sábado, 26 de diciembre de 2009

De Molvccis Insulis

En el año 1522, un estudiante alemán en Valladolid, España, escribió una carta a su padre. El joven Maximilianus Transylvanus, alumno del gran humanista Pedro Mártir de Anglería, escribió este texto como un ejercicio de composición en latín, pero resultó ser ni más ni menos una suerte de ejercicio periodístico, pues entrevistó a los marineros -y probablemente al propio Sebastián Elcano-, recién desembarcados en Sevilla después de su largo viaje alrededor del mundo.

No fue un asunto menor, puesto que el estudiante era hijo natural del Arzobispo Matheus de Salzburgo, en Alemania, y el texto fue publicado en Paris en julio de 1523, con un éxito inmediato, lo que permitió reimpresiones en Roma en noviembre de ese año y en 1524 (ed. F. Minitii Calvi). De ésta se puede observar la siguiente portada:

El texto recoge los testimonios de aquellos marineros, mencionando territorios y culturas desconocidos para los europeos, con excepción de los portugueses; algo que posteriormente sería expuesto con mayor detalle por Antonio Pigafetta en su crónica del viaje alrededor del mundo. Sin embargo, la carta de Transylanus es digamos, fresca. Relata que el emperador había destinado a Magallanes en busca de las islas de las especias. "Aunque los portugueses nos traen grandes cantidades de ellas del Chersonesus Aurea (descrita por Tolomeo), que ahora llamamos Malacca, en realidad ninguna de sus posesiones produce nada más que pimienta".

Como quien descubre el truco del mago, Transylvanus informa que otras especias, como la canela, el clavo, la nuez moscada, y su cáscara (macis), son traídos desde islas más allá de la India, pero no de lugares tan distantes como se pretende, y además en barcos movidos por el viento, llamados juncos.

Señala que, a pesar de la autoridad de Herodoto, la canela no se encuentra en los nidos de los pájaros, incluso del Ave fénix, traídas de remotas regiones. "No conozco quien haya visto un nido de Fenix", anota en su texto. Plinio por su parte, quien podría tener mejores medios para conocer los hechos, pues las flotas de Alejandro Magno y otras expediciones ya habían hecho sus viajes, consideraba que la canela venía de Etiopía, en la frontera del país de los trogloditas. "Sin embargo, ahora sabemos que la canela se produce a una gran distancia de Etiopía".

"Fue necesario que nuestros marineros, que acaban de regresar, quienes conocen más acerca de Etiopía que cualquier otro, que viajaron alrededor del mundo en un circuíto enorme, antes de que descubrieran las islas y regresaran a Europa" (aclararan estas dudas). "Y debido a que el viaje fue tan importante y nunca antes o en nuestro tiempo se había realizado y logrado tan importante recorrido, he decidido enviar a usted Señor mio un recuento completo y cuidadoso de la expedición".

"He puesto mucho cuidado en obtener y dar cuenta de los hechos del comandante del escuadrón y de los marineros en los individual que regresaron con él. Ellos hicieron también su declaración ante el Emperador, y varias otras personas, con tan buena fé y sinceridad, como aparece en sus narraciones, absteniéndose no sólo de hacer relatos fabulosos, sino contradiciendo y refutando la apreciaciones fabulosas de autores antiguos".

El texto en inglés puede ser consutado en Filipiniana net.
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Blair and Robertson, The Philippine Islands, 1493-1898, The Arthur H. Clark Company.Vol. I, p. 305.

The Journal of History, Published by the Philippine National Historical Society, Vol. XI, March-June, 1963, No. 1 & 2, pp 250-276.
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