lunes, 16 de marzo de 2009

El sistema comercial del Galeón

La nao de China (que no venía del Imperio Mandarín) fue durante los siglos XVII y XVIII un monopolio en manos de la Corona española. Desde su fundación en 1572, Manila se convirtió en el puesto más remoto del imperio español, donde el uso de los recursos locales se realizaba conforme a las necesidades del galeón: como madera y alimentos para las naves y la mano de obra para construirlas, sin ocuparse ni propiciar el desarrollo de una industria local. Como enclave, Manila se convirtió en uno de los focos del comercio entre China y Europa, Asia y América y finalmente de la propia región del sudeste de Asia, utilizando en esencia las redes de abasto preexistentes, que estaban desde siglos antes en manos de comerciantes malayos y chinos. De tal forma, el movimiento comercial de Manila dependía de lo que estos comerciantes asiáticos traían y de su ritmo de visitas a Luzón, la mayor isla del archipiélago de las Filipinas.

El historiador Pierre Chaunu* reunió estadísticas comerciales de tres siglos (fines del XVI al XVIII) y demostró que hubo una declinación del comercio a partir de 1650, que no se recuperó sino hasta 1787.

En la época borbónica, en plena oleada modernizadora, la Corona española intentó reformar la estructura de transportación marítima para ajustarla a los modernos sistemas mercantilistas creando, en 1785, la Compañía Real de Filipinas con el propósito de reformar el sistema comercial de las islas. La tradición del viejo monopolio del galeón dejó de ser compatible con el nuevo orden, volviéndose un anacronismo como empresa; el galeón compartió de esta forma la decadencia del Imperio.
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* Chaunu, Pierre. Las Filipinas y el Pacífico de los Ibéricos (siglos XVI, XVII, XVIII) Ed. IMCE, 1967, México.
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