Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

lunes, 18 de julio de 2016

Portugal

Dedico esta entrada a una etapa del viaje que recientemente realicé con mi esposa a Portugal, en particular a las ciudades del norte, Porto y Coimbra. Fue la primera ocasión que recorro esta zona, que es de particular interés para conocer el origen del pueblo portugués, la definición de su identidad desde la edad media, y el impulso que tuvieron desde el cuatrocientos para salir al mar. 

Porto, en la desembocadura del rio Douro (que nace en España y lleva el nombre de Duero), ha sido una ciudad comercial desde la época romana, conocida como Portus-Cale, que da origen al nombre del país. Al sur de la provincia española de Galicia, comparte con ésta una posición estratégica para el comercio marítimo entre el Mediterráneo y los mares del norte, el canal inglés y el Báltico. Lo valles en la zona montañosa producen vino, frutas, sal, madera, y el afamado corcho, que tuvo una época de auge como medio de empaque y conservación.  Es la segunda ciudad de Portugal, pero conserva una personalidad particular en cuanto a su tradición medieval y aventurera. En ese puerto se construyeron las naves que sirvieron en 1415 a Enrique el Navegante, hijo de Juan o Joāo primero, a la conquista de Ceuta en el actual Marruecos. Esta ciudad fue el punto fuerte para las batallas contra los árabes que ocupaban más de la mitad de la península ibérica.

Infante Don Enrique a la Conquista de Ceuta

El papa Urbano II exentó en el año 1095 a las monarquías ibéricas de participar en las cruzadas en Jerusalem, a fin de concentrar sus fuerzas militares contra el Islam en la península. Esta condición permitió que se incorporaran fuerzas internacionales de guerreros como los templarios y los camilleros de San Juan, para apoyar a españoles y portugueses en la llamada Reconquista. Fueron siglos de dura batalla en que se conformó una cultura guerrera, con la proliferación de órdenes religiosas y sus ricas abadías, lo que definió el uso de la tierra, las lealtades a los señores feudales, y el particular cosmopolitismo que llegaba hasta este extremo de Europa. Es importante destacar que entre las tropas había flamencos, alemanes, italianos, franceses, que terminaban asentándose en las tierras portuguesas (y gallegas). Esto se deja ver la arquitectura de las ciudades y la tranquilidad de los monasterios, que fueron ricos espacios de reposo de las poderosas fuerzas europeas cristianas (*).

Este fermento económico y político fue el punto de partida de una carrera de exploración marítima y conquista que se extendió por siglos, antes y después de la expulsión de los árabes de la península ibérica. La experiencia acumulada en la navegación, la cartografía y las técnicas de fabricación de barcos, así como la convergencia de intereses comerciales de toda Europa, hicieron posible la ocupación de las islas Azores en el Atlántico, puertos en el norte de África y ya en el siglo XV los viajes hasta América o la vuelta al sur de África.

Mosaicos con la historia de Portugal decoran la estación de trenes de Porto

Guimarāes a una hora de Porto

Valles en los que se cultiva la uva en pequeñas propiedades
 Monumento a Enrique el Navegante
 Catedral de Porto

 Los mosaicos característicos de Portugal
 Barcas de vino en el rio Duoro 
Desde la escalinata de la catedral de Porto

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(*) Anthony Disney, A History of Portugal and the Portuguese Empire, Volume 1, From beginings to 1807. New York: Cambridge University Press, 2009.

Recomiendo la lectura de varias entradas de este blog, bajo el título de Impulso Colonial, agosto de 2009.

martes, 5 de julio de 2016

Valladolid, España

En México tenemos una ciudad con el mismo nombre en la península de Yucatán. Por cierto, la capital de Michoacán, Morelia, fue fundada también como Valladolid. Esta vez me refiero a la ciudad al norte de España.

Tal como comenté en una entrada anterior, la visita a España y Portugal se debe a una investigación académica en busca de material histórico relacionado con la exploración y dominio ibérico en el Sudeste de Asia. Escribo ibérico porque incluyo la parte portuguesa, que tuvo un papel central en la expansión de estos reinos, inseparable en el análisis histórico; bordeando África y con el momento culminante de la llegada de Vasco de Gama a la India. Sin embargo, el tráfico marítimo inició medio siglo antes y prosiguió con la conquista de Malaca en 1511. Esta puede ser la fecha de inicio de una oleada que se extendió por Macao y Manila, esta última fundada en 1571. Es decir, un siglo de expansión y adaptación al medio asiático.

Colegio Mayor de los agustinos en Valladolidad

La ciudad real de Valladolid reviste una importancia singular porque aquí se consolida la unificación de dos reinos españoles, con el matrimonio de Fernando II de Aragón y de Isabel I de Castilla en 1469. Con esta unión se inicia la llamada reconquista de España, que llevó a la derrota de los árabes, con la toma de Granada en 1492. En esta ciudad, Cristóbal Colón presentó su proyecto de viaje al oeste ante Isabel La Católica. Aquí  Fernando de Magallanes firmó las capitulaciones que autorizaban el viaje y posibles conquistas de la primera circunnavegación del mundo, esa que ancló en Filipinas en 1524.  Aqui nació Felipe II, nieto de los reyes católicos, por cuyo nombre el archipiélago fue también nombrado Filipinas y quien desde 1581 asumió la corona de Portugal.


Valladolid es una ciudad mediana, con mezcla de arquitectura barroca y modernista, pero armoniosa en su diseño.  Los monumentos, las plazas, las iglesias y monasterios muestran todavía la pesada presencia de la monarquía española que dominó el mundo en el siglo XVI y XVII. El estilo herreriano, por el arquitecto oficial de los Habsburgo, se prodiga en todo el territorio. Cabe mencionar que la catedral de la Ciudad de México también recibió esta influencia.

El convento colegio agustino de Valladolid. 


lunes, 27 de junio de 2016

Museo Oriental en Valladolid

Un lugar especial en Valladolid es el Museo Oriental, del Real Colegio de los padres Agustinos. Esta congregación participó desde el inicio en la colonización y evangelización de Filipinas y los espacios asiáticos. Como resultado, han acumulado objetos que han sido colocados en este museo que tiene una interesante colección de piezas de porcelana, textiles, orfebrería  y grabados. Todo ello ofrece una panorámica de la expansión española en Asia, con énfasis en Filipinas, China y Japón. Se apoya también en material etnográfico de las islas Filipinas.

El museo esta dirigido por Blas Sierra de la Calle, quien pertenece a la larga tradición de orientalistas religiosos agustinos españoles como Isacio Rodriguez o Pedro G. Galende.

Una pequeña sala dedicada a mostrar marfiles es de particular interés, pues muestra los cambios en la tradición de esculturas religiosas que han recibido influencias chinas y de las comunidades portuguesas en el sur y el sudeste de Asia. Las piezas son de alto nivel técnico y sugieren influencias diversas, chinas, filipinas, indo-portuguesas, que probablemente se adquirieron en Manila. 




La mayor parte del museo esta dedicada a China, especialmente a la dinastia Qing.

¿Por qué razón se encuentra en esta ciudad del centro norte de España un museo dedicado a Oriente? Es fácil aducir que por la tradición misionera agustina en Filipinas, que tuvo entre los primeros de Filipinas a Martin de Rada o Andrés Urdaneta. Sin embargo hay algo más, relacionado con aquella tradición agustina en las islas asiática: el interés de rescatar las culturas locales, sus idiomas, no solamente el tagalo, por medio de las primeras imprentas, los colegios y la educación. Las colecciones de San Agustín en Manila fueron transladadas a Valladolid, que funcionaba como el centro misionero agustino para todo el mundo. Hoy sigue siendo muy importante para la actividad de estos religiosos en América Latina y África. 

Debido a que es un museo privado no cuenta con mucha publicidad, quienes deseen visitarlo deben estar alerta de sus horarios, que incluyen la siesta de 2 a 4 pm.  La biblioteca contiene excelente material para estudiar el trabajo misionero de cuatro siglos en varias partes del mundo. 

martes, 21 de junio de 2016

Archivo General de Simancas

 A pocos kilómetros de Valladolid se encuentra el famoso Archivo General de Simancas, fundado en 1540, en un hermoso castillo que fue acondicionado desde aquella época para contener todos los materiales que la inmensa monarquía española producía sin descanso. No es excesivo mencionar que el propósito y resultado de este archivo-museo es un prodigio de la administración imperial, aunque ha sido superado en dimensiones por otros archivos en varias partes del mundo.

El interés de este acervo para la investigación que realizo es que contiene materiales de la etapa de unificación entre España y Portugal, de 1581 a 1640, que es crucial para comprender el proyecto ibérico en Asia bajo el liderazgo español en un primer momento. Felipe II de España, por vínculos hereditarios logró ceñirse la corona portuguesa y de manera indirecta obtuvo el control sobre los territorios lusitanos en Asia, África y América (Brasil). Es una etapa que aún requiere mucha investigación, pues siendo el momento de máximo poder de los Habsburgo en Europa, es el más complejo, calificado por John .H. Ellott como el de las monarquías compuestas. Esto significa que un poder supranacional podía controlar diferentes reinos y al mismo tiempo intentaba sostener un equilibrio en el que se respetaban ciertas autonomías tradicionales. Una apuesta muy difícil y que ocasionó muchos descalabros para los monarcas españoles, enfrentados con sus pares europeos, con insurrecciones por todas partes (Los Países Bajos, Catalunya, Nápoles y Portugal), así como la tarea casi imposible de administrar tan vastos territorios. 
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La centralización del poder tiene como correlato la acumulación de instrucciones, correspondencia, mapas, que han sido revisadas muchas veces, pero siempre es posible obtener una nueva visión conforme comprendemos más la complejidad de los tiempos. Dicha administración se dividia en 12 Consejos, que orientaban al monarca sobre lo que hoy llamaríamos política pública. La información sobre América fue transferida  en 1785 a Sevilla, al Archivo General de Indias. Los acervos del Consejo de Aragón están ahora en un archivo propio, fuera de Simancas y los de la Inquisición pasaron al Archivo Histórico Nacional.  13 kilómetros de estantería contienen 75,000 expedientes.

Simancas, para pasar una vida de estudio

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J.H. Elliott, Spain, Europe and the wider world 1500-1800, Yale University Press, 2009. Vease también el capítulo "Un Rey, Muchos Reinos" del mismo autor, en el catálogo de la exposición Pintura de los Reinos, México, Banamex, 2010.

lunes, 16 de mayo de 2016

Museo Naval


En los meses recientes he estado dedicado a estudiar un doctorado en historia en la Universidad Nacional de Singapur, investigando, como podrán imaginar los lectores, sobre las primeras etapas del Galeón de Manila. Esta búsqueda me ha llevado a sitios diversos y próximamente vuelvo a España y Portugal en busca de materiales sobre los primeros comerciantes que dieron forma al sistema del galeón.  Pronto podré escribir algunas notas de ese viaje relativas a la expansión ibérica en el mundo, con especial atención al Sudeste de Asia. 


Mientras tanto, invito a los amables lectores a disfrutar de este breve video sobre el Museo Naval de Madrid, que alberga valiosos testimonios de la experiencia marítima de España y cuenta con fondo de mapas y libros.

domingo, 1 de mayo de 2016

Don Quijote llega a América

Este es el despacho de libros en el que se incluían tres ejemplares de El Quijote de la Mancha, de Don Miguel de Cervantes Saavedra, marzo de 1605. Supongo que la locura creativa del Hidalgo Caballero no se limitó a cabalgar por América, sino que llegó hasta las Filipinas, más temprano que tarde.


domingo, 24 de abril de 2016

Otra biblioteca personal en Manila siglo XVII

Disculparán los lectores mi ausencia durante el mes de marzo, que se debió a la carga de trabajo en el doctorado en Historia que actualmente realizo en la Universidad Nacional de Singapur.

En esta entrada nos referiremos a la biblioteca personal de de Hernando de los Ríos Coronel, un personaje del cual ya hemos hablado en ocasiones anteriores. Ríos nació en Andalusía en 1559 y obtuvo fama como hombre de letras, navegador y geógrafo. Llegó a Filipinas en 1588 y en las décadas siguientes tuvo diversos cargos administrativos y militares. Fue el autor del primer mapa español de Taiwán y de Luzón, también mencionado en este blog. Hizo importantes propuestas de reforma económica para las islas Filipinas.

Uno de sus biógrafos, citado varias veces en esta bitácora, es John Newson Crossley, quien también publicó un ensayo sobre bibliotecas en Filipinas en el siglo XVII, en el que detalla la lista de libros que pertenecieron a Ríos Coronel.

Este autor resume que "Entre 1558 y 1595 fue nombrado Capitán en la infantería como se menciona en los relatos de las expediciones fracasadas a Camboya en 1595-1596. Se ordenó 'de Orden Sacra, que fue el año de seicientos y tres.' En 1605 fue nombrado Procurador General, y llegó a España, de donde volvió a las Filipinas en 1611." Poco antes de su regreso a Filipinas fue ordenado sacerdote en la iglesia de San Pedro en Sevilla. Volvió nuevamente a España en 1617 y murió el 31 de enero de 1624.

Crossley identifica 31 ejemplares en la biblioteca de la Universidad de Santo Tomás, todos impresos antes de 1603.  "Aproximadamente  dos tercios de estos libros no fueron primeras ediciones. Hay cuatro libros más que pertenecen a una secuencia de cinco libros de Dionysius Carthusianus (1532-1535) que podrían haber pertenecido a Ríos, pero las portadas faltan en cada uno de ellos." El personaje solía estampar su firma en la portada de los libros de su propiedad. Casi todos los ejemplares fueron reencuadernados, pero de manera defectuosa, de tamaño de un cuarto o de un octavo, en vitela. Las cubiertas probablemente reemplazaban el encuadernado original en cuero, que no se mantiene bien en el clima tropical.

Por cierto, se sabe que la encuadernación de libros en Filipinas fue introducida por el padre Juan Cobo, OP, alrededor de 1592, aunque décadas antes también se practicaba en el Parián, desde los años de 1580. "El obispo Salazar en una carta dirigida al rey (en 1583) escribe que un encuadernador de México llegó a Manila, y su comercio fue adoptado rápidamente por su aprendiz chino, quien creó su propio taller de encuadernación, superando a su propio maestro. Como las encuadernaciones de los libros de Ríos son tan similares, parece muy probable que estos libros hayan sido reencuadernados todos en Manila" nos dice Crossley.



La colección de libros de Ríos Coronel incluye una amplia variedad de temas. De los 31 libros, 20 son textos religiosos (13 exégesis biblicas, dos de docrtina, uno de catequesis y cuatro de sermones); seis se refieren a las ciencias y cinco son libros de filosofía. Uno de los textos más importantes es la primera edición del libro de Nicolás Copérnico, De Revolutionibus Orbium Coelestium, Nuremberg 1543.  De acuerdo con Crossley las tablas de Copérnico fueron utilizadas en 1564 por Andrés Urdaneta para calcular la ruta de regreso de Filipinas a la Nueva España. "Algunos ejemplares de este libro de Copérnico viajaron a México, y sabemos que seis de ellos fueron enviados en 1600, así que el libro era, sin duda alguna, conocido en las Indias. Es, por lo tanto, posible que Ríos adquirió el libro en algún sitio entre España y Filipinas." 

Es importante remarcar este hecho porque antecede a la prohibición de los libros sobre la teoría de heliocéntrica en 1616, confirmada en 1632. Los cálculos copernicanos ofrecieron beneficios prácticos para los navegantes del siglo XVI, pero a la vuelta del siglo una oleada de cerrazón ideológica de la iglesia, urgida de imponer su poder tras el cisma protestante, prohibió los textos que hablaban de que el centro del universo es el sol y no la tierra. Esa es la materia por la que fue condenado Galileo en 1633.

Otro libro científico en la colección es De emendatione tempore, "escrito por el protestante Scalinger (1593), quien era astrónomo, historiador y filólogo. Era responsable de la corrección de la cronología de calendarios antiguos." Uno más, el pequeño libro De Alimentorum Facultatibus Libri Tre del griego Galeno (c. 130-201), que fuera médico del emperador romano Marco Aurelio,  aparece en la lista publicado en 1549.

Entre los libros de Ríos Coronel se encuentra De Animalibus de alberto Magno, edición de 1519. Probablemente el ejemplar fue propiedad de Ignacio Santibáñez, el primer arzobispo de Manila, quien llegó a Filipinas el 28 de mayo de 1598 y murió tres meses después. Su nombre aparece en el libro, así como el de Ríos Coronel. Otros títulos son Etymologie de Isidoro de Sevilla (c. 560-636).

"Teniendo en cuenta que Ríos era piloto y navegador no resulta nada sorprendente que tuviera un libro sobre meteorología" apunta  Crossley. "I Meteori por Cesare di Alessano (?-1587) el cual escribió libros científicos, está redactado en italiano. En 1607, cuando Ríos estaba en España, pidió permiso para llevar un relojero a las Filipinas, qunque fuera un italiano, lo que hace suponer que Ríos sabía hablar italiano (en general no era permitido emplear extranjeros). Este libro no sólo trata del tiempo, sino de muchos aspectos del mar, y tiene muchas anotaciones por Ríos. Desafortunadamente, estas anotaciones han sido recortadas cuando el libro fue reencuadernado, y no se pueden leer sin dificultad."

Otros textos que reflejan el clima intelectual del siglo XVI bajo la influencia de Erasmo, la Reforma protestante y la preocupación ante el Islam, son los libros de Arias Montano, Commentaria in Duodecim Prohetas (1571), Dionsius Carthusianus, In Quatur Evangelistas Enarrationes (1532-1535), Oleastro (1586), Hector Pinto In Esaiam Prophetam Comentaria (1567) y Pozo (1567). Ríos poseía dos libros de Benito Arias Montano, el bibliotecario de El Escorial durante Felipe II. Sus obras seguidoras de pensamiento de Erasmo fueron prohibidas en 1607. También tenía dos libros sobre la Epístola a los Romanos (utilizada opr Martín Lutero en sus argumentaciones): Fero (1569) y Viguera (1558), y cuatro sobre los Salmos: Pozo (1567), Titelmans (1567), Castro (1578) y Arias (1574).

Aparecen dos libros que fueron censurados por la Inquisición en Manila. Uno es un ejemplar impreso en Alcalá de Henares en 1569 del libro de Juan Fero Evangelium Ioannis et eius Epistola Canonica. Francisco de Herrera, quien fuera comisario general del Santo Oficio durante 40 años en Manila expurgó el texto en 1628.

El tema de la lucha contra el Islam se refleja en un libro de Petrus Guerra de Lorca que aparece en la lista: Catecheses Mystageogicae pro advenis ex secta Mahometana, impreso en Madrid en 1586. Es una especie de manual para tratr con musulmanes, que probablemente Ríos valoraba por la presencia en Filipinas de una población islámica muy activa. 

En opinión de Crossley, "Ríos era abogado de los indios, pero no tenía el mismo respeto para los musulmanes. Esto podría haber sido debido en parte a las alianzas de los musulmanes con los holandeses, que fueron una amenaza constante para las Filipinas en aquel momento y durante muchos años. En una Real cédula de 29 de mayo de 1620, el Rey aprobó 'la propuesta de Fernando de los Ríos Coronel, procurador general de esas islas, acerca de declarar esclavos a los indios de las islas de Mindanao y otras adyacentes que se han rebelado, se han hecho mahometanos y se han aliado con los holandeses si fuesen capturados en la guerra, lo que animaría a los naturales y soldados a enfrentarse a ellos. Se ordena que ejecuten la servidumbre ordinaria contra los mahometanos, pero no contra los gentiles, para no perjudicar la evangelización, y que informen sobre si estos mindanaos hacen esclavos entre los españoles y naturales de Filipinas."

La biblioteca de Ríos es un importante testimonio de la vida y pensamiento de uno de los funcionarios más importantes de la época en Filipinas, aun cuando es sólo parcial y muchos ejemplares fueron destruidos o extraviados en los siglos siguientes. Se conservan en la sección de libros raros de la Universidad de Santo Tomás en Manila.

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Crossley,  John Newsome. Hernando de Los Ríos Coronel and the Spanish Philippines in the Golden Age. Ashgate Publishing, Ltd., 2013.
 -----------“Una biblioteca en las Filipinas en 1611.” Cuadernos para Investigación de la Literatura Hispánica, no. 35 (n.d.). 
Fantoli, Annibale. “The Case of Galileo.” University of Notre Dame Press, 2012. 
 

viernes, 26 de febrero de 2016

Más información sobre antiguas bibliotecas en Manila

La historia de las bibliotecas en Filipinas es un penoso recuento de pérdidas constantes por incendios y guerras. Varios historiadores se han dado a la tarea de reconstruir, con evidencias dispersas, la existencia de buenas bibliotecas en Manila y en otras ciudades del archipiélago desde la llegada de los españoles. Ese ánimo por contar lo perdido tiene un sentido noble pues contribuye a comprender los alcances del pensamiento de los conquistadores (militares y espirituales); saber qué leían y conocer el espacio mental en que se desenvolvían. En este blog hemos hablado del mundo de los libros en los inicios de la conquista española de las Filipinas: la primera imprenta fundada en Manila en la década de 1590 y del primer título conocido, una doctrina cristiana de 1593. Los libros filipinos llegaron a América en los años subsecuentes, como lo atestigua la biblioteca del convento de Guadalupe, en Zacatecas, que posee algunos bellos ejemplares en papel de arroz. Hemos dado cuenta también de una biblioteca privada en Manila a fines del siglo XVI.

En esta ocasión nos basamos en dos estudios que se complementan. Uno, escrito por el historiador filipino Vicente S. Hernández acerca de las bibliotecas de las órdenes religiosas en Filipinas (1996) y el segundo es el recuento hecho en 2011 por John R. Crossley sobre la biblioteca de Hernando de los Ríos Coronel.

Las bibliotecas contenían variedad de temas, sobre todo religiosos, pero también científicos y literarios, en diversos idiomas. El idioma español llegó a ser dominante en los círculos letrados, por lo resulta interesante reflexionar que este elemento es otro de los muy estrechos vínculos entre la Nueva España y Filipinas en los siglos XVI a XVIII. Misioneros, comerciantes y administradores españoles terminaron sus días en México después de haber vivido por largo plazo en Filipinas. Esta circularidad de los colonos filipinos permite suponer que algunas de los acervos que se consideran desaparecidos probablemente se encuentran en América.

Vicente S. Hernández indica que la primera colección de libros debió ser llevada a Filipinas por los agustinos, que llegaron en la expedición de Miguel López de Legazpi a Cebú en1565. Los cinco misioneros agustinos fueron Fray Andrés de Urdaneta, Fray Diego de Herrera, Fray Martín de Rada, Fray Andrés de Aguirre y Fray Pedro de Gamboa. Poco después de la fundación de Manila en 1571, el pirata chino Li Ma Hon atacó la pequeña ciudad, quemó las casas y entre las pérdidas se cuentan los libros que poseían esos misioneros. En las décadas siguientes se construyeron nuevas iglesias (1574, 1586) que a su vez fueron afectadas por terremotos e incendios. A pesar de todos los embates, al final de ese siglo se contaba ya con una buena biblioteca de la orden de los agustinos.

Por su parte, los Franciscanos llegaron a Manila el 24 de junio de 1577 y establecieron el convento y la iglesia de San Francisco en Intramuros, dedicado a la Virgen de los Angeles el 2 de agosto de 1578. El lugar se convirtió desde entonces en la residencia oficial de los superiores de la provincia franciscana de San Gregorio Magno de las Filipinas y el Oriente, con una rica biblioteca, pero de acuerdo a Vicente S. Hernández no se cuenta con información detallada de los libros que contenía en sus orígenes. La biblioteca del siglo XIX sobrevivió a la salida de los españoles después de 1898, pero no al bombardeo de la Segunda Guerra Mundial.

Los frailes de la orden de Santo Domingo llegaron en 1588, pero el primer Arzobispo de Manila, Domingo de Salazar fue dominico y precedió a la órden desde 1579. Se tiene conocimiento de que contaba con una importante biblioteca, que debió incorporarse al acervo de los padres dominicos a la vuelta del siglo XVII. En este caso, la responsabilidad de esta órden al fundar la Universidad de Santo Tomás (UST), primera en su tipo en Asia, fue incrementar la biblioteca que en sus orígenes proviene de aquella remota etapa. Como casi todas las instituciones filipinas, el convento y la iglesia sufrieron las vicisitudes de las guerras y la destrucción casi total, sin embargo, la UST
cuenta todavía con invaluables colecciones antiguas.


Libro tagalo para la enseñanza del idioma español, 1610

El obispo Salazar invitó a los jesuitas a instalarse en Manila en 1581. Los primeros misioneros jesuitas en Filipinas fueron Antonio Sedeño, Alonso Sánchez y Pedro Chirino. La historia piadosa cuenta que los padres llegaron con pocos objetos, pero con una caja de libros. Ya en 1585 contaban con el Colegio de Manila, también conocido como Colegio de San Ignacio. Cuando los jesuitas fueron expulsados de los territorios españoles, en el año 1768, la biblioteca fue distribuida entre las demás órdenes. Los jesuitas regresaron a Filipinas en 1859 y comenzaron a reconstruir los acervos, pero igualmente una parte importante se perdió sobre todo en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

El texto de Vicente S. Hernández salta al siglo XIX para enlistar esfuerzos realizados por autoridades civiles bajo el espíritu reformador de los Borbones. En la última etapa del dominio español en Filipinas se intentó la modernización de los acervos y se establecieron sociedades especializadas en aspectos económicos, sobre todo geografía, agricultura, e industria. Tales sociedades llevaron a las islas nuevos textos relacionados con el avance técnico y se encargaron de difundir el conocimiento de la época, también con la publicación de material de divulgación. El 12 de agosto de 1887 se estableció por orden real el Museo-Biblioteca de Filipinas, bajo el Departamento de  Administración Civil del gobierno local. Comenzó a funcionar en 1891, con cuatro temas: antropología y etnología; historia natural; artes y oficios. Contaba con alrededor de 1,500 libros que habían sido adquiridos en Filipinas y tenía una afluencia de 30 visitantes diarios. Tuvo varios cambios de directores y el traslado de Intramuros (Casa de Moneda) a Quiapo, por lo que tuvo que cerrar intermitentemente. Cabe mencionar que en 1898 estalló la revolución y el proyecto se congeló.

Una reflexión personal, quizás parcial, es imaginar a José Rizal descubriendo material de la historia de Filipinas en la biblioteca del Museo Británico, o por medio de amigos como Ferdinand Blumentritt, gran coleccionista de libros sobre Filipinas. Ante la ausencia de bibliotecas actualizadas y no comprometidas con el aspecto religioso, fue necesario encontrar la historia en otras latitudes.

En la próxima entrega seguiremos con el tema y reseñaremos un excelente ensayo de John R. Crossley que queremos compartir con los lectores.

lunes, 11 de enero de 2016

Sebastián Vizcaino y el Pacífico

Para iniciar bien el año, nuestro amigo Francisco Moreno del Collado ofrece a los lectores un ensayo que compendia varios momentos de la carrera del Pacífico entre 1586 y 1627. La particularidad de este trabajo es que reconoce la acción de un personaje poco conocido en la historia del Galeón de Manila: Sebastián Vizcaíno (1548-1627).

La singularidad de este militar, explorador, comerciante y pionero de la diplomacia del Pacífico, es que resume el temple de muchos otros de sus contemporáneos que se atrevieron a hacer la travesía de América a Asia.

En la síntesis que aquí se presenta los lectores podrán encontrar una lista de lecturas adicionales al alcance del internet, así como la posibilidad de identificar a otros actores históricos de Inglaterra, Holanda y Japón que también intervinieron en la inauguración de la ruta del Pacífico.

Agradezco a Francisco su aportación y espero que podamos seguir contando con nuevas investigaciones que ayuden a fijar personajes y períodos del Galeón de Manila.

Para leer el ensayo, hacer click en este sitio: Sebastián Vizcaíno y el Galeón de Manila

Reciban los lectores los mejores deseos para el año 2016.


Vista de la Bahía de Acapulco en 1628, por el ingeniero holandés Adrián Boot

martes, 22 de diciembre de 2015

Naufragio en la dinastía Tang

Esta es una historia muy lejana que antecede en cinco siglos al Galeón de Manila. Sin embargo, las lecciones de una nueva exhibición en el Museo de las Civilizaciones Asiáticas en Singapur sobre el naufragio de un barco de la dinastía Tang (690-705) tiene muchos elementos que se proyectan hacia el comercio transpacifico, sus modalidades y condiciones. 

¿Qué nos enseña esta muestra en Singapur?


Los mares del Sudeste de Asia eran muy activos hace más de mil años, cuando Europa dormia en la oscuridad de la edad media y en América, por ejemplo, florecía la cultura Teotihuacana. Los primeros comerciantes que tocaron diversos puertos en regiones de la actual Malasia e Indonesia eran en su mayoría de procedencia árabe. Un producto muy atractivo era el incienso de Omán, entre muchos y variados productos que eran considerados exóticos y muy apreciados, como cuernos de rinoceronte, especias, o maderas olorosas. El tipo de embarcación variaba, pero en general eran navíos a vela como el de la ilustración, no más de 20 metros de eslora (largo del barco), impulsados por vela. 

Los elementos rescatados de aquel naufragio muestran una intensa relación entre puertos de diversas culturas y la variedad de productos sugiere que el barco siguió una ruta que partió  del sur de China, siguió por las costas de lo que hoy se conoce como Vietnam y Malasia; probablemente pasó por Singapur y encalló al norte de Java antes de dirigirse hacia la India. Aún más sorpendente es la posibilidad de que en el mismo navío había, además de la tripulación china,  probablemente comerciantes árabes o indios, conviviendo como en los modernos barcos comerciales.  Eso obliga a preguntarse ¿qué tan modernos son nuestros tiempos?

Traigo a colación este apunte porque permite resaltar la importancia del intercambio comercial en la región del sudeste de Asia antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI. Es un ejemplo del marco cultural y económico que hizo posible la actividad de un galeón llegado desde el otro lado del Pacífico, la Nueva España, con un producto altamente deseado, la plata. Una perspectiva de largo plazo permite poner en contexto la importancia de la llegada de los portugueses a Malaca a principios del ese siglo, irrumpiendo en las rutas asiáticas y, medio siglo después, la llegada de los españoles a Filipinas. 

A los lectores de este blog les deseo felices fiestas y los mejores deseos para el 2016. En el año que viene procuraré ofrecer información más detallada y miradas asiáticas sobre el galeón de Manila.


Platos chinos para el comercio en el Sudeste de Asia e India.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Los remordimientos de la conquista


Para Eugenio Reyes.

Un nuevo libro sobre los inicios de la presencia española en Filipinas muestra una perspectiva diferente. Esta vez, los conquistadores se encuentran aislados literalmente en un mundo que desconocen: el archipiélago filipino, la variedad de sus pobladores, de sus tradiciones y de sus ritos. El puñado de conquistadores que llega a Cebú en 1565, bajo el mando de Miguel de Legazpi, con personajes como Andrés de Urdaneta y Martín de Rada, establecen una relación trans-pacífica, que saben será de enormes beneficios para la corona española. En 1571 se encuentran ya en Manila y están en abierto negocio con el mundo asiático, aún cuando no saben ciertamente de dónde provienen las maravillas que llegan a la capital española de Filipinas. Los chinos se encargan casi de todo en el comercio con China, pero también llegan embarcaciones numerosas del oeste, Malaca, India, Camboya y Siam.



La historia que cuenta Romain Bertrand en Les long remords de la Conquete, editado el mes pasado por Seuil, comienza con un hecho insólito en la extraña normalidad de Manila. El 29 de mayo de 1577, el joven casi niño Diego Hernández de Ávila, nacido en la Nueva España, comparece ante el Gobernador. En ese año no había un obispo y la Inquisición sería establecida hasta 1583. ¿Cuál es la preocupación para iniciar un juicio de tanta trascendencia, que debe ser documentada y llevada hasta España? Tal vez el adolescente fue hechizado por sirvientes nativos y en su sueño ve un mundo completamente desconocido. ¿Un caso de alucinación ante una poderosa droga? Los esclavos indios son acusados de hechicería, en un proceso difícil de definir, pues todo apunta a la complicidad de los propios españoles que abusan de los indígenas y conviven con ellos. Toda la información ha estado guardada por siglos en el Archivo General de la Nación en México, ramo Inquisición.

Escrita con pasión y fluidez, esta historia es una investigación académica de casi 600 páginas, donde la mitad se refiere a fuentes. El extraño episodio muestra un ambiente lleno de recelos políticos entre los españoles y de temor ante lo desconocido, particularmente el poder de la magia de los filipinos. El libro muestra con lujo de detalles los límites de una conquista que parece no tener fuerza. El mundo asiático que se congrega en Filipinas es extremadamente cosmopolita, y sin embargo, los conquistadores cuentan con pocos recursos para dominarlo.


Espero que este tipo de narrativa histórica pueda tener un buen recibimiento, en la medida en que ofrece mucha información y un trabajo serio de análisis. En el ánimo de las historias conectadas que proclaman historiadores como Serge Gruzinski o Sanjay Subrahmayan, el texto entreteje lo que sucede en Asia, en la Nueva España y en Europa, en esa primera globalización.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Seminario en Manila

En el marco de las celebraciones del 450 aniversario del arribo a Cebú, en Filipinas, de la expedición comandada por Miguel de Legazpi y Andrés de Urdaneta, la semana pasada tuvo lugar un seminario en Manila, con la presencia de expertos de diferentes partes del mundo. Un evento en el que destaca la presencia de investigadores mexicanos y filipinos en el tema de la incorporación de Filipinas al espacio imperial español, que comienza a retomar interés a nivel mundial, por las repercusiones que tuvo en la economía mundial. 

El seminario constó de cinco paneles dedicados a los aspectos técnicos de la navegación, ya que el descubrimiento de la ruta de regreso a América fue la suma de conocimientos geográficos y astronómicos en manos del padre Andrés Urdaneta. Como constantemente se ha insistido en este blog, el intercambio cultural que resultó de la conexión transpacífica tuvo alto impacto en ambas partes del Pacífico. El segundo panel se ocupó precisamente de dos rasgos que prevalecen tanto en América como en Asia: los textiles y las especies vegetales que fueron transportadas en la famosa carrera de galeones. El tema del intercambio cultural, arquitectónico y religioso fue tratado en el tercer panel, y en el cuarto se revisó el sistema de comercio. El seminario concluyó con diversas historias sobre el uso de medicamentos e información sobre puertos alternativos utilizados por la ruta del galeón.

Esperamos que las presentaciones puedan quedar pronto al alcance del público, principalmente a través de internet. Felicidades a los organizadores.
 

Panel 1 – Shipbuilding  and Naval History
“Naval history: Manila – Acapulco Galleon”
           Dr. Ivan Valdez, Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM , México

“The first and the last: the tale of two galleons, the San Pedro, 1565 and the Magallanes, 1817”
Dr. Augusto De Viana, University of Santo Tomas, Philippines

“De Sevilla a Manila: los socorros de Filipinas o como
acabar con el galeón (1613-1620)”
Dr. Thomas Calvo, El  Colegio de Michoácan, México

Shipbuilding”
                Mr. Xabier Agote, ALBAOLA La Factoria Maritima Vasca, Spain






 Panel 2 – Cultural Traces
“El flujo de plantas americanas en Filipinas a través del
Galeón de Manila”
Dra. Paulina Machuca, El Colegio de Michoacán, México

“Paralelismos entre los textiles artesanales tradicionales
de las Filipinas y México: un común pasado hispánico”
Prof. Amalia Ramίrez Garayzar, Universidad Intercultural Indίgena de
Michoacán, México

“Mexican Plants in the Philippines Courtesy of the Galleon Trade”
Mr. Pio Andrade, Philippines

“Cultural influences of the making of traditional textiles and garments between natives from Philippines and México”
Dra.  Claudia Rocha Valverde, El Colegio de San Luis, México


Panel 3 – Devotion
“La Virgen de Guadalupe patrona de dos pueblos hermanos”
Dra. Ma. Cristina E. Barrón Soto, Universidad Iberoamericana, México

“The Costs of Evangelization: Missionaries and the Galleons”
Prof. Grace Liza Concepcion, University of Asia and the Pacific, Philippines

“Church Architecture”
               Archt. Jorge Lóyzaga, México


Panel 4 – Routes and Trade
“Encompassing Comparisons and Global Conjunctures: Macau and the Manila-Acapulco Galleon (XVIIIth century)”
Dr. Manuel Perez-Garcia, Renmin University, China

“The Contrabandistas: Defenders of ‘Free Trade’ on the Manila-Acapulco Galleons”
Prof. Karl Friedrik Poblador, University of the Philippines

“Transcontinental Textile exchanges and the Compression of Space during the 18th Century”
Dr. Fernando Zialcita, Ateneo de Manila University, Philippines



Panel 5 – Stories of the Galleon
“Simples and Drugs: Medicine in the Galleons in the 18th Century”
Prof. Rhoda Wani Obias, University of the Philippines

“The Galleon’s First Port of Call and Last Stopover:
Historical Notes on the Galleon Port of Palapag, Northern
Samar”
Mr. Ian Christopher Alfonso, National Historical Commission of the Philippines

“Los desafίos de la lectura de la historia: el caso del
Galeón Manila-Acapulco”
Dr. Tomás Calvillo, El Colegio de San Luis, México

"Business and Friendship: A Spanish Merchant's Ties in Late Eighteenth-Century Manila"
Dra. Marya Svetlana Camacho, University of Asia and the Pacific






viernes, 23 de octubre de 2015

Las promesas del extranjero

Acabo de leer el libro The Promise of the Foreign, escrito por el doctor Vicente L. Rafael, profesor de historia de la Universidad de Washington.  Se trata de una aproximación al complejo tema del idioma español en Filipinas durante la última etapa del dominio español en las islas. El estudio gira principalmente en torno a las dos novelas que hicieron famoso al héroe nacional filipino José Rizal (1861-1896). El título podría traducirse como la promesa de lo extranjero, pero me he permitido titular esta entrada del blog de forma más directa, señalando a un ente que ha tenido una carga muy grande en la historia del pueblo filipino: el extranjero, lo extranjero.

El libro examina el inicio del nacionalismo filipino en la útlima decada del siglo XIX.  La lucha de un puñado de intelectuales conocidos como Ilustrados comenzó por demandar cambios en la administración colonial, perfilando la posibilidad de establecer cierta autonomía en las islas. En 1896 estalló un movimiento independentista radical, conocido como Katipunan (asociación en idioma tagalog) dirigida por Andrés Bonifacio, Teodoro Plata, Ladislao Diwa. La reacción del gobierno español fue violenta y tuvo como primera víctima a José Rizal, quien era prisionero del régimen. Fue fusilado el 30 de diciembre de 1896, dejando una marca imborrable en la memoria del pueblo filipno.

Si bien Rizal no estaba al tanto de la insurrección, sus opiniones y publicaciones tuvieron gran influencia en el movimiento independentista de Filipinas. Su dos novelas, Noli me Tangere y el Filibustero, fueron ampliamente reconocidas como inspiradoras de un espiritu nacional filipino, escritas en idioma español. Vicente L. Rafael hace referencia a este hecho contradictorio. Hablar el idioma de los colonizadores podría ser un vehículo de afirmación, pensaban los Ilustrados, que colocaría a Filipinas en el mismo nivel que la metrópoli. Paulatinamente, esa idea se modificó ante la insensibilidad de la administración colonial, y su desprecio por la cultura filipina. Creció en la generación de José Rizal la idea de la independencia y parte de esa situación fue el estallido de 1896. 

El resto de la historia es más dramático. El inicio de la guerra Hispano-Estadounidense de 1899 frenó en seco cualquier posibilidad de independencia de Filipinas, que pasó a formar parte del imperio emergente. Con un sólo zarpazo, Estados Unidos anexó Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Durante la primera mitad del siglo XX, el pueblo filipino fue sometido por los nuevos dueños, su cultura y su idioma. De la historia de Cuba y Puerto Rico, los lectores de este blog seguramente tienen mejor conocimiento.


El libro de Vicente L.Rafael nos explica lo que fue una promesa no cumplida: el empleo del idioma español como lengua unificadora de Filipinas, un país que no logró la independencia deseada, sino muchas décadas más tarde, después de la segunda guerra mundial, y bajo un dominio políitco y cultural totalmente diferente. El idioma inglés se convirtió en el medio de comunicación e hizo que el español prácticamente se olvidara. 

En este blog hemos hablado de la obra y de la personalidad de José Rizal así como de la herencia del idioma español en Filipinas. La historia de las islas comenzó a ser contada en el siglo XVI en idioma español y aún hoy es la fuente de información más importante para su estudio histórico. VIcente L. Rafael ha sido uno de lo académicos que mejor ha estudiado la complejidad del proceso de "traducción" de la cultura española y de la religión católica, así como del asentamiento de la lengua extranjera, el Castilla, en la cultura del archipiélago. El idioma español fue visto como una promesa de modernidad. Para los Ilustrados filipinos era una oportunidad de colocarse en un circuito internacional; de ser reconocidos. El obstáculo, ya se dijo, fue la administración corrupta e incapaz de entender las aspiraciones locales. La iglesia filipina fue también una barrera para la transformación de las islas. El imperio español vivía sus útlimas décadas en clara descomposición.

Un capítulo que me pareció de mucho interés es el que se refiere al género de la comedia popular, que se presentaba en los pueblos de FIlipinas en las lenguas locales en el siglo XIX. Era una copia un tanto burda del teatro español, incluídos temas de aquella literatura, pero con la intención de entretener al público filipino. Para varios analistas, la baja calidad de aquella obras no merecía un análisis detenido. Sin embargo, Vicente L. Rafael revisa con atención el sentido simbólico de aquellas obras y el impacto popular que tuvieron. Eran de hecho la forma de apropiación de la cultura colonial española, de sus paisajes, de sus personaje y de sus giros de lenguaje, que causaban el deleite de la población filipina.  Podemos imaginar el movimiento trashumante de las compañías de actores que recorrían las islas;  algo similar a lo que fue en su momento también la expresión de la carpa cómica en las ciudades del México de los años 30. Ninguno de los dos géneros sobrevivieron a los cambios que se avecinaban, pero son testimonio de la vida cultural activa y creativa de ambos pueblos.

Debo agradecer, muchos años después, el regalo del doctor Kenneth Mill, de la Universidad de Toronto, quien me entregó con este libro un estímulo más para comprender un poco más de la cultura filipina.

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Vicente L. Rafael,  The Promise of the Foreign. Nationalism and the Technics of Translation in the Spanish Philippines, Durham and London: Duke University Press, 2005.