domingo, 20 de agosto de 2017

1600, Batalla de Manila 2

Continuamos con la descripción del ataque holandés a Manila en 1600, en la versión de Antonio de Morga. El Teniente General informa fue necesario improvisar preparativos en Manila, en vista de que parte de las fuerzas militares estaban en el sur, en Mindanao y Borneo, al mando de Juan Juárez Gallinato. Las embarcaciones disponibles eran de carga comercial, un galeón que estaba siendo preparado para el viaje a Nueva España, una galizabra o navío ligero de vela, y un patache portugués que había llegado de Malaca. Se les cargó con armamento, pero luego se supo que no se descargó la mercancía que tenía el galeón principal, el San Antonio. Se dispuso que la defensa principal fuera en el puerto de Cavite (Cabit en el texto de Morga), quizás para evitar el saqueo de Manila.

"El governador don Francisco Tello, viendo que este corsario se le yva entrando por las islas, por aviso de algunos capitanes y soldados, que avía embiado por tierra, por las costas de la isla de Luzón, para que no le dejasen echar gente en tierra, ni hazer daño en las poblazones, y de otros navíos pequeños sueltos, que traían al enemigo a la vista, trató de poner remedio a esta necesidad, que parecía en aquella ocasión bien dificultoso, así porque se hallava sin género de navíos de remos, ni de alto bordo con que salir a la mar, como, porque también tenía poca soldadesca en el campo, que lo más della lo avía llevado, y tenía en las provincias de Pintados, el capitán y sargento mayor Joan Xuares Gallinato, con galeras y galeotas y otras embarcaciones, haziendo defensa a los naturales de los navíos de Mindanaos y Xololes, que cada ora bajavan a robarlos, y apercibiéndose para la jornada, que en la primera monción se pensava hazer de Joló, que ya no se podía más dilatar.

Navío holandés en la bahía de Albay

"Viéndose el governador apretado con esta ocasión, y que el enemigo Holandés podía hazer tantos daños y presas, y irse con ellas, dejando la tierra perdida, juntó la audiencia y comunicó el caso, pidiendo le ayudasen, los Oydores por sus personas a lo que conviniese; tratóse, de lo que se avía de hazer, que era poner en defensa el puerto de Cabit, que es dentro de la baía, para que el enemigo no se apoderase dél, y de los almanzenes y artillería, y astillero de las naos, y que juntamente, luego se hiziese diligencia en armar algunos navíos, con que salir a la mar, y hazer algún rostro al enemigo (quando más no se pudiese) porque no estuviese tan de asiento en la tierra, y se saliese de las islas, pues hallándolo todo tan indefenso, y sin resistencia, avía de detenerse, hasta aconseguir sus intentos; cuya ejecución, se encargó; a el Doctor Antonio de Morga, y a el licenciado Telles de Almaçán, que se quedase en la ciudad, junto con el presidente governador, para la defensa de ella, ya proveer desde allí al puerto de Cabit al Doctor Antonio de Morga, de lo que uviese menester, para lo que llevaba a su cargo, que salió el mismo día postrero de Otubre de seiscientos, de Manila, con algunos soldados y municiones al puerto de Cabit, y lo puso en defensa con ciento y cinquenta hombres bien armados, arcabuzeros y mosqueteros, que siempre con sus cuerpos de guardia y postas, en los lugares necesarios de día y de noche, guardaron el puerto."

Importa señalar que Morga tenía certeza de que los atacantes eran holandeses, aunque en los documentos firmados por el gobernador y otros se confundía con ingleses. Entre los preparativos y la batalla naval pasaron casi dos meses.

"Juntó los navíos que en él avía, a la poblazón, lo más que se pudo cerca del astillero, donde estava la fábrica de una galizabra y un navío de Sebú, y otro patache pequeño de Portugueses, que avían venido de Malaca con mercaderías; para defensa de lo qual, en la marina puso y plantó doze pieças de artillería de bronze, de cuchara medianas, con dos de más alcance, que se plantaron en una punta, a la entrada del puerto, que una y otras jugavan en su defensa, y de los navíos que en él avía; y por la Playa adelante, se hizo una trinchea de maderos y tablazón terreplenada; tras la qual, si el enemigo entrase, se cubriese y defendiese la soldadesca de su artillería. Aviendo puesto el oydor así el dicho puerto, en defensa, trató de acabar la galizabra, aunque la faltava mucha obra, y vararla al agua, y ponerla a la vela, y así mismo, de que se adereçase la nao de Sebú, y asistiendo a esta obras, se dio tanta priesa, que puso dentro de treinta días, la galizabra y navío de Sebú, de vergas en alto, y los artilló con cada uno onze pieças medianas y mayores, que se le embiaron de Manila, sobre las que avía en el puerto."

En 30 días lograron acondicionar los barcos y armarlos cada uno con 11 piezas de artillería. Van Noort se habría enterado, quizás por comeciantes chinos, que los manilenses ya estaban preparados para repeler a los holandeses. ¿Cuál sería la defensa? Los días seguían contando y aumentando la tensión en ambas partes.

"El corsario llegó a la boca de la baía, que es ocho leguas del puerto de Cabit, no se atrevió a arrojarse en el puerto, como lo avía pensado, por aver sabido de algunos Sangleyes, que salían con champanes a la mar, que ya estava en defensa, pero no entendió, se armava para salir a él, ni que avía aparejo ni fuerça en aquella sazón para ello, y así se dejó estar a la boca de la baía, andando con ambas naos y sus barcas, mudándose unos días a una vanda, y otros a otra, tomando los navíos que entravan en la ciudad con bastimentos, sin que ninguno se les escapase, y surgiendo a las noches, a los abrigos de la tierra, todo en distancia de quatro leguas de la boca de la baía, sin apartarse más della, por estar más a mano, para las ocasiones que se ofreciesen."

Los holandeses acechaban, y detenían embarcaciones pequeñas para robar alimentos. Seguramente, después de años de viaje alrededor del mundo, no estaban en las mejores condiciones de atacar.
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