martes, 16 de febrero de 2010

Masacre de Lisboa

Es dificil, si no imposible, dejar de mencionar la masacre de Lisboa en 1506 que dejó un saldo de cientos de judíos asesinados durante tres días, durante la celebración de la fiesta de Pascua. El hecho histórico ha formado parte de una añeja controversia que aún ahora provoca conflicto y alerta pasiones religiosas.

Como resultado de la expulsión de judíos de España en 1492, alrededor de 90,000 hebreos encontraron refugio en Portugal. Sin embargo, el asilo resultó ser precario, pues en en esa parte de la península operaba la misma política de pureza de sangre y fanatismo religioso contra todo lo que no fuera propiamente católico. El gobierno de Manuel I, fuerte impulsor de las expediciones en África y Asia, recibió a los judíos conversos, pero pronto cambió su política, en parte como resultado de las presiones provenientes de la España católica.

El domingo 19 de abril de 1506 comenzó la masacre, resultado de un incidente absurdo, en el que la multitud consideraba como un milagro que un rayo de sol se posara sobre la imagen de Cristo en la plaza de Rocío. Un judío converso que estaba en la plaza, en la celebración de la fiesta de Pascua, se atrevió a decir lo que veía: un simple rayo de sol no significaba un milagro. Los feligreses reaccionaron con furia y lo asesinaron en el momento. La animadversión contra los judíos se desbordó por la ciudad, atacando violentamente a los conversos y persiguiéndolos en sus propias casas, sin respetar edad ni sexo.

Después de aquella terrible experiencia, los judíos buscaron escapar a nuevas tierras, como el recientemente descubierto Brasil o a los países bajos, donde se respiraba un aire más libre en aquellas épocas.

Este asunto marca claramente el ambiente de intolerancia religiosa que prevalecía en la península en la etapa inicial de las expediciones que por igual partían hacia América o al extremo Oriente.


Un grabado de la época que dice: "de la contienda que recientemente tuvo lugar en Lisboa, capital de Portugal, entre cristianos y cristianos nuevos, o judíos, a causa de dios crucificado.” Información tomada del testimonio de Damião de Góis.
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