miércoles, 19 de agosto de 2009

Impulso colonial 4


Con frecuencia la historia colonial se cubre de oropel y gloria. El imperio portugués en el Oriente era conocido como Señor de las Conquistas, la Navegación y el Comercio. La realidad fue sin embargo más cruda. Un elemento que ahora se estudia fueron las limitaciones tecnológicas que tuvo que enfrentar la expansión naval portuguesa en la región.

Se operó en efecto una revolución naval al inicio del siglo XVI, por ejemplo con las aportaciones de la escuela de Sagres en cartografía y cosmografía, así como con el diseño de las más grandes embarcaciones de la época. De manera particular, el desarrollo de las Naus o Naos dió entrada a nuevas dimensiones de maniobra y de carga, con la inclusión de un velamen más versátil y tres o cuatro pisos, o cubiertas, que podían incluir más espacio de bodega, al principio entre 400 y 500 toneladas y para una tripulación de cien hombres, hasta duplicar esa capacidad y ampliar el número de marineros hasta 500.

No obstante, el comercio portugués en Asia fue utilizando paulatinamente más embarcaciones construidas en India, Malasia y la propia China, donde había una mayor disponibilidad de madera: manchuas, fustas, fragatas de menor envergadura y tripuladas por asiáticos y africanos pasaron a formar parte de la "poderosa" flota portuguesa.

Cabe señalar que siglos antes del arribo de los portugueses las actividades marítimas locales y la construcción de grandes naves habían alcanzado niveles superiores a los europeos del siglo XVI. Portentosas naves chinas surcaron los mares del sur de Asia desde el siglo XIII y ahora se ha recuperado la investigación sobre empresas marineras como la de Zheng He (Cheng Ho), quien entre 1405 y 1433 recorrió aquellos mares con una flota de decenas de barcos que escoltaban a los enormes juncos de nueve velas. El barco insignia medía 122 metros (400 pies) de eslora, comparado con los 26 metros de las carabelas de Colón.


El barco insignia de Zheng Ho contaba con nueve mástiles

La flota en su totalidad reunía decenas de barcos menores de abasto de viveres y agua, que transportaban soldados y caballos. En un sólo viaje se llegaron a calcular 27 000 soldados en aquella armada. O Spate considera que:
Como organizador de viajes, Cheng Ho no tenía rival; como navegante debía estar a la altura de Vasco de Gama y Magallanes, con la única salvedad (muy importante) de que los viajes que hizo por el norte de Kilwa eran por mares muy navegados y a puertos conocidos. Pero con certeza puede reclamar el título de "Almirante de la Mar Océano" con más derecho que Colón.
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C. R. Boxer, Ibidem, p.59.
O Spate. The Spanish Lake, Australian National University. Cap. 6. Imperios Asiáticos, comercios cristianos, p 207.


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