sábado, 9 de marzo de 2013

El primer clavicordio en China

Este fin de semana, los artistas mexicanos Horacio Franco, flauta, y Santiago Alvarez, clave, ofrecieron dos  magníficos conciertos en Pekín; en la Ciudad Prohibida y en Yihu 8, la antigua universidad chino-francesa. El evento podría parecer simplemente un acto rutinario de promoción cultural, pero la atmósfera de la música barroca en los recintos chinos obliga a pensar en la extraordinaria actividad realizada hace cuatrocientos años por los misioneros europeos para hacer llegar su visión del mundo hasta el centro del poder imperial chino. En el propio palacio del emperador se tocó música europea, con un clavicordio traído desde los confines del mundo.

¿Cómo fue posible introducir en aquella época ese instrumento, con qué motivos, quién lo intentó?




A fin de octubre de 1599, mezclados entre comerciantes portugueses, el misionero jesuita Diego de Pantoja, aprovechando la oportunidad de una gran feria celebrada en la ciudad de Guangzhou, entró de incógnito en China. Lo guiaba el padre Lazzaro Cattaneo, estacionado en Macao,  junto con otros jesuítas que estarían destinados a jugar un importante papel en Asia.

Portaba diversos regalos desde Macao encomendados por el padre Matteo Ricci jefe de la misión en China con el propósito de acercarse a la corte cen Pekín: dos relojes, un grabado al aguafuerte del Palacio San Lorenzo del Escorial, recientemente terminado en España, cuadros en los que se mostraba el modo de vestir de los soberanos europeos, un retrato de la Virgen con el Niño, y otros dos con Santa María Maggiore y El Salvador. También se incluía un clavicordio. 


"Matteo Ricci, por su profundo conocimiento de la sociedad china y por la gran inclinación que sentía la alta sociedad china por los objetos exóticos extranjeros, previó que si se lograban ofrecer regalos occidentales al Emperador Wan Li, sería muy posible que éste, por curiosidad, quisiera apreciar la gracia de este instrumento musical extranjero. Por eso, consideró que, antes de entrar en Beijing, debía haber algún jesuita que supiera tocarlo".

Cabe mencionar que la Compañía de Jesús había establecido en sus inicios la eliminación del coro y la ejecución musical tradicionales durante la celebración de la misa, con objeto de evitar la distracción de los creyentes y, a la vez, distinguir a la Compañía de otras órdenes religiosas. Sin embargo, teniendo en cuenta la situación especial de China, Matteo Ricci tomó la decisión de servirse de la música occidental también como medio de evangelización, pero como él "no tenía facilidad para la música, propuso entonces que Pantoja aprendiera la técnica de ese instrumento musical y la teoría de la armonía de Cattaneo, experto en clavicordio y en armonía. Pantoja aceptó con gusto esta proposición y comenzó su aprendizaje que duró cuatro meses".






El clavicordio europeo entregado al emperador Wan Li "era un instrumento musical con cuerdas de acero, que se ubicaba sobre una mesa. Su registro tenía cuarenta sonidos, con tres octavas de Do bajo para arriba, más un intervalo de cuarto grado (...) Como el Emperador Wan Li deseaba conocer las propiedades de este instrumento musical, envió a cuatro eunucos músicos para que aprendieran de los sacerdotes la técnica de su interpretación (...)

 "Entonces Pantoja hizo valer su recién adquirida habilidad y se desplazó diariamente a palacio para dar clases. Como el resultado del aprendizaje iba a determinar el porvenir de los cuatro músicos, éstos mostraron sumo respeto hacia su maestro. Así pues, antes de comenzar las clases, los cuatro alumnos insistieron en celebrar una ceremonia de salutación hacia el nuevo maestro, en la que rogaron al padre Pantoja que les enseñara pacientemente y que no se mostrara contrariado si aprendían con lentitud. Luego, hicieron lo mismo ante el clavicordio como si éste fuera un ser humano. El aprendizaje duró más de un mes"

La obra misionera continuó a lo largo de otros dos siglos y ya hemos narrado aquí el trabajo realizado en la corte china en los siglos XVII y XVIII. Seguiré buscando información sobre este propósito misionero de influir a los jerarcas chinos por medio de los sentidos.
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Zhang Kai. Diego de Pantoja y China. Un estudio sobre la "Política de Adaptación de la Compañía de Jesús". Editorial de la Biblioteca de Beijing (Pekín),  China, Noviembe de 1997. Traducción al español: Tang Baisheng y Kang Xiaolin. pp. 41, 43 y 55.
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