jueves, 7 de enero de 2010

Cortés y el Pacífico

Con el mandato ofrecido por el rey Carlos Quinto en el año 1526 al conquistador Hernán Cortés para que enviara desde México una expedición con rumbo a las islas de las especias, se abrió un nuevo capítulo del despliegue imperial español, que a partir de ese momento tendría como principal punto de acción a la Nueva España. Las primeras iniciativas terminaron en fracasos parciales, pero ofrecieron una perspectiva renovada para continuar la anhelada ruta hacia Oriente.



Cortés escogió la desembocadora el rio Zacatula, entre los actuales estados de Michoacán y Guerrero, debido a la abundancia de madera y productos para la construcción de barcos. Este sería el punto de partida, y de llegada, de lo que en siglos siguientes constituiría la ruta del Galeón de Manila. Habría que reconocer la habilidad del conquistador para localizar un punto tan estratégico y agenciarse los recursos necesarios para su encomienda, pero es también mérito de los pueblos de la región el haberse dedicado de lleno a la construcción de naves, a pesar de que los indicios históricos apenas los mencionan.

En el terreno político, Cortés adquiría con esta oportunidad una enorme fuerza frente a los muchos adversarios que tenía en la corte y en la propia Nueva España. El respaldo real se expresaba en la confianza para que nombrase a personas del círculo de Cortés para comandar dicha expedición y así lo hizo: nombró a un primo suyo Alvaro de Saavedra y Cerón, que salió poco más de un año después, el 31 de octubre de 1527, desde el puerto de Zihuatanejo, en México. Una encomienda de esa magnitud quedaba así en manos de la propia familia de Cortés: Saavedra capitán tendría como veedor (administrador) a Alvaro Saavedra, su hijo probablemente.

La expedición se componía de dos naos, la Florida y la Santiago, y el bergantín Espíritu Santo, con un total de 110 hombres. Saavedra llevaba diversas cartas frmadas por Hernán Cortés para Sebastián Caboto, para el rey de Tidore, agradeciéndole las atenciones que había tenido para Juan Sebastián Elcano. También llevaba instrucciones sobre los propósitos de la expedición: conocer el paradero de las expediciones de Loaisa y Caboto, y de ser posible prestarles auxilio; averiguar la suerte de Gonzalo Gómez de Espinosa y la nao Trinidad; descubrir islas y tierras a lo largo del viaje, sin detenerse en ellas y procurar a su regreso traer algunos ejemplares de las plantas productoras de las especias, así como indicaciones sobre las formas de su cultivo para tratar de adaptarlas en España. En la actualidad eso se llamaría espionaje tecnológico.
...procuraréis con mucha diligencia de saber la orden que los naturales de aquellas partes tienen en cultivar los árboles donde nace la especiería y cada género de especia por sí; y sabido, trabajareis muy disimuladamente de enviar en los navíos algunas plantas en sus botas con tierra o en otra manera que vos os parezca que puedan venir más sanas, para se plantar acá, y dareis cargo a algunas personas que las vengan curando (1)
Supongo que Cortés pensaba en tiestos o macetas para traer las plantas y en cultivadores indígenas, forzados o no, para cuidar de ellas en el viaje de regreso y en la misma España.
* * *
Las lenguas

El historiador mexicano José Luis Martínez analizó con mucho cuidado la documentación relativa a dicha expedición y resalta que las cartas destinadas a los reyes de Cebú y de Tidore, más una tercera sin nombre (casi como "a quien corresponda") fueron escritas en latín. La primera comienza como la Metafísica de Aristóteles: "universal condición es de todos los hombres desear saber, y si en todos esto se verifica, cuanto más en los Principes que Dios hacedor y criador de todas las cosas, por especial provimiento los constituyó en estados notables poderosos."

Apunta el historiador que:
De la isla de Cebú se tenían noticias por el diario de viaje de Magallanes-Elcano donde también se menciona la buena acción que les hizo el rey de Tidore en noviembre de 1521. ¿Cómo pudo conocer Cortés estos detalles que sólo se encuentran en el cuaderno de bitácora de aquella expedición?. También merece notarse, junto a este sorprendente conocimiento, la confusión que entonces se tenía respecto a las distancias aproximadas entre el Nuevo Mundo y las islas del sudeste asiático, ya que Cortés repite que se encuentran muy cercanas.
Lo cierto es que con estas instrucciones queda demostrado el amplio conocimiento que Cortés tenía de cuanto ocurría en Europa (como probablemente fue el texto de Molvccis Insulis, de Maximiliano Transylvanus), sumado a informaciones de primera mano de sus aliados en el viejo continente. Un ojo en la conquista de México y otro en la conquista de Asia.

También es notable -sigue José Luis Martínez- la previsión lingüistica que tiene Cortés, en sus instrucciones a Saavedra Cerón, para que sus carta puedan ser leídas por los reyes de aquellas islas remotas y la idea que tiene de la difusión de las lenguas.
Item: daréis a los señores de la tierra donde llegardes o poblardes las cartas mías que llevaís para ellos, las cuales van escritas en latín, porque como lengua más general del universo, podrá ser, segun haya contratación en esas partes de muchas e diversas naciones a causa de las especierías, que halléis judíos o otras personas que las sepan leer; e no hallandotales personas, hareislas interpretar e declarar a la lengua arábiga que llevais, porque esta creo ue hallareis mas copia por la mucha contratación que con los moros tienen, e si no tuvieren, llevais un indio natural de Calicut: este forzado hallará lengua que le entienda, e por medio della se podrá decir a los naturales de la tierra todo lo que quisieredes.
No puede uno más que maravillarse, como José Luis Martínez: Cortés había hecho traducir a latín las tres cartas a los reyes de las islas; confiaba en los judíos como hombres de muchos idiomas y se había agenciado a un moro como traductor del árabe, y.... a un hindú de Calicut para las lenguas orientales (!¡)

¿Qué hacían en México en 1527 estos personajes?
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(1) Instrucción que dió Hernán Cortés á Alvaro Ssavedra Cerón para el viage que había de hacer con el armada a las islas de Maluco (archivo de Indias en Sevilla, legajo sexto de Patronato Real), en Martín Fernández de Navarrete. Colección de los viages y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV.Tomo V. Documentos de Saavedra. Madrid en la Imprenta Nacional, 1837. p. 453.

(2) Idem, p. 459.

(3) José Luis Martínez, Las primera expediciones a Filipinas, en El Galeón del Pacífico. Acapulco-Manila, 1565-1815. Gobierno Constitucional del Estado de Guerrero, México, 1992, pp. 67-89.
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