lunes, 4 de mayo de 2009

Michoacán (1)

La iglesia influyó de manera decisiva en el perfil de la región. Los primeros evangelizadores fueron agustinos y franciscanos, dependiendo de los obispados de México, fundado en 1525 y Puebla en 1526. Una parte pasó a depender desde 1536 de los agustinos con sede en Michoacán. Investigaciones recientes, basadas en las fuentes parroquiales de Michoacán han arrojado valiosa información de primera mano[i]. Uno de esos estudios reúne la información de cuatro relaciones sobre el obispado de Michoacán a lo largo de tres siglos. En el estudio se describe el vasto estado de Michoacán, que en el período virreinal abarcaba partes de Jalisco, Estado de México, Colima, Guanajuato, San Luis Potosí y Guerrero.

A lo largo del período virreinal el poder eclesiástico constituyó en todo México una fuerza económica formidable, con intereses en la agricultura y la ganadería, por lo que algunas regiones poco comunicadas, como es el caso de las regiones que nos ocupan, quedaban a merced del poder de los frailes y párrocos[ii].

De hecho las administraciones civiles se crearon sobre la base de la expansión evangelizadora de misioneros y más tarde de las órdenes en sus conventos. Conviviendo con las estructuras civiles, las congregaciones religiosas se disputaban las poblaciones de mayores ingresos, y en varios casos las parroquias atendían directamente haciendas poderosas. A mediados del siglo XVI se trazó una frontera, no sin litigio, entre Michoacán y México a lo largo del rio Balsas, en la que los Agustinos quedaron bajo la férula de Valladolid y los Franciscanos dependían de México.

[i] Ricardo León Alanis. El obispado de michoacán en el siglo XVII. Un análisis global a partir de cuatro descripciones generales. en NOVAHISPANIA, 2. Universidad Nacional Autónoma de México, México 1996. pp.211-281.
[ii] El gobierno de la Iglesia en la Nueva España, organizado desde el siglo XVI a raíz de la Conquista, comprendía el arzobispado metropolitano de México más ocho diócesis que dependían de ésta. La primera sede episcopal mexicana fue fundada en 1526 en el gran centro indígena de Tlaxcala y más tarde trasladada a Puebla, ciudad española. el Obispado de Mérida (1526), el de México (1530), Oaxaca (1534), Michoacán (1536) y Chiapas (1538), Jalisco (1548),. Roberto Garza Ciriza, México ante la diplomacia vaticana, FCE, 1977.
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