martes, 18 de agosto de 2009

Impulso colonial 3

La rápida expansión portuguesa y la enorme distancia de su despliegue colonial en África y Asia dieron cabida a un fuerte deterioro de la discipina de su gobierno marítimo. Los administradores coloniales en toda la región cayeron en prácticas corruptas que mermaron cualquier beneficio económico para la corona. Los funcionarios recibían mucho más de sus negocios privados que de sus actividades públicas.

La venta de pimienta en Europa dió a la Corona portuguesa una ganancia importante pero, como se ha mencionado, las operaciones en Asia eran más bien una carga financiera inmanejable. Philip D. Curtin considera que a largo plazo la decisión de utilizar la coerción militar en lugar de ocuparse de objetivos estrctamente comerciales en un medio -que, en esencia, no era hostil- fue un enorme error de cálculo para los portugueses. La protección que vendían los funcionarios lusitanos en Asia significaba un ingreso personal enorme para ellos, pero no para el gobierno de la península (1).

Los costos de la empresa colonizadora portuguesa incidían además pesadamente en la vida económica y social de Portugal, un país que tendría una población entre un millón y un millón cuatrocientos mil habitantes hacia 1527.

C.R. Boxer calculó que en el siglo XVI alrededor de 2,400 personas dejaron Portugal cada año para embarcarse en la aventura de Oriente, la gran mayoría de ellos hombres jóvenes y solteros. Muy pocos de ellos regresaron de la Goa Dorada, pues regularmente morían por las enfermedades, el hambre y el clima en la vuelta de África ¿Qué puede tener de glorioso haber arrojado a un destino miserable a alrededor de un cuarto de millón de seres humanos?

Comparada con España, la salida de población de Portugal fue proporcionalmente mayor. Hacia 1570 habrían emigrado a América alrededor de 60,000 españoles de una población total estimada de seis o siete millones de habitantes, alrededor de 1,000 por año. El viaje de entre Sevilla y Veracruz, aunque azaroso, no era nada comparado con los seis y hasta ocho meses que duraba el viaje de Lisboa a cualquier punto del Oriente Medio. En el viaje a América, los destinos en general eran al altiplano, de clima más benigno, comparado con la travesía alrededor de África, con serios problemas de salud -sobre todo Malaria; el extremoso clima del Mar Rojo y del Golfo Pérsico, o el clima de la India y del sudeste de Asia (2).

___________________
(1) Philip D. Curtin. Ibidem. pp 142.
(2) C.R. Boxer. The Portuguese Seaborne Empire; 1415-1825. Carcanet. The Calouste Gulbenkian Foundation, Manchester, 1991. p.52-53.

Publicar un comentario