Se cumple un sueño

La salida de la Nao Andalucía desde Sevilla
Una invitación para conocer la historia del Galeón de Manila, su cultura y su impacto en Filipinas y en América.
El acontecimiento es resultado de meses de intensos preparativos de la nave, construida por la Fundación del mismo nombre, que logró movilizar el interés de múltiples partes para su construcción, en el marco de un proyecto que incluye la capacitación de navegantes y la creación de un museo flotante.
Un estudio acusioso de la expedición se encuentra en la revista Anales de Derecho, de la Universidad de Murcia, Número 23, 2005, pp. 249-292, escrito por José María Ortuño Sánchez-Pedrero.Por aquel entonces Pedro de Alvarado, capitán de Cortés y conquistador de Guatemala, que visitaba España, se reunió con Urdaneta y obtuvo una patente para el descubrimiento del Mar del Sur.
Al volver a México, Alvarado celebró un acuerdo con el virrey de Mendoza para llevar a cabo una empresa conjunta. El arreglo se formalizó en el tratado de Tiripetío, firmado el 29 de noviembre de 1540.Debido a que Alvarado murió a raíz del levantamiento indígena en el Bajío, el virrey escogió a su pariente Ruy López de Villalobos como capitán de esa expedición, con una tripulación de trescientos setenta hombres. En uno de los barcos que zarparon los primeros días de noviembre de 1542, iban el contador Guido de Lavezares y seis miembros del clero; cuatro agustinos, dirigidos por el padre Jerónimo de Santisteban, y dos curas, que más tarde por complicaciones de la expedición se unirían a los jesuítas que operaban en la India.
De allí atraversaron a la isla de Japón, que está en 32 °, hay de ella a Ningpo ciento e cincuenta leguas, córrese casi Este-Oeste. Es tierra muy fría, y por la costa los pueblos que vieron son pequeños, y en cada isla hay un señor, y el rey de todos, no supo decir a dó residía. La gente de estas islas es bien dispesta, blanca e barbada, no tienen yerba como en el archipiélago de las Filipinas,; pelean con varas, que en las puntas tienen puestos clavos agudos, no tienen espadas ni lanzas; leen y escriben como los chinos, y en la lengua parecen alemanes. Tienen muchos caballos en que andan; las sillas no tienen arzón trasero, y los estribos son de cobre. La gente labradora se voste de paño de lana, que parece estameña, ques de la manera de la Francisco Vázquez halló la tierra dó fue; y los principales visten sedas, damascos, rasos y tafetanes.
Las muejres son en gran manera muy blancas y hermosas, andas vestidas a manera de castellanas, de paño o seda, conforme a su estado. Las casas son de piedra y tapia, por dentro encaladas, los tejados de teja a nuestro modo, con altos y ventanas y corredores. Tienen todos los bastimentos, ganados y frutas que en la tierra firme; hay mucha azúcar, tienen halcones y azores con que cazan, no comen vaca, es tierra de muchas frutas, en especial de melones, labran la tierra con bueyes y arados, traen calzado de cuero, y en las cabezas traen capeletes, como albaneses, de cerda, quítanselo los unos a otros por cortesía. Son islas de muchas pesquería.
Poco después, en el lejano Absburgo, los Fúcares entablaban una demanda en contra de la Corona Española por 3 946 939 maravedíes que curbían los gastos durante las expediciones a las Molucas.
(...) en la primera vista que lo vi, sentí en mí una decha de amor que me atravesó el corazón que de ahí en adelante siempre me pareció que era imposible a mi poder vivir apartado de su santa conversación. Y con todo eso aquella hora resistí al Espíritu Santo que me llamaba.
"Las expediciones holandesas desde la Florida, el Caribe, y las costas del Golfo de México y de Centroamérica, se reflejaron en la cartografía. Con el tiempo, los resultados de estas incursiones, junto con las de ingleses y franceses, arrebataron a la corona española los privilegios de haber colonizado el Nuevo Mundo; pero, sobre todo, la despojaron del beneficio que le acarrearon sus riquezas naturales."