jueves, 23 de julio de 2009

Portugal en la Indias

"Los primeros barcos portugueses que salían del Tajo hacia la lejanía incógnita habían servido al descubrimiento; los segundos procuraban establecer relaciones comerciales con los nuevos territorios descubiertos, en un plan pacífico. La tercera flota ya presenta en su equipo un carácter guerrero" (1)
Este triple ritmo, afirma Stefan Sweig, caracterizará toda la época colonizadora portuguesa sobre África e India, que da inicio precisamente el 25 de marzo de 1505, con la salida de la enorme flota comandada por Francisco de Almeida, con 22 naves, 1,000 marinos y 1 500 soldados. Lleva en sus manos el nombramiento de Virrey de la India y está dispuesto a asumir el cargo a sangre y fuego.
Durante ese siglo se repetirá el mismo proceso: primero se erigirá la factoría; luego, la fortificación para su pretendido amparo. Al principio se negociará pacíficamente con los dominados indígenas; después, así que se disponga de un número suficiente de soldados, se les tomarán las tierras y, con ellas, toda la mercancía.
Diez años han pasado apenas y Portugal, en medio sus nacientes propiedades, ya no se acuerda de que única ambición era tener una modesta participación en el comercio de las especias de Oriente. Los buenos propósitos se desvanecen muy pronto en la bienandanza, desde el día en que Vasco da Gama entra en las Indias, siente Portugal el prurito de echar fuera a las demás naciones. Considera el África, las Indias y Brasil como un coto particular. En lo sucesivo, desde Gibraltar a Singapur y a la China, ningún barco cortará los mares ni se atreverá a nadie el tráfico en todo el hemisferio si no pertenecen a la nación más pequeña de la pequeña Europa.
El momento de España se está cumpliendo en ese momento en América, donde Cortéz y Pizarrro avanzan, irrefrenables, en México y en Perú. Vista en esa perspectiva, la expansión española hacia el Pacífico es tardía si se compara con la de Portugal. Tratarán de ganar tiempo en la carrera hacia las Indias y por ello Carlos V y su hijo Felipe II se esfuerzan por enviar expediciones al Poniente desde el continente americano.

Sería un marino portugués, un fidalgo, quien a los 24 años formó parte de la armada de Almeida, el que entregará a la Corona Española el preciado acceso al Pacífico desde América: Fernando de Magallanes. "Con lo que desperdiciaba Portugal se encumbraba Castilla". Los reyes de España tuvieron el buen sentido de oir a Colón y a Magallanes en dos momentos cruciales de la historia (2).
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(1) Stefan Zweig. Magallanes Historia del primer viaje alrededor del mundo. Ed. Juventud, Barcelona, 1990.
(2) Mauricio Obregón. La primera vuelta al mundo. Magallanes, Elcano y el libro perdido de la Nao Victoria. Academia Colombiana de Historia, Plaza & Janés, 1984. Introducción de Germán Arciniegas.
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