martes, 5 de julio de 2016

Valladolid, España

En México tenemos una ciudad con el mismo nombre en la península de Yucatán. Por cierto, la capital de Michoacán, Morelia, fue fundada también como Valladolid. Esta vez me refiero a la ciudad al norte de España.

Tal como comenté en una entrada anterior, la visita a España y Portugal se debe a una investigación académica en busca de material histórico relacionado con la exploración y dominio ibérico en el Sudeste de Asia. Escribo ibérico porque incluyo la parte portuguesa, que tuvo un papel central en la expansión de estos reinos, inseparable en el análisis histórico; bordeando África y con el momento culminante de la llegada de Vasco de Gama a la India. Sin embargo, el tráfico marítimo inició medio siglo antes y prosiguió con la conquista de Malaca en 1511. Esta puede ser la fecha de inicio de una oleada que se extendió por Macao y Manila, esta última fundada en 1571. Es decir, un siglo de expansión y adaptación al medio asiático.

Colegio Mayor de los agustinos en Valladolidad

La ciudad real de Valladolid reviste una importancia singular porque aquí se consolida la unificación de dos reinos españoles, con el matrimonio de Fernando II de Aragón y de Isabel I de Castilla en 1469. Con esta unión se inicia la llamada reconquista de España, que llevó a la derrota de los árabes, con la toma de Granada en 1492. En esta ciudad, Cristóbal Colón presentó su proyecto de viaje al oeste ante Isabel La Católica. Aquí  Fernando de Magallanes firmó las capitulaciones que autorizaban el viaje y posibles conquistas de la primera circunnavegación del mundo, esa que ancló en Filipinas en 1524.  Aqui nació Felipe II, nieto de los reyes católicos, por cuyo nombre el archipiélago fue también nombrado Filipinas y quien desde 1581 asumió la corona de Portugal.


Valladolid es una ciudad mediana, con mezcla de arquitectura barroca y modernista, pero armoniosa en su diseño.  Los monumentos, las plazas, las iglesias y monasterios muestran todavía la pesada presencia de la monarquía española que dominó el mundo en el siglo XVI y XVII. El estilo herreriano, por el arquitecto oficial de los Habsburgo, se prodiga en todo el territorio. Cabe mencionar que la catedral de la Ciudad de México también recibió esta influencia.

El convento colegio agustino de Valladolid. 


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