domingo, 7 de marzo de 2010

Cartografía holandesa

La Embajada de Holanda en México acaba de publicar (noviembre 2009) un espléndido libro sobre la cartografía desarrollada en los países bajos, especialmente en el puerto de Amberes, relacionada con la Nueva España. El esfuerzo de la representación diplomática es sobresaliente, pues pocas embajadas se involucran de tal manera en la promoción del arte y la historia como en el ejemplo que ahora tenemos en las manos.

El libro escrito por Laura Pérez Rosales y Arjen Van Der Sluis se publica en español, holandés y en inglés. Es resultado de una investigación iniciada en el otoño del 2004 en el centro de estudios Talen culturen van Latjins-Amerika de la Universidad de Leiden, de donde se obtuvieron las fuentes esenciales para los diversos ensayos, así como las láminas que ilustran de manera esplendida el libro.

Consta de once capítulos que abordan aspectos de una relación histórica conflictiva entre Holanda y Nueva España, llena de mitos y prejuicios aún en la actualidad. La palabra piratería aparece desde las primeras páginas, junto con las ideas del mercantilismo y de la industria editorial, del comercio de las especias, el palo de tinte y otros recursos naturales. ¿Cómo se podrá abordar, sin chovinismos decimonónicos, la creación de un mundo globalizado, en encarnizada disputa entre los diversos poderes europeos: la decadencia de España en el siglo XVII y el auge de las potencias marítimas inglesas y holandesas? Menuda tarea.

Los autores apuntan que el estudio de la cartografía holandesa ayuda a "explicar el interés de Holanda por explorar y conocer el teatro de la Nueva España y el Caribe, las vías de acceso a sus riquezas y la formación y reacomodo del poder económico en el mundo entre los siglos XVI y XVIII".

"Las expediciones holandesas desde la Florida, el Caribe, y las costas del Golfo de México y de Centroamérica, se reflejaron en la cartografía. Con el tiempo, los resultados de estas incursiones, junto con las de ingleses y franceses, arrebataron a la corona española los privilegios de haber colonizado el Nuevo Mundo; pero, sobre todo, la despojaron del beneficio que le acarrearon sus riquezas naturales."
Un tema espinoso que debe ser tratado con mucha rigurosidad por los historiadores contemporáneos, más allá de sus preferencias nacionales.


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