en 1564 por Andrés Urdaneta para calcular la ruta de regreso de Filipinas a la Nueva España. "Algunos ejemplares de este libro de Copérnico viajaron a México, y sabemos que seis de ellos fueron enviados en 1600, así que el libro era, sin duda alguna, conocido en las Indias. Es, por lo tanto, posible que Ríos adquirió el libro en algún sitio entre España y Filipinas." 

Es importante remarcar este hecho porque antecede a la prohibición de los libros sobre la teoría de heliocéntrica en 1616, confirmada en 1632. Los cálculos copernicanos ofrecieron beneficios prácticos para los navegantes del siglo XVI, pero a la vuelta del siglo una oleada de cerrazón ideológica de la iglesia, urgida de imponer su poder tras el cisma protestante, prohibió los textos que hablaban de que el centro del universo es el sol y no la tierra. Esa es la materia por la que fue condenado Galileo en 1633.

Otro libro científico en la colección es De emendatione tempore, "escrito por el protestante Scalinger (1593), quien era astrónomo, historiador y filólogo. Era responsable de la corrección de la cronología de calendarios antiguos." Uno más, el pequeño libro De Alimentorum Facultatibus Libri Tre del griego Galeno (c. 130-201), que fuera médico del emperador romano Marco Aurelio,  aparece en la lista publicado en 1549.

Entre los libros de Ríos Coronel se encuentra De Animalibus de alberto Magno, edición de 1519. Probablemente el ejemplar fue propiedad de Ignacio Santibáñez, el primer arzobispo de Manila, quien llegó a Filipinas el 28 de mayo de 1598 y murió tres meses después. Su nombre aparece en el libro, así como el de Ríos Coronel. Otros títulos son Etymologie de Isidoro de Sevilla (c. 560-636).

"Teniendo en cuenta que Ríos era piloto y navegador no resulta nada sorprendente que tuviera un libro sobre meteorología" apunta  Crossley. "I Meteori por Cesare di Alessano (?-1587) el cual escribió libros científicos, está redactado en italiano. En 1607, cuando Ríos estaba en España, pidió permiso para llevar un relojero a las Filipinas, qunque fuera un italiano, lo que hace suponer que Ríos sabía hablar italiano (en general no era permitido emplear extranjeros). Este libro no sólo trata del tiempo, sino de muchos aspectos del mar, y tiene muchas anotaciones por Ríos. Desafortunadamente, estas anotaciones han sido recortadas cuando el libro fue reencuadernado, y no se pueden leer sin dificultad."

Otros textos que reflejan el clima intelectual del siglo XVI bajo la influencia de Erasmo, la Reforma protestante y la preocupación ante el Islam, son los libros de Arias Montano, Commentaria in Duodecim Prohetas (1571), Dionsius Carthusianus, In Quatur Evangelistas Enarrationes (1532-1535), Oleastro (1586), Hector Pinto In Esaiam Prophetam Comentaria (1567) y Pozo (1567). Ríos poseía dos libros de Benito Arias Montano, el bibliotecario de El Escorial durante Felipe II. Sus obras seguidoras de pensamiento de Erasmo fueron prohibidas en 1607. También tenía dos libros sobre la Epístola a los Romanos (utilizada opr Martín Lutero en sus argumentaciones): Fero (1569) y Viguera (1558), y cuatro sobre los Salmos: Pozo (1567), Titelmans (1567), Castro (1578) y Arias (1574).

Aparecen dos libros que fueron censurados por la Inquisición en Manila. Uno es un ejemplar impreso en Alcalá de Henares en 1569 del libro de Juan Fero Evangelium Ioannis et eius Epistola Canonica. Francisco de Herrera, quien fuera comisario general del Santo Oficio durante 40 años en Manila expurgó el texto en 1628.

El tema de la lucha contra el Islam se refleja en un libro de Petrus Guerra de Lorca que aparece en la lista: Catecheses Mystageogicae pro advenis ex secta Mahometana, impreso en Madrid en 1586. Es una especie de manual para tratr con musulmanes, que probablemente Ríos valoraba por la presencia en Filipinas de una población islámica muy activa. 

En opinión de Crossley, "Ríos era abogado de los indios, pero no tenía el mismo respeto para los musulmanes. Esto podría haber sido debido en parte a las alianzas de los musulmanes con los holandeses, que fueron una amenaza constante para las Filipinas en aquel momento y durante muchos años. En una Real cédula de 29 de mayo de 1620, el Rey aprobó 'la propuesta de Fernando de los Ríos Coronel, procurador general de esas islas, acerca de declarar esclavos a los indios de las islas de Mindanao y otras adyacentes que se han rebelado, se han hecho mahometanos y se han aliado con los holandeses si fuesen capturados en la guerra, lo que animaría a los naturales y soldados a enfrentarse a ellos. Se ordena que ejecuten la servidumbre ordinaria contra los mahometanos, pero no contra los gentiles, para no perjudicar la evangelización, y que informen sobre si estos mindanaos hacen esclavos entre los españoles y naturales de Filipinas."

La biblioteca de Ríos es un importante testimonio de la vida y pensamiento de uno de los funcionarios más importantes de la época en Filipinas, aun cuando es sólo parcial y muchos ejemplares fueron destruidos o extraviados en los siglos siguientes. Se conservan en la sección de libros raros de la Universidad de Santo Tomás en Manila.

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Crossley,  John Newsome. Hernando de Los Ríos Coronel and the Spanish Philippines in the Golden Age. Ashgate Publishing, Ltd., 2013.
 -----------“Una biblioteca en las Filipinas en 1611.” Cuadernos para Investigación de la Literatura Hispánica, no. 35 (n.d.). 
Fantoli, Annibale. “The Case of Galileo.” University of Notre Dame Press, 2012. 
 

viernes, 26 de febrero de 2016

Más información sobre antiguas bibliotecas en Manila

La historia de las bibliotecas en Filipinas es un penoso recuento de pérdidas constantes por incendios y guerras. Varios historiadores se han dado a la tarea de reconstruir, con evidencias dispersas, la existencia de buenas bibliotecas en Manila y en otras ciudades del archipiélago desde la llegada de los españoles. Ese ánimo por contar lo perdido tiene un sentido noble pues contribuye a comprender los alcances del pensamiento de los conquistadores (militares y espirituales); saber qué leían y conocer el espacio mental en que se desenvolvían. En este blog hemos hablado del mundo de los libros en los inicios de la conquista española de las Filipinas: la primera imprenta fundada en Manila en la década de 1590 y del primer título conocido, una doctrina cristiana de 1593. Los libros filipinos llegaron a América en los años subsecuentes, como lo atestigua la biblioteca del convento de Guadalupe, en Zacatecas, que posee algunos bellos ejemplares en papel de arroz. Hemos dado cuenta también de una biblioteca privada en Manila a fines del siglo XVI.

En esta ocasión nos basamos en dos estudios que se complementan. Uno, escrito por el historiador filipino Vicente S. Hernández acerca de las bibliotecas de las órdenes religiosas en Filipinas (1996) y el segundo es el recuento hecho en 2011 por John R. Crossley sobre la biblioteca de Hernando de los Ríos Coronel.

Las bibliotecas contenían variedad de temas, sobre todo religiosos, pero también científicos y literarios, en diversos idiomas. El idioma español llegó a ser dominante en los círculos letrados, por lo resulta interesante reflexionar que este elemento es otro de los muy estrechos vínculos entre la Nueva España y Filipinas en los siglos XVI a XVIII. Misioneros, comerciantes y administradores españoles terminaron sus días en México después de haber vivido por largo plazo en Filipinas. Esta circularidad de los colonos filipinos permite suponer que algunas de los acervos que se consideran desaparecidos probablemente se encuentran en América.

Vicente S. Hernández indica que la primera colección de libros debió ser llevada a Filipinas por los agustinos, que llegaron en la expedición de Miguel López de Legazpi a Cebú en1565. Los cinco misioneros agustinos fueron Fray Andrés de Urdaneta, Fray Diego de Herrera, Fray Martín de Rada, Fray Andrés de Aguirre y Fray Pedro de Gamboa. Poco después de la fundación de Manila en 1571, el pirata chino Li Ma Hon atacó la pequeña ciudad, quemó las casas y entre las pérdidas se cuentan los libros que poseían esos misioneros. En las décadas siguientes se construyeron nuevas iglesias (1574, 1586) que a su vez fueron afectadas por terremotos e incendios. A pesar de todos los embates, al final de ese siglo se contaba ya con una buena biblioteca de la orden de los agustinos.

Por su parte, los Franciscanos llegaron a Manila el 24 de junio de 1577 y establecieron el convento y la iglesia de San Francisco en Intramuros, dedicado a la Virgen de los Angeles el 2 de agosto de 1578. El lugar se convirtió desde entonces en la residencia oficial de los superiores de la provincia franciscana de San Gregorio Magno de las Filipinas y el Oriente, con una rica biblioteca, pero de acuerdo a Vicente S. Hernández no se cuenta con información detallada de los libros que contenía en sus orígenes. La biblioteca del siglo XIX sobrevivió a la salida de los españoles después de 1898, pero no al bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.

Los frailes de la orden de Santo Domingo llegaron en 1588, pero el primer Arzobispo de Manila, Domingo de Salazar fue dominico y precedió a la órden desde 1579. Se tiene conocimiento de que contaba con una importante biblioteca, que debió incorporarse al acervo de los padres dominicos a la vuelta del siglo XVII. En este caso, la responsabilidad de esta órden al fundar la Universidad de Santo Tomás (UST), primera en su tipo en Asia, fue incrementar la biblioteca que en sus orígenes proviene de aquella remota etapa. Como casi todas las instituciones filipinas, el convento y la iglesia sufrieron las vicisitudes de las guerras y la destrucción casi total, sin embargo, la UST
cuenta todavía con invaluables colecciones antiguas.


Libro tagalo para la enseñanza del idioma español, 1610

El obispo Salazar invitó a los jesuitas a instalarse en Manila en 1581. Los primeros misioneros jesuitas en Filipinas fueron Antonio Sedeño, Alonso Sánchez y Pedro Chirino. La historia piadosa cuenta que los padres llegaron con pocos objetos, pero con una caja de libros. Ya en 1585 contaban con el Colegio de Manila, también conocido como Colegio de San Ignacio. Cuando los jesuitas fueron expulsados de los territorios españoles, en el año 1768, la biblioteca fue distribuida entre las demás órdenes. Los jesuitas regresaron a Filipinas en 1859 y comenzaron a reconstruir los acervos, pero igualmente una parte importante se perdió sobre todo en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

El texto de Vicente S. Hernández salta al siglo XIX para enlistar esfuerzos realizados por autoridades civiles bajo el espíritu reformador de los Borbones. En la última etapa del dominio español en Filipinas se intentó la modernización de los acervos y se establecieron sociedades especializadas en aspectos económicos, sobre todo geografía, agricultura, e industria. Tales sociedades llevaron a las islas nuevos textos relacionados con el avance técnico y se encargaron de difundir el conocimiento de la época, también con la publicación de material de divulgación. El 12 de agosto de 1887 se estableció por orden real el Museo-Biblioteca de Filipinas, bajo el Departamento de  Administración Civil del gobierno local. Comenzó a funcionar en 1891, con cuatro temas: antropología y etnología; historia natural; artes y oficios. Contaba con alrededor de 1,500 libros que habían sido adquiridos en Filipinas y tenía una afluencia de 30 visitantes diarios. Tuvo varios cambios de directores y el traslado de Intramuros (Casa de Moneda) a Quiapo, por lo que tuvo que cerrar intermitentemente. Cabe mencionar que en 1898 estalló la revolución y el proyecto se congeló.

Una reflexión personal, quizás parcial, es imaginar a José Rizal descubriendo material de la historia de Filipinas en la biblioteca del Museo Británico, o por medio de amigos como Ferdinand Blumentritt, gran coleccionista de libros sobre Filipinas. Ante la ausencia de bibliotecas actualizadas y no comprometidas con el aspecto religioso, fue necesario encontrar la historia en otras latitudes.

En la próxima entrega seguiremos con el tema y reseñaremos un excelente ensayo de John R. Crossley que queremos compartir con los lectores.

lunes, 11 de enero de 2016

Sebastián Vizcaino y el Pacífico

Para iniciar bien el año, nuestro amigo Francisco Moreno del Collado ofrece a los lectores un ensayo que compendia varios momentos de la carrera del Pacífico entre 1586 y 1627. La particularidad de este trabajo es que reconoce la acción de un personaje poco conocido en la historia del Galeón de Manila: Sebastián Vizcaíno (1548-1627).

La singularidad de este militar, explorador, comerciante y pionero de la diplomacia del Pacífico, es que resume el temple de muchos otros de sus contemporáneos que se atrevieron a hacer la travesía de América a Asia.

En la síntesis que aquí se presenta los lectores podrán encontrar una lista de lecturas adicionales al alcance del internet, así como la posibilidad de identificar a otros actores históricos de Inglaterra, Holanda y Japón que también intervinieron en la inauguración de la ruta del Pacífico.

Agradezco a Francisco su aportación y espero que podamos seguir contando con nuevas investigaciones que ayuden a fijar personajes y períodos del Galeón de Manila.

Para leer el ensayo, hacer click en este sitio: Sebastián Vizcaíno y el Galeón de Manila

Reciban los lectores los mejores deseos para el año 2016.


Vista de la Bahía de Acapulco en 1628, por el ingeniero holandés Adrián Boot

martes, 22 de diciembre de 2015

Naufragio en la dinastía Tang

Esta es una historia muy lejana que antecede en cinco siglos al Galeón de Manila. Sin embargo, las lecciones de una nueva exhibición en el Museo de las Civilizaciones Asiáticas en Singapur sobre el naufragio de un barco de la dinastía Tang (690-705) tiene muchos elementos que se proyectan hacia el comercio transpacifico, sus modalidades y condiciones. 

¿Qué nos enseña esta muestra en Singapur?


Los mares del Sudeste de Asia eran muy activos hace más de mil años, cuando Europa dormia en la oscuridad de la edad media y en América, por ejemplo, florecía la cultura Teotihuacana. Los primeros comerciantes que tocaron diversos puertos en regiones de la actual Malasia e Indonesia eran en su mayoría de procedencia árabe. Un producto muy atractivo era el incienso de Omán, entre muchos y variados productos que eran considerados exóticos y muy apreciados, como cuernos de rinoceronte, especias, o maderas olorosas. El tipo de embarcación variaba, pero en general eran navíos a vela como el de la ilustración, no más de 20 metros de eslora (largo del barco), impulsados por vela. 

Los elementos rescatados de aquel naufragio muestran una intensa relación entre puertos de diversas culturas y la variedad de productos sugiere que el barco siguió una ruta que partió  del sur de China, siguió por las costas de lo que hoy se conoce como Vietnam y Malasia; probablemente pasó por Singapur y encalló al norte de Java antes de dirigirse hacia la India. Aún más sorpendente es la posibilidad de que en el mismo navío había, además de la tripulación china,  probablemente comerciantes árabes o indios, conviviendo como en los modernos barcos comerciales.  Eso obliga a preguntarse ¿qué tan modernos son nuestros tiempos?

Traigo a colación este apunte porque permite resaltar la importancia del intercambio comercial en la región del sudeste de Asia antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI. Es un ejemplo del marco cultural y económico que hizo posible la actividad de un galeón llegado desde el otro lado del Pacífico, la Nueva España, con un producto altamente deseado, la plata. Una perspectiva de largo plazo permite poner en contexto la importancia de la llegada de los portugueses a Malaca a principios del ese siglo, irrumpiendo en las rutas asiáticas y, medio siglo después, la llegada de los españoles a Filipinas. 

A los lectores de este blog les deseo felices fiestas y los mejores deseos para el 2016. En el año que viene procuraré ofrecer información más detallada y miradas asiáticas sobre el galeón de Manila.


Platos chinos para el comercio en el Sudeste de Asia e India.