Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Vigan

El pasado 7 de diciembre la ciudad de Vigan en la provincia de Ilocos Sur fue nombrada una de las nuevas siete ciudades maravillosas del mundo, junto con Beirut, Doha, Durban, Habana, Kuala Lumpur y La Paz.  El asunto es interesante porque desde 1999 la ciudad también fue reconocida por la UNESCO en la lista del Patrimonio Histórico Mundial como " un ejemplo de la conservación de la arquitectura colonial europea y como sitio del comercio en Asia". El refrendo de este reconocimiento indica una conciencia creciente de la población filipina acerca de su herencia multicultural.

La semana pasada hice un recorrido por las provinicias de Ilocos Norte y Sur. Comparto con los lectores algunas de mis impresiones.



La catedral de Vigan, construida en 1641


Lenguaje simbólico en la portada de la catedral: leones chinos y Santiago apóstol, o matamoros.

La costa occidental de Luzón, conocida en tiempos prehispánicos como Looc, o bahía, mantuvo amplios contactos comerciales con China y el mundo malayo, desde la actual Indonesia y Malasia, hasta la India y Arabia, que fueron aprovechados por los españoles a su llegada en 1572. El nieto de Miguel de Legazpi, el joven Juan de Salcedo inició la exploración de la región al norte de Manila en junio de 1572. Estableció su cuartel junto al rio Mestizo, en valles fértiles que transitan entre la sierra y el mar, y tuvo ahí su propia encomienda. La capital conocida entonces como Fernandina, en honor del príncipe Fernando, hijo de Felipe II, fue la sede también de la Arquidiócesis de Nueva Segovia. Hoy la zona tiene mútliples construcciones barrocas sembradas en pequeñas poblaciones a lo largo de la costa.

Vigan se distingue por la gran Plaza Salcedo, la Catedral, el Palacio Arzobispal, el Cementerio y las mansiones de tipo español.

Es evidente la influencia china y musulmana, junto con la presencia de la evangelización española. Los frailes agustinos se aprovecharon por siglos de la tierra y el trabajo indígena, o que dejó una herencia de revueltas populares.


 Entrada del cementerio


Museo padre Jorge Burgos



Majestuoso edificio del Arzobispado de la Nueva Segovia




Recorrer las calles empedradas, ver las calezas tiradas por caballos, las iglesias, las casas de piedra y madera con ventanales incrustados de concha nácar, despierta la sensación de entrar a un mundo tropical latinoamericano. El mercado ofrece lo mejor de la producción asiática, arroz, coco, tamarindo, mango, pero también maíz, camote, chile, jícama. Las delicias locales incluyen tsitsarón (chicharrón de cerdo), longanisa, pescados y mariscos.


Agradable sombra de árboles y celosías.





martes, 9 de diciembre de 2014

¿Por qué Manila?

Escribo esta nota días antes de viajar a Manila, preocupado por la situación de los afectados por la tormenta tropical Hagupit (rebautizada en Filipinas como Ruby) y su fuerza destructiva sobre el archipiélago. Los filipinos y sus vecinos en el Sudeste de Asia conocen de antaño la ira de estos meteoros, que en las islas son conocidos como baguío, pero los cambios demográficos, la falta de preparación y otros factores humanos han hecho más difícil enfrentar la visita anual de los vientos huracanados. Hoy parece que los daños han sido mucho menores que con el terrible tifón Hayan (Yolanda) del año pasado; menos muertos y damnificados, pero aún es preocupante la situación. 

Pero la pregunta que formulo en esta entrada del blog se refiere a las razones que motivaron a los españoles a fundar en 1571 la capital filipina en la isla de Luzón, precisamente en Manila.

Ya hemos referido en este blog, en 2009 Nombres Filipinos, el probable origen del nombre de Manila. También hemos hecho referencia al sistema de comercio que convirtió a Manila en centro de una red regional de intercambio en la región asiática, El sistema comercial del Galeón. Hemos hecho referencia, en  2011, a la importancia y debilidad de Manila; un enclave que estuvo en peligro de ser abandonado por la Corona española. 

Intramuros

¿Cuál fue la razón de mudar la capital del centro al norte del archipiélgo?

Cebú fue fundada por Miguel López de Legazpi en abril de 1565. Las expectativas de encontrar especias no se cumplieron, aunque se encontró algo de canela. Tampoco hubo plata ni oro. El modesto comercio de las islas estaba controlado por los Moros, malayos musulmanes, tal como lo describe Legazpi en una carta al rey Felipe II del 23 de julio de 1567 y eso le lleva a resaltar que al norte del archipiélago, en la gran isla de Luzón llegan comerciantes chinos y japoneses con sedas, tejidos, campanas, porcelanas, esencias aromáticas, hierro, estaño, tela de algodón, y reciben de los locales oro y cera.  Esos moros comercian esos productos  en el sur. 

Con ello, el interés de los españoles se fue modificando y la atracción hacia la desconocida China fue creciendo. En opinión de C.R. Boxer, el conflicto con los portugueses y los asuntos en las islas de las especias no avanzaban bien; la tierra y la población de la zona de Cebú no cubrían las expectativas de dominio y comercio de los españoles, así que la posibilidad de avanzar hacia el norte, más cerca del gigante de Asia les indujo a moverse a Luzón (1). 

El atractivo inicial era aprovechar el comercio de China, descrito como enorme y provechoso. En una carta escrita en Cebú en 1569 del Factor Real, Andrés de Mirandaola, al rey Felipe II, comenta que "cuando los portugueses estuvieron en este puerto se entendió cómo trataban y contrataban en las costas de china y japones (sic), y de cómo era negocio de que se sustentaban por ser, como era, la cosa más gruesa y de más interés que hasta hoy se ha visto en parte alguna donde se haya contratado" (2).

Coincidiendo con esa opinón, el misionero agustino Fray Martín de Rada escribía el 8 de julio de 1569 al Virrey en México que  la permanencia en la zona de Cebú no rendía los frutos necesarios, mientras que la isla de Luzón era más rica "porque son casi todos mercaderes y vienen chinos a tratar con ellos" (...) "En esta ysla de lusson ay mucho bastimento de arroz, puercos, cabras, búfalos. Ay oro mucho en respecto destrotras (de las otras islas) y (hay) cosas de la china". 

Rada esboza también la tentación de ocupar China, desde la plataforma filipina: 

"Si su magestad pretende la china, ques tierra muy larga, rrica y de gran policia, que tiene ciudades fuertes y muradas, muy mayores que las de Europa, tiene necesidad primero de azer asiento en estas yslas; lo uno, porque no sería acertado pasar por entre tantas yslas y baxios, como ay a la costa della, con navíos de alto bordo sino con navios de rremos; lo otro también, porque para conquistar una tierra tan grande y de tanta gente es necesario tener cerca el socorro y acogida para cualquier caso qe sucediere, aunque segun me é informado, así como portugueses como de yndios, que tratan con ellos, como de un chino que tomaron los días pasados en un junco, la gente de china no es nada belicosa y toda su confianza está en la multitud de la gente y en la fortalecza de las murallas, lo qual sería su degolladero, si se les tomase alguna (fortaleza), y así creo que mediante dios fácilmente y no con mucha gente, serán conquistados" (3).
El fuerte de Manila

En 1570, Legazpi trasladó su cuartel de Cebú a Panay, con mejores condiciones de abasto y defensa. Desde ahí envió el 8 de mayo al Maestre de Campo Martín de Goyti y al capitán Juan de Salcedo a explorar la isla de Luzón. Como resultado de esa expedición, Legazpi escribió al Virrey de la Nueva España que si el interés del Rey de España era conquistar el Maluco (las islas de la especiería), entonces Cebú sería lo más indicado, 

"(...) pero si su magestad pretende que sus ministros se estiendan a la parte norte y costa de china, tengo por más acertado hacer asiento en la ysla de luzón, de donde vino agora el maestre de campo, donde descubrió un puerto, aunque pequeño, pero cómo para media docena de navíos (se refiere a Cavite), legua y media del pueblo de manilla, cabecera de toda aquella provincia, el cual y la gente que con el fue trujeron buen contento de la tierra, porque hallaron tierra que tiene oro y ropa y gente que lo defienda, porque hasta ahora no se ha visto tanta gente junta ni con tanta artillería como allí, y aunque a la entrada nos recibieron de paz, depués la rompieron y le dieron guerra; trajéronme a este campo de allí diez piezas de bronce chica y grandes y dos versos de hierro (cañones ligeros), sin otras piezas de bronce que se echaron en la mar por no las poder traer"(4).

En suma, Legazpi tomó la decisión de avanzar sobre Manila y salió de Panay a Luzón el 15 de abril de 1571. Con ello esperaba controlar la región más poblada del archipíelago y puede suponerse que también actuaba atraído por el interés de acercarse al comercio con China, si no es que la posibilidad de conquistar al Imperio del Medio.

La toma de Manila

Martín de Goiti y Juan de Salcedo llegaron a Manila el 10 de junio de 1570. En sus propias palabras: "(...) por la orden que llevaba el maese de campo procuró con diligencia la paz y amistad y dominio de vuestra magestad, y tratándoles dello a los principales, halló en ellos, a lo que mostraron de prima faz, el mismo deseo que se les significó, aunque a lo que después se vino a entender, era todo debajo de malicia (...).

Todo terminó en una escaramuza con los moros, a quienes cobraron a fuego de arcabuz varios muertos. De esta forma, los defensores musulmanes de Manila decidieron retirarse. Lo mismo hicieron los españoles y fue hasta el 19 de mayo del año siguiente, cuando formalmente Manila pasó a manos de los españoles. En 1571 Legazpi viajó a la ciudad acompañado de un gran contingente de soldados españoles y aliados de otras islas. Fue notable la diferencia en el trato y en esta segunda incursión hubo menos violencia. Ante el escribano Fernando Riquel se suscribió un documento de pacificación y amistad con los indios. Con ello se tomaba posesión en nombre del Rey de España.

Expreso aquí mi solidaridad con la población filipina en estos difíciles momentos. Espero poder dar mejores noticias desde Manila en los próximos días.
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C.R. Boxer. South China in the Sixteen Century,  Beign the narratives of Galeote Pereira, Fr. Gaspar da Cruz, O.P., Fr. Martin de Rada, O.E.S.A. (1550-1575). London:The Hakluyt Society, Second Series No. CVI, 1953 p. XXXIX

(2) Isacio R. Rodriguez, Historia de la Provincia Agustiniana del Smo. Nombre de Jesús de Filipinas, Vol. XIV Historia Agustiniana, Manila, 1978, pp. 8-17.

(3) Copia de carta del P. Martín de Rada al Virrey de México, dándole importantes noticias sobre Filipinas, Ibidem, Rodriguez, 1978, pp. 24-32.

(4) Copia de algunos capítulos de carta de Legaspi al Virrey de la Nueva España, Panay, 25 de julio de 1570. Ibidem Rodríguez, 1978, pp. 49-53.

martes, 25 de noviembre de 2014

Seminario Mexico-Filipinas

Recibo noticia de un importante seminario internacional dedicado a la fraternidad entre México y Filipinas, que se llevará a cabo en Guadalajara, Jalisco, México, los días 27 y 28 de noviembre del 2014. Bajo el auspicio de El Colegio de Michoacán, se reunirán 19 ponentes de ambos países en torno a los vínculos históricos de fraternidad entre dos naciones de la Cuenca del Pacífico que fueron los puntos extremos de la ruta del Galeón de Manila o Galeón de Acapulco por 250 años.

¨Se trata del primer evento de Historia comparada entre México y Filipinas, tomando en cuenta que ambas naciones guardan estrechos lazos culturales como resultado de los intercambios que se dieron entre 1565 y 1815, es decir, la época del Galeón de Manila" se señala en el portal de internet de El Colegio de Michoacán. El seminario ha sido organizado por Paulina Machuca y Thomas Calvo, con el apoyo de la Universidad de Guadalajara, El Colegio de San Luis y la Universidad Iberoamericana.



Tres temas alrededor de la fraternidad entre Filipinas y México concentran la atención del seminario: Geopolítica, Historia y Religión, Espacio y Cultura. El primero será una revisión de la relación bilateral, desde sus orígenes, cuando las circunstancias históricas determinaron que la ruta de comercio colocara a México en el centro de una red global que vinculaba a Europa y Asia, hasta los contactos que continuaron por siglos y que se modificaron en la etapa independiente de ambas naciones.

Un segundo grupo de presentaciones ofrecerá una visión "micro" de la relación histórica, revisando aspectos como la propiedad de la tierra en Nueva España y en FIlipinas, los intercambios iconográficos que jugaron un papel importante en el imaginario religioso como el Santo Niño de Cebú y el Cristo Negro de Quiapo, en Manila. También se ofrece una revisión de la historiografía del galeón y un tema que resulta muy atractivo: las mujeres guerrileras en México y en Filipinas.

El tercer segmento corresponde a la cultura en términos más amplios y se incluyen influencias mutuas, de las que hemos dado énfasis en este blog. Aspectos de la arquitectura, los textiles, danzas y los diversos cultivos que se han intercambiado entre ambos pueblos. Se anuncia una sesión muy interesante y rica en información.

El jueves 27 de noviembre se inaugurará una exposición de libros y manuscritos de Filipinas en la biblioteca pública del Estado de Jalisco "Juan José Arreola", donde tendrá lugar el mencionado encuentro.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Seminario sobre el viaje Legazpi-Urdaneta

Los días 24 y 25 de noviembre se llevará a cabo un congreso internacional con motivo del 450 aniversario del viaje de Miguel López de Legazpi a Filipinas. El evento, auspiciado por El Colegio de Jalisco, se realizará en Zapopan (Guadalajara) Jalisco. Lo interesante del evento, a mi parecer, es que integra resultados de diversas investigaciones académicas que han descubierto nuevas vetas del sistema de comercio establecido por el Galeón de Manila. Tales investigaciones nos muestran el creciente interés por abordar temas que se alejan de la generalidad y el tópico común, para adentrarse en el impacto real que tuvo el comercio en la vida cotidiana de los pueblos a ambos lados de la ruta del Pacífico.

Aspectos tecnológicos de la ruta del galeón, como la tecnología naval y de defensa, serán abordados por Marcelo Adano, del Museo Histórico Naval de Acapulco, Iván Valdez-Bubnov, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Eder Gallegos, de El Colegio de Mexico.

El tema cultural ocupa un importante espacio en el encuentro, con aspectos tan importantes como la comunicación establecida entre diversos actores e idiomas desde que empezó a operar el sistema del galeón y que tuvo sus frutos más notables en la evangelización en Filipinas. La transferencia de saberes técnicos, como son los textiles indígenas, prometen ser presentaciones de mucho interés.

Debe destacarse la presentación de varios estudios regionales de notable interés, sobre todo porque abordan temas poco conocidos sobre el impacto del comercio y la migración a través del Pacifico hacia la Nueva España, en lugares como Chihuahua, en Jalisco y entre los otomíes del centro de México.

Quienes puedan asistir quedan invitados. Vale la pena.

sábado, 18 de octubre de 2014

Dos esclavos de la India portuguesa

Para Eugenio Reyes, por su dedicación y solidaridad.

En el año 1652, Antón Chino o António Chino fue acusado de hechicero por la Inquisición en México, sin embargo, en su  declaración ante el temible tribunal se descubrió mucho más que una posible transgresión a las reglas de la iglesia católica. En su historia personal se resume en realidad la tragedia de decenas o quizás cientos de asiáticos que sufrieron la desgracia de ser sometidos a esclavitud y forzados a vivir en países ajenos para ellos, como la Nueva España.

El documento del proceso inquisitorial se encuentra en el Archivo General de la Nación, de México, en el volumen 456, folios 70-74. El caso fue estudiado en 2013 por Maria de Deus Beites Manso y Lúcio de Sousa, de la Universidad de Evora, Portugal. También Tatiana Seijas aborda el tema en su nuevo libro Asian Slaves in Colonial Mexico. From Chinos to Indians, Cambridge Latin American Studies, 2014.


Acapulco, puerta de entrada de esclavos asiáticos a América


En múltiples entradas hemos tratado de informar acerca del  comercio de seres humanos en el contexto del comercio transpacífico. En concreto abordamos el papel de los comerciantes portugueses como  principales traficantes de esclavos hacia América, tanto desde el lado Atlántico como desde Asia. En esta ocasión presentamos dos casos, digamos inusuales, de esclavos que procedían de contextos diferentes y que resulta extraño que hayan terminado sus días en la Nueva España del siglo XVII. Retomaremos aquí el hilo del relato escrito por Maria de Deus Beites y Lúcio Sousa, con modificaciones en la traducción.

Nuestro personaje nació alrededor de 1585 en Cochin, en el actual estado de Kerala, en India. Declaró que su padre se llamaba Chene y era escribano, su madre, de nombre Unieche se dedicaba a cuidar su casa. Aparentemente Antonio no provenía de una familia pobre, pues de hecho sabía leer y escribir, una herramienta de gran utilidad en la profesión que desarrollaría más tarde: la de comerciante especializado en la venta de pimienta. En esa calidad viajaría por toda la costa Malabar, entrando en contacto con el mosaico de culturas y religiones que negociaban en la región: hindús, árabes, judíos, cristianos. Hacia 1615, cuando tenía alrededor de 30 años, sufrió un incidente que cambiaría el curso de su vida y lo llevaría a otros extremos del planeta.

"Como era costumbre en esa época en la región de Cochin, el comerciante acompañado de nueve chinos se dirigió a un barco portugués para vender su pimienta.  Al finalizar la transacción, probablemente ya cerca de la noche,  este grupo de comerciantes aceptó la sugerencia de la tripulación portuguesa de pernoctar en la embarcación.
"Confiando en los portugueses, sería muy tarde cuando se percataron de que era una trampa urdida eficazmente por los lusitanos para quedarse gratuitamente con la pimienta y, sumado a ello, apresar a los comerciantes para convertirlos en esclavos. Fueron secuestrados y el barco portugués hizo la vela hacia Malaca. En esa ciudad, bajo control portugués. Ahí fueron vendidos por 25 fardados, alrededor de 155 reales".
El primer dueño sería un piloto de nombre Antonio Gomes que, eso sí, lo llevaría a la iglesia para convertirlo al catolicismo y bautizarlo con su propio nombre como Antonio China o Antonio de China. "En Malaca viviría cinco años, de 1615 a 1620. Desconocemos las tareas que desempeñaba pero probablemente estaban relacionadas con el comercio de pimienta.  Existe la posibilidad de que, debido a los conocimientos lingüísticos  de Antonio se desempeñara como traductor o jurubaça, nombre que se daba a las personas que intervenían en los negocios entre comerciantes europeos y asiáticos desde el sudeste de Asia hasta Japón" apuntan Beites y Sousa.

Poteriormente Antonio Gomes viajó como esclavo a lugares como Macassar y las islas Molucas, en la actual Indonesia, y terminó siendo vendido una vez más, en este caso a Francisco Farinhas, otro portugués, por la cantidad de 50 pesos. Este comerciante tenía relación con las Filipinas, que sería el destino siguiente de Antonio de China. En Manila, Antonio fue vendido por Francisco Farinhas a un calafate de nombre Miguel, que viajaba para Acapulco en el famoso Galeón de Manila. 

En la rápida descripción sólo se cuenta que ya en América Antonio de China fue vendido nuevamente por 150 pesos a un hombre de apellido Fanvexa, Sobre este último se desconoce el nombre propio, profesión o nacionalidad. De cualquier forma, existe una elevada probabilidad de que se tratase de un comerciante de esclavos establecido en la Nueva España, ya que poco tiempo después Antonio fue llevado al puerto de Veracruz, donde una vez más fue vendido por 250 pesos. En esta ocasión, el capitán portugués  que lo compró se llamaba Jacinto da Silva, con el cual viviría otros 16 años, de 1634 a 1650, en la región de Cuinacan,Veracruz, un municipio que ya desapareció. 

Tatiana Seijas reconstruye cuidadosamente la ruta que seguía el circuito esclavista en la Nueva España, comenzando por Acapulco y sus alrededores (Coyuca de Benitez, Coyuca de Catalán, Zacatula, Juxtlahuaca), para ser trasladados a Cuautla. Toluca, Ciudad de México y Puebla. Un destino final era Veracruz, pero también se encuentran esclavos asiáticos en Guadalajara, Yahualica, Zacatecas y San Luis Potosí.

En aquel lugar de la costa atlántica de la Nueva España Antonio se dedicó a la adivinación, prediciendo el futuro de quienes lo solicitaban, y en una ocasión pudo descubrir a los autores de un robo. En poco tiempo sus predicciones fueron acertadas y le granjearon fama entre la población que lo reconoció como hombre sabio o zahorí.

La fama de esclavo de Antonio como adivino o hechicero llegó a oídos de la Inquisición, donde le instruyeron un proceso de investigación. El 9 de marzo de 1652 fue enviado a la cárcel del Santo Oficio en la Ciudad de México, donde describió su propia historia, antes y después de ser esclavo. En su discurso de vida se describe la forma como fue raptado y reducido a la esclavitud, así como la ilegalidad de su captura, un asunto en que los inquisidores no ofrecieron ninguna opinión. En rigor, Antonio debería ser un hombre libre, sin embargo la ausencia de derechos cuando se es esclavo o el desconocimiento del contexto social para un extranjero, hacían muy difícil semejante tentativa. Para obtener la libertad se requerían documentos oficiales y la voluntad de la iglesia.



Con todo, este no sería el único caso. En los mismos expedientes aparece el del esclavo Antonio Rosado, nacido en Goa, "en la India Oriental", alrededor de 1590. En 1651, cuando cae en las redes de la Inquisición, acusado de renegado, es decir, que rechazó en público a Dios y a la Vírgen María durante la misa del mediodía del domingo 19 de marzo de 1651 en la iglesia de la Misericordia

Rosado tenía 61 años, casi la misma edad de Antonio China cuando fue hecho prisionero. El padre de Rosado era un capitán del Virrey de la India y su abuelo se llamaba André Furtado. Sus bisabuelos del lado paterno serían un Capitán General de Goa y de Malaca, quien falleció en el viaje de regreso de Goa a Lisboa, y una esclava de Mozambique, combinación no extrana para la época y entre los portugueses. La madre de Antonio Rosado, con una genealogía menos ilustre, era una mora cristiana libre de Terrenate. En sus primeros 27 años de vida, Rosado vivió en Goa, donde sirvió quizás como empleado en la orden franciscana. 

Más tarde prestó servicios a varios amos, viajando desde la India hacia el Sudeste de Asia y finalmente a las Filipinas. A pesar de su condición de  hombre libre, su amo en Manila lo vendió ilegalmente, a pesar de las protestas de Rosado, y fue enviado a América, donde no logró recuperar su libertad. Su dueño era un tal Andrés Alvarez, dueño de obraje en México.  Consta en el documento  depositado en el AGN, Inquisición, Vol. 456, exp 27, folio 443-459, año de 1651, que renegó de Dios porque estaba harto de los abusos y golpes de su amo, pues a su edad ya no tenía la fuerza para seguir trabajando como se le exige.

En la calle se le dieron 200 azotes en la cabeza, y se le puso mordaza en la boca. Al dueño se le hizo una amonestación para que no lo vuelva a golpear ni amenazar.


"Su testimonio fue tan cruel como conmovedor, pero su comportamiento atípico muestra también un trastorno sicológico producto del período en que fue sujeto a la esclavización. Privado de su libertad, y a merced de los maltratos de sus dueños, Rosado se rebela contra la hipocresía del sistema colonial prepotente, algo que enfurece al Santo Oficio. Contrariamente a Antonio China, Rosado reniega de la ideología dominante, en su tentativa de escapar de un estatuto marginal en el cual no encuadraba. Rosado, tanto como Antonio China, son dos casos raros,  no solamente porque son esclavos oriundos de la India portuguesa que vivieron en México, sino más bien debido a sus rangos de edad. Ambos tenían más de sesenta años de edad, cuando que la media de vida de un esclavo en América en el siglo XVII era extremadamente baja".

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Maria de Deus Beites Manso y Lúcio de Sousa, "Os Portugueses e o Comércio de Escravos nas Filipinas (1580-600)". NICPRI / Universidade de Évora, Portugal, Lisboa, 2013.

Tatiana Seijas. Asian Slaves in Colonial Mexico. From Chinos to Indians, Cambridge: Latin American Studies, 2014. p.96

miércoles, 15 de octubre de 2014

Yangzhou

Este no es un blog de viajes, pero deseo compartir en esta ocasión una visita que hice a la añeja ciudad de Yangzhou, famosa por su prosperidad derivada del comercio de sal en la ruta de la seda. También fue importante hace más de 600 años en la conexión entre el norte y el sur de China, por medio de las comunicaciones fluviales y parte del sistema del gran canal.

Una ciudad cuyos mercaderes dedicaron parte de su fortuna para crear palacios con jardines y pequeños lagos, remansos de tranquilidad y lujo.



Detalles de la arquitectura y la jardinería.



En cada rincón se recrea la naturaleza como símbolo del equilibrio del universo. Cada pequeño espacio es para ser disfrutado en silencio. Afuera, la ciudad se llenaba de los gritos del comercio. 


Marco Polo menciona que vivió en Yangzhou, probablemente ente 1282 y 1287. El viajero italiano sugiere que fue gobernador de la ciudad, aunque lo más probable es que haya sido empleado como administrador en el comercio de la sal.  En la historia china (y vaya que tienen registros de todo) no se consigna la presencia de un gobernante europeo en la ciudad, aunque estudios recientes muestran la presencia de una vibrante comunidad italiana en Yangzhou. Existe incluso una tumba de Catarina Villioni, hija de un comerciante italiano, fallecida en 1342.  De cualquier manera, es interesante observar cómo en la actualidad, la historia de Marco Polo sigue siendo útil para la llamada diplomacia cultural. Italia sostiene un pequeño museo que muestra la odisea del viajero medieval y el comercio entre Europa y Asia.


En Yangzhou, una estatua dedicada a Marco Polo.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Lista de galeones

Una referencia muy útil para conocer la dinámica histórica del comercio en el océano Pacífico es el sitio internet creado por Bruce Cruikshank, en el que compila información que está dispersa en muchos archivos y libros en Europa y América Latina. El sitio en inglés se ocupa específicamente del Galeón de Manila, que navegó de 1565 a 1815. El autor de la página reconoce la dificultad para recopilar y uniformar este tipo de información, debido a la ambigüedad de muchas de las fuentes, especialmente en el siglo XVI y XVII. 



Fragmentos de monedas españolas y mexicanas, Museo de Nanjing, China.

La estructura de la página es muy amigable y es posible ver la información por períodos, por destinos, llegadas y salidas, por nombres de los navíos así como estadísticas que reúnen la información anual o por décadas. Sin embargo, en mi opinión la mejor parte es la breve síntesis de las fuentes utilizadas para mencionar cada galeón, pues ofrece una lectura transversal de muchas fuentes que están dispersas.

En paralelo, es muy interesante seguir una narrativa del sistema del galeón que se encuentra en la página de Historia Naval de España y que brinda artículos específicos, con citas de personajes e historiadores, por épocas del desarrollo de esta impresionante interacción comercial, política, pero sobre todo humana.

Aquellos lectores interesados en seguir al detalle las peripecias del galeón seguramente tendrán, como dice el clásico, muchas horas de esparcimiento.

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https://sites.google.com/site/manilagalleonlisting/home

lunes, 25 de agosto de 2014

viernes, 15 de agosto de 2014

Colima y el Galeón


En diversas ocasiones hemos venido ilustrando las rutas por las que fueron penetrando los productos asiáticos en la sociedad de la Nueva España, acarreados por el Galeón de Manila. Se trata de una profunda interacción cultural representada por los bienes que fueron altamente apreciados desde aquella época en México, destacando el estatus de sus poseedores novohispanos. El interés de este blog, más que la apreciación estética, corresponde a identificar indicios de la presencia de asiáticos en territorio americano desde la inauguración de la ruta del Galeón a finales del siglo XVI y a lo largo de dos siglos y medio. Existe un número creciente de investigaciones acerca de los restos materiales de esa influencia asiática en México y nos interesa dar a conocer tal tipo de análisis.

Hemos mencionado la ruta de Michoacán, que recorría la llamada Tierra Caliente y llegaba hasta la Ciudad de México en trenes de mulas. Cuando se determinó que Acapulco sería el puerto de entrada del Galeón, toda la región recibió el impacto económico que la moldeó a lo largo de siglos. Junto con Michoacán, el actual estado de Guerrero forma una macro región del Pacífico. Sin dedicar un texto específico hemos mencionado en diversos momentos esa misma influencia en ciudades como México, Puebla, Xalapa y Veracruz.

También se ha tratado el impacto en las zonas mineras de Zacatecas y el menos conocido Camino Real de Tierra Adentro o Ruta del Norte, que extiende la influencia del Galeón hasta el actual territorio de Estados Unidos.



En ese contexto queremos destacar dos estudios de la investigadora Paulina Machuca Chávez, de El Colegio de Michoacán, dedicados a la influencia filipina sobre Colima. Ambos textos se complementan y ofrecen una visión muy amplia y a la vez detallada de la presencia del Galeón en el pequeño estado enclavado en la costa del Pacífico. En el primero, la autora argumenta puntualmente elementos como la escala que hacía en Galeón en el puerto de Salagua, hoy llamado Manzanillo; la introducción de la producción y uso variado de la palma de coco que aún hoy distingue a esa región, desde dulces, vinos y materiales de construcción. Un elemento muy interesante es que "debido a la importación de la población filipina asentada en Colima, las autoridades coloniales incorporaron a su sistema de gobierno la figura de alcalde de chinos, un hecho totalmente atípico en la Nueva España.

Una parte muy original de la investigación de la doctora Paulina Machuca aparece en ambos textos, relativa a los inventarios de bienes de personajes de Colima, que revelan el gusto por los productos asiáticos, chinos, filipinos y de variado origen. La autora se dio a la tarea de rastrear descripciones de productos asiáticos en testamentos, cartas de dotes, relaciones de mercaderías e inventarios de bienes.

Su propuesta es comprender el concepto de cultura material: "el conjunto de objetos producidos por una sociedad, destinados a satisfacer necesidades de índole utilitaria o simbólica, y que forman parte de la vida cotidiana de las personas. Inquieta saber cómo es que nuevos elementos se incorporan a la cultural material de un lugar determinado -en este caso, el vecindario de Colima-, y cómo son reapropiados por la misma sociedad que los emplea".

Con ese marco de análisis y las herramientas de su investigación, ofrece resultados muy interesantes. Loa ajuares de matrimonio o las mortajas incluían vestuario hecho en Asia, de los más diversos materiales, pero sobre todo de seda. Todo era altamente apreciado y mostraba a sus poseedores como personas de alto rango social, pero incluso encuentra que la ropa usada y raída seguía siendo comprada, de segunda y tercera mano, por el solo hecho de provenir de Asia.

Más perdurables que los atuendos y ropa de cama (cuyas descripciones son muy detalladas aunque prácticamente no existen restos materiales), son los muebles, utensilios, vajillas y ornamentos que también formaban parte de las fortunas personales.

Seguiremos sobre el tema.
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Paulina Machuca Chávez, "Colima y Manila, dos ciudades hermanadas por la historia", Portes, Revista Mexicana de Estudios sobre la Cuenca del Pacífico, tercera época, México: Vol. 4, Num. 8, Julio-Dic. 2010, pp 7-29.

--------------------------------"De porcelanas chinas y otros menesteres. Cultura material de origen asiático en Colima, siglos XVI-XVII". Relaciones 131, México: verano 2012, pp 77-134, ISSN 0185-3929.


jueves, 24 de julio de 2014

Archivos

En las semanas recientes he asistido al Archivo General de la Nación, un impresionante espacio en la ciudad de México, en lo que fue la penitenciaría federal desde la época del dictador Porfirio Díaz hace más de un siglo.

Busco material relacionado con esta página sobre la relación entre Filipinas y la Nueva España en los ramos llamados instituciones coloniales. El AGN cuenta con 207 fondos (23 subfondos, 304 secciones, 49 subsecciones y 574 series), y los que corresponden al período novohispano contienen 39,481 volúmenes, que ocupan 4,651 metros lineales de las celdas donde miles de personas purgaron sus condenas durante el siglo pasado. Estas son aproximadamente 5, 310 piezas, que van desde legajos en todo tipo de papel y tamaños, hasta documentos en tela; mapas, dibujos, escudos, sellos, códices, pinturas. 

La sección dedicada a los temas de la Nueva España está guardada en la galería cuatro -de seis con que cuenta el edificio en forma de estrella. Curioso si se piensa que la dominación española sobre México duró tres siglos, comparado con los dos siglos de nación independiente de este país.


La preservación de la memoria histórica de México, su recuperación y estudio ha atravesado muchas vicisitudes y hoy representa uno de los grandes acervos del mundo. Incendios, inundaciones, asaltos dejaron cicatrices en esas ricas colecciones. Para quien quiera adentrarse un poco más en el esfuerzo realizado en siglos pasados puede ser útil la descripción histórica que se incluye en la página del AGN.

Ver los documentos conservados por más de cuatro siglos (¡los preparados en Filipinas escritos sobre papel de arroz!) nos lleva a la reflexión sobre las fuentes que se utilizan todos los días en la recomposición histórica. Investigadores jóvenes en su mayoría, de diferentes sectores sociales, conviven con viejos maestros en las mismas mesas; escarban en miles de folios que esperan nuevas interpretaciones o revisiones de lo que hasta ahora se ha dicho en la historia.  Leer, releer, transcribir, escribir, como oficio cotidiano del historiador.

En su reflexión sobre la rebeldía de las fuentes históricas, que se niegan a ser iguales y ordenadas conforme a lo que usualmente se acepta por historia, Michel de Certeau comenta que "los orígenes de nuestros archivos modernos implican ya, en efecto, la combinación de un grupo (los ¨eruditos¨), de esferas (las bibliotecas) y prácticas (de copia, impresión, comunicación, clasificación, etc.)."

Museos, bibliotecas y colecciones han sido el privilegio de los poderes en todos los imperios. Pienso, junto con el autor, en las "colecciones reunidas en Italia y luego en Francia a partir del siglo XV, y financiadas por grandes mecenas para apropiarse de la historia (los Medicis, los duques de Milán, Carlos de Orleans y Luis XII, etc)." También pienso en los anuarios y enormes colecciones de las dinastías chinas, sometidas al rigor ideológico de cada período. Re-leídas y re-escritas por cada generación; afortunadamente protegidas frente al furor de la Revolución Cultural.
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Michel de Certeau, La escritura de la historia, Universidad Iberoamericana, México, 2006.

lunes, 14 de julio de 2014

Primeros escritos europeos sobre China


En las próximas entradas de esta bitácora trataré de recorrer parte de las crónicas iniciales que viajeros, comerciantes, misioneros occidentales dejaron como testimonio de Asia en el siglo XVI y hasta la primera mitad del XVII. La idea es contrastar esta visión, que ha quedado sedimentada en el imaginario global. La expansión portuguesa y española en la región en aquellos siglos contó evidentemente con el antecedente de la maravillas contadas por Marco Polo un par de siglos antes.

Con el inicio de la era de los descubrimientos, los viajeros europeos llevaban consigo la mentalidad de las cruzadas, lo que nublaba la forma de interpretación de una realidad compleja como la asiática. Los portugueses al inicio del siglo XVI había llegado por  la India hasta las puertas de China. Uno de los personajes que contribuyeron a consolidar una visión distorsionada de Asia fue Tomé Pires, un comerciante portugués de especias que había hecho una fortuna en Malaca, un puerto malayo recién conquistado en 1511 en el sudeste de Asia.  Este comerciante viajero representa el caso más evidente de incomprensión de los códigos asiáticos en los primeros años de exploración europea en la zona.

Aquella temprana presencia portuguesa en la región provocó diversas reacciones en Asia, comenzando por la introducción de armas de fuego como el arcabuz que desató una suerte de carrera armamentista en el siglo XVI, dotando a los poderes locales de instrumentos de defensa desde el Golfo Pérsico hasta Japón, pasando por el sudeste de Asia. La reacción imperial de China y de Japón ante los cambios que se avecinaban fue similar: el confinamiento del comercio con los europeos a los puertos asignados para ello, como es Cantón. 

Para su desgracia, Tomé Pires fue comisionado en 1516 por el Rey de Portugal para encabezar una misión diplomática  ante el emperador Zhengde de China, que ya estaba alertado sobre la presencia extranjera en su zona de influencia . Luego de años de esperar ser recibido como embajador, fue hecho prisionero en el sur de China, donde murió en 1524. Desde su cautiverio escribió cartas y un recuento general conocido como Summa Oriental, con una gran cantidad de observaciones. La amargura del personaje  trasciende su época y aún ahora se percibe en muchos viajeros que rechazan por desconocimiento lo que viene de esas latitudes.  

Como contraparte, la campaña misionera de Francisco Javier abrió una época, conocida como el siglo cristiano en Asia. Durante doce años, de 1540 a 1552 recorrió los espacios dominados por los portugueses en ese continente, sin poder lograr su objetivo de lograr una evangelización masica en Asia. Sin embargo, ese recorrido es considerado el inicio de una largo proceso para convertir al cristianismo al continente más poblado del planeta.

Una gran parte de las descripciones de China y Oriente en general hechas por los viajeros europeos de aquella época eran parciales, por necesidad, y se limitaban a describir las zonas que podían visitar, el tipo de población con la que entraban en contacto, el breve tiempo que permanecían en los  diversos lugares y el desconocimiento o abierto rechazo a comprender la cultura local, el idioma, las costumbres.


En un gran número de crónicas de finales del siglo XVI, los datos que circulaban en cartas y narraciones, habían sido escuchados y escritos desde los puestos de avanzada de los europeos en Asia, principalmente Manila, Macao, Cantón. Son por lo general textos pintorescos, que alimentaban la curiosidad de los lectores europeos. Un terreno distinto es la correspondencia que circuló entre Filipinas, México y España, que da cuenta del día a día de la administración de los territorios ultramarinos. Riquísimo archivos guardan aún información muy valiosa sobre espacios que apenas eran conocidos en aquella época. Los documentos que se guardan pueden ofrecernos informes sobre acontecimientos, pero también iniciativas que quizás no maduraron, como la invasión a China de la que ya hemos hablado en este blog, pero que muestran el estado mental de los primeros colonos europeos en Asia.
     
En ese tipo de archivos, se localiza la acción del agustino Martín de Rada, poseedor de una amplia experiencia misionera en México y en el sur de Filipinas. El fue el primero en formular de manera explícita un proyecto de conquista de China en una carta dirigida al rey Felipe II, fechada el 8 de julio de 1569. En la carta señala la importancia de dotar a las islas filipinas con una adecuada fuerza naval y argumenta a favor de convertir ese espacio como un punto de partida para la conquista de China.

Como otros de sus contemporáneos, especialmente embajadores y comerciantes portugueses y españoles, describe a grandes rasgos las características del imperio: grandeza, orden, desarrollo urbano y ausencia de belicosidad. Claro, no tenían porqué saber de un pasado guerrero chino de miles de años, pero quizás esa suerte de inocente visión del momento le permitía pensar en una conquista (en el sentido más bien religioso) que podía realizar un puñado de hombres validos de Fé, un tanto a "la mexicana" que aún estaba fresca en la mentalidad de su generación.

Rada había obtenido su información a partir de portugueses y de indios filipinos que comerciaban con los chinos. En particular, conocía a un chino de nombre Canco, quien había escapado de un barco pirata y obtuvo refugio con Martín de Rada. Volvió a escribir, esta vez al virrey de la Nueva España Martín Enríquez el 10 de agosto de 1572, y anunció la posibilidad de introducirse de incógnito en China.

La forma que planteaba, un tanto fantástica, era que en ese año de 1572 en ocasión del ascenso de un nuevo emperador de nombre Wanli, de la dinastía Ming, se había decretado un indulto para el retorno de chinos que habían estado exiliados. Como algunos de aquéllos chinos en el exterior se habían convertido al cristianismo podrían regresar secretamente a su país, ahora como aliados de los europeos. La misión no se realizó principalmente por la improvisación con que fue concebida, pero Martín de Rada atribuía el fracaso más bien al temor de los chinos de entrar a su patria con extranjeros.

Paralelamente, la llegada de misioneros jesuitas a China por el lado portugués quedaría marcada en la historia con más boato y propaganda que la misión de Martín de Rada. Un gran cambio se suscitó con la presencia más permanente de los misioneros en China, sobre todo jesuitas, que abrió una nueva época de comprensión. Como apunta el historiador catalán Manel Ollé ‟en el momento en el que los padres jesuitas Matteo Ricci y Michele Ruggieri acceden, a través del conocimiento de la lengua china, a la lectura de los registros históricos, institucionales, filosóficos etc. se abren las puertas a un nuevo paradigma de percepción que dará sus frutos durante las primeras décadas del siglo XVII (...y que) representa un cambio cualitativo". En esta lista Alessandro Valignano ocupa un lugar prominente.

Así llegamos a Diego de Pantoja (1571-1618 Macao) Lisboa, 1596, Goa 1597, Macao 20 de julio de 1597. Relación de la entrada de algunos padres de la Compañía de Jesús en la China y particulares sucesos que tuvieron y de cosas notables que vieron en el mismo reino. Pertenece a la tradición jesuita y es uno de los cronistas de esa orden que acompañaron a Mateo Ricci. Dedicaremos algunas entradas de este blog a hablar de este admirable misionero.

Un asunto relevante que perduró por siglos fue la ruptura entre jesuitas y el resto de las congregaciones católicas, lo que se consideró el debate de los ritos chinos y la adecuación a las culturas de Oriente. Es un tema central, pero que no puede ser revisado en este breve recuento de crónicas.

Otras visiones

Desde 1575 los agustinos habían tenido también presencia en China, aunque con escasos resultados. El mejor producto de una visita de Martín de Rada en aquella época fue un memorial que describe la mítica Cathay de Marco Polo. 

Los misioneros no jesuitas también hicieron un esfuerzo notable en entender la mentalidad china, a despecho de la acusación jesuíta de que era simples “frailes idiotas”, y ello se demuestra en las obras lingüísticas como la del padre Juan Cobo en 1593, Pieng Cheng-Cha Chen-Shua Shih-Lu, destinadas a catequizar a los chinos residentes en Manila. El campo de prácticas de los misioneros filipinas eran los barrios manilenses en que comerciantes asiáticos vivían por largas temporadas en las islas. Uno de los grandes logros fue la fundación de la Universidad de Santo Tomás como obra de los dominicos.

Bernardino de Escalante (1537-1605). Discurso de la navegación que los portugueses hacen a los Reinos y Provincias del Oriente y de la noticia que le tiene de las grandezas del Reino de China. publicado en Sevilla en 1577. Fue traducido al inglés en 1579. Es un trabajo de síntesis de la información proporcionada por misioneros, si bien el no viajó al Oriente.
Gaspar da Cruz, dominico portugués (1520-1570) publicó en Evora en 1569 su Tratado das cousas da China, que en principio no tuvo un gran impacto editorial, pero sus descripciones lograron influir en muchos misioneros deseos de llevar al imperio celeste.
Juan González de Mendoza, agustino, Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del Gran Reino de la China, 1585. Puede considerarse un éxito de ventas, pues en 16 años alcanzó 38 ediciones en 9 idiomas diferentes. Nunca estuvo en Oriente, pero utilizó la información proporcionada por Martín de Rada  y fray Pedro de Alfaro.
Joseph de Acosta. Historia Natural y Moral de las Indias. Parecer sobre la Guerra de China y Respuesta a nuestro padre. Fundamentos que justifican la guerra contra China. 1586-1587

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Stewart Gordon. When Asia was the world. Traveling merchants, scholars, warriors, and monks who created the ¨riches of the East¨, Da Capo Press, Philadelphia, EUA, 2009. p 157-177.

Manel Ollé, "Comunidades mercantiles en conflicto en los estrechos de Taiwán (1624-1684)", Revista de Historia Económica (second series) pp. 271-297, Universidad Carlos III de Madrid, 2005.

Pedro G. Galende, O.S.A., Apologia Pro Filipinos. Ed. Salesiana Publisher, Manila, 1980.

Destaca la obra de J. Cobo. Apología de la Verdadera Religión, edición facsimilar a cargo de F. Villarroel, Universidad de Santo Tomás, Manila 1986.

Fernando Iwasaki Cauti, Extremo Oriente y Perú en el siglo XVI. Mapfre, Madrid, 1992.