Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

jueves, 25 de febrero de 2010

Travesía 2. Francisco Javier e Ignacio de Loyola

Dos personajes españoles subieron a los altares en 1662 por parte de la Compañía de Jesús: Ignacio de Loyola, un hombre de armas convertido en el cerebro y artífice de ese poderoso movimiento de defensa del Papado, y un encumbrado noble que dejó todos sus bienes terrenales para trasladarse al extremo Oriente, Francisco Javier. Este último fue canonizado como patrono de las misiones.

Es interesante señalar que Francisco Javier ejemplifica la idea de misión, primero como encomienda y compromiso personal, y segundo como avanzada territorial para la propagación religiosa.

Ambos habían concebido la idea de que debían propagar la fe católica en los lugares más inhóspitos y remotos, al menos desde el punto de vista europeo. Por ello intentaron viajar a Jerusalem, en una suerte de cruzada pacífica, lo que resultó impráctico por la condiciones de conflicto en aquella región. Otras órdenes religiosas realizaban en aquel tiempo trabajo misionero en la recién conquistada América.

Por ello tomaron el camino hacia el Oriente, según consejo del antiguo rector del Colegio de Santa Bárbara de París, quien les recomendó utilizar la ruta avanzada por Portugal, en África e India, sólo para comenzar.
Los portugueses en todas sus expediciones militares llevaron siempre misioneros -nos dice Patricia Ponce-, en este caso los primeros fueron franciscanos, pero eran un puñado insignificante para tan inmenso y dilatado campo de apostolado. Lo franciscanos se establecieron en Goa en 1517 y posteriormente en Cochín, Meliapur, Salsete y Calicut; los siguieron los dominicos.

Un antecedente muy importante fue la presencia de franciscanos nestorianos en India. Los nuevos misioneros trataban sin embargo mostrar una visión diferente, ortodoxa, del pensamiento cristiano, preocupados como estaban por las desviaciones que se observaban en Europa a raíz de la presencia del protestantismo.
Francisco Javier viajó a la India con la investidura de Nuncio apostólico, una especie de regente religioso subordinado a la corona portuguesa, por lo que estaba constreñido por el poder político-militar lusitano y al mismo tiempo tenía la facultad de movilizarse casi a su antojo por todos los territorios conocidos. Esta es la parte más sorprendente y destacada de su obra: el constante desplazamiento en sólo diez años, de 1542 a 1552.
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Ma. Eugenia Patricia Ponce Alcocer. La evangelización jesuíta en la India, en Cartas desde India y China de los misioneros jesuítas siglos XVII-XVIII, Universidad Iberoamericana, México, 2007, tomo II, pp. 29-62.

lunes, 22 de febrero de 2010

Travesía 1 Francisco Javier

Seguimos la increíble travesía del misionero Francisco Javier en el Oriente. Ver entrada anterior.

Rumbo al Oriente, por la vía de Portugal

1541 Francisco Javier zarpa de Lisboa hacia Cabo Verde, Guinea, Mozambique, Melinde y Socotra.
En Mozambique se separa de sus compañeros Mansilhas y Micer Paulo.
Llega a Goa, capital de la India portuguesa, con el virrey Sousa. 6 de marzo.
En Europa se inaugura el Concilio de Trento que da inicio a la Contrarreforma.

1542-43 Misión en el suroeste de la India entre los indios pescadores de perlas, los Paravas.
Contactos con los cristianos nestorianos en Cochín.

1545 Peregrinación al Santuario del Apóstol Tomás de Malipur.
Misión de Francisco Javier en Ceilán.

1546 Muerte de Martín Lutero en Alemania.
Francisco Javier visita Malaca (Sumatra) y las islas Molucas.

1547-49 Nuevas misiones en el sur de la India, en Ceilán y en Basain.

1549 Desembarco en Kagoshima.
Muerte del papa Pablo III en Roma.

1550 Viaje a la corte imperial de Miyako (Kyoto). Entrevista con el Mikado.

1551 Estancia en Yamaguchi y viaje al reino de Bungo.

Noviembre: despedida de Japón. Deja una comunidad de unos 200 cristianos.
Retorna a Goa.

1551 Viaje a Malaca y a Cochín.

1552 Últimas exhortaciones. Viaja a Goa y a Singapur.

Julio: el viaje a China. Llegada a la isla desierta de Sancián o Shanchuan, frente a las costas de Cantón.

El 3 de diciembre Francisco Javier muere a causa de fiebres.

1553 Febrero: traslado y sepultura del cuerpo a Malaca.

1554 Nuevo traslado del cuerpo de Francisco Javier para enterrarlo en Goa (India) en la iglesia del Bon Jesús.

1556 Muerte de Ignacio de Loyola.

1662 El papa Gregorio XV canoniza el 12 de marzo a Francisco Javier, junto con Ignacio de Loyola, Teresa de Ávila, Felipe Neri e Isidro Labrador.


domingo, 21 de febrero de 2010

Franciso Javier

La vida de los santos, o hagiografía, busca colocar en el altar y dar incienso a la figura religiosa o civil; fijar, petrificar, dar ejemplo a través de las efigies sagradas y las razones que llevaron a esos individuos a actuar en una forma que se supone estuvo predeterminada. La biografía del santo procura retocar el retrato, limpiarlo, hacerlo brillar. 

En cambio, la historia busca descifrar y describir el contexto de los acontecimientos y las razones profundas de lo sucedido en el pasado, las contradicciones subyacentes en la acción de los individuos, incluso si deslucen al santo. La distancia entre la hagiografía y la historia podría ser: “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”. 

La premisa entonces es rescatar al santo como ser humano y encontrar las tensiones profundas de su momento histórico. En esa perspectiva, es ineludible tratar de hacer una semblanza del misionero cristiano en Asia, en este caso Francisco Javier, quien no fue el primero, sino el que apunta hacia la meta más alta de la expansión del cristianismo en la región: la conquista espiritual de aquellas civilizaciones, un sueño realmente nunca cumplido.



 Cronología de la vida de Francisco Javier.

1506 7 de abril, Francisco de Jaso y Aspilicueta nace en el castillo de Javier (Navarra).

1509 Erasmo escribe El elogio de la locura, dedicado a Tomás Moro.

1512 Fernando II conquista Navarra a los franceses.
Anexión de Navarra a la corona de Castilla.

1513 Maquiavelo escribe El Principe.

1515 Muere el padre de Francisco Javier. Consipración de los navarros anti-castellanos en el Castillo de Javier. Muerte de Fernando II el Católico. Tomás Moro publica Utopía. Demolición parcial del Castillo de Javier como castigo por orden de Cisneros, regente de Castilla.

1517 Martín Lutero fija sus 95 tesis de reforma en la iglesia del Castillo de Wittenberg.

1521 Invasión francesa de Navarra para reinstaurar la corona navarra.Rendición y reconquista franco-navarra de Pamplona (mayo). Íñigo de Loyola, al servicio del virrey castellano, cae herido en la defensa de la ciudad derrotada. Desastre final del ejército franco-navarro en los campo de Noain. Conversión de Íñigo (Ignacio) de Loyola.
13 de agosto, cae Tenochtitlan, la capital del imperio azteca.

1525 Francisco Javier viaja a París para iniciar sus estudios universitarios.

1528 Se gradua y conoce a Ignacio de Loyola, con quien polemiza.

1533 Conversión espiritual de Francisco Javier, se adhiere al grupo de seguidores de Íñig de Loyola.

1534 Primeros votos de Francisco Javier en Montmatre.

1535 Enrique VIII rompe con la obediencia a Roma y ejecuta a Tomás Moro. Francisco Javier consigue el título de profesor Magister Artium.

1536 Viaje desde el Lago de Constanza a Venecia.

1537 Francisco Javier se traslada a Roma para conseguir el permiso de viajar a Tierra Santa, pero no lo obtiene. Ordenación sacerdotal de Francisco Javier. Redacta con Ignacio de Loyola las Constituciones de la Compañía de Jesús.

1538 Oficia su primera misa en Vicenza. Estancia en Bolonia. Traslado a Roma para ponerse al servicio del papado. Actividad apostólica en Roma. Francisco Javier predica en San Lorenzo en Damasi y confiesa en San Luigi dei Francesi.

1540 Pablo III aprueba la fundación de la Compañía de Jesús con la Bula Regimini Militantis Ecclesiae y nombra a Ignacio de Loyola como prior. Francisco Javier viaja a Lisboa para comenzar su misión en Oriente. 16 de marzo sale de Roma rumbo a Lisboa con el embajador Mascarenhas. Apostolado en la corte de Lisboa del rey Juan III de Portugal. Es nombrado Nuncio Apostólico para Oriente.7 de abril, Francisco Javier inicia su viaje rumbo a Asia.

martes, 16 de febrero de 2010

Masacre de Lisboa

Es dificil, si no imposible, dejar de mencionar la masacre de Lisboa en 1506 que dejó un saldo de cientos de judíos asesinados durante tres días, durante la celebración de la fiesta de Pascua. El hecho histórico ha formado parte de una añeja controversia que aún ahora provoca conflicto y alerta pasiones religiosas.

Como resultado de la expulsión de judíos de España en 1492, alrededor de 90,000 hebreos encontraron refugio en Portugal. Sin embargo, el asilo resultó ser precario, pues en en esa parte de la península operaba la misma política de pureza de sangre y fanatismo religioso contra todo lo que no fuera propiamente católico. El gobierno de Manuel I, fuerte impulsor de las expediciones en África y Asia, recibió a los judíos conversos, pero pronto cambió su política, en parte como resultado de las presiones provenientes de la España católica.

El domingo 19 de abril de 1506 comenzó la masacre, resultado de un incidente absurdo, en el que la multitud consideraba como un milagro que un rayo de sol se posara sobre la imagen de Cristo en la plaza de Rocío. Un judío converso que estaba en la plaza, en la celebración de la fiesta de Pascua, se atrevió a decir lo que veía: un simple rayo de sol no significaba un milagro. Los feligreses reaccionaron con furia y lo asesinaron en el momento. La animadversión contra los judíos se desbordó por la ciudad, atacando violentamente a los conversos y persiguiéndolos en sus propias casas, sin respetar edad ni sexo.

Después de aquella terrible experiencia, los judíos buscaron escapar a nuevas tierras, como el recientemente descubierto Brasil o a los países bajos, donde se respiraba un aire más libre en aquellas épocas.

Este asunto marca claramente el ambiente de intolerancia religiosa que prevalecía en la península en la etapa inicial de las expediciones que por igual partían hacia América o al extremo Oriente.


Un grabado de la época que dice: "de la contienda que recientemente tuvo lugar en Lisboa, capital de Portugal, entre cristianos y cristianos nuevos, o judíos, a causa de dios crucificado.” Información tomada del testimonio de Damião de Góis.

lunes, 15 de febrero de 2010

La experiencia india

En el continente indio los misioneros cristianos encontraron una cultura compleja y en muchos sentidos superior a la europea. Como hemos descrito, la multiculturalidad se expresaba en la coexistencia de religiones y etnias en casi todo el subcontinente indio. Los portugueses actuaron bajo el amparo de la bula Romanus Pontifex del Papa Nicolás V, que concedía a los lusitanos el control de todos los asuntos terrenales y religiosos en Asia.

La forma europea para hacer frente a la diversidad cultural fue la más torpe posible, especialmente en Goa, donde se prohibió la práctica de toda religión diferente a la cristiana, por lo que se expulsó a comerciantes musulmanes y de cualquier otra creencia; se prohibieron todas las tradiciones culturales que pudieran generar sospecha de paganismo, se castigó severamente la poligamia y se segregó a quienes no asumieran la religión de Cristo.

En las áreas sujetas al control militar portugués fue posible imponer por algún tiempo la religión católica, pero por esa razón la práctica de estas creencias se localizaban en las ciudades-fortalezas y en zonas aledañas y no en el interior del continente. Además la forma de convertir al cristianismo tenía que ver directamente con volver portugueses a los indios, hablar su idioma, vestir su ropa, tomar sus nombres y sus costumbres. De esta forma los habitantes que se cristianizaban se separaban del resto de la población local.

La educación de los posibles clérigos locales fue un error aún mas grave, pues además de occidentalizarlos se les trataba como un clero de segunda clase.

Después de casi cien años en que se siguió esa práctica, las misiones cristianas en la India entraron en franca decadencia. El resultado fue una revisión de los métodos dentro de la iglesia católica y el surgimiento de una interpretación más flexible, que buscaba adaptar la religión a las condiciones específicas de cada cultura, un acomodo cultural que quedaría en manos de una nueva orden religiosa recién creada en 1534 , los jesuitas.

El personaje más destacado de esta aventura misionera fue Francisco Xavier, quien viajó a la región acompañando a los marinos y soldados portugueses.

domingo, 14 de febrero de 2010

Paradojas

Con el descubrimiento de América, el pensamiento europeo del siglo XVI sufrió una transformación total: se ensanchaba el planeta y se abría al descubrimiento de nuevas formas de vida, de culturas ajenas, lo que imponía el reto norme de la comprensión del Otro. Paralelamente, con la expansión ibérica en África, India y el sureste de Asia, se presentó un panorama aún más complejo, inextrincable, para la comprensión católica europea.

La respuesta de la Cristiandad fue contradictoria. Por un lado la intolerancia hacia los no católicos, como lo expresa el reforzamiento de la Inquisición; pero en el seno de la propia iglesia, surgieron también corrientes humanistas que buscaban comprender la alteralidad de esos nuevos mundos. Alfonso Alfaro describe cómo la familia que entonces se llamaba a sí misma la Cristiandad, cuya confrontación con el Islam había permitido delimitar sus fronteras y consolidado su identidad definitiva, también se cimbró con la apertura y ensanchamiento del mundo conocido.
Ahora, al navegar mares verdaderamente redondos y adentrarse en tierras insospechadas, su conciencia dio un vuelco. No sólo era necesario replantear la cosmología y la cartografía, sino que era preciso recomponer la imagen de las especies vegetales y animales. Y volver a interrogarse sobre la naturaleza y el destino de los humanos.
¿Qué significaba en terminos de los planes divinos (en el sentido de la historia) la existencia de pueblos que se habían desarrollado al margen tanto de la estírpe abrahamica como del paganismo clásico? ¿Qué contornos debería poseer la nueva familia de los creyentes? ¿Era necesario para incorporarse a ella adoptar los modales culturales europeos: era preciso aprender a hablar con Dios en latín o en portugués para recibir la salvación ofrecida por el Evangelio? ¿Estaban los neófitos obligados a hacer tabla rasa de la propia memoria, renunciar a toda filiación, arrojar por la borda todos los valores que habían inspirado a sus amados ancestros desconocedores de la plena revelación?
La tarea misionera fue monumental, propia de gigantes como señala Dunne, dispuestos a enfrentar nuevos horizontes y descifrar signos desconocidos, separando lo humano de lo que pudiera estar contaminado por lo diabólico.
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Alfonso Alfaro, Hombres paradójcos: la experiencia de alteridad. en Artes de México. Misiones Jesuitas, Número 65, pp. 8-27.

martes, 9 de febrero de 2010

Campaña misionera

Aquellos marineros y soldados que fueron desplegados en la región asiática desde el último cuarto del siglo XV llevaban consigo tanto la espada como el crucifijo. Portugueses y españoles compartían una visión religiosa en la que la lucha contra el islam era un hecho natural y cotidiano. Árabes y judíos habían sido expulsados de la península en 1492, como garantía de supervivencia del poder católico reunificado en la corona de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

La era de los grandes descubrimientos se produjo en paralelo a una nueva etapa misionera de la iglesia católica, signada por la intolerancia hacia otras religiones y por la defensa de un catolicismo ortodoxo. El padroado en Portugal y el Patronato Real en España fueron la fusión de una de las peores formas de europeísmo: unión entre la misión religiosa y el colonialismo (1).

Esto significa que el sentimiento nacionalista ibérico impedía la adaptacion ante realidades ajenas, no sólo contra el islam o contra la cultura judía, sino la intolerancia hacia las expresiones reformistas que comenzaban a aparecer en los territorios alemanes.La simple idea de que únicamente la expresión nacional, portuguesa o española, podía encarnar la verdadera religión católica impidió observar las variedades culturales en otras latitudes, desde América hasta Asia.

Las consecuencias de esta interpretación cultural fueron de extrema importancia para el desarrollo de las misiones en Asia, con resultados totalmente inesperados y diferentes a los que se observan en América. Vale la pena por ello abordar en paralelo el debate misionero, el papel de las diferentes órdenes religiosas, en especial la Compañía de Jesús (creada en 1529) en el despliegue geográfico de los mensajeros de la iglesia católica.

Son muchas las vinculaciones que conectan a Asia y América, y con mayor precisión, a México y Filipinas, que se derivan de la historia misionera.
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(1)George H. Dunne, S.J. The story of the Jesuits in China in the last decades of the Ming Dynasty. University of Notre Dame Press, indiana, 1962.

domingo, 31 de enero de 2010

Rumbo al Oeste


¿Ambición, osadía o terquedad? Es muy dificil medir la fuerza que animaba las acciones de Hernán Cortés, siempre insatisfecho con lo que tenía. En 1536, siete años después de la cesión del rey Carlos V en el Tratado de Zaragoza de las improbables posesiones en las islas de la especiería, el conquistador Cortés preparó una nueva expedición, ésta vez a cargo de Hernando de Grijalva. El pretexto era respaldar a Francisco Pizarro en su expedición para la conquista del oceáno Pacífico.
Cortés mando dos barcos que zarparon del puerto de Acapulco rumbo al Perú: el Trinidad, al mando de Fernando de Alvarado, y el Santiago, capitaneado por Hernando de Grijalva. El primero retornó muy pronto a México y se cree que dio vista a las islas de los Galápagos.
Grijalva, en cambio, aceptó gustoso el encargo que Pizarro le dio, y en abril de 1537 salió del puerto peruano de Paita con su barco el Santiago rumbo al Oeste. Después de un recorrido de más de 2,700 millas, siguiendo siempre la línea equinoccial, llegó la expedición a una isla que se supone sea hoy la llamada Christmas, en el 2°N. y 158° O. Continuando al poniente, pasaron por otra isla, que llamaron los Pescadores, mil millas más al Oeste, que se identifica como una de las islas Gilbert.
El capitán decidió seguir adelante, siempre hacia el Poniente, pero la tripulación, hambrienta y desalentada por la poca importancia de los descubrimientos, y con el navío en muy malas condiciones, se amotinó y dio muerte a si capitán. Sin embargo, el barco continuó con el mismo rumbo que había traído desde la salida y llegó a una isla de la Nueva Guinea, donde todos los marineros fueron capturados por los nativos.
Dos años después el gobernador portugués de las islas Molucas, Antonio de Galvao, rescató siete de los supervivientes, según refiere él mismo en su Tratado dos Descobrimentos.
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Carlos Prieto, op.cit., pp.75-76.

sábado, 30 de enero de 2010

Listo para zarpar

El portal electrónico del proyecto Guadalquivir Rio de Historia informa que, después de 18 meses de labor, el galeón Andalucía está listo para iniciar su viaje hasta las costas chinas.

La nave se encuentra preparada en el puerto de Huelva "para enfrentarse a la primera prueba de mar que certificará que la embarcación esté en perfectas condiciones para zarpar rumbo a China" Por lo pronto, el equipo técnico realizará pruebas de fondeo, consumo, milla corrida, arrancada y frenada.La salida será el 28 de febrero del puerto de Sevilla.

El marino

Fernando Benítez escribe:

El marino es otro hombre. Sus piernas no están acostumbradas a la tierra firme sino al balanceo constante del mar, debe ser paciente y arrojado para afrontar las horas interminables del buen tiempo o de las calmas chichas y dar todo de sí en el huracán, en el asalto de los piratas, en el naufragio o en la guerra. Debe también ser casto y obedecer las órdenes de su capitán o de los pilotos. Cuando está en tierra y ha sufrido lo indecible no sporta la inmovilidad de las cosas y desea reembarcarse y navegar siempre a la búsqueda de lo ignoto o lo desconocido.
Sus recuerdos lo obsesionan. Acechaba la menor ocasón de emprender otro viaje y su tiempo le ofrecía grandiosas y repetidas oportunidades. Era cuestión de meter unos trapos, un devocionario en un saco y otra vez subir a su morada bamboleante. Esa era su casa y ninguna otra. La casa andariega de henchidos velámenes que lo llevará a la gloria o al infierno, a la riqueza, a la fama o al naufragio, al escorbuto y la muerte. Antes de embarcarse escribió su testamento. No tenía nada que heredar pero lo hacía pues era el ritual de la muerte anunciada. No importaba nada. El Plus Ultra, el más allá, era su escudo y su lema.
Durante esos 11 años había vivido en un paroxismo ajeno a la existencia regulada y monótona de los campesinos vasallos del rey, que nunca experimentaron la furia del océano vaciándose sobre sus cabezas ni el gozo de vencer al monstruo. Vivían todavía los viejos mitos de los héroes antiguos.
Cierto era que en Flandes, en Francia, en Italia peleaban y morían, pero eso se repetía siempre, porque estaban uncidos a guerras sin sentimiento. Lo irresistible, lo nuevo, lo nunca sufrido no gozado no estaba allí sino más allá de los mares. Urdaneta solo con una espada en la mano y algunos hombres se habían lanzado contra una muchedumbre de extraños seres, abriéndose a cuchilladas, cortando cabezas, hiriendo pechos y caras. Aún convertido en una llaga, cegado por el dolor, circundado de la granizada de plomo, nadaba como un loco y levantaba los brazos en demanda de auxilio.
Aquel perfume de las islas, la ardorosa pimienta, la dulce canela, el aroma de clavo, el bosque tropical y el hielo resplandeciente del estrecho, los días interminables perdidos en el azul infinito del océano, el peligro, se mezclaban adentro de su corazón insaciable y aún reclamaba más aventuras, más descubrimientos, más emociones violentas, mayor deseo de reactualizar lo ya pasado.
Los locos, los abrumados por esos sueños, siempe encontraban entonces a otros locos similares. El que ha vivido penetrado por una corriente de tensión ya no puede acostumbrarse a la grisura de lo cotidiano, a repetir siempre en paz costumbre de pastores o de campesinos.
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Fernando Benítez, La Nao de China. Ed. Cal y Arena, México 1989, pp. 32-33.

domingo, 24 de enero de 2010

Marinero que se fue a la mar

Toda la vida es un mar, escribe Pietro Metastasio (1698-1782) en un aria de la ópera La Olimpiada (1735), de Antonio Vivaldi (1678-1741). Con ello resume una completa interpretación barroca de los infortunios del alma y del mar.

"De las locuras diversas, de las que el mundo está lleno, ¿quién podrá negar que la locura mayor en cada uno es el amor? Somos naves abandondas en gélidas olas; impetuosos vientos nuestros afectos son; cada placer es un escollo; toda la vida es un mar. Vela por nosotros la razón como un timonel, pero se deja llevar también por las olas del orgullo".

Una estupenda interpretación de la soprano Simone Kermes, que parece más fiera que el mar.



Tra le follie diverse,
De quai ripieno é il mondo
Chi puó negar, che la follia maggiore
In ciascuno non sia quella d´amore?
Siam navi all´onde algenti
Lasciate in abbandono;
Impetuosi venti
I nostri afetti sono,
Ogni diletto é scoglio;
Tutta la vita é un mar.
Ben quai nocchiero in noi
Veglia ragion; ma poi
Pur dall´ondoso orgoglio
Si lascia transportar.

En inglés dice:

Among the various follies
which fill the world
who can deny that the greatest folly
in each one of us is that of love?
We are ships abandoned
to the icy waves;
our affections are raging winds;
every pleasure is a reef,
all life is a sea.
Reason keeps watch in us like a steersman;
but then
it too is carried away
by surging pride.


lunes, 18 de enero de 2010

Damas y Caballeros...

Con ustedes: La China Poblana

La historia de Catarina de San Juan parece ser un tema ineludible, casi un lugar común, cuando se aborda la relación de la Nueva España con el Oriente. Es el tópico recurrente de los guías de turistas en Puebla y de los trabajos que se piden a los alumnos de primaria en las escuelas de México.

Como casi todos los íconos culturales, la verdadera historia de la China Poblana se simplifica en versiones intencionadas que se repiten y se desgastan con el uso. Por ello mismo es muy interesante la forma en que diversos historiadores abordan el asunto desde perspectivas diferentes, incluso utilizando las fuentes historiográficas conocidas. Recientemente han aparecido dos de estos enfoques diversos, novedosos.

El escritor mexicano José Joaquín Blanco publicó en noviembre de 2009 una entrada en su blog con el título Las increíbles aventuras de la China Poblana, en el que describe la desarticulación del proceso de canonización de la visionaria que vivió en Puebla en el siglo XVII. Blanco escudriña el momento decisivo en que la jerarquía católica, el Santo Oficio y burócratas de corte en Roma, Madrid y México detuvieron en seco la subida a los altares de la beata Catarina de San Juan; un proceso que, paradójicamente, la convirtió en una especie de santa no autorizada, pero venerada por miles en la última etapa de la Nueva España.



Por su parte, la doctora Robin Anne Rice, investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, publicó un fascinante ensayo en la revista electrónica Barroco, en el que aborda el tema de la China Poblana desde un punto de vista filológico histórico. En el texto señala que la propia documentación elaborada por los hagiógrafos de la beata Catarina de San Juan, de estirpe jesuíta, contribuye a una forma de protonovela novohispana. El ensayo de la doctora Rice alude a dos personajes femeninos de la Nueva España del siglo XVII, Isabel de la Encarnación y Catarina de San Juan.
* * *
Las historias piadosas de santos y beatas eran leídas con fascinación por el público novohispano, como quien sigue una novela de episodios llenos de extravagantes apariciones de ángeles y del propio jesucristo. En la sociedad barroca la hipérbole y la representación eran parte de la vida cotidiana, por lo que no sorprendía la existencia de una mujer de orígenes misteriosos, que vivía de la caridad pública en un cuarto de sirvientes, vestía en harapos y se comunicaba con el cielo.

Cuando la primera parte de la vida de Catarina apareció publicada en 1689, el libro contó con la aprobación de las autoridades eclesiásticas. Sin embargo, ya en 1692 esos textos habían entrado en el Índice de libros prohibidos por el Santo Oficio en España.