miércoles, 12 de octubre de 2011

Bulas

El término Bula designa a un sello de bronce que se incorporaba a documentos de extrema importancia emitidos por altas autoridades. Cuando el Papa estampaba su firma en una decisión importante que debía ser conocida se le denomina Bula Papal, con los que se significaba la validez de lo que se desea promulgar. Ahora es posible consultar este tipo de documentos, desde el sitio vaticano denominado Lux in arcana, dedicado a mostrar importantes archivos a los que el público dificilmente podría acceder. De febrero a septiembre de 2012 se realizará también una exhibición física de muchos documentos en el museo del capitolio en la ciudad de Roma.

La noticia que nos ofrece Irene Savio, corresponsal en Italia del diario Reforma, es que ¨el Vaticano hace por fin pública la bula Inter Cetera II y el sumario en virtud de la cual el Pontífice español Alejandro VI fijó las líneas de demarcación de los dominios marítimos y terrestres que pertenecerían a España, y los que serían de Portugal¨.



Reproduzco a continuación la nota de la periodista, escrita ayer en Roma.

La excepcionalidad del anuncio reside en que dicho documento es el manuscrito original de la bula Inter Cetera II del 4 de mayo de 1493 conservado en los registros de la Santa Sede, donde también se preservó el sumario que llevó a la redacción de la misma.

"Ha sido gracias a este sumario que los investigadores descubrieron que se expidió una segunda bula Inter Cetera, redactada en junio pero fechada el 4 de mayo de 1493. Esto ocurrió porque la primera versión de la bula, con fecha del 3 de mayo, no satisfacía los Reyes católicos", explicó a Reforma Luca Carboni, secretario general del Archivo Secreto Vaticano y el estudioso encargado de analizar el documento por encargo de la Santa Sede.

Así se explica que, a diferencia de la primera versión, la segunda bula de Alejandro VI asigna a España todos los territorios situados al oeste de un imaginario meridiano ubicado a unas 100 leguas de las islas de Cabo Verde y de las Azores, limitando los anteriores derechos portugueses a expandirse por el Atlántico.

"Con la emanación de la segunda bula, en substancia, la Iglesia detalla el reparto de América entre las potencias de España y Portugal, con el fin de evitar controversias subsecuentes", precisó Carboni.

"Hay que tener en cuenta que en esa época el Papa era una autoridad no sólo religiosa sino también llamada a intervenir sobre cuestiones políticas y su autoridad era reconocida por todos los Estados cristianos como representante de Dios en tierra", añadió el experto.

La importancia de la bula queda de manifiesto si se considera que dicho documento fue el que sentó las bases jurídicas para la colonización de las Américas tras el regreso de Colón a Europa, en marzo de 1493, anticipando la firma del tratado de Tordesillas el 7 de junio de 1494 entre los Reyes españoles Isabel y Fernando, y Juan II, Rey de Portugal.

En su documento, el Papa también estableció la excomunión para toda persona "de cualquier dignidad, incluso imperial o real" que violara sus dictámenes.

"Bajo pena de excomunión latae sententia en la que incurrirá automáticamente quien atentare lo contrario, prohibimos severamente a toda persona de cualquier dignidad, estado, grado, clase o condición que vaya a esas islas y tierras (...) sin especial licencia vuestra o de vuestros herederos y sucesores", escribió Alejandro VI.

También, el Papa invocó el envío de misioneros para evangelizar a los indios que residían en el Nuevo Mundo, lo que suponía una ampliación del universo cristiano conocido hasta ese momento.

Además, homenajeó y avaló la obra Colón como el brazo ejecutor de la cristianización de las Américas, a quien Alejandro VI llamó de "hombre apto y muy conveniente a tan gran negocio y digno de ser tenido en mucho".

Una copia idéntica de la bula Inter Cetera II se encuentra en Sevilla, España, pero carece del sumario.

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