miércoles, 25 de marzo de 2009

Transformación del consumo III

Este fenómeno económico tuvo un profundo impacto sobre el modo de vida de la Nueva España. Ignacio Bernal señala que “las costumbres criollas americanas, sobre todo en México, se vieron modificadas por el comercio de Oriente y gran parte de ese lujo americano que tanto asombrara al barón de Humboldt a principios del siglo XIX era una herencia del comercio de la Nao de China” (1).

Herencias que no sólo entrañan lujos, sino también hábitos y tradiciones como las peleas de gallos, juego asiático; el papel de China y el de Manila, los fuegos artificiales, o castillos mexicanos, la “talavera” poblana que se vió influida por los diseños chinescos, los paliacates o pañuelos de Calicut, procedentes de la India. Se debe insistir en que este proceso se inicia en un momento de crisis pues aún no se sentaban las bases de la autosuficiencia de alimentos en la Nueva España. De esta forma, la situación de escasez contrasta a principios del siglo XVII con el lujo del que presumían los novohispanos, pues había sedas y plata, pero poca comida en la mesa.

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1. Ignacio Bernal, México en Filipinas, Ed. UNAM, México, 1965. p 254

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