lunes, 23 de noviembre de 2009

La bomba

Mateo Flecha El viejo (1481-1553) fue un compositor español que dejó un legado musical muy valioso al haber reunido piezas o retazos sonoros de lo que se escuchaba por aquellos años en Europa. La mezcla de tales piezas reune voces en diversos idiomas y sonoridades: catalán, castellano, portugués, y tanto cantos religiosos como profanos. A esta forma se le llamó felizmente Ensalada.

Se le llama el viejo, para diferenciarlo de su sobrino Mateo Flecha El Joven (1530-1604), quien se dió a la tarea de editar las ensaladas de su tío en Praga en 1581, lo que nos permite escuchar 500 años después lo que se cantaba en aquella época.

Una de la ensaladas célebres es la bomba, en la que habla de las angustias de los marineros que no logran sacar el agua de la nao, como seguro aconteció con los tripulantes del Victoria y de la Trinidad.



Bomba, bomba y agua fuera, Vayan los cargos al mar, que nos vamos a anegar, do remedio no se espera. Al escota, socorred, Vosotros id al timón, ¡Qué espacio! ¡Corred, corred! ¿No veis nuestra perdición?

Esas gúmenas cortad porque se amaine la vela, Hacia acá contrapesad, Oh, que la nave se asuela, mandad calafetear que quizá dará remedio, Ya no hay tiempo ni lugar, que la nao se abre por medio, ¿Qué haremos? ¿Qué haremos? Si aprovechara nadar, Oh, que está tan bravo el mar, que todos pereceremos.

Santa Virgen de Loreto, Sant Ginés, socorrednos, Que me ahogo, santo Dios, San Telmo, santo bendito, Oh Virgen de Guadalupe, nuestra maldad no te ocupe, Señora de Montserrate, Señora de Montserrate, Oid, señora y gran rescate.

Oh gran socorro y bonanza, Nave viene en que escapemos, Allegad, que perecemos, Socorred, no haya tardanza, Socorred, Socorred. No sea un punto detenido, señores, ese batel, ese batel, ese batel. Oh, qué ventura he tenido, pues que pude entrar en él. Gratias agamus, Domino, Deo nostro, Dignum et justum est, De tan grande beneficio, Recebido en este día, Cantemos con alegría, Todos hoy por su servicio.

Ea, ea, sus, empecemos, Empieza tú, Gil Pizarra, A tañer con tu guitarra, Y nosotros te ayudaremos, Esperad que esté templada, Tiemplala bien, hi de ruin. Oh, cómo está destemplada, Acaba, maldito, ya. Es por demas, Sube, sube un poco más. Muy bien está.

Ande, pues, nuestro apellido, el tañer con el cantar, concordes en alabar, a Jesús recién nacido. Bendito el que ha venido, a librarnos de agonía, Bendito sea este día, que nació el contentamiento, Remedió su advenimiento, mil enojos. Benditos sean los ojos, que con piedad nos miraron, y benditos, que así amansaron tal fortuna.

No quede congoja alguna, demos prisa al navegar, Poys o vento nos ha de llevar, Garrido es el vendaval, el vendaval, Contra fortuna. Gritad, gritad todos a una gritad, Bonanza, bonanza, Salvamento, salvamento.

Gala es todo a nadie hoy duela, La gala chinela, Gala es todo a nadie hoy duela, La gala chinela, De la china gala la gala chinela, Mucho prometemos en tormenta fiera, mas luego ofrecemos infinita cera, De la china gala la gala chinela.

Adiós, señores A la vela. Nam si pericula sunt in mari, pericula sunt in terra, et pericula, in falsis fratribus.

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