martes, 26 de mayo de 2009

El esclavo Pablo

(Agradezco enormemente la información de esta entrada al paleógrafo Eugenio Reyes, especialista en la Academia Mexicana de Historia)

En el Archivo General de la Nación de la ciudad de México, en el Ramo de Historia, se encuentra documentada la vida de un esclavo oriental llamado Pablo, originario de la India pero considerado chino. La información consta en actas de compra- venta correspondientes a los años de 1632 a 1664 en las que Pablo pasó de dueño en dueño, entrando y saliendo del colegio de San Pablo en la capital mexicana.

Al estilo de aquella época los padres del colegio se reunieron el 4 de febrero de 1632 para actuar sobre la herencia del padre Cristóbal de Sayas, quien dejó a un esclavo de su propiedad (1). El texto dice:

Sepan cuantos esta carta vieren cómo nos(otros) los padres rectores y conventuales del colegio de san Pablo de esta ciudad de México conviene a saber el padre maestro fray Juan de Grijalva rector (…)

Es decir, fueron convocados por el rector y actuaron como testigos:

los padres fray Bernardino de Villafuerte vicerrector, fray Joan León vicario, fray Alonso Rodríguez, fray Antonio Carriedo, fray domingo Gutiérrez y fray Manuel de Armenta, todos moradores consultores del dicho colegio de san Pablo y religiosos presbíteros de la orden de nuestro padre de san Agustín, damos y en nombre de los demás religiosos presentes, ausentes y por venir por quienes prestamos voz y caución de rato grato, estando como estamos juntos y congregados a campaña tañida y habiendo hecho nuestra consulta como lo habemos de uso y costumbre para semejantes actos.

En suma, se pusieron cómodos para hacer la escrituración de un esclavo, de nombre Pablo, “que será de edad de veinte y dos años poco más o menos, natural de Cochin en la India de Portugal” que dejó en herencia fray Cristóbal de Sayas, maestro del colegio.

vendemos realmente y con efecto al padre fray Francisco de Concha, religioso presbítero de la dicha orden el dicho chino, el cual le vendemos por esclavo sujeto a servidumbre libre de empeño hipoteca obligación y de otra enajenación y sin lo asegurar de ninguna tacha o vicio ni defecto y en precio de doscientos y cincuenta pesos de oro común, que por el dicho esclavo nos ha dado y pagado en reales de contado, de que nos damos por contentos y entregados.

Se establece que el primer dueño conocido fue un cirujano llamado Bernardo de Gomara, quien vendió el esclavo al fallecido padre maestro fray Cristóbal de Sayas. El nuevo dueño, Francisco de la Concha era religioso agustino y Procurador del Colegio de San Pablo. El 18 de marzo de 1634 revendió al esclavo Pablo, esta vez a Lorenzo Pérez por 290 pesos. En dos años le ganó 40 pesos oro (2).

En agosto de 1634, Lorenzo Pérez transfirió los derechos sobre el esclavo Pablo a Sebastián de Benjumea, por la misma cantidad de 290 pesos (3).

El asunto volvió a aparecer el 26 de febrero de 1636, cuando Benjumea vendió nuevamente a Pablo, esta vez a Alonso de la Plaza, por la cantidad de 350 pesos oro. En el acta dice que el esclavo está libre de empeño o hipoteca; está sano de sus miembros y no es borracho, ladrón o huidor (4).

Mucho después, el 14 de diciembre de 1664, reaparece Pablo en otra acta donde el padre Juan de Burgos, de la casa de probación de Señora Santa Anna de la Compañía de Jesús vende “a un esclavo chino llamado Pablo, esclavo de esta casa y que ha estado sirviendo al dicho Colegio casi tres años de cocinero (…) al Colegio de San Pablo por la cantidad de 14o pesos.

El esclavo Pablo habría tenido en ese entonces 52 años. Su "precio" había bajado 210 pesos en 32 años.

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(1) AGN. Ramo Historia. Vol. 407, fojas 251r – 252 r.

(2)Idem, Vol. 407, fojas 272 r.- 272 v.

(3) Idem, Vol. 407, fojas 266r-v

(4) Idem, Vol. 407, fojas 267 r 268 r.

(5) Idem.

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