domingo, 20 de agosto de 2017

1600, Batalla de Manila 3

Concluiremos aquí el relato escrito por Antonio de Morga sobre el ataque holandés a Manila en 1600. Sin embargo, la batalla como tal en diciembre de ese año tiene varias vesiones que merece revisar ya que significó un duro golpe para el prestigio de Morga. De hecho, se llenaron muchas páginas de documentos legales, escritas por Morga, el Gobernador Tello y otros protagonistas, para echarse la culpa de las pérdidas y explicar los destrozos ocurridos.  La descripción de los preparativos es muy detallada porque serviría de base para la defensa legal de Morga: la Audiencia de Manila dispuso la defensa del puerto; el gobernador tuvo que decidir a quién poner al frente de la improvisada armada; varios ciudadanos de Manila trataron de evadir su responsabilidad en la defensa de la ciudad.

Dejamos al lector con la última parte del texto acerca de los preparativos, en la gramática original. Nótese que el autor escribe acerca de si mismo en tercera persona.

"El Doctor Antonio de Morga, traía a vista del enemigo algunos navíos muy pequeños y ligeros, cubiertos con la tierra, que le davan cada día aviso, del paraje en que quedava el enemigo, y lo que hazía, que era estarse muy de asiento, metiendo sus guardias cada día por las tardes por cima de las cubiertas, con cajas y vanderas, y disparando su mosquetería, con que se reconocía la fuerça, que este corsario traía, y que lo más y mejor della en la capitana, que era buen navío y ligero. Procurava así mismo el Oydor, que no saliede champán, ni otro navíos de la baía, porque no tuvierse aviso el corsario de lo que se hazía, y teniendo el negocio en este punto, avisó al governador lo que estava hecho, y que si le parecise, también se armase el patache Portugués, para que saliese en conserva de los dos navíos galizabra y sant Antonio de Sebú, que lo tenía embargado y adereçado para ello; proveyéronse municiones, y algunos bastimentos de arroz y algún pescado para los dos navíos, y restava el armar los de la gente de mar y guerra, que uviese de salir en ellos, de que avía poco recaudo, y los marineros se escondían y hazían enfermos, y unos y otros se mostravan de mala gana, por aver de salir a cosa más de riesgo y peligro, que de particular aprovechamiento, capitanes y soldados particulares de la ciudad, que no tenían sueldo, ni acostamiento del rey, que pudieran yr a la jornada, no se ofrecían al governador para ella, y si alguno lo uviera de hazer, se disimulava, hasta saber quién yva por cabeça desta armada, que aunque algunos capitanes de la tierra lo pudieran ser, el governador  no se inclinava a encargárselo, ni los demás quisieran yr debajo de su mando, pretendiendo y presumiendo de sí, cada un, que podía ser cabeça, y que no los avía de governar otro su vezino.
Vista de Manila, mediados del siglo XVII

"El governador era impedido para salir en persona, y vía, que toda la gente de la ciudad davan intención, de que si saliese con el armada el Doctor Antonio de Morga, irían con él, y no repararían en las dificultades que se les ofrecían, que entendida por el governador, la voluntad de los que podían embarcarse, y que por otro camino, no se podía efetuar lo que se deseava, y que la dilación de cada día era grandísimo daño; llamó a la ciudad al Oydor, y le trató del nehocio, y para que no se le escusase, proveyó un auto, que luego se le hizo notificar con el secretario del govierno, ordenándole de parte de su Magestad se embarcase, y fuese por general y cabo de a armada, en busca y seguimiento del corsario, porque de otra manera, según el estado en que las cosas estavan, no podía tener el fin que convenía. El Oydor, pareciéndole, que si lo dejava de hazer, se le pornía culpa, de aver dejado pasar tan forçosa ocasión, del servicio de Díos y de su Magestad, y del bien de toda la tierra, y que las cosas de la guerra vían estado a su cargo, y las avía manijado por mar y por tierra, y que le podría ser mal contado, bolver las espaldas en esta coyuntura, buscándole para ella; en especial, haziendo papeles sobre ello el governador, para su descargo, obedesció lo que se le ordenó, por el auto del governador, y su respuesta, que la letra es como se sigue."

En las próximas entregas de este blog describiremos la batalla y sus consecuencias para españoles y holandeses.
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