lunes, 29 de junio de 2015

Propuestas económicas para Filipinas


La doctora Vilches (citada en la entrada anterior de este blog) divide a los autores que se refieren a los problemas de la monarquía española del siglo XVII en dos grupos: los razonamientos de los pensadores mercantiles y los "escritos de imaginación".  El primer grupo es el de los arbitristas, personajes que asumieron el papel de argumentar soluciones a los problemas, en ocasiones con propuestas descabelladas o imposibles, pero que también ofrecieron interpretaciones interesantes y avanzaron conceptos que hoy podrían ser considerados pioneros en el ámbito de la política económica y de las finanzas.

En el segundo grupo se encuentran las grandes obras literarias de Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo, o filosófico morales de Saavedra Fajardo o Baltasar Gracián, así como de historiadores cortesanos de la época, como Antonio Pacheco, que trataron de construir un origen y un pasado glorioso del imperio español. La imaginación política de los artístas de pluma barroca ha sido ampliamente estudiada porque atestigua las angustias de su época y la esperanza de cambios positivos. Sus obras constituyen una fuente fundamental para comprender el momento crucial de la monarquía española y el ethos barroco. La separación que ahora se hace del mundo del arte y del pensamiento económico por ejemplo es artificial y reduce a simples clichés la compleja realidad.

Velazquez, Las Hilanderas, 1657 
en un mismo espacio conviven el trabajo y lo divino.

En el Siglo de Oro el pensamiento dominante en el ámbito económico era el bulionismo, o posesión de metales preciosos (preferentemente oro) como garantía de riqueza y estabilidad económica. Se convirtió en una verdadera obsesión de funcionarios y empresarios. La contraparte, por así decirlo, era el mercantilismo, que en términos generales explica la suma de medidas de protección de una economía nacional frente al mercado externo. Ambos conceptos son simplificaciones de un sinfín de acciones que fueron tomando los poderes europeos a partir de la globalización temprana, como respuesta a los cambios súbitos que se sucitaron en la economía mundial y que afectaron a la vida cotidiana en todos los rincones del planeta. 

Sin embargo, en esta entrada tomaré únicamente ejemplos de distintos de pensadores económicos que abordaron específicamente el tema de Filipinas, desde una perspectiva preocupada por resolver los asuntos de la lejana colonia, sea como funcionarios o como comerciantes con intereses directos en el comercio del Pacífico.  En sus escritos se incluye por supuesto el caso de las islas Molucas, de China y Japón, de la presencia de competidores europeos en Asia como los ingleses y los holandeses. 

Las opinones expresadas por los arbitristas acerca de la conducción de los asuntos de Filipinas se suman a los primeros debates estratégicos de la monarquía española acerca de Asia, alejados ya de la idea de simple conquista e instalados en la conciencia de la colonización y administración de las posesiones en el otro lado del mundo. Es una visión geoestratégica, como ahora gusta decirse, que consideraba los equilibrios posibles con las potencias europeas en la zona y comienza por tratar de entender la complejidad de la situación en los poderes locales en el Sudeste de Asia, que transitan por las líneas de la cultura y la religión: chinos, malayos, siameses  indios; budistas, cristianos. Destacan en la lista tres personajes que escribieron proyectos concretos para tratar de resolver los problemas de la presencia española en Filipinas: Hernando de Los Ríos Coronel, Duarte Gómez Solís y Juan Grau y Monfalcón. Es interesante señalar cómo tomaron prestado un lenguaje proveniente de la filosofía y la moral cristiana. Los teólogos colocaron el caso y fracaso de América como piedra de toque de sus reflexiones sobre el desarrollo del crédito, la holgazanería de la clase acomodada, las afectaciones del cuerpo social ibérico y la competencia de otros poderes europeos herederos del protestantismo.

De los Ríos Coronel, hombre de ciencia y procurador de Filipinas

Toda la información sobre la vida de Hernando de los Ríos Coronel es producto de deducciones.  Un biógrafo moderno señala que nació en 1559 como se infiere de un informe en Manila del 15 de abril de 1594, en que dice tener 34 años. Su segundo apellido no indica que tuviera el rango de coronel. Tampoco es claro su lugar de nacimiento pero probablemente era andalúz y no provenía de familia noble. Tuvo dos hermanos: Gaspar, quien viajó a Manila y murió en batalla contra los holandeses en diciembre de 1600.  El segundo hermano se llamaba Francisco y era alférez, también viviendo en Manila al iniciar el siglo XVII. Este hermano fue magistrado en las islas Cataduanes en 1628. Hernándo de los Ríos habría sido piloto de barco y se destacó como geógrafo, diseñador de mapas, que construyó una especie de astrolabio que podía servir en momentos de oscuridad. Usaba el título de licenciado, por lo que probablemente había estudiado en la Casa de Contratación Sevilla, que desde 1552 era el lugar de capacitación de pilotos. 

En sus textos menciona que tiene una fórmula para el cálculo de la longitud geográfica, lo que sería especialmente notable porque se reconoce que John Harrison estableció 200 años más tarde (1714) un reloj que podía usarse en el mar para determinar el uso horario y la corrrecta orientación de las naves. El tema de la longitud era altamente sensible pues influía sobre la determinación de línea imaginaria que separaba a portugueses y españoles en Asia, según el Tratado de Zaragoza.

Hernando de los Ríos Coronel habría llegado a Filipinas en 1588. En los primeros años en las islas fue capitán de infantería, por lo que participó en la llamada invasión, fallida, al reino de Camboya en 1595-1596. Dos años más tarde, en 1598, también fue enviado en misión a la zona de Cantón, donde los españoles esperaban establecer un puesto de comercio similar al de los portugueses en Macao.  A su regreso de aquella expedición escribió una carta que fue publicada por Antonio de Morga en su famoso libro Sucesos de las Islas Filipinas y en la que explica varios detalles del comercio de los chinos que llegaban periódicamente a Manila. Proponía un mecanismo para que los españoles se adentraran en este sistema y arrebataran a chinos y portugueses el monopolio del mismo. El proyecto de un puerto en la provincia de Cantón (Guanzhou) denominado El Pinal, o Piñal o Pinhal, no prosperó, en parte por la resistencia de los portugueses, por el temor de que suplantara a Filipinas como puerto de arribo de la plata mexicana, y por dificultades en el trato con los chinos.

En 1605 fue elegido Procurador General de las Filipinas, que lo convertía en representante de los intereses de los manileños ante la corte de España. Era comun que ese puesto estuviera en manos de un ciudadano laico, es decir, no miembro de la iglesia, pero en un segundo período que comenzó en 1617, aparece que llevaba algunos años ordenado como sacerdote. En esa condición, buena parte de sus gestiones rebasaron el ámbito del comercio y expresó en diversos momentos su preocupación sobre la situación de los indios filipinos.

Entre los temas que abordó en España, cabe subrayar que se observa ya un propósito de revisión integral de la problemática de la colonia. Problemas administrativos, sobre todo abuso de autoridad, pues había desaparecido la Audiencia. Aspectos de defensa de las islas, pocos soldados mal armados, por lo que se requerían fondos de Nueva España y de Perú. Problemas con los extranjeros residentes, especialmente los chinos sangleyes. Proponía un sistema de permisos de residencia, pero simultáneamente el establecimiento de un regidor para garantizar la limpieza en el procedimiento. El trato de los indígenas, donde no se limita criticar a los colonos españoles y mexicanos residentes en las islas, sino también a las órdenes religiosas y los frailes en lugares alejados. Aspectos de la navegación, en los que aprovechó sus conocimientos para proponer mejorías. En este blog mencionamos ya su apasionada defensa de los marinos filipinos en el trayecto del galeón. Detengámonos un momento en este tema:

La navegación a través del Pacífico tuvo pocas transformaciones técnicas durante los años que operó. Las razones de ese estancamiento son simples: los intereses comerciales privados que preferían llevar la mayor mercancía posible, a riesgo de sobrecargar los barcos; reducir los costos de operación al mínimo, a costa muchas veces de la dignidad y salud de los pasajeros y operarios y finalmente la burocracia que permitía que muchas decisiones sobre el galeón fueran tomadas por personas !que no sabían de navegación!  Hernando de los Ríos Coronel intervino con propuestas técnicas, aparentemente fabricó, quizás a escala, un modelo perfeccionado de galeón, que  no fue utlizado. También ofreció un método para desalinizar agua de mar.   La doctora Dolores Folch menciona lo anterior "la tripulación de los galeones estaba formada por unos ciento cincuenta hombres, mayoritariamente filipinos, en una proporción de cinco a uno respecto a los españoles" y cita el Memorial de1608 de Hernando de los Ríos, "mal alimentados y sumamente pobres subían al barco con lo puesto, a los pocos meses llevaban la ropa hecha jirones y unos cuantos golpes de mar los dejaban completamente desnudos, con lo que en las latitudes altas morían de frío y cada mañana había tres o cuatro muertos."

El fiel administrador español ofreció siempre alternativas para mejorar las condiciones del comercio, fortalecer la presencia de la corona española en Asia y ayudar un poco también a los desamparados, sobre todo a los filipinos. Hombre de ciencia de su época, dejó una biblioteca con títulos científicos y filosóficos que pasó a formar parte del fondo de la Universidad de Santo Tomás.
________________
Crossley, John Newsome Crossley. Hernando de Los Ríos Coronel and the Spanish Philippines in the Golden Age. Ashgate Publishing, Ltd., 2013.

Sobel, Dava “Longitude: The True Story of a Lone Genius Who Solved the Greatest Scientific Problem of His Time.” Barnes & Noble. 1995.

Folch, Dolores. “El Galeón de Manila.” In Los Orígenes de La Globalización: El Galeón de Manila, Varles Brasó Broggi (coord.) Dai Juan (Trad). Shanghai: Instituto Cervantes Shanghai, 2013.

Crossley,  John Newsome. “Una Biblioteca En Las Filipinas En 1611.” Cuadernos Para Investigación de La Literatura Hispánica, no. 35 (n.d.). Disponible en línea: http://www.fuesp.com/pdfs_revistas/cilh/35/cilh-35-6.pdf.



Publicar un comentario