Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

Mostrando las entradas para la consulta gaspar ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta gaspar ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de junio de 2026

Perú y la Nueva España

A lo largo de la época colonial, el Imperio español estableció una red administrativa en la que varios funcionarios destacados gobernaron sucesivamente ambos territorios. Ocho virreyes pasaron de la Nueva España (México) al Perú, y uno gobernó primero en el virreinato del Sur de América y luego pasó a la Nueva España.

Este intercambio de administradores entre los dos principales virreinatos en América fue sedimento de una cultura administrativa y colonial compartida. Los virreyes viajaban con un séquito de allegados y sirvientes que transmitían un estilo personal de gobernar que quedó impregnado en las cortes virreinales. También se transmitió a las prácticas locales de la religión. Ambos virreinatos tuvieron sus santos, como San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima o Felipe de Jesús, con seguidores en las dos partes del continente. La Virgen de Guadalupe se enseñoreó en todo el continente. 

Al final de estas notas se podrá ver que también las prácticas del esclavismo, el contrabando, la corrupción fueron compartidas por las élites coloniales en ambos virreinatos. El poder español se preocupó en varios momentos por el nivel de corrupción y por la posibilidad de que las élites criollas pensaran en una suerte de independencia basada en la producción de plata y el comercio con Asia. Por esta preocupación se prohibió en varios momentos el comercio directo entre Perú y México.







Virreyes de la Nueva España que pasaron al Perú:


  1. Antonio de Mendoza y Pacheco (1.º en Nueva España / 2.º en el Perú): Fue el primer virrey en México (1535-1550) y posteriormente fue trasladado al Perú, donde falleció poco después de asumir el cargo en 1551. 
  2. Martín Enríquez de Almansa (4.º en Nueva España / 6.º en el Perú): Gobernó México entre 1568 y 1580, y fue enviado como virrey del Perú en 1581.
  3. Luis de Velasco y Castilla (2.º y 8.º en Nueva España / 10.º en el Perú): Gobernó la Nueva España en dos periodos (1590-1595 y 1607-1611) y fue virrey del Perú entre 1596 y 1604. 
  4. Gaspar de Zúñiga y Acevedo (Conde de Monterrey) (9.º en Nueva España / 13.º en el Perú): Ocupó el cargo en México (1595-1603) y luego pasó al Perú, donde gobernó desde 1604 hasta su muerte en 1606.
  5. Juan de Mendoza y Luna (Marqués de Montesclaros) (12.º en Nueva España / 14.º en el Perú): Virrey de la Nueva España de 1603 a 1607, y del Perú de 1607 a 1615.
  6. Diego Fernández de Córdoba (Marqués de Guadalcázar) (14.º en Nueva España / 18.º en el Perú): Gobernó México entre 1612 y 1621, y el Perú de 1622 a 1629.
  7. García Sarmiento de Sotomayor (Conde de Salvatierra) (16.º en Nueva España / 19.º en el Perú): Virrey novohispano de 1642 a 1648 y virrey peruano de 1648 a 1655.
  8. Diego Osorio de Escobar y Llamas (26.º en Nueva España / Interino en el Perú): Obispo poblano que asumió el cargo en México de forma interina en 1664; fue enviado como virrey interino al Perú en 1689.
  9. Luis Enríquez de Guzmán (Conde de Alba de Liste) (20.º en Nueva España / 16.º en el Perú): Virrey en México de 1650 a 1653 y virrey del Perú de 1655 a 1661.
  10. Melchor Portocarrero Lasso de la Vega (Conde de Monclova) (27.º en Nueva España / 22.º en el Perú): Gobernó la Nueva España (1680-1686) y fue trasladado al Perú, donde gobernó por un periodo inusualmente largo entre 1689 y 1705. 

Virrey del Perú que pasó a la Nueva España:

  • Fernando de Alencastre Noroña y Silva (Duque de Linares): Asumió como virrey del Perú en 1705 y posteriormente fue nombrado virrey de la Nueva España de 1711 a 1716. 

(Lista de gobernantes basada en Wikipedia)


En este blog he abordado con cierto detalle los temas de la relación entre Perú y la Nueva España. 


Dos notas con antecedentes generales


https://lanaova.blogspot.com/2012/08/el-triangulo-del-sur.html


https://lanaova.blogspot.com/2019/10/valoracion-del-comercio.html


Los peruleros


Así se conocía a los comerciantes que llegaban a las costas de México, principalmente a Huatulco. Tres textos breves sobre estos agentes comerciales.


https://lanaova.blogspot.com/2012/06/los-peruleros.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/peruleros.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/08/peruleros-3.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/11/mercadurias-chinas-en-peru.html


Intercambio biologico


No debería sorprender que en este constante trasiego de productos, algunas especies naturales del Sur llegaron a México. Es el caso del árbol del pirul (Schinus molle L), cuya introducción en México se atribuye al virrey Antonio de Mendoza. 


https://repositorio.ipicyt.edu.mx/handle/11627/2931


https://lanaova.blogspot.com/2013/04/intercambio-biologico.html


Trata de esclavos Perú. Migración oriental


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/trata-de-esclavos-nicaragua-peru.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/06/migracion-oriental-en-peru.html


https://lanaova.blogspot.com/2012/11/chinos-en-peru.html



El tema de la plata, Perú, México, China


https://lanaova.blogspot.com/2013/03/geologos-al-rescate.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/03/geologos-2.html



Prohibición del comercio México, Perú, Filipinas.


https://lanaova.blogspot.com/search?q=virrey



Arte y cultura, Perú y México


https://lanaova.blogspot.com/2012/07/arte-y-cultura-mexico-y-peru.html


Corrupción de los virreyes



https://lanaova.blogspot.com/2012/11/gonzalo-ronquillo-gobernador-y.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/01/los-negocios-del-marques-de-canete-1590.html


https://lanaova.blogspot.com/2013/02/la-ambicion-como-empresa.html



domingo, 20 de abril de 2025

Naufragios

Durante años anduve buscando un título que no pude comprar en esas librerías "de viejo" en Lisboa, verdaderos templos de la historia, que dan cuenta de 12 naufragios sufridos por los marinos portugueses entre los siglos XVI y XVII. El libro portugués, publicado en Porto en 1942 consta de dos volúmenes.

Hace un par de meses encontré en la Feria del Libro de Mineria, en la Ciudad de México, el libro de Bernardo Gomes de Brito (Lisboa, 1668 - c. 1760) que lleva por título Historia Trágico-Marítima, una selección de textos de aquellas crónicas y que ahora está traducido al español por Alma Delia Miranda Aguilar para la Universidad Veracruzana. 

La edición mexicana tiene además un prólogo de José Saramago y un pequeño estudio de Antonio Tabucchi, sobre las licencias que debían tener las publicaciones de otras épocas y que en algunos casos eran otro tipo de naufragios, ideológicos o simplemente burocráticos. 


Testimonio de la ausencia

El tema de la empresa martíma y de sus fracasos es enorme en la historia, pero en el caso portugués tiene una connotación profunda en el imaginario nacional. La población lusitana, pequeña comparada con otros pueblos europeos, dedicó enormes esfuerzos a la exploración de espacios marítimos desconocidos, dejando detrás de sí a familias y comunidades que no volvieron a saber de sus paisanos. Un fenómeno especial es que los marineros terminaron anclados a otras geografías y otras culturas más allá de África, India y Asia extrema. Las nuevas familias hablaron portugués como lingua franca pero se mezclaron con las prácticas locales y dieron pie a una población mestiza que aún recuerda vagamente las tradiciones de Portugal. 

(En Tailandia se dice ขนมปัง K̄hnmpạng, como un eco de la palabra pan, sí el de harina de trigo)

Esos marineros tuvieron suerte, pues el recuento de los que perecieron suele ser mucho mayor. Y lo que queda son los relatos de tempestades, encallamientos, encuentros con pobladores poco amistosos, o la muerte en las profundidades del mar. 

El libro de Bernardo Gomez de Brito decíamos tiene 12 grandes relatos, de igual número de embarcaciones, como si fueran placas al mérito de los sobrevivientes. Son al mismo tiempo el testimonio de la ausencia, al decir de José Saramago. En esos textos se describen y se descubren nuevos territorios, aromas, colores, vegetaciones e idiomas. 

La selección mexicana incluye cuatro de las doce narraciones:

Relación de la muy notable pérdida del galeón grande S. João en que se cuentan los grandes trabajos y lastimosas cosas que le ocurrieron al capitán Manuel de Sousa Sepúlveda y el lamentable fin que él y su mujer e hijos, y toda la demás gente, tuvieron en tierra de Natal, donde se perdieron el 24 de junio de 1552.

Relación del viaje y naufragio de la nao S. Paulo que fue para la India en el año de 1560, de la que era capitán Rui de Melo da Cámara, maestte João Luis y piloto António Dias; escrita por Henrique Dias, criado del señor don António, prior de Crato.

Naufragio que pasó Jorge de Albuquerque Coelho viniendo de Brasil hacia este Reino en el año de 1565, escrito por Bento Teixeira Pinto, que se ecnontraba en este naufragio.

Relación de viaje y suceso que tuvo la nao S. Francisco en la que iba por capitán Vasco de Fonseca en la armada que fue para la India en el año de 1596, escrita por el padre Gaspar Afonso, uno de los ocho de la Compañía que en ella iban.

***

En este blog he incorporado varios relatos sobre los naufragios, así como los esfuerzos por rescatar tesoros o, menos interesado en lo pecuniario, descubrir los rastros de las conexiones marítimas pasadas. Hago una breve lista para los lectores:

Náufragos. https://lanaova.blogspot.com/2014/04/naufragos.html

De la naturaleza del marino. https://lanaova.blogspot.com/2010/01/el-marino.html

El mundo de los navegantes. https://lanaova.blogspot.com/2010/04/mito-y-leyenda.html

Naufragios en el Pacífico https://lanaova.blogspot.com/2009/12/el-misterio-de-san-lesme.html

Rescates arqueológicos

https://lanaova.blogspot.com/2022/07/los-barcos-perdidos.html

https://lanaova.blogspot.com/2015/12/naufragio-en-la-dinastia-tang.html

https://lanaova.blogspot.com/2011/07/excavaciones-en-baja-california.html

Narrativa. García Márquez escribe sobre un barco fantasma. 

https://lanaova.blogspot.com/2017/10/el-ultimo-viaje-del-buque-fantasma.html

 ***

Por cierto, el libro portugués de Bernardo Gomes de Brito, en la edición de 1942, en Porto, se puede leer en línea aquí 



martes, 9 de octubre de 2018

La crónica del evento en Thammasat

Me da gusto compartir la información publicada por la agencia española EFE sobre el seminario organizado en la Universidad Thammasat de Bangkok. Apareció en algunos diarios, como La Vanguardia, de España.



Gaspar Ruiz-Canela
Bangkok, 8 oct (EFE).- El Galeón de Manila, que cubría la ruta comercial entre Asia y Latinoamérica a través del océano Pacífico, inició una verdadera globalización con China en el centro del intercambio de apreciadas especias, seda y plata, entre otros productos.

Así lo afirmaron hoy en una conferencia en Bangkok varios historiadores de Tailandia, México, España y Chile con motivo del Día del Galeón, que conmemora la llegada del navegante y fraile español Andrés de Urdaneta a Acapulco (actual México) desde Manila en 1565.

"China era la pieza central de la globalización", indicó el historiador mexicano Cuauhtémoc Villamar durante la conferencia titulada "Conectividad transpacífica a través del Galeón de Manila: Sudeste Asiático, la costa pacífica de las Américas y España" en la Universidad de Thammasat.

Villamar explicó que la ruta del galeón, que estuvo activo hasta 1815, creó el primer comercio "verdaderamente global", ya que el intercambio entre Asia y América también afectaba al resto del mundo en el aspecto económico, cultural y migratorio.

En este sentido, las monedas de plata acuñadas por la Corona española fueron la primera divisa global, al tiempo que la plata española era utilizada para el pago de impuestos durante la dinastía Ming en China, que exportaba productos de lujo como porcelana y seda a cambio de metales preciosos o alimentos como el chocolate y el chile.

El historiador mexicano relató que la escasez temporal de la plata procedente de México y Perú influyó en la caída de la dinastía Ming, al interrumpir el pago de los tributos.

En su opinión, el establecimiento de un sistema de comercio "predecible" fue el mayor logro del Galeón de Manila, una lección que se puede aplicar hoy día ante la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

Villamar también mencionó contrapartidas del mercantilismo globalizado como la "extrema" dependencia financiera de la plata, el endeudamiento endémico de la Corona española y los casos de pillaje y explotación de los indígenas en América.

El experto español Juan José Morales citó las palabras del escritor hispano-incaico Inca Garcilaso de la Vega, quien en el siglo XVI ya defendía que no había dos mundos, sino uno, al tiempo que recordó que las especias como la pimienta, el clavo o la nuez moscada de la actual Indonesia eran codiciadas por las cortes europeas.

Apostilló que la apropiación por parte de Holanda de la producción de las especias en las islas Molucas, antes en manos de las poblaciones indígenas, fue uno de los factores que provocaron la decadencia del Sudeste Asiático.

En su intervención, Morales afirmó que un español, Juan González de Mendoza, escribió en el siglo XVI uno de los libros más informativos sobre China en la época, al tiempo que los españoles fundaron en Manila la primera universidad de Asia.

Dentro del intercambio cultural, los pañuelos de seda de Cantón (China) y los abanicos chinos se transformaron en parte de la cultura española y mexicana.

"El mantón de Manila en realidad procedía de Cantón", precisó Morales, autor junto al estadounidense Peter Gordon del libro "La Ruta de la Plata: China, Hispanoamérica y el nacimiento de la globalización, 1565-1815".

En un afán de llegar a China y a las "Indias Orientales" en busca de seda, porcelana y especias, España llegó a América y luego financió la circunnavegación del mundo lograda por Fernando de Magallanes, que murió asesinado en Filipinas, y Juan Sebastián Elcano tras cruzas el Pacífico de oeste a este.

Fue Urdaneta quien logró encontrar la ruta del "tornaviaje", desde Asia a América, gracias a la corriente de Kuroshio, al norte de Japón, e hizo posible la ruta de ida y vuelta del Galeón de Manila, también conocido como Nao de China.

Según el profesor tailandés Piemsak Hongjamrassilp, la Corona española creó un imperio con centros importantes en los actuales Filipinas y México, entre otros, debido a la larga duración de los viajes, incluidos los entre tres y cinco meses que el Galeón de Manila tardaba en recorrer la ruta en un sentido.

Piemsak señaló que los españoles firmaron un tratado de amistad y comercio con el reino de Siam en 1718 y establecieron brevemente una pequeña colonia en Ayutthaya, la antigua capital tailandesa.
La conferencia en Thammasat fue organizada en cooperación por la embajada de España y los miembros de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú). EFE


lunes, 29 de junio de 2015

Propuestas económicas para Filipinas


La doctora Vilches (citada en la entrada anterior de este blog) divide a los autores que se refieren a los problemas de la monarquía española del siglo XVII en dos grupos: los razonamientos de los pensadores mercantiles y los "escritos de imaginación".  El primer grupo es el de los arbitristas, personajes que asumieron el papel de argumentar soluciones a los problemas, en ocasiones con propuestas descabelladas o imposibles, pero que también ofrecieron interpretaciones interesantes y avanzaron conceptos que hoy podrían ser considerados pioneros en el ámbito de la política económica y de las finanzas.

En el segundo grupo se encuentran las grandes obras literarias de Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, o filosófico morales de Saavedra Fajardo o Baltasar Gracián, así como de historiadores cortesanos de la época, como Antonio Pacheco, que trataron de construir un origen y un pasado glorioso del imperio español. La imaginación política de los artístas de pluma barroca ha sido ampliamente estudiada porque atestigua las angustias de su época y la esperanza de cambios positivos. Sus obras constituyen una fuente fundamental para comprender el momento crucial de la monarquía española y el ethos barroco. La separación que ahora se hace del mundo del arte y del pensamiento económico por ejemplo es artificial y reduce a simples clichés la compleja realidad.

Velazquez, Las Hilanderas, 1657 
en un mismo espacio conviven el trabajo y lo divino.

En el Siglo de Oro el pensamiento dominante en el ámbito económico era el bulionismo, o posesión de metales preciosos (preferentemente oro) como garantía de riqueza y estabilidad económica. Se convirtió en una verdadera obsesión de funcionarios y empresarios. La contraparte, por así decirlo, era el mercantilismo, que en términos generales explica la suma de medidas de protección de una economía nacional frente al mercado externo. Ambos conceptos son simplificaciones de un sinfín de acciones que fueron tomando los poderes europeos a partir de la globalización temprana, como respuesta a los cambios súbitos que se sucitaron en la economía mundial y que afectaron a la vida cotidiana en todos los rincones del planeta. 

Sin embargo, en esta entrada tomaré únicamente ejemplos de distintos de pensadores económicos que abordaron específicamente el tema de Filipinas, desde una perspectiva preocupada por resolver los asuntos de la lejana colonia, sea como funcionarios o como comerciantes con intereses directos en el comercio del Pacífico.  En sus escritos se incluye por supuesto el caso de las islas Molucas, de China y Japón, de la presencia de competidores europeos en Asia como los ingleses y los holandeses. 

Las opinones expresadas por los arbitristas acerca de la conducción de los asuntos de Filipinas se suman a los primeros debates estratégicos de la monarquía española acerca de Asia, alejados ya de la idea de simple conquista e instalados en la conciencia de la colonización y administración de las posesiones en el otro lado del mundo. Es una visión geoestratégica, como ahora gusta decirse, que consideraba los equilibrios posibles con las potencias europeas en la zona y comienza por tratar de entender la complejidad de la situación en los poderes locales en el Sudeste de Asia, que transitan por las líneas de la cultura y la religión: chinos, malayos, siameses  indios; budistas, cristianos. Destacan en la lista tres personajes que escribieron proyectos concretos para tratar de resolver los problemas de la presencia española en Filipinas: Hernando de Los Ríos Coronel, Duarte Gómez Solís y Juan Grau y Monfalcón. Es interesante señalar cómo tomaron prestado un lenguaje proveniente de la filosofía y la moral cristiana. Los teólogos colocaron el caso y fracaso de América como piedra de toque de sus reflexiones sobre el desarrollo del crédito, la holgazanería de la clase acomodada, las afectaciones del cuerpo social ibérico y la competencia de otros poderes europeos herederos del protestantismo.

De los Ríos Coronel, hombre de ciencia y procurador de Filipinas

Toda la información sobre la vida de Hernando de los Ríos Coronel es producto de deducciones.  Un biógrafo moderno señala que nació en 1559 como se infiere de un informe en Manila del 15 de abril de 1594, en que dice tener 34 años. Su segundo apellido no indica que tuviera el rango de coronel. Tampoco es claro su lugar de nacimiento pero probablemente era andalúz y no provenía de familia noble. Tuvo dos hermanos: Gaspar, quien viajó a Manila y murió en batalla contra los holandeses en diciembre de 1600.  El segundo hermano se llamaba Francisco y era alférez, también viviendo en Manila al iniciar el siglo XVII. Este hermano fue magistrado en las islas Cataduanes en 1628. Hernándo de los Ríos habría sido piloto de barco y se destacó como geógrafo, diseñador de mapas, que construyó una especie de astrolabio que podía servir en momentos de oscuridad. Usaba el título de licenciado, por lo que probablemente había estudiado en la Casa de Contratación Sevilla, que desde 1552 era el lugar de capacitación de pilotos. 

En sus textos menciona que tiene una fórmula para el cálculo de la longitud geográfica, lo que sería especialmente notable porque se reconoce que John Harrison estableció 200 años más tarde (1714) un reloj que podía usarse en el mar para determinar el uso horario y la corrrecta orientación de las naves. El tema de la longitud era altamente sensible pues influía sobre la determinación de línea imaginaria que separaba a portugueses y españoles en Asia, según el Tratado de Zaragoza.

Hernando de los Ríos Coronel habría llegado a Filipinas en 1588. En los primeros años en las islas fue capitán de infantería, por lo que participó en la llamada invasión, fallida, al reino de Camboya en 1595-1596. Dos años más tarde, en 1598, también fue enviado en misión a la zona de Cantón, donde los españoles esperaban establecer un puesto de comercio similar al de los portugueses en Macao.  A su regreso de aquella expedición escribió una carta que fue publicada por Antonio de Morga en su famoso libro Sucesos de las Islas Filipinas y en la que explica varios detalles del comercio de los chinos que llegaban periódicamente a Manila. Proponía un mecanismo para que los españoles se adentraran en este sistema y arrebataran a chinos y portugueses el monopolio del mismo. El proyecto de un puerto en la provincia de Cantón (Guanzhou) denominado El Pinal, o Piñal o Pinhal, no prosperó, en parte por la resistencia de los portugueses, por el temor de que suplantara a Filipinas como puerto de arribo de la plata mexicana, y por dificultades en el trato con los chinos.

En 1605 fue elegido Procurador General de las Filipinas, que lo convertía en representante de los intereses de los manileños ante la corte de España. Era comun que ese puesto estuviera en manos de un ciudadano laico, es decir, no miembro de la iglesia, pero en un segundo período que comenzó en 1617, aparece que llevaba algunos años ordenado como sacerdote. En esa condición, buena parte de sus gestiones rebasaron el ámbito del comercio y expresó en diversos momentos su preocupación sobre la situación de los indios filipinos.

Entre los temas que abordó en España, cabe subrayar que se observa ya un propósito de revisión integral de la problemática de la colonia. Problemas administrativos, sobre todo abuso de autoridad, pues había desaparecido la Audiencia. Aspectos de defensa de las islas, pocos soldados mal armados, por lo que se requerían fondos de Nueva España y de Perú. Problemas con los extranjeros residentes, especialmente los chinos sangleyes. Proponía un sistema de permisos de residencia, pero simultáneamente el establecimiento de un regidor para garantizar la limpieza en el procedimiento. El trato de los indígenas, donde no se limita criticar a los colonos españoles y mexicanos residentes en las islas, sino también a las órdenes religiosas y los frailes en lugares alejados. Aspectos de la navegación, en los que aprovechó sus conocimientos para proponer mejorías. En este blog mencionamos ya su apasionada defensa de los marinos filipinos en el trayecto del galeón. Detengámonos un momento en este tema:

La navegación a través del Pacífico tuvo pocas transformaciones técnicas durante los años que operó. Las razones de ese estancamiento son simples: los intereses comerciales privados que preferían llevar la mayor mercancía posible, a riesgo de sobrecargar los barcos; reducir los costos de operación al mínimo, a costa muchas veces de la dignidad y salud de los pasajeros y operarios y finalmente la burocracia que permitía que muchas decisiones sobre el galeón fueran tomadas por personas !que no sabían de navegación!  Hernando de los Ríos Coronel intervino con propuestas técnicas, aparentemente fabricó, quizás a escala, un modelo perfeccionado de galeón, que  no fue utlizado. También ofreció un método para desalinizar agua de mar.   La doctora Dolores Folch menciona lo anterior "la tripulación de los galeones estaba formada por unos ciento cincuenta hombres, mayoritariamente filipinos, en una proporción de cinco a uno respecto a los españoles" y cita el Memorial de1608 de Hernando de los Ríos, "mal alimentados y sumamente pobres subían al barco con lo puesto, a los pocos meses llevaban la ropa hecha jirones y unos cuantos golpes de mar los dejaban completamente desnudos, con lo que en las latitudes altas morían de frío y cada mañana había tres o cuatro muertos."

El fiel administrador español ofreció siempre alternativas para mejorar las condiciones del comercio, fortalecer la presencia de la corona española en Asia y ayudar un poco también a los desamparados, sobre todo a los filipinos. Hombre de ciencia de su época, dejó una biblioteca con títulos científicos y filosóficos que pasó a formar parte del fondo de la Universidad de Santo Tomás.
________________
Crossley, John Newsome Crossley. Hernando de Los Ríos Coronel and the Spanish Philippines in the Golden Age. Ashgate Publishing, Ltd., 2013.

Sobel, Dava “Longitude: The True Story of a Lone Genius Who Solved the Greatest Scientific Problem of His Time.” Barnes & Noble. 1995.

Folch, Dolores. “El Galeón de Manila.” In Los Orígenes de La Globalización: El Galeón de Manila, Varles Brasó Broggi (coord.) Dai Juan (Trad). Shanghai: Instituto Cervantes Shanghai, 2013.

Crossley,  John Newsome. “Una Biblioteca En Las Filipinas En 1611.” Cuadernos Para Investigación de La Literatura Hispánica, no. 35 (n.d.). Disponible en línea: http://www.fuesp.com/pdfs_revistas/cilh/35/cilh-35-6.pdf.



martes, 9 de diciembre de 2014

¿Por qué Manila?

Escribo esta nota días antes de viajar a Manila, preocupado por la situación de los afectados por la tormenta tropical Hagupit (rebautizada en Filipinas como Ruby) y su fuerza destructiva sobre el archipiélago. Los filipinos y sus vecinos en el Sudeste de Asia conocen de antaño la ira de estos meteoros, que en las islas son conocidos como baguío, pero los cambios demográficos, la falta de preparación y otros factores humanos han hecho más difícil enfrentar la visita anual de los vientos huracanados. Hoy parece que los daños han sido mucho menores que con el terrible tifón Hayan (Yolanda) del año pasado; menos muertos y damnificados, pero aún es preocupante la situación. 

Pero la pregunta que formulo en esta entrada del blog se refiere a las razones que motivaron a los españoles a fundar en 1571 la capital filipina en la isla de Luzón, precisamente en Manila.

Ya hemos referido en este blog, en 2009 Nombres Filipinos, el probable origen del nombre de Manila. También hemos hecho referencia al sistema de comercio que convirtió a Manila en centro de una red regional de intercambio en la región asiática, El sistema comercial del Galeón. Hemos hecho referencia, en  2011, a la importancia y debilidad de Manila; un enclave que estuvo en peligro de ser abandonado por la Corona española. 

Intramuros

¿Cuál fue la razón de mudar la capital del centro al norte del archipiélgo?

Cebú fue fundada por Miguel López de Legazpi en abril de 1565. Las expectativas de encontrar especias no se cumplieron, aunque se encontró algo de canela. Tampoco hubo plata ni oro. El modesto comercio de las islas estaba controlado por los Moros, malayos musulmanes, tal como lo describe Legazpi en una carta al rey Felipe II del 23 de julio de 1567 y eso le lleva a resaltar que al norte del archipiélago, en la gran isla de Luzón llegan comerciantes chinos y japoneses con sedas, tejidos, campanas, porcelanas, esencias aromáticas, hierro, estaño, tela de algodón, y reciben de los locales oro y cera.  Esos moros comercian esos productos  en el sur. 

Con ello, el interés de los españoles se fue modificando y la atracción hacia la desconocida China fue creciendo. En opinión de C.R. Boxer, el conflicto con los portugueses y los asuntos en las islas de las especias no avanzaban bien; la tierra y la población de la zona de Cebú no cubrían las expectativas de dominio y comercio de los españoles, así que la posibilidad de avanzar hacia el norte, más cerca del gigante de Asia les indujo a moverse a Luzón (1). 

El atractivo inicial era aprovechar el comercio de China, descrito como enorme y provechoso. En una carta escrita en Cebú en 1569 del Factor Real, Andrés de Mirandaola, al rey Felipe II, comenta que "cuando los portugueses estuvieron en este puerto se entendió cómo trataban y contrataban en las costas de china y japones (sic), y de cómo era negocio de que se sustentaban por ser, como era, la cosa más gruesa y de más interés que hasta hoy se ha visto en parte alguna donde se haya contratado" (2).

Coincidiendo con esa opinón, el misionero agustino Fray Martín de Rada escribía el 8 de julio de 1569 al Virrey en México que  la permanencia en la zona de Cebú no rendía los frutos necesarios, mientras que la isla de Luzón era más rica "porque son casi todos mercaderes y vienen chinos a tratar con ellos" (...) "En esta ysla de lusson ay mucho bastimento de arroz, puercos, cabras, búfalos. Ay oro mucho en respecto destrotras (de las otras islas) y (hay) cosas de la china". 

Rada esboza también la tentación de ocupar China, desde la plataforma filipina: 

"Si su magestad pretende la china, ques tierra muy larga, rrica y de gran policia, que tiene ciudades fuertes y muradas, muy mayores que las de Europa, tiene necesidad primero de azer asiento en estas yslas; lo uno, porque no sería acertado pasar por entre tantas yslas y baxios, como ay a la costa della, con navíos de alto bordo sino con navios de rremos; lo otro también, porque para conquistar una tierra tan grande y de tanta gente es necesario tener cerca el socorro y acogida para cualquier caso qe sucediere, aunque segun me é informado, así como portugueses como de yndios, que tratan con ellos, como de un chino que tomaron los días pasados en un junco, la gente de china no es nada belicosa y toda su confianza está en la multitud de la gente y en la fortalecza de las murallas, lo qual sería su degolladero, si se les tomase alguna (fortaleza), y así creo que mediante dios fácilmente y no con mucha gente, serán conquistados" (3).
El fuerte de Manila

En 1570, Legazpi trasladó su cuartel de Cebú a Panay, con mejores condiciones de abasto y defensa. Desde ahí envió el 8 de mayo al Maestre de Campo Martín de Goyti y al capitán Juan de Salcedo a explorar la isla de Luzón. Como resultado de esa expedición, Legazpi escribió al Virrey de la Nueva España que si el interés del Rey de España era conquistar el Maluco (las islas de la especiería), entonces Cebú sería lo más indicado, 

"(...) pero si su magestad pretende que sus ministros se estiendan a la parte norte y costa de china, tengo por más acertado hacer asiento en la ysla de luzón, de donde vino agora el maestre de campo, donde descubrió un puerto, aunque pequeño, pero cómo para media docena de navíos (se refiere a Cavite), legua y media del pueblo de manilla, cabecera de toda aquella provincia, el cual y la gente que con el fue trujeron buen contento de la tierra, porque hallaron tierra que tiene oro y ropa y gente que lo defienda, porque hasta ahora no se ha visto tanta gente junta ni con tanta artillería como allí, y aunque a la entrada nos recibieron de paz, depués la rompieron y le dieron guerra; trajéronme a este campo de allí diez piezas de bronce chica y grandes y dos versos de hierro (cañones ligeros), sin otras piezas de bronce que se echaron en la mar por no las poder traer"(4).

En suma, Legazpi tomó la decisión de avanzar sobre Manila y salió de Panay a Luzón el 15 de abril de 1571. Con ello esperaba controlar la región más poblada del archipíelago y puede suponerse que también actuaba atraído por el interés de acercarse al comercio con China, si no es que la posibilidad de conquistar al Imperio del Medio.

La toma de Manila

Martín de Goiti y Juan de Salcedo llegaron a Manila el 10 de junio de 1570. En sus propias palabras: "(...) por la orden que llevaba el maese de campo procuró con diligencia la paz y amistad y dominio de vuestra magestad, y tratándoles dello a los principales, halló en ellos, a lo que mostraron de prima faz, el mismo deseo que se les significó, aunque a lo que después se vino a entender, era todo debajo de malicia (...).

Todo terminó en una escaramuza con los moros, a quienes cobraron a fuego de arcabuz varios muertos. De esta forma, los defensores musulmanes de Manila decidieron retirarse. Lo mismo hicieron los españoles y fue hasta el 19 de mayo del año siguiente, cuando formalmente Manila pasó a manos de los españoles. En 1571 Legazpi viajó a la ciudad acompañado de un gran contingente de soldados españoles y aliados de otras islas. Fue notable la diferencia en el trato y en esta segunda incursión hubo menos violencia. Ante el escribano Fernando Riquel se suscribió un documento de pacificación y amistad con los indios. Con ello se tomaba posesión en nombre del Rey de España.

Expreso aquí mi solidaridad con la población filipina en estos difíciles momentos. Espero poder dar mejores noticias desde Manila en los próximos días.
_______________
C.R. Boxer. South China in the Sixteen Century,  Beign the narratives of Galeote Pereira, Fr. Gaspar da Cruz, O.P., Fr. Martin de Rada, O.E.S.A. (1550-1575). London:The Hakluyt Society, Second Series No. CVI, 1953 p. XXXIX

(2) Isacio R. Rodriguez, Historia de la Provincia Agustiniana del Smo. Nombre de Jesús de Filipinas, Vol. XIV Historia Agustiniana, Manila, 1978, pp. 8-17.

(3) Copia de carta del P. Martín de Rada al Virrey de México, dándole importantes noticias sobre Filipinas, Ibidem, Rodriguez, 1978, pp. 24-32.

(4) Copia de algunos capítulos de carta de Legaspi al Virrey de la Nueva España, Panay, 25 de julio de 1570. Ibidem Rodríguez, 1978, pp. 49-53.

lunes, 14 de julio de 2014

Primeros escritos europeos sobre China


En las próximas entradas de esta bitácora trataré de recorrer parte de las crónicas iniciales que viajeros, comerciantes, misioneros occidentales dejaron como testimonio de Asia en el siglo XVI y hasta la primera mitad del XVII. La idea es contrastar esta visión, que ha quedado sedimentada en el imaginario global. La expansión portuguesa y española en la región en aquellos siglos contó evidentemente con el antecedente de la maravillas contadas por Marco Polo un par de siglos antes.

Con el inicio de la era de los descubrimientos, los viajeros europeos llevaban consigo la mentalidad de las cruzadas, lo que nublaba la forma de interpretación de una realidad compleja como la asiática. Los portugueses al inicio del siglo XVI había llegado por  la India hasta las puertas de China. Uno de los personajes que contribuyeron a consolidar una visión distorsionada de Asia fue Tomé Pires, un comerciante portugués de especias que había hecho una fortuna en Malaca, un puerto malayo recién conquistado en 1511 en el sudeste de Asia.  Este comerciante viajero representa el caso más evidente de incomprensión de los códigos asiáticos en los primeros años de exploración europea en la zona.

Aquella temprana presencia portuguesa en la región provocó diversas reacciones en Asia, comenzando por la introducción de armas de fuego como el arcabuz que desató una suerte de carrera armamentista en el siglo XVI, dotando a los poderes locales de instrumentos de defensa desde el Golfo Pérsico hasta Japón, pasando por el sudeste de Asia. La reacción imperial de China y de Japón ante los cambios que se avecinaban fue similar: el confinamiento del comercio con los europeos a los puertos asignados para ello, como es Cantón. 

Para su desgracia, Tomé Pires fue comisionado en 1516 por el Rey de Portugal para encabezar una misión diplomática  ante el emperador Zhengde de China, que ya estaba alertado sobre la presencia extranjera en su zona de influencia . Luego de años de esperar ser recibido como embajador, fue hecho prisionero en el sur de China, donde murió en 1524. Desde su cautiverio escribió cartas y un recuento general conocido como Summa Oriental, con una gran cantidad de observaciones. La amargura del personaje  trasciende su época y aún ahora se percibe en muchos viajeros que rechazan por desconocimiento lo que viene de esas latitudes.  

Como contraparte, la campaña misionera de Francisco Javier abrió una época, conocida como el siglo cristiano en Asia. Durante doce años, de 1540 a 1552 recorrió los espacios dominados por los portugueses en ese continente, sin poder lograr su objetivo de lograr una evangelización masica en Asia. Sin embargo, ese recorrido es considerado el inicio de una largo proceso para convertir al cristianismo al continente más poblado del planeta.

Una gran parte de las descripciones de China y Oriente en general hechas por los viajeros europeos de aquella época eran parciales, por necesidad, y se limitaban a describir las zonas que podían visitar, el tipo de población con la que entraban en contacto, el breve tiempo que permanecían en los  diversos lugares y el desconocimiento o abierto rechazo a comprender la cultura local, el idioma, las costumbres.


En un gran número de crónicas de finales del siglo XVI, los datos que circulaban en cartas y narraciones, habían sido escuchados y escritos desde los puestos de avanzada de los europeos en Asia, principalmente Manila, Macao, Cantón. Son por lo general textos pintorescos, que alimentaban la curiosidad de los lectores europeos. Un terreno distinto es la correspondencia que circuló entre Filipinas, México y España, que da cuenta del día a día de la administración de los territorios ultramarinos. Riquísimo archivos guardan aún información muy valiosa sobre espacios que apenas eran conocidos en aquella época. Los documentos que se guardan pueden ofrecernos informes sobre acontecimientos, pero también iniciativas que quizás no maduraron, como la invasión a China de la que ya hemos hablado en este blog, pero que muestran el estado mental de los primeros colonos europeos en Asia.
     
En ese tipo de archivos, se localiza la acción del agustino Martín de Rada, poseedor de una amplia experiencia misionera en México y en el sur de Filipinas. El fue el primero en formular de manera explícita un proyecto de conquista de China en una carta dirigida al rey Felipe II, fechada el 8 de julio de 1569. En la carta señala la importancia de dotar a las islas filipinas con una adecuada fuerza naval y argumenta a favor de convertir ese espacio como un punto de partida para la conquista de China.

Como otros de sus contemporáneos, especialmente embajadores y comerciantes portugueses y españoles, describe a grandes rasgos las características del imperio: grandeza, orden, desarrollo urbano y ausencia de belicosidad. Claro, no tenían porqué saber de un pasado guerrero chino de miles de años, pero quizás esa suerte de inocente visión del momento le permitía pensar en una conquista (en el sentido más bien religioso) que podía realizar un puñado de hombres validos de Fé, un tanto a "la mexicana" que aún estaba fresca en la mentalidad de su generación.

Rada había obtenido su información a partir de portugueses y de indios filipinos que comerciaban con los chinos. En particular, conocía a un chino de nombre Canco, quien había escapado de un barco pirata y obtuvo refugio con Martín de Rada. Volvió a escribir, esta vez al virrey de la Nueva España Martín Enríquez el 10 de agosto de 1572, y anunció la posibilidad de introducirse de incógnito en China.

La forma que planteaba, un tanto fantástica, era que en ese año de 1572 en ocasión del ascenso de un nuevo emperador de nombre Wanli, de la dinastía Ming, se había decretado un indulto para el retorno de chinos que habían estado exiliados. Como algunos de aquéllos chinos en el exterior se habían convertido al cristianismo podrían regresar secretamente a su país, ahora como aliados de los europeos. La misión no se realizó principalmente por la improvisación con que fue concebida, pero Martín de Rada atribuía el fracaso más bien al temor de los chinos de entrar a su patria con extranjeros.

Paralelamente, la llegada de misioneros jesuitas a China por el lado portugués quedaría marcada en la historia con más boato y propaganda que la misión de Martín de Rada. Un gran cambio se suscitó con la presencia más permanente de los misioneros en China, sobre todo jesuitas, que abrió una nueva época de comprensión. Como apunta el historiador catalán Manel Ollé ‟en el momento en el que los padres jesuitas Matteo Ricci y Michele Ruggieri acceden, a través del conocimiento de la lengua china, a la lectura de los registros históricos, institucionales, filosóficos etc. se abren las puertas a un nuevo paradigma de percepción que dará sus frutos durante las primeras décadas del siglo XVII (...y que) representa un cambio cualitativo". En esta lista Alessandro Valignano ocupa un lugar prominente.

Así llegamos a Diego de Pantoja (1571-1618 Macao) Lisboa, 1596, Goa 1597, Macao 20 de julio de 1597. Relación de la entrada de algunos padres de la Compañía de Jesús en la China y particulares sucesos que tuvieron y de cosas notables que vieron en el mismo reino. Pertenece a la tradición jesuita y es uno de los cronistas de esa orden que acompañaron a Mateo Ricci. Dedicaremos algunas entradas de este blog a hablar de este admirable misionero.

Un asunto relevante que perduró por siglos fue la ruptura entre jesuitas y el resto de las congregaciones católicas, lo que se consideró el debate de los ritos chinos y la adecuación a las culturas de Oriente. Es un tema central, pero que no puede ser revisado en este breve recuento de crónicas.

Otras visiones

Desde 1575 los agustinos habían tenido también presencia en China, aunque con escasos resultados. El mejor producto de una visita de Martín de Rada en aquella época fue un memorial que describe la mítica Cathay de Marco Polo. 

Los misioneros no jesuitas también hicieron un esfuerzo notable en entender la mentalidad china, a despecho de la acusación jesuíta de que era simples “frailes idiotas”, y ello se demuestra en las obras lingüísticas como la del padre Juan Cobo en 1593, Pieng Cheng-Cha Chen-Shua Shih-Lu, destinadas a catequizar a los chinos residentes en Manila. El campo de prácticas de los misioneros filipinas eran los barrios manilenses en que comerciantes asiáticos vivían por largas temporadas en las islas. Uno de los grandes logros fue la fundación de la Universidad de Santo Tomás como obra de los dominicos.

Bernardino de Escalante (1537-1605). Discurso de la navegación que los portugueses hacen a los Reinos y Provincias del Oriente y de la noticia que le tiene de las grandezas del Reino de China. publicado en Sevilla en 1577. Fue traducido al inglés en 1579. Es un trabajo de síntesis de la información proporcionada por misioneros, si bien el no viajó al Oriente.
Gaspar da Cruz, dominico portugués (1520-1570) publicó en Evora en 1569 su Tratado das cousas da China, que en principio no tuvo un gran impacto editorial, pero sus descripciones lograron influir en muchos misioneros deseos de llevar al imperio celeste.
Juan González de Mendoza, agustino, Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del Gran Reino de la China, 1585. Puede considerarse un éxito de ventas, pues en 16 años alcanzó 38 ediciones en 9 idiomas diferentes. Nunca estuvo en Oriente, pero utilizó la información proporcionada por Martín de Rada  y fray Pedro de Alfaro.
Joseph de Acosta. Historia Natural y Moral de las Indias. Parecer sobre la Guerra de China y Respuesta a nuestro padre. Fundamentos que justifican la guerra contra China. 1586-1587

________________________
Stewart Gordon. When Asia was the world. Traveling merchants, scholars, warriors, and monks who created the ¨riches of the East¨, Da Capo Press, Philadelphia, EUA, 2009. p 157-177.

Manel Ollé, "Comunidades mercantiles en conflicto en los estrechos de Taiwán (1624-1684)", Revista de Historia Económica (second series) pp. 271-297, Universidad Carlos III de Madrid, 2005.

Pedro G. Galende, O.S.A., Apologia Pro Filipinos. Ed. Salesiana Publisher, Manila, 1980.

Destaca la obra de J. Cobo. Apología de la Verdadera Religión, edición facsimilar a cargo de F. Villarroel, Universidad de Santo Tomás, Manila 1986.

Fernando Iwasaki Cauti, Extremo Oriente y Perú en el siglo XVI. Mapfre, Madrid, 1992.