domingo, 30 de agosto de 2009

portugueses en India 2

La pimienta que se descargaba en las posesiones portuguesas en la India provenía principalmente de la costa Malabar, donde los agentes de la Corona la adquirían en los mercados abiertos en Cochin y Cranganore, en competencia con los comerciantes indios.

Se producían también grandes cantidades de pimienta en Sumatra y el oeste de Java , la mayor parte con destino al mercado chino. Esta pimienta javanesa era más barata que la variedad de Malabar que era sin embargo de mejor calidad. Debido a la competencia de los comerciantes de Aceh (de origen malayo, musulmanes, en la actual Indonesia) y de los chinos, los portugueses nunca fueron capaces de asegurar suficiente control comercial de todo el mercado regional como para reducir el precio de la pimienta en Malabar.

Durante la mayor parte del siglo dieciséis los comerciantes de pimenta de Malabar sólo aceptaban ser pagados en oro, pero los portugueses nunca tuvieron que traer oro desde Lisboa, como lo hicieron los venecianos en su comercio de especias en Levante. En opinión de varios historiadores, los portugueses pagaban con oro traído de África, de Indonesia y hasta de la propia China. Llegaron a acuñar moneda en Goa, como el Sao Tomé, que estuvo en circulación varios siglos después del auge portugués.

La competencia europea

Originalmente las ventas de pimienta en Lisboa fueron libres, pero a partir de 1503 se estableció que todas las importaciones debían realizarse por medio de la Casa de India. En 1530 la Corona decretó que la Casa debería vender las especias por gruesa (de un quintal para arriba), salvo cuando se distribuía en pequeñas cantidades para los farmacéuticos. Portugueses y comerciantes extranjeros participaron en la compra de pimienta en Lisboa, siendo el florentino Bartholomé Marchiones, uno de los primeros empresarios a gran escala de especias, un rico banquero-mercante que había contratado una proporción grande del comercio portugués en África.

Otros importantes intermediarios que aprovecharon el avance portugués fueron banqueros italianos, como los Lafetá y los Giraldi, o alemanes como los Fuggers, que operaban en Amberes, principal puerto europeo a donde se destinaban los embarques que llegaban a Lisboa desde el Oriente. hasta 1549 la Corona portuguesa mantuvo su propia agencia en Amberes, pero fue cerrada en ese año porque no era posible sostener la competencia con los comerciantes más sofisticados: flamencos, alemanes e italianos.

Durante el último cuarto del siglo XVI estos competidores extranjeros de la pimienta tuvieron permiso para mantener representantes en Goa y Cochin, a fin de supervisar la compra y el embarque de las especias que compraban a los portugueses, pero debido a los naufragios y otras causas los contratistas rara vez fueron capaces de entregar las cantidades estipuladas en Lisboa, por lo que cerraron sus operaciones en el Oriente.

Aparte de la pimienta, las importaciones portuguesas de nuez moscada, macis, canela y jengibre aumentaron un poco en la segunda mitad del siglo XVI, debido a que el precio declinó en ese periodo. Sin embargo, la Corona no obtuvo mucho beneficio de la venta de clavo y de la nuez moscada, debido al gran costo de envío de los galeones y carracas que llevaban el producto desde las Molucas a la India y por el costo de mantener los fuertes de Amboina, Ternate y Tidore.

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C.R. Boxer, op.cit. pp 57-61.

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