domingo, 18 de abril de 2010

Producción de galeones

Un lector de este blog pregunta respecto al galeón Andalucía, que fue construído en Huelva y actualmente hace un recorrido rumbo a Shanghai, China:
¿ Por qué no se ha intentado hacer una réplica exacta totalmente en madera utilizando la técnica de la época? Este no tiene valor histórico ninguno, sólo vale para hacer películas.
Mi respuesta es de índole histórica y económica. La corona española abusó de los recursos naturales de sus propios pueblos en la península, construyendo navíos de alguna forma ineficientes y que, al cabo de pocas décadas, dejaron en situación precaria a las poblaciones que se dedicaban a producirlos. Esto es cierto tanto para los astilleros gallegos y vascos, como para los mexicanos y los filipinos. El uso de maderas de enormes proporciones, muchas de ellas consideradas preciosas como la caoba, dieron al traste con las reservas forestales de la época. ¿Para qué repetir ese dispendio?

Por otra parte, la tecnología empleada servía de poco para enfrentar los retos del océano. La vida útil de un barco variaba mucho según cuáles fueran los servicios que prestaba. Era la excepción que algún navío, de los que hacían largas travesías, durara quince o más años, con frecuentes reparaciones.

Un estudio de la marina mercante holandesa muestra que la mayoría de las embarcaciones tenía una vida activa de cinco a diez años (1).

En el lado del Atlántico, el viaje conocido como la Carrera de Indias, cada embarcación podía realizar cuatro o a lo sumo cinco viajes de ida y vuelta. Se destinaban entonces a otras tareas menos desgastantes, en rutas cortas.

Un costo oculto era el mantenimiento, que generalmente recaía en las arcas de la Corona, o para decirlo en breve, del complejo financiamiento de plata proveniente de América, con aspectos inflacionarios e improductivos. Ello llevó de algún modo a la bancarrota a España.

Gracias al lector anónimo por esta pregunta.
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(1) Wilfred Brulez, Shipping Profits in the Early Modern Period, Acta Historiae Neerlandicae, 14, 1981, pp 67-68.
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