Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.

martes, 1 de septiembre de 2026

Vista del Parián 1821

Hace dos siglos, en 1821, cuando México comenzó a caminar por el sendero de la independencia, el avance era incierto y difícil, pero había una intención de reiniciar la vida cotidiana, el trabajo y el comercio. En la importante relación con el Pacífico, el 19 de julio de 1815 el galeón Magallanes había zarpado de Acapulco con rumbo a Manila. Sería el último navío directo de México a Filipinas. 

Después de una década de violencia revolucionaria, quedaban en pie muchas instituciones del pasado colonial. Los productos asiáticos formaban parte de los placeres de las élites novohispanas, eran ya parte de la cultura de consumo de esa sociedad en transición, y era común adquirir en México porcelanas, perlas, sedas y otros textiles provenientes de Asia. 

En el centro mismo de la Ciudad de México seguía en pie el Parián, como se conocía al mercado de productos asiáticos. Era un edificio tosco, lo hemos descrito (2009 y el mes pasado). Ahora nos encontramos con una imagen de los últimos años del Parián. 

El comercio con Asia se desvaneció lentamente a lo largo de décadas, pero el recuerdo de 250 años de intercambio a través del Pacífico se mantiene aún ahora en museos e iglesias, pero de manera discreta en los gustos populares mexicanos, en los colores y en los sabores. 

En esta vista vemos la plaza mayor de la Ciudad de México, ya nombrada cómo Plaza de la Constitución de Cádiz, como corresponde al acto de lealtad a la nueva Constitución de las cortes hispanas en 1813.

La plaza hab'ia sido renovada por el virrey Revillagigedo en 1793 y años después se colocó la estatua ecuestre de Carlos IV, obra de Manuel Tolsá. La base de ese monumento tenía forma de túmulo rectangular sobre una balaustrada elíptica. El pueblo comenzó a llamar a esta obra como zócalo, por la peculiar base de la estatua. La escultura fue expulsada de la plaza y ahora se encuentra instalada entre el edifico de Minería y el Museo de Arte, ya sin la imposición simbólica colonial que tenía hace siglos. Aún ahora, el recuerdo popular se refiere al zócalo en referencia a la plaza central de México.

Precisamente, a un costado de aquella estatua se mantenía el famoso mercado del Parián.

En la imagen que hoy presentamos, tomada de internet (crédito a quien corresponda) aparece la Catedral metropolitana ya concluida en 1813 y que mostraba el nuevo atrio, delimitado por pilares unidos por cadenas y dos cruces en las esquinas que para mediados de siglo seria conocido como paseo de las cadenas.

















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