
Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.
lunes, 16 de marzo de 2009
El sistema comercial del Galeón
Rafael Bernal

domingo, 15 de marzo de 2009
El idioma español en Filipinas
El Galeón también llevaba palabras
miércoles, 11 de marzo de 2009
Una barca filipina en Acapulco

lunes, 9 de marzo de 2009
Marineros
Si se toma en cuenta que el costo del pasaje de México a Manila era muy elevado, de 1000 pesos y el de regreso de 1500 pesos, no era insólito que gente común emprendiera el viaje de Manila a México como marinero en busca de mejores condiciones de vida. “La proporción de españoles y malayos en las tripulaciones varió de uno a dos y de uno a cinco, pero esto último fue más frecuente. En 1724 apenas una tercera parte eran españoles de nacimiento”. Los marineros malayos -los “indios” en los papeles españoles de la época- eran generalmente filipinos.
Un administrador español de la época, Francisco Leandro de Viana, rindió tributo en uno de sus informes oficiales a los marineros filipinos: “No hay un sólo indígena en estas islas que no tenga una notable inclinación hacia el mar, ni hay actualmente en todo el mundo una gente más ágil en las maniobras a bordo de un barco, o que tan rápidamente aprenda términos náuticos y cualquier cosa que debe saber un buen marinero. Pueden enseñar a muchos de los marineros españoles que navegan en esos mares. No hay apenas ningún indio filipino que haya navegado los océanos que no comprenda la aguja de marear y por lo tanto hay en esta ruta comercial algunos pilotos muy habilidosos y diestros... Cuando se les coloca en un navío del cual no pueden escapar, luchan con ardor y coraje”.
No obstante sus habilidades, los marineros filipinos eran discriminados frente a marineros españoles, pues ganaban no más de una quinta parte del salario nominal de éstos (60 pesos para los filipinos, frente a 300 de los españoles) y frecuentemente las raciones de comida eran sólo la mitad de la de los marineros españoles. Por si fuera poco, recibían sus pagos con vales que, en la práctica, no podían ser cobrados, por lo que preferían venderlos a menor precio (como en la tienda de raya) a funcionarios venales o aprovechados que los revendían al precio real.
Hernando de los Ríos Coronel, agente al servicio de la Corona, escribió un memorial al Rey en el que expone las dificultades de los marinos, sobre los abusos a que son sometidos. “Los malayos, especialmente los del interior de la zona de Luzón, no podian resistir el frío de determinadas latitudes y la pulmonía causaba una alta mortalidad entre ellos. A cada amanecer hay tres o cuatro muertos, y agrega que los filipinos eran tratados como perros a bordo y que la marinería española estaba mejor cuidada y más habituada a valerse por si misma”. Esa era la razón principal de que muchos marinos desertaran, como fue el caso de 74 filipinos que en 1618 escaparon del galeón “Santo Espíritu” en Acapulco y que pasaron a integrarse a las comunidades locales como agricultores y artesanos.
jueves, 5 de marzo de 2009
Las islas Filipinas
martes, 3 de marzo de 2009
Marineros y esclavos
domingo, 1 de marzo de 2009
Rasgos de la cultura asiática en México
México mestizo
Un enfoque diferente
Viajeros involuntarios
Cuando se habla del galeón de Manila es natural referirse a los tesoros acarreados a través del Pacífico durante 250 años de comercio entre dos colonias españolas, México y Filipinas. Especias, sedas, porcelanas, joyas, marfiles, muebles, hicieron del galeón la fuente mítica de maravillas originadas en el lejano oriente; un flujo de mercancías sostenido casi exclusivamente sobre la base de la plata mexicana, que inundó los mercados asiáticos a partir del siglo XVI y que siguió circulando en forma de pesos mexicanos a finales del XIX.
También es común referirse al intenso contacto cultural entre ambas colonias, producto del intercambio de bienes y personas, que influyó en culturas tan distintas como las de Filipinas y México. Este es un fenómeno de doble vía, que se percibe a través de varios indicios, en las costumbres, la comida, el lenguaje; que hoy día persiste, aunque obscurecido por el tiempo y la modernización, y que no ha sido estudiado sistemática y suficientemente.
En las próximas entregas trataremos de acercarnos al fenómeno de la migración forzada de filipinos a México a lo largo de más de dos centurias; un hecho que dejó marcas en algunas regiones de los actuales estados del Pacífico mexicano, como Michoacán y Guerrero. Para ello, por supuesto echamos mano de la información que brindan diversos estudios sobre la influencia asiática acerca de la cultura y las artes en México *, pero el esfuerzo principal es tratar de incorporar, en la medida de lo posible, elementos extraídos de los archivos históricos acerca de la migración de filipinos al territorio de Nueva España, usualmente en calidad de esclavos o semiesclavos, que trajeron consigo su cultura y sus costumbres. Abordaremos también el aspecto jurídico que permitió el tráfico de asiáticos hacia la América española, en evidente contradicción con las múltiples legislaciones que prohibieron la esclavitud de la población indígena en las colonias españolas o, con una clara simulación para evadirlas.
* González Galván, Manuel. Influencias Asiáticas en el arte colonial mexicano en La Expansión Hispanoamericana en Asia. Siglos XVI y XVII. Ernesto de la Torre Villar, compilador Mexico FCE 1980. pp 162 –165. “Algo de lo más importante es tomar conciencia de que estas influencias asiáticas, en nuestra vida diaria, no constituyen en la actualidad una presencia exótica sino una parte integrante de nuestra, un ingrediente medular y no pequeño de ella, consustancial ya de nuestra tradición distintiva, tanto que quizás por ello mismo lo ignoramos”.


