sábado, 6 de junio de 2009

Alonso Ramírez (1)

En 1690 se publicó en la ciudad de México un relato escrito por el sabio novohispano Carlos Sigüenza y Góngora (1645-1700), con el título Infortunios de Alonso Ramírez.
Se trata, al decir de muchos, de un antecedente valioso de lo que sería la novela mexicana dos siglos más tarde. Dentro de la obra de ese autor, este relato figura como una de sus crónicas de asuntos de interés de su época, aunque la mayoría de los estudios modernos se ha enfocado más en su obra científica y en la complicada simbología de su obra poética.
Irving A. Leonard, califica a esta obra como “la más encantadora de estas narraciones periodísticas”. En ella cuenta las desventuras de un joven nacido en Puerto Rico y que inicia en México un viaje alrededor del mundo. Sigüenza y Góngora describe el incio de la carrera de Alonso Ramírez en México, donde viajó por Chiapas, Oaxaca y Puebla, al servicio de un mercader trajinante que se llamaba Juan López.
"Ocupábase éste en permutar con los indios mixes, chontales y cuicatecas por géneros de Castilla que les faltaban, los que son propios de aquella tierra, y se reducen a algodón, manta, vainillas, cacao y grana. Lo que se experimenta en la fragosidad de la Sierra, que para conseguir esto se atraviesa, y huella continuamente, no es otra cosa sino repetidos sustos de derrumbarse por lo acantilado de las veredas, profundidad horrorosa de las barrancas, aguas continuas, atolladeros penosos, a que se añaden en los pequeños calidísimos valles que allí se hacen, muchos mosquitos y en cualquier parte sabandijas abominables a todo viviente por su mortal veneno"
Alonso Ramírez casó y enviudó en tan sólo once meses, pues su joven esposa murió de parto en la ciudad de Puebla. Ahí intentó aprender el oficio de carpintero con el maestro Estevan Gutiérrez, tan pobre que buscó la alternativa de irse a Filipinas:
"hallándome en el tribunal de mi propia conciencia, no sólo acusado, sino convencido de inútil, quise darme por pena de este delito la que se da en México a los que son delicuentes, que es enviarlos desterrados a las Filipinas. Pasé, pues, a ellas en el galeón Santa Rosa, que (a cargo del general Antonio Nieto), salió del puerto de Acapulco para el de Cavite el año de 1682".
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Sigüenza y Góngora escribe con el estilo barroco de su época, pero intenta mantener una narración simple de los sucesos del día y en ocasiones escribió verdaderos reportajes. En la lista de sus escritos en este género se incluye: El trofeo de la justicia española (1691) que narra las peripecias de una afortunada aventura militar contra los franceses en Santo Domingo; Relación histórica de los sucesos de la armada de Barlovento (1691) que da cuenta de la etapa marítima de esta empresa; y el Mercurio Volante (1693) donde descubre la reconquista pacífica de de Nuevo México.
Sin embargo, el más importante de todos es el testimonio que ofrece de la insurrección indígena en la ciudad de México del 8 de junio de 1692, Alboroto y Motín de los indios de México, contenido en una carta que escribió con el propósito de publicarla, pero que apareció impresa hasta 1932.
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Carlos Sigüenza y Góngora, Infortunios de Alonso Ramírez, Ed. Joaquín Mortiz, México 2002. Primera edición en Ronda de Clásicos Mexicanos.
Irving A. Leonard. La época barroca en el México colonial. Fondo de Cultura Económica. Colección Popular, México, 1974, pp. Un sabio barroco, pp. 278 - 308.

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