Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

viernes, 15 de agosto de 2025

Cortés y la Especiería, carta recuperada

En días recientes, agosto de 2025, fue recuperada en Estados Unidos una carta de Hernán Cortés que había sido robada en los años 80 o 90 del Archivo General de la Nación en México . La colaboración de una unidad especializada en el combate al robo del arte permitió seguir los pasos a los posibles ladrones oa sus compradores, que pretendían poner en subasta la pieza. 

Claro que es importante recuperar esta parte del patrimonio cultural de México, porque contribuye al conocimiento de los historiadores acerca de los preparativos de la expedición comandada por Álvaro de Saavedra y Cerón.

 


 La carta dice:

"De los pesos de oro que son a tu cargo, dad a Melchor López y a Alonso Boedo 60 pesos de oro común, que se les dan por su socorro para ayudar de sus gastos de la armada que yo hago al descubrimiento de la especiería. Y tomad la carta de pago, con la cual y con esta, vos. serán tomados en cuenta". 

Está firmada por Cortés el 20 de febrero de 1527.

En varias entradas de este blog he hecho referencia al esfuerzo que invirtió Cortés para lograr que la expedición hacia el Poniente saliera de México.   Escribió a la corona, recibió apoyo y la autorización para que el viaje fuera comandado por gente de sus confianzas, ni más ni menos que su primo Álvaro de Saavedra Cerón.

La expedición partió el 31 de octubre de 1527, del puerto de Zihuatanejo, con dos naves,  la Florida y la Santiago , y el bergantín Espíritu Santo, con un total de 110 hombres. 

Saavedra llevaba diversas cartas firmadas por Hernán Cortés para Sebastián Caboto , para el rey de Tidore, agradeciéndole las atenciones que había tenido para Juan Sebastián Elcano. También llevaba instrucciones sobre los propósitos de la expedición: conocer el desfile de las expediciones de Loaisa y Caboto, y de ser posible prestarles auxilio; averiguar la suerte de Gonzalo Gómez de Espinosa y la nao Trinidad ; descubrir islas y tierras a lo largo del viaje, sin detenerse en ellas y procurar a su regreso traer algunos ejemplares de las plantas productoras de las especias, así como indicaciones sobre las formas de su cultivo para tratar de adaptarlas en España. 

Cortés estaba preparado respecto a los retos de esta expedición y escribía para relacionarse con todos los monarcas de las especies. Aquí una carta al Rey de Cebú .

Una lista de expediciones a las especies en el siglo XVI, razones y eventos:

La conquista del Mar del Sur 

https://lanaova.blogspot.com/2019/10/miguel-leon-portilla-y-el-mar-del-sur.html 

Expediciones 1

https://lanaova.blogspot.com/2009/10/el-mundo-en-una-nuez-1.html 

Expediciones 2 

https://lanaova.blogspot.com/2009/10/el-mundo-en-una-nuez-2.html 

domingo, 27 de julio de 2025

Jesuítas y Samurais

Me voy a referir a un libro publicado hace dos décadas, pero que sigue ofreciendo una oportunidad para reflexionar sobre el gran encuentro cultural de los misioneros católicos jesuitas en un período de gran convulsión en Japón en la segunda mitad del siglo XVI. En este blog publiqué varias entradas sobre este tema fascinante, pero en esta ocasión me detengo en el instrumental analítico del antropólogo aragonés Carmelo Lisón Tolosana (1929-2020).


 
Carmelo Lisón Tolosana
 La fascinación de la diferencia: 
La Adaptación de los Jesuitas al Japón de los Samuráis, 1549–1592  
Madrid: Akal, 2005 
Estructura del libro:
 
Prólogo

I. Francisco Javier o la racionalidad
II. Cosme de Torres o el diálogo
III. Valignano figura renacentista 
IV. La seducción del Japón cultural
V. El reto de la diferencia
VI. Adaptación integral

Epílogo para ayer y para hoy

Disponible en internet Archivo 👇👇👇

https://archive.org/details/lison-tolosana-c.-la-fascinacion-de-la-diferencia.-la-adaptacion-de-los-jesuitas


El libro  La Fascinación de la Diferencia: La Adaptación de los Jesuitas al Japón de los Samuráis, 1549–1592 , es sobre todo una reflexión antropológica sobre el encuentro cultural entre Japón y los intelectuales jesuitas. Es interesante por varias razones: conforme al pensamiento de Carmelo Lison Tolosana es posible e inevitable hacer historia desde la experiencia contemporánea y obtener conclusiones para la actualidad. Otro elemento es que el autor, como señala Joao de Pina-Cabral, de la Universidad de Kent ( Obituary , Antropology Today , Vol. 36, No. 3, junio de 2020) perteneció a una generación que vivió durante el oscuro período del franquismo. Estudió en Oxford y fue difícil su retorno a España, pero a mediados de los años 60 tuvo oportunidad de trabajar en los métodos de la antropología social en los que se había formado en Inglaterra. 
 
La obra aquí revisada es una excepción en el conjunto de su trabajo como antropólogo, pues la mayoría de sus estudios están dedicados a temas nacionales o regionales españoles. La interpretación se basa en los escritos de Francisco Xavier  (1506-152), Cosme de Torres  (1510-1570) y Alessandro Valignano  (1539-1606) durante su estancia en Japón. Es destacable la emoción que invocan estos misioneros; "la humana contemporaneidad" de estas figuras del pasado, a las que sentimos tan próximas en sus propios textos. Dice Lisón Tolosana: "No conozco una elaboración tan sistemática y un esfuerzo tan intenso como el llevado a cabo por los jesuitas para, olvidándose de la rigidez teológica, adaptándose a otra cultura, para, en una palabra japonizar en cuerpo y en espíritu."
 
El capitulo dedicado a Francisco Xavier es una lectura desde el ángulo antropológico contemporáneo, basado en la aproximación que el misionero español tuvo ante la cultura japonesa, primera generación de los fundadores de la Compañía de Jesús. Quien fuera nombrado santo al nivel de Ignacio de Loyola se preparó mentalmente incluso antes de llegar a Japón y empleó las técnicas impuestas por la compañía para afrontar la diversidad. Hay empatía y admiración ante la organización social de Japón y en su recorrido va confirmando sus pre-juicios y afinando su disciplina racionalista. Las cartas, escritas en una mezcla de español, portugués, italiano, latin, son difíciles pero riquísimas en observaciones, por lo que permite adentrarse en la personalidad del misionero.
 
El segundo capítulo está dedicado a Cosme de Torres y quiero destacar que este valenciano pasó al menos tres años en Nueva España, a partir de 1540, como capellán durante el virreinato de Antonio de Mendoza y Pacheco. Sin haberse ordenado como sacerdote participó en la expedición de Ruy López de Villalobos, de la que he dado cuenta en este blog. Llegó a Japón acompañando a Francisco Xavier y permaneció en el país hasta su muerte en 1570, cuando se calculaba en 30, 000 los cristianos locales.
"Capaz observador del Otro y hábil lingúista, estudia japonés con Angiro durante el viaje lo que le convierte, después de cierto tiempo y mucha práctica, en excelente intérprete de la misión. A él se deben la primera gramática japonesa y el primer vocabulario que, desgraciadamente, se han perdido. "
Para el antropólogo, el método de Torres es la adaptación cutural, como mecanismo para ajustar el comportamiento, práctica y tecnología para integrarse en un entorno nuevo o cambiante. Sin embargo, esa capacidad de acercarse al mundo japonés prendió las alarmas en Roma pues los misioneros practicaban "ritos" y ceremonias no previstos por la iglesia católica. Entre los principales críticos estaban franciscanos y domincos que observaban desde Manila. El tema de la liturgia católica, doctrinas y normas, disciplina del clero (el celibato se hizo obligatorio) frente a la variedad de experiencias del mundo fue fundamental en el Concilio de Trento, 1545-1563.
 
Un proceso mental adaptativo que Torres llevó a un nivel magistral es el diálogo con monjes budistas y shinto sobre temas filosóficos. Esa conversación se realizaba por medio de traductores, y paulatinamente Torres comenzó a hablar en japonés con gran refinamiento. Pero el método imponía escribir los argumentos y utilizar los textos en otras sesiones para comparar ideas, además de instruir nuevos misioneros no japoneses.
 
El perfil de Alessandro Valignano ocupa el tercer capítulo y el autor lo clasifica como el pensador renacentista del grupo. De hecho, formaba parte de una nueva generación entre los misioneros. Nacido en Nápoles durante la ocupación española fue parte de una refinada élite continental con perspectiva global. Fue nombrado visitador de las misiones en Asia, con lo que cumplía una doble autoridad, administrativa y religiosa, en una Provincia que contaba con un creciente núcleo de misioneros y de feligreses en Japón y en China. De hecho, Valignano estuvo tres temporadas en Japón, para continuar su labor en otras parte de la enorme provincia. Sin embargo fue capaz de escribir sumarios con suficiente información cultural, etnológica y política de varios de estos lugares.
 
Cumplió su cometido de hacer viable la misión en Japón por medio del comercio de seda, aunque esto fue criticado por muchas otras órdenes. Hemos desarrollado el tema en otra entrada, Comerciantes y Misioneros
 
El cuarto capítulo profundiza con más detalle en la organización de la misión jesuita en Japón, y da cuenta del encuentro que Valignano tuvo con el daymiō Oda Nobunaga en Kyoto en 1581. Es la curiosidad mutua de los personajes lo que dibuja un ambiente rico de experiencias y de intercambios. Sin embargo este acercamiento habría de concluir pronto pues la misión católica comenzaba a enfrentar el rechazo del poder de los shogunes. El ascenso de Toyotomi Hideyoshi marcó el cambio de interés a los forasteros.
 
En el marco del proceso político en Japón de las dos útlimas décadas del siglo XVI, el autor penetra en el ejercio de adaptación intelectual jesuita en ese período. El quinto capítulo es muy denso, cargado del lenguaje antropológico pero interesante en cuanto a los dilemas que enfrentaron los misioneros, en especial Valignano: evangelizar sin imponer, para desarrollar su labor misionera en un ambiente cultural muy estructurado y profundo, marcado por el budismo, el sintoísmo y el confucianismo.  Los jesuitas buscaban adoptar estrategias de inculturación, como vestirse como monjes budistas o utilizar términos japoneses para explicar conceptos cristianos, aunque estas adaptaciones a menudo generaban tensiones dentro de la propia Iglesia. 

El capítulo de conclusiones traza el camino seguido por los jesuitas en Japón. 
 
1. "El universitario (Francisco) Javier reproduce el modelo teórico dominante en el tomismo —todavía no ha llegado Descartes— en cuanto a la razón como actividad superior del espíritu y cumbre de lo humano. El ordo rationalis organiza, jerarquiza y totaliza la realidad, compara y relaciona; las relaciones lógicas entre proposiciones no vienen afectadas por los cambiantes tiempos y contextos sociales, al contrario, descubren lo universal y necesario para siempre y para todos." 

2. El padre Cosme Torres "ve la vida desde una ventana menos mística, más realista, en su trabajosa variedad; tiene antenas para captar las sinuosidades de los sucesos". Prefiere la discusión filosófica en un ambiente propcio, intimo, que permita continuar con la labor misionera pública.

3. "Valignano es la tercera de este retablo de figuras seleccionadas que con su enérgica personalidad marca como ninguno varias dimensiones del primer medio siglo de la cristiandad japonesa. Alma de humanista y temperamento jurídico, llega a Japón con ideas propias aunque coloreadas por estereotipos intertextuales que derivan de (Francisco) Javier y (Cosme) Torres, pero su atención enciclopédica al detalle le hace ver desde muy pronto que el estado de la misión es mucho más complejo y nada halagador. " 

* * *

El libro de Carmelo Lisón Tolosana contribuye a la interpretación cultural de un momento histórico muy particular que sigue sorprendiendo. El encuentro cultural del siglo XVI ha sido intepretado de múltiples maneras, desde un nacionalismo japonés que alentó un sentimiento de superioridad nipona desde la Reforma Meiji en el siglo XIX, hasta un chovinismo católico durante el franquismo. El trabajo de Lisón Tolosana trata de escapar de esas limitantes contemporáneas y procura explicar por medio de la antropología el diálogo cultural de aquel momento, aunque solamente desde el lado jesuita. Propio de su generación, es muy proclive al exaltar la empresa misionera de Occidente, algo que se habría enriquecido con un mayor conocimiento de la filosofía que prevalece en Asia.

Seguramente habrá nuevas investigaciones propias del siglo XXI, cuando resulta tan urgente apelar al entendimiento cultural mutuo y el respeto a la diversidad cultural. 


lunes, 9 de junio de 2025

La domesticación del arte asiático


La doctora Sonia Irene Ocaña Ruíz recién publicó un nuevo libro con el inquietante título: La domesticación de Asia. El arte transpacífico en Nueva España en el siglo XVII. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2024.

El libro es una recorrido virtual alrededor del mundo, resultado de una profunda investigación de obras artísticas asiáticas que fueron muy apreciadas en la Nueva España y que ahora se encuentran diseminadas en museos y colecciones privadas en al menos tres continentes. El período de auge de ese intercambio cultural es principalmente finales del siglo XVI a principios del siglo XVII. 

La investigación de fondo muestra tantos nuevos elementos, comparaciones, aspectos técnicos de la producción de arte y del consumo global, que el lector quedará sanamente interesado en saber más. Podría llamarse también, Todo lo que Usted quería saber acerca de lacas, biombos, porcelanas y marfiles de origen asiático, pero no se atrevía a preguntar.

El concepto de domesticación es entendido por la autora como la familiarización que se produjo en la Nueva España con los bienes artísticos de origen asiático; de acceso relativamente fácil para las élites desde que se abrió el contacto regular por la vía del Pacífico. Pero en última instancia entiendo que además de la aceptación de esos objetos de origen lejano en los gustos y usos de las élites novohispanas, las piezas artísticas quizás perdieron parte de su valor semántico, adaptándolas a los valores religiosos y de lujo de las casa, los domos, de aquellos americanos. Un elemento adicional es la influencia que estos objetos tuvieron en la propia creación de arte en la Nueva España, con lo que apareció una variedad de piezas novohispanas que terminaron siendo exportadas a Europa.

El arte asiático en las casas y en las mentes novohispanas

 Estructura del libro:

1. LAS LACAS.
1.1. Las lacas japonesas en Nueva España 
1.2. Las lacas chinas 
1.3. Los enconchados: de las lacas namban a la pintura virreinal

2. LOS BIOMBOS ASIÁTICOS 
2.1. Los biombos japoneses
2.2. Las huellas japonesas en los biombos de Macao y Nueva España
2.3. Los biombos de laca china 
2.4. Los biombos japoneses de laca de Fausto Cruzat

3. LA PORCELANA .
3.1. La loza de China
3.2. La porcelana japonesa
3.3. La impronta de la porcelana china en la loza novohispana

4. LAS ESCULTURAS CRISTIANAS DE MARFIL
4.1. Las esculturas de marfil en el ámbito civil .
4.2. El ámbito eclesiástico.

En la Introducción, la Dra Ocaña señala:

"Los objetos asiáticos que circularon en Nueva España a lo largo del siglo XVII fueron más numerosos y variados de lo que suele creerse. Esta afirmación halla fundamento en la revisión de cientos de inventarios de bienes correspondientes a ajuares domésticos. Es bien sabido que buena parte del volumen del tráfico comercial entre Manila y Acapulco se dio de manera extraoficial, a través del contrabando. Tanto la laca como los biombos y los marfiles circularon profusamente en los ajuares domésticos, pese a que su presencia en los libros de sobordo fue bastante discreta. Si bien cada fenómeno posee sus propias particularidades, la extensa circulación de obras de calidades distintas perfila una problemática que se extiende más allá de la idea de lujo."

La ventaja del estudio de archivos es que, en ausencia de una parte importante de los objetos, que han desaparecido a lo largo de los siglos, se tiene testimonio de la posesión en manos de personas que los enlistaron en sus propiedades. Adicionalmente, debido a que parte de los bienes llegaron probablemente sin una clara regulación o por contrabando, la perspectiva documental ofrece una mejor identificación de la cantidad de objetos.

"El contacto directo y cotidiano tanto con Asia como con España dio a Nueva España una posición sui géneris, que se reflejó en su producción artística. Entre principios del siglo XVI y finales del siglo XVII,  la pintura novohispana desarrolló una notable diversidad de técnicas, soportes y materiales, que dio lugar a obras tan novedosas como la plumaria, las antas pintadas (pilastras), los biombos y los enconchados. Las dos primeras partieron de conocimientos prehispánicos transformados a instancias de los evangelizadores y de los conquistadores, mientras que los biombos y los enconchados surgieron a partir del diálogo tanto con el arte europeo como con el asiático, una vez establecido el comercio del galeón de Manila. Si bien desde finales del siglo XVI el éxito del arte chino y japonés inspiró distintas producciones artísticas en Asia, Europa y América, los biombos y los enconchados virreinales poseen características fácilmente distinguibles de otros objetos de inspiración asiática."

El primer capítulo ofrece una panorámica de las lacas japonesas cuya producción recibió diversas influencias asiáticas, de China y del Sudeste asiático, por lo que fue un arte nuevo en el período Momoyama (1568-1603). Pero también fue un arte que influyó y fue exportado hacia sus vecinos. El hecho es que cruzó el Pacífico y tuvo un impacto importante entre las élites novohispanas. Por la vía portuguesa también llegó a Europa, pero en principio tuvo un reflejo distinto en aquellas latitudes. Una de las repercusiones más interesantes de aquellas lacas oscuras y brillantes fueron los enconchados novohispanos. "Enconchados, entre lacas namban y pinturas novohispanas. El empleo conjunto de pintura e incrustaciones de concha nácar fue una novedad desarrollada en la Nueva España."





Enconchado mexicano con Isidro Labrador, alrededor de 1622, 

Museo de América, Madrid


El estudio ofrece una panorámica muy interesante y detallada de la influencia asiática, en la que se conjuga el intercambio en el Pacífico entre Manila y Acapulco, pero también los cambios que se fueron dando en diversas latitudes por ese encuentro cultural. El caso de Japón es muy importante porque se ubica, en la transición del siglo XVI al XVII, en un proceso político y cultural que sentó las bases del largo shogunato (casi coincidente con el periodo virreinal de la Nueva España y Perú). El arte japonés influyó en Asia y en América, se adaptó al consumo extranjero, arte Nanban, y a algunos de sus requerimientos religiosos. Pero todo concluyó con el cierre de las fronteras de Japón en la tercera década del XVII. Sin embargo, continuó la influencia indirecta, a veces por la puerta que dominaban los holandeses desde el puerto de Nagasaki, o cuando algunos artistas japoneses migraron y continuaron produciendo en puertos asiáticos.

👉Es fascinante la historia de Juan Antonio Xapón (páginas 100 a 107) personaje aún por decifrar, quien supuestamente tenía las habilidades de un artista japonés y residió por un tiempo en México. ¿Qué tanto influyó en otros creadores novohispanos? Poco se sabe, pero hay registros y ese es el queso para los ratones de archivo que pronto encontrarán algo más.

Los biombos, que han llamado la atención a muchos estudiosos a lo largo de varias décadas, son motivo del segundo capítulo del libro.

"Los biombos japoneses se conocieron en Nueva España desde la apertura del comercio con Manila; pese a esto, las referencias documentales localizadas datan del siglo XVII. Debido a su mayor tamaño y coste, es lógico que los biombos hayan circulado en menor medida que las lacas. Aun así, entre finales del siglo XVI y finales del siglo XVII, el lugar del mundo donde estos muebles plegables fueron más populares fuera de Asia fue la Nueva España. Desde principios del siglo XVII, el gran éxito de los biombos japoneses alentó la elaboración de ejemplares novohispanos; estos últimos se hicieron en distintos ámbitos virreinales e incluso se enviaron a la península ibérica y a Perú." 

Quedé intrigado cuál sería la composición pictórica de un biombo que muestra, según el hallazgo documental en este libro,  "la historia de la entrada del tártaro en la china". La obra se cita en 1657 y perteneció al comerciante Juan de Soto. Este blog ha tratado este tema. El Gran Tártaro ¿Quién es Palafox? 

Parece ser que los biombos fueron aceptados rápidamente en las casas novohispanas debido quizás a su belleza, versatilidad, y funcionalidad, al separar espacios en las amplias habitaciones de que aquella época. En el siglo XVII comenzó un proceso de producción local americana que imitaba las características principales de los biombos asiáticos: el fondo oscuro, los paísajes, las flores, las aves y las distintivas nubes doradas. Sin embargo, paulatinamente fueron adquiriendo la forma local al incorporar las narrativas novohispanas de eventos históricos como la Conquista y la descripción de las nuevas urbes.

En paralelo fue desapareciendo la distinción entre la influencia japonesa y china, para fundirse en los modelos orientales, incorporado al gusto de los consumidores novohispanos.

El tercer capítulo, el de las porcelanas, puede ser más complejo porque era más numeroso. De hecho, las vajillas, los adornos y otros productos asiáticos formaban parte importante de los cargamentos del Galeón de Manila ya en la última década del siglo XVI. "En la Nueva España de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII circularon muchas más piezas de porcelana que en la mayoría de las naciones europeas, incluyendo España. Si bien la porcelana china circuló globalmente, tuvo distintas particularidades dependiendo del mercado al que se dirigía." 

El flujo abundante de piezas de diversas calidades tuvo un impacto en la diferenciación del lujo en el consumo novohispano. La disponibilidad de porcelana entró más de lleno en el gusto americano y casi de inmediato influyó en la producción local. Sin embargo, se reconoce que fue hasta la segunda mitad del siglo XVII cuando tuvo auge la loza producida localmente con influencia asiática.

"si bien en el siglo XVII la porcelana china circuló globalmente, su abundancia en la América virreinal propició procesos de apropiación especialmente complejos, en los que la huella de los modelos chinos podía resultar sutil, aunque rara vez se diluía del todo. Aunque en América nunca llegó a producirse porcelana, la loza poblana fina del siglo XVII, tanto la que incluyó detalles de origen chino como la que los dejó de lado, fue muy gustada en el virreinato de Nueva España y aun en Sudamérica. Así lo atestiguan los cientos de tibores, lebrillos y jarras conservados. El nutrido corpus de obras —muchas de las cuales se han incorporado en las últimas décadas a colecciones estadounidenses— permite advertir la evolución estilística, así como la coexistencia de soluciones, colores y esquemas decorativos cuya riqueza va más allá de la imitación de los modelos asiáticos.

Concluye el libro con la descripción del complejo proceso en que llegaron y se diseminaron los marfiles en la Nueva España y en Europa. Es bastante clara la intención religiosa en las imágenes en marfil, hechas por pedido en diferentes partes de Asia. Lo complicado es decifrar los orígenes y procesos de producción en manos de una variedad de artistas, aunque por lo general las piezas eran adquiridas en el famoso Parián de Manila. 

"Pese a no ser idénticos a los europeos —o quizá precisamente por eso—, los marfiles hechos en el Parián por artistas chinos fueron muy apreciados en Nueva España. Debido a que en Nueva España la circulación de marfiles asiáticos de temas religiosos se prolongó desde la apertura del comercio con Asia hasta el final de la época virreinal, las obras experimentaron cierta evolución estilística. En cuanto a los temas, tanto en el siglo XVII como en el XVIII abundaron las representaciones marianas, así como las de Cristo crucificado y el Niño Jesús, a los que se sumaron diversos santos."

Fueron las órdenes religiosas existentes en Filipinas la plataforma para la distribución de estas obras de marfil, originalmente destinadas a las contrapartes en la Nueva España. Es posible observar varios ejemplos más en parroquias en España, lo que muestra la red eclesiástica que promovió la distribución de este arte. Sin embargo, también existen registro varios de piezas en manos privadas. 

Me sorprendió gratamente reconocer el documento de la almoneda de los bienes del Diego Caballero Bazán, 1597, quien siendo presbítero en México también fungió como socio comercial de Diego Hernández Victoria, comerciante portugués avecindado al final del siglo XVII en Manila. Esta asociación comercial es testimonio del envío de novedosas mercancias asiáticas al mercado novohispano y hace volar la imaginación acerca de las personas que apreciaron, adquirieron y hasta ordenaron la elaboración de las porcelanas, lacas, biombos o esculturas de marfil, que llegaron algún lejano día a la Nueva España.

El libro de la doctora Ocaña es una pieza fundamental para la comprensión del enorme trasiego cultural que existió entre Asia, América y Europa a partir del siglo XVI. Debo reconocer que tuve necesidad de abrir muchos de los libros de arte a mi disposición y consultar en internet numerosas páginas de museos que afortunadamente contienen estas maravillas. La virtud del libro es que ofrece un orden conceptual y descriptivo del abundante acervo artístico de aquella época. 

domingo, 20 de abril de 2025

Naufragios

Durante años anduve buscando un título que no pude comprar en esas librerías "de viejo" en Lisboa, verdaderos templos de la historia, que dan cuenta de 12 naufragios sufridos por los marinos portugueses entre los siglos XVI y XVII. El libro portugués, publicado en Porto en 1942 consta de dos volúmenes.

Hace un par de meses encontré en la Feria del Libro de Mineria, en la Ciudad de México, el libro de Bernardo Gomes de Brito (Lisboa, 1668 - c. 1760) que lleva por título Historia Trágico-Marítima, una selección de textos de aquellas crónicas y que ahora está traducido al español por Alma Delia Miranda Aguilar para la Universidad Veracruzana. 

La edición mexicana tiene además un prólogo de José Saramago y un pequeño estudio de Antonio Tabucchi, sobre las licencias que debían tener las publicaciones de otras épocas y que en algunos casos eran otro tipo de naufragios, ideológicos o simplemente burocráticos. 


Testimonio de la ausencia

El tema de la empresa martíma y de sus fracasos es enorme en la historia, pero en el caso portugués tiene una connotación profunda en el imaginario nacional. La población lusitana, pequeña comparada con otros pueblos europeos, dedicó enormes esfuerzos a la exploración de espacios marítimos desconocidos, dejando detrás de sí a familias y comunidades que no volvieron a saber de sus paisanos. Un fenómeno especial es que los marineros terminaron anclados a otras geografías y otras culturas más allá de África, India y Asia extrema. Las nuevas familias hablaron portugués como lingua franca pero se mezclaron con las prácticas locales y dieron pie a una población mestiza que aún recuerda vagamente las tradiciones de Portugal. 

(En Tailandia se dice ขนมปัง K̄hnmpạng, como un eco de la palabra pan, sí el de harina de trigo)

Esos marineros tuvieron suerte, pues el recuento de los que perecieron suele ser mucho mayor. Y lo que queda son los relatos de tempestades, encallamientos, encuentros con pobladores poco amistosos, o la muerte en las profundidades del mar. 

El libro de Bernardo Gomez de Brito decíamos tiene 12 grandes relatos, de igual número de embarcaciones, como si fueran placas al mérito de los sobrevivientes. Son al mismo tiempo el testimonio de la ausencia, al decir de José Saramago. En esos textos se describen y se descubren nuevos territorios, aromas, colores, vegetaciones e idiomas. 

La selección mexicana incluye cuatro de las doce narraciones:

Relación de la muy notable pérdida del galeón grande S. João en que se cuentan los grandes trabajos y lastimosas cosas que le ocurrieron al capitán Manuel de Sousa Sepúlveda y el lamentable fin que él y su mujer e hijos, y toda la demás gente, tuvieron en tierra de Natal, donde se perdieron el 24 de junio de 1552.

Relación del viaje y naufragio de la nao S. Paulo que fue para la India en el año de 1560, de la que era capitán Rui de Melo da Cámara, maestte João Luis y piloto António Dias; escrita por Henrique Dias, criado del señor don António, prior de Crato.

Naufragio que pasó Jorge de Albuquerque Coelho viniendo de Brasil hacia este Reino en el año de 1565, escrito por Bento Teixeira Pinto, que se ecnontraba en este naufragio.

Relación de viaje y suceso que tuvo la nao S. Francisco en la que iba por capitán Vasco de Fonseca en la armada que fue para la India en el año de 1596, escrita por el padre Gaspar Afonso, uno de los ocho de la Compañía que en ella iban.

***

En este blog he incorporado varios relatos sobre los naufragios, así como los esfuerzos por rescatar tesoros o, menos interesado en lo pecuniario, descubrir los rastros de las conexiones marítimas pasadas. Hago una breve lista para los lectores:

Náufragos. https://lanaova.blogspot.com/2014/04/naufragos.html

De la naturaleza del marino. https://lanaova.blogspot.com/2010/01/el-marino.html

El mundo de los navegantes. https://lanaova.blogspot.com/2010/04/mito-y-leyenda.html

Naufragios en el Pacífico https://lanaova.blogspot.com/2009/12/el-misterio-de-san-lesme.html

Rescates arqueológicos

https://lanaova.blogspot.com/2022/07/los-barcos-perdidos.html

https://lanaova.blogspot.com/2015/12/naufragio-en-la-dinastia-tang.html

https://lanaova.blogspot.com/2011/07/excavaciones-en-baja-california.html

Narrativa. García Márquez escribe sobre un barco fantasma. 

https://lanaova.blogspot.com/2017/10/el-ultimo-viaje-del-buque-fantasma.html

 ***

Por cierto, el libro portugués de Bernardo Gomes de Brito, en la edición de 1942, en Porto, se puede leer en línea aquí 



lunes, 24 de febrero de 2025

Nuevos títulos

 ¡Albricias! Esta vez doy noticia de dos publicaciones relacionadas con los temas de esta bitácora. 

La primera, es un compendio (dossier) de artículos sobre la interrelación del mundo chino e hispánico. Se trata de una publicación de la Universidad de Estrasburgo, que interroga aspectos de la práctica y del pensamiento entre estos dos espacios geográficos y culturales en el siglo XVII. Es de acceso gratuito, y aunque los textos se publican en sus idiomas originales, francés, inglés y español, recomiendo ampliamente su revisión.

https://www.ouvroir.fr/sources/index.php?id=962

 

Los primeros asiáticos en América.

 Otra buena noticia es el otorgamiento del premio Howard F. Cline, para trabajos de historia mexicana, concedido a Diego Javier Luis, de la Universidad Johns Hopkins, por su libro sobre los primeros asiáticos en América. Es un estudio académico sobre las relaciones humanas transpacíficas en la llamada primera globalización. El vehiculo central es por supuesto el Galeòn de Manila.

El Howard F. Cline Book Prize In Mexican History se entrega en cada Congreso Internacional de LASA al autor de un libro destacado sobre la importancia principal del desarrollo del campo de la historia mexicana, publicado en inglés o español.


https://www.amazon.com/gp/product/0674271785 

https://lasaweb.org/es/news/lasa2025-winning-books/

jueves, 2 de enero de 2025

El Jade del conocimiento

Para iniciar el año, es interesante recordar uno de los paralelismos culturales que enriquecen la historia del mundo: la apreciación del jade en milenarias culturas de Asia y de América.

Hace más de una década, el Museo Nacional de Antropología e Historia de México auspició una exposición especial para conmemorar las relaciones diplomáticas entre México y China. El título fue Piedras del Cielo, Civilizaciones de Jade.

Esta identificación en China y en Mesoamérica en torno al jade antecede con mucho el período de la comunicación directa establecida por el Galeón de Manila. No se trata aquí de especular sobre contactos en el océano Pacífico previos al siglo XVI, sino abrir el espíritu a la sensibilidad de un gran poeta mexicano. José Juan Tablada, fascinado por las culturas asiáticas.

Exégesis

Es de México y Asia mi alma un jeroglífico.

¡Quizás mi madre cuando me llevó en sus entrañas
miró mucho los Budas, los lotos, el magnífico
arte nipón y todo cuanto las naos extrañas
volcaron en las playas natales del Pacífico!

Por eso amo los jades, la piedra esmaragdina,
el verdegay chalchíhuitl, por su doble misterio,
pues ornó a los monarcas de Anáhuac y de China
y sólo nace en México y en el Celeste Imperio.

Envuelto en los suntuosos brocados de la Sérica
y exornado de jades, mi numen es de América,
y en el vaso de ónix que es mi corazón,
infundiendo a mi sangre su virtud esotérica,
               ¡florece un milagroso
               cerezo del Japón!


Revista de Revistas, IX (414), 7 de abril de 1918, p. 14.
Incluido en el apartado "Época media (1901-1918)" de la sección "Los mejores poemas de José Juan Tablada" en Obras I Poesía (1971). Esta sección está integrada por los poemas publicados en la antología Los mejores poemas de José Juan Tablada (1943) y que no aparecen en ningún libro anterior a ella.
 


Jaguar teotihuacano

Luduan chino
 
Fuentes:
 
Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.
https://www.iifl.unam.mx/tablada/interiores/poesia.php?pos=3&coleccSel=15&TP=15#botonesPoesia 

Colección temporal Piedras del Cielo, Civilizaciones de Jade. México, 2012.
https://lugares.inah.gob.mx/es/museos-inah/museo/exposiciones/1060-697-piedras-del-cielo-civilizaciones-del-jade.html?lugar_id=471&expo_id=1060