Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.
jueves, 25 de agosto de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
Escenario de conflicto
Hemos explorado hasta aquí la profunda interacción de China y Occidente con base en el intercambio de plata, sobre todo de procedencia americana, desde mediados del siglo XVI. La percepción europea sobre la importancia de China fue en aumento y en consecuencia el conflicto de los poderes europeos para controlar el comercio con el imperio oriental. Los primeros en llegar fueron los portugueses, con enclaves como Malaca (ocupada en 1511, en un conveniente punto en la ruta marítima que conduce hacia China) y luego el importante puesto comercial de Macao. Cuando los españoles aparecen en la zona, intentaron establecer puertos de avanzada en la costa de Fujián, uno conocido como El Pinal que tuvo corta vida. A la vuelta del siglo, los holandeses comenzaron a incursionar en la zona, con una actitud mucho más belicosa y eso motivó un virtual estado de guerra entre los europeos que mantenían el intercambio con China.
Por su parte, muchos españoles avecindados en la región alimentaban el sueño de invadir China. El historiador catalán Manel Ollé cuenta la historia de tales intentos de invasión encabezada por varios misioneros anclados en Filipinas en las dos últimas décadas del siglo XVI. Martín de Rada, Juan González de Mendoza y el jesuita Alonso Sánchez diseñaron, prepararon y estuvieron a punto de llevar a cabo una "invasión" española en China, entrando por las costas de Fujián. Sus planes consideraban factible tomar una parte del territorio de los Ming, con el apoyo de mercenarios japoneses.
Por su parte, muchos españoles avecindados en la región alimentaban el sueño de invadir China. El historiador catalán Manel Ollé cuenta la historia de tales intentos de invasión encabezada por varios misioneros anclados en Filipinas en las dos últimas décadas del siglo XVI. Martín de Rada, Juan González de Mendoza y el jesuita Alonso Sánchez diseñaron, prepararon y estuvieron a punto de llevar a cabo una "invasión" española en China, entrando por las costas de Fujián. Sus planes consideraban factible tomar una parte del territorio de los Ming, con el apoyo de mercenarios japoneses.
Tales planes, que hoy se observan como sueños descabellados, enfrentaron dos barreras infranqueables antes de llegar a su culminación: Felipe II tuvo conocimiento de ellos en el momento de la derrota de la "Armada Invencible" en las costas inglesas, lo que a cualquiera le hubiera provocado el desánimo como para iniciar otra batalla en el otro lado del mundo. La segunda razón fue la oposición en el seno de la corriente misionera, principalmente por parte de los jesuitas que ya realizaban labor evangélica en China y quienes desalentaban el uso de métodos militares en el acercamiento con el gigante asiático. Prevaleció la prudencia y no se volvió a hablar de conquista en las décadas siguientes.
Lo interesante de este recuento es la conclusión sobre el equilibrio internacional que se consolidó en la región asiática, en el momento mismo de la instalación de los españoles en Filipinas, por precaria que hubiera sido. Con agudo realismo el historiador Manel Ollé señala:
"Al final resultó que no fueron los españoles de Filipinas quienes conquistaron China, sino fue al revés. Fueron los chinos los que sutilmente conquistaron Manila. Porque Manila acabó pronto convertida en una floreciente y mercantil ciudad China gobernada y liderada por una élite española. Pero en el siglo XVII fue ya una ciudad de 30,000- 35,000 chinos con unos pocos de centenares o miles de españoles, a lo sumo. Es decir, que el sueño de Empresa de China que conquistará el Imperio Celeste, dio paso a la realidad de un Galeón que fue surgiendo en la década de los años 80-90. Fue tomando fuerza y esta dinámica juncos que anualmente acudían a Manila cargados de seda, especias, porcelanas y todo tipo de abastecimientos para el día a día de la supervivencia de la colonia filipina que quedaban alejada de la metrópoli mexicana y con necesidad de cuerdas, de cera y de todo tipo de cosas".
La China marítima de la provincia del Fujian se encontraba comprometida en un proceso de apertura al comercio y diferentes puertos como Malaca, Brunei, Manila o Champa empezaban a recibir barcos. En 1615 la superintendencia de marina de Fujian publicó una lista de 115 productos de índole diversa sujetos a tasación. Es decir, que indicaban qué es lo que entraba por esta canal oficial de procesamiento de la navegación.
Esta lista fue posteriormente publicada en 1617 en el famoso libro de Tang Xie “Dong Xi Hai Gao” que significa “Informe de los mares del Este y del Oeste”. A través de ésta y otras listas es posible conocer las pautas de importación de las últimas décadas del imperio Ming; predominaban los productos relacionados con la farmacopea –cuernos de rinoceronte o de búfalos de agua, nidos de ave, caparazones de tortuga, aloes, aceites de alcanfor, sulfuro...– productos aromáticos, materiales para la decoración y los acabados de construcción, tejidos, pieles de animales, maderas nobles, minerales raros, manjares secos, semillas, granos... En realidad un tipo de comercio antiguo, podemos decir así, pero también dirigido a las élites.
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Manel Ollé, Comunidades mercantiles en conflicto en los estrechos de Taiwán (1624-1684).Universidad Pompeu Fabra
sábado, 13 de agosto de 2011
Arte barroco
Un buen consejo para acercarse al tema del arte es procurar alejarse de lo que podría ser el gusto personal, las preferencias subjetivas por un determinado período cultural. Esta paradoja abre una sana distancia frente a la fascinación que puede producir un texto, una mirada a la arquitectura, una escultura o un cuadro y, por supuesto, al encuentro con la música de un determinado período.
Nos guste o no el arte barroco, éste proporciona claves muy claras de interpretación histórica, política y económica, del período del que se ocupa este blog. A partir de la definición elaborada por el historiador Werner Weisbach, que coloca el arte barroco como un instrumento de la política de la iglesia católica para contrarrestar el desafío de la cultura protestante en Europa, es ampliamente aceptado el sólido vínculo que existió entre la Contrarreforma y las expresiones barrocas del siglo XVII y hasta mediados del XVIII.
En esta relación es posible distinguir al menos dos elementos: el papel de la Compañía de Jesús como actor central en la estrategia de defensa del Papado frente al embate del protestantismo, y el ingenio utilizado para impulsar las expresiones artísticas dentro de los objetivos religiosos.
Pero, ¿por qué abordar este tema en un blog sobre la relación transpacífica? Porque el encuentro cultural que involucró de manera integral a Europa con América y Asia tuvo algo más que rasgos barrocos. Ya hemos visto aquí expresiones propias de aquella época, el temor a la muerte por ejemplo en el mar; las aportaciones al lenguaje como resultado de la aparición de nuevos objetos y sujetos; la música como interpretación/traducción entre culturas lejanas. El barroco constituyó el marco cultural del encuentro en aquella primera globalización. Se desplegaron toda suerte de herramientas culturales para ampliar la mirada del mundo, con el propósito de abarcar a todo el planeta.
La Compañía de Jesús definió sus objetivos a través de la defensa del poder terrenal de la iglesia católica y de su papel central en la vida de todo el mundo conocido, Europa, así como en los espacios recién descubiertos en América o en Asia. La centralidad de la iglesia en la vida de Europa implicaba un acercamiento del ritual cristiano, renovado después del Concilio de Trento, para acercar a esa iglesia a la vida cotidiana de sus fieles. Es pues un reconocimiento de la necesidad de renovación.
Lo anterior fue trasladado conscientemente para ofrecer una imagen más elevada y precisa en el sentido artístico, que se tornara atractiva para la población; una pedagogía religiosa. En ese medio representativo destacarían la pintura y la música.
En el sentido contrario, la demanda de arte religioso en América y en Europa incentivó la elaboración de exquisitas piezas por parte de artistas asiáticos, con técnicas y materiales de aquellas latitudes.
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Weisbach, Werner, El Barroco, arte de la Contrarreforma, Madrid, Espasa-Calpe, 1948.
Foto del blog Vamos al Bable dedicado al Museo Nacional del Virreinato, México.
Foto del blog Vamos al Bable dedicado al Museo Nacional del Virreinato, México.
Evangelizar está en chino

El Evangelio escrito por el padre Gerónimo Nadal (1507-1580), jesuìta, fue traducido al chino e impreso profusamente con la técnica de placas de madera entintada, gracias al esfuerzo de propagación del padre Giulio Aleni (1582-1649).
sábado, 6 de agosto de 2011
Postales
A lo largo de siglos, la adormecida Europa medieval mantuvo una percepción limitada de China; limitada y a la vez maravillada. A ella contribuyó, rompiendo moldes, el propio Marco Polo que sembró en el imaginario colectivo europeo la semilla de la curiosidad hacia el Oriente. Su fuerza provenía de una experiencia propia vivida durante años en el imperio chino, pero que fue tomado en un principio como un recuento plagado de falsedades. El libro de Marco Polo fue conocido en su época como el Millón,,, de mentiras. Viajeros europeos en Asia, desde el siglo XII al XVI, completaron el cuadro con sus propios relatos fragmentados, verdaderas postales, que tenían como propósito reforzar sus pre conceptos religiosos de superioridad cultural europea frente a Oriente.
Otra vertiente, apuntada por el historiado catalán Manel Ollé, es que gran parte de las descripciones de China y Oriente en general, eran resultado de ¨un proceso de interacción marcado por la restricción de ámbitos sociales e institucionales¨. Aquellos viajeros realizaban un ¨inventario limitado a las zonas visitadas, (por) períodos de contacto limitados, así como por (su) incapacidad de compresión completa de los códigos comunicativos y culturales¨.
En algunos casos encontraremos datos que no provienen directamente de la observación inmediata en la región marítima del sur (de China) sino que fueron captados por los ibéricos del siglo XVI en sus ciudades de avanzada colonial (Macao-Cebú-Manila). Se trata sin embargo de testimonios en ocasiones confusos y casi siempre limitados y parciales.
Un gran cambio se suscitó con la presencia más permanente de los misioneros, sobre todo jesuitas, que abrió una nueva época de comprensión.
En el momento en el que los padres jesuitas Matteo Ricci y Michele Ruggieri acceden, a través del conocimiento de la lengua china, a la lectura de los registros históricos, institucionales, filosóficos etc. se abren las puertas a un nuevo paradigma de PERCEPCION que dará sus frutos durante las primeras décadas del siglo XVII (...y que) representa un cambio cualitativo. A pesar de todo, no deja de incorporar profusamente datos provenientes de la imagen ibérica del siglo XVI y, en cuanto a difusión, no eclipsa el impacto intelectual de la obra de Juan González de Mendoza, que gozará aún durante el siglo XVII -aunque ya no en el siglo XVIII- de una amplia repercusión a partir de nuevas reediciones y traducciones a diferentes lenguas.
¨China fue durante las primeras décadas de presencia española en Filipinas un objeto de deseo misional, imperial y comercial¨ apunta el historiador.
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Manel Ollé, Comunidades mercantiles en conflicto en los estrechos de Taiwán (1624-1684), Revista de Historia Económica (second series) pp. 271-297, Universidad Carlos III de Madrid, 2005.
martes, 19 de julio de 2011
Concierto
El clavecinista Santiago Álvarez extiende una cordial invitación a un concierto especial, el próximo 14 de septiembre en el Foro Rodolfo Usigli. Suena interesante. "Tocaremos un programa de música barroca alemana y española (Sturm und Drang) con oboe barroco, oboe d´amore, traverso, violoncello y clavecín."
sábado, 16 de julio de 2011
Literatura en Español en Filipinas
En este blog hemos hablado de cuán contradictorio es que en Filipinas, un país dominado durante 400 años por España, prácticamente no se hable en idioma Español. Sostengo que desde los primeros tiempos de la colonización, principalmente a cargo de los poderosos frailes dispersos en las islas filipinas, se mantuvo una política contraria a la que se había aplicado en América, es decir, se negó la difusión del español entre los diversos pueblos de las islas, pues el idioma unificador constituía un riesgo para el poder de los colonizadores, ver El idioma español en Filipinas.
Esto se aplica a la difusión del idioma dominante en España y en América, donde el lenguaje llegó a la población y se convirtió en el instrumento cotidiano, pero en Filipinas el camino fue distinto. Sólo las élites desarrollaron un contacto directo con el idioma de la metrópoli y, curiosamente, con la forma en que se habla en México, ver Síncamas y Sayotes.
Volvemos a tocar el tema, motivados por una buena noticia; el Instituto Cervantes de Manila acaba de lanzar un proyecto para la recuperación de la literatura filipina escrita en español en la primera mitad del siglo XX. Su portal de internet señala:
La literatura filipina escrita nace en español, ya que, si bien ya existía en las Islas una tradición literaria de tipo oral, la irrupción del español lo convertirá en el idioma en el que se fija por escrito esa tradición y se plasman de forma literaria interesantes procesos de transculturación: en castellano escribe su obra José Rizal, el gran clásico nacional filipino. Curiosamente, ese proceso no termina con el fin de la colonia, pues la “edad de oro” de la literatura hispanofilipina coincide con el período de la ocupación norteamericana.
En esos años, en torno a un número de periódicos, y utilizando la lengua como seña de identidad y símbolo de un programa independentista, se va articular la resistencia a la conquista norteamericana por parte de los más importantes intelectuales filipinos del momento. En las primeras décadas del siglo XX se dan a conocer escritores como T.M. Kalaw, Jesús Balmori, Claro Mayo Recto, Manuel Bernabé, Enrique Laygo o Antonio Abad, entre otros.
Pero si todavía en las dos primeras décadas del siglo XX se publicaban 27 diarios en español y en 1940 la Oficina de Publicaciones contabilizaba 40 publicaciones en castellano, las trabas a la enseñanza del español impuestas durante la ocupación norteamericana y las consecuencias de la guerra mostrarán un paisaje muy distinto a partir de 1945: después de la II Guerra Mundial, tan sólo reanudan su publicación algún diario y escasas revistas de corta vida o de alcance regional.
Con la práctica desaparición del castellano de la vida pública y de la educación, la literatura hispanofilipina sólo pudo hallar refugio en las publicaciones literarias de los departamentos de español de universidades, de donde desapareció progresivamente conforme el español perdía peso en las carreras. Las consecuencias en los estudios de Filología hispanofilipina son igualmente demoledoras: al haber desaparecido el castellano como lengua hablada en Filipinas, la literatura filhispana es la gran olvidada, tanto en las Islas como en el mundo hispanohablante.
Con todo, esa recesión que ha sufrido la lengua española en Filipinas se ha frenado últimamente, pues desde hace unos años se abre paso una tendencia que, proveniente de EE.UU., está favoreciendo la recuperación del castellano en la sociedad. La reinstauración del español en la educación secundaria a partir de 2008 abre además una etapa llena de posibilidades que no se deberían desaprovechar.
No cabe duda. La decisión de recuperar el idioma Español entre los adolescentes filipinos, enriquecerá aún más a una población que tiene tanto talento y dinamismo, en el continente que más se desarrolla en el siglo XXI.
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Cita tomada de la página del Instituto Cervantes, Manila, 16 de julio de 2011.
jueves, 14 de julio de 2011
Negocio redondo
Desde un principio, comerciantes, viajeros y misioneros occidentales describían las diferencias que encontraban en China y percibían una extraña ventaja a su favor en el intercambio de plata. A riesgo de ser tomados como mentirosos, como fue el caso de Marco Polo siglos antes, algunos de aquellos viajeros del siglo XVI dieron testimonio de que los chinos estaban dispuestos a pagar precios desproporcionados por la plata que venía de Europa, Japón y América.
Uno de aquellos viajeros, el padre Gaspar da Cruz, escribe en 1569 que "no hay monedas de oro o plata en China, sino que todo se compra por el peso en oro o plata (...) el que quiera hacer buen mercado en el país de China debe traer plata en lugar de bienes". A su vez, un comerciante con 25 años de experiencia en la región escribía en 1609:
En todo el reino de China hay una enorme cantidad de oro fino, de más de 22 kilates. Si fuera llevado a la Nueva España, o a Castilla, se tendría una ganancia del 75 u 80 por ciento por las diferencias de precios en una región y otra. En China es visto como una mercancía que sube y baja de precio de acuerdo al abasto y a la demanda, y no tiene un precio fijo como en Castilla. Un peso de oro en China equivale generalmente a cinco y medio pesos de plata, y si hay escasez la proporción puede ser de seis y medio pesos de plata por uno de oro. Lo mejor que he obtenido y visto en la ciudad de Cantón en China fue de siete y medio pesos de plata por uno de oro, y no he vuelto a verlo tan alto. En cambio, en España el peso de oro vale por lo general 12 y medio pesos de plata, así se puede ver como es posible ganar de 75 a 80 por ciento en el oro que se exporta desde China.
Por ello, se espera que se conceda permiso, en consideración del gran beneficio que resultaría para estos reinos de España, exportar oro desde China a cambio de plata, por lo que Su Majestad daría libre permiso para cualquiera de llevar plata de la Nueva España a Filipinas, a condición de que invierta la mitad de ella en bienes chinos y la otra mitad en oro a precios del mercado.
El comerciante advertía que como no hay oro en Filipinas, cuando los cantoneses y sangleyes se enteren de que pueden cambiar su oro por plata en Filipinas, podrían llevar tanto que podrían reducir las ventajas que tendría llevar plata desde la Nueva España. Este porque los chinos prefieren plata en lugar de oro. También señala que los portugueses saben de esta situación y están llevando plata desde Europa hasta China, para obtener beneficios. Charles R. Boxer recogió esta información desde los años cincuenta del siglo XX.
La plata fluyó en las venas del comercio internacional de manera impetuosa en aquella primera globalización que integraba a China, América y Europa en el siglo XVII. Los españoles se colocaban así en una situación particularmente favorable, pues tenían el control de las principales fuentes de producción de plata, en el Potosí y en Nueva España. El yacimiento del Potosí, descubierto en 1545 atrajo en menos de un siglo a una población de casi 160,000 habitantes, en condiciones infrahumanas.
Pero si con la distancia del tiempo tratamos de imaginar los diversos usos del preciado metal, no sólo como mecanismo de pago sino como mercancía que se puede acumular y usar de muchas maneras, entonces entenderemos cómo la plata adquirió precios relativos muy diferentes de un continente al otro. El mineral tenía un costo de producción muy bajo, por su abundancia en América y por la mano de obra esclava o semiesclava, pero aumentaba desproporcionadamente una vez que cruzaba los océanos con destino a Asia o a Europa. Como hemos visto en notas anteriores, en el período que va de 1540 a 1640 se produjo una distorsión notable en los precios de la plata, principalmente porque China pagaba más alto que el resto del mundo. Un nuevo ciclo de precios altos se registró entre 1700 y 1750.
El mismo producto era apreciado de manera distinta en cada punto de la cadena comercial global de los siglos XVII y XVIII. Los comerciantes que llegaron a Asia después que los portugueses y españoles, como la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, comprendieron rápidamente que podía hacer un gran negocio transfiriendo plata americana comprada a los españoles y enviarla hacia China. Se dieron casos en que las monedas acuñadas al pie de mina en El Potosí llegaron en sus cajas de origen, lo mismo que lingotes intactos, sin haber circulado en Europa, todo a manos de los holandeses. Negocio redondo para algunos, pero no para todos.
Las consecuencias de este fenómeno fueron determinantes en la formación y consolidación (o el derrumbe) de varias economías de esa época, comenzando por la dinastía Ming que permitió el atesoramiento de plata, exigió incluso el pago de impuestos en ese metal y empobreció a los pequeños propietarios que carecían del preciado oro blanco. Pero no menos importante fue la insolvencia constante de la monarquía española en esa época, endeudada permanentemente con los banqueros alemanes y suizos.
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Boxer, Charles R. The Christian Century in Japan, 1549-1650, Carcanet Press Limited, the Calouste Gulbekian Foundation, Carcanet, Exeter, England, 1991, Apéndice IV. Pedro de Baeza on the China-Japan Trade 1609, pp 425-426.Dennis O. Flynn, Arturo Giráldez, ¨Born with a Silver Spoon: The origin of world trade in 1471¨, Journal of World History 6, 1995, p 201.
lunes, 11 de julio de 2011
Excavaciones en Baja California
Una grata sorpresa que amerita ser difundida. El día de hoy el diario El Universal informa de avances en las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en Baja California, México. Muy interesante.
MÉXICO, D.F., julio 11 (EL UNIVERSAL).- Investigadores mexicanos y estadounidenses descubrieron una escultura en bronce que representa un "Perro de Fo", "sobreviviente" del naufragio de uno de los primeros galeones de Manila o naos de China, oculto por más de 430 años bajo la arena, en la costa del océano Pacífico, en el estado de Baja California.
MÉXICO, D.F., julio 11 (EL UNIVERSAL).- Investigadores mexicanos y estadounidenses descubrieron una escultura en bronce que representa un "Perro de Fo", "sobreviviente" del naufragio de uno de los primeros galeones de Manila o naos de China, oculto por más de 430 años bajo la arena, en la costa del océano Pacífico, en el estado de Baja California.
De acuerdo a un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) el llamado "Perro de Fo", quimera de la tradición budista destinada a la protección, es una figura de unos 12 centímetros de alto e igual de ancho, presunta tapa de un incensario o de un candelero, la cual fue localizada hace unas semanas y representa una pieza única dentro del conjunto de materiales recuperados a lo largo de 12 años por el Proyecto Galeón de Manila en Baja California.
Esta pieza de bronce se suma a los cerca de mil 500 fragmentos de porcelana china de la Dinastía Ming -correspondientes al reinado del emperador Wanli (1563-1620 d.C.)-; monedas que circularon durante el mando del rey de España Felipe II (1556-1598 d.C.); y láminas de plomo que forraban el casco de la embarcación, rescatados hasta la fecha.
Según el arqueólogo Roberto Junco, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, esta variedad de materiales encontrados, apunta a que corresponden a uno de los primeros galeones del siglo XVI que zarparon de Manila, Filipinas, con rumbo al puerto de Acapulco, en la Nueva España, -ruta comercial de más de 16 mil kilómetros quedó establecida en 1565 por el monje y marino Fray Andrés de Urdaneta-.
En tanto, el historiador náutico Edward Von der Porten dijo que los restos materiales encontrados probablemente pertenecieron al galeón "San Felipe", que zarpó llevando un importante cargamento de porcelana china de la Dinastía Ming -destinado a conocer los gustos de novohispanos y europeos-, y que desapareció en 1576.
Junco mencionó que el "Perro de Fo" se encontró a 20 centímetros de profundidad, a partir de una señal emitida por un detector de metales, y se procedió a realizar un pozo de sondeo, lo que derivó en el hallazgo de la pieza, la cual se registró mediante fotografía y dibujo arqueológico, para después recuperarla con fines de estudio.
Este objeto asiático coincide con las descripciones que algunos misioneros jesuitas dejaron a manera de testimonios en el siglo XVIII, como las de los padres Fernando Consag y Miguel del Barco, abundó Junco.
"El jesuita Miguel del Barco supo del sitio y los materiales que estamos investigando coinciden con sus anotaciones, por ejemplo, en sus crónicas narra que los indígenas llevaron a una de las misiones un candelero de bronce con la forma de un perro. El objeto que encontramos probablemente sea similar al que refirió el religioso, y quizás se trate de la tapa de un incensario. Esto se definirá luego de que la pieza -que tiene una concreción- sea restaurada por especialistas del INAH", señaló Junco.
Los llamados "Perros de Fo" ("Fo" es un término que se utiliza para referirse a Buda) son en realidad representaciones de un león y se les considera protectores de lugares sagrados, de ahí que comúnmente adornen la entrada de templos y palacios. Se les denomina en plural debido a que se elaboran en pareja: macho y hembra; en el caso del objeto descubierto en Baja California, se trata de un macho y su atributo es una esfera que representa al orbe, bajo la garra derecha.
Las exploraciones del Proyecto Galeón de Manila las han efectuado los investigadores estadounidenses Jack Hunter y Edward Von der Porten, y arqueólogos de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH, con apoyo del Centro INAH-BC, de la National Geographic Society, de la Universidad de San José y del Museo Marítimo de San Diego, estos últimos en California, Estados Unidos.
Este equipo realiza prospecciones arqueológicas en un área de 11 kilómetros, siendo la línea de costa donde se ha localizado la mayor variedad de materiales.
Doce temporadas de campo en el lugar han permitido al historiador náutico Edward Von der Porten forjarse una hipótesis respecto a la identidad del Galeón de Manila que encalló en esta solitaria playa del estado de Baja California, a partir de diversos elementos, entre ellos de la datación de la porcelana china.
De los más de mil 500 fragmentos de platos de porcelana de la Dinastía Ming, correspondientes al reinado del emperador Wanli, según Von der Porten, 55% de los tipos cerámicos se dividen en tres conjuntos de diseños: figuras de ave fénix (27%), de plantas, flores y dragones (28%), y el 45% restante corresponde a 110 diseños distintos.
También, se localizó parte de un plato de cloissoné (artesanía típica de Beijing), del cual se pueden observar los colores del esmalte, así como gran cantidad de bloques de cera, otro de los productos que viajaban tradicionalmente en la embarcación.
Las investigaciones del Proyecto Galeón de Manila en Baja California continuarán con el fin de comprender mejor la distribución de ciertos materiales y realizar un catálogo de la porcelana; al tiempo que se proyecta una nueva temporada de exploraciones para 2012.
sábado, 25 de junio de 2011
Arte y política
La corte china mantuvo con gran aprecio a los misioneros jesuitas que les proporcionaban las últimas novedades de la cultura europea, la astronomía, la pintura y la música. De esta última, el contraste con la tradición china era muy notable, ya que el desarrollo del contrapunto, la complejidad de los coros y el entramado de muchos instrumentos barrocos era difícilmente asimilable para el oído chino. Finalmente, la música de cámara, sobre todo flauta y clavecín resultó ser un sonido más aceptable para el gusto de los asiáticos, como lo demuestran diversas obras compuestas, en aquel país, por artístas europeos.
La presencia de misioneros con dotes artísticas fue un gran logro para el propósito jesuita, interesados en influir a los jerarcas chinos por medio de los sentidos el razonamiento. Lo curioso es que la llegada de un religioso no jesuita, como fue el caso del italiano Teodorico Pedrini (1671-1746), significó también la primera ocasión en que los emperadores chinos conocieron las contradicciones entre las diversas congregaciones católicas europeas.
Luego de un prologado viaje que pasó por Perú, México y las islas Marianas (Guam), Pedrini se asentó en China por más de veinte años y sirvió a tres emperadores sucesivos. Escuchemos la sonata número 1 para violín, que fue compuesta e interpretada en Beijing en pleno siglo barroco.
Como músico de la corte china, Pedrini educó a tres hijos del emperador Kangxi, construyó instrumentos europeos y arregló los que ya existían en el palacio imperial. Escribió en Beijing un tratado de música occidental que fue publicado en aquel país y posteriormente fue incorporado a una enciclopedia china en el año 1781. Parte de su obra musical se encuentra recopilada en la Biblioteca Nacional de Beijing.
El entusiasmo por reencontrar aquella música creada en el otro extremo del mundo ha conducido a músicos como Pedro Bonet, de España, o Jean-Cristophe Frisch, de Francia, a recorrer los caminos del barroco nómada que envolvió al mundo en el siglo XVIII.
martes, 21 de junio de 2011
Ruta Quetzal
El pasado jueves 16 de junio comenzó en Lima, Perú, la expedición Ruta Quetzal que organiza un conocido banco español. Se trata de un recorrido que involucra a 224 jóvenes de 53 países, en un proyecto educativo que tiene dos décadas de actividades.
Durante cinco semanas los jóvenes seguirán los pasos del religioso español Baltasar Jaime Martínez de Compañón (Cabredo, Navarra, 1737-Bogotá, 1797) para conocer las culturas prehispánicas moche, chimú y chachapoyas. La expedición regresará a España y recorrerá los lugares por donde pasó el famoso obispo español.
Excelente oportunidad para que nuevas generaciones conozcan más acerca de la historia de la interacción cultural de América y España.

El Códice Trujillo, compilado durante el mandato del obispo Martínez Compañón, contiene piezas musicales del barroco popular, de magnífica calidad.
Durante cinco semanas los jóvenes seguirán los pasos del religioso español Baltasar Jaime Martínez de Compañón (Cabredo, Navarra, 1737-Bogotá, 1797) para conocer las culturas prehispánicas moche, chimú y chachapoyas. La expedición regresará a España y recorrerá los lugares por donde pasó el famoso obispo español.
Excelente oportunidad para que nuevas generaciones conozcan más acerca de la historia de la interacción cultural de América y España.

El Códice Trujillo, compilado durante el mandato del obispo Martínez Compañón, contiene piezas musicales del barroco popular, de magnífica calidad.
domingo, 19 de junio de 2011
Hablando en plata
El chino es un idioma difícil. Generaciones enteras de extranjeros han aprendido que ese idioma es tan poderoso como la Gran Muralla para contener los ímpetus foráneos de conquista sobre el pueblo chino. Podría decirse que sólo unos pocos en la historia han logrado penetrar esa barrera, entre los que se destacan los misioneros jesuítas.
En cambio, por siglos la lengua franca entre China y Occidente fue la plata. El intercambio de bienes y el flujo constante del preciado metal redujo las distancias y la falta de entendimiento entre culturas de Europa, América y Asia. En la actualidad se revisan las interpretaciones históricas que han prevalecido por siglos acerca de este comercio y se busca ubicar en sus dimensiones correctas el enorme intercambio del metal entre China y Occidente (en el que América juega un papel central) como base del surgimiento de la primera globalización verdaderamente mundial.
Entre 1500 y 1800 los centros plateros de América, sobre todo en la actual Bolivia (dentro de virreinato del Perú) y México produjeron alrededor de 150,000 toneladas de plata. Esto representa casi el 80 por ciento del total mundial en ese período. Una parte sustancial fluyó directamente hacia China, que fue transformada en su sistema de vida interno, en su economía y perspectivas de su población. En la primera parte del seiscientos Japón también fue importante fuente de producción del metal, con destino casi exclusivo hacia China.
Bahía de Manila
El trabajo de Chaunu, que hemos mencionado en este blog, ofrece un alud de información estadística sobre el comercio transpacífico, resultado de los informes comerciales que se acumulaban en los archivos oficiales. Sin embargo, son estimaciones conservadoras, debido a que los registros tienden a ocultar la producción que buscaba escapar del pago de impuestos a la corona española o las transacciones que se fugaban hacia Europa o Asia. Para varios historiadores, el comentario de Chaunu sobre el monopolio español en el Pacífico encendió de orgullo sus corazones nacionalistas (Filipinas como una colonia gobernada desde México), pero su estudio monumental no llegó a ser, ni lo pretendía, una visión global del sistema de comercio, en el que la plata jugaba un papel central.
Desde hace algunos años, comienza a gestarse una visión histórica que revisa tales análisis y ofrece nuevas perspectivas, digamos menos nacionalistas. Estudiosos como Alfred W. Crosby, Dennys Flynn, Arturo Giráldez, Manel Ollé, Anthony Reid, entre otros, han intentado enfoques más integrales, interdisciplinarios y si se me permite ¨orgánicos¨ de la interacción entre el comercio y las culturas que lo ejercían.
Los ciclos de la plata
Abundaremos en el tema, pero por lo pronto dejemos asentada aquí la opinión de dos historiadores (Flynn y Giráldez, 1995 y 2002), quienes advierten que el estudio del desarrollo de regiones en los siglos XVI y XVII puede hacer perder de vista las articulaciones que ya existían en la economía global. Aunque algunas regiones ascendieron y otras descendieron en su propio desarrrollo, es crucial observar la forma en que se integraron al sistema mundial. Para ello analizan los ciclos de producción y distribución de metales en aquellas épocas y distinguen dos ciclos principales:
- la primera fase se desarrolló entre 1540 y 1640 contando al Potosí y a Japón como los principales centros productores de plata y
- la segunda fase se concentró en la plata producida en la Nueva España en la primera mitad del siglo XVIII, el setescientos mexicano.
Lo distintivo de ambas fases (los autores llaman ciclos de la plata) es que la integración mundial provocó en cada uno de ellos severos cambios en los patrones demográficos y ambientales, tanto en China como en América y en Europa, que guardan una relación pocas veces estudiada en su conjunto.
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Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez, ¨Cycles of Silver, Global Economic Unity through the Mid Eighteenth Century¨, Journal of World History, University of Hawai´i Press, Vol. 13, no. 2, 2002, pp. 391-427.
Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez, 1995a, ¨Born with a Silver spoon: The Origin of World Trade in 1571¨, Journal of World History, University of Hawai´i Press, Vol. 6, no. 2, 1995, pp. 201-221.
sábado, 4 de junio de 2011
China se cierra al mundo
No, no existió un momento preciso en el que China se cerró a la influencia externa. Se trata, y siempre ha sido así, de una tendencia presente en su cultura en la que busca proteger al país de las amenazas que se perciben en el exterior. Las turbulencias políticas que atravesó China en el siglo XVII, la transición rápida y violenta de una a otra dinastía en 1644, colocó al comercio fuera del control gubernamental y generó tremendos cambios, sobre todo en el sudeste de Asia, forjando plazas comerciales y ciudades-emporio como Manila, Macao o Batavia. Lo que me interesa definir aquí es el encuentro entre la concepción europea, dominada por el pensamiento mercantilista y las acciones chinas, de defensa y control del comercio.
El pensamiento europeo, en plena expansión colonial, era de una simpleza aterradora: debido a que la riqueza de una nación depende de la acumulación de metales preciosos (oro y plata sobre todo), la mejor opción era exportar a otros países y reducir la importación al mínimo necesario. Para los imperios europeos en expansión, el dominio sobre América resultaba la plataforma ideal, con la plata producida en Perú y en la Nueva España, para continuar hacia el continente asiático, tentados por las inimaginables riquezas de China.
El problema subyacente, que condujo a una profunda crisis sobre todo de la península ibérica en el siglo XVII, fue la incapacidad de crear una industria propia en España y Portugal. Las coronas de Lisboa y Madrid ocupaban enormes territorios pero no medían su fuerza y en los hechos no podían controlar todos sus dominios. Aspiraban a ser grandes, pero a diferencia de China, aún no lo eran. Los virreinatos americanos adquirían mayor fuerza y en ciertos momentos soñaron con la posibilidad de actuar por su cuenta. Diversos relatos de los que hemos dado cuenta en este blog hablan de iniciativas mexicanas... para ¡ invadir China !.
Para China, el atractivo de la plata americana a partir del siglo previo, a mediados de 1500, significó un acicate a su comercio. En aquel momento los chinos recibieron de América productos nuevos para enriquecer su cultura y alimentación, como la papa y el maíz. La diferencia fundamental es que los chinos contaban en abundancia con manufacturas disponibles para la exportación, sobre todo porcelanas, textiles varios y sedas, tan atractivas para el consumo suntuario de los americanos y europeos. En el siglo XVII ese comercio quedó en manos de piratas y forajidos de origen mixto (chinos, japoneses, malayos), que entraban y salían de las costas del sur de China afrontando grandes riesgos.
Diversos especialistas han reflexionado sobre este asunto y parecen coincidir en esta apreciación, aunque no necesariamente en cuanto a las fechas, pues se trata de procesos de larga duración. Mungello señala por ejemplo que a principios del siglo XVI los portugueses fueron capaces de acercarse al imperio chino con propósitos meramente comerciales, más que de expansionismo colonial, y así fueron vistos por los mandarines, como simples extranjeros tributarios. Así fue tratado por ejemplo, Tomé Pires, quien viajó de Malaca a Cantón en 1517, con la intención de llegar a Beijing. Esperó en vano seis años para ver al emperador Zhengde, y murió en las mazmorras de Cantón sin lograr su cometido. Sin embargo, desde su prisión logró transmitir el mensaje a Portugal de que era necesario lanzar una expedición punitiva contra China.
En aquel momento, Portugal tenía un millón de habitantes y China cerca de 150 millones.
Prevaleció la sensatez o quizás falta de recursos, pero los portugueses prefirieron continuar el comercio costero con China y lograron en 1555 la concesión de Macao, que fue reincorporada a China en 1999.
Dos siglos más tarde, el emperador Qianlong (que reinó de 1736 a 1795) expresaba, contundente y suave, el pensamiento chino ante una embajada encabezada por Lord Macartney enviada por el rey George III de Inglaterra, que llevaba atractivos regalos. "Nunca hemos valorado artefactos ingeniosos, no tenemos la mínima necesidad de las manufacturas de su país" respondió. Aquella frase encierra mucho de la visión autosuficiente de los chinos respecto a su cultura, un vasto imperio en medio del mundo.
Sin embargo, en Europa la reacción fue atroz. Los ingleses comenzaban a dominar al mundo y China vivía una declinación prolongada: los europeos tomarían revancha por otros medios, la venta de opio al pueblo chino.
_____________________D. E. Mungello, The great encounter of China and the west, 1500-1800, tercera edición, Rowman & Littlefield Publishers, Inc. Lanham, Maryland, EUA, 2009.
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