lunes, 2 de enero de 2012

Lo que acontecía en Siam, 1593

Continua el relato sobre la invasión a Camboya.

Las embajadas que llegaban a Manila eran, sin duda, un testimonio de la importancia que los diversos reinos de la región reconocía en la presencia española en Asia. En efecto, a pocos años de controlar Filipinas, los ibéricos habían logrado concitar el respeto, o quizás el temor, de sus vecinos, quienes prefería mantener un ambiente pacífico, pero distante, de los recién llegados a la región.

El puñado de hombres de espada y de fortuna comandado por Belloso habría regresado al reino de Camboya, pero las circunstancias  en aquel reino habían cambiado radicalmente: el Rey de Siam (tailandés) había realizado una rápida campaña sobre Camboya y Laos y había regresado a su ciudad capital, Ayuthaya.

Corría el año de 1593.

(...) En la ciudad de Chordemuco (capital de Camboya en ese entonces) con Prauncar Langara, el Rey de aquellos lugares, cuando vino sobre él, el Rey de Siam, con mucha gente de guerra y elefantes, tomó la tierra, y la casa y tesoros del rey, que con su muger y hermana y una hija, y dos hijos que tenía, se entró huyendo la tierra adentro, hasta el reyno de los Laos.

En la versión de los participantes españoles, el Rey de Siam regresó a Ayuthaya dejando algunos capitanes siameses (tailandeses) de guardia en Camboya ¨y lo que no pudo llevar por tierra lo envió a Siam por mar, en algunos juncos. Apresó a tres castellanos que allí encontró y los embarcó con otros esclavos camboyanos en el junco, con mucha ropa y guardia siamesa, y chinos marineros¨

Hallándose en la mar, los tres españoles se sublevaron con la ayuda de los chinos y mataron y rindieron a la guardia de Siam. No obstante, los aliados circunstanciales, chinos y españoles, tomaron el barco por botín y discutieron dónde debía dirigirse la nave. Si aceptamos esta versión, pensaríamos que, como no hubo acuerdo, los tres españoles vencieron a varias decenas de chinos y mataron a la mayoría, llevando la nave a Manila, para luego liberar a los camboyanos que habían sobrevivido.


Ayuthaya, capital del Reino de Siam

El Rey de Siam, llegando a su corte en la ciudad de Ayuthaya, al norte del actual Bangkok, esperaba el navío y, al ver la tardanza, temió que se hubiera perdido o, como en efecto sucedió, que la tripulación se hubiese insurbordinado. Por ello mando en busca de la nave a uno de los españoles que tenía cautivo, ni más ni menos que a Diego Belloso, al que el Rey de Camboya enviara a Manila como mensajero. Se convirtió así, de pronto, en embajador del bando contrario. Para convencer al Rey de Siam, Belloso prometió que regresaría con múltiples riquezas y, sobre todo, con la ayuda de los españoles de Filipinas.

Su plan dio resultado y obtuvo un navío con rumbo a Manila, comandado por un soldado siamés. No obstante, la nave encalló en Malaca (en Malasia, cerca del actual Singapur). Con ese incidente, el comandante tailandés decidió deshacerse de la carga, venderla en aquel puerto y regresar a Siam, pero amaneció misteriosamente muerto ... y Belloso pudo seguir su camino a Filipinas con todo y regalos.


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